por Alberto López Girondo | Nov 6, 2022 | Sin categoría
El presidente Joe Biden aún espera un milagro para torcer un resultado que según todas las previsiones oscila entre malo y desastroso en las legislativas de este martes. Depende de que el electorado se incline en contra de los republicanos y específicamente contra el trumpismo remanente. Los demócratas confían, por otro lado, en que las encuestas la estén pifiando feo nuevamente. En todo caso, Biden apeló a una recorrida por los distritos claves del país y el “besaniños” de rigor. También salió en su ayuda el expresidente Barack Obama.
Los grandes atractivos que ofrece el actual oficialismo son la promesa de proteger a los trabajadores, de luchar por el derecho al aborto y la defensa de la democracia, tanto puertas adentro como en el mundo. Para la Casa Blanca, Rusia y China son los grandes enemigos, junto con Venezuela, Nicaragua y Cuba en la región. Pero desconoce una nueva votación en la Asamblea de la ONU de rechazo al bloqueo a la isla caribeña, con solo dos a favor de Washington -EE UU e Israel-, 185 en contra y dos abstenciones: Ucrania y Brasil.
Este 8 de noviembre se renuevan las 435 bancas en la cámara de Representantes y 35 de las 100 del Senado, además de 39 gobernadores. Biden votó el sábado pasado en Wilmington, Delaware, junto con su nieta Natalie Biden, primeriza en las urnas. Se supone que unos 30 millones de ciudadanos ya emitieron su voto adelantado.
El presidente dio un discurso en el Capitolio esta semana para recordar el ataque del 6 de enero del año pasado por partidarios de Donald Trump desconociendo el resultado del comicio de 2020. «Desearía poder decir que el asalto a nuestra democracia terminó ese día, pero no puedo», señaló Biden, tras fustigar a “candidatos que están compitiendo en todos los niveles de la administración estadounidense y se niegan a comprometerse a aceptar los resultados de las elecciones».
A falta de un resultado favorable para Kiev en la guerra de Ucrania, donde ya EE UU comprometió unos 65.000 millones de dólares en asistencia militar y armamento, la oferta de los demócratas pasa por la promesa de que podrá revertir el dictamen de la Corte Suprema que supo armar Trump -la más conservadora en décadas- y que demolió un fallo de 1973 en favor del derecho a la interrupción del embarazo.
Pero como consecuencia de la fiebre de sanciones contra Rusia luego del 24 de febrero, se disparó la inflación a más del 8% anualizado, pero con máximos de hasta el 20% en energía y no menos de dos dígitos para alimentos, remedios y alquileres. Como modo de demostrar que se ocupa del tema, Biden anunció que si las petroleras no bajan los precios les aplicará un impuesto a las ganancias extraordinarias. “No cumplieron con el cometido de invertir en EE UU y ayudar a los estadounidenses”, dijo en tono amenazante.
Pero en ese contexto, Ucrania queda demasiado lejos y, además, Biden carga con el sayo de haber ordenado un repliegue en Afganistán bastante desordenado que impactó como el de Vietnam hace casi 50 años. A esto se agrega que Trump, bloqueado en las redes sociales, desde su propia plataforma Truth Social se encargó de afirmar que con él en la Casa Blanca hubiera habido un entendimiento con Vladimir Putin que hubiese evitado la guerra. Si es por desconocer resultados, los demócratas alegaron en 2016 que el triunfo del empresario republicano había sido por la ayuda de Rusia.
Esta elección muestra que la sombra de Trump sigue vigente y que de darse los resultados que se pronostican, los próximos dos años van a ser complicados para Biden, en un escenario polarizado y con agrios enfrentamientos. Un pato rengo y con un ala averiada.
Otra vez Netanyahu
Todavía en el Capitolio resuena el discurso de Benjamin Netanyahu de marzo de 2015 cuando, en un abierto desafío a Barack Obama, fustigó el acuerdo nuclear alcanzado con Irán y otras cuatro potencias atómicas junto con Alemania. Ubicado a la derecha del espectro político, no es un secreto la afinidad del líder israelí con Donald Trump, que tiró abajo ese acuerdo y además ordenó el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalem.
A nadie escapa que la inestabilidad política en Israel es un problema para EE UU. El país disputó el martes las quintas elecciones desde 2019, todo un dato. Y Netanyahu, que gobernó el país por 15 años, ganó como para dominar ampliamente el parlamento.
