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Viaje con turbulencias

Viaje con turbulencias

Hay tantas frases populares para definir el momento que vive el Gobierno de Javier Milei que lo difícil es decidirse por una. Podría ser, por ejemplo, la que se le atribuye a Napoleón, de que el hombre «es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras». O aquella otra, que encaja en el tono soez tan característico del presidente, de que «hablan de moral con la bragueta baja». Es que el viaje de una nutrida comitiva nacional a Estados Unidos mostró en carne viva una feroz interna en torno al mandatario justo en un momento para el mundo en que conviene tener la cabeza fría y muy claros los objetivos más convenientes para la nación, mientras los números de la economía no dan para hacer alharaca de casi nada.

La noticia que ocupa prácticamente la semana la protagoniza el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Un corrosivo militante libertario que desde las redes consiguió visibilidad con un tono agresivo que lo acercó a Milei cuando estaba construyendo un espacio propio para hacerse un lugar bajo el sol de la política vernácula. Primero como vocero y luego como esa suerte de primer ministro que es el cargo creado por la constitución de 1994, no abandonó esa pose de sobrador que, desde ese lugar, solo le podía granjear enemigos. Y bien que los supo conseguir.

Hace exactamente dos domingos, cuando Milei habló ante el Congreso de la Nación para la apertura de sesiones ordinarias de este año, fue uno de los que más promocionó el lema con que imaginaban coronar un año benévolo luego de que la perinola de las elecciones de medio término –con la ayuda de Donald Trump y una oposición adormecida– cayó en «toma todo». «La moral vuelve a ser política de Estado. Cambio de época. Dios bendiga a la República Argentina.» tuiteó Adorni ese primero de marzo.

Poco duró ese espíritu épico y mientras en varios medios circulaba la información sobre nuevas pruebas que implican al presidente en la criptoestafa $Libra, se supo que el jefe de Gabinete había viajado a Nueva York en el avión presidencial con su esposa, Bettina Angeletti, que no tiene ninguna función oficial. Cuando el escándalo iba creciendo, incluso desde comunicadores «del palo», Adorni explicó la presencia de su consorte alegando que quería que lo acompañara porque «vengo una semana a deslomarme a Nueva York».

Si la presencia de Bettina Angeletti colada en una gira oficial hacía ruido, ni qué decir de eso de «deslomarse». Para colmo, apareció un video en que se ve a la pareja en un viaje con un avión privado a Punta del Este en el verano que generó otro alboroto en el que terminó envuelto un periodista de la TV Pública contratado por la actual gestión. Las redes estallaron de memes, cada cual más imaginativo. La del Club Sacachispas –esa humilde y creativa institución del barrio porteño de Villa Soldati–, como suele ocurrir, se hizo notar de entrada.

Hubo una agencia de turismo que captó al vuelo que con un poco de ingenio iban a saltar al estrellato. Y así lanzó una promo: «Para el que quiera irse una semana a deslomarse a Nueva York encontré vuelos ida y vuelta desde 573 USD».

Milei, que tampoco es de cuidar las formas, se metió en la discusión utilizando una estrategia que hasta ahora parecía resultar efectiva. De tal manera que para defender a Adorni de las críticas de que la esposa viajó «con la nuestra», salió a «explicar» que no había un gasto adicional. «Si supieran el concepto de costo marginal tendrían claro que muchas cosas que se dicen no tienen ni el más mínimo sentido. Pero como pocos economistas lo entienden de verdad y a otros rubros no les importa (ni lo captan) entonces ensucian…», escribió.

