El Tribunal Supremo de Justicia de España quitó el que podría ser el último clavo en el ataúd del dictador Francisco Franco al despejar todas las trabas para finalmente y permitir la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos para ser enterrados en el cementerio El Pardo-Mingorrubio. El dictamen unánime representa un triunfo para el actual jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, del PSOE, de cara a las elecciones del 10 de noviembre en las que espera consolidar un fuerte respaldo que le permita finalmente ser ungido en su cargo con todas las de la ley.
La Corte de ese país ya había autorizado la exhumación el 24 de setiembre pasado, contra la voluntad de los sectores franquistas de la sociedad, que no son pocos y están enquistados en cada rincón de las instituciones del reino. Es así que a familia del dictador y diversas organizaciones particulares intentaron bloquear el traslado, que ya se había ordenado el año pasado ni bien Sánchez llegó a La Moncloa tras una arremetida en el parlamento contra el conservador Mariano Rajoy, del PP.
Pero las trabas judiciales fueron cayendo una a una. La última de estas partió del juez José Justy, quién consideró que como para retirar el cuerpo había que levantar losa que cubre el monumento en su honor erigido en 1975, a su muerte, por el gobierno que continuó hasta el inicio del actual período democrático, se necesitaba de una licencia municipal.
Lo que el TSJ hizo ahora fue no solo dar vía libre a la voluntad de las autoridades sino aclarar que para hacerlo no se necesita de ningún permiso de los mandatarios locales.
El monumento del Valle de los Caídos lo hizo construir el mismo dictador en lo que imaginó como una forma de ser homenajeado al término de sus días, junto a otros protagonistas de la guerra civil (1936-1939), que él provocó contra la Segunda República y que dejó más de un millón de muertos y alrededor de 100 mil desaparecidos, una herida aún abierta para familiares de esas víctimas de la brutalidad franquista.
El juez que intentó frenar la exhumación es miembro de una familia militar ultraconservadora que ya en 2007 polemizó con el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, también del PSOE, quien había impulsado la Ley de Memoria Histórica para reconocer a las víctimas de esa tragedia.
Los restos del dictador están a los pies del altar mayor de la basílica de ese monumento, ubicado en cercanías de Madrid, bajo una lápida de mármol de 1,5 toneladas, junto a los restos del fundador de la Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Ahora, por orden de la corte, deberá ir a un cementerio donde está el cuerpo de su esposa, Carmen Polo de Franco, quien murió en 1988.
Los nietos del dictador pedían que fuera llevado a la catedral de Almudena, en el centro histórico de la capital española. Pero los magistrados sostienen que por cuestiones de seguridad y motivos históricos lo que corresponde es que esté en El Pardo.
“Al fin y al cabo se trata de levantar una sola, extraer los restos y reponer el solado original, revirtiendo el pavimento de la basílica”, minimizó el TSJ en su fallo, dejando sin sustento al reclamo de los familiares de Franco, que alegaron razones administrativas y arbitrariedad del gobierno nacional como último recurso para demorar a la espera de tiempos políticos mejores el traslado.
La sentencia establece que, como la medida original parte de una acordada del Consejo de Ministros -lo que sería algo así como un decreto gubernamental-, la exhumación no necesita el visto bueno urbanístico de San Lorenzo del Escorial, el municipio de la Comunidad de Madrid donde se encuentra el faraónico complejo construido por el franquismo y donde el dictador fue enterrado con todos los honores en 1975.
Para Sánchez, es un triunfo político con el que espera recuperar votos de la izquierda que le den el último envión para ser nombrado presidente del gobierno -algo que no logró en los comicios de abril pasado- para gobernar en soledad o al menos con la fuerza suficiente como para obtener el visto bueno de la oposición. En el oficialismo suponen también que podrán mermar los votos de Unidas-Podemos liderado por Pablo Iglesias, y los de Más Madrid, un desprendimiento de ese sector que sostiene a Iñigo Errejon y a Manuela Carmena, ex alcaldesa de Madrid, con lo que el PSOE superaría los 123 escaños de abril. Para formar gobierno necesita 176 votos.
Pero todavía no está el camino totalmente despejado para la exhumación, ya que los familiares prometieron nuevas presentaciones para evitar el traslado o al menos impedir que se haga a El Pardo. Pretenden que la figura de Franco mantenga ese viso de heroísmo que mantuvo de manera simbólica desde El Escorial.
