por Alberto López Girondo | Feb 5, 2011 | Sin categoría
Entre los meses de enero y febrero de 1943, en las arenas de Sidi Bouzis, en el centro de Túnez, se desarrolló una de las batallas fundamentales para el control de África del Norte, entre los tanques de la 10ª y la 21ª División Panzer, que comandaba el legendario Erwin Rommel, y efectivos de la Primera División Blindada y del Regimiento 168° de Infantería de los Estados Unidos. Allí mismo, en ese distrito que hoy no tiene más de 40 mil habitantes, comenzaría el 17 de diciembre pasado un levantamiento de imprevisibles consecuencias para el futuro de Medio Oriente y, quién sabe, del resto del mundo.
Esta vez, el protagonista inicial fue un humilde vendedor callejero de 26 años que encendió la llama para que la región se incendiara como no lo había hecho en décadas, envolviendo a gobiernos que hasta ahora garantizaron una estabilidad acorde con los intereses de los Estados Unidos y Europa.
Mohamed Buaziz había nacido en 1984, en un hogar extremadamente pobre que pronto vio agravada su situación cuando murió el padre, sostén de la atribulada familia. El chico tenía tres años y la mala nueva coincidió con el ascenso de Zine El Abidine Ben Ali al poder, tras derrocar a Habib Bourguiba. Mohamed nunca conoció otro gobernante y según dicen sus hermanos, ni falta que le hacía, porque no tenía militancia política y ni siquiera era un fervoroso creyente.
Su única aspiración era, según parece, llevar un bocado para sus hermanos y su madre. Quiso estudiar, claro, pero en su situación esa era una elección insostenible. Así que luego de pasar por varios empleos de poca monta, descubrió que la opción más conveniente sería cargar cotidianamente su carrito hasta el mercado, llenarlo de frutos del país, y llevarlos hasta el pueblo donde, al cabo de un día de suerte, podía sumar alrededor de diez dinares, poco más de cinco dólares.
Poco, pero suficiente como para soñar con que alguno de sus hermanos pudiera llegar a la universidad. Eso si es que la policía no se ponía pesada y exigía más de la cuenta por hacer la vista gorda ante un vendedor ilegal. Porque en todo el mundo estas cosas se arreglan con alguna moneda. Y eso hacía Mohamed. “No tenía permiso, y gestionarlo es muy caro. No podía hacer otra cosa”, relataron a cronistas de los medios británicos los compañeros de desventuras del verdulero ambulante. Ellos conocen del asunto porque también, cotidianamente, hacen el mismo recorrido y pagan los mismos “peajes”.
El 17 de diciembre, como cada mañana, Mohamed estacionó su carrito repleto y, según cuentan testigos del acontecimiento, estaba dispuesto a dar su contribución diaria para que lo dejaran trabajar en paz. Pero esa vez ocurrió algo inesperado: Mohamed, por quién sabe qué cuestión banal, discutió con una policía femenina. El régimen que sostenía a Ben Alí es laico, así que en esas regiones no extraña una mujer uniformada. Y quizás eso tampoco hubiese sido molestia para el joven Mohamed, de no ser porque, en medio de la porfía, la dama le pegó un sonoro cachetazo y luego llamó a dos compañeros de armas para destruir literalmente el carrito frutero e incautarle las mercancías.
Indignado, humillado, Mohamed fue hasta el edificio de la alcaldía a plantear su protesta ante las autoridades, que se negaron a recibirlo. Poca cosa para ellos sería el caso. Pero Mohamed les demostró que se equivocaban. Compró un bidón de combustible, se lo derramó encima y se prendió fuego. Murió el 4 de enero. Diez días más tarde, Ben Alí huyó a la desesperada de Túnez, en medio de las fuertes protestas populares. Poco tardó en extenderse el incendio sobre toda la región.
Así fue que pusieron sus barbas en remojo el rey Abdalá II, de Jordania, que reemplazó a su primer ministro y ahora promueve “medidas rápidas y claras para efectuar reformas política reales”. El presidente yemení Alí Abdalá Saleh, en el gobierno desde hace 32 años, aprovechó que El Cairo estaba casi tomada por manifestantes en contra de Hosni Mubarak para anunciar que renunciaba a disputar un nuevo mandato. Mientras tanto, en Túnez la justicia prometía investigar por malversación de fondos públicos al fugado ex mandatario y a su familia.
El desesperado método de la autoinmolación se hizo conocido a partir de Hoa Tuong Thích Quang Duc, un monje budista vietnamita que en junio de 1963 se quemó en una calle céntrica de Saigón en protesta contra la persecución que sufrían del gobierno de Ngo Dinh Diem, aunque desde la ocupación francesa de ese extremo asiático otros sacerdotes de esa confesión −bonzos− habían practicado ese método de inmolación.
El fotógrafo Malcolm Browne ganó un Pulitzer por la toma que hizo del monje incendiado. La imagen sirvió para poner en el tapete la violencia de un régimen avalado por Washington sólo porque le servía como freno para la expansión del norte comunista. Pero no fue una opción sostenible en el tiempo y en noviembre de ese mismo año Ngo fue derrocado y terminó asesinado.