La red X se llenó automáticamente de funcionarios del Gobierno en apoyo al colega en desgracia –incluso de Santiago Caputo, acusado de las filtraciones originales por su pelea con Karina Milei–, señal de que la bala había entrado y Adorni se disculpó por eso del «deslome». Algunos apelaron a la interpretación presidencial: es decir, que para el viaje del avión Tango 01, un pasajero no sumaba costos. Claudio Ortizbelgoff, empresario aeronáutico, mostró algunos datos que desmienten esa tesitura. En un largo tuit desmenuza costos extra, como que cada «pasajero adicional (más su equipaje) altera el peso de despegue (MTOW). Eso aumenta el combustible por hora de vuelo. Multiplicado por las horas de una gira presidencial, el costo real es medible, no es cero». Y tras examinar otros adicionales, concluye: «El “asiento vacío” en un vuelo comercial es una pérdida, pero un “asiento ocupado” por alguien ajeno a la operación en un vuelo oficial es un costo fiscal y ético innecesario».


Ruidos y nueces
El objetivo final del viaje era la presentación del Argentina Week, un «road show de inversiones», según explicó el embajador Alejandro Oxenford, que se realizó en las sedes del nuevo edificio del JP Morgan, el Bank of America y el Consulado Argentino en esa ciudad. El Gobierno anunció que se habían logrado inversiones por 16.150 millones de dólares. Pero el mismo informe indica que los inversores fueron Mercado Libre, Pampa Energía, TGS y Taca-Taca/ First Quantum. Las tres primeras son firmas de capitales nacionales (Marcos Galperin, Marcelo Mindlin, familia Sielecki), la cuarta es una multinacional chino-canadiense que ya estaba en el país desde 2014. Como alguien escribió por ahí, podrán haber hecho la presentación en Puerto Madero y se ahorraban dinero y problemas políticos. O sea, demasiado ruido para tan pocas nueces.

El inquilino de la Quinta de Olivos habló también en la Universidad Yeshiva de Nueva York y allí dijo que se sentía orgulloso de ser «el presidente más sionista del mundo», y temerariamente señaló que Irán es enemigo de Argentina. No solo eso, ratificó su alianza con Estados Unidos e Israel y agregó: «Vamos a ganar la guerra contra Irán». Una declaración de guerra que no fue autorizada por el Congreso y que pone en riesgo a la población del país. En tal sentido, una encuesta de Zuban-Córdoba muestra una amplia oposición a semejante posibilidad. Entre los votantes de Sergio Massa, el rechazo alcanza el 91,9%, entre los de Milei, el 53,4%, con solo 29,2% a favor.

La otra guerra que alentó Milei en Nueva York fue contra los industriales argentinos, a los que catalogó de «chorros» y «empresarios prebendarios». Puso nombre y apellido a sus enemigos: «Rocca y Madanes, en convivencia con políticos ladrones, volvieron a ir en contra de los argentinos», dijo, y calificó al cierre de Fate como un apriete cuando se estaba votando la ley laboral.

La UIA, que había mostrado una tibieza que enervaba a los miembros de la organización tras los ataques recibidos el 1-M, pareció apenas despertarse en un comunicado que dice: «Cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir».

Mientras Milei celebraba la asunción de su par chileno, el pinochetista José Antonio Kast, y se preparaba para volar a España a recibir otro premio de la ultraderecha internacional, la inflación medida con el índice Caputo dio para febrero 2,9% y amenaza con superar los 3 puntos en marzo. Desde hace 9 meses no baja la inflación y el Gobierno no le encuentra la vuelta a la que, hasta ahora, viene siendo su principal carta de presentación. Cada vez más arrugada, por cierto.

Revista Acción, 16 de Marzo de 2026

Fuera de tono

Fuera de tono

Javier Milei inauguró por tercera vez un año legislativo desarrollando un estudiado acto de campaña que tuvo mucho de la coreografía que lo llevó a la fama como panelista y que no cuesta tanto interpretar como la consolidación de un espacio propio de cara a la reelección. Y para eso −con más de dos años de gestión encima, cuando ya es tiempo de hacerse cargo de errores propios y no justificarse con el pasado− decidió elegir al enemigo que le permita disimular un presente aciago y plantear un futuro que no da señales de estar esperando a la vuelta de la esquina. De tal manera que esos 104 minutos de este domingo ante el pleno de la Cámara de Diputados fueron una enumeración de cifras manipuladas, cuando no directamente falsas, y de promesas inciertas bajo un manto de improperios, insultos, acusaciones y brulotes contra el kirchnerismo, centrados básicamente en la expresidenta Cristina Fernández, pero también contra legisladores de izquierda y hasta dueños de las mayores empresas industriales del país.