En una Kneset de 120 asientos, su partido Likud obtuvo 32 curules, sus aliados ultraortodoxos 18 y la alianza Sionismo Religioso otros 14, un total de 64 votos. Este resultado impacta en la región en un momento de altos enfrentamientos en los territorios ocupados de Palestina. Pero también en el escenario de la guerra en Ucrania, donde hasta ahora Israel condenó la invasión pero no envió armamento a Kiev. Y trata de mantener equidistancia con Rusia. La relación de Netaynahu con Vladimir Putin no hace presagiar que eso pudiera cambiar.
Tiempo Argentino, 6 de Noviembre de 2022
por Alberto López Girondo | Oct 30, 2022 | Sin categoría
Elon Musk volvió a remover el avispero, tal vez la ocupación que más le divierte, aparte de multiplicar su capital. En abril había sorprendido con el anuncio de la compra de la red social Twitter, una comedia de enredos que tuvo un nuevo capítulo este viernes, cuando se formalizó la operación por 44 mil millones de dólares, al filo de un juicio por negarse a cumplir el compromiso asumido con la empresa que había fundado Jack Dorsey en 2006. Y no tuvo mejor idea que viralizar su desembarco entrando a la sede central portando un lavatorio, en un video subido a su cuenta personal con el texto “let that sink in”. Un juego de palabras que puede traducirse como “dejen entrar el lavabo” y metafóricamente “tomen nota” de que estoy adentro.
Desde entonces, posteó frases breves pero determinantes, como “el pájaro está liberado”, en alusión a sus proclamas de desbloquear a los usuarios de la red del pajarito sancionados por sus publicaciones. A diez días de la elección de medio término en Estados Unidos, esa mención alegró a Donald Trump, el más famoso de los excluidos, bloqueado desde la toma del Capitolio el 6 de enero de 2021. «Estoy muy feliz de que Twitter ahora esté en buenas manos y ya no será dirigido por lunáticos y maníacos de la izquierda radical que realmente odian a nuestro país», escribió Trump estadounidense en su propia red, Truth Social.
Musk se apuró a aclarar que “no se tomarán decisiones de contenido importantes ni se restablecerán cuentas” antes de que se forme un Concejo de Moderación (“con puntos de vista muy diversos”, juró) que piensa poner en marcha a la brevedad. Un poco por las presiones del gobierno de Joe Biden y otro poco porque ante esta nueva perspectiva miles de tuiteros se lanzaron a probar nuevos límites en la red más identificada con mensajes de odio.
El ingreso del oligarca nacido en Sudáfrica llevó al despido de tres directivos que comandaron la empresa hasta ahora. Se trata del director Ejecutivo, Parag Agrawal; la directora jurídica Vilaya Gadde (ambos de origen indio) y el director financiero Ned Segal. Las indemnizaciones, se informó, treparían a un total de 187 millones de dólares, pero habrá que ver cuál es el arreglo final. Porque Musk los acusó de haberlo engañado a él y a los accionistas sobre la cantidad de cuentas falsas en la plataforma. Y Musk no es de bolsillo fácil.
Como signo de estos tiempos, hubo medios entrevistaron a dos hombres que salían del edificio de Twitter con cajas de cartón en sus manos. Icónica imagen de un despedido, afirmaron ser dos ingenieros expulsados por Musk. Uno dijo que no sabía cómo iría a pagar el coche Tesla que había comprado en cuotas y con una fotocopia de la tapa del libro de la esposa del expresidente Barack Obama, dijo que con Michelle eso no hubiera ocurrido. Se presentaron como Daniel Johnson y Rahul Ligma. Recién ahí los más despiertos cayeron en que Ligma es un anagrama usado en las redes para “lick my balls” (lame mis bolas). Musk, rápido, se sumó al sketch de los dos bromistas con un “se lo merecían”.
El propietario de la automotriz Tesla y de la aeroespacial SpaceX está en la mira del establishment estadounidense por las controversias que despierta pero básicamente porque es impredecible. La compra de Twitter estuvo precedida de cuatro meses de disputa con los accionistas, que tras aceptar la oferta de 54,20 dólares por acción se encontraron con la amenaza de echarse atrás porque no le precisaban algunos datos de la compañía. Cartas documento y recursos legales después, a principios de octubre una jueza de Delaware dio plazo hasta este viernes para concretar la compra o ir a juicio.
