por Alberto López Girondo | Ago 3, 2013 | Sin categoría
La participación de Mariano Rajoy en la audiencia con los parlamentarios que le exigían explicaciones sobre los pagos ilegales en el Partido Popular no fue del todo feliz. Incluso se hizo muy popular el blooper de cuando leyó su texto exculpatorio (ni se le pasó por la cabeza a sus asesores dejarlo improvisar) demasiado detalladamente. Tanto que cuando el texto decía «fin de la cita», un indicativo de que debía cambiar el énfasis ensayado para cautivar a los televidentes, el presidente del gobierno español, obediente, leyó «fin de la cita».
Sin embargo ese es un detalle menor que sólo sirvió para alimentar las redes sociales por un tiempo. Lo más sustancioso es lo que eligió soslayar en su discurso preparado por diligentes asesores de imagen, que a la vista de cómo están las cosas en el partido que sostiene en la actualidad el ideario neoliberal, vaya uno a saber cómo habrán de cobrar sus honorarios. Descontando que no hicieron su tarea por desinteresada militancia política.
Porque justamente el escándalo que tiñe la política española desde hace meses refiere a la forma en que los dirigentes del PP cobraron sobresueldos desde casi la creación del partido, a poco de morir el dictador Francisco Franco, en la segunda mitad de los años ’70. El otro gran escándalo de la España de hoy día envuelve a la corona de los Borbones y por ahora parece haberse solucionado con la mudanza de la infanta Cristina a Suiza, cosa de que se haga cargo de los platos rotos su esposo, el ex deportista Iñaki Urdangarín. Pero esa es otra historia.
En el caso del PP, el indicado para haberse cargado las consecuencias por el caso de los sobresueldos era el ex tesorero del partido, Luis Bárcenas. El hombre con el que Rajoy dice haberse equivocado al darle confianza, está entre rejas desde el 27 de junio y ahora debe tolerar que su propia esposa haya quedado imputada como su cómplice. No son inocentes, claro, pero el asunto es que ellos fueron parte de una maquinaria política que ahora le esquiva la nalga a la jeringa y fue entonces que Bárcenas decidió abrir la boca ante el juez Pablo Ruz. Fue hace un par de semanas cuando puso en blanco sobre negro lo que significaban las anotaciones en una libreta muy parecida a la que llevaban antiguamente los almaceneros. Una contabilidad muy casera en la que figura cada movimiento económico del PP mientras Bárcenas tuvo injerencia en esas cuentas.
La transcripción de la declaración, que publicó el diario El Mundo, cercano, hay que decirlo, al PP, es muy elocuente. El juez le pregunta al ex tesorero qué significan la anotación “Trajes M.R”. del 18 de abril de 2008 en esa libretita B, donde se inscribían las operaciones non sanctas. Allí figuran los aportes empresarios y los pagos a representantes del partido.
«Son gastos de representación del presidente –responde Bárcenas– son unos trajes que se hizo el presidente del partido, Mariano Rajoy, que se pagaron desde esa caja.»
–¿Y sabe usted por qué se pagaron desde esa caja si los define como gastos de representación en la contabilidad oficial? –inquiere el juez.
–Pues porque probablemente no hubiese quedado estéticamente muy bien presentar ante el Tribunal de Cuentas una factura de sastre comprando unos trajes –responde el atribulado hombre, que ahora enfrenta cargos por una cuenta en Suiza por dos decenas de millones de euros que asegura –y no estaría mal creerle– que no son suyos.
Las libretas que tienen a maltraer al PP datan de los ’90, cuando estaba el frente del Ejecutivo José María Aznar, pero se sabe que todos los dirigentes del partido creado como Alianza Popular por el gallego Manuel Fraga Iribarne en 1977 cobraron sobresueldos. Si fuera sólo por los sobrepagos la cosa no sería tan escandalosa para la sociedad española, que padece una de las crisis más profundas en su economía desde el fin de la guerra civil.
Pero todo resulta más irritativo porque esos pagos no permitidos por la ley electoral de ese país surgen de aportes que hicieron un puñado de empresas que luego recibieron beneficios con el PP en el poder. Por otro lado, la gran mayoría de esas empresas son constructoras, precisamente el rubro que con el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos a fines de 2007 arrastró al resto de la economía hispana a una espiral sin fondo. Y para colmo que el PP en el gobierno aplica medidas que no hicieron sino agudizar los dramas para la gente de a pie.
