Este martes el expresidente Donald Trump asistirá al tribunal de Manhattan donde se le sustancia un proceso judicial por el pago de un soborno a una actriz porno antes de la campaña electoral de 2016. Lejos de significar un golpe a sus aspiraciones para regresar al gobierno en 2024, esta nueva causa representa un espaldarazo a su carrera al punto que trepó en las encuestas dentro del partido republicano para una nueva oportunidad. Por otro lado, el caso manifiesta como pocas otras circunstancias la descomposición del sistema político estadounidense, en un contexto global particularmente adverso para el poder imperial ante el avance de China y Rusia.
La imputación contra el empresario inmobiliario no es nueva y se refiere al uso de dinero declarado como de campaña para pagarle por su silencio a Stephanie Gregory Clifford, actriz, guionista y directora de películas pornográficas conocida por su nombre artístico de Stormy (Tormentosa en castellano) Daniels, sobre encuentros sexuales en 2006, cuando recién se había casado con su actual esposa, Melania.
El caso fue ventilado durante el paso de Trump por el gobierno, cuando la fiscalía del distrito sur de Estados Unidos ordenó el allanamiento del abogado Michael Cohen, quien representaba a Trump y fue el encargado de hacer el pago -130 mil dólares-, que se realizó unos días antes de la elección en la que se impuso a la demócrata Hillary Clinton. En el círculo de asesores de los republicanos se temía que una declaración pública de Stormy terminara con el sueño de la presidencia, en un país que suele condenar con mayor facilidad una falta a la moral sexual que los crímenes de guerra.
De hecho, desde que se supo esta semana que un jurado de Nueva York aprobó llevar al estrado al expresidente, comenzaron a surgir en las redes voces que, si bien no necesariamente están a favor de Trump, entienden que la acusación es una muestra de hipocresía y de doble vara del sistema judicial estadounidense. O una manifestación de una profunda “grieta” en el establishment que horadó el consenso bipartidista que gobierna el país desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
No son pocos los que recuerdan que a Trump se lo pretende condenar por un delito de orden sexual o incluso administrativo pero no por las acciones militares que desarrollaron tropas estadounidenses durante su mandato. Ciertamente, a ningún mandatario se lo juzgó por ese tipo de delitos de lesa humanidad. Pero también recuerdan que Bill Clinton no fue procesado por el escándalo de la pasante Monica Lewinsky. Y en un posteo en Twitter Donald Trump Junior, el hijo primogénito, apuntó que en el caso Jeffrey Epstein, “proveedor” de menores para fiestas sexuales a magnates y herederos de las casas reales de todo el mundo, la única persona detenida es su esposa, Ghislaine Maxwell, luego de la muerte en prisión del propio Epstein.
Trump, en problemas.
Los cargos contra el exmandatario no fueron aun revelados pero podrían sumar 34 diferentes delitos. Los republicanos se encolumnaron, con diferente grado de compromiso, en catalogar el caso como de persecución judicial contra el precandidato. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, competidor en la interna partidaria pero titular del ejecutivo en el Estado donde reside Trump, salió con los botines de punta. «La militarización del sistema legal para promover una agenda política pone patas arriba el estado de derecho. Es antiestadounidense… Florida no ayudará en una solicitud de extradición dadas las circunstancias cuestionables en relación con este fiscal de Manhattan, respaldado por (el magnate George) Soros y su agenda política», tuiteó.
Otro acólito, el senador de origen cubano Ted Cruz, uno de los más conocidos por sus exabruptos, tuvo que tragar de su propia medicina. Luego de haber reclamado que el senado de EE UU investigara a la vicepresidenta Cristina Fernández por corrupción, coincidiendo con la llegada de Alberto Fernández a Washington, se vio obligado fijar posición ante una declaración de Nancy Pelosi, la veterana lideresa demócrata. “Pelosi dice que Trump tiene “derecho” a “probar su inocencia”. Eso es exactamente al revés: según nuestra Constitución, eres inocente hasta que se demuestre tu culpabilidad”.
