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Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

«Cuba es el siguiente… hagan como que no lo dije, por favor, finjan que no lo dije». Así, a modo de broma siniestra, Donald Trump cerró este viernes la cumbre de la Iniciativa de Inversión Futura (FII en inglés), el principal fondo soberano de Arabia Saudita, que se desarrolló en el Hotel Faena de Miami. El presidente de Estados Unidos estuvo particularmente locuaz o, si se quiere, “bocón”, en ese foro creado por el príncipe Mohamed bin Salman que es conocido como el “Davos del Desierto”. Ante ese selecto auditorio, el mandatario le espetó al jefe de estado saudita, como al pasar, que hace un año ni se imaginaba que terminaría “besándole el culo”. Y agregó: “creía que yo sería un presidente más. Pero ahora tiene que ser amable conmigo, díganle que más le vale serlo”.

Lo más sustancioso de esa charla ante monarcas rebosantes de dinero -cuando se cumple un mes del ataque a Irán junto con Israel- fue que reconoció que “el portaaviones más grande del mundo” sufrió una andanada de misiles de las fuerzas iraníes desde 17 ángulos diferentes. El USS Gerald Ford, que de él se trataría, debió volver a su base en Creta la semana pasada, según el Pentágono, por un fuerte incendio en el área del lavadero. El otro portaaviones de la flota, el USS Abraham Lincoln, fue llevado a unos 1000 kilómetros de las costas iraníes por precaución.

En esa demasiado distendida charla, el inquilino de la Casa Blanca reconoció además que los iraníes se habían preparado muy bien para esperar esta incursión armada y, ya que estaba, agradeció a los países árabes, representados además del saudita por los jerarcas de Kuwait, Emiratos, Bahrein y Qatar. “Ellos hicieron más por la guerra contra Irán que la OTAN”, despotricó.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Lo que queda claro luego de esa alocución en la ciudad donde más tiempo pasa el 47º presidente de EE UU es que ya no pueden ocultar la sorpresa por la resistencia que ofrece el país persa, que padeció desde el 28 de febrero bombardeos en el operativo llamado “Furia Épica”. Como ocurrió a lo largo de la historia, al principio toda guerra parece un «paseo» de no más de una semana. La experiencia enseña que empezar es fácil, o difícil es ponerle fin. Y la verborragia triunfalista de Trump y sus ministros no hace sino confirmar por el absurdo que «pasaron cosas».

No hay modo de saber cuánto resto le puede quedar a Irán en misiles de la tecnología más exquisita o los drones de bajo precio que demostraron su utilidad como elemento destructivo y como distractivo para las cúpulas defensivas. Esa combinación logró destruir radares y bases militares estadounidenses y dejó a Israel desprotegido por aire.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Más allá de los discursos triunfalistas, tampoco es fácil determinar cuánto resto le queda a Estados Unidos ni a Israel, que comienza a mostrar desgaste tanto en material como en “mano de obra” (ver aparte). Las guerras desde la revolución industrial son contiendas en las que obtiene ventaja el que muestra mayor capacidad de producción. Y las cifras de pérdidas material por el lado estadounidense superan con creces a los volúmenes que pueden reponer las empresas ligadas al Pentágono. Una analista brasileña, Patricia Marins, evalúa que cuando arrastró a Trump a la guerra contra Irán, Netanyahu no solo erró “al evaluar las capacidades iraníes, sino que también sobreestimó la capacidad estadounidense para sostenerlo en un conflicto de alta intensidad” como la que plantea el país persa. Y agrega: «Esta fragilidad es el resultado de un largo proceso de atrofia de la base industrial de defensa, que comenzó tras el fin de la Guerra Fría. En la década de 1990, el Pentágono contaba con 51 contratistas principales que competían por contratos importantes. Hoy en día, solo quedan cinco gigantes: Lockheed Martin, RTX (antes Raytheon), General Dynamics, Northrop Grumman y Boeing”.

Cuesta poco imaginar que ahí radica la razón para las marchas y contramarchas que ensaya Trump ante una resistencia que no esperaban y una belicosidad israelí que cada vez le cuesta más sostener. Las redes se llenaron estos días de memes sobre la errática estrategia del magnate inmobiliario. Un sábado ataca sitios claves de Irán, da un plazo de 48 horas para negociar y se dispara el precio del petróleo. El lunes, cuando abren los mercados, dice que otorga cinco días más: bajan los precios y un grupo de vivillos con información privilegiada hace fortunas con eos vaivenes en la Bolsa. Durante la semana presenta condiciones para un acuerdo y ante el rechazo iraní extiende el plazo para “destruir sus plantas de energía” a diez días.

