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Soberanía en segundo plano

Soberanía en segundo plano

Una frase de un tema de John Lennon del disco Double Fantasy, lanzado a fines de noviembre de 1980, días antes de que fuera asesinado en Nueva York, se popularizaría por su claridad y profundidad filosófica: podría traducirse como «la vida es lo que ocurre mientras estás ocupado en otras cosas». Algo así sucede desde hace algunas semanas en el universo mediático nacional. Mientras la agenda parecía estar ocupada con la feroz interna libertaria y algunas de sus nauseabundas revelaciones, se fueron acelerando medidas que comprometen el futuro del país, incluso si esas guerras internas arrastran al Gobierno de Javier Milei.

Un ligero repaso de esas decisiones perturbadoras podría sumar desde la concesión de la Hidrovía en condiciones lesivas cuando no contaminadas de recelos, pasando por un acuerdo con el Comando Sur de Estados Unidos para el patrullaje «compartido» del Mar Argentino hasta la sospechosa recorrida de funcionarios estadounidenses por tres centros atómicos nacionales en el marco de la entrega en cuotas de la soberanía tecnológica en un área en la que Argentina es líder a nivel mundial. Ni qué decir del anuncio del ministerio de Capital Humano del proyecto «Gemelo Digital Social»: «Un cambio de paradigma en la política social con el uso de Inteligencia Artificial», según se ufanó el presidente.

En el peor momento para la imagen presidencial, según todos los sondeos en circulación, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este viernes que el FMI había aprobado la segunda revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas con un desembolso de otros 1.000 millones de dólares que, a decir verdad, saldrán de una ventanilla para ingresara por otra como parte de la deuda contraída con el organismo desde 2018. Siempre de la mano de Luis Caputo. Un dato del documento del Fondo es que reconoce que no se cumplieron todos los puntos acordados y revisados con Argentina, y tras «alentar» a las autoridades nacionales a acumular reservas, vieja demanda incumplida, insta a «continuar los esfuerzos de buena fe para resolver los reclamos pendientes». ¿Pide no más dibujos financieros?


Acuerdo de entrega
Es ese otro mundo alejado de las redes, generó controversia la difusión de un acuerdo con el Comando Sur de EE.UU. que se denomina «Protección de los Bienes Comunes Globales», con una duración de cinco años y que contempla «la transferencia tecnológica, incorporación de nuevas capacidades, formación de personal y asistencia técnica especializada», según el Ministerio de Defensa, a cargo del general Carlos Presti. Como adelanto, la Embajada de EE.UU. anunció la incorporación de dos aeronaves Textron B-360ER MPA «con radar de búsqueda de superficie, sensores infrarrojos, comunicaciones satelitales, sistemas ISR y capacidades de comando y control orientadas al monitoreo y vigilancia de los espacios marítimos». Ni bien se supo la novedad, llovieron críticas hacia lo que se considera una entrega de soberanía y del patrimonio nacional en el marco del reclamo que debiera ser consistente de los derechos sobre las Islas Malvinas, como destacan grupos de veteranos de la guerra de 1982.

El cerco estadounidense sobre la región se va estrechando cada vez más. También se coló en la licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, donde se cruzan quejas desde sectores nacionales y presiones de todo tipo desde Estados Unidos, como las de un congresista republicano, Brian Mast, quien alertó que entre los aspirantes al millonario y estratégico negocio habría intereses de firmas chinas. Los que sí están en la lista de candidatos a quedarse con el negocio son los hermanos Juan y Patricio Neuss.

Amigos de la infancia de Santiago Caputo –el poder cada vez menos en las sombras detrás del régimen de Milei–, a ellos también «se les dio todo junto» desde diciembre de 2023. Hace un año se habían quedado con un tercio de la firma Edison, que controla las distribuidoras eléctricas de Tucumán y Jujuy (EDET y Ejesa); Líneas de Transmisión del Litoral (Litsa) y la hidroeléctrica Cempsa de Potrerillos, Mendoza.