Como para que cualquier persona un tanto pudorosa pudiera decir, con sorna, que este 144º período de sesiones puede ser «el más ordinario» de todos los que se inauguraron en la sinuosa democracia argentina, a pesar del pomposo nombre para la ocasión: «La moral como política de Estado». 

En la maraña de chicanas y cruces de todo calibre desplegados en cadena nacional, Milei puso sobre la mesa el núcleo de las transformaciones con que sueña desde hace décadas ese sector de la Argentina al que fanáticamente quiere representar. Con énfasis en enterrar conquistas sociales que se fueron construyendo a lo largo del siglo XX −la ley laboral, que consiguió aprobar horas antes, en lugar destacado− y una alianza con Estados Unidos tan fuerte como para atravesar su mandato, el de Donald Trump y más allá. «Es hora de hacer de esto una política de Estado», dijo. «Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego. Hagamos Argentina y América grandes nuevamente», arremetió, sin pruritos nacionalistas. O, más bien, enarbolando el concepto de nación que las élites sostienen desde el fondo de la historia argentina.

Que el discurso fue todo un acting se puede inferir desde algunos de los tuis previos surgidos de la granja de trols –con presupuesto del Estado nacional– que defienden incondicionalmente en las redes el mensaje oficial. El usuario SheIby, una de las cuentas que tiene más cantidad de seguidores en X, había publicado siete horas antes de que el jefe de Estado comenzara a hablar desde el pupitre frente al hemiciclo: «Se viene doma histórica de Milei en el Congreso». Durante el discurso, no tardó en aparecer en uno de los frecuentes cruces con algún opositor esa palabra que los mileístas usan asiduamente en las redes: «Me encanta domarlos», se ufanó el presidente. 

Entre esos fantasmas ubicó a tres momentos dramáticos para los argentinos, que aseguró haber evitado cuando llegó al Gobierno: el Rodrigazo de 1975, la hiperinflación de 1989 y la crisis de 2001. «Un combo que nos hubiera convertido en Venezuela», dijo. Pero el detalle tal vez más palpable del guion con que se realizó un acto que de protocolar no tuvo nada, fue el momento en que Milei intentaba dar su versión de aquellos febriles días previos a las elecciones de medio término. «Comenzó a digitarse un ataque sin precedentes en la historia argentina que tomó su punto más alto luego de las elecciones del mes de septiembre en la provincia de Buenos Aires; algo que a opositores y propios, digamos, los hacía soñar con abrazar el sillón de Rivadavia». La cámara, precisa, tomó el gesto del presidente señalando con la cabeza a su vice, Victoria Villarruel, sentada detrás, impávida. 

Que fue un mensaje estudiado −se sabe que lo hizo junto a su asesor Santiago Caputo− y no una manifestación de inestabilidad emocional ante provocaciones de la oposición se podría demostrar, por ejemplo, en la cobertura televisiva oficial. En ningún momento las cámaras mostraron a los legisladores que lo cuestionaban desde las gradas, pero sí a los aplaudidores frecuentes y al coro que tapaba toda critica de fondo. Una pena, porque el espectador se podría quedar con la sensación de que el presidente hablaba con fantasmas. Aunque en ciertos tramos podría hacerse pensado que sí, que necesitaba recurrir a fantasmas para explicar de qué se trataba la «más amplia reforma» en la historia argentina que pretende imponer.

Culpó de aquella crisis −«riesgo kuka», la llamó− a empresarios, medios de comunicación y al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, denunciado por el fiscal Carlos Stornelli, quien, recordó Milei, «ha reabierto la causa por los hechos sucedidos en 2001. Esperemos que la Justicia avance no solo sobre los posibles actos de sedición, sino también sobre quienes pudieran ser los beneficiarios directos e indirectos de dichas acciones», dijo.