La lista de aportantes es interesante, porque uno de los principales es Sacyr, una constructora que en tiempos de auge se dio el lujo de tener una mayoría accionaria en la Repsol-YPF y que cuando las papas comenzaron a quemar salió a vender aceleradamente para poder solventar las deudas en la matriz, que la tienen al borde del nocaut desde entonces. Hoy todavía cuentan con casi un 10%, importante pero no determinante. Otra gran constructora, OHl figura como la mayor, con más de un millón y medio de euros, pero hay otras menores como FCC y Ploder. Todas ellas aparecen no sólo como dadivosos «populares» sino también como beneficiarios en la concesión de hospitales construidos bajo modelos de financiación y gestión privada en la Comunidad de Madrid.
De más está decir que integran los grupos que presionan para la privatización total de los servicios públicos en lo que todavía queda del Estado de Bienestar español. Según la Coordinadora AntiPrivatización de la Sanidad Pública de Madrid, estas empresas cobran un total de 45,15 millones de euros en concepto de canon y para comienzos del 2012, ya habían recuperado la inversión y les quedaban aún 30 años de canon en los que acumularán un ingreso neto de más de 100 millones de euros.
Este esquema de dádivas sirvió para alimentar a los think tanks del libre mercado, como lo prueba el hecho de que el presidente de la constructora OHL, Juan Manuel Villar Mir intentó deslindar sus responsabilidades en la trama que retiene a Bárcenas en prisión reconociendo solamente «donativos menores» a la fundación FAES.
Esa fundación, dirigida por Anzar y con sede en Madrid, tiene estrechos vínculos con los líderes de la derecha vernácula, al punto que en abril pasado el ex presidente español y el alcalde porteño Mauricio Macri inauguraron el I Foro para América Latina con la presencia rutilante de unos 80 personalidades destacadas. Entre ellos estuvieron los ex mandatarios de Uruguay, Luis Alberto Lacalle, y de Bolivia, Jorge Quiroga; junto con el ex vicepresidente de Perú, Raúl Diez Canseco; el ex ministro de Economía de Chile, Juan Andrés Fontaine y los escritores Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros.
¿Cómo es que todo esto salió a la luz? El propio Bárcenas lo revela en su última declaración. El 15 de julio explicó que al principio del escándalo voceros del partido le habían pedido «que hiciese un comunicado negando los hechos y tal, y yo al principio me resistí, por eso envié un comunicado al residente del partido en el que le decía que yo no había provocado la situación». Sucede que el diario El País había publicado los papeles de la contabilidad B, lo que originó el entuerto. El periódico, tradicionalmente cercano al PSOE, había recibido la documentación del ex diputado Jorge Trías, al que el diario El Mundo llama como el «tercer hombre» en la maniobra. Este ex legislador del PP tenía una profunda amistad con Bárcenas y siempre trató de dejar bien parado a Aznar. Dicen que porque no quiere perder su relación con la fundación FAES. Como sea, el ex tesorero le dijo entonces al juez, sin tapujos, que se decidió a prender el ventilador cuando Trías le llevó los papeles a El País. «Cuando empezaron los ataques indiscriminados, con todo tipo de improperios contra mí… yo le digo a mi abogado: Alfonso, tú sabes que los papeles existían porque te lo conté… la presión que estoy sufriendo en estos momentos es tremenda, algo tendremos que hacer.»
Quizás esta declaración, que ocupa 190 folios, en una causa que acumula ya más de 5000, hubiese salido a la luz en forma segmentada y edulcorada, pero entre los presentes en el juzgado había alguien relacionado con el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) que de alguna manera aún misteriosa fue enviando información a uno de los directivos de la ONG, el abogado catalán Jaume Asens, que fue twiteando lo que iba diciendo Bárcenas en tiempo real. Hasta que le avisaron al juez, quien ordenó detener unos minutos la declaración y reconvino a los presentes, al tiempo que anunció un proceso contra Asens, que no estaba en la sala.