A todo esto, el pliego de condiciones estadounidense es en realidad una rendición incondicional que no se sostiene por el momento en la cancha. Son 14 puntos que van de la exigencia de desmantelar todas sus capacidades nucleares y el compromiso de no desarrollar ese tipo de armamento ni de enriquecimiento de uranio, a abandonar todo tipo de apoyo a «proxies» regionales (Heboláh, Hutíes et al), dejar abierto el estrecho de Ormuz y limitar el programa de misiles en alcance y capacidades.

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”

Desde Teherán respondieron con su propio esquema de condiciones. Son apenas seis puntos: eliminar todas las sanciones contra Irán, reconocer el derecho a enriquecer uranio, indemnización por los daños causados en la guerra, no más ataques contra los movimientos de resistencia islámica en Líbano y el Ansar Allah en Yemen y como frutilla del postre, desmantelar todas las bases militares estadounidenses en esa región.

Como en toda negociación, siempre se parte de una pretensión de máxima hasta ir acercando posiciones. Acá las diferencias son enormes, y todavía nadie muestra estar verdaderamente “con la lengua afuera”. Sin embargo hay un tema crucial y es con quién se sentaría una delegación occidental, habida cuenta de que Israel se jacta de haber ido asesinando uno a uno a los miembros de la cúpula iraní y amenaza con seguir haciéndolo. Desde el punto de vista de Irán, ¿cómo creer en cualquier oferta negociadora si las dos últimas guerras, la de 2025 y la desatada hace 30 días, fueron por ataques producidos en medio de negociaciones?  «

Sincericidio de Trump: “Irán estaba muy bien preparado”
Intento de abolir el futuro

Israel no sólo asesinó al ayatolá Alí Jameei y a miembros de la cúpula del gobierno, así como en junio de 2025 eliminó a gran parte de los científicos que desarrollaron el proyecto nuclear persa. Ahora, además de amenazar con seguir por ese camino, atacó en dos de las universidades más prestigiosas del país, la Tecnológica de Isfahan y la Tecnológica de Teherán.

En los primeros 27 días de bombardeos conjuntos con Estados Unidos destruyeron 600 escuelas en todo el territorio. El caso más horroroso se registró el mismo 28 de febrero en un colegio primario de la ciudad de Minab, un bombardeo que dejó alrededor de 170 personas asesinadas, la abrumadora mayoría niños.

El ensañamiento con la clase dirigente es paralelo al que se ve contra intelectuales y científicos que demostraron su capacidad con el desarrollo tecnológico que ahora se ve en las respuestas.

Tiempo Argentino, 29 de Marzo de 2026

El eco de las plazas

El eco de las plazas

Si algo registraron quienes fueron a la marcha por los 50 años del golpe cívico-militar, tanto en Buenos Aires como en las grandes ciudades de todo el país, además de la masividad, fue la gran cantidad de jóvenes que participaron. Lo que llevó a que no pocos vislumbraran un promisorio hueco en uno de los ejes que el Gobierno ultraderechista sostiene desde que llegó a la Casa Rosada: la batalla cultural.

Lo que la realidad mostró es que la guerra siempre es larga, que al menos esta batalla la ganó la sociedad y que el Nunca Más caló hondo también en las nuevas generaciones. Muchos de ellos quizás hasta pudieron haber votado en el balotaje a Javier Milei creyendo que podía ser la vía para terminar con el grave problema de la inflación. Pero cumplida más de la mitad del período de gobierno, se diluye el discurso pretendidamente científico de que el presidente tenía el conocimiento y las herramientas para poner fin a ese flagelo. A esta altura, y a pesar de las maniobras con el Indec, ya no puede disimular que los precios van corriendo por el ascensor mientras que al pisar las paritarias y en un escenario de pérdida de fuentes de trabajo, los ingresos ni siquiera pueden gatear en una escalera. Una encrucijada que el contexto internacional de aumento de precios del petróleo y el gas por la guerra en Irán no harán sino amplificar. Pero que no podrá ser disfrazado con esa excusa.