“Después de 18 días de estancamiento, Italia y España parecen haber llegado a un acuerdo, identificando a Mallorca como un puerto de desembarco”. El comunicado de la ONG Open Arms parecía mostrar un cierto acuerdo para solucionar la crisis política desatada en torno a 107 migrantes que hace casi 20 días están bloqueados en un buque en cercanías de la isla italiana de Lampedusa y por el que pugnan más o menos públicamente tanto la organización de origen hispano como los gobiernos de ambas naciones. En el medio, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, aprovechó para sacar a relucir su rostro xenófobo y busca la forma de canalizar su rechazo al ingreso de los migrantes bombardeando el gobierno de coalición con 5 Estrellas.
«¿Por qué todos los barcos españoles, franceses, alemanes, noruegos o ingleses vienen a Italia? ¿Por qué no van a España, donde son buenos y generosos y han abierto puertos?», desafió Salvini durante una entrevista radiofónica. Salvini, insiste en mostrarse «absolutamente contrario» a permitir el desembarco de los migrantes y refugiados que siguen a bordo del barco Open Arms. «Somos buenos cristianos, pero no tontos», afirmó.
La ONG, en tanto criticó la propuesta de llevar a los migrantes socorridos en el Mediterráneo al archipiélago español de las Baleares, a unos 1.000 kilómetros de la isla de Lampedusa, como era la propuesta original del gobierno de Pedro Sánchez.
«Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», sostiene la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
El fundador de Proactiva Open Arms, Oscar Camps, publicó el domingo un vídeo donde se ve a cuatro migrantes que saltaron del barco para intentar llegar a nado hasta Lampedusa antes de ser devueltos al barco.
Ante el rechazo de Roma de acoger a los migrantes, al que calificó de «inconcebible», el Jefe de gobierno español ofreció el domingo el puerto de Algeciras, en el sur de España.
Pero Open Armas consideró que esa propuesta era inviable, por la distancia que debería recorrer la nave, a lo que Madrid respondió con la propuesta de las Baleares, a través de la vicepresidenta,Carmen Calvo, que están a 1000 kilómetros de Lampedusa.
El actor estadounidense Richard Gere, activo militante de esta causa desde hace diez días, comparó las políticas migratorias del presidente de EEUU y del ministro del Interior italiano, a quien calificó de «Baby Trump». Y no es una imputación injusta, ya que Matteo Salvini comparte con Trump su proyecto de una internacional derechista, de la mano del mentor de ambos, Steve Bannon.
«El mundo tiene los mismos problemas. Tenemos refugiados de muchos países centroamericanos. El ministro del Interior tiene la misma mentalidad que el presidente Trump. De hecho, a Salvini le llamo Baby Trump. Usa la misma ignorancia en un sentido radical, apoyándose en el miedo y el odio», declaró Gere a Corriere della Sera.
«¿Por qué #OpenArms no va a España? En 18 días iban y regresaban 3 veces de Ibiza y Formentera, esta es una batalla política para ellos», tuiteó el también vicepresidente del Gobierno italiano.
«España abre sus puertos a los inmigrantes de la ONG Open Arms. ¡Bien! El que la sigue la consigue», añadió en Twitter.
La semana pasada, Salvini pateó el tablero italiano al presentar una moción de censura contra el gobierno del primer ministro Giuseppe Conte y pedir elecciones anticipadas. Salvini, líder de la ultraderechista Liga del Norte, espera poder formar gobierno sin la ayuda de 5 Estrellas, la agrupación de centro formada por el cómico Beppe Grillo. Cree que está en condiciones de duplicar los votos que obtuvo el año pasado cuando no tuvo más remedio que aceptar la coalición ante la crisis económica en que se sumió Italia.
Por ahora el Senado rechazó su propuesta pero de creérsele que «el que la sigue la consigue» seguramente volverá a empujar el tema. El caso del Open Armas, según todo indica,. le resultó conveniente, pero todo tiene un límite.
