por Alberto López Girondo | Oct 2, 2018 | Sin categoría
Cuando faltan apenas cinco días para las elecciones presidenciales brasileñas, el clima se pone cada vez más denso y todo indica que la polarización entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro, el que reemplaza al proscripto Lula de Silva y el ex capitán que reivindica la tortura, irán a la segunda vuelta. Es así que el juez que condenó y ordenó detener al fundador del Partido de los Trabajadores, Sergio Moro, liberó la delación premiada de un ex ministro de Lula y Dilma Rousseff que había sido desechada por el Ministerio Público porque era mucho palabrerió pero no aportaba pruebas. Paralelamente, en el Tribunal Supremo Federal (TSF)los togados también están enfrentados por el líder metalúrgico detenido en Curitiba desde el 7 de abril pasado. Un supremo, Ricardo Lewandoswski, había autorizado un reportaje de Folha de San Paulo a Lula, otro, a la sazón presidente de la Corte, José Antonio Dias Toffoli, impidió su publicación. Ahora Lewandoswski dobló la apuesta y permitió otra entrevista, con el diario español El País y la Rede MInas de Televisión. Habrá que ver si esta vez la palabra del dos veces mandatario llega a la audiencia.
La fuerte controversia que despierta la detención y proscripción de Lula coloca al sistema judicial brasileño en el pozo más hondo desde la dictadura militar (1964-1985) al decir de analistas de todas las pelambres. Ocurrió el afiebrado domingo 8 de julio cuando el juez Rogerio Favreto, del Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF-4) con sede en Porto Alegre, aceptó el pedido de habeas corpus presentado por la defensa de Lula y ordenó liberarlo.
La medida fue desoída por la Policía federal, que mantiene a Lula en cautiverio en su cuartel de Curitiba. Luego de un embrollo de características de comedia, otro juez bloqueó la liberación y desde el TSF se terminó de legitimar la permanencia entre rejas del hombre que lideraba ampliamente las encuestas para volver al Palacio del Planalto.
También hubo un pequeño enfrentamiento cuando el Comité de Derechos Humanos de la ONU pidió a la justicia brasileña que se autorizara la candidatura de Lula al entender que no pesa sobre él una condena firme y que se deben garantizar sus derechos civiles.
El Tribunal Electoral no hizo lugar a ese reclamo y bloqueó la posibilidad de presentarse al comicio de este domingo. Fue entonces que se oficializó la fórmula de Haddad, del PT, ex alcalde de San Pablo que había sido ministro de Lula y de Dilma Rousseff, junto con Manuela D´Avila, del Partido Comunista do Brasil, para vicepresidenta.
La semana pasada, el diario Folha de Sao Paulo había pedido autorización para entrevistar a Lula. Lewandowski dio permiso y la nota se hizo. Pero Dias Toffoli, que reemplazó en la presidencia del máximo tribunal a Carmen Lucia el 13 de setiembre pasado, impidió que la entrevista fuera difundida. Una medida avalada por el vicepresidente del tribunal, Luiz Fux, a todas luces violatoria de cualquier Constitución del mundo occidental y cristiano, ya que es un caso evidente de censura previa, como refunfuñaron juristas de todas layas.
Este lunes, otra vez Lewandowski, aceptó el pedido del periodista Florestan Fernandes de reportear a Lula en su celda, para la versión en portugués de El País y la RMT. No solo eso, Lewandowski -quien fue nominado para el cargo por Lula, al igual que la mayoría de miembros de la Corte- fue muy duro contra la censura ordenada por sus colegas para el caso Folha. Apunta que son decisiones ilegales y agrega que fueron tomadas por cuestiones «subalternas» y nofundamentaciones leguleyas.
El caso es que Dias Toffoli planteó en su dictamen que la entrevista podría emitirse solio después de la segunda vuelta, argumentando que ahora puede incidir en el resultado de este domingo.Sin embargo, distinto fue el camino seguido por Moro, que ya había condenado a Lula sin evidencias de delito cometido en la supuesta compra de un triplex en Guarujá que nunca se pudo probar. Solo apeló entonces a la convicción de que el ex presidente era corrupto.
