En los años 90 el documental Las patas de la mentira resultó provocativo porque la recopilación de su autor, el psicólogo Miguel Rodríguez Arias, mostraba en actos fallidos las intenciones ocultas que subyacían en los discursos de los dirigentes del menemismo. Mucho cambió para que las nuevas versiones del viejo modelo neoliberal digan con total impunidad las verdades más intolerables hasta con una sonrisa en la boca. Ni qué decir lo que se publica con no menor desparpajo en las redes sociales, más cercano a la categoría de brutalidades más propias del hombre lobo de Thomas Hobbes que de la mano invisible de Adam Smith. La palabra «sinceramiento» aparece ya en 2015 como un subterfugio de lo que sería con Mauricio Macri un aumento brutal de precios y un generoso blanqueo de capitales que permitió la legalización de fortunas mantenidas fuera de los ojos del fisco por, entre otros grandes evasores, algunos familiares del entonces presidente. Los «sinceramientos de precios» vuelven en esta alianza entre derecha y ultraderecha pero ahora con otro tipo de blanqueo de intenciones como las de alguien muy ducho en esas lides, el ministro sin cartera Federico Sturzenegger. De muy buena llegada a los ambientes académicos de Harvard, el autor del DNU 70/2023 y de la abortada ley Ómnibus de Javier Milei, sabe venderse como un astuto economista que en anteriores pasos por la gestión pública –con Fernando de la Rúa y el propio Macri– padeció el capricho de la realidad en contra de sus teorías. ¿La última? En un seminario en esa universidad estadounidense aseguró que la desregulación del flamante Gobierno no es tanto un programa económico como un programa político «para cambiar la estructura de poder» en Argentina. ¿Cómo? «Una posibilidad es empobrecer a los grupos de interés. Drenarle los recursos. Si lo hacés, tenés una chance de ganarles». Se refiere a los sindicatos, pero involucra a pequeños y medianos empresarios y al resto de la sociedad. Previo a su segundo paso por el Gobierno, Sturzenegger había sorprendido cuando en otro video que se difundió en 2015 –también para un auditorio angloparlante– confesó los consejos de campaña del ecuatoriano Jaime Durán Barba: que no proponga ni explique nada. ¿Por qué? «A la gente no le preocupan esas cosas. Y si vos explicás qué es la inflación, vas a tener que explicar que la emisión monetaria genera inflación, que entonces debería reducirse la emisión, y que si entonces haces eso tendrías que hacer un ajuste fiscal, y que si haces un ajuste fiscal entonces la gente va a perder su trabajo y eso es lo que no queremos que digas (…en su lugar) decí cualquier cosa, hablá de tus hijos». En 2017, el titular del Banco Nación, Javier González Fraga, dijo que en los doce años del kirchnerismo se había alentado el consumo y «se le hizo creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos, irse al exterior». Fue en esa época en que el ministro de Educación de Cambiemos, Esteban Bullrich, afirmaba sin rubor que para doblegar a los sindicatos docentes su estrategia consistía en «lanzar muchas iniciativas a la vez (…) el gremio focaliza en una y las otras avanzan. Cuando se dieron cuenta de que había una que se implementó, van atrás de esa y avanzás con las que no habías avanzado». La misma crudeza verbal y hasta provocativa se vio en 2022 en un encuentro organizado por AEA, la entidad que nuclea a las mayores empresas argentinas –Coto, Arcor, Techint, Clarín– cuando Federico Braun reveló cómo se manejaban con la inflación en la cadena más grande de supermercados de la Patagonia. «¿Qué hace La Anónima? Remarca precios todos los días», dijo entre risas.