Los medios tradicionales más influyentes, tanto en gráfica como en los canales que controlan (TN y La Nación+) intentaron que ante la inminencia del 24 de marzo, circulara el mensaje negacionista o el tan trillado de «memoria completa» que difunde el Gobierno. Las tapas de las ediciones del mismo martes fueron muy ilustrativas por lo que buscaban esconder más que por lo que mostraban. Otra forma de admitir, por sentido inverso, que ellos también fueron responsables de aquellos crímenes, ya sea por acción como por omisión. Una ventanita de tapa mínima de Clarín diciendo que «el kirchnerismo y la izquierda marchan divididos a Plaza de Mayo». Una en La Nación con una columna de Joaquín Morales Solá, protagonista a su manera de aquellos años desde Tucumán, resaltando que ese día «todo cambió para siempre» y otra debajo acentuando que se trataría de «marchas de la oposición». 

Es cierto que era una noticia importante lo que ocurre en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Pero eran 50 años de la dictadura más mortífera de la historia argentina. Un golpe que arrasó con muchos de los sectores más combativos de aquel momento y buscó disciplinar al resto de la población para imponer un modelo económico neoliberal que Milei y sus acólitos intentan reeditar. Con los mismos argumentos y hasta las mismas palabras que usaron hace medio siglo la dictadura y el entonces ministro Alfredo Martínez de Hoz. Contra la industria nacional, en pos de «las libertades económicas» y en general denigratorias del pasado «populista» que afirmaban venir a enterrar.

Las calles mostraron que los más veteranos siguen con el rito de marchar en contra de aquella atrocidad y sus consecuencias. Pero también cientos de miles de jóvenes, digamos que hasta los 30-35, también tuvieron algo por decir, desmintiendo el brulote de que se habían hecho libertarios. Si ese hubiera sido el caso, será que ahora empiezan a advertir que se cumple eso de que «son lo mismo que la dictadura» y apelan a armas parecidas: represión y despojo. «En la política económica de ese Gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada», anunciaba Rodolfo Walsh en su carta póstuma del 25 de marzo de 1976. Cada día es más evidente que el plan y el resultado no serán diferentes.

Es en este entorno que una manifestación con la potencia que tuvo la del martes pasado implica tanto un grado de esperanza que parecía haberse agotado como un desafío para las dirigencias políticas. No fue una marcha partidaria y así lo vieron aquellos que temen por su futuro porque se les recorta el acceso a una educación pública de calidad, los derechos sociales y laborales y también la posibilidad misma de tener trabajo. Es decir, el proyecto básico de construir un país donde merezca la pena vivir. Esos cientos de miles –¿cuántos más de un millón en todo el territorio fueron?– asistieron por un reclamo que queda latente en pos de quien los represente. 

Y así como en las marchas del 12 de mayo de 2017 contra un aberrante fallo de la Corte en favor de la doctrina del 2×1 a condenados por delitos de lesa humanidad, o aquellas otras en los albores de esta era democrática, en las Pascuas de 1987, contra el levantamiento carapintada, no solo hay una lucha por el futuro, la hay también por no volver a ese pasado ominoso. Es un guante arrojado al aire para que la política se haga cargo.

La otra cara
La pregunta que viene surgiendo de las últimas encuestas es hasta dónde la sociedad aguantará los rigores de un plan económico que no hace más que mostrar sus inconsistencias sin una luz al final del túnel. Los datos de desocupación creciente y de una inflación a la que los vaivenes internacionales no harán sino incrementar aún más, se le suman los grandes escándalos que envuelven desde a los hermanos a cargo del Poder Ejecutivo con la estafa $Libra hasta el jefe de Gabinete Manuel Adorni. El exvocero se está quedando sin palabras para explicar sus viajes a Nueva York y Punta del Este con su esposa, ni las nuevas posesiones materiales que van apareciendo. Fue así que en una conferencia de prensa (mal) pergeñada para calmar el vendaval, terminó huyendo porque el libreto, se entiende que minuciosamente preparado, se le iba de las manos.