La prueba de que por entonces en todo el mundo se cocían habas la dio un estudiante checo que protestaba por la ocupación de las tropas soviéticas en su país para abortar lo que se conoció como la Primavera de Praga de 1968, un intento por liberalizar el férreo modelo digitado desde Moscú desde el fin de la guerra. Jan Palach no había cumplido 21 años cuando el 16 de enero de 1969 se prendió fuego en la Plaza de Wenceslao. El entierro de Palach se transformó en una protesta inédita en contra de la ocupación. El vigésimo aniversario de este hecho fue el detonante para la caída final del comunismo en ese país, a fines de 1989.
Los regímenes que gobernaron durante décadas buena parte del mundo árabe fueron en su momento también un freno para el “eje del mal”, identificado con la amenaza soviética. Posteriormente lo serían para aventar el temor al extremismo islámico, encarnado por Al Qaeda desde el 11-S y, en el caso del Egipto de estos días, por la Hermandad Musulmana.
Hay una frase, contundente por lo gráfica, que los historiadores no terminan de corroborar si fue pronunciada alguna vez por el ex presidente Franklin D. Roosevelt y si, en caso afirmativo, la dijo en referencia al dictador anticomunista de Nicaragua Anastasio Somoza padre o al mandamás de República Dominicana Rafael Trujillo: “Ese tipo puede ser un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta.”
La sentencia calza perfectamente para cualquiera de los gobernantes ahora cuestionados en el mundo árabe. El problema es que sostener a personajes de este talante con tal de evitar otros males no resulta una política sostenible, ni debería ser una salida aceptable para la civilización.
Tiempo Argentino, 5 de Febrero de 2011
por Alberto López Girondo | Ene 8, 2011 | Sin categoría
El Secretario de Asuntos Hemisféricos del gobierno de Barack Obama, Arturo Valenzuela Bowie, es uno de esos personajes que desde la cuna tienen doble pertenencia. A la tierra que los vio nacer y a la sangre. A la lengua de origen y a la que le hablaba su madre. A la política y a la teología.
Hijo de Raimundo Valenzuela Arms, quien fuera obispo de la Iglesia Metodista de Chile, y de la misionera estadounidense Dorothy Bowie, luego impulsora de una terapia conocida como hipnosis clínica, vivía en Concepción cuando el gran terremoto de 1960 echó literalmente abajo sus expectativas. Es que el edificio del liceo donde estudiaba fue demolido por un sismo de magnitud 9,5 que destruyó gran parte del país, mató a más de 2000 personas y dejó sin hogar a otros 2 millones.
Valenzuela viajaba regularmente a los Estados Unidos, como toda su familia, ya que mantenían lazos con los sectores protestantes de aquel país. Pero esa vez, a los 16 años, se quedó para completar sus estudios. Allí, el adolescente conoció a Martin Luther King, y resultó fuertemente impactado por su asesinato, en 1968. Había querido ser pastor, como su padre, su abuelo y su bisabuelo. Pero en el Norte se doctoró en Ciencia Política y Política Comparada por la Universidad de Columbia. En ese centro de estudios había participado del movimiento estudiantil por la integración multirracial y contra la Guerra de Vietnam.
Su parentela, mientras tanto, apoyaba en Chile la candidatura de Salvador Allende. El obispo Valenzuela Arms, incluso, fue representante de la Iglesia Metodista en el primer Tedeum del gobierno de la Unidad Popular, en 1970. “Eran pro Allende porque querían un mayor equilibrio de la riqueza, pero no en un sentido partidista”, contó alguna vez su hermana, Flor Valenzuela.
Más tarde, Arturo cultivaría amistad con los líderes de la oposición pinochetista, y fue introduciéndose en el Partido Demócrata. Fue entre otras cosas, director del Centro de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, miembro de Human Rights Watch Americas Advisory Committee, de Inter-American Foundation, y consultor de organizaciones como la Fundación Ford, la Fundación Interamericana, la Freedom House y la Free Foundation.
O sea, es un cuadro del establishment cultural que desde los Estados Unidos sostiene una posición latinoamericanista afín a los intereses de Washington. Con un toque liberal y una sólida convicción religiosa que tanto atrae en aquellas latitudes. Por eso no extraña su opinión sobre las democracias del continente, de las que, dice, “están interrumpidas” desde la caída de las dictaduras en los ’80. Porque muchos de estos gobiernos, piensa, “perdieron credibilidad” y es necesario “recuperar el espíritu democrático” en la región.
Fue consejero en Asuntos Hemisféricos en el Departamento de Estado con Bill Clinton y en mayo de 2009 Obama lo nombró secretario de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, en remplazo de Thomas Shannon.
En su última visita a la Argentina se había generado un entredicho cuando varios medios publicaron el “malestar” que le habían transmitido empresarios argentinos frente a la política oficial. Con el furor de las filtraciones WikiLeaks se conoció el cable confidencial 1311, fechado el 31 de diciembre de 2009, en que la embajadora Vilma Martínez se mostraba sorprendida por la repercusión que había alcanzado una charla del diplomático ante una docena de periodistas nativos. “A pesar de la amplia gama de temas abordados por Valenzuela, los medios de comunicación argentinos se concentraron exclusivamente en su observación sobre la preocupación de la comunidad empresarial estadounidense por la inseguridad jurídica y la gestión económica local.”