Deudas y dólares Como corolario de otra semana dramática para los argentinos de a pie, el presidente Milei, tras su gira por Israel, Roma y el Vaticano, se enroscó en agravios contra los gobernadores, la «casta política» que le bochó la megaley y hasta la cantante Lali Espósito. En tanto, las redes tronaban por el caso de Ezequiel Francisco Curaba, de 21 años, que murió quemado tras una explosión cuando intentaba robar cables de alta tensión, en Rosario. Cuentas trogloditas llegaron a festejar semejante tragedia en la que solo la voz conmovida de su maestra en la escuela Carlos Fuentealba, Melina Gigli, aportó humanidad entre tanto primitivismo y puntualizó las deudas de la sociedad para con un muchacho que «tiraba de un carro para sobrevivir» y que no merecía una muerte como esa. Milei también insistió en la necesidad de los ajustes que realiza su Gobierno y en que el camino al que conduce al país es el de la dolarización. Sonó en una entrevista para el canal LN+ en respuesta a un documento de 33 páginas que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner había subido a sus redes un día antes y donde, entre otras cuestiones, detalla minuciosamente las tres fases de la crisis de la deuda externa argentina y alerta por el plan de exterminio de la moneda nacional de Milei. «La dolarización significaría perder para siempre la posibilidad de desarrollo de nuestro país», señaló Cristina Fernández. No solo ella advierte sobre ese riesgo para el futuro de la nación. También lo hizo Martín Lousteau, senador porteño y presidente de la Unión Cívica Radical. «No veo plan de estabilización», dijo quien fue el primer ministro de Economía de Cristina y terminó fuertemente enfrentado con ella. «Tengo miedo que este plan, que por ahora es solo aumento de impuestos y de tarifas y una enorme licuación de nuestros ingresos que afecta particularmente a la clase media y baja, se transforme en algo irreversible que es la dolarización». remarcó. En una columna publicada en el medio español elDiario.es, el historiador económico Pablo Gerchunoff analiza las primeras semanas de Milei y también revela su temor a una dolarización como única propuesta del libertario. «Argentina sería, después de la dolarización, una sociedad tan compleja y volátil como lo es hoy, más estable en su dinámica de precios pero carente de una moneda», dice quien fue Jefe de Asesores de los ministerios de Economía de Raúl Alfonsín y de De la Rúa. «El propio Milton Friedman, un favorito de Milei, se arrancaría los cabellos. Él sabía que la ausencia de política monetaria es también un problema productivo y un problema de empleo», para concluir: «Después de la dolarización, Argentina sería una Grecia pero aislada, una Grecia sin Europa y sin Banco Central Europeo». Lo peor, según los que señalan que la dolarización sería una catástrofe para el futuro de los argentinos, es que no se terminaría con las crisis externas e incluso se profundizarían las deudas hacia muchachos desesperados como Ezequiel. Porque, como reconoce alegremente Sturzenegger, el plan es político y pasa por empobrecer a la mayoría de la sociedad.
Donald Trump será la figura central en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), la cumbre ultraconservadora más antigua e influyente del mundo que se desarrollará entre el 21 y el 24 de febrero en National Harbour, Maryland, y a la que asistirán los presidentes Javier Milei y Nayib Bukele, entre otras grandes figuras de ese espacio de la derecha extrema internacional. Será entonces también el salto al estrellato del nuevo presidente argentino en un foro de alcance similar al que hubiera encontrado –por decir algo- en el Carnegie Hall, de haber seguido su carrera musical. Para Trump, en cambio, será una buena ocasión para un nuevo respaldo a su carrera por volver a la Casa Blanca en un momento en que sus aspiraciones se debaten más en tribunales judiciales que en las primarias republicanas.
En efecto, este viernes el juez de Nueva York Arthur Engoron impuso multas por unos 355 millones de dólares y una inhabilitación por tres años para ejercer cargos en empresas o solicitar préstamos en ese distrito al precandidato, sus hijos Eric y Donald Jr y la Organización Trump en una causa por fraude. La imputación es por haber falseado el valor de sus activos en más de 2000 millones de dólares para obtener créditos bancarios más voluminosos. Por citar un ejemplo, la famosa mansión de Mar-a-Lago, en Florida, fue valuada en más de 2300%, según el magistrado. El exmandatario tiene abiertas unas 20 causas en distintos tribunales civiles y penales en temas que van desde evasión fiscal, delitos contra mujeres y el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021.
De todas maneras, arrasa en la primaria del partido Republicano, y la cumbre de la CPAC será una plataforma ideal para continuar con una campaña en la que la base su discurso es que el establishment está haciendo lo posible por evitar su regreso al gobierno, así como hace cuatro años le robaron la reelección.
Los demócratas, en tanto, apuestan a la continuidad de Joe Biden, a pesar de las señales de decrepitud cada vez más evidentes. Por lo pronto, el secretario de Estado, Antony Blinken, salió en una gira por Brasil y Argentina que cuesta trabajo no ligar al encuentro en esa localidad ubicada a 18 kilómetros de Washington DC. El encuentro derechoso se realizará entre el miércoles y el sábado próximos, el canciller de EE UU estará en Buenos Aires el jueves, luego de un cara a cara con Lula da Silva el martes. Milei es esperado en la CPAC para el último día del meeting.