Si algo queda nuevamente claro es que su batalla cultural implica reescribir la historia argentina para acomodarla a las necesidades de esa élite a la que pretende representar. Por eso, entre los presentes en el palco, celebró especialmente a Alberto Benegas Lynch hijo, padre del diputado del mismo nombre e impulsor, desde su tierna juventud y especialmente desde el golpe de 1955, de las teorías de la Escuela Austríaca. Estas ideas ahora aparecen como eje de la campaña de 2027 y son presentadas como el camino elegido para el futuro nacional. Y para ello, el presidente se encargó este domingo de escarnecer y ridiculizar toda crítica. «No saben sumar», «son ignorantes», «la justicia social es un robo» y así.

En este contexto, el salvavidas que le arrojó Estados Unidos en octubre pasado aparece como un triunfo de su política exterior y no un acto desesperado. «El Gobierno de Donald Trump acudió en ayuda en nuestro país. Y esa ayuda no fue por cuestiones económicas, sino para defendernos contra el embate desestabilizador de los representantes del antiguo régimen. O sea, ustedes, los golpistas de siempre», espetó hacia la derecha de la pantalla.

Luego abundó en esa concepción de la geopolítica a la que pretende incorporar al país. «La Argentina ya dejó pasar dos veces el tren de la historia. En la Segunda Guerra Mundial, nuestra neutralidad nos costó décadas de marginalidad; con el No al ALCA nos quedamos afuera del mayor ciclo de expansión económica en la historia humana (…) El Atlántico Sur es el terreno de disputa estratégica de las próximas décadas: rutas comerciales, recursos naturales, soberanía marítima y la presencia creciente de actores que no comparten nuestros valores. Quien lo controle, controlará una parte clave del trabajo global. Argentina tiene que ser ese actor (…) Pero todo esto requiere una alianza estratégica duradera. Y eso es lo que estamos construyendo con Estados Unidos de Norteamérica», expresó Milei, sin atender lo que implica esa alianza a dos días del inicio de los bombardeos a Irán.

Revista Acción, 2 de Marzo de 2026

Alineados con los peores de la cuadra

Alineados con los peores de la cuadra

En otro gesto de alineación automática con la Casa Blanca, la Oficina del Presidente emitió un comunicado en el que “valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por los Estados Unidos de América y el Estado de Israel destinadas a neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región». Poco antes había elevado a “alto” el nivel de seguridad en “todos los objetivos sensibles del país”, lo que involucra a infraestructura crítica y a la comunidad judía. Más tarde, la cancillería se sumó a «la confirmación de la muerte de Ali Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán”. Este posicionamiento del gobierno de Javier Milei coloca al país en una encrucijada peligrosa en un momento en que el mundo está dislocado por las acciones tanto de Israel como de Estados Unidos.

Debe decirse que los ataques contra Irán se producen tras una nueva mesa de negociaciones con la mediación de Omán en la que, según el canciller omaní, Badr Albusaidi, se había adelantado mucho en torno a un acuerdo sobre el plan nuclear persa. Su par iraní, Abbas Araghchi, había mostrado un cauto optimismo al término del encuentro en Ginebra con representantes de EE UU. No estaban tan cerca: el planteo de EE UU era que destruyera los tres sitios nucleares (Fordow, Natanz, Isfahan), que entregara todo el uranio enriquecido a EE UU y que renunciara a todo tipo de enriquecimiento y de tener misiles en el futuro, a cambio de ir morigerando las sanciones. O sea, rendición total y vamos viendo, cosa que Teherán no admitió.

Según analistas normalmente bien informados, la inteligencia de Rusia le había filtrado a Teherán detalles del plan de ataque estadounidense con sus matrices de objetivos, plataformas de lanzamiento y la arquitectura de la campaña. Y le había vendido, según estas fuentes, las armas para actuar en consecuencia. Todo puede ser. El caso es que los contraataques iraníes sorprendieron y adelantan una guerra prolongada. Si algo demostró Ucrania es que ningún ejército tiene armas para aguantar mucho mas de una semana de palo y palo. La guerra de los 12 días de junio pasado es el mejor ejemplo.