En un artículo que escribió con otro miembro de DESC, el argentino Gerardo Pisarello, Asens recuerda al premio Nobel de Literatura Elías Canetti, cuando dice que «el secreto ocupa la médula misma del poder. No se trata sólo de que no haya poder sin secreto. Es la propia capacidad de decidir qué puede salir a la luz y qué debe mantenerse en la penumbra la que constituye la esencia del poder.»
«No me voy a declarar culpable porque no lo soy. No voy a dimitir ni convocar a elecciones anticipadas», replicó Rajoy, luego de mostrarse como víctima de una trampa tendida por el hombre al que había ascendido a tesorero. «¿Se han pagado sueldos? –se pregunta Rajoy–. Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes», se excusó, horas antes de que el FMI le pidiera que baje los sueldos de todos los ciudadanos.
Tiempo Argentino, 3 de Agosto de 2013
por Alberto López Girondo | May 3, 2013 | Sin categoría
La bandera con la frase «No tienen límites» era una síntesis del espíritu de la convocatoria a las multitudinarias marchas con las que los españoles llenaron las calles de las principales ciudades del país en el Día de los Trabajadores. Habían sido convocadas por sindicatos, partidos de izquierda y movimientos sociales para protestar contra los ajustes perpetuos a los que es sometida la población desde el estallido de la crisis económica. No tienen límite quiere decir que nadie sabe hasta dónde se van a hincar las tijeras en los presupuestos públicos. Lo que también significa que nadie sabe cuándo la población va a poder respirar con cierto alivio.
Las últimas cifras, que anotan 6,2 millones de desocupados, más de un 27% en total, con un escandaloso 57% entre los jóvenes, más la disminución anunciada en el PBI del 1,3% para este año, desalientan cualquier análisis optimista para los españoles.
Los dirigentes sindicales reclamaron este 1º de Mayo un pacto social y económico para encontrar salidas consensuadas entre todos los actores políticos. Los gremialistas aspiran a que sentados a una mesa común aparezcan medidas más «humanas» para que España salga de la crisis. Una suerte de Pacto de La Moncloa II con un perfil social.
El gobierno del PP, sin embargo, se mantiene en sus trece y aplica cada día más de esa misma medicina que el neoliberalismo considera indispensable digerir, a pesar del mal gusto que pueda tener. El vicesecretario general del PP, Esteban González Pons, fue el que lanzó la advertencia más cruda: «No volveremos a aplicar sus políticas (por la oposición socialista y los gremios) porque arruinaron España.» Pero tampoco en el PSOE hubo demasiadas voces a favor de algún tipo de acuerdo.
Mientras tanto, las señales de la caída son cada vez más dramáticas. Se estima que unas 400 mil familias perdieron su vivienda por no poder pagar las hipotecas, sin por eso haber dejado de ser deudores por la particular normativa que rige a los préstamos bancarios en España. Se calcula, además, que otros dos millones de personas –muchas de ellas seguramente también deudores desahuciados– lo han perdido todo en un «corralito español» que perjudicó a pequeños depositantes de un sistema de ahorro conocido como «preferentes».
Ese «producto financiero» (así se llama) consistía en participaciones en emisiones de deuda sin un plazo definido. El banco prometía una rentabilidad según sus resultados y, por ejemplo, la Caja Madrid y Banesto llegaron a ofrecer rentabilidades cercanas al 7% durante los cinco años previos a la crisis. El problema surgió luego del estallido de la burbuja inmobiliaria. Ahí los ahorristas descubrieron que no había ninguna garantía de cobro. En 2011 representaban 30 mil millones de euros, pero ahora nadie sabe cuánto podrían valer esos papeles, que algunas entidades canjearon por acciones a cambio de pérdidas de hasta un 70% del valor de emisión.
Pero hay otro rasgo que involucra al hombre de a pie, como se suele decir. Un artículo del sitio The Huffington Post, el prestigioso medio virtual que desde hace algunos meses tiene una versión editada en España, revela los pormenores de un nuevo negocio surgido en estos días, el del «robo» de residuos domiciliarios. Según el THP, los «piratas de la basura» son grupos organizados «que se dedican a coger desperdicios de los contenedores. Aunque a menudo sus camiones rebosan bolsas de basura, lo que realmente les interesa son el papel y el cartón que pueden contener o que están depositados en los iglús de reciclaje.»