Musk también creó Starlink, proveedora de internet a través de los satélites de SpaceX. El 27 de febrero, liberó el servicio para que los militares de Ucrania pudieran estar conectados en el marco de la ofensiva rusa. Para Kiev era “un amigo de la casa”, igual que para el Pentágono.
Hasta que irritó a la alianza occidental cuando hace un mes lanzó una encuesta para que los usuarios de Twitter votaran un plan de paz para Ucrania. Debían decir si creían que se debía aceptar que Crimea es parte de Rusia, hacer nuevos referendos en el sur de ese país con supervisión de la ONU -y el respeto de Moscú y Kiev por los resultados- y el compromiso de no ingresar en la OTAN. Al mismo tiempo, propuso hacer de Taiwán una región administrativa especial como lo es Hong Kong desde 1997.
En septiembre, Musk avisó a la Casa Blanca que cerraría el servicio de Starlink para Ucrania por los altos costos. Hace seis días señaló que «antes de que el Pentágono envíe una respuesta, le dije a Mijail Fedorov (ministro de Transformación Digital ucraniano) que SpaceX no cerraría Starlink aunque el Departamento de Defensa de EE UU se niegue a proporcionar fondos». El miércoles, un editorial en The New York Times calificó a Musk de «agente del caos geopolítico”. Para los mayorcitos, hace recordar a Conrad von Siegfried, el enemigo del Superagente 86.
Tiempo Argentino, 30 de Octubre de 2022
por Alberto López Girondo | Sep 4, 2022 | Sin categoría
El retiro de un agente con 30 años de carrera en el FBI no debería llamar tanto la atención. Sin embargo, el caso de Timothy Thibault, a dos meses de la elección de medio término, despertó feroces enfrentamientos entre republicanos y demócratas. O más bien entre trumpistas y el resto del mundo. Porque Thibault está acusado de haber dejado que su interés político hubiera interferido en la investigación del contenido de una computadora que el hijo de Joe Biden, Hunter, dejó olvidada en una tienda de reparaciones de Delaware en 2019 y que demostraría sus negociados con oligarcas ucranianos y comprometen al actual inquilino de la Casa Blanca. Más aún, de haberse sabido en tiempo y forma, hubieran sido claves para el resultado de la elección en 2020.
Thibault fue uno de los 13 agentes especiales que hurgaron en la laptop de Hunter Biden. El hijo presidencial ya estaba en la mira del entonces presidente Donald Trump, que buscaba acelerar una investigación de la fiscalía ucraniana sobre su participación en el directorio de la empresa energética Burisma Holdings tras el golpe contra Viktor Yanukovich, en 2014. Una conversación entre Trump y Volodimir Zelenski filtrada a los medios originó el primer pedido de juicio político contra el empresario inmobiliario impulsado por el Partido Demócrata.
El veterano agente del FBI –que anunció su retiro voluntario desde el 31 de agosto– fue cuestionado porque posteó en las redes mensajes anti- Trump, lo que invalida su actuación en el caso Biden Jr. Esta semana, el senador republicano Ron Johnson denunció actos de corrupción «políticamente motivada» en la agencia ante el inspector general de la secretaría de Justicia, Michael Horowitz. «Después de que el FBI obtuviera la computadora portátil de Hunter Biden de la tienda de computadoras de Wilmington, DE, los denunciantes declararon que los líderes locales del FBI les dijeron a los empleados: ‘No mirarán esa computadora portátil de Hunter Biden’», afirma Johnson en la última edición de la revista Newsweek.
«Si bien entiendo su vacilación para investigar un asunto que puede estar relacionado con una investigación en curso, para mí está claro, según numerosas revelaciones creíbles de denunciantes, que no se puede confiar en el FBI para el manejo de la computadora portátil de Hunter Biden», agregó el senador por Wisconsin. Su colega por Iowa, Chuck Grassley, acusó la agencia de cerrar la investigación por motivos políticos. «Como saben, el agente especial adjunto a cargo, Tim Thibault, no es el único agente del FBI políticamente sesgado en la oficina de campo de Washington».
Johnson y Grassley le pidieron también a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, que les cuente de las presiones del FBI para bloquear la información sobre la computadora de Biden Jr. Entrevistado por el presentador de podcast más popular de EE UU, Joe Rogan, Zuckerberg tuvo un momento de sinceridad brutal.
