por Alberto López Girondo | Jun 8, 2025 | Sin categoría
Donald Trump trata de patear la pelota a la tribuna, pero en verdad se enfrenta a una conjura para evitar que cumpla con sus objetivos más ambiciosos en el plano internacional, pero puertas adentro de Estados Unidos tampoco las tiene fáciles. La ruptura con el tecno-oligarca Elon Musk se llevó todas las marcas esta semana, pero el ataque ucraniano a las bases aéreas de Largo Alcance en la Rusia profunda es una advertencia de la OTAN cuando al mismo tiempo se desarro-llaba otra ronda de diálogo entre representantes rusos y ucranianos en Estambul. La respuesta de Moscú, se adelanta, será de magnitud, pero por ahora Vladimir Putin maneja los tiempos y este sábado anunció que en cumplimiento de los primeros acuerdos en la ciudad turca está listo para entregar los cuerpos de 6000 soldados a Kiev, que le da largas a la recepción, se especula, porque el impacto de las imágenes de las bolsas -en este caso blancas- con los cadáveres.
La fuerte pelea entre Trump y el dueño de X, Tesla y Space X expone la honda grieta entre las élites gobernantes estadounidenses. Pero el enfoque del empresario inmobiliario sobre la guerra en Ucrania y el conflicto en el Medio Oriente extendido, también. El ataque con drones lanzados desde camiones que habían podido ser ubicados en cercanías de las bases de Olenya, en Múrmansk –a más de 2000 kilómetros de la frontera–, la de Ivanovo -a unos 800 km- y la de Diaghilev, a unos 520 km. La información ucraniana, en un tono triunfal, decía que habían sido destruidas unas 40 aeronaves, aunque la evidencia indica que serían una docena.
A la sorpresa inicial por la osadía, y el reconocimiento de que fue un operativo muy bien desarrollado, se sucedieron datos más precisos que destacan la peligrosidad de la aventura, dado que se trata de bases donde se alojan bombarderos con capacidad para transportar ojivas nucleares. Lo que según la última versión de la Doctrina Nuclear del país euroasiático, lo habilita a una respuesta también nuclear. El otro dato es que si no fuera por el apoyo tecnológico, logístico y de inteligencia de la OTAN no se podría haber llevado a cabo, de modo que podría ser considerado un ataque de la organización atlántica contra Rusia.
Uno más: las bases están declaradas y a la vista en virtud Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), firmado en 2010 y extendido hasta febrero del año de 2026 y que obliga a los firmantes, EE UU y Rusia, a que esos dispositivos estén visibles a todo tipo de medios de verificación, ya sea satelital como inspecciones in situ. El cuarto dato es que según el New York Times la CIA también participó de esta maniobra, lo que despertó de inmediato otras alarmas. ¿Trump dio la orden? O peor aún, ¿estaba informado o, como se apuró a denunciar su exconsejero y el ideólogo de la ultraderecha internacional, Steve Bannon, es una maniobra de Europa que busca meter a Estados Unidos en la Tercera Guerra Mundial? Bannon tuvo tiempo para pedirle al presidente que detenga al senador Linsey Graham por “causar problemas” promoviendo el odio a Rusia y para reclamar que la Casa Blanca expropie las empresas de Musk. Graham es el mismo que pidió que hundieran la Flotilla de la Libertad que lleva ayuda humanitaria a Gaza. La burocracia de la CIA figura entre los enemigos de Trump desde su primera presidencia y ahora se juró formatear a la agencia de inteligencia.
Trump publicó a las pocas horas de la operación ucraniana en su red Truth que había tenido una conversación telefónica de una hora y cuarto con Putin. “Hablamos del ataque a los aviones rusos por Ucrania y de otros ataques que han estado llevando a cabo ambas partes. Fue una buena conversación, pero no una que conduzca a una paz inmediata”, concluyó, para afirmar luego algo que suena a obvio. Que Putin le dijo “con mucha firmeza” que va a tener que responder.