A todo esto, uno de los principales acusadores de Trump será su ex abogado Cohen. Sucede que el hombre fue condenado en 2021 por fraude bancario e infracciones a la ley de financiamiento de campañas a raíz de este caso. Ya en 2018 el FBI le había allanado el estudio y su residencia particular en Nueva York. Buscaban su testimonio a raíz de la denuncia de los demócratas sobre la presunta interferencia de Rusia en las elecciones de 2016.
Rusia es un argumento al que suelen acudir los representantes del actual oficialismo para justificar la derrota de Clinton. Lo que se oculta es que desde esa ocasión comenzó a crecer en Estados Unidos esa grieta que explica el modo en que se tiran con de todo en una guerra civil larvada cuyo mayor ejemplo hasta ahora es el embate del 6 de enero de 2021 al Congreso.
Trump fue el primer presidente en ejercicio en enfrentar dos pedidos de juicio político. El primero, de febrero de 2020, se relacionaba con presiones contra un fiscal de Ucrania para que investigara los negocios del hijo de Joe Biden (ver aparte) en una empresa de energía de ese país. El segundo fue pocos días antes de dejar el poder y por “insurrección”, en el marco de aquel ataque al Capitolio.
Trump, que no tiene un pelo de tonto, azuza esos fantasmas desde su red Truth Social -creada tras ser bloqueado en las otras- donde hace unos días dejó unas cuantas definiciones sobre el peligro de que el mundo se encamine hacia una Tercera Guerra. Trump acusa directamente a Biden de llevar al mundo a “un Armagedon nuclear” y afirma que Rusia no es una amenaza para EE UU. Más aún, sostiene que con él en el gobierno, la guerra se termina en un ratito. Y asegura que la culpa de los males estadounidenses la tiene el “Estado Profundo”, ese conglomerado de burócratas belicistas que dirigen el país entre bambalinas más allá de quien ocupe el Salón Oval.
La audiencia de este martes será para alquilar balcones. Algunos especulan con que saldrá esposado. Otros, que afuera lo auparán multitudes. «
Doble vara
La caída de Richard Nixon, en 1974, fue un duro golpe a la credibilidad de la institución presidencial. Ahora, el sistema judicial estadounidense, ese del que se hace gala en casi cada producción cinematográfica, es el que está en cuestión. La acusación contra Donald Trump es calificada como parte de un entramado para dejar fuera de carrera al expresidente para un segundo turno. Algo así como el lawfare en América Latina, pero no… Trump señaló en su primera reacción que hay una “cacería de brujas” y que es “una evidente interferencia electoral”. Su ex vicepresidente, Mike Pence, agregó que se trata de “otro ejemplo de criminalización de la política impulsada por un fiscal (Alvin Bragg) que literalmente se postuló al cargo con la promesa de acusar el expresidente”. Buena parte del staff más íntimo durante su gestión terminó procesado. Su asesor de campaña Roger Stone, por presunta evasión fiscal; su consejero político e ideólogo de la derecha internacional, Steve Bannon, por desacato a raíz de una investigación por el ataque al Capitolio; otro “desacatado” fue Peter Navarro, exasesor en comercio internacional; Rudy Giuliani, exalcalde de Nueva York y su abogado en los últimos años, por violar las leyes de lobby; Michael Cohen, el que pagó a la actriz porno, también estuvo en el banquillo. Distinto es el caso de Hunter Biden, el hijo del presidente Joe Biden. Está en la mira de Trump desde 2017 por su participación en el sillón del directorio de la empresa de energía ucraniana Burisma desde 2014 a 2019, aprovechando su “chapa” de hijo del entonces vicepresidente de Barack Obama. Biden Jr también resulta implicado en tráfico de influencias con una empresa china, algo aparentemente revelado en una laptop “olvidada” en un local de arreglos de computadoras de Washington. También, por haber mentido en su declaración para obtener permiso para portar armas. Dijo que nunca había consumido drogas pero en un libro admitió que tuvo que luchar mucho para salir de ese flagelo. En octubre del año pasado, el Washington Post publicó que agentes federales hallaron pruebas de delitos fiscales de Biden Jr. En febrero pasado, directivos de Twitter fueron llamados a declarar en el Congreso en el marco de una investigación sobre supuesta protección en la red social a las causas contra el vástago weaponization presidencial.