Mientras tanto, el gobierno español subió la apuesta contra Salvini. «Lo que está haciendo Salvini en relación al Open Arms es una vergüenza para la humanidad en su conjunto», dijo la ministra española de Defensa, Margarita Robles, apuntando a «una finalidad exclusivamente electoral» del líder ultraderechista italiano.»Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», replicó la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
«Es urgente terminar ya con la experiencia inhumana e inaceptable que están viviendo las personas que hemos rescatado en el mar», replicó la ONG, señalando una «grave crisis psicológica a bordo».
Juan Carlos Monedero es uno de los fundadores de Podemos y podría decirse que un habitué de Argentina. Esta vez este doctor en Ciencias Políticas y docente en la Universidad Complutense de Madrid vino para presenciar las PASO -«a acompañar», afirma– y en una breve visita a Tiempo desmenuzó algunas consideraciones sobre el triunfo de Alberto Fernández y su significado para los sectores que en el mundo luchan contra el modelo económico conservador. Del mismo modo, analizó los puntos en común entre la realidad argentina y la de España, que intenta sacarse de encima el corset neoliberal pero continúa sin formar gobierno luego de haber ido a elecciones en abril pasado.
Conocedor muy profundo de la realidad local, considera que Miguel Ángel Pichetto, el compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri para las presidenciales de octubre, dejó el peronismo para saltar a una alianza con Cambiemos «porque seguramente la ha pesado más su condición de burócrata de la política que cualquier ideología». Al mismo tiempo, sostiene que «están emergiendo nuevas realidades post Perón, que interrogan al peronismo, como el feminismo y el ecologismo».
«Hay mil peronismos –reflexiona– pero nunca lo he visto tan plural. Estos días he visto esta unión que han conseguido con mucha inteligencia Cristina y Alberto y otros operadores, de gente que hace tres años se estaban matando como astillas de la misma madera. Verles hoy juntos, me dio la sensación de que el peronismo está funcionando como una nave nodriza que articula a otras fuerzas políticas más amplias, a veces con equilibrios inestables y que debe mucho a la existencia de un enemigo común, que es el macrismo».
–Podemos celebró el triunfo de Alberto Fernández.
–Yo creo que cualquier derrota del neoliberalismo es una victoria de los sectores populares en cualquier lugar del mundo. El neoliberalismo nos ha cautivado por un lado, como decía (el Premio Nobel de Economía Joseph) Stiglitz, convenciéndonos de que no hay alternativa. Por otro lado, solventan sus crisis, huyendo hacia adelante. De modo que cuando se verifica su incapacidad de incluir a amplios sectores, lo pretenden solventar con endurecimientos de la jornada laboral, de las pensiones, con mayor explotación de las personas, con mayor deterioro medioambiental, lo que genera a su vez nuevos problemas y siempre con un abanico cada vez más estrecho de soluciones. Pero, además, en el momento actual del sistema capitalista, este que llamamos neoliberalismo o globalización, viene acompañado de cosas terribles. Una es la financierización de la economía, que nos convierte a todos en sujetos endeudados y en rehenes de gente que ha acumulado tantísimo dinero que es capaz de poner de rodillas a cualquier país. Estos fondos buitres que pueden esperar diez años, 15, para concertar sus planes, pueden, como hemos visto este lunes, cometer terrorismo financiero para intentar frenar las decisiones populares. Una parte importante de ese dinero lo ha utilizado para infectar los medios de comunicación desde donde insisten en ese mensaje de que no hay salida fuera de su receta. Estos terroristas financieros llaman terroristas a quienes les llama a ellos terroristas financieros.
–Es cierto, tienen mucha capacidad de acusar a sus opositores de lo que en realidad son ellos.
–Claro. Al final es como un callejón sin salida que te deja sin respiración. Es como esa película de miedo donde la pelota cae por la escalera, bota pufpufpuf, te llena de pánico, te deja paralizado y al final eres tú el que se muere del puro susto que les estás otorgando. Cuando alguien de repente derrota a los Caminantes Blancos demuestra que son mortales y te permiten mirarlos con una distancia que te da herramientas pare vencer esta etapa oscura como la que vive el mundo occidental.
–Se dijo estos días que los medios de comunicación fueron los grandes derrotados de esta elección.
–Igual que las grandes encuestadoras, que han renunciado a su honestidad intelectual para ponerla al servicio de la construcción de opinión. Lo que pasa es que no rinden cuentas y pueden construir en la ciudadanía memoria de pez.