El hombre que construyó su imagen desde las redes sociales con una acritud inusual para ese entonces y se burló sin pudor de sus opositores, quedó a tiro de que lo llamen, como algunos sugieren, «Aloe Vera», por eso de que todos los días le encuentran una nueva propiedad. Es que se cumple ese viejo adagio probablemente árabe que dice: «Trata bien a quienes te cruces al subir. Son los que vas encontrarte al bajar». En esta etapa se encuentra el jefe de Gabinete de un Gobierno al que le resulta a cada momento más difícil de sostener, a riesgo de que todo termine como con el exdiputado José Luis Espert, complicado también por otros vuelos, esa vez bancados por un acusado de narcotraficante.

Con respecto al avión privado a la ciudad balnearia uruguaya, la reacción de la «trolera» gubernamental fue amenazar a quien habría filtrado el video de los Adorni-Angeletti desde el aeropuerto de San Fernando. Como si la culpa de una obscenidad semejante fuera del mensajero y no del que se aprovechó de sus ventajas. Viejo esquive político que nunca termina de dar resultado, aunque la designación al frente del Ministerio de Justicia de otro «viajero frecuente» como Juan Bautista Mahiques –a Lago Escondido él, junto con otros jueces de conducta reprochable– lo puede desmentir. A todo esto, es de prever el destino que puede tener la causa en este sistema judicial. La cuestión de la imagen pública es otra cosa.

Como sea, lo que va quedando como constancia judicial es que el viaje minivacacional lo habría pagado Marcelo Grandío, contratado como periodista deportivo por la TV Pública, que orgánicamente está a cargo de la jefatura de Gabinete. Grandío, amigo de Adorni y anfitrión en su casa de Punta del Este de la pareja, tal vez no tan acostumbrado a responder entrevistas de ese calibre, llegó a decir que el viaje se había abonado con dinero del Estado. A última hora de este viernes se conoció el procesamiento del polémico funcionario por enriquecimiento ilícito. Parecía que todo se encaminaba a un cierre como el que Adorni hacía en sus posteos cuando le sonreían las redes: Fin.

Sin embargo, ese mismo día una noticia venida del norte dejó un resquicio por el que prontamente se coló el primer mandatario:  la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York invalidó la condena en primera instancia que ordenaba un resarcimiento de 16.000 millones de dólares a un fondo buitre por la expropiación de YPF, realizada durante el gobierno de Cristina Fernández en 2012, siendo secretario de Planificación de Económica el actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

En una cadena nacional de apenas siete minutos, Milei trató de subirse al carro del triunfo –por ahora parcial, ya que faltaría un posible fallo definitivo de la Suprema Corte de EE.UU.– y dijo que el fallo evitaba un pago de 18.000 millones de dólares y dijo que el juicio era una «espada de Damocles que colgaba sobre nuestras cabezas por culpa de la arrogancia populista». Se entiende el apuro por hablar a minutos del amistoso de la selección nacional con Mauritania, pero mucho más para morigerar el impacto político que implica el reconocimiento judicial en semejante estrado de que lo que se había hecho con la nacionalización de la petrolera de bandera no tenía objeciones legales. Es decir, que los enemigos que eligió para sostenerse, Cristina Fernández y Kicillof, tenían razón.

De todas maneras, si el debate se centra en ellos, el «AdorniGate» queda en un muy conveniente segundo plano para los Milei. Ni que hablar del $LibraGate.

Revista Acción, 29 de Marzo de 2026

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Donald Trump se está quedando sin narrativa para continuar con la guerra en Irán y da señales de estar buscando la forma de bajarse de la aventura con el menor costo político posible. Pero a esta altura no le va a resultar fácil. Este sábado, en un intento que huele a desesperado para limitar una de las consecuencias de la ofensiva que inició el 28 de febrero con Israel, el secretario del Tesoro, nuestro conocido Scott Bessent, anunció el levantamiento de sanciones al petróleo procedente del país persa por un mes, mientras avanza en “descastigar” a Rusia y a Bielorrusia de medidas dictadas en el marco del conflicto en Ucrania. Con el oro negro superando los 120 dólares el barril y el golpe en las plantas gasíferas del Golfo Pérsico, la preocupación del inquilino de la Casa Blanca es mayúscula de cara a la inflación que ya se está manifestando en Estados Unidos. Un tema que puede resultar catastrófico en su lucha por no terminar aplastado en las elecciones de medio término de noviembre. Pero Teherán ya avisó que “no tiene reservas de crudo ni excedentes para abastecer a otros mercados internacionales”, según el ministro de la cartera respectiva, Saman Goidousi. Para colmo de males, Europa le devolvió gentilezas por los desplantes con Ucrania y ante el reclamo de que ayudaran a abrir el estrecho de Ormuz, le respondieron que esa no es su guerra. O sea, que se arregle solo, así que el magnate inmobiliario los acusó de cobardes. A todo esto, el ministro de Defensa hebreo, Israel Katz, prometió “un aumento significativo de los ataques conjuntos” contra infraestructuras claves del país persa. Lo que contradice el deseo explicitado por su aliado de bajar un cambio antes de que todo empeore.