Valenzuela apoyó a fines de julio pasado una presentación del entonces presidente colombiano Álvaro Uribe ante la OEA, sobre el presunto apoyo de Hugo Chávez a las FARC. “La denuncia del gobierno colombiano es muy seria”, consideró el chileno-estadounidense. El incidente entre Colombia y Venezuela se licuó tras la intervención de quien fuera secretario de la Unasur, Néstor Kirchner.
Hace unos días, tildó de “antidemocrática” la Ley Habilitante que da poderes especiales al mandatario venezolano y afirmó que viola la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos. Siempre preocupado por esa “amenaza” a la democracia, aceptó un pedido de la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, Ileana Ros-Lehtinen, para que el “Departamento de Estado cese de inmediato de ejercer una influencia indebida sobre los funcionarios hondureños que han sido electos y que están actuando de acuerdo con las leyes hondureñas.”
En consonancia, declaró que Porfirio Lobo “ha preparado el terreno para el reingreso de Honduras a la OEA”. Y agregó que en 2010 Honduras protagonizó un “significativo progreso” para cumplir las exigencias de la comunidad internacional tendientes “a la reconciliación nacional, el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática y los Derechos Humanos”.
El país centroamericano fue suspendido por la OEA en julio de 2009 luego del golpe contra Zelaya. Lobo es persona no grata para la Unasur, que impidió su presencia en las últimas dos Cumbres de Países Iberoamericanos. El hondureño fue especialmente “no invitado” a la asunción de Dilma Rousseff y esta parte del continente no reconoce su gobierno ni mantiene relaciones diplomáticas. El secretario general de la OEA, el también chileno José Miguel Insulza, opina que Honduras “debe” reincorporarse “lo más pronto posible”, e igualmente cuestionó la Ley Habilitante de Chávez.
Representantes de los tres poderes hondureños, Jorge Alberto Rivera Avilés (por el Judicial), Juan Orlando Hernández (por el Legislativo) y el propio Lobo (por el Ejecutivo) se reunieron con el pastor Evelio Reyes en una jornada de oración en la Iglesia Vida Abundante, donde oraron por un buen año 2011 para Honduras.
Mientras tanto, el periodista Esdras Amado López, director y propietario del Canal 36, denunciaba que un coronel lo había amenazado de muerte. El canal, conocido como Cholusat Sur, fue cerrado y militarizado en varias ocasiones por condenar el golpe de Estado y las violaciones a los Derechos Humanos en el régimen de facto. En el año que terminó fueron asesinados diez periodistas en Honduras. Es uno de los países más peligrosos del mundo para el ejercicio de la profesión.
Valenzuela llega a Buenos Aires el domingo, en una minigira que además incluye a su país natal, Chile. Informó que su visita tiene como objetivo “profundizar las relaciones con esos socios clave de la región”. Le pidió audiencia al canciller argentino. “Voy a escucharlo”, dijo Héctor Timerman.
Tiempo Argentino, 8 de Enero de 2011
por Alberto López Girondo | Ene 2, 2011 | Sin categoría
«Hemos decidido, en esa conducta de mandar obedeciendo, derogar el Decreto 748. Quiero decir que todas las medidas quedan sin efecto. No hay justificación para subir los combustibles y todo vuelve a la situación anterior.” Acompañado por su vicepresidente, Álvaro García Linera, y el canciller David Choquehuanca, el presidente boliviano puso fin a varios días de revueltas en todo el país contra el alza en los combustibles de hasta un 83%, generada por la anulación de un subsidio impuesto hace 13 años, mucho antes de que el Movimiento al Socialismo llegara al Palacio Quemado.
“Durante estos días he escuchado y entendido a mis compañeros que decían que era importante promulgar el decreto, pero que no era oportuno ni era el momento. He entendido perfectamente estas recomendaciones y por eso se abroga el Decreto 748”, explicó Evo Morales, al borde de 2011.
Menudo problema el que acosaba al mandatario aymara, luego de que el gobierno decidiera poner fin a una medida dictada por el general Hugo Banzer en 1997 y que generó una pérdida para el Estado boliviano valuada en más de 1800 millones de dólares en el último quinquenio, y unos 300 millones de dólares sólo en el año que acaba de terminar. La cifra sale de contrastar el costo del petróleo en el mercado internacional –90 dólares el barril estos días– y el compromiso de venta puertas adentro de Bolivia, 27 dólares, diferencia que debe afrontar el erario público.
Fuentes gubernamentales admitieron a Tiempo Argentino que el ahora derogado decreto era seguramente la medida más impopular que había decidido Morales desde que llegó al poder. Pero también remarcaron que era inevitable para eliminar una distorsión que alcanza ribetes escandalosos, en el marco de una economía que no paró de crecer y una sociedad que, poco a poco, va percibiendo el resultado de políticas de distribución por vía de mayores oportunidades de desarrollo social y personal, y mediante formas alternativas de ingresos a los diferentes grupos familiares. Ya sea por créditos para emprendimientos como por bonos de incentivo al estudio –el Juan Pinto– o la Renta Dignidad, a los jubilados.