–Una de las grandes sorpresas es que la gente en lugar de mirar la televisión miró la heladera para votar.
–Es verdad que la realidad económica iba a mandar muchísimo en estas elecciones. A veces no ocurre y eso nos lleva a la desesperación. Cuando los pobres votan a sus verdugos nos genera una absoluta desolación. Porque uno no encuentra cómo revertir estas políticas lesivas para la mayoría si al final el golpeado termina por apoyar a su verdugo. Eso ha ocurrido en momentos en que sectores que habían subido por la escalera social olvidaron sus orígenes y creyeron que votando a gobiernos de la derecha su aspiración de ser clase media iba a verse mejor satisfecha que votando a quienes los sacaron de su situación de pobreza. Pero claro, cuando hay 4 millones de nuevos pobres en el país y unas expectativas muy alejadas de mejoría, y esta imagen de incapacidad del gobierno de Macri, parece que era más difícil engañar a la gente. Yo entiendo el enfado de Macri, porque ya no podía hablar de la ilusión, ni de los globos ni de be happy. No podía presentar un balance saneado de las políticas públicas y solamente le quedaba el discurso del odio y del miedo y de la confrontación con el pasado. Pero no había garantías en que eso se tradujera en la mejora de la vida.
–El triunfo de Alberto Fernández implica para la región un cambio de escenario muy inesperado cuando se avecinan elecciones en Bolivia y Uruguay. Y Brasil está muy golpeado: hubo declaraciones terribles de Jair Bolsonaro contra Fernández.
–Yo creo que es peor. Porque Bolsonaro ha participado de este terrorismo financiero que por un lado ayudaba al gobierno de Macri sobre las espaldas del conjunto de los argentinos y al mismo tiempo es responsable de estas tensiones financieras actuales en connivencia con Donald Trump y por supuesto con el Fondo Monetario Internacional. Y al final se verifica algo que hemos dicho muchas veces: que esta gente ya no tiene patria. Macri no tiene patria, Bolsonaro tampoco, igual que el fascismo no tenía patria.
–¿No es contradictorio eso?
–Ellos hablan constantemente de la Patria Eterna. Pero la Patria Eterna es la que ellos controlan, si de repente dejan de tener el control, son capaces de prenderle fuego a la patria. Que es de alguna manera lo que está haciendo Macri con la Argentina. Lo que obliga también a una reflexión muy profunda de Alberto Fernández como presidente moral ahora mismo de este país como para evitar que estos locos le prendan fuego a la Argentina culpando a los que ganan las elecciones. Con juegos financieros perversos, con potencias extranjeras que convierten a Macri, para mí, en una persona que si la Justicia pudiera obrar con independencia tendría que investigar en qué medida no está cometiendo un acto de felonía contra el país. Yo creo que la victoria de Argentina viene de alguna manera a compensar lo que pasó en Brasil, donde un juez venal encarcela sin pruebas a Lula, que le sacaba 30 puntos a Bolsonaro, y este juez es luego recompensado como ministro de Justicia. Ahora se ha descubierto gracias a las publicaciones de TheIntercept que estaba todo el caso contaminado y el juez Moro cometió unos cuantos delitos. Creo que la mirada también de la Argentina quiebra la sumisión del país a EE UU. La disolución de la Unasur y la recuperación de la OEA implica la recuperación de la presencia de EE UU en el continente latinoamericano como gendarme y como hermano mayor o el matón de la región. Claro, eso se les quiebra. Ya han tenido un percance importante en México, donde han actuado con mucha fuerza pero generando muchos problemas. El mismo Trump, que obliga a López Obrador a mandar a la Guardia Nacional a la frontera con Guatemala, tiene que dar respuesta al asesinato en El Paso de gente que saca las conclusiones naturales dentro de esa lógica irracional de disparar contra los latinos porque Donald Trump alienta esta política absolutamente demencial. Por eso están tan preocupados con el triunfo de Alberto y Cristina y tratarán de incidir de cualquier modo en las elecciones de octubre.
(Foto: AFP)
–¿Cómo ves la situación en España, donde Podemos tiene un rol clave para salir de la crisis política?
