por Alberto López Girondo | Jul 31, 2016 | Sin categoría
Theotonio dos Santos, a los 79 años puede decir que vivió los grandes procesos políticos regionales en carne propia, desde su exilio en Chile tras el golpe de 1964 en Brasil y su nuevo destino en México desde 1973 hasta el regreso a su patria con la vuelta de la democracia, en 1985. Es uno de los pilares de la Teoría de la Dependencia y luego del concepto de Sistema Mundial. Ahora, de paso por Buenos Aires invitado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, del que fue uno de los fundadores, le toca explicar las razones para que el gobierno de Dilma Rousseff esté en sus últimos estertores y la región sufra un retorno al neoliberalismo que parecía ya alejado de esta parte del mundo.
«Yo veo a la situación en Latinoamérica como parte de una ofensiva más general a nivel mundial», dice desde las oficinas de CLACSO, donde el elemento determinante es una pérdida de control económico y político por parte del centro hegemónico del sistema mundial, que es Estados Unidos.
–¿Cómo se manifiesta esta ofensiva?
–Hay una postura muy desesperada de recuperación de poder y si bien no tuvo el resultado que pretendían, tuvo efectos locales bastante destructivos. Es el caso de Oriente Medio, donde ha quedado una crisis profunda y Rusia, que integró un proyecto de colaboración, termina volviendo a su condición de gran enemiga de Europa.
–¿Este nuevo enfrentamiento comienza en Siria?
–Ven a Rusia como una amenaza sobre todo por su alianza con China, que la pone otra vez dentro de un esquema de disputa mundial. Por ahora sólo han conseguido crear unas condiciones realmente difíciles en el antiguo mundo soviético pero EE UU no tiene control de la situación.
–¿El ataque contra el gobierno de Dilma se explicaría entonces por el acercamiento a los países del BRICS?
–Todo lo que no está bajo control de EE UU pasa a ser una amenaza y los BRICS son una amenaza estratégica para EE UU. Y en cierto sentido tiene razón, porque ocupa un espacio que antes ocupaban ellos. En el caso latinoamericano su preocupación pasa por el petróleo y básicamente Venezuela, que tiene las reservas más grandes del mundo y Brasil, tras el descubrimiento del Presal, que tiene comprometido parte de las rentas a salud, educación, ciencia y tecnología.
–Al gobierno de Dilma lo frenaron, lo boicotearon, llenaron el Congreso de impresentables…
–No es difícil eso (risas).
–La pregunta es por qué el PT no pudo hacer nada contra eso.
–El PT jugó siempre una carta de negociación y una de las consecuencias de esta política era bajar la intensidad de la movilización social y política.
–¿Ese fue su gran error?
–Yo siempre que pude hablar con Lula de estas cosas le dije que había que tener una unidad de izquierda aunque se negociara con quien fuera, pero había que tener una base bien fuerte para la negociación. Si te restringes a ti mismo, el resultado es que empiezas a depender de la negociación cada vez más. Lula tenía una capacidad muy alta de negociación y había una expectativa de que el PT y el PSDB gobernasen en alternancia. Este era el planteo de Fernando Henrique Cardozo luego de que rompió con la Teoría de la Dependencia. Pero hubo muchas concesiones innecesarias y muy negativas. Porque un país no puede darse el lujo de patrocinar la creación y el fortalecimiento de una minoría financiera que vive de la improductividad y de la especulación.
–Pero el PT nunca atacó a esos grupos financieros.
–Al contrario, el presidente del Banco Central de Lula, Henrique Meirelles, ahora es ministro de Economía (de Michel Temer) y venía de la época de Fernando Henrique. Es una figura de la banca internacional. Eso ayudó a consolidar la relación de Lula con el sistema financiero, pero el resultado es catastrófico.
–¿Que pasó después? ¿Dilma no tiene la misma capacidad de negociación?
–Hay un par de cuestiones, primero la baja en el precio del petróleo por el aumento en la producción en EE UU a través del fracking, que tuvo un impacto grande, pero por un período localizado. Se formó en torno de Dilma un grupo muy crítico a que el PT intentara enfrentar esas situaciones negativas y dijeron que había que hacer un ajuste. Todo esto en un cuadro en que decían que estábamos viviendo una crisis muy peligrosa y una inflación en expansión, que no existía –era del 4 y poco por ciento– pero pasó a existir con la suba de la tasa de interés.
