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Zona de promesas

Zona de promesas

La maldición de abril se volvió a repetir para el Gobierno libertario. En febrero de 2024, cuando recién estrenaba su mandato con una devaluación brutal que licuó ingresos a toda la población, Javier Milei avisó que los peores meses serían los dos siguientes, aunque anticipó «una especie de V: tocaremos fondo para luego rebotar». En mayo, tanto el presidente como el ministro Luis Caputo aseguraron: «Lo peor ya pasó» y prometieron un crecimiento inexorable porque el fenómeno de la inflación estaba en vías de extinción. Incluso en diciembre de ese año el entonces vocero Manuel Adorni se permitía un posteo en X con el texto «Inflación en Argentina Q.E.P.D.» cuando el Indec marcó 2,4% para noviembre.

Los mismos mensajes de «autoayuda» fueron expelidos por Luis Caputo en 2025 y hace unos días, en el foro de la Cámara de Comercio de EE.UU. en Argentina (AmCham), cuando el IPC de marzo volvió a dar un respingo y trepó al 3,4%, octavo mes de incremento desde el ahora idílico 1,9% de agosto pasado. «A partir de abril vamos a ver una desaceleración de la inflación muy importante y mayor crecimiento», dijo. No prometió ver una luz al final del túnel, fue más ambicioso: «Los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas».

El actual ministro de Economía también integró el gabinete de Mauricio Macri y contrajo (adecuado verbo para indicar algo como una enfermedad) la primera deuda con el FMI del siglo XXI, siendo titular de la cartera de Finanzas. Fue en su segundo discurso de inauguración de las sesiones ordinarias del Congreso que el entonces mandatario nacional recurría a la misma muletilla. «Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en los que vamos a crecer. Las transformaciones que hicimos empiezan a dar frutos, a sentirse».

Luego, se recuerda, «pasaron cosas». Esas mismas promesas se suceden con funcionarios que utilizan el mismo recetario para combatir una inflación que, a pesar de que la sociedad volvió a aceptar mayoritariamente el argumento de que «esta vez sí», no cesa de padecer las consecuencias de ajustes sobre ajustes sin fin. 

Habrá que decir que con los mismos que armaron el paquete de deuda no podría esperarse algo demasiado diferente, habida cuenta de que en la caja de herramientas solo tiene una motosierra. A tal punto que otra vez el FMI tuvo que agudizar un salvataje, de 1.000 millones de dólares, y que nuevamente el apoyo del secretario del Tesoro de EE.UU. facilitó empréstitos del Banco Mundial y avales para hacer frente a vencimientos de deuda. O sea, se repiten augurios que, con la baja reiterada de ingresos fiscales por la brutal contracción económica, solo decantan en más recortes presupuestarios donde duele más. Ejemplo: los servicios de PAMI, una obra social que está en la mira porque «es un seguro para autos que siempre chocan», como dijo alguna vez la actual senadora Patricia Bullrich, o de acuerdo al ministro de Salud Mario Lugones, es inviable porque cubre a más de cinco millones de ciudadanos que se empecinaron en vivir más de 80 años. Para colmo, hay unos 6.000 que superan los 100 años. O sea, nacieron cuando, según Milei, comenzó la decadencia argentina. 

Y mientras el Adorni-Gate, el $Libra-Gate y el caso Andis dan pasto a investigaciones periodísticas y judiciales, aparecen nuevos beneficiados con generosos créditos del Banco Nación. Eso, sumado a la constatación de que Adorni disfrutó de más de un fin de semana de vacaciones lujosas, dan cuenta de una nueva casta, aunque las antiguas dinastías no se quedan afuera.

Carrera por el 2027
Causaron cierto revuelo las palabras de Milei en el encuentro en la AmCham cuando sugirió que el plan que lleva adelante no tiene giro y señaló, ante una audiencia integrada por empresarios del sector que Mauricio Macri definió como Círculo Rojo, que «si no nos acompañan, no pasa nada, nos volvemos a casa».

Más allá de las críticas que despertó la frase, por eso de que ellos se pueden ir e incluso conseguir conchabo en la actividad privada, pero el tendal de víctimas de sus proyectos no tendrá los mismos privilegios de los que circularon cerca de la Casa Rosada estos años, denota un cierto registro de que no perciben que está garantizada la reelección, como creían hace un par de meses. 

