La administración de Donald Trump acelera a fondo para terminar su Estrategia de Seguridad Nacional modelo 2025 (NSS-2025 en inglés) mientras crecen las criticas dentro y fuera de Estados Unidos y la oposición le juega fuerte con nuevas revelaciones sobre su tóxica amistad con el finado empresario sexual Jeffrey Epstein. El capítulo donde quiere poner todas sus fichas -el Corolario Trump de la Doctrina Monroe- es el Caribe, donde vuelve a amenazar con un ataque por tierra contra Venezuela, que contará por cierto con el beneplácito de la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado.
Esta semana, casi cuando en la capital noruega la hija de opositora venezolana recibía el galardón que alguna vez tuvieron desde Carlos Saavedra Lamas y Adolfo Pérez Esquivel hasta Henry Kissinger y Barack Obama, fuerzas estadounidenses tomaban por asalto un petrolero en aguas internacionales frente a Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro lo definió como un acto de piratería, para Trump, fue un operativo coordinado contra “un petrolero enorme, muy grande, el más grande jamás incautado”. El buque había sido sancionado en 2022 acusado de integrar una flota que transportaba crudo iraní, “delito” grave para el gobierno de EE UU (Joe Biden entonces) por las sanciones establecidas contra el país persa.
Corina Machado, mientras tanto, se dirigía a Oslo en un operativo también coordinado por EE UU, aunque el encargado de hacer el traslado, un veterano comando, Bryan Stern, jura que no tiene relación con Washington. Sin embargo, la empresa que dirige está formada por efectivos retirados con formación en operaciones especiales e inteligencia y, además, el viaje fue parte por tierra, pero luego en lanchas rápidas. Como las que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, califica de “narcolanchas” y ordena destruir sin miramientos. La operación se llamó Dinamita Dorada, por el inventor del explosivo que donó su fortuna para los premios que tienen su nombre, y por la medalla de 18 kilates que simboliza la condecoración.
El premio lo recibió Ana Corina Sosa y a las pocas horas se presentó su madre, explicando que no habían podido llegar a tiempo por las vicisitudes vividas para la partida de Venezuela. Entre los fundamentos para haber elegido como figura por la paz de este año, el comité adujo que “Machado lucha por una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.
Este sábado María Corina se reunió con el rey de Noruega, Harald V. Ya había dicho que si ella llegara al poder entregaría las riquezas venezolanas a empresas privadas, y por supuesto, a EE UU, como sueña la Casa Blanca, y pidió el apoyo de Trump para poner fin al gobierno venezolano. Cosas como esa le achacan Maduro y la Justicia venezolana, que la inhabilitó para cargos públicos por 15 años.
Este viernes, Trump insistió en la inminencia de un ataque a Venezuela por tierra contra “gente horrible que está trayendo drogas” a EE UU. «Hemos eliminado el 96% de las drogas que ingresaban. Y ahora estamos empezando por tierra, y por tierra es mucho más fácil, y eso va a empezar a suceder”, indicó.
El rechazo a semejante amenaza viene de gobiernos como el de Colombia o el de Brasil, pero también dentro de su territorio. El economista estadounidense Jeffrey Sachs, promotor en su momento de las políticas liberales que aplicaron Boris Yeltsin en Rusia y Domingo Cavallo en Argentina. “A los pocos días de la publicación de la NSS, EE UU incautó descaradamente un barco que transportaba petróleo venezolano en alta mar, aduciendo que el buque había violado anteriormente sanciones estadounidenses contra Irán. La incautación no fue una medida defensiva para evitar una amenaza inminente. Tampoco es ni remotamente legal incautar petroleros en alta mar debido a sanciones unilaterales de EE UU. Sólo el Consejo de Seguridad de la ONU tiene esa autoridad. Por el contrario, la incautación es un acto ilegal destinado a forzar un cambio de régimen en Venezuela. Se produce tras la declaración de Trump de que ha ordenado a la CIA llevar a cabo operaciones encubiertas dentro de Venezuela para desestabilizar el régimen”, dice en un artículo que reproduce el portal Other News.