–Eso fue en enero del 14 cuando asumió su segundo mandato.
–Ya en 2013 ella empezó a aceptar la idea, forzada por el Banco Central, de subir de la tasa. Estaba abriendo el camino de la contención del crecimiento y no de la paralización de la inflación. Por el contrario, una cosa que yo discuto hace años con distintas corrientes del pensamiento económico burgués, es esa historia de que la inflación es el resultado de un exceso económico que sólo puede ser contenido a través de un aumento de tasas de interés.
–Una receta clásica monetarista.
–El resultado dramático es que aumenta la inflación. ¿Qué conclusión sacas? Que está mal la teoría y la aplicación, pero no, ellos dicen que subió muy poco la tasa de interés. Se hizo un clima para todo eso y ya estábamos con un 14% de interés, y un crecimiento cada vez menor.
–¿Cómo va a ser este futuro, Dilma vuelve o no?
–La sensación es que no había condiciones para volver porque la campaña ha sido tan fuerte, pero el gobierno de transición ha hecho muchas cosas detestables y además paradójicas, porque un líder sindical que apoya un gobierno tan anti–sindicalista y anti–trabajadores tiene un costo no sólo electoral sino dentro de su propia clase. Los líderes sindicales, incluso los que estuvieron con la derecha y el impeachment, están retrocediendo para no aparecer en favor de un aumento en la edad jubilatoria y cosas así. Es muy violento que se proponga aumentar las horas semanales trabajadas y se afecte el propio sueldo mínimo, que Lula había aumentado casi el 200 por ciento. Eso tiene una dimensión muy grande en la vida de la gente. Si tú empiezas a creer que puedes proponer esto en un régimen de excepción, imagínate lo que podrías hacer si te confirmas en el poder. Esto está creando una situación difícil que aún no tuvo una fórmula de apoyo a Dilma pero me dicen en el PT que hay posibilidad de volver, es muy pequeña la diferencia, son seis votos de senadores. Claro, cada senador es un mundo y Dilma no es sencilla. Ella difícilmente negociará en términos de compra–venta de votos, viene del movimiento revolucionario, tiene aún una cierta fidelidad a eso, aunque al mismo tiempo sabe que es necesario hacer estas cosas…
–Pero no le gusta.
–No le gusta, esa es la cuestión.
–Da la impresión de que Brasil renuncia a un destino histórico de liderazgo que Itamaraty veía cumplido tras el ingreso en los BRICS.
–Son 200 años de lucha por la independencia de América Latina. Los pro-hispánicos y pro-portugueses han luchado años por mantenerse en el poder cuando ya España y Portugal eran sólo un instrumento de Inglaterra. Estos tipos aún creen que su supervivencia como clase dominante depende de esa alianza histórica. Y ellos creen que EE UU está arriba de todo y no ven mucho cómo manejarse con la potencialidad que, por ejemplo, trae China como demandante mundial. Y eso es grave porque los chinos negocian en forma colectiva, en grandes proyectos y, por lo tanto, de estado a estado. Los empresarios cuentan pero como auxiliares de un planeamiento estatal. Nuestra burguesía no cree en eso. Esta gente es como la anti-independencia de América Latina.
–¿Cómo ve el futuro de la región? Porque el triunfo de Mauricio Macri seguramente aceleró el golpe en Brasil y la avanzada contra Venezuela.
–Parece que hay una fase muy favorable para ellos. Pero cuando surja una resistencia efectiva dudo mucho de su capacidad para controlar la situación. Porque todo eso está arriba de un mundo creado por los medios de comunicación, por una negación de realidades, por la creación de situaciones psicológicas con gente muy especializada y que sabe muy bien transmitirlo a las masas. Realmente la idea de manejar el mundo como si el libre mercado fuera la fuente del crecimiento económico, del desarrollo, es una cosa absurda. No puede mostrar ningún sector económico que no sea dirigido por la inversión estatal y ningún proceso de enriquecimiento que no pase por la transferencia de recursos del Estado. Lo que nos lleva a una falsa cuestión que la izquierda también debe aprender, de que hay que cortar gastos para transferir hacia esa minoría que está básicamente en el sector financiero. En Brasil pagamos un 40% más del gasto público para una deuda creada explícitamente por razones macroeconómicas.