Junto al mandatario argentino estarán Bukele, reelecto hace días con cerca del 85% de los votos, un resultado inédito aunque no sorprendente. Otros invitados de cartel dentro de la ultraderecha internacional son el inglés Nigel Farange, uno de los impulsores del Brexit y con propuestas xenófobas en el partido Reform UK (Reforma del Reino Unido). De esos lares estará la efímera primera ministra Liz Truss. Otras estrellas de ese firmamento: Steve Bannon, el gran estratega de la nueva derecha internacional; Santiago Abascal, del partido neofranquista español Vox; el actor y cantante Eduardo Verástegui, que aspira a la presidencia mexicana como independiente.
Otro de los que para la CPAC merece una mención especial es el obispo Joseph Strickland. Será el orador principal en la Cena Ronald Reagan, un evento con fines de recaudación para los republicanos que desde los 80 sustituyó a la anterior Cena Lincoln. Strickland fue obispo de Tyler, en Texas, de donde fue relevado por el Sumo Pontífice en noviembre pasado. El prelado venía publicando en la red X mensajes del talante de “Francisco es el Papa, pero es el momento de que yo diga que rechazo su programa que está socavando el depósito de la Fe”. Se negó a renunciar, tal como le pedía Jorge Bergoglio y fue reemplazado en esa diócesis mayoritariamente latina por Joe Vásquez, hasta entonces obispo de Austin.
Javier Milei terminó una gira por Israel que por momentos pareció una estudiantina y en otros tramos un viaje de iniciación religiosa, con la salvedad de que se trata de un presidente argentino que con sus posicionamientos geopolíticos pone en juego las relaciones exteriores del país y de que, al mismo tiempo, usó las redes sociales para desafiar a toda la dirigencia nacional, visiblemente irritado por su fracaso en la aprobación del denominado proyecto de ley Ómnibus. El periplo de Milei se produjo cuando se cumplían cuatro meses del brutal ataque de miembros de Hamás contra la población israelí, que dejó un saldo de 1.200 muertos y más de 300 secuestrados por la organización palestina. Y a pocos días de que la Corte Internacional de Justicia de la ONU emitiera un documento en el que reclama al Gobierno de Benjamin Netanyhahu medidas para evitar que se cometa un genocidio en el marco de la represalia sobre Gaza, que ya causó cerca de 30.000 muertos y un millón y medio de desplazados. El deseo explícito de Milei de convertirse al judaísmo quizás lo llevó a exagerar las muestras de compromiso con el Gobierno de la derecha israelí, lo que incluyó el anuncio de que trasladaría la embajada argentina a Jerusalén, algo que la ONU no acepta y que implica, además, un seguidismo al Gobierno del expresidente Donald Trump que solo imitaron Papúa Nueva Guinea y Guatemala.
Agresiones. Desde la red X Milei disparó agresiones e insultos a quienes no apoyaron algún punto de su iniciativa legislativa.
Foto: Captura
Una medida, además, que no toma en cuenta a sectores tanto en la comunidad judía argentina como en la del propio Estado de Israel que se han manifestado repetidamente en contra de Netanyahu y de las acciones militares en Gaza. En el caso argentino, además, hay una importante población de origen árabe y musulmana que puede sentirse afectada con esas posturas en un momento tan dramático en Oriente Medio. De hecho, detrás de un comunicado de la organización Hamás condenando el anuncio hubo otro de la Liga de Naciones árabes recordando resoluciones de la ONU que lo impiden. El caso es que Milei está decidido a cambiarlo todo y pretende encolumnarse tras la ultraderecha internacional, con la que se siente más cómodo. De tal manera que, tras su primera visita, emocionado, al Muro de los Lamentos, volvió al Kotel y bailó en su último día en ese país con creyentes y religiosos en un inédito Bar Mizvah, como reflejó Román Lejtman, el enviado especial de Infobae. Siempre junto al embajador designado, el rabino Shimon Axel Wahnish, y Simón Jacobson, del movimiento Lubavich.