Fue una semana más bien complicada para Trump, que va cayendo en la cuenta de que Irán no es un hueso fácil de roer. Pero lo peor es que a la resistencia que no habían calculado de los persas le debe sumar las acciones inconsultas del gobierno de Benjamin Netanyahu, que no duda en meter en un brete a su socio con tal de conseguir sus objetivos. Que cada vez es más evidente que no son los mismos.

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

Esto quedó en claro cuando este miércoles se confirmó que el secretario del Consejo Supremo de seguridad Nacional, Ali Larijani, había sido asesinado junto con el jefe de la fuerza Basij, Golamreza Soleimani, en un bombardeo que Israel vendió como de precisión, aunque hay indicios de que los “daños colaterales” se estiman en cientos de muertos civiles. Larijani, un intelectual con un doctorado en filosofía occidental y especializado en Emmanuel Kant, era el más indicado para establecer un posible acuerdo de paz. Pero la estrategia de Netanyahu nunca fue llevar a la paz, sino crear un caos o sumir al país en una guerra civil. Esta elucubración no forma parte de un análisis tendencioso, sino que fue parte de la declaración del renunciante director de Contraterrorismo de la administración Trump, Joe Kent. El hombre, veterano de la guerra de Irak, donde luchó por dos décadas, dio una extensa entrevista al periodista Tucker Carlson en la que coincidió con todos los “arrepentidos de MAGA” que la política exterior de Estados Unidos se digita en Tel Aviv y responde a los intereses israelíes, no a los estadounidenses. Recordó, entonces, que el propio secretario de Estado Marco Rubio había admitido en un mensaje del 2 de marzo: “Sabíamos que iba a haber una acción israelí, sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que, si no actuábamos preventivamente antes de que lanzaran esos ataques, sufriríamos más bajas”.

En su carta pública de renuncia, Kent ya había adelantado que prefería dejar el cargo para no resultar cómplice de una guerra que solo profundizará el declive estadounidense. “Irán no es una amenaza para Estados Unidos”, dijo el hombre que tenía como tarea vigilar cuáles son las acechanzas contra su país. Abundó en consideraciones sobre las divergencias entre los objetivos de Israel y de Estados Unidos e instó a recuperar aquella determinación de campaña del 47º presidente de no meterse en “guerras estúpidas”.  No tardó mucho el mandatario en fustigar al funcionario renunciante, la que también destrozaron desde las redes sociales. Como sea, se ve que la bala entró en la Casa Blanca, porque cuando al otro día fuerzas israelíes bombardearon el yacimiento de gas de South Pars, una gigantesca explotación que por debajo del Golfo Pérsico se comparte con Qatar, envió un mensaje claro desde su red social Truth disculpando la respuesta iraní contra la planta de GNC qatarí y reprendiendo a los israelíes.

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán

“Israel, enfurecido por lo ocurrido en Oriente Medio, atacó violentamente una importante instalación conocida como el Campo de Gas South Pars en Irán (…) Estados Unidos desconocía por completo este ataque, y Qatar no estaba involucrado de ninguna manera, ni tenía idea de que iba a ocurrir. Lamentablemente, Irán desconocía esto, así como cualquier otro dato relevante sobre el ataque a South Pars, y atacó injustificadamente una parte de la planta (…) de Qatar”, escribió. ¿A qué se refería con eso de que Israel está enfurecido con lo ocurrido en Oriente Medio? Seguramente a que Irán desde el primer día acertó en la estrategia defensiva y a pesar de los asesinatos selectivos de sus líderes, que comenzaron con el del ayatolah Ali Jamenei, causa estragos en Tel Aviv y Haifa tras haber inutilizado radares y sistemas interceptores con sus misiles y drones. A última hora se confirmó que la ciudad de Dimona, donde Israel desarrolla su plan nuclear -sin supervisión inernacional- también había recibido impactos de misiles.