Las quejas contra esta modalidad de ingreso vienen de la policía, que vigila la recolección oficial e incluso la tarea de los cartoneros autorizados. «Ocasionan destrozos en los contenedores y se llevan tanta carga que las empresas legales están siendo las grandes perjudicadas», dice la Unión de Policía Municipal de Madrid. Según el sindicato, cada camión puede llevar hasta 4 mil kilos de papel y cartón que, a un precio de 103 euros por tonelada, puede representar hasta 800 euros al día a razón de dos viajes por noche.
Paralelamente, se extienden en todo el país modalidades de pago donde no entra en juego el dinero, copiadas algunas de los clubes de trueque que pulularon por estas tierras en 2001. Elena Box, de la agencia alemana dpa, retrata una escena en el mercado en Mataelpino, pueblo de la Sierra Norte de Madrid, donde la moneda de cambio son las «moras». «En mayo cumplirá un año, y ya cuenta con más de 400 usuarios repartidos entre una decena de municipios de la comarca, donde además de particulares han comenzado a unirse varios establecimientos», dice la corresponsal.
En síntesis, la mora es una moneda complementaria que sirve para tasar productos que una persona quiera comprar u ofrecer. «El objetivo es generar comunidades más cohesionadas», dice uno de los organizadores de la movida a la cronista. Las ofertas, desde hortalizas y alimentos o vestimentas elaborados en forma casera hasta reparación de bicicletas o cuidado de niños, todo cabe en este mercado informal al que se puede acceder desde la web . En otras regiones, a este tipo de intercambio en que el euro oficial no corre, reciben otras denominaciones, pero todos son instrumentos similares para combatir la crisis. Son boniatos o bivs en Madrid, en Bilbao gitas, en Sevilla jaras o pumas, y en Cataluña ecos. «La moneda social más veterana es el zoquito de Jerez de la Frontera, que nació hace ya seis años y sigue sumando socios», dice Box.
«Son todos formas de pago de la economía social», dice a Tiempo Argentino Pere Rusiñol, uno de los editores de la revista Alternativa Económica, a la que viene a presentar en Buenos Aires en el marco de un primer acercamiento para crecer también de este lado del océano. El medio nace desde un proyecto similar que desde 1980 se distribuye en Francia a través de una cooperativa de periodistas especializados y trabajadores gráficos, Alternatives économiques, más conocida como Alter éco. La revista francesa, para tener una idea –de un nivel de profundidad y seriedad académica comparable a la muy británica y liberal The Economist–, tiene 80 mil suscriptores y vende en quioscos otros 40 mil ejemplares mensuales.
La versión hispana también intenta ser un referente económico pero desde la otra vereda, esa que normalmente no se ve en los escaparates vernáculos. Es decir, la vereda que por acá se llama heterodoxa o neokeynesiana. Una visión que tampoco en España es habitual, con lo que el pensamiento único neoliberal mantiene preponderancia en los partidos políticos e incluso en su masa militante. A pesar ello, Rusiñol mantiene esperanzas ya que observa cambios en la forma de pensar la crisis por parte de la gente del común.
Mientras tanto, en el gobierno, cuando se habla de crisis prefieren asociarla a Venezuela. Una forma de minimizar lo que ocurre fronteras adentro, como pareció indicar el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación José Manuel García-Margallo al ofrecer a España como mediador entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el líder de la oposición, Henrique Capriles, para «ayudar a rebajar la tensión política en un país muy dividido tras las elecciones del pasado 14 de abril». Sería bueno recordar que España se negó a aceptar al principio el resultado de los comicios.
García-Margallo admitió ante la OEA que «la antigua relación asimétrica ahora es de simetría. Ahora es Europa la que tiene problemas económicos y ya no es tan estable políticamente, como algunos recientes resultados electorales demuestran.» Pero fiel a una estrategia que durante los ’90 permitió insertar a capitales de ese país en los vericuetos de la economía regional como nunca antes en la historia desde la independencia, y en vista de que tanto Estados Unidos como la Unión Europea no demoran el reconocimiento a Maduro, el canciller también se ofreció a ser un puente entre Caracas y el resto del mundo «civilizado».