Color local Mientras tanto, de este lado del océano pasaban cosas. Como que en el Congreso el Gobierno terminó por retirar el proyecto de megaley ante el rechazo de diputados a puntos cruciales de la iniciativa. La respuesta del oficialismo se pareció a un paso de comedia dramática: el jefe del escuálido bloque de La Libertad Avanza, Oscar Zago, tuvo que aprender a los tumbos que si el proyecto vuelve a comisión se debate todo desde cero. Desde Israel, Milei se lanzaba a frenéticos posteos en la red X con amenazas más propias de barrabravas o de «tuiteros» en campaña que de un jefe del Poder Ejecutivo. Así, «traidores» no identificados recibirían sanciones no especificadas por no haber apoyado la iniciativa del oficialismo. En la mira quedaron dos gobernadores, a los que no necesitó mencionar porque el voto negativo de los legisladores de Córdoba y Santa Fe fue clave para el rechazo. Una imagen hecha con inteligencia artificial –un recurso al que Milei se hizo adicto– muestra al presidente como el personaje de la película Terminator y la frase «Casta la vista baby», que popularizó el protagonista, Arnold Schwarzenegger. ¿Los destinatarios del brulote? «Belliboni detectado. Sindicalista detectado. Gobernador detectado. Diputado detectado». Poco antes había subido una lista negra con nombre y foto de los diputados que votaron en contra. Otro de los mensajes de Milei preocupó a Carlos Maslatón, notorio liberal que militó en su juventud junto al líder de ese sector, Álvaro Alsogaray, y hace pocos años fue en uno de los primeros impulsores de la carrera política del actual mandatario. Era un texto en hebreo con los versículos 19:21 del capítulo 32 del Éxodo que, revela Maslatón, alude a una «inconducta» de los judíos contra Moisés, que mientras él recibía los 10 mandamientos en las Tablas de la Ley en el monte Sinaí, el pueblo adoraba a un becerro de oro. Al bajar al campamento, y enterado de lo ocurrido, Moisés castiga al pueblo hebreo. «El presidente de viaje por Israel, de bueno que es, le dio al pueblo argentino la ley Ómnibus (Tablas de la Ley). Los Diputados en el Congreso se la podaron (lo que hace las veces del becerro de oro) y él entonces como venganza rompió la Ómnibus a través del diputado Zago al mandarla a comisión parlamentaria», ironiza el inversionista ultraliberal.
Sin consenso. Los votos de La Libertad Avanza y el PRO, además de otros aliados, no alcanzaron para avalar el proyecto.
Foto: NA
Los ataques a los «rebeldes» incluyeron más recortes presupuestarios, como la quita de subsidios para el transporte de pasajeros en el Interior y la posibilidad de hacer lo propio en la región del AMBA justo cuando el viaje en colectivo aumentó un 252%. También se esgrimió otra arma que mucho disfrutan los trols de LLA y del partido político creado por el expresidente Mauricio Macri: el bulling. Cómo será, que el diputado radical Martín Tetaz, uno de los destinatarios de las pullas, dobló la apuesta y cambió el nombre de su cuenta en X por «Las fuerzas de la Constitución del 49» y se declara «zurdo, kirchnerista de la primera hora, socialista, colectivista, comunista y planificador». Más allá de estos espadeos virtuales –con consecuencias reales–, hay voces en la derecha que reclaman calmar las aguas. Miguel Ángel Pichetto abrió el juego al proponer un Gobierno de coalición «porque así no se puede gobernar cuatro años». La ministra Patricia Bullrich se sumó y dijo que el PRO debería ir hacia una fusión con LLA. En tanto, Milei expulsó del Gobierno a funcionarios vinculados con gobernadores a los que ahora etiquetó como «traidores» y no vería con malos ojos dicha confluencia con el macrismo: «vamos a explorar un acuerdo con el Pro», dijo. Además, insistió con los ataques a legisladores, a los que calificó genéricamente como «delincuentes» y conminó a los gobernadores que se quejan por el ajuste a dejar de gastar en pauta y recitales. En pocos días habrá respuestas a esta encrucijada. Habrá que ver si vuelven a insistir con la megaley, qué ocurre con el DNU, por ahora en vigencia, y si el 1 de marzo Milei da el discurso de práctica ante el Congreso o le vuelve a dar la espalda, como el 10 de diciembre pasado.