Semejante desnivel en los precios del combustible, en un país productor, permitió varias asimetrías peligrosas para la economía boliviana. Por un lado, miles de pobladores de las fronteras armaron un negocio extra con el tráfico hormiga (cruzar con tanque lleno para vender el contenido del otro lado permite ganar hasta 7 bolivianos (un dólar) por litro de gasolina, entre los 3,74 bolivianos que cuesta de un lado y los 10,52 que se paga en Brasil. El provecho fronterizo incluye el cruce de micros y camiones sólo para llenar los tanques.
Paralelamente, las petroleras dejaron de invertir en exploración y producción puertas adentro, “desalentadas” por los costos reducidos en el mercado interior. Con lo que florece el desabastecimiento. Evo Morales lo dijo claramente cuando recordó que en el último ejercicio se importó combustible por unos 666 millones de dólares. “Compramos en el exterior el litro de gasolina al equivalente a 8 bolivianos para venderlo a 3,74 en Bolivia”, aclaró.
Entre el domingo pasado y el viernes, mientras duró el Decreto 748, el contrabando de gasoil y naftas en las zonas fronterizas disminuyó a la mitad, según indicó el presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB Corporación), Carlos Villegas.
El gasolinazo fallido sirvió para mostrar errores en la forma de comunicar las decisiones del gobierno, factura que se cobraron algunos ex aliados. Por un lado, el anuncio del decreto lo hizo el vicepresidente durante un viaje de Morales a Venezuela. En el entorno presidencial afirman que a instancias del propio García Linera, que propuso no exponer a Evo ante la opinión pública con una medida que sabían fuente de rechazo.
“Es un buen momento político, no hay elecciones cerca, la derecha está totalmente derrotada y el oficialismo cuenta con las tres cuartas partes de ambas cámaras”, evaluaron. Los datos macroeconómicos también acompañan. “Sobre 400 bolivianos que era el salario mínimo en 2005, estamos ahora con 800 bolivianos”, resaltó un funcionario de Evo Morales. Y añadió: “en 2005 las reservas fiscales ascendían a 3000 millones de dólares. A fines de 2010, esas reservas superan los 9000 millones de dólares, y el Estado estaría en condiciones de saldar su deuda y tener reservas similares a la de los gobiernos neoliberales del pasado. Es decir, el Estado Plurinacional de Bolivia es solvente, sin posibilidades de entrar en crisis.”
Pero entre los que encabezaron la protesta –donde hubo refriegas, heridos, edificios apedreados y gases lacrimógenos– figuran antiguos aliados del MAS, como el Movimiento Sin Miedo (MSM), de Juan Del Granado y Luis Revilla, quienes se sucedieron como alcaldes de La Paz, y amplios sectores de la Central Obrera Boliviana (COB) –sobre todo de los mineros– que habían amenazado con marchas hacia la capital, remedando otras épocas de triste memoria.
“Así como (el empresario de derecha cruceño) Branko Marinkovic organizaba ataques a las entidades del Estado, hemos visto cómo que se ha procedido ahora; se atacó al Ministerio de Trabajo, a Desarrollo Sostenible, Justicia, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Boliviana de Aviación (BoA), que es de todos los bolivianos, Vías Bolivia fue incendiada, la Alcaldía de El Alto, organizaciones sociales…”, enumeró el ministro de Gobierno, Sacha Lorenti. Tanto Granado como Revilla están acusados de delitos que investiga la justicia, pero más allá de la pureza política de todos ellos, las protestas se montaron sobre un escenario real. El notable aumento en el precio del carburante incide directamente en el bolsillo de los más humildes de manera simbólica, y los incrementos salariales difícilmente puedan contrarrestar esa sensación de que la anulación de un subsidio tiene tintes neoliberales en el país que más avanzó en remediar sus consecuencias. “Es obligación del gobierno cuidar nuestros recursos económicos, pero justamente compensando con políticas sociales, aumentando el salario mínimo nacional”, había anunciado Morales.
¿Por qué el recorte en el subsidio no se hizo de manera gradual? El que responde en este caso es el ministro de Economía, Luis Arce Catacora. “Pensamos en un principio en hacerlo de esa forma, pero la gradualidad en nuestro país se traduce en la viveza criolla, se traduce en acciones que uno asume para tomar ventaja de algo. Estoy seguro de que habría escaseado el diesel, la gasolina…”.
Morales declaró hace algunos días que esperaba superar este primer tramo de quejas generalizadas por el famoso decreto. Que en su gestión había aprendido a que “cuando explicamos con sinceridad y transparencia los compañeros entienden y después manda la racionalidad y no los caprichos de cualquier sector”. Y que, otro aprendizaje, “después de la pelea, viene el cariño, el amor”.
Habrá que ver como recompone el cariño de su pueblo sin que una medida de Banzer siga representando una sangría para su economía.
Tiempo Argentino, 2 de Enero de 2011
por Alberto López Girondo | Dic 26, 2010 | Sin categoría
El pronóstico de la consultora británica Centre for Economics and Business Research (CEBR) es demoledor: “El euro apenas tiene una entre cinco posibilidades de sobrevivir”. El informe, publicado a mediados de mes, cuando los líderes europeos –a pesar de las fuertes tormentas de nieve– transpiraban para calmar a los mercados con el anuncio de nuevos blindajes para superar la crisis económica, no alcanzó una gran difusión, pese al panorama que pinta sobre este nuevo cumpleaños de la moneda que nació el 1° de enero de 1999.