La respuesta iraní probó que aprendieron de aquel momento y ahora lograron destruir el radar estadounidense FP-132, instalado en su base de Qatar y diseñado para el seguimiento de misiles balísticos. Eso habría facilitado los ataques iraníes en Tel Aviv, porque los misiles no pudieron ser interceptados. Otra cuestión no menor es que se ordenó el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 15% del gas y el 20% del petróleo mundial. Irán, en este embrollo, es el nudo de una red de transporte y además del gran proveedor de China, que perdió parte de su suministro tras el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Una operación similar en Teherán deja a Trump como dueño del petróleo del mundo y a su principal competidor colgado del pincel.

Por eso será que Zhang Xiaogang, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional, declaró que “las irresponsables acciones de Estados Unidos en materia de control de armas, incluyendo la retirada de tratados y el incumplimiento de compromisos, lo convirtieron en la mayor fuente de incertidumbre para el orden nuclear internacional y la estabilidad estratégica global”.

El problema es que no está solo, y esta Argentina de Milei le hace la segunda.

Tiempo Argentino, 1 de Marzo de 2026

El país y la máscara

El país y la máscara

Javier Milei cantaba «Burning Love», de Elvis Presley, alegre como un escolar, acompañado por el primer ministro húngaro Viktor Orbán y ante la algarabía del titular de la FIFA, Gianni Infantino, en la presentación de la ONU paralela que intenta armar Donald Trump, la Junta de Paz, mientras al sur del continente se desmenuzaba la vida real de los argentinos. En el Congreso Nacional los diputados se trenzaban en agrias disputas en el debate por la reforma laboral, afuera las fuerzas federales se lanzaban a una caza de manifestantes en otra jornada de brutal represión y, no demasiado lejos, en San Fernando, los trabajadores de la emblemática fabricante de neumáticos Fate se mantenían en las instalaciones en busca de una respuesta a un sorpresivo cierre. Sería difícil encontrar un recorte del momento que vive la sociedad mejor que ese. Un choque si se quiere provocador entre la gestualidad frívola y el drama de una ley que habilita las peores calamidades para los asalariados y los jubilados actuales y futuros, mientras se extiende el «industricidio».

Mucho se dijo en esta revista sobre el significado y alcance de la ley laboral que impulsa el Gobierno. Acá solo se mostrarán dos posturas durante el tratamiento de la normativa de dos legisladores que no están precisamente con el kirchnerismo o la izquierda. Para la diputada Marcela Pagano, la iniciativa implica una traición a quienes, como ella, creyeron que se iba a luchar contra «la casta», que ahora termina beneficiada. 

Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica –el espacio creado por Elisa Carrió–, recuerda que esta historia ya la vivieron los ciudadanos y avizora que el resultado difícilmente será distinto. 

Según datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 e igual mes de 2025 (o sea, entre el último mes de gobierno de Alberto Fernández y la más reciente medición) se perdieron 21.938 empresas y 290.000 puestos de trabajo, entre estatales y privados. El cierre de Fate se inscribe, sin embargo, en una crisis de mayor magnitud. Entre otras cosas, porque Whirpool, la fábrica de rodamientos SKF o la elaboradora de calzado deportivo Dass, por caso, son firmas trasnacionales inscriptas en una cadena de valor de extramuros. El modelo de la empresa fundada en los 40 por el emigrante de origen polaco Leiser Madanes fue de desarrollo propio, desde la inicial productora de impermeables Fabrica Argentina de Telas Engomadas, hasta la asociación con una firma estadounidense para la transferencia de tecnología para fabricar cubiertas de vehículos, sumando la osadía, en los años 70, de crear las primeras calculadoras totalmente nacionales, Microcifra, con un grupo de científicos que la amistad de Manuel Madanes con Manuel Sadosky, padre de la computación argentina, logró incorporar a un proyecto impensado para esta parte del mundo.