Los ataques iraníes también golpearon en las bases estadounidenses en la región y es mas que probable que en el portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo y al que se ve envuelto en llamas en posteos en las redes. La información oficial es que hubo un incendio en la lavandería principal durante operaciones en el Mar Rojo y tuvo que enfilar para la base naval de Souda Bay, en la isla de Creta. Se reportaron, además, daños en dos aviones F-35 alcanzados por misiles iraníes. El ministro Katz, en tanto, dijo en un mensaje que se había autorizado el asesinato de cualquier oficial iraní “una vez que se haya cerrado un ‘círculo de objetivos’ sobre él, sin necesidad de aprobación adicional”. Otro desafío para Donald Trump. «

Trump busca cómo salirse de la guerra en Irán
Ecos de Pearl Harbor

Si hay algo que Donald Trump no puede hacer es cerrar su bocota. Ahora lo volvió a hacer, esta vez al lado de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, alguien que le sigue al pie de la letra su estrategia de irritar a China mientras rearma al imperio del Sol Naciente para lo que el socio necesite.

Este jueves, Takaichi en visita oficial, se prestó a una rueda de prensa en el Salón Oval, donde el anfitrión no tuvo mejor idea que chicanear ante una pregunta de un periodista japonés. Incisivo, Morio Chijiiwa, de TV Asahi, quiso saber por qué Estados Unidos no le había avisado al aliado sobre el ataque a Irán.

“Cuando entramos, entramos con mucha fuerza. Y no le dijimos a nadie porque queríamos que fuera una sorpresa”, tomó carrera Trump, que se acomodó en el sillón miró a un costado, donde estaban los siempre listos aplaudidores, y largó: “¿Quién sabe más de sorpresas que Japón? ¿Por qué no me avisaron de Pearl Harbor?”.

La referencia procaz al ataque del 7 de diciembre de 1941, que justificó el ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, irritó en el archipiélago y miles salieron a las calles para gritarle de todo a Trump, mientras los medios despotricaban contra una afrenta. La cara de Takaichi era de
incredulidad.

Tiempo Argentino, 22 de Marzo

El reloj hacia atrás

El reloj hacia atrás

El arrebatado mensaje de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional fue un marco adecuado para «no hablar de ciertas cosas» –como diría Luca Prodan–, pero también para que, en el fárrago de insultos y estudiados movimientos de cámara, el presidente Javier Milei deslizara sin tanta visibilidad su intención de volver atrás el reloj de la historia argentina. En principio, medio siglo, que es la distancia entre la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 y la N°27.802, promulgada este viernes y terminada de aprobar con mayorías cómodas en ambas Cámaras el 27 de febrero, y que clausura derechos y garantías conquistadas mucho antes.

En una semana en que desde una oposición golpeada y sin respuesta se cuestionaba el mensaje presidencial y las internas en torno al primer mandatario afloraban en carne viva, el Gobierno también dio pasos que van contra consensos democráticos alcanzados desde 1983. Adosado al interés imperial de Estados Unidos, el ministro de Defensa, el general Carlos Presti firmó una Declaración Multilateral en materia de Defensa y Seguridad con representantes de 15 países de la región. El militar que está cargo del área de Defensa –una anomalía para la democracia recuperada en 1983 y todo un símbolo cuando se cumplen 50 años de aquel golpe criminal–, es también heredero de una dinastía: su padre llegó al grado de coronel y recibió acusaciones de delitos de lesa humanidad. El ministro, que era jefe del Estado Mayor General del Ejército desde enero de 2024, juró el cargo el 10 de diciembre pasado, día de los Derechos Humanos.  

El jueves, en un encuentro bautizado Conferencia Anticárteles convocada en Washington, Presti firmó la Declaración de Seguridad Conjunta, lo que implicaría la participación de militares en la lucha contra el narcotráfico, o en palabras de Trump, «narcoterrorismo». «Por primera vez estamos a la ofensiva contra los narcos. Ya no tenemos lanchas para hundir», lanzó el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth en ese acto.

