por Alberto López Girondo | May 12, 2019 | Sin categoría
Cuando todavía no se acallaron los ecos de las elecciones del 28 de abril y aún se negocia la formación del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, este jueves comenzó una nueva campaña, esta vez para municipales y autonómicas en regiones clave (Madrid y Cataluña) y al Parlamento Europeo, a desarrollarse el 26 de mayo. Antes del 28A la cuestión de las cloacas del Estado, el sistema de espionaje ilegal a dirigentes y magistrados, puso en el tapete el acoso del que también participaron algunos medios sobre Podemos y su líder, Pablo Iglesias. En estos días, la detención de cuatro empresarios vinculados al jefe de una organización paraestatal muestra un nuevo giro en el escándalo que involucra al PP de Mariano Rajoy pero tiene ramificaciones en otra gestión socialista.
El personaje central en esta historia es un comisario retirado, José Manuel Villarejo, detenido desde noviembre de 2017 en el marco de una denuncia por blanqueo de capitales y el armado de una organización criminal que se dedicó a utilizar información personal de dirigentes políticos, jueces y empresarios para extorsionarlos por dinero y para que obedecieran ciertas directivas ajenas a su voluntad.
La trama Villarejo también incluye el aprovechamiento de esa información por los poderes políticos, y en esta situación quedó expuesto el que fuera ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández Díaz. En su lista de casos figuran filtraciones de supuestos delitos de un exalcalde de Barcelona, la manipulación de declaraciones de un exfuncionario venezolano en relación con pagos a los fundadores de Podemos por parte del gobierno de Hugo Chávez.
Villarejo, que había entrado en la policía en 1972 –ahora tiene 67 años– fue galardonado al poco tiempo por sus acciones contra la organización vasca ETA. Creció dentro de la fuerza hasta que por circunstancias no demasiado claras se alejó en 1983 para dedicarse a la actividad privada. En poco tiempo se hizo de una pequeña fortuna mediante la formación de casi medio centenar de empresas.
En realidad, lo más fructífero de su actividad perece haber sido la investigación particular, aunque la autoridades del gobierno aseguran que jamás tuvo permiso para ejercer como detective. Pero evidentemente sus contactos dentro de la Policía y sus relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de espionaje oficial, le dieron material para hacer su tarea como encubierto. Una especie de D’Alessio pero de las grandes ligas.
Entre sus casos más conocidos aparece el incendio en la Torre de Windsor, en la City madrileña. La investigación judicial determinó que fue un operativo destinado a quemar documentación perjudicial para el presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Francisco González Rodríguez, quien renunció a sus cargos en marzo pasado «hasta que concluyan las investigaciones en curso, pues así quiere evitar que se utilice a su persona para dañar a BBVA», según informó la institución.
La novedad de estos días es que la policía detuvo por orden judicial a un grupo de empresarios ligados a Villarejo, acusados de haber contratado al ex comisario por 10 millones de euros para entorpecer un caso judicial que los involucra en Guatemala con una colosal coima de 30 millones de la misma moneda al expresidente Otto Pérez Molina para la adjudicación de la construcción y explotación de una terminal de containers en Puerto Quetzal.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2019
por Alberto López Girondo | May 5, 2019 | Sin categoría
Pedro Sánchez no tuvo tiempo de celebrar el triunfo del 28A cuando el martes le estalló una bomba que repercute en el país pero íntimamente en su propio partido. Es que el opositor venezolano Leopoldo López Mendoza, alojado en la residencia del embajador español en Caracas en calidad de «huésped», complica la zigzagueante política en relación con la República Bolivariana del inquilino de La Moncloa. Venezuela, por otro lado, fue el caballito de batalla del gobierno de Mariano Rajoy, es el enemigo favorito de los medios locales y sirvió como frente de ataque a los candidatos de Podemos.
Felipe González es el líder histórico del Partido Socialista Obrero Español y gobernó el país entre 1982 y 1996. Sigue manteniendo su peso dentro del partido y representa su ala derecha. José Luis Rodríguez Zapatero ocupó el mismo cargo entre 2004 y 2011. Viajó decenas de veces a Venezuela coordinando una ronda de conversaciones organizadas junto a exmandatarios latinoamericanos en Santo Domingo para encontrar una salida pacífica a la crisis venezolana. En febrero de 2018, Zapatero informó que a última hora la oposición se había negado a firmar el documento alcanzado, por presión del gobierno de EE UU. Las elecciones se celebraron el 20 de mayo sin el antichavismo más radical y ganó Nicolás Maduro. Zapatero insiste en que fueron comicios limpios y que si no estuvo la oposición fue porque se negó a asistir.