–Hay una parte que es idéntica a la Argentina en el sentido de que los efectos del modelo neoliberal son iguales en todos lados. Hay países que vienen de estar mejor alimentados y resisten mejor los embates del modelo neoliberal, pero al final eso se traduce en enormes tasas de desempleo, empeoramiento de las condiciones laborales, en un miedo creciente en los ancianos por las pensiones. Y todo eso se comparte con Argentina. En España se ha roto el modelo bipartidista, lo que complica aún más el escenario muy peculiar por las condiciones de ser un país plurinacional. Lo que hace que las comparaciones sean mucho más raras porque en España siempre hay una tensión federal, o confederal, que afecta a la jefatura del Estado, y que esa condición remite a una condición republicana, lo que se pone en cuestión con la figura del rey. Dificulta también más la suma de fuerzas alternativas, ya que por lo general han sido siempre las fuerzas de la izquierda las que han reclamado esa cuestión federal, aunque ahora eso ha variado ligeramente. La situación es que los efectos de la crisis 2007/2008 siguen vigentes, el ciclo neoliberal sigue ahí y el PSOE sigue en la tesitura de tener que gobernar por la izquierda o por la derecha. Y las presiones que recibe de Europa y de los poderes reales insisten en que haga un gobierno con la derecha. Los medios de comunicación presionan mucho a Podemos para que se abstenga y le regale sus 42 escaños a cambio de nada. Pero Podemos no se deja. Es una formación política nueva que llegó a la política para intentar poner en marcha cuanto menos una agenda posneoliberal. Pero sin garantías de que ni siquiera eso, no van a regalar esos 42 escaños.
–Tanto Sergio Massa como Alberto Fernández resaltaron que el Frente de Todos es una coalición, una palabra que no se tan común por estas tierras. ¿La dificultad para el PSOE y Podemos pasa por poder armar una coalición?
–Es que no nos gusta mirar a nuestros vecinos pequeñitos. A vosotros os pasa con Uruguay, que tiene el Frente Amplio, y a nosotros con Portugal. En el fondo una coalición no es más que un Frente Amplio.
–¿Ese es el punto en España?, ¿que el PSOE quiere los votos pero sin dar nada a cambio?
–Tiene 123 escaños y la derecha tiene 147.
–¿Se arriesgaría a ir de vuelta a elecciones?
–Hay sectores que se lo están recomendando, pero es muy arriesgado. Primero porque la gente no quiere elecciones: hemos tenido cuatro en cuatro años, es muy agotador. En segundo lugar está el riesgo de que la derecha se una y entonces se podría perder el Senado, que es una Cámara de bloqueo, pensada para que las zonas rurales, de mayoría conservadora, brindasen una mayoría a los partidos conservadores y de ese modo frenar cambios estructurales. Hoy el PSOE tiene el Senado. En unas nuevas elecciones es muy probable que perdiera allí y por lo tanto se limitarían las posibilidades de transformación. Pero además, el PSOE esta en zigzag, dice un día una cosa y al siguiente la contraria. El portavoz dijo que en el último minuto podrían solventarse un gobierno de coalición con Podemos. Podemos le dice que por qué hay que esperar al último minuto, vamos a sentarnos a negociar. Luego sale Pedro Sánchez diciendo que no hay confianza, luego sale otro portavoz a decir que las fuerzas de izquierda tenemos la obligación de entendernos, y luego sale la vicepresidenta a decir que la vía del gobierno de coalición ya ha caducado.
–¿No tiene liderazgo Sánchez?
–Lo que no tiene es un proyecto político definido. Carece de un proyecto ideológico y lo sustituye con esa miopía propia del actual política, que la hacen los técnicos en marketing, los expertos en comunicación. Nadie conoce quién es el responsable ideológico del macrismo. en cambio todos saben quién es Durán Barba. Para la derecha el proyecto lo dicta el funcionamiento de los mercados y tú vas ajustando la política a las exigencias del mercado. De la derecha eso se puede entender, de la izquierda puedes pensar que hay programas alternativos, un modelo diferente, pero tampoco se ha podido aún. «
Hoy, Orwell parece un ingenuo
Juan Carlos Monedero acaba de presentar su último libro La Izquierda que asaltó el algoritmo. Allí, afirma que «en la novela 1984, el poder conocía nuestros miedos particulares. Hoy George Orwell parece un ingenuo, pues las empresas de datos conocen cada uno de nuestros deseos, pensamientos y temores. Alguien tiene el botón que construye nuestras preferencias. El big data ha entregado la posibilidad de esconder la búsqueda invariable de dinero a través de la utilización de debilidades, miedos, esperanzas y deseos de las mayorías. Los servicios de inteligencia pueden ocultar por qué han abatido a una persona —lo señaló el algoritmo— las autoridades educativas pueden despedir a un profesor —lo señaló el algoritmo— las autoridades sanitarias pueden obligar a usar una vacuna inútil —lo señaló el algoritmo— tus ocho horas de trabajo tiene que asemejarte a un robot humano —el sueño del algoritmo–».