La amenaza de una escalada nuclear en el este de Europa recibió un nuevo espaldarazo este lunes cuando la viceministra de Defensa del Reino Unido, Annabel Goldi, afirmó que su gobierno planea entregar a Ucrania obuses con uranio empobrecido. «Estas municiones son muy eficaces para destruir tanques y vehículos blindados modernos», dijo, impávida. La respuesta del presidente Vladimir Putin fue que «si esto ocurre, Rusia se verá obligada a responder en consecuencia, dado que Occidente, en conjunto, ya está comenzando a usar armas con un componente nuclear». La contrarrespuesta de Londres apareció en un artículo del The Guardian donde un portavoz del ministerio de Defensa británico acusó al Kremlin de «intentar deliberadamente desinformar» y buscó minimizar el efecto de ese armamento. «Es un componente estándar, no tiene nada que ver con armas y capacidades nucleares», argumentó, tras sostener que «Rusia lo sabe».
El tema, sin embargo, es que los efectos sobre la población son letales en el corto plazo y mucho más en el tiempo. Y la ocasión elegida por Goldi no pudo ser más reprochable: este viernes se cumplieron 24 años del inicio de un bombardeo de la OTAN sobre la ex República Federal de Yugoslavia que duró hasta el 11 de junio y en el que se arrojaron –según informes de la propia organización atlántica– más de 30 mil bombas con uranio empobrecido en Kosovo, unas 2500 en el resto de Serbia y 300 en Montenegro. Hay denuncias sobre el aumento de muertes por cáncer y nacimiento de niños con malformaciones en esos territorios.
El mismo armamento ya había sido utilizado en 1991 en la Guerra del Golfo y en Bosnia-Herzegovina en 1995. Precisamente el presidente de la República Srpska, una de las dos entidades federales de esa última nación, Milorad Dodik, informó: «Hoy decidimos detener cualquier contacto con el personal de las embajadas británica y estadounidense. Esta es nuestra actitud hacia los villanos que están dispuestos a usar uranio empobrecido».
Un estudio de la BMJ Open, una publicación de la Asociación Médica Británica, analiza consecuencias del uso de este producto desde hace más de 20 años y dice que «la evidencia disponible sugiere posibles asociaciones entre la exposición al uranio empobrecido y los resultados adversos para la salud entre la población iraquí. Se necesitan más investigaciones primarias y la publicación de los datos faltantes para diseñar intervenciones políticas y de salud significativas en Irak». (https://gh.bmj.com/content/6/2/e004166).
The Guardian cita conclusiones de la Organización Mundial de la Salud sobre que «en algunos casos, los niveles de contaminación en los alimentos y las aguas subterráneas podrían aumentar después de algunos años». En resumidas cuentas, los análisis médicos abren el paraguas y sostienen que para tener una evaluación más certera se necesitan más investigaciones. Pero nadie ordena parar la mano.
Centro del mundo.
China vuelve a ser, cada vez más aceleradamente, uno de los ejes del poder mundial, recuperando el significado del nombre con que se autodenomina, Zhongguo, Nación del Centro. Esta semana, el presidente Xi Jinping visitó Moscú y en una cumbre con Putin anunciaron el estrechamiento de lazos más profundos entre las dos potencias para consolidar una alianza estratégica a largo plazo. Y declararon el fin del unilateralismo.
Al regreso a Beijing, desde varios gobiernos occidentales anunciaron visitas de alto impacto a Xi. El primero será el brasileño Lula da Silva, este domingo. La gira debió posponerse porque el líder metalúrgico tenía neumonía. Entre el jueves y el viernes próximo estará el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Según el ministro de Gobierno hispano, Félix Bolaños, «vamos a tener la oportunidad de explicar cuál es la visión que tenemos de la presidencia europea». España asumirá la presidencia protémpore del Consejo de la UE en julio.
Para el 4 de abril se anunció la llegada a la capital china del jefe de Gobierno francés, Emmanuel Macron. El mandatario galo iría acompañado por la actual presidenta de la Comisión Europea –el Poder Ejecutivo de la organización regional– Ursula von der Leyen.
