por Alberto López Girondo | May 16, 2018 | Sin categoría
Unos 70.000 manifestantes recorrieron la capital de Bélgica y de la Unión Europea, Bruselas, en reclamo de «jubilaciones dignas», convocados por las tres centrales obreras -la izquierdista FGTB, la cristiana CSC y la liberal CGSLB- y el sindicato del transporte, UBT. Entre los reclamos figura volver a la edad de retiro a los 65 años y no los 67 proyectados para el 2030, llegar al 75% de ingreso medio como base en lugar del 60% actual, y una pensión garantida de 1500 euros, «que es el mínimo necesario para vivir» en esa nación. Actualmente el promedio es de 883 euros para las mujeres y 1181 los hombres, recuerdan los gremios, para una línea de pobreza que estiman en 1157 euros al mes.
Portando carteles que exigían pensiones justas, dice la crónica de RTL, un canal belga de capitales alemanes, los manifestantes emprendieron su caminata desde el Boulevard Albert II para culminar en la Gare du Midi, la estación central ferroviaria de Bruselas.
«El gobierno se acostumbró a atacar a los más débiles, los desempleados, los enfermos y los jubilados y debe abandonar esta reforma hasta que hayamos discutido el sistema a fondo», declaró a RTL Robert Vertenueil, titular de la Federación General de Trabajadores de Bélgica (FGTB).
«Queremos un sistema de pensiones que sea digno y suficiente para vivir», agregó a su turno Marie-Helene Ska, secretaria general de la Confederación de Sindicatos Cristianos (CSC). «Tenemos la impresión de que el gobierno quiere hacer un sistema más barato, sin financiación alternativa, y así las personas que sigan trabajando tendrán una pensión más baja», remató Olivier Valentin, de la Central General de Sindicatos Liberales de Bélgica CVGSLB).
La Unión Europea viene planteando reformas en el sistema de jubilación de todos sus países miembro en forma insistente desde hace años y específicamente el primer plan fue establecido en 2011. En algunos casos, como en Portugal, España y Grecia en su momento, a raíz de la crisis del 2008, de un modo prácticamente compulsivo. En otros mediante mecanismos más políticos, pero siempre direccionados a la baja de beneficios y al aumento de la edad de aportes o de retiro. Así fueron entrando en ese régimen Francia, Italia y Gran Bretaña, ahora con un pie afuera de la UE.
Del mismo modo, los sindicatos belgas se vienen movilizando para frenar esta embestida demoledora contra los derechos de los trabajadores en actividad y letal contra los pasivos. El 19 de diciembre pasado habían movilizado a unas 30 000 personas y desde hace un mes venían organizando esta marcha de hoy.
El hecho relevante de la reforma jubilatoria que impulsa la UE pasa por el llamado Factor de Sostenibilidad y el Índice de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social, aprobados en 2013 y que deben entrar en vigencia a partir de enero de 2019.
Estos artificios determinan un ajuste en las jubilaciones de acuerdo «a la evolución de la esperanza de vida». Esto es, si se estima que un nuevo jubilado va a vivir más años, es claro que por lo tanto va a cobrar su ingreso por más tiempo. El concepto de «justicia» que manejan los que idearon este modelo es que el monto a percibir debe bajar para que la prestación global pueda repartirse entre todos los que contribuyeron a lo largo de más tiempo.
«La aplicación del factor de sostenibilidad en 2019, que vincula la pensión a la esperanza de vida, es una herramienta adecuada para conjugar la sostenibilidad y suficiencia del sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento de la población», afirma el documento que cuestionan sindicatos de todo el continente y que este miércoles expresaron los belgas en las calles de Bruselas, como lo habían hecho hace algunas semanas los españoles y los franceses.
Gradualmente ese Factor se modificará, con revisiones cada cinco años, y regirá para cada nuevo jubilado al momento del retiro. El primer índice, según algunos analistas -ya que oficialmente aún no se dijo nada- debería ser del orden del 0,57%. Esto implica que una jubilación que debería ser de 1.000 euros pasará a ser de 994,3 euros .
Precisamente el gobierno de Mariano Rajoy, que viene soportando palos por su política de ajustes en general y por los escándalos de corrupción que estallan cada rato en su partido, el conservador PP, recibió a fines de abril un tirón de orejas desde Bruselas -claro que de parte de la UE- por no haber hecho los recortes que se le exigen en el sistema previsional.
Rajoy había aceptado un aumento en las jubilaciones de 0,25 % en marzo, lo que despertó la ira de los españoles, que salieron como hace años no lo hacían a protestar en la naciente primavera madrileña. La UE reconoce que «la mejor situación de los jubilados en España se debe al hecho de que las pensiones han mantenido su poder adquisitivo. durante la crisis». Pero exige»medidas para garantizar un aumento adicional de ingresos y medidas para garantizar que el gasto en pensiones sea eficaz y efectivo».