Este lunes, Moro liberó a la prensa la declaración de Antonio Palocci como arrepentido realizada en abril pasado (ver aca). El que fuera ministro de Hacienda de Lula y jefe de Gabinete de Dilma fue apresado en 2016 en el marco de la Operación Lava Jato y condenado a 12 años de cárcel.
Se incorporó al sistema de delación premiada para morigerar su sentencia y declaró que Lula había ordenado utilizar fondos irregulares para la campaña electoral de Dilma en 2010. A una semana del comicio, este dato también puede ser parte de una campaña electoral, pero tal consideración no parece mover el amperímetro de la Corte.
Para colmo, la declaración de Palocci, no fue avalada por la fiscalía, que no encontró pruebas de que las palabras del hombre, que fue uno de los fundadores del PT, tuvieran respaldo probatorio.
A todo esto, ante un escenario de final entre Bolsonaro y Haddad, gran parte del establishment prefiere al representante del PT, ya que Bolsonaro representa mucho del pasado oscuro de Brasil durante al dictadura y sería un baldón para la democracia de ese país.
Sin embargo OGlobo, que fue crucial para el golpe de 1964 tanto como para el de 2016 contra Dilma, ya dio señales de que dará respaldo al candidato xenófobo, machista y defensor de la tortura, entre otras razones, porque garantiza medidas neoliberales para su gestión. Pero sobre todo porque ante la caída de los candidatos del centro golpista (PSDB y PMDB) es el único que podría impedir «la amenaza del comunismo» que encarna el PT aliado con el PCdoB.
Tiempo Argentino, 2 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 27, 2018 | Sin categoría
Luego de 39 años de lucha, la hija de un ex diplomático brasileño finalmente puede ver reivindicada la memoria de su padre, asesinado por la dictadura militar para evitar que publicara un libro con contundentes pruebas de corrupción en la construcción de la represa de Itaipú. Lygia Jobm por ahora se conforma con que en el certificado de defunción figure que Jose Jobim falleció el 24 de marzo de 1979 de “muerte violenta causada por el Estado brasileño en el contexto de la persecución sistemática y generalizada a la población identificada como opositora política al régimen dictatorial de 1964 a 1985”. Y no que diga que se suicidó o, como algo más tarde, que fue un homicidio con autores desconocidos.
En declaraciones radiales, la mujer dice que por ahora no avanzará hacia la justicia penal porque en el actual escenario de la justicia de su país, no confía en los magistrados para hacer una investigación seria y profunda. Pero que “mañana Dios dirá”. Esó si, irá a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a presentar su caso.
Jobim había nacido en 1909 en San Pablo en el seno de una familia acomodada y vinculada con la dirigencia política de aquel Brasil semifeudal. Su esposa, Lygia Maria Collor, era hermana de la madre del ex presidente Fernnado Collor de Mello, destituido en un impeachment en 1992. El mismo José llegó a trabajar en la empresa de caucho Rubber Army, que había prosperado durante la Segunda Guerra Mundial. Su hermano, Danton, fue presidente del diario Última Hora, el único opositor al golpe de Estado, luego de que el anterior titular, Samuel Wainer, tuvo que exiliarse.
José incursionó en la carrera diplomática y fue vicecónsul en Washington, ministro plenipotenciario en Helsinki, embajador en Asunción y luego en Quito entre 1944 y 1962. Pero tuvo un encargo que a la sazón le terminaría costando la vida de parte de Joao Goulart, un líder popular destituido en 1964, acusado por la derecha y especialmente por OGlobo de ser izquierdista, que murió
en circunstancias poco claras en diciembre de 1976 en Corrientes, donde se había refugiado de los militares de su país.El caso es que el presidente Goulart le pidió a Jobim que fuera a Asunción para ultimar los detalles de la licitación de las turbinas para la mayor represa sudamericana, entre Paraguay y Brasil. En una entrevista a la emisora ABC Cardinal -perteneciente al multimedios ABC Color- Lygia Jobim, la hija, contó que la propuesta más ventajosa para ambos países era la de una empresa de la Unión Soviética. “Eso fue lo que recomendó mi padre- señaló la mujer, también diplomática- pero a poco de volver se produce el golpe y Goulart es obligado a dejar la presidencia”.