El 28 de abril pasado, tras una misteriosa «caída de sistema», la oferta del consorcio de los Neuss junto con Genneia (Juan Pablo Brito y Jorge Exequiel Carballo) apareció siendo la ganadora, con 356.174.811,78 dólares. Ahora también van, a la vera de la empresa belga Jan De Nul, por la autopista acuática por la que circula el 80% del comercio internacional de Argentina. Tanto el lícito como el ilícito. Algo de eso cuenta un conocedor del tema, el diputado Carlos del Frade.

El legislador provincial por el Frente Social y Popular en la Provincia de Santa Fe agregaba un dato que muestra el trasfondo de una política coherente, pero no a favor de los intereses nacionales. En enero de 2024, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de EE.UU. (USACE, que «administra la hidrovía del Misisipi) firmó un Memorándum de Entendimiento con la ahora disuelta Administración General de Puertos (AGP) con el objetivo de «profundizar el intercambio entre ambas gestiones, con el eje puesto en la eficiencia y la concreción de nuevas capacitaciones en aspectos de gestión de puertos y vías navegables, mantenimiento de la navegación y equilibrio ambiental, así como desarrollo de infraestructura, entre otras áreas».


Bienes en disputa
A este escenario de «puertas demasiado abiertas» se le agregó el recorrido de una delegación integrada por miembros de los departamentos de Estado, de Energía y la Comisión Reguladora Nuclear (NRC) de EE.UU., los activos físicos de producción y almacenamiento de materiales en el Centro Atómico Constituyentes, el Centro Atómico Ezeiza y el Centro Atómico Bariloche. La advertencia más idónea sobre el significado de esta suerte de «revisión» la dio la doctora en Física y expresidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Adriana Serquis. «El plan nuclear (actual) de Argentina es desestimar todo nuestro desarrollo soberano e inversión realizada, para venderle nuestro uranio a Estados Unidos. Les aseguro que los yanquis no nos van a invitar a conocer su desarrollo tecnológico. Esto es entrega a cambio de nada», posteó la ahora diputada del FP por Río Negro.

Esta política es coherente con un viaje misterioso de Santiago Caputo a EE.UU. y un mensaje en X bastante más claro en el que esboza el plan que sostiene el Gobierno en política internacional. «Es más probable que veamos una o dos décadas de carrera “mineralistica” antes de ver un conflicto global. Argentina, que decidió jugar con los Aliados y no con el Eje como en otros tiempos, puede ser un socio estratégico para USA en esa carrera ya que tenemos absolutamente todo lo que ellos necesitan. La contracara de eso es que Argentina en la próxima década probablemente reciba cientos de miles de millones de dólares de inversión, por no decir trillones. La expansión económica que esos niveles de inversión en esa ventana de tiempo van a producir solo será comparable con la expansión económica que tuvo Argentina entre 1860 y 1920. Esto ya está escrito».

Para comenzar esa sinuosa carrera, este viernes el Gobierno anunció el mencionado «Gemelo Digital Social», un proyecto que explica el rol que cumple como nuevo habitante de estas tierras el magnate germano-estadounidense Peter Thiel, fundador de la empresa de recopilación de datos para la vigilancia y el análisis militar Palantir. Se trata de un sistema diseñado para cruzar datos de todos los ciudadanos basado en Inteligencia Artificial para «diseñar, proyectar, anticipar y predecir el impacto de políticas públicas». 

Eso que se temía que venía a hacer Peter Thiel ya estaba hecho… Mientras, asistíamos al festival de tuits y audios de la interna libertaria. 