A todo esto, representantes demócratas publicaron este viernes fotos del actual presidente rodeado de mujeres junto con el “suicidado” Epstein. En alguna se ve la imagen de Trump en un envoltorio para preservativos con la frase “soy enoorme”. En otras fotos están Bill Gates, Bill Clinton, el entonces príncipe Andrés, el ideólogo ultraderechista Steve Bannon, el cineasta Woody Allen y el exsecretario del Tesoro Larry Summer. Andrés fue desheredado y Summers reconoció sus culpas, el resto ni mu. Buenas razones las del mandatario estadounidense para iniciar alguna guerra, por si no bastaran las cuestiones económicas y geopolíticas.
Petro pide un Relator Especial para investigar la intervención de EE UU
El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció en su cuenta de la red X que solicitará a la ONU la creación de la figura de Relator Especial para atender los casos de intervención militar irregular de Estados Unidos en los mares del Caribe y el Pacífico. El propósito de tal medida sería una investigación sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas estadounidenses en esa región, hechos que incluso desataron críticas en el Congreso estadounidense.
Para el mandatario colombiano, Estados Unidos viola el Derecho Internacional disparando misiles a pequeñas embarcaciones en el mar. «No es aceptable de ninguna manera que la lucha contra el narcotráfico incluya violaciones a derechos humanos como el asesinato sistemático por funcionarios públicos», advirtió el mandatario.
Petro recomendó la conformación de un comité internacional de juristas y recordó que Colombia logró aprobar en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que la lucha contra las drogas no involucre violaciones de derechos humanos.
En el marco de lo que la Casa Blanca denomina una nueva política antidrogas, Estados Unidos desplegó tropas en aguas del Caribe desde septiembre pasado y ya produjo más de 20 bombardeos a lanchas presuntamente cargadas con drogas, dejando más de 80 muertos.
La publicación del mandatario colombiano se dio como respuesta a la noticia de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, consideró «inaceptables» los ataques de Estados Unidos, a los que calificó de «operaciones extrajudiciales».
Este anuncio de Petro también es posterior a la amenaza que le lanzó del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al afirmar que «será el siguiente» en su supuesta campaña contra el narcotráfico, que actualmente se centra en la Venezuela de Nicolás Maduro. En tal sentido, Petro siempre catalogó a esos operativos como un intento de derrocar a Maduro y apropiarse de las riquezas de Venezuela
Contradictorio como siempre, Trump hizo una distinción. «Colombia tiene al menos tres fábricas de cocaína. Es un país diferente. No estamos contentos con eso. Pero lo estamos deteniendo», afirma.
Petro, a su turno, aseguró que hay «indicios» de que ciudadanos colombianos viajaban en una de las embarcaciones atacadas en el Caribe y calificó las operaciones como «un acto criminal e ilegal», exigiendo a Washington la identificación de las víctimas y toda la información sobre los bombardeos.
Javier Milei se tomó la segunda mitad de la semana para jugar el juego que más le gusta: codearse en Estados Unidos con lo más granado del ultraconservadurismo y dar cuenta de su inserción en ese club «anticomunista», justo cuando esos mismos sectores tenían que digerir, malamente, el triunfo de Zohran Mamdani en Nueva York. Este doceavo viaje presidencial a ese país tuvo la excusa de participar en el America Business Forum (ABF, Foro de Negocios de Estados Unidos) en Miami. Luego fue al Council of the Americas (Consejo de las Américas) y no quiso perderse en Bolivia la asunción de Rodrigo Paz, el hombre que puso fin en elecciones democráticas a dos décadas de Gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Puertas adentro, sin embargo, debió enfrentar otro vendaval –y van…– tras una reunión con Mauricio Macri que terminó de manera bastante áspera, tras la sorpresiva renuncia de Guillermo Francos y la movida de dos candidatos que antes de jurar los puestos para los que se habían postulado, aceptaron cargos de gestión. Se trata de Manuel Adorni, electo legislador porteño en mayo, que juró como jefe de Gabinete; y Diego Santilli, el reemplazante a las apuradas de José Luis Espert a la cabeza en la lista de diputados de LLA-PRO en la PBA, al frente del Ministerio del Interior.
El sábado anterior, Macri posteó en su cuenta de X un mensaje envenenado, señal inequívoca de su irritación con Milei. «La salida de un hombre con capacidad y equilibrio como Guillermo Francos, que para la ciudadanía representaba sensatez, para ser reemplazado por otro sin experiencia, no parece ser una buena noticia», despotricó el exmandatario, que no se caracterizó en su paso por la Rosada por el trato para con sus entonces aliados de la UCR que ahora reclama para sí.