«Nuestra vocación nos obliga a ser los embajadores de América en Europa», recalcó. La cuestión es qué América intenta fomentar García-Margallo desde esa España que representa.
Tiempo Argentino, 3 de Mayo de 2013
por Alberto López Girondo | Feb 22, 2013 | Sin categoría
El Congreso de los Diputados español ardía. Por un lado, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, trataba de salir lo mejor parado posible en el tradicional discurso del estado de la Nación en momentos en que su partido aparece en el centro de las denuncias por corrupción –sin olvidar del caso que atañe a la casa real y su complicado yerno- mientras la desocupación continúa en alza a pesar de las promesas de que con las políticas que dicta Bruselas todo irá mejor. El momento de mayor tensión se produjo cuando el líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, insistió en que el representante del PP debe renunciar al cargo por haber sumido a España, según su óptica, en una profunda «crisis moral».
«¿Cree usted que se puede gobernar un país pendiente cada mañana de que al señor (Luis) Bárcenas le entre un ataque de sinceridad?», lanzó Rubalcaba, en referencia directa a las denuncias por sobresueldos pagados por particulares a miembros del Partido Popular canalizados a través del ex tesorero de la agrupación derechista. Rajoy recordó momentos no menos oscuros del PSOE tanto en el gobierno como en la oposición y desgranó un rosario de cifras que corroboran la gravedad de la situación para España y las dificultades que hay para salir del atolladero.
Luego ofreció mejorar estos indicadores pero también propuso elaborar leyes de transparencia que eviten la repetición de casos de corrupción como el de las cuentas paralelas en el PP, que según los indicios terminaron con alrededor de 22 millones de euros depositados en Suiza en cuentas a nombre de Bárcenas, a esta altura el malo de la película.
Pueden encontrarse curiosas similitudes entre los destinos actuales de Ecuador y España, en un giro útil para resaltar las diferencias entre el proyecto que se cuece en Europa y el que en América latina emprenden un puñado de naciones que apostaron por otro modelo que privilegia valores de defensa del ser humano antes que el de las multinacionales, como resalta el recién reelecto Rafael Correa.
La situación del PP se hizo más complicada hace exactamente cuatro años, cuando el entonces juez Baltasar Garzón abría una investigación por una presunta trama de corrupción que operaba en Madrid, Valencia y la Costa del Sol con ramificaciones en el mundo empresario ligado a integrantes de alto grado del PP. Los implicados enfrentaban cargos por blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias. Por esas cosas de la creatividad que manifiestan los sabuesos policiales en todo el mundo, la operación se llamó ‘Gürtel’. Por «correa» en alemán. Es que el cabecilla de la organización era el empresario Francisco Correa.
El acusado, según se desprende de la causa, organizaba eventos públicos del PP durante la gestión de José María Aznar (1996-2004) y mediante dádivas y aportes non sanctos conseguía ventajas y favores para su grupo empresario, que incluye una decena de firmas (todas con nombre en inglés, todas dedicadas a servicios, ninguna de rubros productivos).
Garzón dejó la causa al poco tiempo declarándose incompetente, luego de haberse ganado el odio visceral de los conservadores que, a pesar de que también había investigado al PSOE cuando el caso GAL, el grupo antiterrorista acusado aplicar metodología de la guerra sucia durante el gobierno de Felipe González. La derecha, de todas maneras, se la cobró y el año pasado fue separado de su juzgado, cuando pretendió investigar los crímenes del franquismo, y condenado a 11 años de inhabilitación. Garzón ahora es abogado de Julián Assange, el fundador de Wikileaks refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres a la espera de que lo dejen viajar al país que le concedió el asilo político.
La investigación periodística por el caso «Gürtel» fue publicada por el diario El País y los periodistas que trabajaron en ella recibieron el Premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2010. En junio pasado, y luego de tres años y cuatro meses entre rejas, desde donde se dice que seguía manejando sus negocios públicos y privados, Correa salió en libertad. La fianza de 200 mil euros se la pagó la madre.