Revista Acción, 24 de Mayo de 2026

Zona de promesas

Zona de promesas

La maldición de abril se volvió a repetir para el Gobierno libertario. En febrero de 2024, cuando recién estrenaba su mandato con una devaluación brutal que licuó ingresos a toda la población, Javier Milei avisó que los peores meses serían los dos siguientes, aunque anticipó «una especie de V: tocaremos fondo para luego rebotar». En mayo, tanto el presidente como el ministro Luis Caputo aseguraron: «Lo peor ya pasó» y prometieron un crecimiento inexorable porque el fenómeno de la inflación estaba en vías de extinción. Incluso en diciembre de ese año el entonces vocero Manuel Adorni se permitía un posteo en X con el texto «Inflación en Argentina Q.E.P.D.» cuando el Indec marcó 2,4% para noviembre.

Los mismos mensajes de «autoayuda» fueron expelidos por Luis Caputo en 2025 y hace unos días, en el foro de la Cámara de Comercio de EE.UU. en Argentina (AmCham), cuando el IPC de marzo volvió a dar un respingo y trepó al 3,4%, octavo mes de incremento desde el ahora idílico 1,9% de agosto pasado. «A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante y mayor crecimiento», dijo. No prometió ver una luz al final del túnel, fue más ambicioso: «Los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas».

El actual ministro de Economía también integró el gabinete de Mauricio Macri y contrajo (adecuado verbo para indicar algo como una enfermedad) la primera deuda con el FMI del siglo XXI, siendo titular de la cartera de Finanzas. Fue en su segundo discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso que el entonces mandatario nacional recurría a la misma muletilla. «Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en los que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse».

Luego, se recuerda, «pasaron cosas». Esas mismas promesas se suceden con funcionarios que utilizan el mismo recetario para combatir una inflación que, a pesar de que la sociedad volvió a aceptar mayoritariamente el argumento de que «esta vez sí», no cesa de padecer las consecuencias de ajustes sobre ajustes sin fin. 

Habrá que decir que con los mismos que armaron el paquete de deuda no podría esperarse algo demasiado diferente, habida cuenta de que en la caja de herramientas solo tiene una motosierra. A tal punto que otra vez el FMI tuvo que agudizar un salvataje, de 1.000 millones de dólares, y que nuevamente el apoyo del secretario del Tesoro de EE.UU. facilitó empréstitos del Banco Mundial y avales para hacer frente a vencimientos de deuda. O sea, se repiten augurios que, con la baja reiterada de ingresos fiscales por la brutal contracción económica, solo decantan en más recortes presupuestarios donde duele más. Ejemplo: los servicios de PAMI, una obra social que está en la mira porque «es un seguro para autos que siempre chocan», como dijo alguna vez la actual senadora Patricia Bullrich, o de acuerdo al ministro de Salud Mario Lugones, es inviable porque cubre a más de cinco millones de ciudadanos que se empecinaron en vivir más de 80 años. Para colmo, hay unos 6.000 que superan los 100 años. O sea, nacieron cuando, según Milei, comenzó la decadencia argentina. 

Y mientras el Adorni-Gate, el $Libra-Gate y el caso Andis dan pasto a investigaciones periodísticas y judiciales, aparecen nuevos beneficiados con generosos créditos del Banco Nación. Eso, sumado a la constatación de que Adorni disfrutó de más de un fin de semana de vacaciones lujosas, dan cuenta de una nueva casta, aunque las antiguas dinastías no se quedan afuera.

Carrera por el 2027
Causaron cierto revuelo las palabras de Milei en el encuentro en la AmCham cuando sugirió que el plan que lleva adelante no tiene giro y señaló, ante una audiencia integrada por empresarios del sector que Mauricio Macri definió como Círculo Rojo, que «si no nos acompañan, no pasa nada, nos volvemos a casa».

Más allá de las críticas que despertó la frase, por eso de que ellos se pueden ir e incluso conseguir conchabo en la actividad privada, pero el tendal de víctimas de sus proyectos no tendrá los mismos privilegios de los que circularon cerca de la Casa Rosada estos años, denota un cierto registro de que no perciben que está garantizada la reelección, como creían hace un par de meses. 