O sea, que apliquen la tijera sin más demora, que enero del 19 está a la vuelta de la esquina.
Tiempo Argentino, 16 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 15, 2018 | Sin categoría
Norman Finkelstein nació en Nueva York, hijo de sobrevivientes del gueto de Varsovia de campos de concentración nazis. Daniel Baremboim nació en Buenos Aires, donde sus padres buscaron refugio de las persecuciones en Rusia. David Grossman nació en Jerusalén y perdió un hijo, soldado, en un ataque de Hezbollah, en el sur del Líbano en 2006. Carlos Escudé nació en Buenos Aires y se convirtió al judaísmo cuando ya había pasado el medio siglo de vida. Son cuatro posturas tan claras como diferenciadas en relación con el conflicto en Medio Oriente que no son de ahora, pero no está nada mal traerlas nuevamente cuando se cumplen 70 años de la creación del Estado de Israel y la Nakba palestina.
Para Finkelstein, entender la cuestión es sencillo: las relaciones internacionales se ordenan de acuerdo a legislaciones más o menos consensuadas en la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Tribunal de La Haya y a esta altura Israel lleva desoídas demasiadas resoluciones, con lo que cualquier solución debe ser política.
Baremboim, que tiene pasaportes argentino, español, israelí y también palestino, piensa que «no es un conflicto político, sino uno humano entre dos pueblos que comparten la profunda y aparentemente incompatible creencia de que tienen un derecho sobre el mismo pequeño pedazo de tierra».
Grossman lamenta que vayan creciendo los israelíes que en su país ahora descreen de una solución posible para un conflicto que ya se llevó miles de vidas y lo sigue haciendo de un modo brutal con regularidad escandalosa.
Escudé, en cambio, ironizó alguna vez que ¨no todos los problemas humanos tienen solución, y el de Medio Oriente es un conflicto que tal vez no la tiene¨.
Es bueno entonces recordar que árabes y judíos no han sido a lo largo de la historia enemigos irreconciliables. Más aún, los períodos de oro de la cultura árabe coincidieron en Al Ándalus, la región del sur de España más cercana al África, con una era dorada de la cultura judía.
Moros y sefaradíes convivieron durante ocho siglos en la península ibérica y pudieron alumbrar a pensadores de la talla del árabe Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd (Averroes) con el judío Moshé ben Maimón (Maimónides), nativos de Córdoba. Salvo aislados incidentes, la coexistencia fue pacífica y ambos pueblos -ambas culturas- tuvieron destino de exilio cuando los reyes católicos derrotaron al Reino musulmán de Granada.
Justo en ese 1492, cuando la España imperial también llegaba a América de la mano del navegante genovés Cristóforo Colombo.
Persecuciones
La expulsión de islamitas y judíos privó a España de los dos pilares más desarrollados de la cultura ibérica. Recién hace cinco años el gobierno de Mariano Rajoy aprobó una ley que otorga ciudadanía española a los descendientes de sefaradíes de cualquier lado del mundo. Muchos otros, al igual que los fieles de Alá, debieron convertirse al catolicismo o sucumbir ante la Inquisición.
Los judíos sufrieron persecuciones en el resto de los países de Europa, sobre todo en el este. ¨Pogrom¨ es una palabra rusa que se traduce como devastación o disturbio y se aplicó a los violentos ataques contra poblaciones judías en la época zarista. ¨Ghetto¨ es un término que remite a los barrios cercados durante el nazismo, pero en italiano indica a los vecindarios judíos de Venecia.
El sionismo, por otro lado, es un movimiento político desarrollado por el húngaro Teodoro Hertzl tras el llamado Caso Dreyfuss, por el capitán del ejército francés que terminó condenado por un delito que no había cometido, víctima de un clima antisemita creciente en la Francia de fines del siglo XIX.
Fue entonces que los judíos europeos tomaron conciencia de que en un período de formación de naciones modernas -tras la unificación de Italia y Alemania fundamentalmente – no había espacio para desarrollarse en libertad y seguridad.
Los judíos europeos, según el historiador israelí Zeev Sternhell, tenían en ese momento dos opciones: integrarse a sus países de nacimiento o fundar su propio estado. Bloqueada la posibilidad de integrarse por la suerte que corrió el militar francés, quedaba la respuesta de un Estado Nacional, ¿pero dónde?
La elección fue volver a la Tierra Prometida, el Eretz Israel.
Las primeras oleadas de inmigrantes llegan a Palestina durante la llamada Primera Aliyá, en 1882. La mayoría de la población palestina era musulmana. En ese momento el territorio formaba parte del Imperio Otomano. No había mayores conflictos ni raciales ni religiosos, al punto que la guerra de Crimea de 1854 a partir del reclamo que hacían los zares de protección a los peregrinos cristianos ortodoxos que querían visitar los Santos Lugares.
