Si algo se necesitaba para saber de qué viene la crisis migratoria en Ceuta es ver los últimos posteos en las redes de Donald Trump y del departamento de Estado. “Lo que está pasando en España, con decenas de miles de inmigrantes ilegales invadiéndola, sucedió en Estados Unidos durante la administración de Dormilón Joe Biden”, escribió el presidente. “Este incidente inaceptable es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del gobierno español para facilitar y promover la migración ilegal masiva hacia Europa”, dice la cartera a cargo de Marco Rubio. Las imágenes de miles de personas cruzando hacia la ciudad de Ceuta, sin equipaje y a nado, impactaron en las audiencias de todas las plataformas y golpearon fuertemente en el gobierno de Pedro Sánchez, en un momento en que su figura aparece en medio del acoso de los medios, las derechas hispanas y Estados Unidos e Israel. Tirando un poco más del hilo hay una historia de intereses geopolíticos y oportunismo para ultraderechas occidentales sedientas de mensajes racistas y xenófobos.
Ceuta es un enclave en el norte de África, resabio colonial del imperio español, frente a Gibraltar. Junto con Melilla -otra ciudad autónoma- son los últimos hitos de otras épocas pero guardan aún importancia geopolítica clave. Hasta 1975, el territorio de Marruecos estaba integrado a España como Protectorado, esa figura que disfrazaba el colonialismo con un rostro paternalista. El levantamiento del 17 de julio de 1936 que generó la Guerra Civil española se produjo en las guarniciones de esos dos enclaves y Tetuán, al mando del general Francisco Franco. El dictador firmó la independencia de Marruecos en 1956. Quedaba una perla por resolver, el Sahara Occidental, que desde esa fecha pasó a ser provincia española… hasta que el 6 de noviembre de 1975 los marroquíes invaden el territorio, hecho que se conoce como Marcha Verde, una movida organizada por los servicios de EE UU. El 14 de noviembre se firmó en Madrid el acuerdo tripartido entre España, Marruecos y Mauritania para gestionar esa región ante el retiro del control hispano. El 20 de noviembre murió Franco.
La población autóctona, sin embargo, buscaba la independencia y la guerrilla del Frente Polisario declaró la República Árabe Saharui Democrática (RASD) en febrero de 1976. Tras una guerra cruenta, el gobierno reside en campos de refugiados de Tinduf, en Argelia. El presidente del gobierno español venía castigado por los medios y los partidos de la derecha (el PP y Vox) con investigaciones judiciales contra su esposa, Begoña Gómez, y contra el exlíder del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero estas maniobras judiciales son posteriores a su reconocimiento del estado de Palestina, su condena a las acciones del ejército israelí en Gaza y, más acá en el tiempo, a su negativa a que las fuerzas estadounidenses utilizaran las bases de Rota y Morón de la Frontera para la operación contra Irán. Para agregar otra medalla, se negó a subir el presupuesto militar al 5% que pedían la ONU y la Casa Blanca. Además, a principio de año impulsó la legalización de medio millón de migrantes.
Mohamed VI firmó los acuerdos de Abraham como le pidió Trump.
Mohamed VI, por otro lado, reconoció al Estado de Israel en diciembre de 2020 y adhirió a los Acuerdos de Abraham y se convirtió en un socio “confiable” para la Casa Blanca y Netanyahu. A cambio, Trump reconoce el reclamo marroquí sobre el Sahara Occidental, que legalmente está en el limbo para las Naciones Unidas, que lo deja pendiente de un referéndum. Para la Unión Africana, la representación de ese territorio corresponde a la RASD. En abril de 2021, el líder de la RASD, Brahim Ghali, fue internado en un hospital español por un cuadro grave de Covid -19, lo que causó una crisis política entre Rabat y Madrid y un antecedente cercano de lo que pasó estos días: miles de personas cruzaron a Ceuta aquella vez.