Los datos duros reflejan un rechazo cada vez mayor a la figura de Milei, que ya promedia en todas las consultoras en más del 50% y algunas más del 60% de repudio a su gestión. Donde más preocupación tiene el Gobierno es en las redes sociales, un territorio que lo llevó al triunfo en 2023 y sustentó hasta ahora las extravagancias tanto del presidente como de sus acólitos. Un estudio de la consultora Zuban Córdoba revela un escuálido volumen de las métricas digitales y hasta la indiferencia ante las réplicas de los trols a sueldo del Estado. 

Por eso hay quienes ya se prueban el traje y se peinan para la foto de las elecciones del año que viene. Es lo que intenta el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, el primo del expresidente, quien mientras 150 intendentes de todo el país y de todos los partidos marcharon al Ministerio de Hacienda a reclamar por los recortes presupuestarios y la no aplicación del impuesto a los combustibles para obras públicas en los distritos, sigue con su estrategia de mostrarse feroz con los sectores más vulnerables de la sociedad. Un arma que calca del oficialismo nacional, pensando que es por ese lado que cruzará la Plaza de Mayo para calzarse la banda residencial.

De tal manera que a los desalojos impiadosos que el alcalde porteño exhibe gozoso en las redes, se apunta para competir con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el opositor que se vislumbra a esta altura como de mayor chance. Lo hizo primero con la decisión de privilegiar la atención en salud para los ciudadanos con domicilio registrado en la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, con la extensión de ese bloqueo tan particular a todas las áreas y servicios de CABA a los bonaerenses, que desde ahora serán ciudadanos de segunda en la Capital Federal de la nación que integran y cuya bandera prometen defender, respetar y amar en 4º grado de la escuela primaria.

«Durante años, la Ciudad se hizo cargo de lo que otros no hacen. La incompetencia del otro lado de la General Paz la pagaban los porteños con sus impuestos. Se terminó», escribió, con gesto solemne, en X.

Si esperaba respuesta del mandatario provincial, se quedó con las ganas. Kicillof no lo subió al ring y la réplica vino de sus ministros, el de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, y su mano derecha y titular de Gobierno, Carlos Bianco. Uno ironizo: «¡Qué tipo con ‘coraje’ sos, Jorge Macri!». El otro le sugirió encontrar «dónde disponer sus residuos». La orgullosa y exclusiva Ciudad de Buenos Aires genera unas 7.000 toneladas diarias de basura que van a parar al Complejo Ambiental Norte III del CEAMSE, en la localidad bonaerense de José León Suárez.

Kicillof, a todo esto, había viajado a España para mantener encuentros con dirigentes socialistas y participar en Barcelona de la Movilización Global Progresista, un foro del que participan, entre otros, los presidentes Lula da Silva (Brasil), Gustavo Petro (Colombia) y Claudia Sheinbaum (México), junto con el anfitrión, Pedro Sánchez. Milei, por su parte, iba a Israel, invitado por el primer ministro Benjamin Netanyahu. Allí recibirá una medalla del presidente israelí, Isaac Herzog, por su «incansable apoyo» a ese país y su compromiso «con los familiares de las víctimas» de los ataques del 7 de octubre de 2023. El martes 21 se convertirá en el primer mandatario extranjero en encender la antorcha con que se inaugura la celebración de la fundación del Estado de Israel.

Revista Acción, 19 de Abril de 2026

Los dilemas de la moral

Los dilemas de la moral

El Gobierno se va quedando sin argumentos para hacer frente a una crisis que engloba lo político, lo económico y lo ético, no necesariamente en ese orden. Porque la sucesión de escándalos que envuelven desde al presidente Javier Milei y su hermana Karina para abajo deja en hilachas la proclama de la «moral como política de Estado» de hace apenas 42 días. Y eso repercute, cómo no, en la falta de confianza de los actores económicos, como lo reconocen sectores alineados con el «anarcocapitalismo» oficial. Y mientras no hay encuestas que no reflejen el crecimiento del rechazo a la gestión, la inflación, que se supone que era la principal expertise del presidente, muestra también un sostenido incremento y en el mes que pasó pocos dudan de que incluso con el dato amañado que entregará el Indec, superaría el 3%. Ya el índice porteño se ancló en ese guarismo para marzo, con 32,1% para los últimos doce meses.

