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Izquierda Unida pide apoyar a Sánchez y se desmarca de Podemos

Izquierda Unida pide apoyar a Sánchez y se desmarca de Podemos

No es fácil construir coaliciones de gobierno, como las que están sobre la mesa en España desde el 28 de abril pasado. Porque implican acuerdos programáticos y compromisos políticos basados en la confianza. Algo que nunca pudieron desarrollar en 90 días los líderes del PSOE y de Unidas Podemos y que a esta altura puede hacer opacar la recuperación que había conseguido Pedro Sánchez para el socialismo español. De hecho, la última propuesta tras el fracaso del jueves en la nominación del actual presidente del gobierno español proviene de Izquierda Unida, uno de los partidos que se alió con Podemos, y da por tierra con la posibilidad de coaliciones a la alemana y se conforma con un programa común de centroizquierda y apoyar a Sánchez para no ir nuevamente a elecciones.

Analistas españoles ponen como ejemplo en eldiario.es que la Gran Coalición alemana entre la CDU de Angela Merkel y el SPD de Martín Schultz se consolidó luego de 136 días de arduas negociaciones. Y que ese acuerdo se fraguó en un documento de 177 páginas donde se detalla con pelos y señales el plan de gobierno que la canciller alemana debía poner en marcha desde su investidura.

España construyó tras la Constitución de 1978 un sistema bipartidario entre una centroizquierda (el Partido Socialista Obrero Español, heredero de la agrupación fundada en 1879 por el tipógrafo gallego Pablo Iglesias Possé) y una centroderecha encarnada en el Partido Popular (PP), fundado por otro gallego, Manuel Fraga Iribarne, en 1979.

Hasta que estalló la crisis de 2008 el sistema funcionó relativamente bien. España ingresó en 1985 a la Unión Europea y luego se incorporó al euro, tuvo un crecimiento explosivo de su economía en los ’90 gracias a la expansión de capitales hacia la América Latina neoliberal. Pero la economía se estrelló con la crisis de las hipotecas y paralelamente fueron creciendo las demandas independentistas en Cataluña.

Al mismo tiempo, fueron apareciendo denuncias de corrupción en el sistema político, sin distingos partidarios. Una mezcla letal para el sistema que provocó un desgajamiento de los dos bloques. Así, por derecha surgieron Ciudadanos y más acá en el tiempo, Vox, recogiendo los sectores franquistas aún existentes en la sociedad. Podemos nace también de un desprendimiento del PSOE, por izquierda. El partido de este Pablo Iglesias se unió a Izquierda Unida en Unidas Podemos y sus 42 diputados son claves para sumar ahora a los 123 del PSOE.

La competencia por el público más progresista implica un desafío para Sánchez y sobre todo para la dirigencia más tradicional de su partido, que no quiere cambios tan drásticos en el curso de los hechos. Tampoco la dirigencia empresarial acepta una coalición semejante. Ahora, en vista de que no hubo acuerdo en el reparto de ministerios y de sus incumbencias en el Gabinete de gobierno, el líder de IU, Alberto Garzón, se desmarcó de Iglesias y reclama el apoyo a Sánchez para salvar lo que podría ser el gobierno más izquierdista desde la II República.

Garzón pide que «apueste decididamente por un gobierno de izquierdas (…) en lugar de ceder ante las presiones de los poderes económicos que están trabajando sin descanso para evitarlo». «

Johnson: Trump ya festeja por el Brexit

Un llamado por teléfono y listo. El presidente de EE UU, Donald Trump, y el nuevo primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, acordaron iniciar conversaciones para un acuerdo de libre comercio una vez que tenga lugar el Brexit. El mandatario estadounidense ha descrito a Johnson como «un buen hombre» y «un amigo». Y agregó: «Reino Unido le necesitaba desde hace mucho». El intercambio podría tener un nivel «hasta tres o cinco veces» mayor. Trump señaló que hasta ahora existían «impedimentos» debido a la pertenencia del país a la Unión Europea. Por su parte, Downing Street confirmó la llamada y explicó que trabajan para lograr «un ambicioso acuerdo de libre comercio» una vez que el país abandone el bloque». Ambos mantendrán un encuentro en la ciudad francesa de Biarritz durante la cumbre del G7 en agosto y que durante la conversación han abordado las tensiones con Irán.

Tiempo Argentino, 28 de Julio de 2019

Sánchez sumó otro rechazo y suenan campanas de nuevas elecciones en España

Sánchez sumó otro rechazo y suenan campanas de nuevas elecciones en España

Finalmente, Pedro Sánchez se quedó con las ganas de ser investido presidente del Gobierno español y sobrevuela en el país la posibilidad de ir a nuevas elecciones, las cuartas en cuatro años, si no hay arreglo antes del 23 de setiembre. Señal evidente de la crisis política que atraviesa la nación.