El incidente se resolvió cuando Ghali abandonó España rumbo a Argelia y finalmente Sánchez acordó con el rey Mohamed VI su apoyo a una propuesta de autonomía para los saharuis y abandonó la tradicional neutralidad. Pero hace diez días fue a Argel para arreglar la compra de más gas argelino y limar las asperezas por su acuerdo con el monarca marroquí. El nuevo malestar de Mohamed VI -por lo que se ve, bastante irritable el hombre- culminó con este nuevo cruce masivo a Ceuta.
Las derechas europeas, que no necesitan mucho para desplegar su xenofobia, alertaron por una supuesta invasión árabe y la italiana Giorgia Meloni habló de suspender a España del Acuerdo de Schengen, que libera el transaito fronterizo en la UE, sin explicar no solo que muchos de los que habían cruzado a Ceuta fueron obligados a regresar, sino que ese enclave está en el norte de África. Cierto que cruzando por el estrecho de Gibraltar hay 14 kilómetros y que desde el 15 de julio pasado ya no hay una verja que separe el enclave británico de La Línea de la Concepción, pero no era el caso.
Como colofón digamos que el estrecho que cierra el Mediterráneo es uno de los puntos de estrangulamiento del comercio internacional. Junto con Panamá, Ormuz, Bab el Mandeb, el Bósforo y Malaca. De más está decir que los tres primeros están en la agenda de Trump desde que volvió al gobierno. Y que los pasos persa y yemenita están en sangrienta disputa en estos mismos momentos. «
Los gobiernos europeos interpretan la investigación contra José Luis Rodríguez Zapaterocomo un mensaje para todos los jefes de Estado que desafiaron a Donald Trump. Así lo entiende desde el semanario italiano L’Espresso el periodista Marco Antonellis, con abundante información sobre la ya descarada injerencia de EE UU en la política hispana. El ejemplo más claro lo dio el propio embajador estadounidense, Benjamín León Jr., un empresario cubano de nacimiento que el domingo pasado posteó en la cuenta de X oficial sus encuentros con el líder ultraderechista Santiago Abascal (de Vox), la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular, derecha) y el titular del PP, Alberto Feijóo, con los que habló de la relación EE UU-España. Ya que estaba, se reunió con los opositores cubanos José Daniel Ferrer y Guillermo Ponce.
El representante diplomático cerró la semana arengando desde el New Economy Forum sobre la exigencia de “alcanzar el 5% del producto interior bruto en gasto en defensa, acordado en La Haya por todos los miembros de la OTAN”.
El pasado viernes, el embajador León Jr. se reunió con el presidente de Vox, @Santi_ABASCAL, para conocer mejor las prioridades y la visión de @vox_es sobre la relación EE.UU.-España pic.twitter.com/ukUlP2UAf3— U.S. Embassy Madrid 🇺🇸🇪🇸 (@USembassyMadrid) May 24, 2026
Zapatero, el expresidente del Gobierno español (2004-2011) está imputado por el juez José Luis Calama de liderar “de manera invisible” una organización criminal y de tráfico de influencias en el rescate por 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia. El caso avanzó aceleradamente y ya le hicieron allanamientos a sus oficinas en las que encontraron joyas y dinero en cajas de seguridad. El exlíder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) también está acusado de intervenir ante el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (INAC) de Venezuela para que la compañía pudiera viajar al país caribeño en aquel período.
Zapatero fue mediador en mesas de diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición facilitadas por Noruega y en febrero pasado, tras el secuestro del presidente, se reunió en Caracas con la interina Delcy Rodríguez. Pero a pesar del cambio en la situación por la intervención de Donald Trump del 3 de enero, para las derechas españolas Venezuela sigue siendo una mancha venenosa.
Para el actual presidente español, Pedro Sánchez, Zapatero es inocente y obviamente sabe que el objetivo es él. Cometió varias faltas que en la Casa Blanca y en Tel Aviv no se perdonan: España limitó la contribución a la OTAN que exige Trump al 2,1%, se negó a que se usaran las bases de Rota y Morón para los ataques contra Irán y además de reconocer al estado de Palestina, rechaza el genocidio en Gaza, con esas mismas palabras.