Ayer fui invitado a comer por el presidente Milei en Olivos, en agradecimiento por el apoyo que le di en la semana más difícil de su gobierno antes de las elecciones. En el encuentro hablamos sobre los temas pendientes. La idea era pensar la mejor manera de reforzar los equipos y…
El resultado de las elecciones del 26 de octubre envalentonó al oficialismo de un modo que va mucho más allá de lo que los números revelaron. Es cierto que el Gobierno –y especialmente el presidente Milei– necesita aparecer como si hubiera arrasado en las urnas. Un poco por razones políticas, pero otro mucho por cuestiones psicológicas del personaje y del rol que la internacional ultraderechista exige para sus líderes. En eso no hay mucha diferencia entre el argentino y Donald Trump, que para disimular el resultado adverso de sus candidatos en Virginia y Nueva Jersey a manos de dos mujeres y de un musulmán en la «Gran Manzana» dijo que los republicanos perdieron porque él no estaba en la papeleta de esos distritos.
El peronismo, en tanto, quedó inmerso desde el domingo 26 en una interna que apenas había quedado en sordina por la campaña electoral. Lo curioso es que en Balcarce 50 también hubo un tembladeral. Lo de Macri fue solo la punta de un iceberg que los analistas perciben como de destino incierto. La primera reunión de Milei con el nuevo Gabinete antes de tomar su avión para Estados Unidos fue un show con el estilo de estudiantina que caracteriza a la administración de LLA. Con saltos insólitos del jefe de Estado con el aún titular de Defensa, Luis Petri y abrazos estudiadamente amables con el ministro sin cartera Santiago Caputo. Hubo coincidencia en los analistas en que hay un nuevo eje en el Gobierno, que cada vez es más de los hermanos Milei, luego de un armado territorial que resultó exitoso a cargo de Karina Milei y de los Menem, que también recuperaron protagonismo y preponderancia. A ellos –para mayor irritación de Macri– se agregó Santilli, alguien que no goza de la simpatía del fundador del PRO, aunque lo sigue contando como propio. Quién sabe por cuánto tiempo más.
Fenómeno mundial En Miami Milei se perdió una nueva foto con Trump, como hubiera deseado, y también con Lionel Messi, al que sus allegados trataron en vano de convencer. De hecho, el campeón mundial había hablado en el foro un día antes. El entusiasmo fanático de algunos de los seguidores de Milei lleva a que a veces caigan en trampas, como le ocurrió esta vez a Martín Varsasvky, que posteó en su cuenta de X una imagen que pronto fue desmentida por las Notas de la Comunidad de la plataforma. Había sido trucada de una foto del presidente con el empresario Elon Musk, de cuando el dueño de Tesla y Space X todavía no había caído en desgracia con la Casa Blanca.
De lo que no se privó el inquilino de la Quinta de Olivos fue de una humorada, no escatológica en esta ocasión. «Messi es la prueba de que yo a veces puedo felicitar a un zurdo». Luego, sí, agregaría algunos dardos contra el kirchnerismo y sus consabidos brulotes contra todo lo que huela a progresismo. «Dos de cada tres argentinos no quieren volver al pasado, ya no quieren más Socialismo del Siglo XXI». Y a continuación empalmó una frase contra el alcalde electo de Nueva York, sin nombrarlo. «El kirchnerismo es una de las sucursales del Socialismo Siglo XXI, que en algunos lugares de la Costa Este ha entrado. Se disfrazan de corderos y son peores que los lobos». Acto seguido, propuso, así como así, «un gran consenso capitalista en Argentina» porque, en un viejo recurso de las derechas locales, «esta es una nación en la que está todo por hacerse».
Ya directamente puesto en vendedor de un artículo comercial, Milei dijo en tono místico: «Quiero invitarlos a que inviertan en este país y demuestren el poder y la superioridad moral del capitalismo, que sean parte de la redención que el pueblo argentino necesita y que servirá de ejemplo para el resto del mundo».