El documento, incluso, aporta algunos datos que mucho recuerdan un fin de año nefasto para la Argentina. “Para salvar la moneda única, el nivel de vida tendría que caer más de un 15% en las economías más débiles de la Eurozona (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), el gasto público un 10% adicional y sus respectivos gobiernos tendrían que ceder parte de su soberanía económica a Bruselas (sede comunitaria). Asimismo, la UE debería ampliar el Fondo de rescate, dotado con 750 mil millones de euros, y el PBI alemán crecer más de un 3% anual durante los próximos cuatro años para soportar el rescate de países.”
Como conclusión, el paper señala que las reducciones en los niveles de vida necesarios para que el corset monetario continúe vigente “es mayor al que el Reino Unido tuvo que enfrentar en la Segunda Guerra Mundial”. El cálculo, que figura en la última edición de Perspectivas Económicas Globales del Servicio de Perspectivas del CEBR, pone en duda la capacidad del euro para poder soportar semejante contracción.
Para el premio Nobel Joseph E. Stiglitz –que hace unos días le dijo a la presidenta Cristina Fernández que suele poner como ejemplo de lo que hay que hacer frente a la crisis la experiencia argentina–, Europa nunca respetó las pautas necesarias para que la moneda única pudiera funcionar. “Y sigue sin hacerlo”, insiste el profesor de la Univesidad de Columbia. “La eliminación de barreras legales para el movimiento de trabajadores creó un mercado laboral único, pero las diferencias lingüísticas y culturales hacen que la movilidad laboral al estilo norteamericano resulte inalcanzable”, añade el polémico ex funcionario del FMI.
“Es más, Europa no tiene manera de ayudar a aquellos países que enfrentan problemas serios”. Como ejemplo, Stiglitz pone el caso de España, con una tasa de desempleo del 20% entre los adultos y el doble entre los jóvenes. Lejos de solucionar la crisis, que elevó el déficit fiscal al 11%, la respuesta concertada de las autoridades continentales es la reducción presupuestaria, con lo que el desempleo aumentará, inevitablemente. “Conforme su economía se ralentiza, la mejora de su posición fiscal puede ser mínima”, evalúa Stiglitz. O sea, mucho costo social para tan poco beneficio.
“El euro fue un experimento interesante, pero como el casi olvidado mecanismo de tipo de cambio (MTC) que lo antecedió y se desintegró cuando los especuladores atacaron la libra británica en 1992, carece del respaldo institucional necesario para que funcione”, es la conclusión del economista estadounidense.
Alemania y Francia, los países que llevan la voz cantante dentro de la UE y tienen las llaves que conducen al euro,
coinciden en que la salida a la encrucijada pasa por la unión fiscal, lo que conlleva la pérdida de soberanía nacional. La respuesta institucional va en consonancia con esta propuesta. Y según se entusiasmó el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durão Barroso, la crisis no hace más que acelerar la creación de un súper Estado “en 10 años”. La promesa es el rescate a manos de los grandes.
“Nadie en Europa será dejado solo. Nadie en Europa será dejado caer. Europa sólo se consigue unidos”, dijo claramente la canciller alemana Angela Merkel en Bundestag. Su ministro de Finanzas, Wolfgang Schaeuble, recordó a su turno otra crisis argentina, cuando el país salió de la “tablita cambiaria”. “Aquellos que apostaron su dinero frente al euro no tendrán éxito… el euro no va a fallar. El euro nos beneficia a todos y lo vamos a defender”, parafraseando al efímero ministro de la dictadura, Lorenzo Sigaut, quien en 1981 aseguró que “el que apuesta al dólar perderá”, un clásico en los pronósticos errados.
Pero al margen de estos augurios, muchos analistas se preguntan si es posible que Alemania y Francia puedan crear un súper Estado para salvar el euro. Y es ahí donde se cruzan las especulaciones con las insólitas derivaciones de una crisis a la que nadie ve fin.
Porque ahora, para salvar al euro, aparecen miradas que enfocan hacia China. Después de todo, la potencia emergente financió los desbalances fiscales de los Estados Unidos comprando bonos con sus monumentales excedentes económicos. Confían, por lo tanto, en que el gigante asiático utilice algo de sus enormes reservas para la compra de bonos de Grecia, Irlanda, Portugal o España, los que más están padeciendo la crisis económica. China dispone de casi un billón de dólares en bonos del Tesoro estadounidense y anunció que podría comprar bonos por hasta 5000 millones de euros.
Lo que ocurrirá en los próximos días quizás tenga el espíritu de un regalo de cumpleaños venido de Oriente para el euro, que nació formalmente con el primer minuto de 1999. Este 1º de enero, además, se producirá el ingreso de Letonia al selecto grupo de la Eurozona, con una celebración que servirá para hacer marketing político en torno al deseo de “pertenecer” que sigue generando la moneda común. Aunque los letones ya han expresado que no tienen interés en ese emblema, y a pesar de que la realidad indica que va a ser complicado poder sostener en el tiempo un signo monetario que hace agua por todos lados. Incluso puede pensarse que el eje de las discusiones pase en 2011 del plano económico al terreno político, y lo que esté en terapia intensiva no sea sólo la divisa comunitaria sino la unidad de los 27 países que integran la UE.