–Este escenario implica que en algún momento puede haber grandes levantamientos. ¿Eso no podría implicar situaciones como las de Medio Oriente?
–En último caso sí, pero no creo que Estados Unidos lo quiera porque el costo es muy elevado en un momento en que ellos están sacando tropas para hacer una cosa que suena increíble, y lo dicen claramente: cercar a China. En Medio Oriente los resultados fueron desastrosos. Puede ser que la estrategia fuera la del caos creativo. Si es así, ya lo consiguieron.
Tiempo Argentino
Julio 31 de 2016
Foto de Mariano Martino
por Alberto López Girondo | Jul 19, 2016 | Sin categoría
El mundo está convulsionado por dos hechos sucesivos de un dramatismo que aterra. Y la pregunta que muchos se hacen es por las razones para el demencial ataque en los festejos de la Revolución Francesa en Niza y para una intentona golpista en Turquía que dejó un saldo de cerca de 300 muertos y más de mil heridos, además de una purga como no se recuerda en las fuerzas armadas y el Poder Judicial.
La cuestión es si ambos hechos tienen alguna relación o se los puede considerar aislados. Y la verdad es que si hay un hilo común es la inestabilidad de la región que alguna vez ocupó el imperio otomano, desmembrado hace un siglo en plena guerra mundial. Desde entonces la situación en Medio Oriente y el norte de África (en inglés se lo engloba bajo el acrónimo MENA) es explosiva.
De Túnez era originario el joven que manejaba el camión de la masacre en Francia, la situación en Turquía se aceleró desde que el presidente Recep Tayyip Erdogan, a fines de junio, impulsó negociaciones cruciales para limar asperezas con Israel, Rusia e Irán. Eso, sumado a la situación interna en Ankara que bien se describe en estas páginas y el rol central de Turquía en el combate de los yihadistas y como paso obligado para los emigrantes que quieren cruzar a Europa, hacen que la preocupación tenga fundamento.
En 1916 los gobiernos de Francia y Gran Bretaña firmaron los acuerdos secretos Sykes-Picot para repartirse los despojos del imperio. Pero en esa contienda se comenzó a esfumar el poderío de franceses y británicos. Ahora el imperio que pretende dictar las pautas y tranquilizar –en su beneficio– a una región rica en petróleo es Estados Unidos.
En noviembre hay elecciones para la sucesión de Barack Obama. Por ahora picó en punta la demócrata Hillary Clinton, que mucho tuvo que ver con esta actualidad conflictiva desde que ocupó el cargo de secretaria de Estado en el primer tramo de la gestión “obamista”.
El primer presidente negro en la historia estadounidense está tratando de dejar un mundo ordenado según las nuevas pautas de la “pax americana”, para lo cual deberá torcer el rumbo multipolar que había alcanzado en esta última década. Si gana Clinton, tendrá el trabajo medio hecho, si el triunfador fuera Donald Trump –que llegó a declarar que es necesario recuperar la amistad con Rusia– le deja un paquete que le resultará difícil de desatar.
El golpe en Brasil, que integra la alianza que compite por el poder global del siglo XXI, los BRICS, se lo debe entender en el marco de esta estrategia. El golpe contra Erdogan, que en 2010 se había asociado con Lula para impulsar un acuerdo por el plan nuclear iraní, también. Por eso el mandatario turco reclama la extradición de Fetullah Güllen, el líder exilado en Pennsylvania al que acusa por la intentona. Y que perdió a muchos de sus seguidores en los estrados judiciales y los cuarteles luego del fracaso del putch.
Tiempo Argentino
Julio 17 de 2016
por Alberto López Girondo | May 23, 2016 | Sin categoría
Las acciones del gobierno interino generaron rechazo en sindicatos y organizaciones de base, no sólo en Brasil, sino en otros como la Argentina. Su Gabinete también es muy cuestionado. De 21 ministros designados, siete están implicados en la causa de corrupción de Petrobras.