Caen dos imperios
Pero la Gran Guerra del 14 se llevó puesto al último sultán otomano y para el fin de la contienda, los británicos habían logrado repartirse con los franceses el control de la región.
La Declaración de Balfour de 1917 prometía ¨los mejores esfuerzos¨ para apoyar la creación de un ¨hogar nacional para el pueblo Judío¨ en Palestina. Pero el alto comisionado británico para Egipto, Henry McMahon, para minar el poderío otomano, le había prometido el control de la región al Sharif de la Meca, Hussein.
El territorio quedó como Protectorado británico a partir de 1918 y los nuevos pobladores fueron creando instituciones con funciones estatales, como la Histadrut, una organización de trabajadores judíos. Las oleadas de perseguidos se fueron sumando, sobre todo desde que el nazismo tomó el poder en Alemania. Los nuevos pobladores tenían un ideario universalista y socialista. Prueba de ellos fueron los kibutz, modelo de explotación cooperativa única.
La segunda guerra dejó como saldo horroroso el Holocausto de seis millones de judíos. Fue la prueba más contundente de que quienes pensaban que Europa no era un lugar seguro tenían razón. Fue, también, el momento en que la dirigencia del Eretz Israel -encolumnada detrás de Ben Gurión-decidió dar la última puntada para la creación del estado judío.
Como recordaba Rodolfo Walsh en una serie de artículos escritos en 1973 para el diario Noticias, los que llegaban a Medio Oriente eran los judíos pobres que pudieron sobrevivir a los campos de concentración y lo habían perdido todo.
La visión para los palestinos era bien otra. Los que llegaban no lo hacían a un territorio vacío. Podrían considerarse, siguiendo a la Biblia, que eran un pueblo originario. Pero eso también lo pueden argumentar los árabes nativos, que además también tienen raíces semíticas.
Suele decirse que los mexicanos, peruanos o bolivianos descienden de los pueblos originarios y los argentinos descienden de los barcos. Algo similar podrían sostener los palestinos de entonces: los israelitas también descendían de los barcos.
Gran Bretaña, que soñó apropiarse de una parte del imperio turco tras los acuerdos secretos de Sykes Picot con Francia, terminó por perder su propio imperio y, con la creación de la Organización de Naciones Unidas, se fue quedando al margen de las decisiones individuales.
Naciones Unidas
Fue así que el 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 que planteaba con todas las letras la partición de Palestina en un Estado judío y un Estado árabe. Establecía, además, una unión económica, aduanera y monetaria.
La resolución fue aprobada por 33 votos (entre ellos Estados Unidos y la Unión Soviética), con 13 votos en contra (entre ellos los países árabes y Turquía) y 10 abstenciones (incluido el Reino Unido, que pretendía no perder influencia) y la Argentina.
El dibujo de las fronteras es muy particular y asemeja al símbolo del Yin y el Yan, ese concepto taoísta que describe a las dos fuerzas opuestas y complementarias que rigen el universo y sus circunstancias.
Pero no hubo armonía y el 15 de mayo de 1948, el mismo día en que vencía el mandato británico, se proclamaba el Estado de Israel y estalló la primera guerra árabe-israelí cuando tropas de Egipto, Siria, Jordania, Irak y el Líbano se desplegaron sobre el territorio del nuevo estado, al que se habían comprometido a no reconocer.
El 20 de julio de 1949 se firmó el último de los armisticios que pusieron fin a lo que llama las Guerras de la Independencia israelí. Como resultado, Israel ocupó partes de territorios que no habían sido asignados en la resolución 181. Al mismo tiempo, más de 750 mil palestinos quedaron en situación de refugiados. Nakba es un término árabe que significa catástrofe o desastre, y se utiliza para designar al éxodo de cientos de miles de palestinos que lo perdieron todo.
La mayoría se habían ido de sus viviendas bajo la amenaza de la guerra pero tenían títulos de propiedad desde varias generaciones. Rodolfo Walsh contó en aquellos artículos escenas de violencia inusitada para expulsarlos. Desde el lado israelí se argumenta que los dirigentes árabes les habían recomendado que huyeran para salvar sus vidas y que pronto acudirían en su ayuda, pero eso no sucedió.
Desde entonces la llave de la casa que tuvieron sus ancestros y un hato de viejos papeles amarillentos con las escrituras originales simbolizan para los palestinos el deseo de retorno a su tierra de origen.
En diciembre de 1948 la Asamblea General de la ONU emitió la resolución la 194, que obligaba a «permitir a los refugiados que lo deseen regresar a sus hogares lo más pronto posible y vivir en paz con sus vecinos, y (
a) pagar indemnizaciones a título de compensación por los bienes de aquellos que decidan no regresar a sus hogares y por todos los bienes que hayan sido perdidos o dañado, en virtud de los principios del derecho internacional o en equidad, esta pérdida o este daño debe ser reparado por los gobiernos o autoridades responsables». Esta vez Argentina estuvo a favor y la Unión Soviética, junto con los países árabes, en contra.