El ministro de Transportes, Oscar Puente, explicó el hecho en términos de “puertas giratorias”, algo que no le preocupa especialmente. “El señor Zapatero se dedica a lo mismo que se dedican los expresidentes, no digo ya de España sino del mundo. Y este señor desde 2011 es un ciudadano particular, no tiene ningún cargo publico ni está sometido a esas obligaciones”, dijo a la prensa. Y es cierto, Felipe González, el primer presidente español por el PSOE a la recuperación de la democracia, ocupó sillas en diversos directorios como los de la actual Naturgy, es asesor de la naviera Boluda Towage (sic) y se lo recuerda como el último en entrevistar a Fernando de la Rúa en diciembre de 2001 para hacer lobby por las empresas españolas. José María Aznar, del PP, tiene cobijo en News Corporation, del grupo mediático Murdoch; en la minera Barrick Gold y el estudio Latham & Watkins LLP, entre otros. Pero claro, ellos “hacen los deberes”.
Luego de postear en su red Truth que lamentaba no poder asistir al casamiento de su hijo Donald Jr en Bahamas porque “circunstancias relacionadas con el gobierno y mi amor por los Estados Unidos de América me lo impiden”, el inquilino de la Casa Blanca subió un mapa de Medio Oriente donde Irán aparece pintado con los colores de la bandera de las barras y las estrellas. Pero Donald J. Trump no se detuvo en minucias y al rato subió una foto de él asomando con mirada canchera sobre una postal de la ciudad de Nuuk con el mensaje «Hola, Groenlandia”. Podría decirse que tuvo otro día de descontrol digital, a una semana de su regreso de su diluida visita a Beijing y a tres de la de Vladimir Putin al trono de Xi Jinping. Sin embargo todo debería leerse en un contexto de reparto de figuritas geopolíticas. Hace unos días había publicado un mapa de Venezuela como el Estado 51, este fin de semana recrudece las amenazas contra Cuba, mientras en España se despliegan operaciones mediáticas y judiciales contra José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez y en Bolivia la revuelta popular por ahora frena el objetivo de detener a Evo Morales. La característica común de estas acometidas es que se trata de avanzadas contra proyectos políticos que se enfrentan a la voluntad imperial cada vez más brutalmente expresada por el magnate inmobiliario, pero sobre todo, representan un modo de avisar que la Doctrina Donroe es su línea roja, y que allí se incluye al país ibérico por su influencia en América Latina y a la isla del Ártico.
La escalada contra Cuba, un “grano en el patio trasero” para EE UU desde el 1 de enero de 1959, tiene en esta ocasión hasta ribetes si se quiere tragicómicos. Como que imputaron a Raúl Castro, de 94 años, hermano del líder de la Revolución, Fidel Castro, protagonista como él de esa epopeya y presidente entre 2008 y 2018, de conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses por el derribo de un avión en 1996. Es que pasaron 30 años y un acercamiento del gobierno cubano en 2014 con el entonces presidente Barack Obama, quien visitó la isla para reanudar relaciones y reabrir la embajada en 2016, para que ahora desempolvaran una acusación contra el que era jefe de las FFAA cubanas que, si el caso se investiga a fondo, debería reconocer la responsabilidad de EE UU en el hecho.
Los cargos surgen de la acusación del fiscal Todd Blanche en el que se incluye a cinco expilotos de la Fuerza Aérea por el derribo de dos avionetas Cessna de un grupo anticastrista, Hermanos al Rescate, que sobrevolaban aguas caribeñas en “custodia”, según la versión edulcorada, de balseros que buscaban emigrar a Miami. Pero La Habana venía denunciando desde meses antes los sobrevuelos de naves como esa, que lanzaban propaganda contra el gobierno. Incluso hay documentación de que la Administración Federal de Aviación (FAA en inglés), el Departamento de Estado y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), los organismos encargados del control aéreo de EE UU temían que en algún momento pudiera haber alguna réplica que se les fuera de las manos. Era la gestión de Bill Clinton. De hecho, en 30 años no avanzó ningún planteo, Raúl Castro habló en la sede neoyorquina de la ONU dos veces y hasta alguien podría sostener que la causa prescribió.