Al otro día, el mandatario publicó que había tenido una conversación de un “éxito” similar con su par chino, Xi Jinping. En este caso la charla dice que duró una hora y media, que abordaron detalles del reciente acuerdo comercial, que habrá un encuentro del secretario del Teroso, Scott Bessent, el de Comercio, Howard Lutnik y el embajador Jamieson con representantes chinos. En su posteo, Trump dice que el asunto de los productos de tierras raras es complejo. Luego se con-firmaría que la reunión será en Londres este lunes y que se reanudará en breve el suministro de esos elementos fundamentales entre otras cosas para la producción de aviones y misiles por sus propiedades magnéticas y conductoras. En el marco de la ofensiva arancelaria de Trump, China había suspendido las exportaciones en abril pasado.
A todo esto, los ataques ucranianos a las bases aéreas, a los que se sumaría uno al puente de Crimea, no hicieron que los representantes rusos se levantaran de la mesa de negociaciones en Estambul. No sólo eso, llegaron a un acuerdo para el intercambio de prisioneros y la devolución de cadáveres congelados para que los soldados caídos en combate tuvieran una ceremonia digna en su patria, como dijo el enviado de Moscú, Vladimir Medinski. En la ciudad turca quedaron expuestas las diferencias para un acuerdo de paz duradero, como pretende Moscú, que no quiere dar un paso atrás mientras sus cartas sean ganadoras en el campo de batalla, mas allá de esas operaciones en su propio territorio.
En el Salón Oval, en tanto, y como viene haciendo en este segundo gobierno, zamarreó al nuevo canciller alemán, Friedrich Merz, a quien le dijo que elogiaba el aumento del presupuesto militar, aunque con un toque provocador. “No creo que McArthur estaría contento, usted me entiende, por el rearme alemán”. El general Douglas McArthur comandó los ejércitos estadounidenses que terminaron con el poderío japonés y ocuparon el país tras el lanzamiento de dos bombas atómicas, hace 80 años. El rearme alemán es uno de los cucos que atronaron el Europa desde el fin de la primera guerra mundial y se convirtió en pesadilla con la llegada de Adolf Hitler al poder en 1933. “Pero ahora estamos todos del mismo lado”, parece la consigna que recalcó Trump. La guerra en Ucrania tenía como primer objetivo para Putin la “desnazificación”. En eso están trabados. «
Amenaza a la Flotilla de la Libertad
Israel no permitirá que el buque humanitario Madleen, que se dirige a Gaza con 12 activistas a bordo, incluida la activista climática Greta Thunberg, pueda acercarse a la Franja de Gaza ni que pueda atracar, amenazaron las Fuerzas de Defensa de Israel. A finales de mayo, la eurodiputada francesa Rima Hassan había comunicado que, a pesar del bloqueo israelí, Thunberg planeaba sumarse a una misión humanitaria en la llamada Flotilla de la Libertad. El barco forma parte de la llamada Flotilla de la Libertad, que se propone entregar ayuda humanitaria a los habitantes de la franja. Según el Jerusalem Post, Tel Aviv tomó esta decisión para evitar que se rompa el bloqueo naval.
El Madleen llegaría a Gaza en aproximadamente una semana. La tripulación del buque denunció que había drones sobrevolando la nave y pidió protección a la comunidad internacional. Así lo dijo a Europa Press el activista español Sergio Toribio. «Las fuerzas de Israel no nos pueden detener, no tienen derecho sobre nosotros, y menos en aguas palestinas en las que no tienen más que un Ejército invasor», declaró Toribio.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, dijo que impedirían el paso de la embarcación cuando se encuentre a unas 100 millas náuticas (unos 185 kilómetros) de la costa, una situación que podría darse este lunes. A principios de mayo el Conscience recibió un ataque con drones cuando estaba a 14 millas (26 kilómetros) de Malta para recoger a voluntarios y activistas. Madleen es un velero de 18 metros bautizado en honor a una pescadora gazatí y partió el domingo desde el puerto italiano de Catania con 12 activistas a bordo, entre ellos Greta Thunberg, Hassan y varios periodistas.
Tiempo Argentino, 8 de Junio de 2025
por Alberto López Girondo | May 31, 2025 | Sin categoría
Donald Trump se mostraba este viernes muy confiado en lograr un acuerdo para otro alto el fuego en Gaza al cabo de una nueva propuesta entregada al gobierno de Israel y al Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, por su representante para la región, Steve Witkoff, que por ahora parece lejano. Mientras, mantiene conversaciones indirectas con Irán y alienta junto con Recep Tayyip Erdogan una nueva mesa de diálogo por Ucrania en Estambul. Si se le dieran, dado su alto índice de vanidad en sangre, le permitirían mostrarse como un campeón de la paz mundial. Pero por ahora su sueño de un Nobel queda para otro momento.