La ONU intervino nuevamente en 1967, luego de la Guerra de los Seis Días contra tropas de Egipto, Jordania, Irak y Siria. Los ejércitos israelíes ocuparon desde entonces territorios por fuera de las fronteras establecidas veinte años antes. La resolución 242, votada por unanimidad en el Consejo de Seguridad, insiste en un punto clave como es el de ¨la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por medio de la guerra¨, y en que los estados miembro ,¨al aceptar la Carta de las Naciones Unidas, han contraído el compromiso de actuar de conformidad con el artículo 2 de la Carta¨, que entre otras cuestiones exige a los integrantes del organismo ¨el respeto al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos¨.
Por lo tanto pide la ¨retirada de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; la terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y de su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenaza o actos de fuerza¨.
Lo demás es historia reciente. Los palestinos fueron logrando el reconocimiento como estado de 130 países del mundo, incluida la Argentina, en la Asamblea General de la ONU, pero no se puede constituir formalmente porque tiene parte de su territorio ocupado. Donald Trump cumplió su promesa de campaña y para este 70 aniversario, EEUU apresta el edificio de su embajada en Jerusalén, una ciudad reclamada como sagrada por tres religiones. Eso desató el rechazo de todo el mundo y principalmente de los palestinos.
El saldo en muertos y heridos en la franja de Gaza es escalofriante por la represión de las manifestaciones que conmemoraban los 70 años de la Nakba.
Tiempo Argentino, 15 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 12, 2018 | Sin categoría
Parecía condenado al ostracismo luego de su última incursión en el gobierno italiano, que terminó abruptamente en noviembre de 2011. Pero Silvio Berlusconi demostró una vez más que es incombustible y que continúa siendo, a los 81 años, el hombre fuerte de Italia. Y si deja pasar esta oportunidad para volver a ser el presidente del Consejo de Ministros, es por cierto toque de elegancia que la hora le exige.
En resumidas cuentas: cuando todo hacía presagiar que el país se encaminaba a nuevas elecciones por la imposibilidad de formar gobierno, el empresario mediático dio vía libre a negociaciones de la alianza que integra su partido, Forza Italia, y la Liga del Norte, para armar gabinete con el Movimiento Cinco Estrellas (M5S). A cambio de retirar su veto a una coalición que alarma a la Unión Europea (que la considera populista en los términos que se considera al populismo por esas regiones) dijo que daba un paso al costado, pero exigió que se le levantaran las restricciones que pesaban sobre él a raíz de una condena por evasión y fraude fiscal. Dicho y hecho. El jueves se abrió una mesa de diálogo que parece auspiciosa y el viernes un tribunal de Milán levantó la inhabilitación para postularse a cargos públicos que hubiera vencido en 2019.
Las elecciones del 4 de marzo dejaron un escenario muy trabado para salir del atolladero en que Italia está sumida desde hace décadas. El M5S, formado por el cómico Beppe Grillo en 2009 como reacción a la inoperancia de la dirigencia política para solucionar la decadencia, logró el 32% de los votos, mientras que la coalición de derecha trepó al 37%. El candidato a premier por M5S era Luigi Di Maio y el de la alianza Matteo Salvini. En estos tres meses no hubo forma de poder designar un jefe de gobierno por los desacuerdos entre las agrupaciones más votadas, entorpecidas por Berlusconi, que rechazó en todo momento esa posibilidad. Lo que dejó desguarnecido a Silvani para avanzar ya que su partido sólo consiguió el 17% de los sufragios.
Viejo zorro de la política, Berlusconi esperó que las brevas estuvieran maduras para ponerse nuevamente en el centro de la escena. Harto y a la vez presionado por la sociedad, el presidente italiano, Sergio Mattarella, reunió a los líderes partidarios y les planteó un ultimátum: o se ponían de acuerdo para elegir gobierno o convocaba a nuevas elecciones. Ahí fue que el exdueño del club Milán vio la oportunidad de imponer sus condiciones.
Los últimos debates pasaban por acordar el nombre del nuevo primer ministro, que deberá votarse en el parlamento y ya se anunció que no será ni Di Maio ni Salvani, sino alguien por fuera de ambas agrupaciones. También deberán establecer el programa de gobierno. O sea, cómo se fusiona la promesa de rebaja de impuestos de la derecha con la eliminación de la ley que aumenta progresivamente la edad jubilatoria, y un salario universal para todos los ciudadanos que prometía M5S. Además, de qué modo se restringirá el ingreso de nuevos inmigrantes.
A esto le teme la UE porque son el tipo de medidas que caratulan como populistas. Para calmar las aguas, Di Maio y Salvani anunciaron que no pondrán en discusión ni la pertenencia a la UE, ni al euro, ni a la OTAN.