Hace unas semanas, y luego de la gaffe más importante en su historial como fue la publicación de una foto falsa de Hugo Chávez, El País volvió al periodismo con la publicación de la contabilidad paralela que llevaba el tesorero Bárcenas en la que anotó puntillosamente los pagos “por debajo de la mesa” a la plana mayor del PP desde los 90.
Este domingo, mientras tanto, 136.079 ecuatorianos de los más de 300 mil que aún viven en España fueron a votar en las presidenciales de su país. Rafael Correa ganó allí con más del 70% de los votos. En el total general, como se sabe, obtuvo casi el 57% para la presidencia y en la Asamblea logró los dos tercios de los legisladores.
A los 49 años Correa revalida su título y se convierte en un líder regional a tener en cuenta, con una sólida formación en economía y un carisma que lo llevó a ser una garantía de estabilidad en un país que a lo largo del siglo XX tuvo un promedio de un presidente cada dos años. Pero que desde que llegó al Palacio Carondelet, en 2006, mantiene el mismo equipo gobernante y, lo más destacado, el mismo proyecto político. Más aún, parafraseando al politólogo Atilio Borón, esta elección demuestra que el poder no desgasta, que lo que desgasta es gobernar para las minorías.
El proyecto correista se basa en el ‘sumak kawsay’ (buen vivir), un concepto tomado de la cosmovisión indígena de varios pueblos de la región sudamericana, que habla de relaciones más amigables con la naturaleza y considera a las personas no como una maquinaria destinada solo al trabajo o al consumo sino como un miembro de una comunidad humana dentro de la Pachamama. Esto implica un sistema que debe mantener un equilibrio con la Madre Tierra, de la que hay que tomar “solo lo necesario” para que la intervención del hombre se reduzca al mínimo.
Correa aprendió este concepto entre los pueblos originarios, entre los que permaneció un año como voluntario luego de haberse graduado en una escuela salesiana. Fue en una misión en la provincia de Cotopaxi, en una población de extrema pobreza donde cumplió tareas como alfabetizador, ejerció sus conocimientos en economía social asesorando microemprendimientos. Y aprendió quichua.
Su paso por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, le completó un panorama más ligado a las concepciones de la iglesia popular. De hecho, Correa se niega a hablar de “mercado laboral” para referirse a la ocupación de las personas. Por eso de que el hombre no debe convertirse en una mercancía.
En España, unos 15 mil ecuatorianos pueden perder sus viviendas por no poder pagar las hipotecas que sacaron en tiempos de vacas que parecían gordas. La mitad de ellos son atendidos por la Defensoría del Pueblo de Ecuador y varios ministerios de Estado. El presidente en persona intervino para destrabar casos complicados a través de gestiones oficiales.
Desde 2011, miles de ecuatorianos que habían emigrado en busca de mejores horizontes vuelven a su patria. En un par de años, según cifras oficiales, más de 20% de los exiliados económicos, cerca de 100 mil, retornaron a su país. Pero además, más de 5 mil se animaron a tentar suerte en Ecuador.
Cruzaron el Atlántico porque en Europa tendrían leyes de protección que en Sudamérica se le negaban. Ahora que Rajoy concluye la obra comenzada por su antecesor de desmontar el Estado de Bienestar, la panacea es el Estado del Buen Vivir.
Tiempo Argentino, 22 de Febrero de 2013
por Alberto López Girondo | Ene 4, 2013 | Sin categoría
Una columna en el diario madrileño El País advertía hace un par de semanas sobre el año que le espera a España. «Tres heridas profundas, emulando el verso de Miguel Hernández, de la economía española caminan juntas en esta crisis y no son sólo ellas las que nos impiden andar: porque hay una cuarta», afirmaban los catedráticos José Manuel Lasierra y Santos Ruesga. Las tres heridas hernandianas son el endeudamiento, las desigualdades crecientes y las políticas de austeridad. La cuarta, «las limitaciones en materia de competencia de nuestro tejido productivo, (que) lacera el futuro de la economía española debido a: a) una estructura empresarial fuertemente minifundista; b) una estructura productiva que liquidó hace tiempo y con demasiada anticipación (…) parte de su componente industrial y c) un tejido empresarial poco dinámico y demasiado ahormado aún por la dependencia de la ubre pública (subvenciones, concesiones con garantía de beneficio o tolerancia de las prácticas oligopolísticas) y el escaso amor por el riesgo».