Es que, al cierre de esta edición, Hamás había respondido al planteo de Washington con una contrapropuesta que Witkoff calificó de «inaceptable». El grupo islámico busca un «alto el fuego permanente, la retirada completa de la Franja de Gaza y garantizar el flujo de ayuda humanitaria a nuestro pueblo». Ofrece liberar «diez prisioneros israelíes vivos» y se compromete a devolver 18 cuerpos a cambio de una cantidad no determinada de prisioneros palestinos.
No hacía falta saber cuál sería la respuesta israelí. Sucede que el gobierno de Benjamín Netanyahu, en cuyo gabinete anidan algunos de los más terroríficos ultraderechistas dispuestos a arrasar sin piedad con la población de la Franja de Gaza, ya había roto una primera tregua en marzo y ahora ampliaron la colonización de Cisjordania. Nada asegura que no hubiera una vuelta atrás en un contexto de esa naturaleza
Pero vayamos por partes. Netanyahu se mantiene en el poder gracias a un acuerdo con la ultraderecha israelí, donde se destacan su ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich –Partido Mafdal RZ, Sionismo Religioso– y el titular de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, –Otzma Yehudit, Poder Judío– pero también asoman la cabeza integrantes del Likud, del primer ministro, como el ministro de Defensa, Israel Katz, y el de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, de quienes se resaltarán algunas frases recientes que los muestran de cuerpo entero.
Smotrich: «Hemos tomado una decisión histórica (de autorizar) 22 nuevos asentamientos en Judea y Samaria (los nombres bíblicos para Cisjordania), la renovación de los asentamientos al norte de Samaria y el fortalecimiento del muro defensivo del Estado de Israel». Desde hace meses, plantea el objetivo de construir el Gran Israel, que incluiría desde Sinaí y hasta Damasco e Irak.
Ben Gvir: «Después de que Hamas rechazó una vez más la propuesta de acuerdo, no hay más excusas, es hora de entrar con toda la fuerza en Gaza». Poco antes, en una provocativa marcha en la Explanada de las Mezquitas, este lunes por el Día de Jerusalén, sus seguidores gritaban «Muerte a los árabes», y él pedía la pena de muerte para «los terroristas».
Dermer amenazó con anexionar parte de Cisjordania si París y Londres reconocen al Estado Palestino. El ministro de Patrimonio israelí, Amichai Eliyahu, pidió bombardear los almacenes de alimentos en Gaza. «Tienen que morir de hambre. Si hay civiles que temen por su vida, deberían acogerse al plan de emigración», dijo. Katz, en tanto, lanzó un mensaje en un tono que bien pareció destinado a boicotear cualquier arreglo, cosa que por ahora es lo que ocurre: «Los asesinos de Hamas se verán obligados a elegir: aceptar los términos del Witkoff, para la liberación de los rehenes o ser destruidos». El anterior ministro de Defensa, Yoav Gallant, junto con Netanyahu, tienen pedido de captura de la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad desde noviembre pasado.
La voz disonante en Israel proviene de sectores de la oposición, como el líder del partido los Demócratas y ex subjefe del Estado Mayor Conjunto, Yair Golan, quien en un discurso ante un grupo de militantes dijo este jueves: «Me dirijo a todos aquellos a quienes esta máquina de veneno intenta incitar contra nosotros. No nos atacan por esta o aquella palabra, sino por la amenaza y el peligro que representamos para su dominio. Saben que si nos mantenemos unidos podemos formar un gobierno que salvará al país. Y por eso están tratando de separarnos. Tienen dinero qatarí, ‘influencers’ pagados, bots y ‘me gusta’ comprados. Odio e incitación. Mentiras y calumnias. Y cuando tienen miedo, señalan a un enemigo interno que nos dividirá: un reservista es un refusenik, un juez es un ‘traidor’ y en el Tribunal Supremo es una ‘amenaza para el pueblo’”. Poco antes se retractó de haber dicho que los soldados mataban bebés por diversión.
