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Trump ataca en el exterior para defenderse del juicio político en Estados Unidos

Trump ataca en el exterior para defenderse del juicio político en Estados Unidos

Acosado por impeachment, Donald Trump, que hizo un culto de mostrarse diferente a todos los dirigentes políticos, apeló al mejor manual de supervivencia de algunos de sus antecesores. Es así que este martes, mientras en la Cámara de Representantes ultimaban los detalles para aprobar la investigación sobre presiones al gobierno de Ucrania para que actúe contra el hijo de un rival demócrata a las elecciones del 2020, festejó la muerte del líder de la organización yihadista Estado Islámico, Abu Bakr al-Baghdadi. 

Al igual que Barack Obama cuando tropas estadounidenses eliminaron a Osama bin Laden en 2011, Trump fue a la Sala de Situación de la Casa Blanca para asistir a la muerte filmada de un Enemigo Número 1 de Estados Unidos. Al Baghdadi, quien según la información oficial se suicidó cuando estaba rodeado de efectivos estadounidenses. «Fue como ver una película», exclamó Trump. Como Osama, su cuerpo fue también eliminado y Trump asegura que ya conocen a quien es su sucesor. «Ahora el mundo es mucho más seguro», apeló a otra muletilla típica de los sucesores de George Washington.

El 19 de diciembre de 1998, la Cámara Baja abrió el impeachment contra Bill Clinton, por perjurio y obstrucción a la Justicia en torno a un escándalo sexual con una becaria, Monica Lewinski. Dos días antes, Clinton ordenó abrir fuego en la Operación Zorro del Desierto contra Irak, entonces gobernado por Saddam Hussein, por presunto incumplimiento de resoluciones de la ONU. Clinton zafó de la destitución luego de haber reconocido «relaciones impropias» con la joven. No hay un cálculo exacto de víctimas fatales de la operación, pero fuentes extraoficiales estiman que cayeron cerca de 2000 personas.

La jefa de la bancada demócrata, la experimentada Nancy Pelosi, condujo de debate para investigar a Trump. El mandatario quedó contra las cuerdas luego de que se difundiera una conversación del 25 de julio pasado con el presidente Volodymyr Zelensky en que le recomendaba dar pie a una pesquisa de un fiscal ucraniano contra Hunter Biden, hijo del ex vicepresidente Joe Biden, tal vez el mejor posicionado de los candidatos demócratas a pelear la elección del año que viene. Biden Jr, luego del golpe que destituyó –con apoyo de agencias estadounidenses– al presidente Viktor Yanukovich, en 2014, obtuvo un puesto muy bien remunerado en el directorio de una empresa de energía de ese país.

De la conversación Trump-Zelensky surge que Estados Unidos facilitaría un crédito para la compra de armas, un insumo básico para Kiev en el contexto de su conflicto con las zonas rusófilas del este del país, que se rebelaron contra el poder central tras la destitución de Yanukovich. Pero el dinero llegaría a condición de que el fiscal se reuniera con el abogado del inquilino de la Casa Blanca, Rudolph Giuliani para arreglar la investigación contra Biden Jr.

La defensa de Trump en este entuerto es que no hubo presión ni extorsión, que el crédito se otorgó. No lo dijo, pero en realidad ese tipo de actitudes forman parte del ADN de Washington, sólo que en este caso lo que se le cuestiona es que haya utilizado esa metodología para avanzar contra un rival interno.

De allí tal vez que las encuestas no muestran un apoyo al impeachment. Un sondeo encargado por el diario The Washington Post y la cadena ABC News revela que el 49% de los ciudadanos aprueba el juicio político mientras que el 47% dice que no hay razones para procesarlo. La diferencia está dentro del margen de error.

Por otro lado, el juicio político fue aprobado por 232 a 196, pero sólo un republicano se sumó al pedido, mientras que dos demócratas votaron por el No. Esto le baja el precio a cualquier resolución ya que una eventual condena estaría teñida de partidismo. La Cámara Alta, en tanto, está dominada por el oficialismo.