Días antes de esta embestida judicial, el secretario de Estado, el cubanodescendiente Marco Rubio, había difundido un mensaje en castellano con fuerte acento caribeño en el que sostiene que los males que sufren los habitantes de la isla “no son por el bloqueo petrolero” sino al saqueo es las autoridades y desliza que una empresa de las FFAA fundada por Raúl Castro controla el país para beneficio propio. Mientras tanto, en Pentágono concentra buques y hasta traslada al Caribe el portaaviones Nimitz, DJT se queda en la Casa Blanca y hace acuartelar tropas como preparando el terreno para una operación similar al secuestro de Nicolás Maduro. La acusación judicial y el discurso de Rubio quedan como antecedente, al igual que las acusaciones previas, que justificarían -¿ante quién?- una decisión que solo tiene un objetivo de reparación psicológica tras el fracaso del ataque contra Irán.
El presidente español Rodríguez Zapatero.
Al tiempo que en Bolivia el panorama pinta complicado para el gobierno de Rodrigo Paz, una acusación contra el expresidente del gobierno español por supuesto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en torno a la ayuda para la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, se inscribe en esta estrategia de cercar el terreno propio, como parte del juego en el tablero internacional que Trump llevó a Beijing. Rodríguez Zapatero fue entre 2014 y 2018 interlocutor entre el gobierno chavista y la oposición para un acuerdo que evitara un baño de sangre. El lider socialista que comandara La Moncloa entre 2007 y 2011 representa una forma de cooperación de España con América Latina que incomoda a Washington, cualquiera que sea quien duerma en la Casa Blanca.
JLRZ es apenas un peón contra Sánchez. Este sábado, las calles de Madrid se llenaron de manifestantes de las derechas ultras pidiendo la renuncia del premier. A una semana de una caída en Andalucía, el PSOE viene de capa caída pero es casi de manual que el acoso a Sánchez tiene que ver con la negativa a que EE UU use sus bases en España para atacar Irán y su postura contra el genocidio en Gaza.
Un mapita y una frustración
El mapita de Irán que posteó Donald Trump muestra sin dudas que la espina de su aventura le quedó clavada al “cowboy” de la Casa Blanca. Más aún si se tiene en cuenta que tanto la guerra del 28-F como la de los 12 días de 2025 fueron iniciadas por Israel y Trump solo hizo seguidismo, como lo acusan militantes de MAGA. Pero por ahora no hay plafond para volver a esas lides. Xi le dejó en claro que tiene intereses en esa región y eso se notó cuando el lunes dijo que pararía un ataque anunciado con bombos y platillos porque los países del golfo le pidieron esperar por negociaciones ya encaminadas con Teherán.
Este sábado, el gobierno iraní reiteró que ni el estatus del estrecho de Ormuz ni su programa nuclear están en la mesa de negociaciones con Estados Unidos, según afirmó el portavoz estadounidense Axios que se reunirá con sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner para tratar la última propuesta de Teherán y ahí decidirá si se firma “un buen acuerdo” o va a «mandarlos (a los iraníes) al cielo de un bombazo».
Benjamin Netanyahu tampoco las tiene todas a favor. El lunes, uno de los sostenes de su gobierno, el ultraderechista ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, del partido Otsmá Yehudit (Poder Judío) subió a las redes un paseo provocativo en el salón del puerto de Ashod donde estaban esposados -y maltratados- activistas de la Flotilla detenidos poco antes. El escándalo elevó el rechazo de gobiernos de todo el mundo y hasta el propio Netanyahu tuvo que salir a cuestionar a su adlátere. Esto generó una nueva crisis de crediblidad a Israel y hacia adentro, donde la oposición pide elecciones para sacarlo del poder.