A medida que se puedan vislumbrar avances hacia un acuerdo nuclear con Irán, todo indica que desde el gobierno de Netanyahu buscarán también la forma impedir que se cumplan, vieja táctica obstrucionista, aunque el rechazo a las políticas en Gaza y Cisjordania aumenta en todo el mundo y Europa advierte-demasiado tarde por cierto- que dejará de suministrar armamento a Tel Aviv, que ahora tiene la excusa de decir que no hubo arreglo por culpa de Hamás.
En Moscú, por su parte, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que la delegación rusa viajó a Estambul para otra ronda de negociaciones con representantes de Ucrania y de EEUU. Peskov también dijo que Vladimir Putin no tendría problemas en reunirse con Volodimir Zelenski y Trump, pero que un encuentro así necesita una preparación minuciosa y algún compromiso preestablecido. No sea cosa de hacer papelones.
Arancelazo contra el acero importado
«Vamos a imponer un aumento del 25%. Vamos a elevar los aranceles sobre el acero que entra en Estados Unidos del 25 al 50%, lo que reforzará aún más la seguridad de la industria siderúrgica estadounidense. Nadie lo va a eludir», dijo Donald Trump en un encendido discurso ante los trabajadores de la planta siderúrgica US Steel, en Pensilvania, que vestían ropa de seguridad naranja y cascos protectores y lo seguían, ilusionados con que volverán los viejos buenos tiempos.
«Nuestras industrias del acero y el aluminio se están recuperando como nunca antes», agregó en un mensaje que reprodujo en su red Truth. «No queremos que el futuro de Estados Unidos se construya con acero de mala calidad de Shanghai; queremos que se construya con la fuerza y el orgullo de Pittsburgh. Es acero de Pittsburgh, es acero estadounidense, y será algo aún más especial cuando se inviertan miles de millones de dólares en nuevos equipos aquí», puntualizó. La US Steel, sin embargo, está en trámite de pasar a manos de la Nippon Steel.
La amenaza, las idas y vueltas con el tema de los aranceles a los productos importados, convertida en una política de Estado para el empresario inmobiliario, hicieron dudar sobre el empuje para continuar. Esta medida se había pospuesto luego de negociaciones con Beijing pero ahora Trump justifica el cambio de rumbo en que los chinos violaron la tregua. Pero el arancelazo castiga también a la industria europea, que tímidamente dijo, a través de un vocero de la Comisiona Europea, que “lamentan profundamente”, la decisión estadounidense.
Tiempo Argentino, 31 de Mayo de 2025
por Alberto López Girondo | May 4, 2025 | Sin categoría
La última batalla de la Segunda Guerra Mundial en Europa finalizó el 2 de mayo de 1945, cuando las tropas hitleristas rindieron Berlín ante el Ejército Rojo. Dos días antes, el 30 de abril, Adolf Hitler y su sequito más fiel se habían quitado la vida en el búnker en que se habían refugiado cuando el avance de las fuerzas soviéticas sobre el Tercer Reich ya resultaba indetenible. El general Helmuth Weidling depuso sus armas ante el general Vasili Chuikov, pero formalmente no era el personaje que debía capitular en representación de los alemanes. Eso llegaría unos días más tarde, el 8 de mayo. No, perdón, el 9 de mayo. En realidad, según quien la cuente, hay dos fechas para celebrar el fin de la sangrienta contienda que había dejado una cifra estimada en unos 80 millones de muertos y había rediseñado el mundo de modo irreversible. O no tanto, hay que decir a 80 años de aquella carnicería que se desarrolló en los mismos escenarios de la que había terminado en 1918 y en los que hoy día esos mismos protagonistas coquetean con otra conflagración que pocos dudan, podría esta vez sí ser definitiva, pero por la extinción de la humanidad.