Trump critica ácidamente sobre todo al legislador encargado del proceso, el representante demócrata Adam Schiff, titular del Comité de Inteligencia. Razones no le faltan para la sospecha: Schiff ya cumplió diez períodos como representante por California y en su historial mantiene una férrea cercanía con los intereses del Pentágono y el aparato industrial-militar.

Tiempo Argentino, 3 de Noviembre de 2019

A pesar de Trump, los «halcones» empujan a la guerra contra Irán

A pesar de Trump, los «halcones» empujan a la guerra contra Irán

Que Donald Trump hubiese designado Consejero de Seguridad Nacional a un experto en negociaciones de rehenes como Robert O’Brien puede significar una señal auspiciosa para quienes aspiran a una paz duradera en esa extensa región que va de Afganistán a Siria y que a partir del 11 de setiembre de 2001 se convirtió en una suerte de patio trasero para EE UU. Pero que un halcón como John Bolton haya sido expulsado de la Casa Blanca no implica que los señores de la guerra hayan salido de Washington. En tal sentido, la bandera de la agresividad exterior está por estas horas en manos del secretario de Estado, Mike Pompeo, aunque hay otros dos adalides: el vicepresidente Mike Pence y el enviado especial para el «caso Venezuela», Elliott Abrams.

El peligro de que sigan cerca del presidente es que la escalada contra Irán termine en un conflicto bélico de imprevisibles consecuencias que envuelva a las principales potencias, como China y Rusia. Habrá que ver qué ocurre esta semana, cuando los protagonistas de esta saga se crucen en la Asamblea de la ONU en Nueva York.

Se sabe que Trump, que no suele ocultar sus sentimientos, echaba chispas contra Bolton desde que en mayo pasado fue evidente que su estrategia para derrocar a Nicolás Maduro había fracasado. La situación era irrespirable, dijeron cerca del Salón Oval, porque Bolton tampoco es de callarse y apuraba definiciones en favor de una intervención contra Irán, uno de los objetivos de su vida como funcionario. A principios de este siglo había trabajado codo a codo con Donald Rumsfeld, el secretario de Defensa de George W. Bush que pergeñó una doctrina junto con el vicealmirante Arthur Cebroswski que promueve la destrucción de las estructuras estatales en los países que no se sometan a los designios del poder imperial. La llegada de Barack Obama frustró ese plan, porque en 2014 el presidente logró un acuerdo entre las cinco potencias nucleares y Alemania con Irán para el control del proyecto atómico de la nación persa.

Ni bien Trump se mudó a la Casa Blanca, empezó a dinamitar tanto ese acuerdo así como los que venían negociándose con Cuba (ver aparte). Allí vieron un lugar bajo el sol un grupo de neoconservadores aguerridos y brutales. Entre ellos descollaba Bolton, pero también Pompeo, que al principio dirigió la CIA. El primer secretario de Estado, Rex Tillerson, era un Ceo de Exxon. Pompeo está ligado también a la industria petrolera aunque a través de sus sponsors, los hermanos Koch, ultramillonarios ultraconservadores de Wichita.

Trump se maneja de un modo que parece errático, aunque a su favor habría que decir que en estos dos años y medio de gestión, no inició ninguna guerra y abrió negociaciones con un viejo «enemigo» de Washington, el líder norcoreano Kim Jong-un. La gota que rebasó el vaso para los «neocons» parece haber sido la invitación a sentarse a dialogar con los talibanes.  Peor aun, había invitado a sus representantes a reunirse en Camp David, la residencia presidencial de verano, para el 11 de setiembre.

También estaba planificando un encuentro en Suecia con miembros de los huties, el grupo yemenita que se enfrenta con el régimen de Abd Rabbuh Mansur al Hadi y que es ferozmente combatido por una coalición comandada por Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Una afrenta inadmisible para los halcones que consiguieron tras dos actos aparentemente desconectados, bloquear ambas iniciativas de paz: un ataque en Kabul en que murió un soldado estadounidense y otras 11 personas y el bombardeo a una refinería saudita que dejó fuera de servicio a la planta que produce el 6% del petróleo que circula por el mundo desarrollado.