Este jueves, el líder del PSOE tenía la oportunidad de ser ungido primer mandatario con sólo obtener la mayoría entre los diputados. A diferencia de la primera votación, el martes, cuando se necesitaba sumar la mitad más uno de la cámara de Diputados, o sea 176, esta vez le alcanzaba con que hubiera tan solo un sí más que los noes. 

El fracaso de la negociación para una coalición de gobierno entre el PSOE y Unidas Podemos implicó que la alianza armada en torno a Pablo Iglesias se abstuviera.El resultado final fue 124 votos por Sánchez (123 de PSOE obtenidos en el comicio del 28 de abril) y 1 del Partido Regionalista de Cantabria. Las tres derechas, PP+Ciudadanos+Voz votaron en contra y sumaron 155. Las abstenciones fueron 67. El apoyo de los 42 legisladores de UP hubiera sido suficiente para nominar al joven economista de 47 años, que ocupa el cargo desde junio de 20189, tras el voto de confianza negativo a Mariano Rajoy, esa vez aliado con Podemos.

¿Qué fue lo que falló?

España por primera vez en su historia estaba a las puertas de ingresar en el sistema de coaliciones de gobierno. Hasta ahora, y desde 1978, se había conformado un sistema bipartidario. El que gabana el comicio tenía la cantidad de bancas necesarias como para gobernar el soledad. Ahora hay cinco partidos con fuerza electoral que obliga a coaliciones.

Algo que en Alemania por ejemplo es muy común, esto es, que un grupo de partidos acuerden un programa y se repartan ministerios en torno de ese plan de gestión, no había ocurrido nunca antes en España. En cierto modo, también, con Lula da Silva, el PT había conformado una coalición junto al PMDB y partidos menores. En este caso, siempre el vicepresidente fue del PMDB. Cierto que a la hora de la verdad, la estocada final contra Dilma Rousseff provino de su compañero de fórmula, Michel Temer.

Y quizás este antecedente haya jugado para trabar un acuerdo con UP. La agrupación de Iglesias reclamaba ministerios clave para desarrollar su propia jugada política: Sanidad, Igualdad, Trabajo y Ciencia y Universidades, además de una vicepresidencia. El PSOE había aceptado a última hora entregar Sanidad, Vivienda, Economía Social e Igualdad.

Los últimos debates entre ambos partidos se hicieron a la luz del día y revelaron cada movida como pocas veces se ve en la política. El jueves pasado, Sánchez dijo que no quería cederle la vicepresidencia a Iglesias porque no confiaba en él y porque había diferencias en relación a cómo resolver la situación catalana.

 El viernes, Iglesias dijo que en aras de defender la formación de un gobierno de izquierdas daba un paso al costado, aunque mantenía el reclamo de que su agrupación -que incluye a Podemos, Izquierda Unida, En Comú Podem y Galicia En Común- tuviera cargos clave y con competencias en el futuro gabinete. Esto es, que tuvieron un presupuesto que le permitiera hacer políticas públicas y no solamente despachos simbólicos sin ninguna injerencia en el curso de los acontecimientos.

El establishment partidario contra el que lucha internamente Sánchez hace años dejó de ser de izquierda -eso permitió el surgimiento de Podemos, con descontentos del PSOE, al que ven demasiado inclinado a políticas neoliberales- de modo que una coalición con UP abriría un espacio para torcer el rumbo del país hacia políticas de corte socialdemócrata clásicas.

Pero a medida que las diferencias se fueron haciendo públicas, emergieron voces en el PSOE que cuestionaron el reclamo de UP. «Nos han pedido literalmente el gobierno», declaró a la Cadena SER la socialista Carmen Calvo, negociadora por parte de Sánchez. Por el lado de UP el negociador fue el argentino Pablo Echenique. Otro dato es que el asesor político de Iglesias es otro argentino, Pablo Gentili, que también colaboró con el PT en Brasil.

Este nuevo fracaso de la izquierda alienta al llamado «trifachito», integrado por el PP, Ciudadanos y la ultraderecha de Vox.

«Todo ha sido una encarnizada lucha de poder con sus socios de hace 15 años, solo les han importado los cargos y las prebendas de un Gobierno hipertrofiado», definió Pablo Casado, el joven líder del Partido Popular. «El culebrón seguirá este verano porque la banda no se ha puesto de acuerdo en repartirse el botín, en repartirse España», agregó Albert Rivera, fundador de Ciudadanos. «¡Menudo espectáculo ha dado, haciéndoles perder el tiempo, la esperanza y las ganas a todos los ciudadanos! ¡La que nos ha liado su banda!», espetó Santiago Abascal, del neofranquista Vox.