Mientras tanto, Il Cavaliere se restriega las manos en bambalinas. Si no hay acuerdo este fin de semana puede presentarse otra vez como el Salvador de la Patria, al igual que hizo en 1994, en el contexto del proceso que se llamó Manos Limpias y que acabó con la dirigencia política de entonces.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 12, 2018 | Sin categoría
La presión nada indirecta de otro general brasileño terminó por «convencer» a los jueces del Supremo Tribunal de Justicia brasileño de que no había que concederle la libertad al expresidente Lula da Silva. Esta decisión se produce justo cuando se conocieron documentos del Departamento de Estado que prueban que el exdictador Ernesto Geisel no sólo conocía las violaciones a los Derechos Humanos que cometió el régimen instaurado en 1964 (dato siempre minimizado) sino que personalmente ordenó el asesinato de varios militantes opositores.
El STJ tenía que dictaminar sobre un recurso planteado por los abogados del exmetalúrgico, arrestado desde el 7 de abril en Curitiba por orden del juez Sergio Moro en una causa por la presunta coima de una empresa constructora. El fallo inicial fue confirmado en segunda instancia por una Cámara, pero el planteo de la defensa de Lula es que no cabe constitucionalmente una detención antes de que haya sentencia firme en la Corte.
Curiosamente, el alegato se basó en un reclamo de una agrupación de derecha, el Partido Ecológico Nacional (PEN) para que espere la ejecución de la pena hasta que no existan más recursos judiciales, cosa de respetar el derecho a una amplia defensa. Pero los propios dirigentes del PEN se mostraron arrepentidos de semejante presentación, muy previa a la prisión de Lula, ya que, dijeron, lo que menos querían era ayudar a la izquierda. De todos modos, había una demanda en términos similares de la Orden de Abogados de Brasil que también fue rechazada.
Uno de los jueces que tenían que decidir (la votación fue 5 a 0), Celso de Mello, rechazó el encarcelamiento de encausados en segunda instancia, pero votó en contra del exmandatario para este caso. Y tal vez su ambigua explicación tenga que ver con un tuit del general de Brigada Paulo Chagas, candidato al gobierno de Brasilia. «Cuidado con la cólera de las multitudes», alertaba desde un título en letras mayúsculas, para advertir luego: «Hasta el día 10 de mayo sabremos si Gilmar, Lewandoswski y Toffoli tomarán el partido de Brasil o el del crimen. Quieren boicotear el Lava Jato o hacer justicia?», decía.
Esos eran los magistrados que todavía no habían decidido su voto ¨es electrónico y adelantado¨, lo que implicaba que no estaba seguro de que Lula siguiera en prisión. Chagas, un militar retirado del arma de Caballería, ya venía lanzando consignas desde su blog personal, con un profundo desprecio por Lula, «el criminal y comparsa de tantos que lo adoptaron como modelo». Ese tuit fue la última señal que necesitaban los jueces para depositar su voto, parece.
Este viernes, en tanto, salió a la luz un archivo desclasificado del Departamento de Estado donde aparece un informe de la CIA del 1 de abril de 1974 en el que el general Ernesto Geisel ¨quien gobernó entre ese año y 1979, y que había pasado a la historia como un apaciguador de los más sangrientos uniformados¨ «le dijo al general Figueiredo que la política de ejecuciones debería continuar, pero que se debían tomar reparos para asegurar que sólo subversivos peligrosos fueran ejecutados», según detalla el telegrama enviado por un agente a sus jefes en Langley.
El general João Baptista Figueiredo era en ese momento jefe de la agencia de inteligencia brasileña y sería sucesor de Geisel. La orden, puntualiza el documento, surge luego de que Figueiredo le informa a Geisel que en el anterior gobierno militar, a cargo de Emilio Garrastazú Médici, habían sido ejecutados 104 opositores.
La primera que dijo algo sobre esto fue Dilma Rousseff, expresidenta y en los ’70 detenida política. Señaló que ahora queda más claro aun que sus camaradas de lucha habían sido «ejecutados (y que) los asesinatos políticos fueron decididos o refrendados por el Palacio». Y a continuación llamó a repudiar a los defensores de la vuelta de la dictadura.
Desde esa vereda, el también exmilitar Jair Bolsonaro, que aspira a la presidencia del país, primero analizó en una entrevista con Folha de Pernambuco en qué contexto se escribió el informe. «Yo creo que sé lo que le pasó a este agente de la CIA. Cuántas veces uno dice ‘te voy a matar, te voy a reventar a patadas’. Seguramente escuchó esta conversación e hizo el informe». Por si esto no bastara, trató de justificar el golpe con estas palabras. «¿Quién nunca le dio una palmada en el culo a un hijo y luego se arrepintió?». «
Paramilitares detrás del crimen de Marielle
Un concejal, un policía militar y un expolicía están siendo investigados como sospechosos del asesinato de Marielle Franco, la concejala de Río de Janeiro que fue acribillada a balazos el 14 de marzo pasado. Al menos esto se desprende de la información que dio el ministro de Seguridad Pública, Raul Jungmann.