O’Brien es conocido como un hombre de modales suaves y encantadores. Pero tampoco es un pacifista. Por lo pronto, se formó junto con el mismo Bolton en un despacho de la ONU. Pero conoce el tema Afganistán ya que participó en el comité que elaboró la Constitución de ese país en 2007. Y en Suecia, hace algunas semanas, negoció con la Justicia el caso de un rapero detenido por pelear en una calle de Estocolmo. O’Brien «podría ser tan agresivo como Bolton, pero ciertamente no es un pugilista», lo definen. Por esas curiosidades de la vida, O’Brien estudió en el Colegio Cardenal Newman de Santa Rosa, en California, para egresar como abogado de la Universidad de ese estado.

La férrea sociedad Washington-Riad no se rompió tras el asesinato del periodista Jamal Khasshoggi como no lo había hecho en estos últimos cinco años a pesar de las denuncias por los crímenes de guerra cometidos en Yemen por sus tropas. Más aun, Trump esgrimió como argumento para no castigar al príncipe Mohamed bin Salman, responsable del crimen, en que el país compró más de 100 mil millones de dólares en armas. Y que habían pagado al contado. Pero se nota su rechazo a condenar con vigor a Irán por el atentado en la refinería de Abqaiq. La versión que defiende Pompeo es que el golpe fue con drones o misiles lanzados por Teherán, a pesar de que los huties se lo atribuyeron como represalia a la invasión saudita.

Afganistán, en la práctica, es una guerra que EE UU no pudo ganar y Trump está tratando de salirse de allí de cualquier modo. Obama ganó la presidencia con la promesa de retirar las tropas de ese país y de Irak, y se fue sin cumplir. La industria armamentística necesita de la guerra para mantener sus acciones en alto, pero ese no parece ser el negocio del presidente. El caso es si podrá vencer a los que a su alrededor pugnan por mantener ardiendo los campos de batalla. Hasta ahora, les concedió un endurecimiento de sanciones, ahora contra el Banco Central de Irán.

Inéditas agresiones a Cuba

«EE UU muestra desde hace dos años una agresividad inédita contra Cuba, reflejada especialmente con las medidas sobre los suministros de combustible», dijo el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla. Se refería al incremento de las sanciones contra la isla desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, lo que definió como un «uso desvergonzado de estas herramientas», que, en el caso del bloqueo, causó pérdidas, insistió, por 922.630 millones de dólares en los 60 años que lleva en vigencia. Y que Barack Obama había prometido eliminar cuando en diciembre de 2014 se propuso descongelar las relaciones entre ambos gobiernos.

Tiempo Argentino, 22 de Septiembre de 2019

Trump nombró a un negociador nato para reemplazar al belicoso John Bolton

Trump nombró a un negociador nato para reemplazar al belicoso John Bolton

En un gesto de hondo significado geopolítico, el presidente Donald Trump anunció el reemplazante del belicoso John Bolton como asesor de Seguridad Nacional. Se trata de Robert C. O’Brien, un abogado de Los Ángeles que trabaja en la función pública desde tiempos de George Bush pero no dejó de hacerlo con Barack Obama y que se especializa en negociar con secuestradores..

«Me complace anunciar que nombraré a Robert C. O’Brien, que actualmente se desempeña como el exitoso Enviado Especial Presidencial para Asuntos de Rehenes en el Departamento de Estado, como nuestro nuevo Asesor de Seguridad Nacional. He trabajado mucho y duro con Robert. ¡Hará un gran trabajo!», celebró Trump.

Para aclarar los datos, O´Brien es un especialista en negociaciones de alto riesgo y fuertes tensiones, como es el trabajo que venía haciendo, y para quienes lo conocen, según el diario The Washington Post, «es el tipo más agradable del planeta». La contracara de Bolton, que se jactaba de ser una suerte de cow boy global, siempre desafiante y pendenciero pero con un pasado teñido de cobardía individual, ya que en su currículum figuran excusas inverosímiles para no ir como soldado a la guerra de Vietnam.