Otra señal de que los tiempos ya son otros es que a una semana de que la Corte Penal Internacional dictara la orden de captura contra Putin, varios gobiernos que forman parte del organismo con sede en La Haya anunciaron que no piensan acatar la orden. Si el viaje de Xi a Moscú era una muestra leve –ninguno de los dos países integra la CPI– Hungría, que está en la OTAN, ya avisó que el presidente ruso puede viajar tranquilamente porque tampoco firmó el Estatuto de Roma.
Putin, a su vez, evalúa la invitación a la cumbre de los BRICS en Sudáfrica. Los líderes de la organización que nuclea a las principales economías emergentes –Brasil, Rusia, India, China y el país anfitrión– se reunirán en Durban en agosto próximo. Los BRICS, mientras tanto, designaron al frente de su Banco de Desarrollo a la expresidenta brasileña Dilma Rousseff.
La crisis financiera internacional resurgida con la caída del Silicon Valley Bank el 10 de marzo pasado continúa extendiéndose como una mancha de aceite, a pesar de lo cual las autoridades de cada país afirman que el sistema bancario en general está sólido y resistirá. El problema es que los mercados se la crean.
El último en quedar en la línea de fuego es el Deutsche Bank, el más importante de Alemania con presencia en más de 70 países y un símbolo de la fortaleza de la locomotora de Europa, que este viernes había visto derrumbarse sus acciones hasta un 14% y alarmó a todo el continente.
La semana pasada, otro de esos bancos demasiado grandes como para caer, el Credit Suisse, finalmente fue «salvado» mediante la venta al competidor USB, lo que aportó cierta tranquilidad al inicio de la semana que pasó. «En 2008, tuvimos (el caso) Lehman (Brothers), que no encontró comprador y arrastró» los mercados, afirmó el analista Andy Kapyrin a la agencia AFP. «Esta vez, no tuvimos (algo similar). Y pienso que el mercado respira aliviado de que no haya ocurrido algo más grave». UBS acordó el domingo pasado abonar unos 3000 millones de euros, un tercio de lo que hubiera pagado el viernes 17 por el Credit Suisse, y de yapa se hace de unos 9000 millones de una garantía del gobierno para evitar el descalabro total del sistema.
Sin embargo, con el correr de los días la situación del Deutsche encendió las luces rojas. Eso apuró algunas decisiones como la venta de la sucursal británica del Silicon Valley al HSBC. El SVB acumulaba préstamos por 5500 millones de libras y 6700 millones en depósitos. El HSBC se lo quedó por una libra, una bicoca. En Estados Unidos, mientras tanto, la caída de otro banco, el Signature Bridge Bank, se pudo disimular mediante la venta al Flagstar Bank, subsidiario del New York Community Bancorp. La tercera entidad estadounidense en el piso había sido el Silvergate, de California y pionero en activos digitales.
La situación del Deutsche no mejoró con las palabras del canciller Olaf Schilz y de la directora del Banco Central Europeo, nuestra conocida Christine Lagarde. «El Deutsche Bank ha modernizado y organizado su forma de trabajar. Es un banco muy rentable. No hay razón para preocuparse» aseguró Scholz. Pero las bolsas cayeron más del 10% en la región.
Dos hechos simultáneos ilustran perfectamente el momento de Argentina y Francia. Mientras en el hotel donde el franco-chileno Christian Rodríguez se alojaba hubo un corte de luz, el candidato a legislador por los franceses en el exterior de la alianza de izquierda Nupes (Nueva Unión Popular Ecológica y Social) consultaba ansioso en su celular el avance de la moción de censura contra el presidente Emmanuel Macron, que quedó a apenas nueve votos de caer a pesar de las multitudinarias protestas contra la reforma previsional.