Por un lado, el escenario judicial se convirtió en una fatalidad de la que el oficialismo no encuentra forma de escapar. Al $Libragate –la criptoestafa que comenzó con un tuit nefasto de Milei del 14 de febrero de 2025– se le adosó el de las presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), el embrollo inmobiliario del jefe de Gabinete Manuel Adorni y el otorgamiento de créditos generosos del Banco de la Nación Argentina a funcionarios públicos. En cada caso, el argumento defensivo esbozado desde el oficialismo no hizo sino embarrar aún más la cancha. Para colmo, el vocero –el mismo Adorni– no puede ni abrir la boca ante la prensa y como último recurso encontró una denuncia de una ONG sobre la presunta injerencia de Rusia en medios argentinos a través de pagos a periodistas, para bocharles el ingreso a la Casa Rosada. 

Habrá que decir que en el marco de la profunda crisis económica que padece la gran parte de la sociedad, y especialmente los trabajadores, el tema de la corrupción pasó a segundo plano. Se pudo ver ese comportamiento entre la elección en la provincia de Buenos Aires en septiembre pasado y la de medio término de octubre, cuando todo parecía irse al demonio y solo una toalla arrojada en el momento oportuno salvó al Gobierno del nocaut.  Y si, el de $Libra es un asunto que tendrá sus visos de delito de guante blanco, pero los pormenores son para entendidos. Para quienes galguean para conseguir un peso y quedan atrapados en deudas impagables con bancos, aplicaciones, prestamistas e incluso los dealers del barrio, suena como algo muy lejano. Lo de Adorni indigna un poco más, porque el personaje destilaba agresión, se las daba de puro y casto y no terminaba de caer bien, aunque en la elección para legisladores de CABA terminó primero. Por poco –30,1%, sobre el segundo, Leandro Santoro, con 27,4%– pero primero.


Endeudarse para comer
Lo de los créditos del BNA sí golpea en todos los rincones. Porque es un banco que tiene  presencia en cada rincón del país, y hace mucho que no hay préstamos hipotecarios accesibles para los ciudadanos de a pie, en un contexto como el que se describió arriba, de endeudarse para comer. Las condiciones para el común suelen ser tan exigentes como para que muy pocos puedan llegar a la meta de conseguir una casa propia.

En el caso de los funcionarios «beneficiados», por lo que se conoce los montos entregados van desde un máximo de 510 millones de pesos (345.000 dólares) a Juan Pedro Inchausti, integrante del directorio de la entidad pública, hasta 111 millones (73.000) al tuitero Juan Pablo Carreira, conocido en las redes como Juan Doe y nombrado responsable de Oficina de Respuesta Oficial, una cuenta de X destinada a rebatir en esos lodos los mensajes contrarios al Gobierno. La lista incluye al jefe de Gabinete del Ministerio de Capital Humano, Leandro Massaccesi –expulsado por la titular de la cartera, Sandra Pettovello– y al joven de 24 años, Sharif Menem, nombrado director general de la Secretaría Privada de la Presidencia de la Cámara de Diputados por su tío, Eduardo «Lule» Menem.

Anclas. En el streaming Carajo, Núñez y Furiase explicaron que no es ilegal que hayan tomado créditos del Banco Nación.

Foto: Captura

La defensa que intentó el ministro de Economía, Luis Caputo, fue que no había delito y los implicados afirmaron que «no hay nada ilegal o inmoral» en conseguirse un crédito. Tiene a dos «beneficiarios» en su plantel, Felipe Núñez y Federico Furiase y no piensa pedirles la renuncia como hizo su colega. El que sí salió fuerte fue el propio presidente, en una entrevista que hizo para la TV Pública con los conductores del programa Economistas, Antonio Aracre y Ramiro Castiñeira. El primero fue CEO de la multinacional Syngenta, proveedora de semillas transgénicas y agroquímicos y también jefe de asesores del expresidente Alberto Fernández; y el segundo es vocero de la ultralibertaria Fundación Faro.

En su tono de violencia incontenible, Milei despotricó contra los periodistas –dijo que «el 95% son delincuentes»–, muy suelto de cuerpo reconoció que «si hay algo que promueve la movilidad social es el crédito», pero a continuación mostró el verdadero cariz de la moral que defiende. Y que debe ser leída en función de su discurso del 1M. «Nosotros hemos definido nuestros valores morales –indicó el mandatario–, la pregunta es: ¿que hayan tomado esos créditos mató gente?». «No», se respondió. «¿Limitaron la libertad de alguna persona? ¿Violentaron el derecho a la vida?». En todos los casos la respuesta fue no. 