Habrá muchos argentinos para quienes todo este embrollo suene a reparación histórica, luego de años de padecer el escarnio de los “expertos” internacionales sobre las posibilidades de la sociedad para enfrentarse con su destino. Y de haber pasado la prueba de salir airosa, como registró Stigiltz.
Tiempo Argentino, 26 de Diciembre de 2010
por Alberto López Girondo | Dic 18, 2010 | Sin categoría
Estamos construyendo una ciudadanía del Mercosur. Ese sentimiento de que somos el Mercosur es un sentimiento que se está formando y que debe consolidarse”, dijo el actual canciller brasileño Celso Amorim. Fue en la Cumbre del Mercosur de Foz de Iguazú, donde los representantes de los países miembro del experimento de integración regional más profundo que se haya hecho en esta parte del mundo desde la independencia mantuvieron la última reunión del año. Un año que fue muy fructífero en eso de lo que hablaba Amorim, de construir ciudadanía, más allá del alcance económico de esta propuesta de mercado común que ya cumplió 20 años.
Porque las cuestiones económicas entre los países pueden agotarse en debates arancelarios o de intercambio de mercancías. Pero una verdadera integración implica ir avanzando en la construcción de una nacionalidad común, una identidad que nuclee a los pueblos que decidieron, reconocieron, impulsaron, la idea de que no hay otro destino para cada uno que no sea la unidad de todos.
Para los medios tradicionales de los mismos países, hubo en ese encuentro un pedido especial de la presidenta argentina para incorporar una condena concreta a la xenofobia. Condena que, según esa visión, tendría como objetivo el desgaste de la figura del alcalde porteño, Mauricio Macri, que sin dudas, con su discurso de fuerte tono racista arrimó combustible en estos días calientes en Villa Soldati.
Como se recordará, el jefe comunal despotricó, al igual que muchos vecinos de la zona, contra la “inmigración descontrolada”. Y agregó, desprejuiciadamente, que todos los días “llegan 100 o 200 personas nuevas a la ciudad que no sabemos quiénes son, de la mano del narcotráfico y la delincuencia”.
Mirada simple y pequeña si las hay sobre un tema que debería alarmar a las mentes bien pensantes, incluso desde el punto de vista de políticos que se ofrecen como alternativa de recambio para las presidenciales de 2011. Porque más allá de que en gruesas capas de la población porteña –e incluso del resto del país– el mensaje xenófobo suele granjear más simpatías de las que se sospecha, ya no hay espacio para gobernar en la región por fuera del marco que ya impuso el Mercosur, la Unasur y los organismos que vayan surgiendo en el futuro. Como lo han reconocido incluso mandatarios de la derecha como el chileno Sebastián Piñera y el colombiano Juan Manuel Santos.
Construir una identidad común en la Cuenca del Plata significa, lisa y llanamente, construir ciudadanía con paraguayos, uruguayos, venezolanos y a un plazo no demasiado largo y más temprano que tarde, con bolivianos, peruanos, ecuatorianos y chilenos.
Por eso fue importante que en esa misma Cumbre se fueran desplegando las otras herramientas de construcción común, como los planes de educación, de libre circulación de personas, de protección laboral, y aunque parezca anecdótico, la creación de una historieta para niños fomentando la integración. Algo que no surgió porque el gobierno argentino entró en conflicto repentinamente con un sector de la población que mira con desconfianza y desprecio a los hermanos de la tierra.
El discurso xenófobo –que en Buenos Aires, y por recomendación de su asesor ecuatoriano Jaime Duran Barba, Macri puso en circulación para ganar adhesiones en su construcción política– se está extendiendo en todo el mundo de una manera que preocupa a organismos y militantes comprometidos con los Derechos Humanos y civiles. Y curiosamente, en todos los países donde hay desbordes de este talante, hay un componente de pobreza, exclusión, acusaciones de narcotráfico, intolerancia… y hasta barrabravas violentos. Lo peor es que también hay políticos dispuestos a aceptar el convite retrógrado con tal de seducir a multitudes que, en medio de crisis económicas de diverso calibre, ven en el diferente a un competidor por las migajas que se caen de la mesa de los poderosos.
El presidente estadounidense Barack Obama, por ejemplo, debió enfrentar, desde que decidió iniciar su camino hacia la Casa Blanca, a sectores racistas no solo de su país sino incluso desde las filas de su propio partido. Hace cosa de un año, el líder de la mayoría demócrata en el Senado estadounidense, Harry Reid, había catalogado a Obama como un afro estadounidense que “no habla dialecto de negro” que es exitoso porque tiene la “piel clara”, lo que levantó protestas hasta de legisladores republicanos.
Obama no pudo aún conseguir la aprobación de una ley inmigratoria que beneficie a los millones de hispanos que cruzan la frontera en busca de mejores horizontes. Tampoco una iniciativa que recibe el acrónimo de Dream (sueño), en obvia referencia a esa utopía que siguen trabajadores de todo el continente que quieren un futuro mejor para ellos y sus hijos. El Dream Act (Development, Relief and Education for Alien Minors Act, en español Acta de Fomento para el Progreso, Alivio y Educación para Menores Extranjeros) es un proyecto bipartidista que permitiría que los hijos de indocumentados estudien en institutos estadounidenses y reciban la ciudadanía a cambio de buenas calificaciones, algo que por ahora sólo logran haciendo dos años de servicio militar. Ambas leyes están frenadas en el Capitolio por un fuerte lobby anti inmigratorio.