Los datos que aporta la realidad en este inicio de año, que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, también catalogó de duro, son contundentes y fueron tomados de titulares de los diarios hispanos de estos días:
• La crisis destruyó más de 2000 empleos al día a lo largo de 2012.
• El 2013 será año de los 6 millones de parados (desocupados). Según Eurostat, la oficina de estadísticas europea, el 2012 se cierra con un nivel de desempleo superior al 26,5 por ciento.
• Menos de dos trabajadores para pagar la jubilación de cada pensionista. La relación era de 2,5 a uno al inicio de la crisis, en 2007. Hay 16,3 millones de cotizantes ocupados frente a 8,1 millones de jubilados. Rajoy promete no subir la edad jubilatoria a más de 67 años.
• La ciencia dice basta. Los investigadores salen a la calle en varias ciudades españolas para denunciar los recortes y la fuga de cerebros.
• El número de billetes de 500 euros ha caído un 17% desde el inicio de la crisis. El Banco de España calcula que circularon unos 93,7 millones de billetes de 500 euros en noviembre, frente a los 114 millones del inicio de la crisis a finales de 2007.
A esto se le pueden sumar las sucesivas leyes de ultraflexibilización laboral, la clausura de ramales ferroviarios con menos tráfico para «ahorrar presupuesto» y el comienzo de la privatización del sistema sanitario en Madrid. Lo que representa un calco de las políticas que en esta parte del mundo se llevaron a cabo en los ’90, con el beneplácito entonces de los líderes españoles de los dos partidos y de los organismos internacionales. Sin olvidarse del «ramal que para ramal que cierra» de Menem y del «que vayan a lavar los platos» del ex ministro Cavallo a los científicos vernáculos.
Hay otro aspecto no menos importante en esta política de recortes que, si es por mirar ejemplos, ya deberían saber adónde conduce, ante el estallido de la Argentina de principios de siglo. Y es el recorte en el sistema educativo y la cultura. El mismo diario El País, que supo convertirse en el periódico de la democracia tras la muerte del dictador Francisco Franco, lo muestra en una producción hecha en Puerto Rico por su corresponsal Rocío Huerta.
El diario juntó a cinco intelectuales de ambas orillas del Atlántico y los puso a debatir en un artículo titulado «Ideas para salir de la crisis cultural entre España y América Latina». Allí, los convocados desnudan el trasfondo de la cuestión: «Hoy más que nunca España necesita de América, pero sin imposiciones, sin soberbias, sin vanidades, sin tutelas ni paternalismos, sino en situación de amigos y socios leales y respetuosos.» Los escritores españoles Almudena Grandes y Manuel Rivas, se cruzaron con el argentino Guillermo Martínez, el mexicano Jorge Volpi y el puertorriqueño Héctor Feliciano en el Festival de la Palabra realizado en esa isla caribeña de cultura española pero de lazos coloniales con Estados Unidos.
«Quizás en Latinoamérica estemos más acostumbrados a estos ciclos económicos, por eso sabemos vivir las crisis (…) En los noventa, cuando estábamos en paridad uno a uno con el dólar americano, no había prácticamente industria cultural», recuerda el argentino Martínez. «En el período del Corralito –aporta Feliciano– la gente se agarró a la Cultura como boya de salvación. Se llenaron los teatros, se leyó más que antes, se empezó a crear. La gente lo hizo para reflexionar creativa y fructíferamente sobre lo que estaba ocurriendo.»
«Que se cierren cines o librerías es la destrucción del hábitat y, en esta cuestión, América Latina es un espacio de esperanza. Los depósitos de esperanza han ido siempre unidos a la Cultura y la Educación» opina el español Rivas, para concluir: «Lo mejor de la cultura de América Latina es su valentía creativa, la osadía, el ir más allá… Esa cualidad de la literatura en español tiene su manantial en América Latina.»
Su colega Almudena Grandes no es menos certera. «Fuera de España existe la energía y la vitalidad, una cultura resistente, el deseo de gritar. Y eso precisamente es un contagio necesario para la cultura española que sufre con la crisis, pero que morirá si se deja arrastrar por el enemigo y por la tristeza.»