Las últimas novedades en torno a este “teatro de operaciones” parecen contradictorias. El presidente de Ucrania finalmente aceptó el apriete de Donald Trump y firmó el acuerdo para la explotación de recursos minerales que serviría para solventar lo que llamaron ambiguamente “Fondo de inversiones para la reconstrucción” del país, devastado en una guerra con Rusia que el mandatario estadounidense ya le había dicho que no podía ganar. Al mismo tiempo que logra poner un pie en el terreno en disputa, el empresario inmobiliario que se aloja en la Casa Blanca avisó que, desde ahora, el 8 de mayo será el Día de la Victoria, en la II-GM y al 11 de noviembre el Día de la Victoria en la I-GM. “Muchos de nuestros aliados y amigos celebran el 8 de mayo como el Día de la Victoria, pero hicimos mucho más que cualquier otro país para lograr un resultado victorioso en la Segunda Guerra Mundial”, escribió en su red social Truth, torciendo groseramente hechos incontrastables, como que la Unión Soviética perdió bastante más de 25 millones de personas, la abrumadora mayoría de ellas civiles. Y que el segundo país que más víctimas sufrió fue China, con una cifra cercana a los 20 millones. Estados Unidos figura bien lejos de estos atroces guarismos, con poco más de 500 mil muertos. Claro, se peleaba en Europa y Asia, no en el continente americano, lo que torna en grotesca la afirmación de Trump. Sobre todo porque esa nación emergió como la economía más poderosa del mundo y tuvo el empuje como para digitar condiciones para ser líder de occidente y llevar a cabo una Guerra Fría contra el mundo socialista que se consolidaba para la misma época.
Digamos a todo esto que Rusia celebrará el Día de la Victoria el 9 de mayo y que el presidente Vladimir Putin invitó a Zelenski a una tregua entre el 7 de mayo y el 11, que el jefe de Estado ucraniano rechazó olímpicamente. No solo eso, dijo a modo de ironía que el gobierno ruso estaba preocupado por si puede celebrar el desfile militar con que acostumbra recordar el fin de lo que en esos lares de llama La Gran Guerra Patria. “Están preocupados y con razón”, amenazó. El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo que «habrá el desfile, y nosotros lo observaremos con orgullo».
Ahora vayamos a las fechas. Que lo de Trump no es novedoso ni creativo. Los aliados -el Reino Unido, Estados Unidos y la Francia que desde el exilio lideraba el general Charles de Gaulle, no la de Vichy, afiliada a los nazis- esperaron a que el Reich se estrellara frente a la resistencia soviética antes de intervenir contra el régimen hitlerista. Así, el general al mando de las fuerzas aliadas, Dwight Eisenhower se atribuyó la prerrogativa de firmar la rendición alemana con el que fungía como jefe de la Wehrmacht, Alfred Jodl, en la ciudad francesa de Reims. El cese de hostilidades sería el 8 de mayo.
Hete aquí que Josef Stalin protestó que la capitulación debería ser entre oficiales del más alto rango y que la URSS era la que había derrotado a los alemanes y rendido Berlín. Por lo tanto, el mariscal de campo Wilhelm Keitel, jefe a la sazón de Jodl, tuvo que ir a Karlshorst, en los alrededores de Berlín, y estampar su rúbrica ante el mariscal Georgy Zhukov junto a un grupete de representantes aliados. Ya era 9 de mayo en Moscú. El peor baldón para esos jefes militares no había sido tanto aceptar la derrota como tener que hacerlo ante generales de un estado comunista, al que habían querido destruir con fervor desde antes de la Operación Barbarroja, iniciada en junio de 1941.
En Londres, el Día de la Victoria en Europa (VE Day), será recordado el jueves 8 con una parada militar y una exhibición aérea. En Francia el “Huit May” tendrá también su desfile militar y se colocará una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido. En Alemania se homenajeará a los que resistieron al régimen nazi.
Trump, por su parte, espera su desfile militar para el 14 de junio, en ocasión del aniversario del Ejército de Estados Unidos. Según la agencia AP, la fecha coincide con el cumpleaños 79 del presidente. Pero debe ser una casualidad…
Rubios de ayer y de siempre
La Operación Militar Especial que desplegó Rusia desde el 22 de febrero de 2022 tenia como objetivo “desmilitarizar y desnazificar” a Ucrania, según el objetivo manifiesto del presidente Vladimir Putin. Y se basaba en evidencias de que sectores de ultraderecha eran los que venían realizando los ataques contra las poblaciones rusofónas del Donetsk desde 2014, tras el golpe contra Viktor Yanukovich. Y sí, grupos filonazis como los que adscriben a Stepan Bandera, convertido ahora en héroe nacional en Ucrania, están diseñando lo que sería la nacionalidad ucraniana en esta última década.