La andanada de medidas que el gobierno provisional de Michel Temer desplegó en Brasil en estos diez días despertó críticas y protestas no sólo en su país sino en el mundo entero. El reclamo por el furioso intento de reemplazar el paradigma que en 13 años fue modelando el Partido de los Trabajadores llegó incluso a Buenos Aires, donde los residentes brasileños nucleados en Coletivo Passarinho protagonizaron una performance frente a la embajada donde escenificaron las áreas que el golpismo busca demoler.
Por si hacía falta algo para comprobar de qué viene esta nueva era, el Fondo Monetario Internacional celebró las medidas adoptadas por el nuevo ministro de Hacienda Henrique Meirelles para «estabilizar la trayectoria de la deuda y preservar el sistema de seguridad social a través de reformas que garanticen la sustentabilidad financiera a largo plazo», destacó el vocero Gerry Rice. El clima festivo se extendió a los mercados, que reaccionaron con subas en las acciones de Petrobras tras el anuncio de que el ex titular de la Casa Civil Pedro Parente será presidente de la mayor empresa del gigante sudamericano.
El golpe contra Dilma se revela como una acción combinada de los poderes económico-financieros globales y de la inteligencia de Estados Unidos.
El golpe contra Dilma Rousseff se revela cada vez más como una acción combinada de los poderes económico-financieros internacionales y sectores de inteligencia estadounidense. Meirelles había sido titular del Banco Central con Lula da Silva y proviene del riñón bancario. Parente, jefe de Gabinete de Fernando Henrique Cardoso, dirigió la filial de Bunge en Brasil y desde 2010 regentea su propio emprendimiento: un fondo de inversiones, Prada, exclusivopara la gestión de fortunas que superen los 20 millones de reales (casi seis millones de dólares).
El Gabinete de Michel Temer deja mucha tela para cortar en el ámbito judicial. De los 21 ministros designados, siete están implicados en la causa Lava Jato –el escándalo Petrobras– y tres en otras denuncias de corrupción a su paso por gestiones estaduales y federales. Un detalle: Otavio Azevedo y Flavio Barra, dos jerarcas de la multilatina Andrade Gutierrez, acusaron al flamante ministro de Planificación Romero Jucá de haber recibido millonarios aportes para su campaña en el marco de acuerdos irregulares para la construcción de una represa.
En ese sentido tal vez el último condenado por el caso de la petrolera sea el ex jefe de Gabinete de Lula, Jose Dirceu, sentenciado a 23 años y tres meses de prisión por el juez Sergio Moro el miércoles.
Este escenario motivó una columna irónica del sociólogo de Oxford Celso Rocha de Barros relacionada con la crítica de que el Gabinete de Temer no tiene damas ni afrodescendientes. “Las mujeres y los negros están subrepresentados entre los implicados en el Lava Jato”.
Al decir de Glenn Greenwald, el periodista que publicó las revelaciones del analista de la NSA Edward Snowden en The Guardian, la arremetida contra el gobierno del PT tiene olor a petróleo y tal vez sea la principal consecuencia del espionaje ilegal a la mandataria y a Petrobras, otro escándalo pero de corte político-internacional. Greenwald, que vive desde hace 11 años en Brasil, dice que para él fue “inspirador y estimulante ver un país de más de 200 millones de habitantes liberarse del grillete de 21 años de dictadura de derecha apoyada por Estados Unidos y Gran Bretaña, y madurar una joven y vibrante democracia”. Lo dramático, añade, es “lo fácil y rápido que esa democracia puede ser revertida y abolida en todo menos el nombre”.
Y sí, las primeras medidas de Temer –recortes en planes de seguridad, el anuncio de modificaciones en el sistema de jubilaciones que los sindicatos rechazaron y suspensiones en la construcción de dos millones de viviendas del plan Mi Casa, Mi Vida– son favorables a lo que los mercados y el FMI apetecen. A nivel regional la designación de José Serra, notorio enemigo del Mercosur y Unasur, es en cambio un bocado para la estrategia del Departamento de Estado. La visita que Serra este domingo tiene planeada a Buenos Aires motivará protestas de la militancia local y de residentes brasileños. Pero Temer ya se está acostumbrando a ese rechazo generalizado.