Nuevo escenario En Argentina, mientras tanto, la CGT elegía una nueva conducción en el marco de las amenazas contra los derechos de los trabajadores que se desliza en las «filtraciones» del proyecto de reforma laboral que, ahora con viento a favor, pretende imponer el oficialismo. No fue una «rosca» fácil la que elevó al triunvirato a Jorge Sola, del gremio Seguro; Cristian Jerónimo del Vidrio; y el camionero Octavio Argüello. Son hombres de Héctor Daer, Gerardo Martínez y Hugo Moyano, respectivamente, y no hay demasiadas señales de que esta nueva conducción vaya a romper lanzas con el Gobierno ante el nuevo escenario que se le presenta. En amplios sectores de la sociedad crece el reclamo de medidas contundentes en rechazo a modificaciones en esa área que consoliden mayores pérdidas de derechos. Ponen de ejemplo a los trabajadores del Hospital Garrahan, que consiguieron un 61% de incremento luego de una lucha decidida y tenaz. Desde adentro del edificio de Azopardo 802 de sostiene que, tras el veredicto de las urnas, no hay espacio sino para el diálogo; pero nunca nada es permanente. La reforma laboral es solo una de las que ahora encara el Gobierno. Las otras son la reforma tributaria y la penal. Para todas ellas, necesitará del apoyo de los gobernadores. Así se lo exigieron el secretario del Tesoro, Scott Bessent y los popes del JP Morgan que visitaron Buenos Aires la semana anterior. En un encuentro inaugural de Milei con 20 mandatarios provinciales, quedó claro que salvo los cuatro no invitados –Ricardo Quintela de La Rioja; Gildo Insfrán de Formosa; Gustavo Melella de Tierra del Fuego; y Axel Kicillof, de Buenos Aires, o sea, el 40% de la población– los demás podrían ser cultores del consenso que pretende el oficialismo, aunque hay diferencias entre quienes asistieron a la cita en cuanto a su eventual cercanía con las demandas mileístas. También, que «la ancha avenida del medio», por falta de presupuesto, digamos, quedó sin pavimentar. La tarea de Santilli, reconocido de buen diálogo con todos –por algo está donde está– será que todo salga a pedir del amigo del norte.
CGT. La central renovó el trinomio de conducción, ahora integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello.
Peter Brian “Pete” Hegseth tiene 45 años y luce un porte atlético que pretende como modelo del soldado estadounidense. Se hizo popular como columnista en la cadena Fox, pero antes había llegado al grado de Mayor en el Ejército de EE UU, con misiones en la base de Guantánamo, en Siria, en Afganistán y en Irak. Adhiere a Reconstrucción Cristiana, un movimiento ultraconservador fundamentalista en el que confluyen ideas calvinistas y paleolibertarias y que tiene una relativa influencia en las derechas estadounidenses. Tiene un rotundo tatuaje de la Cruz de Jerusalén que le cubre el pectoral derecho. Es el símbolo de los Cruzados que pretendían recuperar Tierra Santa del dominio musulmán entre 1095 y 1291. Todo un mensaje que ya había marcado en su libro American Crusade, de 2020.
El martes pasado, Hegseth dio un discurso ante unos centenares de generales estadounidenses en la base naval de Quantico donde les planteó una nueva cruzada. Esta vez, para recuperar las glorias perdidas desde que en 1947 se cambió el nombre de la dependencia que dirige desde el 20 de enero a Secretaría de Defensa. Así explicó el regreso a aquella denominación histórica que había tenido desde la independencia: Departamento de Guerra.
El jefe del Pentágono atribuyó esta decadencia militar de EE UU a décadas de “wokismo”. O sea, de ser políticamente correctos. “No más caminar sobre cascaras de huevo”, les dijo a los altos oficiales. “Sí, pueden atacar como tiburones, pueden maldecir, pueden poner las manos encima de los reclutas”, avisó. “Luchamos para ganar. Desatamos una violencia aplastante y punitiva sobre el enemigo. Tampoco luchamos con reglas de combate estúpidas. Damos carta blanca a nuestros combatientes para intimidar, desmoralizar, perseguir y matar a los enemigos de nuestro país”, detalló.
Otras perlitas de su disertación, en la que destacó que los integrantes de las Fuerzas Armadas no pueden estar excedidos de peso, ni usar barba, ni carecer de entrenamiento duro. “En esta profesión, se sienten cómodos con la violencia para que nuestros ciudadanos puedan vivir en paz. La letalidad es nuestra tarjeta de presentación y la victoria nuestro único objetivo aceptable”. El speech está disponible en inglés acá: https://www.war.gov/News/Transcripts/Transcript/Article/4318689/.