Al cabo de ocho décadas, el neonazismo se extiende en occidente de manera peligrosa. Y los alemanes, curados de espanto, buscan poner freno a esas expresiones antidemocráticas. Por ejemplo, la agencia de inteligencia interior germana clasificó este viernes al partido Alternativa para Alemania (AfD) -que en febrero se ubicó como la segunda fuerza más votada, con el 20% de los sufragios- como una “organización de extrema derecha” que “atenta contra la dignidad humana”, tras una investigación que consideran exhaustiva.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ahora fortalecido internamente en el gobierno de Donald Trump tras el desplazamiento del consejero de Seguridad Nacional Mike Waltz, señaló a Alemania como “una tiranía disfrazada”- «Lo verdaderamente extremista no es la popular AfD, que quedó segunda en las recientes elecciones, sino las mortíferas políticas de inmigración de fronteras abiertas del ‘establishment’ a las que se opone la AfD», declaró Rubio.
Tiempo Argentino, 4 de Mayo de 2025
por Alberto López Girondo | Abr 20, 2025 | Sin categoría
Las marchas y contramarchas de la administración Donald Trump en su guerra de aranceles va mostrando más desorientación que efectividad y cada nueva medida termina por socavar la esencia misma del mensaje que el 47° presidente pretende enviar al mundo y el objetivo mismo de “hacer grande a Estados Unidos otra vez”. La última novedad es que el inquilino de la Casa Blanca quiere echar al presidente de la Reserva Federal (el banco central) Jerome Powell, porque se niega a bajar las tasas de interés. Casi en simultáneo, el Wall Street Journal publicó que el secretario del Tesoro, Scott Bessent (de visita fugaz en Buenos Aires el lunes) y su par de Comercio, Howard Lutnick, aprovecharon que Trump estaba solo en el Salón Oval para convencerlo de la necesidad de bajar un cambio sobre los impuestos aduaneros porque los mercados estaban descontrolados. Así fue que, sin la mirada admonitoria del asesor económico Peter Navarro, el mandatario suspendió la mayoría de las tasas por 90 días, dejando solo el monumental castigo a China, aunque quedaron a fuera celulares y computadoras. Los chinos no se quedaron de brazos cruzados y su embajada en Argentina respondió al apriete de Bessent para que el gobierno argentino termine con los swaps.
El mensaje provocativo de Bessent en estas comarcas fue un toque de oportunismo: venía, se supone, a dar apoyo en medio de la crisis que justificó un nuevo “salvataje” del FMI, el BID y el Banco Mundial. Pero deslizó que el gigante asiático tenía políticas “rapaces” en África y Latinoamérica. La réplica fue inusualmente feroz: “exhortamos a la parte estadounidense a desintoxicar su mente. En lugar de dedicar su tiempo y energía a desacreditar y atacar en forma recurrente a China, o señalar con el dedo a los países de región por sus cooperaciones con otros países, o intentar imponer una nueva versión de la Doctrina Monroe, sería mucho más productivo realizar contribuciones reales a favor del desarrollo de los países de la región”, le espetó.
En otra muestra de cómo ven las cosas los empresarios, el CEO de Nvidia, Jensen Huang, se reunió en Beijing con Ren Hongbin, titular del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional, dependiente del Ministerio de Comercio, y se comprometió a respetar el compromiso de la empresa con el mercado chino ante los nuevas restricciones para exportación de chips H20.
Las cifras oficiales indican que China creció en 2024 el 5% y en el primer trimestre de este año 5,4%, mientras que el PBI de EE UU aumentó 2,9 el año pasado y 1,2% en lo que va de este. De allí la desesperación de Trump, que pretende impulsar la economía estadounidense bajando las tasas bancarias. Pero resulta que el jefe de la Reserva Federal se focaliza en controlar la inflación, que ya se ubica en el 2,4% y teme –con justa razón– que se desborde por la andanada de aranceles. Powell fue designado por el mismo Trump en 2018 y se mantuvo con Joe Biden. Legalmente, el titular del Ejecutivo no lo puede despedir así como así. «Tenemos un presidente de la Reserva Federal que está jugando a la política. Alguien a quien nunca le he tenido mucha simpatía… Las tasas de interés deberían haber bajado ya», despotricó de todas maneras Trump.