De acuerdo con esta versión, la activista social (que salía de un encuentro donde se cuestionaba la policía de intervención militar en la ciudad de Río de Janeiro) fue baleada desde un Chevrolet que se le cruzó al auto en que viajaba junto con un acompañante y el chofer, Anderson Gomes, que también falleció en el ataque.
Para el ministro, los atacantes fueron un agente de la Policía Militar y un expolicía que integra una milicia paramilitar que opera en el barrio de Ramos, al norte de Río de Janeiro. El autor intelectual sería el concejal del conservador Partido Humanista de la Solidaridad, Marcello Siciliano.
Los paramilitares, mayoritariamente exagentes policiales, extorsionan a vecinos y comerciantes a cambio seguridad en sus barrios. También se encargan de ejecuciones por dinero. Marielle había combatido estas prácticas y también contra los abusos policiales en las favelas cariocas.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 10, 2018 | Sin categoría
No debe haber en Estados Unidos personaje más adecuado que Oliver North para presidir la Asociación Nacional del Rifle (NRA por sus siglas en inglés), la mítica ONG que se ocupa de que los estadounidenses conserven el derecho a portar armas contemplado en la Segunda Enmienda de la Constitución. Finalmente, a los 74 años, le llegó el nombramiento, según anunció el director ejecutivo de la institución, Wayne LaPierre, en reconocimiento a que «es un guerrero legendario de la libertad en Estados Unidos, un comunicador talentoso y un líder habilidoso».
Fanática organización armamentista, la NRA apoyó con fervor la candidatura de Donald Turmp a la presidencia de Estados Unidos y el empresario se los agradeció especialmente hace unas semanas, en pleno debate tras una masiva marcha estudiantil luego de la masacre de 15 alumnos en una escuela de Parkland, Florida. «Como presidente, nunca interferiré con el derecho del pueblo de tener y portar armas. La libertad no es un regalo del Gobierno, es un regalo de Dios», dijo Trump.
North alcanzó notoria fama en los años 80 cuando fue asesor en Seguridad Nacional del entonces presidente Ronald Reagan, llegado a la Casa Blanca en 1981. Desde su acceso al poder, el ex actor de Hollywood se propuso combatir a la Revolución Sandinista -que había tomado el poder en Nicaragua en julio de 1979 tras la huida del dictador Anastasio Somoza- y a la Revolución Iraní, que se había producido unos meses antes, cuando fue derrocado el sha, Reza Pahlevi.
En 1980 la CIA logró, si no detener el proceso revolucionario en Irán, al menos ponerlo en aprietos cuando el 22 de setiembre estalló un guerra entre el Irak de Saddam Hussein y la República Islámica. Un conflicto muy beneficioso para los países occidentales, que como siempre aprovechaban para debilitar a las dos naciones, proveedoras de petróleo y ávidas compradoras en esa ocasión de armamento extra.
Con la llegada de Reagan, se apuraron políticas más intervencionistas en ambas regiones. Es así que ni bien asumió firmó un documento súper secreto para que la CIA organizara unidades encubiertas contra el gobierno Sandinista. En ese contexto aparecen los Contras, grupos irregulares que se armaron como guerrilla para combatir a las autoridades revolucionarias nicaragüenses.
El caso saltó a la prensa en 1982 y el Congreso terminó por bloquear todo tipo de operaciones secretas en Centroamérica hasta aprobar en 1984 la Enmienda Boland. Fue la época en que el gobierno de Raúl Alfonsín fomentaba negociaciones junto con sus pares regionales en el llamado Grupo Contadora para evitar una intervención armada de EEUU en Nicaragua.
Nada de eso iba a impedir que la CIA exprimiera al máximo la coyuntura internacional para obtener dinero y apoyar a los Contras. Así, cuando desde Israel indicaron la conveniencia de satisfacer la necesidad iraní de armas para sostener la guerra contra Irak, -y de ser posible mandarles también a opositores al ayatolah Ruholah Jomeini- no dudaron en ponerse en contacto con un intermediario para que armara el negocio.
North estuvo desde el primer momento en esta delicada operación y se lo considera el principal ideólogo, aunque al inicio detrás de escena, ya que los que daban la cara eran otros integrantes del Consejo de Seguridad Nacional con más visibilidad ante la prensa.
Perfil de héroe americano
El teniente coronel de Marines Oliver Laurence North tenía a la sazón 40 años, porte adecuado para el bronce y una mente brillante en lo suyo. Utilizar la ganancia por la venta de armas para financiar a los Contras sin intervención del Congreso ya era una buena operación de alto nivel. Pero el efectivo, se sabe, siempre es escaso cuando se trata de pagar a mercenarios.