David Jiménez no es hombre de escritorio, aunque sí curioso al extremo. Y desde muy joven encontró el modo de hurgar en la realidad alejado de las oficinas. De esta manera, descubrió que el diario El Mundo de España no tenía corresponsales en Extremo Oriente y le dijo al director-fundador del por entonces muy influyente periódico madrileño, Pedro José Ramírez, que era el más adecuado para ocupar ese puesto. Estuvo en esa región durante 18 años hasta que en abril de 2015, mientras hacía un curso de transición digital de la prensa en la Universidad de Harvard, lo invitaron a sentarse en el despacho que hasta 15 meses antes ocupaba el popularmente conocido como Pedro Jota, que había sido reemplazado por Casimiro García-Abadillo.
Tampoco duró mucho y al cabo de 366 portadas, Jiménez también fue despedido. Su sucesor, Pedro García Cuartango, duró 370 números, síntoma de una crisis que Jiménez desmenuza en El Director, un testimonio no sólo de su paso por el diario sino de los cambios que vive la prensa en estos últimos años y de cómo los medios se convirtieron en un campo de batalla donde se disputan el poder de la palabra, oscuros servicios de inteligencia de las llamadas «cloacas del Estado», una alianza espuria entre servicios de inteligencia, empresarios, dirigentes políticos miembros del Poder Judicial y periodistas para hacer operaciones de prensa destinadas a destruir a los enemigos del poder. De esto habla a través de una comunicación telefónica con Tiempo.
–Algo que impacta en tu libro son los cambios que se produjeron tanto en tecnología como en contenidos desde tus inicios en la profesión. ¿No sentís que te preparaste para una profesión que esta desapareciendo?
–Yo soy del ’71. Cuando les cuento a los jóvenes no se lo creen, pero he dictado crónicas por teléfono desde Asia. Aún recuerdo cuando pusieron un ordenador en la redacción y yo le pregunté al que lo estaba utilizando qué hacía y me dijo que navegar. Y le dije que pensaba que eso se hacía en el mar. A partir de allí, todo se fue transformado muy rápidamente. Los periodistas al principio vieron como una amenaza la llegada de una nueva tecnología en vez de intentar aprovecharla como una oportunidad. Y eso es uno de los problemas que llevó a que el impacto fuera mayor.
–Pero el cambio es también en la forma de hacer periodismo. El tema de investigar, de salir a la calle.
–Yo creo que la cantidad se convirtió en una prioridad muy rápidamente por encima de la calidad y la profundidad. A mi me pilló el cambio siendo corresponsal: de repente no querían que dedicara tiempo a hacer historias en profundidad sino que tratara de hacer el mayor número de notas posibles. Recuerdo el tsunami de Japón en 2011: yo estaba en aeropuerto y nada más aterrizar me piden una nota para la web. No había visto nada pero igual me la pedían.
–¿El cambio era más contenido y no más información?
–Cuando surge Internet todos los periódicos españoles se lanzan a ofrecer contenidos gratis y escogen la estrategia de «vamos a invadir con el mayor número de notas posibles la web», y ahí es donde empezamos a buscar el clic de la gente y a bajar el nivel y la calidad buscando audiencias más grandes. Y empezamos a escuchar en redacciones de Madrid los mismos argumentos que llevaron a la televisión a la peor decadencia: «Le damos a la gente lo que ella quiere».
–En ese sentido, no hay diferencia entre lo que muestra tu libro con lo que ocurre en Argentina. Incluso estamos en un período electoral y desde hace varios años estamos inmersos en lo que en España llaman «las cloacas del Estado».