El Parlamento Europeo, hace unos días, advirtió en su informe anual sobre el “creciente” aumento de violaciones de derechos fundamentales en Europa, y especialmente citó casos racistas y xenófobos sobre los que reclamó sanciones y procedimientos de infracción contra Estados miembro que los permitan.
El presidente galo, Nicolas Sarkozy, marcha a la cabeza en los reclamos, luego de la expulsión masiva de gitanos que inició en julio y que lo hizo trepar en las encuestas. Para no ser menos, Marine Le Pen, hija y segura sucesora del líder de Frente Nacional ultraderechista francés, Jean-Marie Le Pen, también hizo su aporte al murmullo racial, cuando comparó la ocupación nazi con las plegarias que los musulmanes desarrollan en las calles de Francia. Pero la mujer, de 42 años, no deja de crecer en los sondeos y ya está en el 14% para las presidenciales de 2012. Su no menos polémico padre había llegado el 10% en 2007.
En Rusia, que no pertenece a la Unión Europea, miles de hinchas mostraron su violencia frente al Kremlin al grito de “Rusia para los rusos”. Fue tal el clima que las autoridades decidieron acordonar la plaza para evitar mayores incidentes. “Los actos que buscan animar el odio racial, nacional o religioso son especialmente peligrosos” y “amenazan la estabilidad del Estado, pontificó el presidente Dimitri Medvédev.
“Nazismo bajo los muros del Kremlin”, tituló Novye Izvestia, opositor al gobierno. “La subcultura de los hinchas es xenófoba por naturaleza. Y hay que abordar seriamente ese problema, pero ni las autoridades del fútbol ni la fuerzas del orden quieren hacerlo”, señaló el Vedomosti, preocupado por la actuación de los barrabravas, de cara al mundial de 2018, que se llevará a cabo en Rusia. Los revoltosos rendían homenaje a un simpatizante del Spartak de Moscú muerto en un enfrentamiento con un hincha del Cáucaso, de religión musulmana.
Declaraciones como las de Marine Le Pen, el propio Sarkozy, Reid –el líder demócrata por Nevada– Mauricio Macri y muchos vecinos de Villa Soldati que se expresaron con total impunidad ante las cámaras contra otros miembros del género humano, merecieron el repudio de esa otra parte de la población que aspira a una vida en democracia y el respeto por el prójimo. Pero en Bolivia hubiesen merecido sanciones más contundentes de acuerdo a la Ley contra el Racismo y toda forma de discriminación, sancionada en octubre pasado. Por efecto de esa normativa, los medios que emitan mensajes de contenido xenófobo pueden ser multados e incluso se les puede quitar la licencia.
Pero claro, Bolivia no integra aún el Mercosur y esa ley fue criticada por las organizaciones que nuclean a los propietarios de medios como atentatoria de la libertad de prensa. Y fue votada por indios en el gobierno del país con más población indígena de América.
Tiempo Argentino, 18 de Diciembre de 2010
por Alberto López Girondo | Dic 11, 2010 | Sin categoría
El 22 de enero de 1984, los Angeles Raiders le dieron una paliza fenomenal a los Washington Redskins en el Super Bowl XVIII, con un récord de 38 a 9 en la final por el trofeo de la NFL, la liga nacional de fútbol americano. Pero ese día figura en los anales de la comunicación por otro hecho relevante: en el descanso del tercer tiempo, mientras millones de televidentes apuraban una cerveza antes del último tramo del encuentro, un corto emitido por esa única vez impactó de un modo tan contundente que se convirtió en una de los 50 más importantes en la historia de la publicidad mundial.
Realizado por Ridley Scott, que venía de filmar la no menos impactante Blade Runner y otro ya clásico, Alien el octavo pasajero, el filme que emitieron en horario central se inspiraba en la alegoría futurista de George Orwell, 1984. El director británico haría más recientemente Gladiador y la última versión de Robin
Hood, y no suele recordar en su curriculum aquella pieza. Una lástima, porque es una joya visual.
En un minuto exacto, la película muestra a una joven con una maza que corre entre una multitud de personajes grises que, subyugados por una enorme pantalla, contemplan el discurso del Gran Hermano. La mujer, la única con vestimenta fuera de la convención apagada del entorno –ropa deportiva roja y blanca– lanza la primitiva herramienta sobre la pantalla, que estalla en mil pedazos. Al texto final del anuncio (puede verse en ), es también un clásico: “Apple Computer presentará Macintosh. Y usted verá por qué 1984 no será como 1984”.
La computadora personal ya era un artefacto conocido en la mayoría de las sociedades desarrolladas para esa época, de la mano de IBM. Pero era un instrumento sólo para iniciados. Lo que hizo Apple fue aplicar un desarrollo de Xerox, la interfase gráfica, y un mouse, lo que acercó la sofisticada tecnología al nivel de cualquier usuario. Como la chica que rompía la dependencia de tiranías mediáticas con algo tan simple como una maza, el aparato desarrollado por Steve Jobs y Steve Wozniak rompió definitivamente con el pasado y aportó las herramientas para una nueva revolución industrial.