Puertas cerradas. Así estaba el ingreso a la planta de FATE el pasado miércoles. 

Foto: NA

Esos aparatos llegaron a exportarse hasta que en 1976 la planta tuvo que cerrar. Los científicos salvados por Sadosky del exilio tras la Noche de los Bastones Largos dejaron su huella, aunque se tuvieron que ir diez años más tarde. En sociedad con el que fuera ministro de Economía del tercer gobierno de Juan Perón, José Ber Gelbard, los Madanes construyeron la planta de Aluar en Puerto Madryn y en los 90 se quedaron con la hidroeléctrica Futaleufu, clave para la elaboración de aluminio. El cierre de la producción de neumáticos, que también fueron un producto de exportación hasta no hace tanto, se relaciona, según la empresa, con la imposibilidad de competir con los productos chinos. Desde el Gobierno –al igual que habían hecho con el titular de Techint, el italiano Paolo Rocca, cuando perdió una licitación de caños para un gasoducto con una firma de India– lanzaron a los trolls, pagados por el Estado, a triturar desde las redes al dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla. El Gobierno vio una operación para socavar el proyecto laboral, en Fate argumentan que van a indemnizar con los valores de la ley aún en vigencia y que no tenían opción. Los trabajadores, en tanto, puntualizaron algunas cuestiones relativas a los costos del neumático que explicarían según ellos los mayores precios de las ruedas nativas. Aunque no desconocen que el Gobierno se monta en un modelo de país que se desentiende de la industria.

Milei, en tanto, realizó su decimocuarto viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia, según un relevamiento del diario Clarín que la flamante Oficina de Respuesta Presidencial Oficial de la presidencia cuestionó por calificar de sesgado. «Los viajes presidenciales forman parte de una estrategia de reposicionamiento internacional, con objetivos concretos y medibles», señala en su cuenta. Y añade: «Reducir esta agenda a una simple cuenta de viajes implica ocultar de manera maliciosa los resultados de una política exterior activa, que volvió a colocar a la Argentina en el plano internacional tras años de decadencia».

Se referirá, entre las excursiones, a esta cumbre que reunió a un puñado de mandatarios de ultraderecha que, junto con Infantino –que no es jefe de Estado, sino de una entidad que gerencia el negocio del fútbol internacional– para «resolver conflictos armados» en todo el mundo, pero que encontró la excusa en Gaza, donde a las denuncias de apartheid, genocidio y limpieza étnica, el presidente de Estados Unidos responde con un plan que llevaría, como expresan algunos de los interlocutores, a una fenomenal operación inmobiliaria. Por lo pronto, lejos de designar a un diplomático que busque limar asperezas a un proyecto de pacificación que tome en cuenta que en los lugares hay residentes originarios, nombró como su enviado especial a Jared Kushner, su yerno y gestor inmobiliario, que en Davos presentó una iniciativa para erigir torres y centros turísticos en la devastada Franja de Gaza.

Milei, a todo esto, recibió elogios por su cercanía con Trump, quien aprovechó para echarle en cara su ayuda para ganar las elecciones de medio término. El argentino prometió enviar Cascos Blancos para lo que haga falta, metiendo al país en un conflicto impredecible. El halago de Barron Trump, el hijo menor del inquilino de la Casa Blanca al postear la foto del argentino con el secretario de Estado, Marco Rubio, sin dudas colmó las expectativas de Milei.

https://twitter.com/BarronTNews_/status/2024573017783754789

«Milei no asumió el cargo de puntillas. Entró con una motosierra y empezó a desmantelar la abultada burocracia izquierdista. Ahora salta al escenario global junto a una administración Trump que realmente respeta la fuerza. Así es como se ve la alineación. América primero. Argentina primero. Naciones fuertes trabajando juntas en lugar de inclinarse ante las tonterías globalistas», celebra el menor de los Trump.

Revista Acción, 22 de febrero de 2026