Para González, Maduro es un tirano y Venezuela un Estado fallido al que se debe ayudar a recuperar la democracia. Para Zapatero, quienes quieren de verdad que prime la democracia en el país caribeño, sólo deben insistir en el diálogo para evitar un baño de sangre.
La presión mediática se ensañó con Podemos: muchos de sus fundadores exaltan el papel de Hugo Chávez en el proceso latinoamericano e hicieron trabajos de asesoría rentada para ese gobierno. El discurso oficial tiñó esa relación de poco menos que pornográfica. De modo que cuando Sánchez fue ungido presidente de gobierno, en junio del año pasado y con el apoyo de la izquierda parlamentaria, ya estaba curado de espanto. Por eso cuando en enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado, se cobijó en la Unión Europea para reconocerlo, aunque no rompió con Maduro. El martes rechazó el intento de golpe. A las pocas horas, López, descendiente de una familia de las más acaudaladas de Venezuela, aparecía en la residencia del representante diplomático español. Días antes del 28A, el expresidente de la Comunidad de Madrid por el PP, Ángel Garrido, candidato a la Eurocámara este 26 de mayo, se pasó a Ciudadanos. Fue un golpe que los «Populares» asumieron designando en su lugar al venezolano Leopoldo López Gil, padre del «huésped».
El canciller Josep Borrel declaró el viernes que no esperaba que Caracas violara su territorio diplomático para detener a López, y al invitado le dijo que España no aceptaría que pretenda convertir a la embajada en un centro de activismo político.
Desde las tres derechas salieron a golpear a Sánchez. La más cáustica fue la hispano-argentina Cayetana Álvarez de Toledo (PP por Cataluña): exigió un apoyo «sin fisuras» al nuevo residente en la embajada española y consideró que lo de López Mendoza es «el más esencial y admirable activismo democrático».
Tiempo Argentino, 5 de Mayo de 2019
por Alberto López Girondo | Abr 29, 2019 | Sin categoría
No es que la campaña electoral española haya culminado con la elección de este 28 de abril. Más bien es, como se dice por estas campiñas, el pistoletazo de largada para otros comicios que no por menos impactantes a nivel nacional remuevan menos a las dirigencias políticas. En efecto, el 26 de mayo habrá elecciones para la Eurocámara, pero sobre todo, habrá comicios municipales y se renovarán alcaldías clave como las de Madrid y Barcelona, que están gobernadas por dos mujeres representantes de alianzas de Podemos con partidos de izquierda.
El caso de la capital española es emblemático: la exjueza Manuela Carmena, de 74 años, ganó la alcaldía de la mano de una coalición de izquierda, Ahora Madrid, conformada por Podemos y Ganemos Madrid, un agrupación. Carmena se había jubilado con todos los laureles de una trayectoria límpida en el ámbito de la Justicia luego de haberse iniciado, en 1977, en el Partido Comunista Español. Ganó en 2015 con el 63% de los votos.
Junto con el triunfo de Ada Colau, una joven activista de 45 años en Barcelona, fueron los dos grandes espaldarazos para el crecimiento territorial del partido liderado entonces por Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Colau se había hecho conocida protagonizando las primeras protestas contra los desahucios de familias que no podían pagar las cuotas de sus hipotecas.
En las elecciones de 2016 la alianza Unidos Podemos (UP) logró 71 bancas en el Congreso de los Diputados y fue el tercer partido en la disputa, rompiendo una hegemonía que tenía ya casi 40 años entre el PP por centroderecha y el PSOE por centroizquierda. Quitándole votos, de hecho al Partido Socialista Obrero Español. También fue clave UP para dar el zarpazo contra Mariano Rajoy hace un año y derrotar al líder del Partido Popular con un voto de censura que terminó con su gestión antes de tiempo.