Sin meterse en un debate filosófico, porque por esa interpretación de la moral no pasa la cosa. Lo que genera irritación en los sectores populares que ya no pueden pagar ni la tarjeta, es que esos beneficios solo fueron para miembros de la nueva casta que está formando este Gobierno. De la que Adorni seguramente es el exponente más grosero, y los endeudados de alta gama la otra expresión de este momento del país. Y que se suman, en el caso del banco fundado por Carlos Pellegrini en 1891, a los de otra gestión conservadora como la de Mauricio Macri, cuando otorgó magnánimos empréstitos de unos 300 millones de dólares a la empresa Vicentin, con el resultado que se conoce. Todos ellos con un discurso antiestatal, pero con políticas que facilitan el vaciamiento y despojo de los bienes estatales, es decir, de la comunidad. De «la nuestra», en definitiva.

El Gobierno celebró la aprobación de la reforma a la Ley de Glaciares, prontamente rechazada por el gobernador de La Pampa, provincia perjudicada por el uso del río Atuel en Mendoza. Pero el clima no pinta favorable y la CGT no solo rechazó la Ley en defensa del medio ambiente, sino que llamo a una marcha el 30 de abril, en la víspera del Día de los Trabajadores, por la situación salarial.

El presidente, mientras tanto, quiere meter baza en la guerra en Oriente Medio y arriesga al país en una contienda de la que no es parte. Por más que Milei quiera ir a encender las antorchas el 21 de abril para celebrar la fundación del Estado de Israel. La suerte de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu está ligada al resultado de su aventura en Irán. La de Milei también, porque si la economía del país sigue en picada, va a ser difícil un nuevo salvataje desde el norte.

Revista Acción, 12 de Abril de 2026

El eco de las plazas

El eco de las plazas

Si algo registraron quienes fueron a la marcha por los 50 años del golpe cívico-militar, tanto en Buenos Aires como en las grandes ciudades de todo el país, además de la masividad, fue la gran cantidad de jóvenes que participaron. Lo que llevó a que no pocos vislumbraran un promisorio hueco en uno de los ejes que el Gobierno ultraderechista sostiene desde que llegó a la Casa Rosada: la batalla cultural.

Lo que la realidad mostró es que la guerra siempre es larga, que al menos esta batalla la ganó la sociedad y que el Nunca Más caló hondo también en las nuevas generaciones. Muchos de ellos quizás hasta pudieron haber votado en el balotaje a Javier Milei creyendo que podía ser la vía para terminar con el grave problema de la inflación. Pero cumplida más de la mitad del período de gobierno, se diluye el discurso pretendidamente científico de que el presidente tenía el conocimiento y las herramientas para poner fin a ese flagelo. A esta altura, y a pesar de las maniobras con el Indec, ya no puede disimular que los precios van corriendo por el ascensor mientras que al pisar las paritarias y en un escenario de pérdida de fuentes de trabajo, los ingresos ni siquiera pueden gatear en una escalera. Una encrucijada que el contexto internacional de aumento de precios del petróleo y el gas por la guerra en Irán no harán sino amplificar. Pero que no podrá ser disfrazado con esa excusa.

Los medios tradicionales más influyentes, tanto en gráfica como en los canales que controlan (TN y La Nación+) intentaron que ante la inminencia del 24 de marzo, circulara el mensaje negacionista o el tan trillado de «memoria completa» que difunde el Gobierno. Las tapas de las ediciones del mismo martes fueron muy ilustrativas por lo que buscaban esconder más que por lo que mostraban. Otra forma de admitir, por sentido inverso, que ellos también fueron responsables de aquellos crímenes, ya sea por acción como por omisión. Una ventanita de tapa mínima de Clarín diciendo que «el kirchnerismo y la izquierda marchan divididos a Plaza de Mayo». Una en La Nación con una columna de Joaquín Morales Solá, protagonista a su manera de aquellos años desde Tucumán, resaltando que ese día «todo cambió para siempre» y otra debajo acentuando que se trataría de «marchas de la oposición». 