Finalmente las turbinas las construyó la alemana Siemens, según Lygia Jobim, a diez veces más el valor de las soviéticas. Como detalles anecdótico, las turbinas de la represa argentino uruguaya de Salta Grande fueron construidas en la URSS. También la oferta resultó la más conveniente. Y en ese momento, de este lado del río gobernaba el peronismo, mientras que del otro había una dictadura que le dio vueltas al asunto porque el proveedor era de la potencia comunista.
En cuanto a Jobim, luego del golpe siguió vinculado a su metier, por lo que entre enero de 1965 y septiembre de 1966 fue embajador en Colombia y luego fue trasladado a la sede diplomática de Brasil en Argel. De allí recaló en la Santa Sede. Siempre tuvo como tarea al margen, la recopilación de datos sobre la construcción de Itaipú. Le había picado el bicho sobre ese repentino cambio de condiciones que permitieron modificar de un modo tan drástico el presupuesto para la obra, que oficialmente se inició en 1966 y se comenzaría a poner en marcha en 1984.
La dictadura brasileña, con aires de prolijidad y desapego al poder que permitió una cierta institucionalidad de un modelo autocrático, le puso límite al mandato de cada jefe de gobierno. Así, el 15 de marzo de 1979, el general y hasta entonces jefe del servicio de Inteligencia, Joao Baptista de Figueiredo, tomó la banda presidencial de otro general, Ernesto Geisel.
Invitado a la fiesta que se hizo en honor al cambio de mando, José Jobim contó a algunos de los contertulios que estaba escribiendo sobre el escándalo de corrupción en Itaipú. Que tenía mucha documentación por sus contactos en el Paraguay, gobernado con puño de hierro por Alfredo Stroessner, y adonde había sido embajador y enviado por Goulart para algo así como auditar los contratos.
Pero Figueiredo había sido jefe de los espías y tenía oídos en todas partes. El 22, una semana después de la fiesta, Jobim desapareció al salir de su casa en Río de Janeiro. Horas más tarde una farmacéutica de Barra de Tijuca dijo que el hombre le entregó una nota en la que decía que había sido secuestrado en su propio auto y que lo iban a llevar al Puente de Joaotinga.
Dos días más tarde, el 24 de marzo, su cuerpo apareció algo más lejos de ese puente, colgado a la rama de un árbol de una cuerda de nylon, con las piernas dobladas pero los pies apoyados en el piso. El informe policial se apuró a decir que había sido un suicidio. La esposa de Jobim revolvió cuielo y tierra para demostrar que se trataba de un homicidio. Cuatro años más tarde las autoridades judiciales aceptaron que había sido un crimen, pero de autor desconocido. Treinta y nueve años deberían pasar para que la hija obtuviera el documento que certifica que hubo autores conocidos, y que pertenecían al régimen militar.
“Pudimos hacer que el caso se investigara en la Comisión de la Verdad creada en 2012–reveló Lygia- y en 2014 se determinó que la muerte estaba relacionada con el libro que mi padre iba a publicar”. ¿Qué pasó con esa información? La mujer cuenta que con su madre guardaron todos los documentos en una valija que escondieron en la casa que habitaban. Al año fueron a buscarla para ver qué hacían con ella y la valija estaba vacía. “Habían entrado a la vivienda sin que nos diéramos cuenta, sin tocar aparentemente nada, y se la llevaron”.
Tiempo Argentino, 27 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 11, 2018 | Sin categoría
Con un acto en las puertas del edificio donde Lula Da Silva cumple prisión, en Curitiba, el Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) abre su campaña presidencial con su mueva fórmula: Fernando Haddad-Manuela D´Ávila. Así, al filo de la fecha estipulada en la convocatoria electoral y cumpliendo puntillosamente con las leyes, la agrupación creada por el líder metalúrgico reemplazó el dúo original en vista de la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que prohibió la candidatura de Lula, quien marcha primero en todas las encuestas.