Los datos duros reflejan un rechazo cada vez mayor a la figura de Milei, que ya promedia en todas las consultoras en más del 50% y algunas más del 60% de repudio a su gestión. Donde más preocupación tiene el Gobierno es en las redes sociales, un territorio que lo llevó al triunfo en 2023 y sustentó hasta ahora las extravagancias tanto del presidente como de sus acólitos. Un estudio de la consultora Zuban Córdoba revela un escuálido volumen de las métricas digitales y hasta la indiferencia ante las réplicas de los trols a sueldo del Estado. 

Por eso hay quienes ya se prueban el traje y se peinan para la foto de las elecciones del año que viene. Es lo que intenta el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el primo del expresidente, quien mientras 150 intendentes de todo el país y de todos los partidos marcharon al Ministerio de Hacienda a reclamar por los recortes presupuestarios y la no aplicación del impuesto a los combustibles para obras públicas en los distritos, sigue con su estrategia de mostrarse feroz con los sectores más vulnerables de la sociedad. Un arma que calca del oficialismo nacional, pensando que es por ese lado que cruzará la Plaza de Mayo para calzarse la banda residencial.

De tal manera que a los desalojos impiadosos que el alcalde porteño exhibe gozoso en las redes, se apunta para competir con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el opositor que se vislumbra a esta altura como de mayor chance. Lo hizo primero con la decisión de privilegiar la atención en salud para los ciudadanos con domicilio registrado en la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, con la extensión de ese bloqueo tan particular a todas las áreas y servicios de CABA a los bonaerenses, que desde ahora serán ciudadanos de segunda en la Capital Federal de la nación que integran y cuya bandera prometen defender, respetar y amar en 4º grado de la escuela primaria.

«Durante años, la Ciudad se hizo cargo de lo que otros no hacen. La incompetencia del otro lado de la General Paz la pagaban los porteños con sus impuestos. Se terminó», escribió, con gesto solemne, en X.

Si esperaba respuesta del mandatario provincial, se quedó con las ganas. Kicillof no lo subió al ring y la réplica vino de sus ministros, el de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, y su mano derecha y titular de Gobierno, Carlos Bianco. Uno ironizo: «¡Qué tipo con ‘coraje’ sos, Jorge Macri!». El otro le sugirió encontrar «dónde disponer sus residuos». La orgullosa y exclusiva Ciudad de Buenos Aires genera unas 7.000 toneladas diarias de basura que van a parar al Complejo Ambiental Norte III del CEAMSE, en la localidad bonaerense de José León Suárez.

Kicillof, a todo esto, había viajado a España para mantener encuentros con dirigentes socialistas y participar en Barcelona de la Movilización Global Progresista, un foro del que participan, entre otros, los presidentes Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México), junto con el anfitrión, Pedro Sánchez. Milei, por su parte, iba a Israel, invitado por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Allí recibirá una medalla del presidente israelí, Isaac Herzog, por su «incansable apoyo» a ese país y su compromiso «con los familiares de las víctimas» de los ataques del 7 de octubre de 2023. El martes 21 se convertirá en el primer mandatario extranjero en encender la antorcha con que se inaugura la celebración de la fundación del Estado de Israel.