Es cierto que era una noticia importante lo que ocurre en Oriente Medio tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. Pero eran 50 años de la dictadura más mortífera de la historia argentina. Un golpe que arrasó con muchos de los sectores más combativos de aquel momento y buscó disciplinar al resto de la población para imponer un modelo económico neoliberal que Milei y sus acólitos intentan reeditar. Con los mismos argumentos y hasta las mismas palabras que usaron hace medio siglo la dictadura y el entonces ministro Alfredo Martínez de Hoz. Contra la industria nacional, en pos de «las libertades económicas» y en general denigratorias del pasado «populista» que afirmaban venir a enterrar.

Las calles mostraron que los más veteranos siguen con el rito de marchar en contra de aquella atrocidad y sus consecuencias. Pero también cientos de miles de jóvenes, digamos que hasta los 30-35, también tuvieron algo por decir, desmintiendo el brulote de que se habían hecho libertarios. Si ese hubiera sido el caso, será que ahora empiezan a advertir que se cumple eso de que «son lo mismo que la dictadura» y apelan a armas parecidas: represión y despojo. «En la política económica de ese Gobierno debe buscarse no solo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada», anunciaba Rodolfo Walsh en su carta póstuma del 25 de marzo de 1976. Cada día es más evidente que el plan y el resultado no serán diferentes.

Es en este entorno que una manifestación con la potencia que tuvo la del martes pasado implica tanto un grado de esperanza que parecía haberse agotado como un desafío para las dirigencias políticas. No fue una marcha partidaria y así lo vieron aquellos que temen por su futuro porque se les recorta el acceso a una educación pública de calidad, los derechos sociales y laborales y también la posibilidad misma de tener trabajo. Es decir, el proyecto básico de construir un país donde merezca la pena vivir. Esos cientos de miles –¿cuántos más de un millón en todo el territorio fueron?– asistieron por un reclamo que queda latente en pos de quien los represente. 

https://twitter.com/rquiroga777/status/2036596127600873899

Y así como en las marchas del 12 de mayo de 2017 contra un aberrante fallo de la Corte en favor de la doctrina del 2×1 a condenados por delitos de lesa humanidad, o aquellas otras en los albores de esta era democrática, en las Pascuas de 1987, contra el levantamiento carapintada, no solo hay una lucha por el futuro, la hay también por no volver a ese pasado ominoso. Es un guante arrojado al aire para que la política se haga cargo.

La otra cara
La pregunta que viene surgiendo de las últimas encuestas es hasta dónde la sociedad aguantará los rigores de un plan económico que no hace más que mostrar sus inconsistencias sin una luz al final del túnel. Los datos de desocupación creciente y de una inflación a la que los vaivenes internacionales no harán sino incrementar aún más, se le suman los grandes escándalos que envuelven desde a los hermanos a cargo del Poder Ejecutivo con la estafa $Libra hasta el jefe de Gabinete Manuel Adorni. El exvocero se está quedando sin palabras para explicar sus viajes a Nueva York y Punta del Este con su esposa, ni las nuevas posesiones materiales que van apareciendo. Fue así que en una conferencia de prensa (mal) pergeñada para calmar el vendaval, terminó huyendo porque el libreto, se entiende que minuciosamente preparado, se le iba de las manos.

El hombre que construyó su imagen desde las redes sociales con una acritud inusual para ese entonces y se burló sin pudor de sus opositores, quedó a tiro de que lo llamen, como algunos sugieren, «Aloe Vera», por eso de que todos los días le encuentran una nueva propiedad. Es que se cumple ese viejo adagio probablemente árabe que dice: «Trata bien a quienes te cruces al subir. Son los que vas encontrarte al bajar». En esta etapa se encuentra el jefe de Gabinete de un Gobierno al que le resulta a cada momento más difícil de sostener, a riesgo de que todo termine como con el exdiputado José Luis Espert, complicado también por otros vuelos, esa vez bancados por un acusado de narcotraficante.

Con respecto al avión privado a la ciudad balnearia uruguaya, la reacción de la «trolera» gubernamental fue amenazar a quien habría filtrado el video de los Adorni-Angeletti desde el aeropuerto de San Fernando. Como si la culpa de una obscenidad semejante fuera del mensajero y no del que se aprovechó de sus ventajas. Viejo esquive político que nunca termina de dar resultado, aunque la designación al frente del Ministerio de Justicia de otro «viajero frecuente» como Juan Bautista Mahiques –a Lago Escondido él, junto con otros jueces de conducta reprochable– lo puede desmentir. A todo esto, es de prever el destino que puede tener la causa en este sistema judicial. La cuestión de la imagen pública es otra cosa.