Argentina sigue sumida en una tempestad desde el 10 de diciembre que por previsible no deja de asombrar. Lo que nadie avizora es hasta dónde las «fuerzas del cielo» podrán arrastrar a la población que padece ya los primeros efectos de medidas económicas que se parecen más a castigo por atrevimientos pasados que a un plan para mejorar la vida de los habitantes. O por lo menos, la vida de las grandes mayorías, porque los beneficiarios del «caputazo» y del programa libertario no solo están cosechando sus mieses, sino que además, desde todo el mundo, se acercan para ver en qué nuevo negocio se pueden meter ahora que pintan ofertas de temporada a nivel privatizaciones, concesiones graciosas o eliminación de «molestas reglamentaciones» sobre la actividad privada. Lo que va quedando claro para quienes creyeron que las advertencias eran parte de una campaña electoral es que este plan no cierra sin represión, y que la ministra de Seguridad no volvía a su cargo para sumar CV a su historial como funcionaria.
La avenida del centro La aprobación en general con 144 votos favorables y 109 en contra se logró tras arduas negociaciones en las que el oficialismo dejó de lado más de la mitad del contenido original y llevó adelante un tratamiento inédito por las irregularidades cometidas desde que el proyecto se trató en las comisiones. Así, con el respaldo de las bancadas del Pro, Innovación Federal, la mayoría de los integrantes de la UCR y Hacemos Coalición Federal, junto con el bloque Independencia, el oficialismo alcanzó la aprobación en general. Aliados para el ajuste y el avance de un modelo neoliberal a ultranza que ya se está aplicando sobre el pueblo argentino. Javier Milei envió para su tratamiento en el Congreso de la Nación, en este nuevo intento refundacional de un gobierno recién asumido, una megaley que con el pomposo nombre de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos pretendía el aval para reformar mediante 664 artículos un centenar de leyes votadas a lo largo de la democracia argentina por representantes del pueblo en cada ocasión durante todos estos años. Para alcanzar el apoyo en general bajó una gran cantidad de artículos aunque queda por ver qué ocurrirá en el tratamiento punto por punto. Las dilaciones para avanzar hacen presumir que todavía no cerraron los acuerdos necesarios con las bancadas predispuestas a negociar. Ciertamente, al candidato de La Libertad Avanza lo votó el 56% de los argentinos en balotaje, pero su dotación de legisladores no le garantiza el respaldo del Congreso a menos que acuerde con aliados y amigos. Algo que, con la ayuda del PRO, del bloque Hacemos Coalición Federal, sectores importantes del radicalismo y desprendimientos de Unión por la Patria, como los tres diputados tucumanos que responden al gobernador Osvaldo Jaldo, fue sumando trabajosamente. Por ahora. Porque si bien en esa avenida del medio o «Centrão», como se lo bautizó en Brasil a ese gran centro político acuerdista con el gobierno de Jair Bolsonaro, siempre hay lugar para uno más, no es menos cierto que los apoyos están prendidos con alfileres. Los «centrones» son dirigentes a los que irónicamente se conoce como «dadores de gobernabilidad» y que, a pesar de haber soportado y seguir soportando todo tipo de denuestos y acusaciones del propio presidente, insisten en «darle las herramientas que necesita para sacar al país del abismo», como suelen repetir. Cómo será que el diputado por el PRO, Nicolás Massot, protestó por el bulling oficial que sufren quienes necesita el Gobierno para aprobar la ley y habló de «carpetazos y campañas de desprestigio». Si eso hacen con los amigos… Quizás por eso cada línea del proyecto conllevó ásperos cabildeos en el mayor de los secretos. Fue todo tan desprolijo que en las primeras sesiones hubo denuncias de que el despacho en comisión que había logrado el oficialismo había sido cambiado entre gallos y medianoche y no era el que se llevó al plenario inaugural.
Hotel infinito El matemático alemán David Hilbert inventó una figura para explicar el concepto de infinito. Habla de dos empresarios turísticos que se fijan el objetivo de construir el hotel más grande del mundo. Como siempre podía ser que un competidor hiciera uno más grande, se decidieron por uno infinito. Cuando ingresara un nuevo pasajero, simplemente se le daba la primera habitación y el resto de los alojados debían pasar de la que ocupaban a la siguiente. Siempre había lugar para uno más. Para eso era infinito. Algo así pensó el hasta ahora embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, anunciado como nuevo secretario de Turismo, Ambiente y Deportes. Se suma a las huestes de LLA con otros que quedaron de la gestión anterior, como la secretaria de Minería, Flavia Royon, y el titular del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), Marco Lavagna. La explicación del exmotonauta fue que conoce a Milei desde hace años y que tiene una profunda amistad con su ministro del Interior, Guillermo Francos, a la sazón, representante argentino ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) con Alberto Fernández hasta hace nada.