Revista Acción, 19 de Abril de 2026

Entre vetos y votos

Entre vetos y votos

La derrota del Gobierno nacional en las elecciones bonaerenses podría ser el disparo de largada hacia otra era en la política argentina. Y así como hace dos años, cuando Javier Milei emergió como el abanderado de los tiempos, ahora también analistas, comunicadores y dirigentes repiten en letanía la frase «no la vimos venir». El impacto en el propio presidente fue de tal magnitud que, a regañadientes, ensayó cambios –apenas cosméticos– en un intento por recuperar iniciativa. Mientras tanto, es fácil descubrir los movimientos tectónicos cuando muchos de los que desde los medios tradicionales y las redes sociales –un territorio en el que el anarcocapitalismo parecía tener todo bajo control– se pelean por los botes, como oliendo naufragio. Otros intentaron explicarle al Gobierno algunas maneras de capear el temporal y apostaban a ver si Milei era o no capaz de «dejar de ser lo que es». No sucedió. En la semana en que quedó debilitado por el resultado provincial y necesita apoyo de los gobernadores, el presidente vetó las leyes de financiamiento universitario, la emergencia en salud pediátrica y el reparto de fondos de los Aportes del Tesoro de la Nación (ATN).

Triángulo oxidado. Caputo y Karina, guerra interna abierta agudizada tras la derrota libertaria en Buenos Aires.

Foto: @LLibertadAvanza


Libertarios con linaje
Sería conveniente en este punto un poco de historia. El próximo martes se cumplirán 70 años del golpe cívico-militar contra Juan Perón, un hecho dramático íntimamente ligado a la ideología de Milei. Aquella dictadura venía, a sangre y fuego, a desbaratar el modelo estatista que Perón había construido desde 1946. No por casualidad se autodenominó «revolución libertadora». El patriarca de la dinastía de los Alberto Benegas Lynch, abuelo del actual diputado libertario «Bertie» Benegas Lynch, fue designado el 23 de septiembre de 1955 ministro consejero de la Embajada argentina en Washington. Miembro precoz de la Sociedad Mont Pelerín, creada por el economista austríaco Friedrich Hayek, sería su hijo homónimo –integrante además del Instituto Cato, de EE.UU., otro foro libertario– quien en 1978 lanzaría la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) en la que se formó Milei. Otro difusor de la Escuela Austríaca fue el varias veces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray. Un dato importante: el 20 de septiembre de 1956 el dictador Pedro Eugenio Aramburu firmaría la adhesión de Argentina al FMI mediante el Decreto-Ley 15970.

Todo esto para decir que una de las características de esa tendencia paleolibertaria y que tantas generaciones de argentinos escucharon en cada giro derechista es que los problemas del país debían ser arreglados con una terapia muy fuerte que debe ser tolerada en aras de un futuro venturoso. De aquel «pasar el invierno» de Alsogaray a la «luz al final de túnel» de Macri, sin olvidar el «estamos mal, pero vamos bien» de Carlos Menem, una clave es que se debía tolerar el trago amargo para estar mejor en el futuro. Y si algo no salía de acuerdo al plan es porque se abandonaba la medicina para hacer demagogia.


Decálogo
Solía repetir Alsogaray una frase atribuida al canciller Otto von Bismarck, el hacedor de la unificación alemana en 1871: «El político piensa en la próxima elección; el estadista, en la próxima generación». ¿Alguien que viene de ese esquema ideológico podría hacer otra cosa que persistir en la misma senda, aunque no reditúe favor ciudadano? Quizás incluso ese sea su mejor incentivo ante una tribuna extremista –la única que le importa– que lo aplaude a manos rojas. Una tribuna como la que expresa el cuestionado Santiago Caputo en una de sus cuentas de X, donde despliega sus diez verdades ultralibertarias, una de las cuales pontifica: «El Estado no debe ser gestionado, sino desmantelado».

Las palabras de Milei el domingo pasado fueron elocuentes en ese sentido. Justo es resaltar que en vez de seguir ejemplos antidemocráticos de sus correligionarios Jair Bolsonaro y Donald Trump, aceptó sin chistar el veredicto de las urnas y se comprometió a analizar los errores cometidos. Pero a renglón seguido advirtió: «No se va a modificar el rumbo, sino que se va a redoblar y acelerar», y prometió defender «con uñas y dientes» la política fiscal, monetaria y «de capital humano» y continuar con las desregulaciones.