Un detalle a tener en cuenta es que al inicio de su mensaje Hegseth había recurrido a una frase del escritor latino Flavio Vegecio Renato, si vis pacem, para bellum, que tradujo “quien quiere la paz debe prepararse para la guerra”. El atlético cruzado explicó que el lema databa del cuarto siglo de nuestra era y ya había sido utilizado por el primer comandante en jefe del Ejército y primer secretario de Guerra, el mismísimo George Washington.
Lo que no dijo el hombre, quizás porque eligió no verlo, es que esa máxima, esbozada por Vegecio en Epitoma Rei Militaris, (Compendio de asuntos militares) -uno de los primeros tratados de estrategias bélicas- es efectivamente del siglo IV, cuando la poderosa y arrogante Roma se adentraba lentamente en su decadencia, la que se profundizaría poco después, en 476, con la caída del Imperio Romano de Occidente, cuando el pequeño y fugaz emperador Rómulo Augústulo fue depuesto por el líder germánico Odoacro.
El 18 de abril de 2009, en la V Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, Hugo Chávez le regaló a Barack Obama un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. El flamante inquilino de la Casa Blanca buscaba un acercamiento con la región y se presentaba como un nuevo rostro, más amigable, de Estados Unidos. El venezolano lo quería ilustrar sobre el drama de lo que desde Washington se quiere ver como un simple patio trasero. Por gestos como ese, a fin de ese año Obama recibió un Premio Nobel de la Paz. El domingo pasado, el colombiano Gustavo Petro respondió a las amenazas de Donald Trump con una invitación a que dejara de ser “grosero e ignorante de Colombia” y leyera Cien años de soledad, la magistral obra de Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura 1982. Pero todo indica que el empresario inmobiliario sigue a pie juntillas un verso de otro uruguayo, Alfredo Zitarrosa, y piensa que, si “un batallón es para batallar”, un Departamento de Guerra es para hacer una guerra. Y a eso se está lanzando en el Caribe con un resultado tan preocupante como incierto.
La ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro, al que la administración Trump acusó de liderar un cartel del narcotráfico, sigue lineamientos que ya había iniciado Obama en marzo de 2015 cuando declaró a Venezuela «una amenaza para la seguridad de Estados Unidos” y aplicó sanciones a sus líderes políticos. O sea, nada nuevo bajo el sol. Pero ahora se agregó a esta puja el mandatario colombiano: el viernes la Casa Blanca impuso sanciones contra Petro, su esposa, Verónica Alcocer, su hijo Nicolás y el ministro del Interior, Armando Benedetti. Los imputa de tener vínculos con el narcotráfico y los incorporó a la llamada Lista Clinton, un catálogo que elabora la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), una dependencia del Departamento del Tesoro, que está a cargo de Scott Bessent. El «virtual virrey de Argentina», como califican algunos analistas, dijo, sin aportar ninguna prueba, que «desde que Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a su nivel más alto en décadas, inundando Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses».
La inscripción de Petro en la lista negra se produce a semanas de que en la Asamblea general de la ONU hubiera fustigado el genocidio en Gaza con el apoyo implícito de EE UU y dijo: “No hay raza superior. No hay pueblo elegido de Dios. No lo es ni Estados Unidos ni Israel. El pueblo elegido de Dios es toda la humanidad”. No sólo eso, junto con Roger Waters llamó a los soldados del ejército estadounidense a que “no apunten con sus fusiles contra la humanidad”. Lo que le valió el retiro de la visa si quisiera volver a cruzar las fronteras. Desde entonces el enfrentamiento no hizo sino escalar.