Violencia institucional. El accionar de las fuerzas de seguridad en la Plaza del Congreso dejó como saldo decenas de heridos.
Foto: Télam
Los diputados tucumanos Agustín Fernández, Gladys del Valle Medina y Elia Fernández de Mansilla, tres de los cinco de la provincia por UxP, ya habían anunciado su voto favorable a la Megaley, despertando la furia de sus pares en el Congreso. Se dijo entonces que lo habían hecho luego de conseguir que el Gobierno nacional sacara del proyecto la parte que afectaba a la industria azucarera. Las provincias en manos de mandatarios del PRO o de la UCR, por su parte, también pulsearon para sacar del plan original lo que pudiera dañar sus arcas o a producciones locales, como era el caso de las retenciones. Así consiguieron que el ministro de Economía, Luis Caputo, bajara el paquete fiscal completo de la iniciativa primigenia. Punto para la Liga de gobernadores opoficialistas.
Palos y negocios Si las primeras marchas en contra del paquetazo económico del gobierno libertario parecían haberse encaminado en un tira y afloje dentro de todo civilizado, entre el modelo antipiquete de Patricia Bullrich y el derecho a la protesta, las fuerzas de seguridad federales se despacharon con una ordalía de gases, balas de goma y palos contra los manifestantes que cuando comenzaba a sesionar el Congreso se dieron cita frente al histórico edificio porteño. La represión fue desembozada, indiscriminada y, sobre todo, injustificada. Fue un intento de demostrar fortaleza de una ministra que hace del marketing su razón de ser. Ese raid de gendarmes, policías federales y efectivos de Prefectura Naval dejó un saldo de decenas de heridos, entre ellos, 25 trabajadores de prensa lesionados con balas de goma. La casta, para el gobierno de Milei, no solo son los jubilados, ciudadanos de a pie o militantes que estaban en las cercanías, también los fotoperiodistas y camarógrafos de todos los medios, incluso de alguno que apoya la gestión de Milei. A todo esto, el presidente había pasado el día posteando en la red X mensajes violentos y hasta amenazantes. Lo mismo hizo en su cuenta personal el titular de Economía y la canciller Diana Mondino. No se recuerda en la historia democrática argentina un jefe de Estado o encumbrados miembros de un Gabinete con ese nivel de agresividad. Esa es la esencia del modelo libertario que quieren imponer a los argentinos. Esos ejemplos derraman hacia abajo: un gendarme lució en su chaleco antibalas el emblema de Gadsden, una bandera que viene de la historia estadounidense, al punto que algunos la atribuyen a Benjamin Franklin. Representa las ideas libertarias, fue retomada por grupos antiestatales de EE.UU. en las últimas décadas y creció con el grupo Tea Party, y militantes de Trump que tomaron el Capitolio la lucían como estandarte. Milei retuiteó un post en X de alguien que resaltó ese hecho, mientras que Bullrich se comprometió tibiamente a sancionar al agente. Está obligada a hacerlo porque las reglamentaciones de los agentes de seguridad les impiden tener consignas partidarias en sus uniformes. Habrá que ver qué hace. La otra actividad de Milei tuvo que ver con el mundo financiero. Por un lado, la directora ejecutiva del FMI dijo, mientras el Congreso era un hervidero, adentro y afuera, que no se estaba negociando un nuevo acuerdo por la deuda que el gobierno de Mauricio Macri –con Caputo como protagonista– contrajo en 2018. Un día antes, el directorio había aprobado un desembolso de US$4.700 millones y había festejado las «políticas ambiciosas» de esta administración, aunque alertó por una recesión del 2,8% para este año. Ese mismo día se anunció que el primer mandatario había tenido una reunión virtual con el mandamás del fondo de inversiones BlackRock, Larry Fink, y que el hombre más poderoso del sistema financiero occidental vendría en mayo para analizar inversiones en el país. En los mentideros políticos se dijo, con cierta dosis de verosimilitud, que espera meter baza en privatizaciones a precio de ganga. Junto con el dueño de X y Tesla, Elon Musk, tiene intereses en el litio. Otro con el que habló fue el fundador de Tinder, Sean Rad. Se informó que planean una reunión de emprendedores del mundo tecnológico en Buenos Aires. La plataforma que creó Rad es útil para encontrar pareja. En estos algoritmos navega el país del tórrido verano.
Comentarios recientes