https://www.facebook.com/watch/?v=797913786149391

¿Qué errores dejan traslucir los funcionarios y el vocero presidencial? Fallas de comunicación, otro viejo recurso de la política argentina. «Hacemos todo bien, pero comunicamos mal». Sin embargo, desde sus medios más amigables los hasta ayer leales van marcando distancias. Si hay alguien que siempre abrazó esas políticas que venía a reivindicar Milei es el veterano columnista Joaquín Morales Solá, quien desde La Nación señaló, en un tono ciertamente despectivo para con el presidente y su hermana Karina, y en el que reclama expulsar a los Menen de sus cercanías, que «la única modificación que se les ocurrió a la diarquía que gobierna es la creación de una mesa política con los mismos protagonistas que ya estaban y que, al final del día, actuaban como asesores políticos de la perdidosa administración. Solo cambiaron el lugar de las sillas. Punto. Nada más para ofrecerles a los argentinos que esperaban ver cómo se salva o cómo derrapa un Gobierno de apenas 21 meses».

https://www.lanacion.com.ar/politica/el-peligro-de-otra-derrota-nid09092025

Otros más vinculados aún al proyecto libertario, como Alejandro Fantino, extreman la indignación que mostraron cuando se difundieron los audios de Diego Spagnuolo. El ultraderechista Fernando Cerimedo, investigado en Brasil por promover discursos de odio, declaró en la fiscalía interviniente que el extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad le había hablado en reiteradas ocasiones del esquema de coimas que atribuyó a la hermana presidencial. El streamer Gordo Dan, con similar ferocidad a la que usó hasta ahora para denostar a cualquiera que atacara al Gobierno, critica que no se hayan hecho cambios y apuntó también contra los parientes del fallecido expresidente. Con lo que a este clima se suman acusaciones cruzadas de «traición».

Pero venidos de aquellos tiempos de la dictadura «libertadora», aparecieron otras explicaciones ciertamente abominables para la derrota. Como las del economista Miguel Ángel Boggiano y de un empresario cordobés sobre la supuesta preferencia de los bonaerenses por hacer las necesidades en un tacho. Para el comunicador y piloto de aviación Antonio Laje los votantes provinciales deben sufrir castigos incluso bíblicos por no elegir como corresponde. «No se quejen más cuando tengan inseguridad y cuando te maten, por (lo) que acaban de votar. Era la elección para decirle al gobernador que estaba haciendo una gestión espantosa y le dijeron que está haciendo una gestión bárbara».

A todo esto, el Consejo Universitario Nacional (CIN, que nuclea a los institutos superiores del país), junto con profesionales del Hospital Garrahan, anunciaron una movilización en reclamo del rechazo al veto presidencial durante la sesión de la Cámara Baja de esta semana.

El flamante ministro del Interior, Lisandro Catalán, ensayó su primera reunión con gobernadores para tratar de calmar las aguas. Apenas estuvieron los todavía fieles: Rogelio Frigerio, de Entre Ríos, Leandro Zdero, de Chaco, y Alfredo Cornejo, de Mendoza. Al rato se anunció el veto a la ley de ATN. Otro grupo de mandatarios que acompañó al Gobierno en sus inicios, y que decidió construir una «tercera vía», ni K ni antiK, analizaron cómo se plantan ante este nuevo desafío en la exposición rural de Río Cuarto. El cordobés Martín Llaryora fue el anfitrión del encuentro, que reunió al santafecino Maximiliano Pullaro, al correntino Gustavo Valdés y al jujeño Carlos Sadir. El santacruceño Claudio Vidal y el chubutense Ignacio Torres, cofundadores de Provincias Unidas, alegaron problemas de agenda para asistir. Juan Schiaretti, exgobernador y candidato a diputado el 26 de octubre, ya manifestó su rechazo al veto presidencial. Lo que no se sabe es cómo votarán los diputados de esos distritos.