«Son las mayores marchas en Francia desde mayo de 1968. Son más de tres millones de personas en las calles», dice este hombre que se exilió con la dictadura pinochetista y ahora milita junto con el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, tal vez el más cercano a Latinoamérica de la izquierda gala. «Mi campaña legislativa no tiene mayor interés que hacer un diputado más para Nupes y poder botar –con B larga– a este gobierno», agrega Rodríguez, sobre el comicio que se realiza de manera electrónica hasta el 29 de marzo y presencial el 1 de abril en los consulados en el país. «El neoliberalismo no es más que una revolución para destruir el Estado de Bienestar Social que se construyó después del 45. Está herido de muerte pero sigue haciendo mucho daño y Macron no ha gobernado más que con el artículo 49.3, que habilita a imponer una ley por decreto. Es la 11ª vez que lo utilizan. Ahora está unido el frente sindical, la masa está unida».
–¿Cómo se logró la unidad?
–Hay diez millones de pobres en Francia, hay un estado de indignación porque se han ido amordazando todos los espacios democráticos. Tener 577 diputados y que el primer ministro diga «se acabó esto señores, déjense de hablar que esto está aprobado» deja una sensación de impotencia en la dirigencia y una crisis de representatividad. Macron no tiene la mayoría y está gobernando con derechas y extremas derechas. Están los basureros en huelga. La burguesía se escandaliza por las calles sucias, pero esas personas nos defendieron y nos cuidaron en el Covid, salían a la calle para que tuviéramos espacios limpios. Y ahora los quieren hacer trabajar hasta los 67 años.
-¿Cómo sigue la cosa ?
-Nos da mucha esperanza que el pueblo francés siga en su memoria defendiendo lo que hemos defendido. Nosotros estamos en 35 horas semanales no porque se le haya ocurrido ofrecerlo al gran capital. Estamos porque ha habido una lucha social.
–La edad jubilatoria se elevará ahora a 64 años con 43 de aportes.
–El proyecto es mas grave: solo el 32% de los mayores de 60 años están trabajando. Los demás están cesantes. Es una gran trampa, hay que cambiar urgente la idea de que la vida es para trabajar. No, se trabaja para poder vivir.
–Estamos ante un nuevo aniversario del golpe en Argentina y en lo personal debiste exiliarte.
–Somos el resultado de lo que nos tocó vivir. Yo llego a la política por un primo detenido desaparecido. Esa pregunta, «¿dónde están, dónde están?», se convirtió rápidamente en un compromiso. Hasta el día de hoy no sabemos, no ha sido entregado. Somos hijos de una memoria que tiene que estar viva. Yo me considero latinoamericano más que chileno porque cuando defiendo las Malvinas, cuando reclamo el mar para Bolivia, el fin del bloqueo a Cuba, justicia y tierra para los mapuches, uno va siendo parte de un mundo. Mi candidatura tiene que ver con un proyecto de una Francia universalista. Se es Francia cuando uno abraza el proyecto muy bien resumido en Liberté, Egalité y Fraternité.
–Tengo mis críticas. Hace unos días a Macron le recordaron el rol que Francia desarrolló en África.
–Por supuesto, toda esa herencia neocolonial… es tarea de nuestras generaciones establecer la verdad, pedir el perdón que corresponde, pero sobretodo crear nuevas relaciones de igual a igual. Jamás África debe seguir siendo el universo que han creado con esto de Françafrique. Macron tiene un discurso totalmente atlantista, creo que nosotros tenemos que ser profundamente no alineados.
–Pero incluso en sectores que se autoperciben de izquierda niegan las atrocidades en Argelia o Vietnam.
–Yo pertenezco a la corriente de Mélenchon. Tenemos un programa «El futuro en común», y somos muy claros en el tema de las relaciones internacionales y cómo concebimos la francofonía. Ahora con la guerra de Ucrania y Rusia se ha visto que no tenemos soberanía alimenticia. Dependíamos en un 70% de la exportación de trigo de Ucrania. Nuestra mayor crisis es ahora la energética producto de la guerra. Ellos ya ganaron todo.
–¿Quiénes son ellos?
–Ucrania y la OTAN y también Rusia. Esta guerra inexplicable instala una nueva relación muy delicada en toda Europa, muy frágil. Ninguna guerra es favorable para el movimiento popular.
–Es curioso pero un conservador como Charles de Gaulle sacó a Francia de la OTAN. Recién en 2009 con Nicolás Sarkozy se reincorporó. Ahora Europa es la que parece herida de muerte.