«El FBI vino a ver a algunas personas de nuestro equipo y dijeron: ‘Para que lo sepan, tienen que estar en alerta máxima. Hubo… pensamos que hubo mucha propaganda rusa en las elecciones de 2016 (cuando ganó Trump). Tenemos un aviso de que está a punto de haber algún tipo de noticia similar. Así que manténganse alerta’».
El CEO de Meta/Facebook agregó que eso mismo ocurrió con Twitter, que restringió totalmente el acceso a información sobre el caso. «Nosotros no hicimos eso. Lo que hacemos es que nos informan de que algo es información potencialmente errónea y usamos un programa de verificación. Así que durante, creo que fueron cinco o siete días cuando básicamente se estaba determinando si era falso, se redujo la distribución en Facebook”.
Tiempo Argentino, 4 de Septiembre de 2022
por Alberto López Girondo | Jul 3, 2022 | Sin categoría
Según como caiga la moneda, el punteo de cómo el mundo llegó a este azaroso presente podrá ser la primera versión de la historia de estos tiempos de amenaza nuclear. Si cae cruz, ya no habrá historia.
Julio de 2018: El partido viene de lejos, pero partamos de esta fecha. Cumbre de la Otan en Bruselas, segunda a la que asiste Donald Trump. El presidente de EE UU recrimina a la canciller Angela Merkel su sociedad con Rusia por la construcción del Nord Stream 2, el gasoducto para alimentar a bajo costo a la industria y los hogares alemanes. “Paga miles de millones a Rusia y nosotros tenemos que defenderla de Rusia. Alemania está totalmente controlada por Rusia porque obtendrá entre el 60% y el 70% de la energía a través del nuevo gasoducto”, despotrica.
Diciembre de 2019, Londres: Emmanuel Macron dice a la prensa que la Otan, que cumple 70 años, “experimenta una muerte cerebral”. Protesta porque Trump retiró tropas de Siria sin consultar a los socios que también participan de esa aventura. Las tropas rusas intervienen en favor del presidente Bachar al Assad desde 2015 y frustran el proyecto de “primavera árabe” diseñado en tiempos de Barack Obama. En 2014, Moscú había incorporado a Crimea tras el golpe de estado en Kiev.
Noviembre de 2020: el demócrata Joe Biden gana la presidencia, Trump denuncia fraude. En Europa celebran. Biden asume en enero de 2021 y dice: “Estados Unidos está de vuelta”.
Junio de 2021: Alemania retira sus tropas de Afganistán, donde estaban bajo la bandera de la Otan. En un operativo muy desordenado, EE UU hace lo propio en agosto, dejando Kabul bajo control de los talibán.
Septiembre de 2021: el 15, EE UU, el Reino Unido y Australia anuncian el pacto militar AUKUS para la región del Indo-Pacífico. Washington le birla a Francia un contrato para proveer submarinos nucleares a Australia. También sin aviso previo. El 26, el socialdemócrata Olaf Scholz gana las elecciones germanas, primeras en 16 años de las que no participa Merkel, que se retira de la política. Scholz recién puede armar gobierno y asumir en diciembre.
Ante este escenario, Vladimir Putin reclama garantías de que la Otan no continuará su expansión y recuerda que Occidente no cumplió las promesas de 1991. La Casa Blanca dice que Rusia va a invadir Ucrania.
Febrero 7 de 2022: Putin y Xi Jinping se encuentran en Beijing en la inauguración de los Juegos Olímpicos -boicoteados por EE UU- y anuncian un acuerdo de “amistad sin límites” que propugna el multilateralismo, la defensa de la ONU y detener la expansión de la Otan. El 24, Putin ordena una “operación militar para desnazificar y desmilitarizar Ucrania”. Washington se jacta de haber advertido de la invasión. Comienza una ola de sanciones contra Rusia. Scholz impide que el nuevo gasoducto entre en funcionamiento.
Junio 30: culmina la Cumbre de Madrid. La Otan confirma la “invitación” a Suecia y Finlandia, y anuncia su nuevo Concepto Estratégico, una hoja de ruta para la defensa común que designa a Rusia como “una amenaza directa” a la seguridad de los aliados y a China “un desafío” a los intereses y valores occidentales.
Tiempo Argentino, 3 de Julio de 2022
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