De modo que en Centroamérica tuvieron que recurrir a otra forma de ingresos. Y qué mejor que aprovechar la estructura armada por los narcotraficantes que enviaban cocaína de Colombia a Estados Unidos. En este negocio estaban, entre otros, Pablo Escobar Gaviria, Gonzalo Rodríguez Gacha y Rafael Caro Quintero, quienes montaron un emprendimiento en Yucatán, México, para concretar los traslados.
En esta operación también participaba Manuel Noriega, el general panameño que tomó el poder en 1983 y que luego, cuando ya no servía a sus fines, fue derrocado por tropas estadounidenses que invadieron el país en 1989.
El escándalo Irán-Contras había estallado antes, en 1986, a través de un periódico libanés. Pero luego otros investigadores periodísticos recogieron el guante en Estados Unidos. En 1987 Bob Woodward, uno de los que mostró los detalles del Watergarte en 1972, publicó un libro donde habló hasta con el entonces director de la CIA, William Casey, quien no negó las evidencias y agregó más datos a la intriga.
Cuando el caso se hizo políticamente insostenible, el presidente Reagan pidió la renuncia de todos los involucrados, alegó desconocimiento y ordenó la creación de una comisión investigadora. La Comisión Tower, por el ex senador que la presidió, John Tower, en febrero de 1987 dictaminó que los consejeros John Poindexter, Caspar Weinberger y Oliver North habían actuado al margen de la ley y el sistema democrático estadounidense y sin comunicarselo al presidente.
El informe hacía hincapié especialmente en el rol que jugó North en la venta de armas a Irán.
Otra comisión, presidida por el último canciller de Barack Obama, John Kerry, por entonces senador, entendió en 1989 que también los Contras tuvieron financiación ilegal del tráfico de drogas. «El Departamento de Estado de Estados Unidos pagó más de US$ 806.000 a traficantes de droga conocida para llevar ayuda humanitaria a los Contras», concluye.
North declaró ante el Congreso y en una de esas comparencias que ponen el rating televisivo al rojo, confirmó el plan y reconoció que había destruido documentos oficiales que podrían haber arrasado con varias carreras políticas, incluso con la de Reagan. Destituido y juzgado en tribunales ordinarios, el ex consejero fue condenado en 1989 por obstrucción de la justicia y por haber aceptado prebendas. Pero nunca pisó una prisión, porque había negociado inmunidad a cambio de información. A esta altura era tan famoso como para que en algún capítulo de Los Simsponn apareciera de refilón un libro con su biografía. En American dad, la serie de dibujos que desde 2005 intenta competir con la creación de Matt Groening, el personaje sobre el que gira la histortia, Staniel Smith, agente de inteligencia y padre de familia conservador, le canta un irónico himno a su patriotismo.
También el inspector Slegde Hammer, de la serie de culto conocida en Argentina como Martillo Hammer, se ocupó de nuestro hombre y en un capítulo, al referirse a la declaración del acusado de un delito, le dijo a su jefe «mintió más que Oliver North en el Congreso».
La historia Irán Contras también da para una miniserie que comenzó a rodarse para Amazon con Colin Farrell haciendo de Oliver North (en aquellas imágenes de los 80 se parecen por cierto). North, por otro lado, es asesor también para una saga de videojuegos, Call of Duty.
Pero ahora Oliver North tendrá otro papel, el de lobista de los amantes de las armas en un momento en que las sucesivas matanzas crearon conciencia social de que se necesario establecer algún tipo de control. Y con un presidente totalmente contrario a la regulación y que, además, pone en la mira de sus enemigos a Iran.
Tiempo Argentino, 10 de Mayo de 2018
por Alberto López Girondo | May 8, 2018 | Sin categoría
Donald Trump anunció en marzo pasado la suba de aranceles al ingreso de acero y aluminio. Desde su medio de comunicación más apreciado, Twitter, dijo: ¨Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar». Se apuraron a pedir explicaciones los destinatarios de esa bravuconada, la Unión Europea, los países de la alianza de libre comercio de América del Norte. Pero los dardos apuntaban en primer lugar a China, que no se quedó callada ante el sonido de tambores de guerra.
Este martes, el presidente estadounidense se puso en contacto telefónico con su par chino, Xi Jinping, al que no se privó de llamar «amigo». No solo se ponía sobre el tapete en esa conversación el tema del déficit crónico en el intercambio en favor del gigante asiático, sino el futuro encuentro entre Trump y el líder norcoreano, pero fundamentalmente otro espinoso asunto, como lo es el acuerdo nuclear con Irán.
No puede decirse que Trump pidió permiso, pero si que tuvo el gesto de decirle antes a Xi, ocmo lo había hecho con el francés Emmanuel Macron. Todos ellos, por supuesto, opuestos a esa decisión. China ya había declarado su reconocimiento al papel del Consejo de Seguridad y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en todo este proceso y destacó que esa entidad había verificado el cumplimiento de Irán en por lo menos 10 ocasiones.