Ana Pontón es politóloga, diputada autonómica y portavoz nacional del Bloque Nacionalista Gallego. Fue candidata a la Presidencia de la Xunta en las elecciones de 2024, cuando el BNG consiguió el mejor resultado de su historia en el Parlamento de Galicia, logrando 25 bancas sobre 75. Actualmente lidera el principal grupo de la oposición. De visita en Buenos Aires para estrechar vínculos con la comunidad gallega local, junto con Adolfo Pérez Esquivel participó de un homenaje al escritor Alfonso Castelao. Se dio unos minutos también para visitar a Cristina Fernández de Kirchner y para hablar con Tiempo de cómo se ve el mundo en estos momentos de tanta convulsión desde tierras gallegas.
“Hemos venido a un acto muy emocionante porque estamos en el 75º aniversario de la muerte de Castelao, que es el gran dirigente no solo del movimiento histórico que yo represento, sino que es un gran referente para todos los gallegos y gallegas”, arranca entre el apurón de acceder a entrevistas radiales y el regreso de su paso por San José 1111. Por la mañana había mantenido un encuentro con el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco.
«Queríamos ver cómo está la alternativa a Milei. Desde el punto de vista ideológico, Milei está en nuestras antípodas y además pienso que representa una parte del experimento que está viviendo el mundo en el que se quiere ver hasta dónde la sociedad es capaz de sufrir recortes, de sufrir un deterioro de las condiciones de vida, la defensa de lo público, la destrucción del Estado. Todo eso en marco del auge de extrema derecha. Que podamos tener entre las fuerzas que representamos una alternativa frente a eso es importante. Fortalecer que el odio, el miedo, la crispación, no son el camino por el que tenemos que construir la sociedad, sino desde la solidaridad, desde el debate y desde reconocer que podemos tener ideas diferentes, pero formamos parte de una misma sociedad.
-Una característica de estas derechas extremas es el odio contra algunos movimientos latinoamericanos especialmente. Pero, sectores que se identifican como de izquierda tampoco son muy afines por ejemplo a Cristina Fernández, o Evo Morales, ni qué decir de Nicolas Maduro. Venezuela casi que es un latiguillo.
-Nosotros somos una fuerza política yo diría que muy atípica en el contexto estatal y europeo, ya que el BNG es una fuerza que desde su fundación en el año 1982 ha mantenido una serie de principios para nosotros muy importantes, y uno de ellos es el antiimperialismo y la solidaridad internacional. En el análisis que hacemos del mundo decimos que no nos corresponde a nosotros decir lo que tienen que hacer los argentinos, ni los uruguayos, ni los brasileños, sino que cada pueblo tiene que decidir en libertad. Y es cierto que la mirada que a veces hay desde Europa hacia América es un poco colonialista y hay un cierto sentimiento de superioridad que nosotros nunca hemos vivido ni compartido. Al contrario, durante mucho tiempo la izquierda latinoamericana, cuando la socialdemocracia europea demostró su fracaso como proyecto alternativo, ha sido un elemento que ha inspirado a una parte de nuestra acción política. No es traspasable lo que pasa en América con nuestra realidad, pero sí ha demostrado que había otra izquierda posible.
-En España y también acá -se vio en la reciente campaña- hay candidatos que fueron atacados y denigrados por tener o haber tenido relaciones con gobiernos como el de Venezuela, como si eso de por si fuera una suerte de delito.
-Nosotros podemos tener relaciones con cualquier otro movimiento político sin que la derecha nos tenga que decir que es lo que está bien y lo que es lo que está mal. Lo que me parece asombroso es la presencia que tiene, por ejemplo, Venezuela en el debate del Estado español. Que no es casual, porque hay grandes intereses económicos y empresas que han sido perjudicadas por los procesos que se han dado en Venezuela. Nosotros, que no somos confesionales de ningún movimiento político, lo que decimos es que los venezolanos tienen derecho a decidir su futuro, a escoger su gobierno y a escoger su camino. En las últimas décadas, la política es la defensa de la soberanía de los pueblos, que es la defensa de la democracia, el derecho del pueblo a poder decidir. Hemos visto con buenos ojos los movimientos que han cuestionado al imperialismo yanqui. En este momento se está viendo que Estados Unidos con Trump quiere volver a demostrar que son ellos los que mandan.