https://x.com/USAenEspanol/status/2029916242337845324?s=20

También surgió el viaje de Milei para participar del lanzamiento del Escudo de las Américas, una iniciativa de Donald Trump que tiene como razón de ser «el combate a los carteles del narcotráfico, la seguridad y la migración masiva», aunque al mismo tiempo pretende limitar la influencia de China y Rusia en el sur del Río Bravo. «Doctrina Monroe», se jacta el no menos violento inquilino de la Casa Blanca, que a su vez hace lo posible por rescatar, en una mezcla, la temible Escuela de las Américas con la Doctrina de la Seguridad Nacional que coronaron el golpe cívico-militar de 1976.
La iniciativa se inscribe en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional pero reforzada y enfocada en China, aunque con el barniz de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa que facilitaría incrementar los niveles de represión y persecución en todos y cada uno de los países participantes. En este encuentro, Milei se codeó con el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña, el salvadoreño Nayib Bukele y el chileno José Antonio Kast, a punto de asumir la presidencia. No asistieron los jefes de estado de Brasil, México, Colombia, Guatemala y, por supuesto, Cuba, Nicaragua ni Venezuela. 

Recambio
Mientras la alianza sin fisuras que Milei estableció con Trump mete al país en una guerra de imprevisibles consecuencias en el Oriente Medio extendido, con epicentro en Irán, se terminó de producir un recambio de Gabinete nacional que se venía demorando desde fines del año pasado. El «coronado» para ocupar el Ministerio de Justicia que dejó Mariano Cúneo Libarona fue el controvertido Juan Bautista Mahiques, hasta ahora fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, hombre de la familia judicial y miembro de una dinastía de fuerte influencia en los círculos del poder real. Asiduo concurrente a encuentros reñidos con lo que se entiende como moral cívica de un magistrado –como la famosa visita a la estancia el millonario británico Joe Lewis en Lago Escondido–, este Mahiques también tiene vinculaciones con la Asociación del Fútbol Argentino, donde había sido designado vicerrector de la Universidad de la AFA por Claudio «Chiqui» Tapia.

Juan Bautista Mahiques asumió durante un acto en la Casa Rosada en el que quedó en claro que Karina Milei es definitivamente la jefa del Gobierno libertario en detrimento del encumbrado asesor Santiago Caputo, que en las primeras designaciones del nuevo ministro perdió a todos sus alfiles en esa cartera. El saludo displicente de Caputo, con las manos en los bolsillos cual irlandés opuesto a la monarquía, fue tendencia en las redes.

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Tapia, acosado por denuncias judiciales desde fines del año pasado, enfrenta el asedio del grupo Clarín por contratos de televisación caídos y de los «privatistas» del fútbol, tuvo su venganza cuando consiguió que gracias a sus gestiones el gendarme Nahuel Gallo fuera liberado por el Gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela. Los intentos oficiales por minimizar la participación del pope del fútbol argentino en ese operativo, para el que puso a disposición un avión contratado por la AFA, fue recordado por una pareja de argentinos que quedaron varados en Emiratos Árabes Unidos tras el cierre de los aeropuertos como consecuencia de la guerra desatada por Israel y Estados Unidos el sábado pasado. Virginia Luca se hizo famosa en la televisión cuando la llamaron para que contara sus desventuras en el país árabe, donde estaba de viaje mediante una empresa low cost que los dejó de a pie. No tuvo mejor idea que plantear que estaba a la espera de que Tapia hiciera de las suyas para traerlos de vuelta.  

Quizás en la entrevista que emitirá LN+ este domingo, Javier Milei deje algunos apuntes ante el comunicador oficialista Luis Majul de este objetivo de inserción del país en una coalición ultraderechista que está poniendo al mundo en vilo. En su discurso del 1 de marzo, el presidente adelantó algunas frases que marcan el rumbo: «Es hora de hacer de esto (una alianza indisoluble con EE.UU.), una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego». Más claro: nada de decirle No al ALCA ni de declararse neutral en guerras que no involucran los intereses del país. El ALCA fue una iniciativa de Bill Clinton; el Proyecto del Nuevo Siglo de América (no de las tres Américas, sino de EE.UU.) fue pergeñado en 1997 por dos ultraconservadores, William Kristol y Robert Kagan, y en 2001 comenzó a ponerse en marcha luego de los atentados a las Torres Gemelas. Irán es el otro objetivo de aquella belicosa propuesta que quedó trunca en Irak y Afganistán y a la que alude, no de manera casual, el presidente de los argentinos.

Revista Acción, 21 de Marzo de 2026