–Sí, sí. Europa no ha producido más que extrema derecha y fascismo, esta es una Europa totalmente neoliberal y están dedicados a vender helicópteros, aviones, misiles de alcance medio en vez de estar enviando diplomáticos para la paz.
–Francia además fue humillada cuando Joe Biden acordó venderle submarinos a Australia, que ya los había contratado con Macron. ¿Cómo lo aceptan los franceses?
–Ha sido una humillación permanente con el gobierno de Macron. Atlantismo puro, hemos perdido presencia en el mundo y somos más lacayos de EE UU que otra cosa. Porque hay una relectura y una batalla ideológica. Yo no sé cómo pero creen que Macron es un hombre de centro. Estos personajes que han sido socios de bancos como es su caso y luego ministro del socialista François Hollande. El macronismo es una síntesis de traiciones tanto de izquierda como de derecha.
–Mélenchon es un emergente bastante extraño en todo este escenario.
–Es el último bastión de la posibilidad de un mundo nuevo con ideas muy concretas. Es radicalmente anticapitalista, radicalmente opuesto a un discurso sin sobrevida a la socialdemocracia. Si nosotros hubiéramos abandonado nuestro programa, nuestro objetivo, estaríamos como el socialismo, reducidos a cero. Porque van contra los intereses de nuestro pueblo.
Si había un lugar donde realizar el III Foro Mundial de Derechos Humanos sin duda ese debía ser Argentina, en ocasión de celebrarse el 40 aniversario de la recuperación de la democracia y en vísperas de la fecha que conmemora el último golpe cívico-militar. Y efectivamente, entre el lunes 20 y el viernes 24 de marzo, se realizaron un millar de actividades en las que se presentaron más de 5.000 trabajos y propuestas de 98 países en un encuentro organizado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos-UNESCO (CIPDH UNESCO) del que participaron exmandatarios, dirigentes políticos y sindicales y magistrados comprometidos con los valores democráticos de los países iberoamericanos. Hubo algunos gestos que por su simbolismo reflejan el espíritu con que se llevó a cabo el evento. Por lo pronto, las distintas actividades se desarrollaron en el edificio de la ex-Esma, escenario de los horrores que vivieron miles de víctimas de la represión estatal. Otras sedes fueron la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FADU) y el Centro Cultural Kirchner (CCK). Precisamente en el Salón Ballena, en el CCK, fue donde la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, flanqueada por el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el ecuatoriano Rafael Correa, entre otros y otras, desmenuzó las razones detrás de las persecuciones judiciales que se extendieron en la región, curiosamente desde el primer Foro de Derechos Humanos realizado en Brasilia en 2013, y que entre sus perjudicados cuentan al presidente Lula da Silva, a ella misma y a Correa. Fernández destacó que el llamado «lawfare» consiste en «la criminalización de la política, pero no de toda, sino de la que tiene que ver con la redistribución del ingreso y la movilidad social ascendente». Y allí puntualizó que con la dictadura genocida iniciada en 1976 «se interrumpió un modelo de acumulación que había nacido con el peronismo (…) cuando el hijo de un trabajador accedía a la universidad o a la presidencia. Somos hijos de ese modelo. Había otros golpes que habían derrocado al peronismo, pero fue el del 76 el que cambió esa matriz». Luego de comparar a los golpes militares de antaño con la institucionalización del lawfare en la actualidad, la vicepresidenta analizó de qué modo entonces se instauró en la Argentina el bimonetarismo y cómo las deudas con el FMI condicionan a la democracia. También, la manera en que la reforma financiera de José Martínez de Hoz ahora sirve de instrumento para el lavado de dinero del narcotráfico. Pero siempre haciendo hincapié en que los modelos progresistas son el objetivo real. «No nos persiguen porque somos populistas, nos persiguen porque igualamos sociedades, por la justicia social, el derecho de los trabajadores a participar en el producto bruto de lo que producen».