–Mucha gente de otros países me ha dicho lo mismo. Nosotros tenemos un «triunvirato» del poder político, económico y mediático que trabaja como si fuera uno solo. Tienen los mismos intereses y cuando detecta un enemigo que puede perjudicar a esos intereses tratan de eliminarlo. Lo que hemos vivido en los últimos años de corrupción es que ha sido necesario que trabajaran juntos ese triunvirato y también periodistas que se dejaron contaminar y que difundieron informaciones sabiendo que eran falsas y estaban encaminadas a destruir a los enemigos del gobierno. Ha habido un juego sucio en el que ha participado mucha gente y que esta teniendo consecuencias judiciales.
–¿Cuáles serían las consecuencias judiciales?
–El de las cloacas del Estado es uno de los grandes escándalos de la democracia en España. Desde el Ministerio del Interior se creó una policía que se llamaba patriótica, utilizada para destruir a los enemigos del gobierno o las causas con las que no estaba de acuerdo. Tenían relación con varios medios y periodistas que se encargaban de hacer informes policiales falsos. El principal implicado, que es un comisario de policía (José Manuel Villarejo), está detenido. La investigación judicial esta develando que grandes empresarios de España (como el presidente del banco BBVA, Francisco González) contrataban a esa policía paralela para espiar a rivales. Hubo comisarios que se hicieron millonarios vendiendo esa información y utilizando los fondos pagados por todos nosotros, para crear un servicio al mejor postor a partir de ayudar al gobierno y al PP. Había un mercadeo de la información en el que ha habido gente dispuesta a pagar mucho dinero por información que afectaba a personas importantes.
–Pero la corrupción y las cloacas no sólo ensuciaron al PP sino también al PSOE.
–De hecho el comisario Villarejo actuó con impunidad bajo 11 ministros diferentes, tanto del PSOE como del PP, por eso no ha habido interés en investigarlo. Son muchas las razones para que esto pase de puntillas y no sea muy importante ni ocupe portadas. Además, porque muchos de los periodistas también están implicados. Y yo creo que en España vamos a ver a periodistas en la cárcel.
–El diario El Mundo fue clave en divulgar todas esa miserias…
–Por eso en El Mundo cuatro directores fueron cesados en tan sólo tres años y medio. No es casualidad, fue una operación para intentar que el periódico que estaba siendo el más incómodo y que investigaba con más detalle todo lo que estaba ocurriendo, fuera silenciado. No sé si hay antecedentes en algún país de algo así. Cuatro directores cesados en menos de cuatro años bajo el mismo gobierno, el de (Mariano) Rajoy. Supongamos que yo no era apto para el cargo, ¿pero cuatro seguidos?
–¿Cada uno que venía quería hacer periodismo, lo cual era una anomalía?
–Si uno mira en una hemeroteca, ve que El Mundo fue el diario que publicó los grandes casos de corrupción de la democracia desde 1989. Cometió sus errores y sus excesos, pero era un diario valiente y hubo una operación por parte del IBEX (la Bolsa de Valores) y grandes compañías, del gobierno de Rajoy y de otros aliados que tenían los medios para silenciar al periódico. Yo lo viví en primera persona y eso es un poco lo que se cuenta en El Director: cómo se intenta asaltar el diario para ponerlo al servicio de intereses que nada tienen que ver con los de los lectores.
–¿Los periodistas más jóvenes sabían que estaban en un campo de batalla?
–El problema es que los periodistas jóvenes han entrado a un mercado muy deteriorado. La crisis de los medios en los últimos diez años ha provocado miles de despidos y ellos entran en situación precaria, con sueldos muy bajos y es muy difícil que puedan arriesgar esa posición tan frágil enfrentándose al poder dentro de las redacciones. Los veteranos han sido poco a poco despedidos o jubilados y los jóvenes están más ocupados en mantener el puesto que en dar batalla. El poder está en cierto modo venciendo a la prensa. Por lo menos la prensa tradicional. Porque es cierto que han surgido medios digitales que si están dando batalla.
–¿Esto indica que hay un nuevo paradigma para la prensa?