Sánchez ahora tiene hasta el 23 de setiembre para formar gobierno. Si no lo logra, habrá una nueva ronda electoral el 10 de noviembre, con resultado incierto.

Tiempo Argentino, 25 de julio de 2019

Imputan al BBVA en España en un caso de espionaje empresarial

Imputan al BBVA en España en un caso de espionaje empresarial

La Fiscalía Anticorrupción española pidió la imputación como «persona jurídica» del banco BBVA -el segundo de ese país y cuarto en Argentina, donde hasta hace un mes se presentaba como BBVA Francés- por su presunta implicación en un caso de escuchas ilegales en el marco de una oferta de compra de acciones de la entidad. El caso se inscribe en el marco de un escándalo institucional que ya llevó a la cárcel a un ex comisario de la Policía Judicial que armó una empresa que se encargaba de vigilar y extorsionar a personalidades del mundo económico, judicial y político y que utilizó a la prensa como vehículo para concretar sus objetivos. Cualquier similitud con algún hecho acaecido en Argentina es mera coincidencia.

El ministerio público atribuye a la entidad financiera los delitos de «cohecho, descubrimiento y revelación de secretos y corrupción en los negocios», según el comunicado del fiscal, presentado ante el juez Juan Manuel Castellón.

El caso se registró desde el 2004, cuando el grupo Sacyr, cuya mayoría accionaria pertenece a la familia Carceller -una de las más ricas de España y con una fortuna en su origen vinculada al franquismo- y que también tuvo acciones en Repsol YPF, había iniciado una Oferta Pública de Adquisición (OPA) hostil para ingresar al BBVA, una banca cuyos orígenes se remontan a 1857 en Bilbao.

Se denomina «OPA hostil» a una oferta a precio superior al de la bolsa para la compra de la mayoría accionaria de una sociedad, y que se realiza cuando los inversores estiman que el valor bursátil está por debajo del valor de mercado de sus activos.Es hostil porque desafía la voluntad de sus directivos, que en estos casos recomiendan oexigen desistir de la venta para no perder el control de la compañía.

Es lo que ocurrió en este caso. Hasta el 2017 hubo una disputa por el interés de Sacyr en tomar el control de BBVA. Los directivos del banco rechazaban la OPA y según la presentación de la fiscalía, aplicaron todas las medidas lícitas para hacerlo, pero también muchas medidas no tan limpias. Entre ellas, haber contratado a la mercantil CENYT, empresa en la que participaba el ex comisario José Manuel Villarejo, para que hiciera «servicios de inteligencia e investigación de carácter patrimonial e ilícito» destinados a bloquear la transacción.

Villarejo tiene 67 años y fue en su momento el policía estrella de la democracia española. Participó en la lucha contra la ETA y recibió la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Blanco hasta que pasó a la actividad privada en 1983 cuando integraba el equipo de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Madrid . Desde entonces llegó a acumular una fortuna como titular de al menos 46 empresas, entre las que destaca una agencia de detectives y un bufete de abogados.

En 1993, de acuerdo a los registros oficiales, ingresó como agente encubierto de la Secretaría de Estado de Interior. Desde allí trabó relación con jueces y periodistas y a su accionar se debe la revelación de muchos de los escándalos políticos más grandes de España, pero también las mayores operaciones de prensa contra opositores al régimen en lo que se dio en llamar «las cloacas del Estado».Hay que decir que trabajó para ministros de Interior de gobiernos del PSOE tanto como del PP, que en eso nadie hizo distingos.

Cuando cayó en desgracia, en 2017, no dudo en filtrar chanchullos del rey Juan Carlos que finalmente lo desacreditaron de tal forma que se vio obligado a abdicar. El 3 de noviembre de ese año, Villarejo fue detenido tras una denuncia conveniente anónima que resultó ser de un ex agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el servicio de espionaje español.

Durante años, el empresario-expolicía grabó sus conversaciones con dirigentes políticos, autoridades judiciales y empresarios y las usó para chantajearlos. Según una de sus víctimas, la ministra de Justicia del actual gobierno, Dolores Delgado, acumuló el equivalente a «tres meses de emisiones de radio ininterrumpidas».