Del otro lado Entre los dirigentes invitados estuvieron, además, los exmandatarios Evo Morales y Ernesto Samper, el jurista español Baltasar Garzón y una delegación del partido Podemos, integrante de la coalición de Gobierno de España. Samper, el último secretario general de la Unasur, celebró el lunes, durante la inauguración del encuentro, que Alberto Fernández anunciara la vuelta del país a esa organización regional. Es significativo que el viernes pasado, en la previa al III Foro, se inaugurara en Santiago de Chile el Grupo Libertad y Democracia, que integran exmandatarios de derecha iberoamericanos como contrapartida al Grupo Puebla y al Foro de San Pablo. Por Argentina forma parte Mauricio Macri y por Chile, Sebastián Piñera. Con Macri en la Casa Rosada y Piñera en el Palacio de la Moneda se produjo el vaciamiento de Unasur y la creación del Grupo de Lima, destinado a bloquear al Gobierno de Venezuela. Por España participan de ese flamante «contraforo» José María Aznar y Mariano Rajoy, exjefes de estado por el Partido Popular. El caso del exzjuez Garzón tiene también un condimento simbólico importante en este encuentro en Buenos Aires. Saltó a la fama internacional cuando dictó en 1998 la orden de detención contra el exdictador Augusto Pinochet en Londres por violaciones a los derechos humanos, inaugurando el principio de jurisdicción universal para delitos de lesa humanidad. Garzón fue un paradigma tanto en el mundo como dentro de su país por sus investigaciones sobre los crímenes cometidos por la junta militar argentina y procesó en 1999 al aviador naval Adolfo Scilingo junto a otros 97 militares argentinos. Pero pronto pasó a villano en su tierra, cuando se declaró competente para abrir procesos por crímenes del franquismo. Fue destituido en 2010 tras denuncias de grupos de abogados derechistas en su contra. Desde entonces defiende como abogado a dirigentes que sufren el acoso judicial en todo el mundo.
Vladimir Putin viajó a Sebastopol este sábado para celebrar el noveno aniversario de la incorporación de Crimea a la Federación de Rusia un día después de que la Corte Penal Internacional emitiera una orden de arresto en su contra por imputaciones de ser presuntamente responsable del traslado ilegal de niños de las áreas ocupadas de Ucrania a territorio ruso desde el inicio de las operaciones militares. En la misma orden quedó incursa la comisionada de los Derechos del Niño del país euroasiático, María Lvova-Belova.
La medida del tribunal de La Haya no sorprendió porque se sabe que desde el 24 de febrero de 2022 se preparaba alguna iniciativa para acusar a la dirigencia de Moscú por crímenes de guerra. Lo llamativo es el cargo, ya que Rusia no niega el traslado de unos 20.000 niños residentes del Donbass. El tema es que según su óptica, era necesario sacarlos de una zona de guerra por su propia seguridad.
Este juego revela más bien el insólito recurso a estrategias en torno a la guerra entre países que o no firmaron la adhesión a ese tribunal -como es el caso de Rusia, de Ucrania y de Estados Unidos, además de China, India e Israel, por decir algo- o se niegan a investigar violaciones a los Derechos Humanos que los involucran.
El fiscal que lleva adelante la denuncia de Kiev y otros gobiernos europeos, Karim Khan, es un ciudadano británico que asumió ese cargo en junio de 2021, en reemplazo de Fatou Bensouda. Heredó de la abogada gambiana dos casos que duermen en los cajones de su escritorio: las investigaciones sobre crímenes de guerra en Afganistán y casos similares en Palestina. El gobierno de Donald Trump había ordenado en 2019 su detención si se atrevía a viajar a EE UU para indagar a exsoldados.
A todo esto, el expresidente estadounidense denunció en su red Truth Social que este martes podría ser arrestado por orden de un fiscal del distrito de Manhattan acerca de un presunto pago de sobornos a una actriz porno antes de las elecciones de 2016 para que silenciara su relación. Trump llamó a sus seguidores a manifestarse en su defensa. “¡Protesta, recupera nuestra nación!”, alienta.
El caso contra Putin, por otro lado, enturbia aún más la situación en el continente europeo. El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, consideró que ahora “el mundo está descendiendo a una aceleración del conflicto en Ucrania” que lo acerca hacia la Tercera Guerra Mundial, y advirtió que también va a complicar las conversaciones a desarrollarse en Macedonia del Norte para normalizar las relaciones con Kosovo.