Para diciembre de 1990, el inglés Tim Berners-Lee y el belga Robert Cailliau, del CERN, el laboratorio de física ubicado en Suiza, completaron el círculo de este cambio, cuando crearon un lenguaje estandarizado (el hipertexto) que permite conectar a computadoras lejanas utilizando la plataforma de la red militar desarrollada por los Estados Unidos en la Guerra Fría. La World Wide Web (la triple w) se fue constituyendo desde su presentación oficial, en 1993, en la mayor base de datos y de comunicaciones en la historia de la humanidad.
Desde entonces, algunos términos comenzaron a ser cotidianos, aun para gente que no está conectada a Internet y ni siquiera sabe manejar una computadora. Palabras como virtual, en contraposición a real, o hardware, complementario de software. Los cibernautas –otra palabrita reciente– mostraron desde sus comienzos una inventiva deslumbrante y, al estar en contacto con colegas y compinches de todo el planeta, potenciaron su perspicacia y una nueva forma de compartir información, inquietudes, programas y curiosidades.
También fueron compartiendo producciones artísticas y poniendo en cuestión incluso el derecho de propiedad intelectual (copyright) como opuesto al copyleft, el derecho a compartir libremente el fruto de la creación humana. A veces lo hicieron voluntariamente, otras, de un modo que linda con la ilegalidad, como es el caso de los hackers.
Todo este desarrollo coincidió, como no podía ser de otro modo, con un enorme crecimiento de las transacciones comerciales a través de la red de redes. Al punto de que en la actualidad, según la organización Internet World Stats, hay un total de cerca de 2000 millones de internautas (casi un 30% de la población mundial) y de acuerdo a la consultora Everis, se comercia en forma electrónica la friolera de 502.100 millones de dólares a nivel global.
Como ejemplo baste decir que, a la manera del tradicional Viernes Negro estadounidense, donde los negocios “reales” hacen sus ofertas de fin de año, el 29 de noviembre fue el Cyber Monday (Ciber lunes), para operaciones “virtuales”. En un día hubo transacciones por 1028 millones de dólares, lo que representa un crecimiento de 16% con respecto a lo obtenido el año pasado, reveló la consultora comScore.
Sobre esa base hay que entender el fenómeno de esta ciberguerra desatada en torno a WikiLeaks y el ahora detenido Julian Assange.
Porque Bradley Manning, el soldado acusado de haber puesto en circulación el monumental archivo de la Guerra de Irak y Afganistán, cumple por estos días 23 años. Es decir que nació con la Web. Y muchos de los integrantes de ese misterioso grupo Anonymous, que lanzó el plan de venganza contra los sitios que bloquean a WikiLeaks y sus fuentes de ingresos, no son mucho más grandes que el muchacho que está en prisión en Virginia y enfrenta un juicio que lo podría dejar 52 años entre rejas.
Es curioso que el escándalo mediático en torno a la difusión de documentos secretos se desatara con la catarata de cables diplomáticos y no cuando salieron a la luz los papeles secretos de las dos guerras que mantienen los Estados Unidos en Asia. Porque se trata de charlas de chismosas de barrio, en contraposición con las anteriores filtraciones, que prueban múltiples violaciones a los más elementales Derechos Humanos cometidos por tropas que ocupan Irak y Afganistán. A pesar de lo cual, desató una cacería sobre el mensajero y sus sponsors que repentinamente sacó de foco a los autores de aquellas tropelías.
Esta batalla en Internet, en efecto, representa una lucha por espacios que hasta ahora los países más desarrollados no habían declarado por el control de la información que circula por la red de redes. Y que comenzó con planteos de empresas productoras de discos y cine por el tráfico de copias de música y películas, costumbre que amenaza a algunas de las industrias que más facturan.
Por eso estos ciberataques los fogonean hackers y programadores, pero los pueden llevar adelante simples ciudadanos con una herramienta sencilla y hogareña como es el programita LOIC (Low Orbit Ion Cannon) para embestir contra sitios oficiales y de empresas que acorralan a Assange y cortan sus fuentes de ingresos.
“Las intenciones de Anonymous están muy claras –dice una proclama del grupo que encabeza la protesta por WikiLeaks–. Somos un pueblo en campaña por la libertad. Las intenciones de Anonymous residen en cambiar la forma en que los gobiernos del mundo y la gente en general ven en la actualidad la libertad de expresión en Internet.”
La guerra estaba declarada desde hace tiempo. Desde el momento en que esta tecnología se puso a mano de cualquier ciudadano. Y sin dudas el caso WikiLeaks habrá de cambiar las formas en que se difunden internamente archivos clave para la seguridad nacional. Lo que también amenaza la libertad de información, teniendo en cuenta que el nudo central de la red pasa por los Estados Unidos.
Pero en todo caso ya nació una generación que sabe que, más temprano que tarde, tiene en sus manos una fabulosa herramienta con la que combatir. Con la efectividad de la maza en el aviso de Ridley Scott.
Lo que no es fácil de percibir aún es cuáles serán las consecuencias.
Tiempo Argentino, 11 de Diciembre de 2010
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