El BBVA, al decir de la fiscalía, habría contratado a Villarejo para espiar a inversores, periodistas y dirigentes políticos con la intención de impedir que Sacyr cumpliera su propósito de quedarse con el banco. Lo que fue logrado, aunque entre otras razones porque la propia Sacyr fue afectada por la crisis económica y tuvo que renegociar su propia deuda.

En enero, BBVA abrió una investigación interna y aseguró que «no se ha encontrado ninguna documentación que refleje el seguimiento e intervención de comunicaciones privadas». Pero el escándalo fue creciendo y a principios de julio nueve directivos del banco resultaron imputados por los delitos de «cohecho activo y revelación de secretos» .

Francisco González -presidente de la entidad entre 2000 y 2018, tras la fusión del Banco Bilbao Vizcaya con Argentaria, la caja estatal privatizada en 1996, que dio lugar al actual BBVA- tuvo que renunciar a principios de 2019 de todos sus cargos, incluidos los honoríficos, para no comprometer más a la imagen del banco.

Pero ahora el BBVA es imputado por la fiscalía como persona jurídica. Habrá que ver qué decide el juez.

Tiempo Argentino, 24 de Julio de 2019

Pablo se baja para que Pedro pueda formar gobierno: ¿alcanzará?

Pablo se baja para que Pedro pueda formar gobierno: ¿alcanzará?

España está a las puertas de contar con un gobierno respaldado en las urnas luego de más de un año de vaivenes políticos y quizás el más inclinado a la izquierda desde la recuperación de las democracia, se entusiasma Pablo Iglesias, el líder de Unidas-Podemos. El precio es que él mismo se corra a un costado para que el actual presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, designe un gabinete bicolor y acuerde un programa común. Pero hasta último momento mantienen una delicada negociación que conlleva una puja desembozada entre el establishment del Partido Socialista Obrero Español y los sectores más progresistas de la sociedad española, en un país atravesado por las esquirlas de la crisis desatada desde 2008 y el avance del independentismo en Cataluña.

Mientras tanto, quedan los jirones de una lucha que en las últimas semanas enfrentó a Sánchez con Iglesias y que el miércoles hizo pensar que se avecinaban nuevas elecciones para dentro de un par de meses. Es que el tablero político, si bien los últimos comicios mostraron una franca recuperación del PSOE y la caída estrepitosa del Partido Popular, quedó repartido entre dos sectores fragmentados. A centroizquierda PSOE y Unidas-Podemos, a derecha el PP, Ciudadanos y el neofranquista Vox. En un lugar expectante, independistas catalanes y nacionalistas vascos.

Para gobernar, Sánchez necesita de los votos de Unidas-Podemos, pero aun así no le alcanza. El deseo de la burocracia del PSOE sería alguna maniobra para un gabinete monocolor y las manos libres para hacer y deshacer. O más bien, para no reformar demasiado.

La forma de lograrlo sin quedar manchados con el apoyo derechista, lo que contradiría el postulado con que Sánchez trepó al poder dentro del partido y de allí a La Moncloa, sería convencer a alguna de las agrupaciones conservadoras de que se abstenga de votar. Caso contrario debería convocarse nuevamente a comicios.

A eso apuntó Sánchez cuando, un poco para clausurar el debate interno, dijo que no tenía en mente someterse al deseo de Unidas-Podemos. Iglesias, para mover el avispero porque también él tiene presiones internas, fue convocar a un referéndum entre sus bases para decidir si aceptan una coalición con el PSOE. La consulta terminó este jueves, con un 70% de apoyo. Pero la participación, en una elección que no era obligatoria, no pasó del 26 por ciento.

Para tensar la cuerda, Sánchez declaró que no aceptaría un gabinete con Iglesias. «No se dan las condiciones para que el señor Iglesias sea miembro de ese gobierno», dijo el presidente. Las diferencias sobre la política a seguir con Cataluña, argumentó, lo hacen desconfiar «y no se puede tener un vicejefe en el que no confías», agregó. El viernes, Iglesias replicó: «He estado reflexionando estos días y no voy a ser la excusa para que el PSOE evite ese gobierno de coalición (…) Estar o no en el Consejo de Ministros no será un problema siempre y cuando no haya más vetos y la presencia de Unidas-Podemos en el gobierno sea proporcional a los votos». Ahora, Sánchez dijo que estudiaría la nueva propuesta.

Pero no la tendrá fácil ni en su partido ni entre los dueños del poder real. «El programa económico de Unidas-Podemos haría que la economía fuera hacia atrás», dijo Antonio Garamendi, de la Confederación de Organizaciones Empresariales (CEOE), la poderosa cámara de empresarios de la península.

Tiempo Argentino, 21 de Julio de 2019