También salió a hablar el ex primer ministro británico Tony Blair, otro que tiene el placard lleno de muertos, al cumplirse el 20º aniversario de la invasión a Irak ordenada por George W. Bush en busca de armas de destrucción masiva que nunca aparecieron, sin mandato de la ONU y seguida sin dilación por el premier laborista. “Putin no puede de forma alguna remitirse a la guerra de Irak para justificar la invasión de Ucrania (…) si no hubiera esa excusa, habría usado otra”, señaló en una entrevista que consigna AFP.
Operaciones militares
Mientras tanto, las tropas rusas -con incidencia clave de efectivos del Grupo Wagner- mantienen el asedio en el nudo de Bajmut, convertido en una suerte de gran batalla que para algunos puede decidir el curso de la guerra.
Un incidente entre un avión ruso y un dron de EEUU elevó la tensión entre Washington y Moscú. La información, como suele ocurrir en estos casos, es contradictoria. Lo concreto es que un aparato no tripulado MQ-9 «Reaper» cayó al Mar Negro luego de cruzarse con un caza ruso SU-27. Según la Casa Blanca, era espacio aéreo internacional, según el Kremlin, se trató de una incursión en área exclusiva con una nave de espionaje. Según EE UU, el avión ruso rozó al dron con un ala, aunque luego difundió imágenes donde se ve que un caza le arroja combustible a su paso. Para Rusia, las imágenes fueron editadas.
La guerra en Ucrania dejó de ser de interés para los estadounidenses, embarcados en sus propias crisis bancarias (ver aparte). Los principales medios ahora dan cuenta de que Ucrania no puede resistir mucho más y hasta el gobernador de Florida, el republicano Ron de Santis, competidor de Trump en la interna partidaria, dijo estos días que “si bien Estados Unidos tiene muchos intereses nacionales vitales (…) enredarse aún más en una disputa territorial entre Ucrania y Rusia no es una de ellas”. «
Tembladeral en bancos de Suiza y de EE UU
Se sabía que la caída del Silicon Valley Bank era el preanuncio de una nueva crisis financiera global. Y todo está ocurriendo según las previsiones, aunque quizás mas rápido. Así, desde el lunes las bolsas del mundo reflejaron los temores al tiempo que los ahorristas comenzaron a huir de algunas entidades que mostraban signos de debilidad.
El Credit Suisse, uno de los más prestigiosos y venerados bancos de esa pequeña nación europea que hizo de sus entidades financieras un sacerdocio, está contra las cuerdas y busca desesperadamente un salvataje. Lo mismo ocurrió con el Signature Bank y el First Republic Bank de Estados Unidos.
La casa suiza pidió el jueves un préstamo de hasta 50.000 millones de euros, El Financial Times británico informó el viernes que el UBS, el mayor banco suizo, compraría la mayoría de las acciones del Credit Suisse para evitar que la mancha venenosa se extienda al total de las entidades de ese país.
En Estados Unidos, en tanto, once bancos, entre ellos los gigantes Bank of America, Citigroup y JPMorgan, anunciaron un acuerdo para aportar hasta 30.000 millones de dólares en depósitos en First Republic. Tanto el presidente Joe Biden como su secretaria del Tesoro, Janet Yellen, afirman que la situación tiende a normalizarse. Pero nadie apuesta demasiado por lo que pueda ocurrir en los próximos días.
Este fin de semana las autoridades económicas helvéticas mantendrán urgentes negociaciones para encontrar alguna salida que permita devolver la confianza a los ahorristas. “El banco central suizo desea una solución simple y directa antes de que los mercados abran el lunes», publica el FT, citado por la agencia AFP.
No es que el CS estuviera en el mejor de los mundos. En octubre pasado presentó un plan de reestructuración que implicaba el despido de 9000 empleados hasta 2025, el 17% de su plantilla. Pero la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia golpearon de lleno en sus negocios en el país euroasiático. Y agravaron una crisis que se había gestado desde 2008.
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