Pero en enero pasado hubo una hecatombe dentro de la izquierda alineada detrás del dúo fundador de Podemos. Fue cuando Errejón intentó que le aprobasen una plataforma partidaria en un congreso de la agrupación. Derrotado en la compulsa, su posición se fue haciendo cada vez más adversa a Iglesias y comenzó lo que para muchos fue la batalla final de los egos fundadores. Una sensación que venía de antes pero estalló en esos días.
El resultado fue que Errejón anunció su apoyo a Carmena dentro del partido Mas Madrid y renunció a la banca que había obtenido con Podemos en el Congreso. El partido, en tanto, repitió su alianza con Izquierda Unida y con los ecologistas de Equo, la versión española de los verdes, aunque ahora el nombre oficial es Unidas Podemos, para darle más visibilidad a su lucha por la igualdad de género.
Los popes de Podemos, como Juan Carlos Monedero, reconocieron a Tiempo que entre las razones para explicar el resultado de este domingo –UP cayó de 71 a 42 bancas- ocupa un lugar destacado la pelea entre los dos fundadores. Para ellos lo de Errejón fue una deslealtad. Para los votantes de a pie que habían abandonado el PSOE desencantados por sus políticas neoliberales, fue una evidencia de que en el fondo “todos son iguales” y volvieron a lo ya conocido.
Es bueno decir que además de la ruptura madrileña, tanto Iglesias como Podemos vinieron sufriendo el acoso de los medios y una guerra sin cuartel con información falsa deslizada por los servicios de inteligencia españoles durante el gobierno de Rajoy y que hicieron eclosión con el caso del ex comisario José Manuel Villarejo, actualmente detenido por varias causas, entre ellas el espionaje ilegal a través de una empresa particular a dirigentes políticos. Al caso se lo conoce como de “la clocas”, porque usaron fake-news de las peores para ensuciar a Iglesias y a toda la dirigencia.
Este domingo, el total de los votos del trípode derechista consiguió el 53,58% de los votos, contra el 45,23 de los partidos de centroizquierda. Una complicación evidente contra la aspiración de Carmena de tener otro mandato, como destaca el portal de eldiario.es. En un análisis puntual, el periódico web destaca que posiblemente Mas Madrid, la plataforma a la que adhieren Carmena y Errejon, podría tener mejor resultado que el PSOE en la capital española, pero aún ganando debería enfrentar a un parlamente local totalmente adverso.
Tiempo Argentino, 29 de Abril de 2019
por Alberto López Girondo | Abr 28, 2019 | Sin categoría
Varios argentinos participan como candidatos o integran equipos en diversos partidos políticos. Otros influyen desde la cultura, como Andrés Calamaro, que protagonizó un menudo escandalete cuanto publicó en un tuit que prefería «el vértigo de los patriotas y reaccionarios». Lo que fue interpretado como un apoyo al ultraderechista Vox, algo que luego el músico intentó desmentir. Entre los candidatos figuran:
Mónica Silvana González: bonaerense, criada en Corrientes, desde 1998 en Alcalá de Henares. Pretende ser diputada a la Eurocámara por el PSOE.
Gerardo Pisarello: tucumano, hijo del abogado radical Ángel Pisarello, desaparecido por la dictadura, vive en Barcelona desde 2001. Fue N° 2 en la lista para la alcaldía de Barcelona con Ada Colau. Aspira a una diputación por En comú Podemos.
Albano Dante Fachin Pozzi: de Bahía Blanca (1976), su familia emigró a Barcelona en 1992. Integró Podemos y en 2017 se sumó a Catalunya su que es Pot (izquierda).
Cayetana Álvarez de Toledo: aspira a una banca como diputada por Barcelona en el PP. Hija del XII marqués de Casa Fuerte, Juan Álvarez de Toledo y Giraud. Su madre argentina: Patricia Peralta Ramos y Madero. Nació en Madrid, se crió en Buenos Aires y en 2007 se nacionalizó española. Habla con inconfundible acento porteño.
Pablo Gentili, porteño, ex sec. Ejecutivo de Clacso y asesor de Lula y Dilma Rousseff. Asesor de campaña de Pablo Iglesias.
Pablo Echenique: Rosarino, sec. de Organización de Podemos y diputado.
Tiempo Argentino, 28 de Abril de 2019
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