Bessent, por su lado, armó una estrategia en el marco de una interna desencarnada con Navarro, que había sido secretario de Comercio en la anterior gestión del empresario inmobiliario, y ahora impulsa el festival de aranceles con la esperanza de que esa sea la forma de que Estados Unidos se reindustrialice. Bessent tiene un objetivo similar, pero junto con Lutnick decidieron morigerar esas medidas ante el descalabro financiero que se registraba. El secretario del Tesoro, a todo esto, se bajó del avión que lo sacó de la capital argentina para recibir en Washington al ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo, a quien reprendió por el viaje de Pedro Sánchez a Beijing para una larga conversación con Xi Jinpig.
El jefe de estado chino, mientras tanto, realizó esta semana una gira por Vietnam, Malasia y Camboya y desde la presidencia pro témpore de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) defendió el multilateralismo y un sistema de comercio mundial centrado en las directivas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Entrevistado por la agencia Xinhua, el secretario general de la OCS, Nurlan Yermekbayev, dijo que en la institución –que integran además India, Rusia, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán– “estamos firmemente a favor de sistemas comerciales justos y sostenibles que beneficien a todos”.
El gobierno de EE UU, por otro lado, busca reducir costos y propuso el cierre de diez embajadas y 17 consulados, principalmente en Europa y África. Se eliminarían cinco consulados en Francia, dos en Alemania, dos en Bosnia y Herzegovina, uno en el Reino Unido, uno en Sudáfrica y otro en Corea del Sur.
En la otra disputa que se juega Trump, la de la geopolítica, concluyó este sábado la segunda ronda de negociaciones con autoridades iraníes, esta vez en la embajada de Omán en Roma, para establecer un nuevo por el acuerdo nuclear. Por la parte de EE UU fue el enviado especial Steve Witkoff y por Irán el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi. Por protocolo, debía haber estado Marco Rubio, que tiene cargo de canciller, pero estaba de viaje en París, mostrando su preocupación porque el diálogo con Ucrania y Rusia para no dan señales de avance. Rubio se reunió con funcionarios europeos pero no se supo mucho más en qué quedaron. El presidente ruso, a todo esto, decretó unilateralmente un alto el fuego para celebrar las Pascuas, pero desde Kiev le avisaron que no lo piensan respetar.
Fotos de la decadencia
“Bajo el régimen oligárquico y autoritario de Donald Trump, nos encontramos viviendo un momento sin precedentes en la historia moderna de Estados Unidos. Como resultado, tenemos que responder de una manera sin precedentes”, dice en una carta Bernie Sanders. El senador por Vermont encabeza una cruzada contra el gobierno en la que sumó a otros sectores del ala izquierda del partido demócrata, como la congresista Alexandria, Ocasio-Cortez que llamó Gira de Lucha contra la Oligarquía.
Los movimientos tectónicos en EE UU que refleja la emergencia de Trump dejan estos días otros botones de muestra. Alguno se remonta a la década del ’60 del siglo pasado. Siguiendo directivas del Salón Oval, la directora de Inteligencia Nacional (DNI), Tulsi Gabbard, encargó llevar a cabo la digitalización, desclasificación y preparación de los archivos de los organismos estadounidenses sobre Robert F. Kennedy y Martin Luther King, asesinados en 1968 con la sospecha permanente de la implicancia de los organismos estatales, como denuncia el secretario de Salud, Robert Kennedy Jr., hijo del malogrado secretario de Justicia y candidato a la presidencia.
Este sábado se cumplieron, además, 30 años del atentado terrorista en el Edificio Federal Alfred P. Murrah, de la ciudad de Oklahoma. El ataque dejó en saldo de 168 muertos y 600 heridos cuando un camión cargado de explosivos detonó frente a la mole de nueve pisos. No fueron extremistas islámicos, sino dos exmilitares del Ejército de Estados Unidos, Timothy McVeigh y Terry Nichols, fanáticos sí, pero contra el Estado federal.
Otros que tampoco quieren a los símbolos del gobierno central como los que atacaron el Congreso el famoso 6 de enero de 2021, terminaron condenados e indultados por Trump ni bien asumió, este 20 de enero. Ahora, un artículo de la agencia AP resalta que uno de ellos Ryan Kelley, condenado por delitos menores y por meses preso, ahora quiere postularse para gobernador de Michigan. No le fue bien cuando lo intentó en 2022. Pero quizás por entonces las brevas aún no estaban maduras.
Tiempo Argentino, 20 de Abril de 2025
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