La cultura de pie por la democracia
En todo el mundo los brasileños repudiaron «la muerte de la democracia». Lo que no imaginaban los propulsores de la interrupción del gobierno del PT es que los más visibles sean actores y artistas en general por la eliminación del Ministerio de Cultura. Uno de los hechos más trascendentes fue en el festival de Cannes, cuando el director de la película Aquarius, Kléber Mendonça Filho, y la protagonista, Sonia Braga, se sumaron al elenco para decirle No al golpe.
En Río de Janeiro, el edificio del Ministerio de Cultura se cantó un tema del oratorio de Carl Orff, Carmina Burana contra el vice en ejercicio.
En Buenos Aires, Isabela Gaia y el Coletivo Passarinho hicieron una performance frente a la sede del consulado, puntualizando cada uno de los logros del petismo derogados con urgencia por el gobierno provisional de Michel Temer.
Tiempo Argentino
Mayo 22 de 2016
por Alberto López Girondo | May 16, 2016 | Sin categoría
En mayo de 2010 Lula y el entonces premier turco Recep Tayip Erdogan anunciaban un acuerdo con el presidente Mahmud Ahmadineyad para la limitación y control del plan nuclear iraní. Hacía poco más de un año que Barack Obama estaba en el poder y el acuerdo fue celebrado por el mandatario estadounidense. Irán, y especialmente su presidente, eran la encarnación del mal sobre la tierra, y el documento representaba una posibilidad de evitar una guerra como la que alentaban la derecha norteamericana y el gobierno israelí. Pero el acuerdo fue abortado por la secretaria de Estado Hillary Clinton, según revelaron en aquel entonces fuentes diplomáticas brasileñas a este diario .
Lula era para la mayoría de los medios un líder de fuste y la economía de Brasil lo ubicaba como uno de los más influyentes a nivel internacional. Brasil aspiraba a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad en la ONU y tenía con qué. Incluso se unió al grupo BRICS, con Rusia, India, China y Sudáfrica, llamados a ser las potencias del siglo.
En junio de 2009, el golpe contra el presidente hondureño había enfrentado a Lula y la ex primera dama. Aquel respaldó a Manuel Zelaya y ordenó alojarlo en la embajada brasileña en Tegucigalpa, mientras que Hillary decidió reconocer a los golpistas de inmediato. En 2012, un golpe similar derrocó en Paraguay a Fernando Lugo. Dilma fue una de las adalides de la expulsión de ese país de los organismos regionales, aplicando la cláusula democrática.
En septiembre de 2013 Dilma pospuso un viaje a Washington acordado con la antelación que exige el protocolo, luego de las revelaciones del analista de la CIA Edward Snowden sobre el espionaje de las agencias estadounidenses al gobierno brasileño y la empresa Petrobras. Una insolencia quizás para Obama, que en enero había comenzado su segundo período y esperaba una reconciliación, luego del entredicho por Irán y el acercamiento de Brasil a las potencias emergentes.
En 2014 Dilma ganó la reelección con 54 millones de votos, 3,3 puntos o 3 millones de votos más que el conservador Aecio Neves. Suficientes para ganar –de hecho, la diferencia es mayor a la de Mauricio Macri sobre Daniel Scioli– pero la derecha pidió recuento de votos y denunció fraude. Una estrategia común de los partidos antipopulares de la región.
En enero de 2015 Dilma asumió su segundo mandato. En septiembre el gobierno de Obama y los miembros del Consejo de Seguridad más Alemania anunciaron un acuerdo nuclear con Irán muy análogo al que había alcanzado Lula cuatro años antes.
El jueves la «santa alianza» de medios dominantes y legisladores venales, con una chorrera de causas por corrupción, sobre sus cabezas desplazaron a Dilma. Luego de meses de acoso judicial sobre la dirigencia política y especialmente el partido de la. El PT encabeza la lista de los enemigos a combatir por O Globo, que cuando se cumplieron 50 años del golpe militar de 1964 publicó un editorial de arrepentimiento por aquel «desliz» ¿Habrá que esperar otros 50 años para que se arrepienta de este?
Tiempo Argentino
Mayo 15 de 2016
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