Así, un académico y docente en Ciencias Políticas que formó parte del Gabinete de Lula como Ministro de Educación y una periodista y militante del partido Comunista do Brasil (PCdoB) serán el estandarte del PT para regresar al gobierno, del que fue desplazado por un golpe institucional contra Dilma Rousseff en agosto de 2016.
Luego del ataque a cuchillada al candidato de la ultraderecha, Jair Bolsonaro, y de la arremetida del jefe del Ejército, el general Eduardo Vilas Boas contra la designación de Lula, la incógnita es cómo se desarrollará de aquí en más un comicio que viene bastante torcido por la violencia verbal y la inocultable maniobra para sacar de la cancha al dos veces presidente en un intento por enterrar bajo siete lápidas la posibilidad de retorno de un gobierno popular.
Fernando Haddad, descendiente de una familia libanesa afincada en San Pablo, se graduó en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad paulista. En 2005 pasó a integrar el equipo más cercano a Lula en la cartera de Educación. Desde allí promovió planes de inserción e integración en el sistema con el llamado Plan ProUni (Universidad para Todos), que abrió la posibilidad de estudiar en universidades públicas a más de un millón de jóvenes.
Entre sus aspiraciones estaba la de lograr que para 2011 el 30% de los jóvenes brasileños asistieran a la Universidad. Como aspiración, miraba los datos de Argentina,con el 32% en esa fecha, y de Canadá, con 62%. Las políticas neoliberales de Michel Temer vienen limando esas conquistas a base de neutralizar o eliminar presupuestos.Y no solo en Educación.
Haddad también fue alcalde de San Pablo, en un histórico triunfo de la mano de Lula. No era un personaje conocido públicamente y el ex mandatario lo llevó literalmente de la mano para que sus seguidores lo votaran como si fuese él mismo. Esta vez, y ante un desafío mayor, el conocimiento popular de Haddad sigue siendo un problema. Agravado porque Lula ya no puede estar a su lado y para completar el escenario. El poder judicial brasileño, que buscó todas las variantes para condenar al ex presidente, tampoco acepta que en la publicidad del PT ni aparezca su imagen.
Así y todo un último sondeo de Data Folha, habitual fuente de consulta sobre estos temas en Brasil y normalmente aceptado como certero, daba a a Haddad creciendo y a Bolsonaro como primero con 24% de los votos, casi sin variantes a pesar de que normalmente un ataque como el que sufrió sirve como elemento publicitario.
Cuando las encuestas tomaban en cuenta a Lula -algo que el TSE también prohibió expresamente el último fin de semana- el ex militar era el segundo, lejos, del líder obrero, que se mantenía cercano a los 40 puntos.
Muchos todavía no estaban enterados de que Haddad había asido designado candidato a presidente, y sin haber participado en los dos debates presidenciales previos, aún así mostró un 9 % de apoyo. Optimistas, para el PT es un segundo lugar, ya que unieron en un mismo pelotón a los que están dentro del margen de error de una encuesta: Ciro Gomes, con 13%, Marina Silva, con 11%, y Geraldo Alckmin, con 10%.
El detalle de ese análisis es más alentador. Según Datafolha, el 33% de los consultados afirmaron que votarán a quien indique Lula y otro 16% dijeron que «podrían votar» al preferido del ex mandatario. Esto suma 49%, al borde de ganar en primera vuelta. Lo que sería una hazaña inédita ya que ni el propio Lula logró ganar sin pasar por el balotaje.
Al desconocimiento popular de Haddad entre la gran mayoría de la población brasileña se suma que su candidata a vice, Manuela D´Ávila, proviene del PCdoB, en una campaña donde el componente anticomunista de Bolsonaro se le añade que gran parte de la campaña para destituir al PT se basó en que las medidas que había tomado desde 2003 y especialmente con Dilma en el poder -una ex guerrillera, para más datos- el país avanzaba hacia el marxismo o algo así.