Así, a cada nueva lancha con presuntos narcotraficantes que las fuerzas de EE UU bombardearon cerca de las aguas territoriales venezolanas, el colombiano respondió que los asesinados eran pobres que a lo sumo transportaban minucias o humildes pescadores y destacó que, en algunos casos, se trató de colombianos y trinitenses, no de venezolanos como informan desde Washington. Además, puntualizó que los verdaderos narcotraficantes “viven en Nueva York, París, Madrid y Dubái. Muchos tienen ojos azules y cabello rubio, y no viven en los barcos donde caen los misiles. Viven junto a la casa de Trump en Miami”. En paralelo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, se encargó de ordenar la reapertura de la base de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, en la que se entrenan tropas destinadas a alguna posible incursión en Venezuela, y ordenó el traslado del portaaviones Gerald Ford (ver aparte), el mas grande de la flota, en una peligrosa provocación contra el gobierno de Maduro, el de Petro y, por si quedaran dudas, de Lula da Silva en Brasil.
La pregunta puede parecer trivial, pero ¿cuánto habrá influido en este encono que el Nobel de la Paz de 2025 fuera para la opositora María Corina Machado y no para Trump? Lo concreto es que parte del resentimiento con Petro se relaciona con que el mandatario desnuda la falacia de los argumentos de Trump.
Este mismo viernes, Petro convocó a una Marcha por la Paz, la Democracia y la Soberanía Nacional que a la vez sirva para establecer un poder constituyente hacia una reforma de la Carta Magna. “Creí que nos podíamos ayudar francamente (con Trump), sin trampas, pero hasta yo mismo tuve que darme cuenta de que la excusa de la lucha contra las drogas es en realidad un programa de control colonial sobre los países de América Latina», dijo a la multitud. «El señor Trump ataca al líder colombiano que más se ha opuesto al narcotráfico, sediento de poder político y de sangre en Colombia”, agregó.
Para Petro, la Casa Blanca se alía con las verdaderas mafias del narcotráfico, entre las que incluye a la oposición de derecha, y en su cuenta de X reveló ayer que “Verónica Alcocer está separada de mí hace años, la perjudican gratuitamente. Ya la oligarquía colombiana había dado orden de procesarla y a mi hijo de abrirle varios procesos. Es su estrategia electoral”.
Vale recordar que Bill Clinton y el entonces presidente Andrés Pastrana firmaron en 1999 el llamado Plan Colombia, un acuerdo que entre otros ítems, se vendió como una estrategia para luchar contra el narcotráfico y poner fin al conflicto armado, con miles de millones de dólares en «ayuda militar». El plan incluyó la instalación de siete bases militares. El 16 de septiembre pasado, EE UU retiró la certificación de Colombia como aliado en la lucha contra las drogas y un día después Petro anunció que dejaría de comprarle armas. «
Los otros desafíos de Donald
Como para demostrar que el principal obstáculo para que se cumpla un alto el fuego que Donald Trump como el que había logrado el 13 de octubre es Israel y no la residencia islámica, esta semana, mientras el vicepresidente JD Vance pisaba suelo israelí, la Knesset aprobó en primera lectura la anexión de Cisjordania. La postura de Vance fue contundente: «Fue algo estúpido. Es algo puramente simbólico, un truco, y personalmente algo insultante». Ya en julio pasado, el parlamento había aprobado una moción -como esta, no vinculante- para declarar que “Judea y Samaria (como se denomina a esa región en la Biblia y pretende la derecha israelí) son una parte inseparable de la patria histórica del pueblo judío”. Ahora, puntualiza que Israel puede aplicar sus leyes y su soberanía sobre los asentamientos que desde 1967 viene construyendo de manera ilegal en Cisjordania «para establecer el estatus de estas áreas como parte inseparable» del estado israelí.
Este cruce que bien puede ser interpretado como un desafío a la Casa Blanca de los partidos que acompañan a Benjamin Netanyahu en el gabinete, es apenas una de las guerras en las que Trump pretende que lo vean como un pacificador. En la otra, Ucrania, tampoco las tiene todas consigo y en este caso los europeos parecen ser los que intentan impedir un encuentro con Vladimir Putin en Budapest, como se había hablado luego de la última charla telefónica entre ambos mandatarios del 16 de octubre.
Europa, mientras tanto, parece definitivamente haber perdido el rumbo y al tiempo que la UE emitió el paquete número 19 de sanciones contra Rusia entre las que incluyó a empresas chinas que comercian con el país euroasiático, el ministro de Relaciones Exteriores alemán intentó mantener reuniones en Beijing. Según informó la agencia germana dpa, Johann Wadephul decidió suspender el viaje porque no había conseguido que ningún funcionario de relevancia lo recibiera. Algo le quisieron decir.
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