Precisamente el carácter de «superhalcón» le había traído a Bolton graves enfrentamientos con Trump, que más allá de sus tonos también provocadores, es el primer presidente desde hace más de un siglo que no comenzó ninguna guerra y aunque no lo parezca, intenta cerrar todos los conflictos abiertos por sus antecesores. Lo dijo claramente, el despido -humillante por demás- de Bolton es por diferencias en la estrategia a seguir con Venezuela, Corea del Norte e Irán. Pero también con los talibanes en Afganistán y con Siria.

De hecho, el ataque del sábado contra la mayor refinería de petróleo de Arabia Saudita puede ser leído también como una amenaza a esa política que Trump viene tratando de imponer en Washington y que va en contra de los intereses del Estado Profundo -que apuesta a la llamada Doctrina Rumsfeld/Cebrowski , que pretende la destrucción de las estructuras de los Estados en los países no alineados con EEUU- y del complejo industrial militar.

El reino saudí, enfrascado desde hace cinco años en una guerra civil en Yemen, asegura tener pruebas de que los atentados en las plantas de Abqaiq y Khurais de la empresa estatal Aramco fueron obra de agentes de Irán. Sin embargo, el ataque se lo atribuyó el vocero de los hutíes, el grupo yemenita que lucha por el control del país y al que desde 2015 Riad intenta destruir, en una coalición con Emiratos Árabes Unidos hasta ahora sin éxito, a pesar de los ingentes recursos económicos y armamentísticos con que cuentan.

Trump, en una jugada a dos puntas, mantiene abierto el canal de diálogo con representantes hutíes en Estocolmo pero envió al secretario de Estado, Mike Pompeo, a entrevistarse con el príncipe Mohammed bin Salman, el hombre fuerte de la monarquía, para acordar alguna posición común.

Al mismo tiempo, Trump tuiteó que había instruido al Secretario del Tesoro para reforzar las sanciones contra Teherán, aunque no culpó de los ataques al gobierno de Hasan Rohani, dato a tener en cuenta por eso de que los silencios también resuenan en al diplomacia.

O´Brien fue enviado a Suecia por el presidente para ayudar con el caso de A $ AP Rocky. Se trata de un rapero, cuyo nombre de bautismo es Rakim Mayers, que había sido detenido en Estocolmo tras una pelea callejera junto con otras dos personas. Un tribunal lo liberó bajo la condición de que se hicieran cargo de los gastos legales derivados del hecho.

«El tribunal considera que los acusados ​​no se encontraban en una situación en la que tenían derecho a la legítima defensa y que habían agredido a la víctima golpeándolo y pateándolo», especificó el fallo. Trump había salido en defensa del rapero y según parece, su enviado cumplió en hacer un acuerdo para liberarlo con el menor daño posible a la salud institucional y al honor de los involucrados.

El mandatario ya tenía a O.Brien en su lista de candidatos a suceder a Bolton aún antes de que terminara por decidirse a echarlo. Eso fue en mayo, cuando era evidente que la estrategia para derrocar a Nicolás Maduro había fracasado y cuando Trump se dio cuenta de que esa puja belicista lo podía llevar a una guerra total en Sudamérica, cosa que no quería.Tampoco quiere una guerra contra el norcoreano Kim Jong un, ni contra los talibán, con quienes venia negociando una reunión nada menos en Camp David, la estancia de descanso de los presidentes estadounidenses. El encuentro se iba a realizar el domingo 8 de setiembre y fue cancelada a última hora tras un ataque en Kabul en el que murió un militar estadounidense. La última cumbre con el líder norcoreano no llegó a nada a raíz del rechazo de funcionarios de peso dentro del gobierno estadounidense y de los medios, alineados con el Estado Profundo.

La reunión que se estaba debatiendo entre Trump y representantes huties en Estocolmo también quedó en veremos luego del ataque con los drones. Algo similar ocurre en las negociaciones que el inquilino de la Casa Blanca venía ofreciendo a Rohaní.El próximo 23 de setiembre, Trump tiene horario para hablar en al Asamblea General de la ONU. Quizás ya no podrá decir que abrió canales de diálogo con Teherán y habrá que ver si podrá cruzarse con Rohaní. Por lo pronto, el presidente persa anunció que su viaje esta por ahora suspendido porque no le dieron aún la visa que necesita para ir a EEUU.