Como sea, lo que va quedando como constancia judicial es que el viaje minivacacional lo habría pagado Marcelo Grandío, contratado como periodista deportivo por la TV Pública, que orgánicamente está a cargo de la jefatura de Gabinete. Grandío, amigo de Adorni y anfitrión en su casa de Punta del Este de la pareja, tal vez no tan acostumbrado a responder entrevistas de ese calibre, llegó a decir que el viaje se había abonado con dinero del Estado. A última hora de este viernes se conoció el procesamiento del polémico funcionario por enriquecimiento ilícito. Parecía que todo se encaminaba a un cierre como el que Adorni hacía en sus posteos cuando le sonreían las redes: Fin.

Sin embargo, ese mismo día una noticia venida del norte dejó un resquicio por el que prontamente se coló el primer mandatario:  la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York invalidó la condena en primera instancia que ordenaba un resarcimiento de 16.000 millones de dólares a un fondo buitre por la expropiación de YPF, realizada durante el gobierno de Cristina Fernández en 2012, siendo secretario de Planificación de Económica el actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

En una cadena nacional de apenas siete minutos, Milei trató de subirse al carro del triunfo –por ahora parcial, ya que faltaría un posible fallo definitivo de la Suprema Corte de EE.UU.– y dijo que el fallo evitaba un pago de 18.000 millones de dólares y dijo que el juicio era una «espada de Damocles que colgaba sobre nuestras cabezas por culpa de la arrogancia populista». Se entiende el apuro por hablar a minutos del amistoso de la selección nacional con Mauritania, pero mucho más para morigerar el impacto político que implica el reconocimiento judicial en semejante estrado de que lo que se había hecho con la nacionalización de la petrolera de bandera no tenía objeciones legales. Es decir, que los enemigos que eligió para sostenerse, Cristina Fernández y Kicillof, tenían razón.

De todas maneras, si el debate se centra en ellos, el «AdorniGate» queda en un muy conveniente segundo plano para los Milei. Ni que hablar del $LibraGate.

Revista Acción, 29 de Marzo de 2026

El reloj hacia atrás

El reloj hacia atrás

El arrebatado mensaje de apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional fue un marco adecuado para «no hablar de ciertas cosas» –como diría Luca Prodan–, pero también para que, en el fárrago de insultos y estudiados movimientos de cámara, el presidente Javier Milei deslizara sin tanta visibilidad su intención de volver atrás el reloj de la historia argentina. En principio, medio siglo, que es la distancia entre la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 y la N°27.802, promulgada este viernes y terminada de aprobar con mayorías cómodas en ambas Cámaras el 27 de febrero, y que clausura derechos y garantías conquistadas mucho antes.

En una semana en que desde una oposición golpeada y sin respuesta se cuestionaba el mensaje presidencial y las internas en torno al primer mandatario afloraban en carne viva, el Gobierno también dio pasos que van contra consensos democráticos alcanzados desde 1983. Adosado al interés imperial de Estados Unidos, el ministro de Defensa, el general Carlos Presti firmó una Declaración Multilateral en materia de Defensa y Seguridad con representantes de 15 países de la región. El militar que está cargo del área de Defensa –una anomalía para la democracia recuperada en 1983 y todo un símbolo cuando se cumplen 50 años de aquel golpe criminal–, es también heredero de una dinastía: su padre llegó al grado de coronel y recibió acusaciones de delitos de lesa humanidad. El ministro, que era jefe del Estado Mayor General del Ejército desde enero de 2024, juró el cargo el 10 de diciembre pasado, día de los Derechos Humanos.  

El jueves, en un encuentro bautizado Conferencia Anticárteles convocada en Washington, Presti firmó la Declaración de Seguridad Conjunta, lo que implicaría la participación de militares en la lucha contra el narcotráfico, o en palabras de Trump, «narcoterrorismo». «Por primera vez estamos a la ofensiva contra los narcos. Ya no tenemos lanchas para hundir», lanzó el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth en ese acto.