Esta tristeza de la que habla la autora de Las edades de Lulú se refleja en las encuestas, como una que publicó el diario El Mundo donde se señala que apenas el 12% de los españoles cree que en 2013 le irá económicamente mejor. Peor aún, el 53% ni siquiera tiene esperanzas de que la economía mejore en 2014, mientras que el 49% considera que con Rajoy todo anduvo peor que hace un año, cuando asumió el gobierno luego de haber sido elegido abrumadoramente el 20 de noviembre de 2011, justo para el aniversario de la muerte del dictador.
No es para menos. A la retahíla de calamidades que anuncian los medios, se suma un aumento en las tarifas del transporte del 6%, de los servicios de correo y teléfonos, de electricidad y el peaje de autopistas en alrededor de un 3% y del agua en algo más de un 4 por ciento. Esto mientras la automotriz Nissan amenaza con despidos en su planta de Barcelona si los gremios no aceptan una baja salarial para «hacer competitiva» la producción en Cataluña, la región que ahora aspira a independizarse del reino.
En todo este contexto, el diario ABC cumplió 110 años el 1 de enero. Y lo festejó divulgando en primera plana presuntos informes médicos sobre el presidente venezolano Hugo Chávez no confirmados por ninguna fuente oficial, pero sí repetidos hasta el hartazgo por medios on line o televisivos que lo dieron por válido. Una nota escrita por el corresponsal en Washington con data supuestamente filtrada por los profesionales que atienden al bolivariano en La Habana. Más allá del innegable estado delicado de salud de Chávez, que sus allegados y su gobierno destacaron varias veces, la publicación buscaba innegablemente desestabilizar al proceso venezolano a días de que el presidente deba asumir su cargo nuevamente.
ABC no se caracteriza por su apego a la verdad, aunque hay que reconocerle una dosis de honestidad porque en el editorial sobre sus 110 años en los kioscos no tuvo empacho en afirmar, el mismo día de esa polémica tapa: “Reivindicamos de nuevo nuestro compromiso con la Monarquía parlamentaria, el sistema político que nos ha garantizado la mejor etapa de nuestra historia, encarnada en la Corona y en la persona de su titular, Don Juan Carlos I. Consideramos indiscutible la unidad de la Nación española, preexistente a cualquier modelo constitucional e ideología política, y el único principio que garantiza la igualdad de los ciudadanos, sin privilegios territoriales o de cualquier otra clase. Mantenemos nuestra comprensión cristiana de los valores del hombre, tanto individuales como colectivos. Defendemos el liberalismo conservador como la opción política más adecuada para el gobierno del Estado. Y reiteramos que la democracia, el Estado de Derecho y las libertades individuales son la única forma de organización política legítima.»
Tanto es su compromiso con esos valores que el hijo del fundador del periódico, Juan Ignacio Luca de Tena y García de Torres, segundo marqués de Luca de Tena, participó íntimamente en la preparación del levantamiento contra la Segunda República, en 1936, y según los registros históricos, recibió un cheque en blanco de un financista antirrepublicano, Juan March, para financiar la sublevación de Franco en el norte de África contra el gobierno democrático.
«Franco, que ganó la guerra con la espada, nos gana la paz con su certera visión de estadista y su esfuerzo permanente lleno de amor sin límites por la Patria querida», editorializó el 2 de enero de 1940. «Vivo en la Historia» tituló su portada del 21 de noviembre de 1975 en la que se ve el féretro con el rostro en primer plano del dictador fallecido.
ABC también estuvo muy activo para apoyar el golpe contra Chávez en 2002 y apuró el reconocimiento prematuro de José María Aznar al golpista Carmona. El otro apurado entonces fue George W. Bush.
La última novedad de ABC es una información sobre presuntos acercamientos secretos de Nicolás Maduro a Estados Unidos para acordar la vuelta de la DEA con el objetivo de contrarrestar la influencia de Diosdado Cabello en un posible gobierno sucesorio. Y espera que se plieguen en la operación la misma cantidad de medios afines.
Hay dos Españas decía el otro poeta español de la Guerra Civil, Antonio Machado. Y «una de las dos Españas ha de helarte el corazón».
Tiempo Argentino, 4 de Enero de 2013
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