–Hay una fragmentación. Antes había unos pocos medios que tenían el monopolio de la información y eran muy influyentes. El País, con más de 400 mil ejemplares diarios, El Mundo con más de 300 mil. Y de repente estamos en que todos los medios han disminuido su difusión desde 2007. Esto ha ido acompañado con la emergencia de medios digitales. Es cierto que algunos de ellos muchas veces están subvencionados por el poder político o económico y no podrían subsistir si no fuera por esa ayuda. También hay otros que yo llamo «periodismo trabuco», que subsisten mediante el chantaje. A la vez los medios tradicionales ya no tienen el poder ni el músculo financiero para resistir las presiones como antes. El Mundo en 2006-2007 ganaba entre 50 y 70 millones de euros, podía decirle a una empresa: «Bueno, aunque te enfades». Ahora que los periódicos son deficitarios, que están despidiendo gente, que apenas llegan a cuadrar las cuentas, tiene mucho menos capacidad de resistencia frente a las presiones.
–El futuro entonces está en esos medios que pueden sustentarse a través de sus lectores.
–La única manera de que el periodismo sea libre es si sus jefes son los lectores. El único diario que ha tenido éxitos en ese modelo es el diario.es y el próximo año El Mundo, El País y ABC van a intentar imitar ese esquema. Pero no sé si existirá suficiente gente que quiera pagar por información. Tenemos un cambio social que ha llevado a la gente a pagar por entretenimiento, como Netflix por ejemplo, pero todavía no hemos conseguido que de una manera masiva estén dispuestos a sufragar el periodismo digital. Eso es un problema, porque lo que hace es apocar a los diarios y a seguir dependiendo de administraciones públicas y de las grandes empresas.
«Fue una inmolación profesional»
El libro de David Jiménez salió de la imprenta en abril pasado, a poco de que los españoles fueran a las urnas por primera vez en el año. Y causó una conmoción en todos los medios. Es que habla de intimidades de las redacciones que normalmente no salen a la luz porque quienes debieran contarlas son los mismos protagonistas. «Los periodistas solemos criticar a los demás, pero nunca habíamos abierto las ventanas para airear nuestras propias miserias», suele decir Jiménez.
Autor de libros como Hijos del monzón, El lugar más feliz del mundo o el El botones de Kabul, traducidos a varios idiomas, donde relata muchas de sus experiencias como reportero en Afganistán, Cachemira, Timor, con El Director, Secretos e intrigas de la prensa narrados por el exdirector de El Mundo, logró irritar a muchos de sus colegas, poco acostumbrados a ser señalados con el dedo inquisidor. «Fue una inmolación profesional», afirma, aunque no se arrepiente del paso que dio desde que fue invitado a dejar su cargo, en mayo de 2016, 366 días después de haber asumido.
«Me convocaron porque como estuve 18 años en el Extremo Oriente, no tenía ningún contacto en España, ningún teléfono de dirigentes o empresarios. Creo que pensaron que por esa razón sería más fácil de manejar», señala, con un dejo de melancolía.
De entrada nomás, en un momento en que España se preparaba para ir a elecciones, en 2015, y Pablo Iglesias parecía una amenaza para el sistema instaurado desde 1978, el ministro del Interior Jorge Fernández Díaz se puso en contacto para advertirle que «no son tiempos para la neutralidad». El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le sugirió en persona algo parecido. «Las élites veían con terror la llegada de Podemos al gobierno».
Desde otras trincheras, menos amistosas, cuestionaron que hubiera contado ese mundo en que empresarios, dirigentes y hasta colegas, ejercían presiones para que el diario El Mundo contara las cosas de acuerdo a sus intereses. O que las ocultara, en defensa propia.
«Jiménez descubre la sopa de ajo», ironizaron algunos. «Parece una revancha contra su empresa y sus excompañeros, un ajuste de cuentas», agregan. Incluso hubo una arremetida en las redes sociales alegando que no es cierto todo lo que se dice en esas 296 páginas. Que contó «hechos retorcidos hasta convertirlos en falsedades» para justificar «su propio fracaso».
Jiménez, que se cataloga como de «extremo centro», dice que últimamente vota en blanco, no porque descrea del sistema democrático sino porque no se siente representado por ninguna de las variantes en juego en la España actual. Y firma que su crítica a la profesión es una muestra del amor que le tiene. «Los medios hoy son 1% de periodismo de investigación y 99% de filtración.»
Comentarios recientes