Puertas adentro, y en vista de que ya se está preparando para las elecciones del año emntrante, el mandatario se ufanó de que el ataque a las plantas de Aramco no afectará a la provisión de petróleo a EEUU, como sí lo hará a Europa, China y Japón.»Qué bueno que nuestro país ahora es independiente de la energía. Estados Unidos está en mejor forma que nunca. ¡El ejército más fuerte con diferencia, la economía más grande (ya ni siquiera cerca), número uno en energía! MAGA = KAG!», tuiteó este miércoles.

MAGA es la sigla en inglés para «Hacer grande a EEUU otra vez», que fue el lema de su campaña de 2015. KAG es el lema de cabecera para la del 2020, «Mantener grande a EEUU».

Tiempo Argentino, 18 de Septiembre de 2019

Con el correo y los puertos arrancó la ola privatista para arrasar con el Estado

Con el correo y los puertos arrancó la ola privatista para arrasar con el Estado

Puede sonar a desafío, pero esta tanda de privatizaciones de empresas públicas que anunció el presidente Jair Bolsonaro comenzará por el correo, la mayor compañía de logística de América Latina. Es que en junio pasado, el mandatario brasileño echó de un modo casi humillante al presidente de Correios, el general Juarez Aparecido de Paula Cunha porque «se comportó como un sindicalista» en lugar de defender las políticas neoliberales que bajan desde Brasilia.

Con una carrera militar de 50 años, Paula Cunha había sido nombrado en el cargo cuando asumió Bolsonaro, como parte del apoyo que el excapitán buscó entre sus ex colegas de armas.

Pero se ve que el general –con cursos de estrategia en Brasil pero también en EE UU y las Naciones Unidas– no entendió o no quiso entender el mensaje que bajó desde el Ministerio de Economía, a cargo del discípulo de la Escuela Chicago Paulo Guedes.

Es así que en una audiencia en la Cámara de Diputados el 14 de junio pasado, el militar criticó la privatización de la empresa que había anunciado el jefe de Estado. Lo más grave, para Bolsonaro, es que se sacó fotos con parlamentarios del PT y del PSOL, los más fervientes opositores al plan neoliberal de la nueva gestión. En su reemplazo nombró a otro militar, FlorianoPeixoto Neto, como para calmar las aguas dentro de los cuarteles.

La ola privatista que se enunció esta semana incluye a los puertos del país, entre ellos el principal de la región, el de Santos, por donde sale la producción de San Pablo y alrededores. Pero también la Casa de la Moneda, la administración de cárceles federales y parques nacionales, parte del paquete accionario de Eletrobras, lo que disparó las acciones de Petrobras, porque se supone que luego vendría la enajenación de la petrolera estatal.

La Empresa Brasileira de Correios y Telégrafos (ECT), más conocida como Correios, es una suerte de joya de la abuela de perfil medio, con unas 12 mil oficinas diseminadas en todo el país y más de 100 mil empleados, facturó en el último ejercicio unos 4500 millones de dólares.

Forma parte de esta andanada de 17 empresas estatales que ahora salen a la venta. Las autoridades sostienen que de ese modo recaudarán unos 175 mil millones de dólares. Pero la megaoperación todavía necesita la aprobación del Congreso y del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), que debería confirmar la necesidad y la oportunidad de esa venta.

Entre la oferta presentada el miércoles figura Telebras, que administra redes de fibra óptica para conexiones de Internet y satelitales. La compañía de comunicación EBC, un centro de investigación avanzada en tecnología electrónica, el Servicio Federal de Procesamiento de Datos y la Empresa de Información y Tecnología de la Seguridad Social.

En los 90 muchas empresas públicas creadas desde tiempos de Getulio Vargas –años ’40 y ’50– pasaron a manos privadas, pero aún quedan unas 420. Según Bolsonaro, «vamos a retirarle trabas a la vida de ustedes, los empresarios. Yo cambié con los años: era estatizante en una época, pero yo admito que no sé de economía; los que decían que sabían hundieron a Brasil».

Tiempo Argentino, 25 de Agosto de 2019