La alianza del PT con el PCdoB significa un giro a la izquierda del laborismo brasileño y la ruptura de esa coalición con el PMDB que lo llevó al Planalto en 2003 pero que al fin y al acabo lo terminó traicionando, con el vice Temer tumbando a la presidente y además, «derrocando» todas las iniciativas progresistas de la gestión.
D´Ávila es una joven dirigente gaúcha que a los 37 años que hace 12 que fue elegida diputada federal por Porto Alegre. En esa ciudad nació y allí se graduó en periodismo en la Pontificia Universidad Católica, aunque luego cursó Ciencias Sociales en la Universidad Federal de Río Grande do Sul.
Carismática estuvo en el escenario paulista donde Lula de despidió de su gente ante de someterse a la detención dictada por el juez Sergio Moro. La presentó como al nueva dirigencia junto con Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que finalmente no forma parte de este frente aunque es el único que defiende la necesidad de que Lula también pueda participar en la elección ya que la condena en su contra no está firme y la acusación, también para él, es amañada. Y que además, reivindica sus políticas.
Tiempo Argentino, 11 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 2, 2018 | Sin categoría
Lula estaba condenado de antemano. Lo sabía desde que fue llamado a declarar por primera vez ante el juez Sergio Moro por el caso del triplex que le atribuye en Guarujá. Lo sabía desde que Dilma Rousseff fue destituida por una cohorte de diputados y senadores que invocaron a Dios y la Biblia más que a razones jurídicas o criminales.
Más aun, lo supo desde que se difundió la grabación ilegal de una conversación con la todavía presidenta que terminó por impedir que asumiera como jefe de Gabinete, en marzo de 2016. La historia hubiese sido otra, ya que su liderazgo habría sido un muro de contención para el golpe del que este viernes, como perversa celebración, se cumplían dos años.
Tampoco puede decirse que no hubiera sospechado que su proyecto político –por el que luchó desde que se postuló para delegado gremial en la industria metalúrgica paulista hace exactamente 50 años– estaba jaqueado cuando el analista Edward Snowden reveló, en 2013, que la agencia estadounidense NSA había interceptado los mails de Dilma y vigilabaa la estatal Petrobras.
El periodista brasileño Mauro Lopes recordaba que el 24 de agosto de 1954 se suicidó Getulio Vargas, arquitecto del Brasil moderno. «La campaña subterránea de los grupos internacionales se alió con grupos nacionales revolucionarios contra el régimen de garantía del trabajo. La ley de trabajos extraordinarios fue interrumpida en el Congreso. Contra la Justicia de la revisión del salario mínimo se desencadenaron los odios. Quise crear la libertad nacional en la potencialización de nuestras riquezas a través de Petrobras, mal comienza esta a funcionar cuando la onda de agitación crece. La Electrobras fue obstaculizada hasta el desespero. No quieren que el pueblo sea independiente», escribió Vargas en una carta de despedida que conmueve por lo actual.
Lula no se rindió, da pelea desde su celda, sin condena firme y con la certeza de que no hay pruebas en su contra más que la «convicción» del fiscal Deltan Dallganol, que como creyente no necesita más evidencia que actos de fe como los de quienes desplazaron a Dilma sin que hubiera cometido ningún delito.
Las pruebas judiciales son un resabio de la Revolución Francesa que intentan enterrar jueces de toda la América de hoy. Lo atestiguan presos que se pudren en Guantánamo sin juicio ni condena hasta millones que corren suerte similar en cada cárcel del continente.
Lula es mal ejemplo. Un pobre de escasa instrucción que llega a presidente de una potencia en crecimiento y se planta de igual a igual frente a los dueños del mundo debe ser castigado. No tanto por él, que ya tiene 72 años, sino por cualquier otro que aliente un sueño semejante.
Eso también lo sabe el tornero mecánico pernambucano. Y lo volvió a repetir con esa voz ronca que le dejó el cáncer de laringe, en un video de campaña que los jueces no quieren autorizar.
¨Los poderosos pueden matar una, dos o tres rosas, pero nunca conseguirán detener la llegada de la primavera¨, parafrasea Lula.
Tiempo Argentino, 2 de Septiembre de 2018
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