Si algo demuestra la elección bonaerense es que no hubo último clavo en ningún ataúd. Que como muchos puntualizan desde hace añares, polarizar una elección puede ser una buena estrategia electoral, pero es mal negocio para gobernar. Y que, como muestra la historia argentina desde 1955, del otro lado de la Argentina siempre hay alguien al que no se puede eliminar, por más violencia –incluso criminal– que se aplique. ¿Aceptaría esto Milei, o los que están cerca, o quienes se prueban el traje?¿Lo aceptarán los que ganan en río revuelto que, al fin y al cabo, son los mismos de siempre?

Revista Acción, 14 de Septiembre de 2025

Según el cristal con que se mire

Según el cristal con que se mire

En una semana de duelo por la muerte del papa argentino, que dejó como legado un intento de avanzar hacia sociedades más justas y que abracen al desamparado –lo contario del paleolibertarianismo en boga–, la política vernácula logró bajar decibeles en su confrontamiento en el Parlamento, pero no llegó a calmar las aguas en la feroz interna entre el PRO y La Libertad Avanza a nivel bonaerense. Al mismo tiempo, se produjo la impertinente intromisión de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kistalina Georgieva, en los asuntos internos argentinos, al reclamar no solo que los ciudadanos «voten bien» en octubre, sino que la dirigencia no se tuerza del rumbo económico que se digita desde el edificio del 700 de la Calle 19 de Washington DC. Una injerencia prontamente rechazada por las fuerzas opositoras, pero con el mismo énfasis silenciada por las derechas locales.

El impasse por la muerte de Jorge Bergoglio llevó a que muchos espacios que habían fustigado los ejes de su papado descubrieran la trascendencia de su paso por la Santa Sede. Tanto que el presidente Javier Milei se deshizo en elogios y se sumó a la lista de mandatarios que irían a su funeral.

Pero la calma beatífica de la política nacional se vio trastocada por la visita del fundador del PRO a Mar del Plata el miércoles. O para ser más claros, por lo que dijo Mauricio Macri en la conferencia de prensa posterior al encuentro con el intendente Guillermo Montenegro y el diputado nacional Cristian Ritondo, dos que vienen coqueteando con LLA.

Allí, respondiendo sobre posibles acuerdos a nivel bonaerense, el expresidente dijo que había que limar asperezas para juntarse y derrotar al peronismo en el distrito más grande del país. Pero en un contexto en que la discusión clave es si habrá una alianza ultraconservadora o el mileismo se saldrá con la suya y seguirá sumando acólitos salidos del macrismo, lanzó: «Los dirigentes que tenían precio ya fueron comprados. Los que quedamos no tenemos precio. Tenemos valores». Así lo posteó en su cuenta de X Fernando de Andreis, secretario de la presidencia durante la gestión macrista.

La andanada de críticas contra Macri desde el oficialismo solo fue opacada por la defensa propia de quienes se sintieron aludidos, entre ellos el intendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, quien había anunciado en marzo su conversión libertaria y ahora creyó oportuno sumar en su favor a Patricia Bullrich. El que se plantó especialmente ácido fue el presidente Javier Milei, que aprovechó una intempestiva visita al estudio de tevé donde entrevistaban a un referente del anarcocapitalismo, el español Jesús Huerta de Soto, y preguntado por el reto de Macri, lo azuzó: «Que traiga la factura y la muestre».

Lo que despertó decenas de respuestas, jocosas algunas, corrosivas las más. Como que ese tipo de intercambios sería más difícil de rastrear que su intervención en la criptoestafa $Libra, o que los periodistas a los que acusa de ensobrados le deberían pedir, a su vez, que muestre las facturas. Otro caso fue el de la cuenta macrista PRO Virtual, que fue bajada de la red X tras publicar una factura de un presunto pago del INCAA a una empresa ligada a un hijo de Valenzuela.