https://x.com/USAenEspanol/status/2029916242337845324?s=20

También surgió el viaje de Milei para participar del lanzamiento del Escudo de las Américas, una iniciativa de Donald Trump que tiene como razón de ser «el combate a los carteles del narcotráfico, la seguridad y la migración masiva», aunque al mismo tiempo pretende limitar la influencia de China y Rusia en el sur del Río Bravo. «Doctrina Monroe», se jacta el no menos violento inquilino de la Casa Blanca, que a su vez hace lo posible por rescatar, en una mezcla, la temible Escuela de las Américas con la Doctrina de la Seguridad Nacional que coronaron el golpe cívico-militar de 1976.
La iniciativa se inscribe en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional pero reforzada y enfocada en China, aunque con el barniz de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Excusa que facilitaría incrementar los niveles de represión y persecución en todos y cada uno de los países participantes. En este encuentro, Milei se codeó con el ecuatoriano Daniel Noboa, el paraguayo Santiago Peña, el salvadoreño Nayib Bukele y el chileno José Antonio Kast, a punto de asumir la presidencia. No asistieron los jefes de estado de Brasil, México, Colombia, Guatemala y, por supuesto, Cuba, Nicaragua ni Venezuela. 

Recambio
Mientras la alianza sin fisuras que Milei estableció con Trump mete al país en una guerra de imprevisibles consecuencias en el Oriente Medio extendido, con epicentro en Irán, se terminó de producir un recambio de Gabinete nacional que se venía demorando desde fines del año pasado. El «coronado» para ocupar el Ministerio de Justicia que dejó Mariano Cúneo Libarona fue el controvertido Juan Bautista Mahiques, hasta ahora fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires, hombre de la familia judicial y miembro de una dinastía de fuerte influencia en los círculos del poder real. Asiduo concurrente a encuentros reñidos con lo que se entiende como moral cívica de un magistrado –como la famosa visita a la estancia el millonario británico Joe Lewis en Lago Escondido–, este Mahiques también tiene vinculaciones con la Asociación del Fútbol Argentino, donde había sido designado vicerrector de la Universidad de la AFA por Claudio «Chiqui» Tapia.

Juan Bautista Mahiques asumió durante un acto en la Casa Rosada en el que quedó en claro que Karina Milei es definitivamente la jefa del Gobierno libertario en detrimento del encumbrado asesor Santiago Caputo, que en las primeras designaciones del nuevo ministro perdió a todos sus alfiles en esa cartera. El saludo displicente de Caputo, con las manos en los bolsillos cual irlandés opuesto a la monarquía, fue tendencia en las redes.

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Tapia, acosado por denuncias judiciales desde fines del año pasado, enfrenta el asedio del grupo Clarín por contratos de televisación caídos y de los «privatistas» del fútbol, tuvo su venganza cuando consiguió que gracias a sus gestiones el gendarme Nahuel Gallo fuera liberado por el Gobierno de Delcy Rodríguez en Venezuela. Los intentos oficiales por minimizar la participación del pope del fútbol argentino en ese operativo, para el que puso a disposición un avión contratado por la AFA, fue recordado por una pareja de argentinos que quedaron varados en Emiratos Árabes Unidos tras el cierre de los aeropuertos como consecuencia de la guerra desatada por Israel y Estados Unidos el sábado pasado. Virginia Luca se hizo famosa en la televisión cuando la llamaron para que contara sus desventuras en el país árabe, donde estaba de viaje mediante una empresa low cost que los dejó de a pie. No tuvo mejor idea que plantear que estaba a la espera de que Tapia hiciera de las suyas para traerlos de vuelta.  

Quizás en la entrevista que emitirá LN+ este domingo, Javier Milei deje algunos apuntes ante el comunicador oficialista Luis Majul de este objetivo de inserción del país en una coalición ultraderechista que está poniendo al mundo en vilo. En su discurso del 1 de marzo, el presidente adelantó algunas frases que marcan el rumbo: «Es hora de hacer de esto (una alianza indisoluble con EE.UU.), una política de Estado. Tenemos que crear el siglo de las Américas: Make Americas Great Again, de Alaska a Tierra del Fuego». Más claro: nada de decirle No al ALCA ni de declararse neutral en guerras que no involucran los intereses del país. El ALCA fue una iniciativa de Bill Clinton; el Proyecto del Nuevo Siglo de América (no de las tres Américas, sino de EE.UU.) fue pergeñado en 1997 por dos ultraconservadores, William Kristol y Robert Kagan, y en 2001 comenzó a ponerse en marcha luego de los atentados a las Torres Gemelas. Irán es el otro objetivo de aquella belicosa propuesta que quedó trunca en Irak y Afganistán y a la que alude, no de manera casual, el presidente de los argentinos.

Revista Acción, 21 de Marzo de 2026