-Decías que algunos intereses fueron afectados en Venezuela, también lo fueron en Argentina con la nacionalización de YPF o de Aerolíneas, que estaban en manos de empresarios verdaderamente indefendibles.
-Nosotros decimos “si la preocupación es la democracia, ¿Cómo es posible que el Estado español tenga relaciones con Marruecos?”. Solo hablan de democracia cuando hay petróleo por medio. Les preocupa el petróleo y su negocio. Nuestra posición ha sido y va a seguir siendo que los venezolanos son los que deben decidir su futuro. Pero también es lógico que tengamos espacios de diálogo con fuerzas políticas distintas para analizar lo que está pasando en un momento en que estamos viendo cambios estructurales muy profundos. Y quizás no estamos sabiendo analizar la profundidad de los cambios productivos, geopolíticos.
-Y los cambios en el poder global que se están produciendo aceleradamente.
-Creo que todo lo que está pasando en este momento detrás tiene una cuestión geopolítica de primer nivel, que es la disputa entre Estados Unidos y China por quién va a protagonizar el próximo periodo. Estados Unidos está perdiendo la batalla desde el punto de vista económico y también de tecnológico. El peligro es que cuando fallan esas dos patas, la alternativa puede ser una guerra para mantener su poder militar.
-Le tengo más miedo a eso por el tema de Rusia, que para Europa se ha convertido en el gran enemigo.
-El análisis que nosotros hacemos es que realmente Estados Unidos y la OTAN, que es su instrumento, tienen exigencias que nos parecen absolutamente fuera de lugar. ¿Cómo puede ser que Estados Unidos les pida a los países europeos que suban al 5% el gasto militar cuando no lo hacen en Estados Unidos? Ellos gastan mucho menos, cuando Europa tiene una capacidad militar muy superior a la de Rusia. Yo creo que estamos viviendo una gran mentira para intentar convencer a los gobiernos.
-El de Pedro Sánchez parece resistirse algo ¿o no?
-Sí, yo entiendo esa reflexión, pero en principio firmó el 5% y luego le ha dicho que va a cumplir los compromisos con la OTAN, pero en el 2030, que va a retrasar. Lo que yo creo es que hay que cuestionar la propia existencia de la OTAN, porque nosotros no tiene sentido. El Estado español debería salir de la OTAN, hay que apostar a que la Unión Europea no esté subordinada a los intereses de Estados Unidos. Es algo que nosotros no compartimos como estrategia para el futuro de toda esa región europea y que nos afecta directamente. En este momento se está debatiendo el próximo presupuesto comunitario y lo que nos están diciendo es que va a haber recortes sociales, recortes en los apoyos a sectores estratégicos como la agricultura, la pesca, y todo para alimentar la industria militar.
-¿Qué hablaron con Cristina? Si es que se puede saber.
-No hay ningún secreto. Hemos reflexionado sobre lo que significa el lawfare, que no afecta solo a Cristina, sino a otros líderes de la izquierda latinoamericana, y que es una perversión de la democracia y un peligro para que puedan construirse a alternativas frente a toda esa derecha y la extrema derecha. Creo que hay un interés muy grande porque en América Latina no se consoliden gobiernos que defiendan la soberanía de sus países frente a Estados Unidos. Hemos reflexionado mucho sobre la geopolítica, la verdad es que Cristina tiene una cabeza política privilegiada y además, con una experiencia que evidentemente le dan un conocimiento de todo lo que está pasando. También hemos conversado sobre Galicia, ya que los orígenes de Cristina están allí también. Le hemos contado un poco la situación que tiene este momento el BNG, que somos la segunda fuerza política en Galicia, que estamos aspirando a llegar a la presidencia y poner en marcha un proyecto transformador. Ha un trato muy respetuoso, ha sido muy cercana y bueno, evidente Cristina es una cabeza política muy muy importante.
Comentarios recientes