La gran batalla
Una división en la provincia de Buenos Aires entre los dos sectores que, juntos, tendrían más chances de ganar el comicio es preocupante para las élites locales vinculadas al proyecto de Milei, para el FMI y también para la administración de Donald Trump, que la semana anterior envió a su secretario del Tesoro, Scott Bessent, en un intento por calmar los mercados el lunes 14 de abril, el primer día del nuevo esquema monetario. El mismo funcionario, ya en Washington, dijo el martes pasado que en caso de un shock externo se dispondría de un crédito especial del Gobierno estadounidense preveniente del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF en inglés). Eso sí, en esas dos ocasiones afirmó que las «mileinomics» están funcionando y que serán la salvación de la Argentina.

La frutilla de este postre tóxico vendría el jueves 24, cuando en la Asamblea de Primavera del FMI y el Banco Mundial que se desarrolló en la capital estadounidense, tras deshacerse también en elogios sobre la consistencia del plan que lleva a cabo el Gobierno de Milei e insistir en que «esta vez será diferente», la titular del FMI dijo: «El país se dirige a elecciones en octubre. Es muy importante que no se descarrile la voluntad de cambio. Hasta ahora, no vemos que ese riesgo se esté materializando, pero insto a Argentina a que mantenga el rumbo».

Uno de los que más se indignó ante esta frase fue el ex ministro de Economía, Martín Guzmán, quien negoció con Georgieva en 2021 por el crédito que el organismo le había entregado en 2018 al Gobierno de Macri, «para que no volviera el peronismo», como reconoció Mauricio Claver Carone, que en la anterior presidencia de Trump se encargó de aceitar aquel grosero empréstito.

La lista de cuestionamientos a esta frase desafortunada de la economista búlgara incluyó al PJ y al mandatario bonaerense, a esta altura el representante más irritativo para el programa, tanto del FMI como de las élites locales, que tienen en ese vetusto organismo al garante de su propia permanencia como clase dominante.

Kicillof recordó aquella vieja disputa de hace 80 años entre el embajador estadounidense Spruille Braden, que llamaba descaradamente a votar contra Juan Domingo Perón.

Quizás por ese revuelo que armaron sus palabras, y en un intento por salirse de un posible eslogan de campaña («FMI o Patria», como propuso el mandatario provincial) la directiva dijo el viernes que sus palabras iban dirigidas al Gobierno, ya que «muy a menudo, antes de las elecciones, los Gobiernos debilitan su determinación de hacer reformas».

La experiencia del FMI con Macri y con Luis Caputo es como haberse quemado con leche. Y en el FMI deben de estar viendo vacas, porque tantos halagos y tantas palmadas a la Casa Rosada levantan sospechas.

Este viernes, también, Georgieva se reunió con el ministro de Economía griego, Kyriakos Pierrakakis y subió a sus redes la maravilla actual del país helénico. «Grecia ha logrado avances notables en la reducción de la deuda pública, gracias a la continua prudencia fiscal, a la vez que mantiene un sólido crecimiento económico».

Hace diez años Grecia fue noticia por el brutal ajuste promovido por el FMI y las instituciones europeas, la llamada «troika». En 2015, hubo un fenomenal apriete al Gobierno de centroizquierda de Alexis Tsipras para hacer ajustes en pensiones, sueldos y salud que el ministro de Economía, Yanis Varoufakis, repudió. Hubo un referéndum que rechazó esos planes abrumadoramente, pero la troika no le dio entidad a la voluntad popular, Varoufakis se tuvo que ir, y el propio Tsipras terminó aplicando hasta un 60% de recorte en las pensiones sobre los valores de 2010, hubo miles de despidos en la función pública y un aumento de la pobreza acorde con esos tajos de motosierra. Actualmente, Grecia es el segundo país más pobre de Europa, apenas detrás de Bulgaria, la patria de nacimiento de Georgieva, y su economía aún está un 20% debajo de los niveles de 2007. Difícil no pensar que a eso iba el posteo de la directora del FMI.

Revista Acción, 27 de Abril de 2025