Es difícil saber cuál es la política exterior que plantea Trump, pero si es por ADN, tal vez tenga algo de su abuelo alemán, Friedrich Drumpf, quien llegó a Estados Unidos en 1885 y para adquirir la nacionalidad simplificó su apellido. En ese caso, en sus genes puede haber algo de la estrategia de Carl von Clausewitz, aquel teórico que decía, entre otras cosas, que la guerra «es un acto de fuerza que se realiza para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad».
Mucho más fácil es encontrar en Xi los rasgos del otro gran «filósofo» de la guerra, Sun Tzu. China, con una tradición de más de 4000 años de cultura y civilización y habituada a ser «el imperio del centro» -que eso significa Zhongguo, el nombre con el que autodenominan a su nación- cultiva la «paciencia estratégica». Y mantienen eso de que «el mejor general no es el que gana cien batallas sino el que vence al enemigo sin disputar ninguna».
Que China es la potencia del siglo XXI no lo puede desmentir a esta altura nadie. Se podrá debatir si será más cerca o más lejos del 2040. El caso es que ya pisa fuerte en el concierto de las naciones y una de las razones del llamado entre Trump-Xi es que el presidente chino mantuvo un encuentro con Kim Jong-un este mismo martes para arreglar detalles finales de la cumbre que el mandatario norcoreano va a mantener con Trump en unos días.
La guerra comercial, en este contexto, suena a excusa para tirar sobre la mesa temas que más tienen que ver con el reparto del poder en el mundo. Y en el cual China es protagonista ineludible.
Cuando Trump anunció el desafío de aumentar aranceles, lo que afectaría a exportaciones chinas, desde Beijing dejaron trascender que el gobierno estaba pensando en reducir o paralizar la compra de bonos estadounidenses.
China hoy día es el mayor tenedor de bonos del tesoro de EEUU, con casi el 19% del total, unos 1.189 billones de dólares. Japón tiene algo menos, el 17% y es otro de los jugadores que tiene cosas por decir acerca del reencuentro entre Corea del Norte y del Sur y la posible desnuclearización de la península coreana.
Es fácil darse cuenta de lo que puede implicar para la economía del planeta que China deje de intervenir en ese mercado o comience a desprenderse de los papeles de la deuda de EEUU que ya tiene en su poder. Porque eso llevaría a la bancarrota del país americano pero también arrastraría a la industria china, que tiene su principal cliente en la otra orilla del Pacífico. Por otro lado, el 38% de las reservas chinas están nominadas en dólares, aunque su propia divisa, el yuan, avanza velozmente a ser la moneda de reserva internacional.
Mucha de la turbulencia con las monedas de estas últimas semanas tiene su origen en esta amenaza de Trump y en el aumento del precio del petróleo.
Pero el llamado telefónico refleja que Trump reconoce que ya no puede decidir en soledad temas tan cruciales en el mundo como lo pudo hacer EEUU tras la caída de la Unión Soviética, en 1991.
El rictus de capricho que suelen trasuntar sus labios no se condice con esa llamada a Xi, el trato de mi amigo y el anuncio posterior de que iba a romper el acuerdo con Irán.
Parece una jugada sin sentido: rompe unilateralmente el Acuerdo 5+1 que había firmado el gobierno de Barack Obama y las potencias nucleares (los cinco integrantes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) tras más de 15 años de negociaciones con las autoridades iraníes para que ese país islámico acepte controles a su plan de desarrollo atómico. Pero llama al que considera el peso pesado de discusión.
El mismo día en que el nuevo canciller Mike Pompeo viaja a Piongyang para acordar con Kim los detalles del futuro encuentro con Trump, desde la Casa Blanca se informó que los mandatarios de China y de EEUU habían acordado no eliminar las sanciones a Norcorea hasta que no desmantele su programa nuclear.
Horas después Trump anunció algo que venía amenazando desde hace meses: que retira a EEUU del acuerdo nuclear de 2015 para limitar el programa atómico iraní. La excusa es que «la semana pasada, Israel publicó documentos de inteligencia, largamente ocultados por Irán, que muestran de forma concluyente la trayectoria del régimen iraní en su objetivo de desarrollar armas nucleares». Y agregó: «Si permitiera que este acuerdo se mantuviera, pronto habría una carrera de armamentos nucleares en el Medio Oriente».
Lo cual es un argumento no del todo cierto, ya que se sabe desde hace más de 30 años que Israel es una de las potencias nucleares, aunque es algo que nunca fue reconocido oficialmente. Y se sabe no solo por elucubraciones más o menos especulativas como por las revelaciones con pelos y señales del historiador Avner Cohen, docente en la Universidad de Tel Aviv, y de Mordejái Vanunu un ex técnico nuclear israelí al diario británico The Sunday Times en 1986. En 1988, Vanunu fue condenado a 18 años de prisión por difundir información clasificada. Liberado en 2004 tras muchas presiones internacionales, ya que es considerado un preso de conciencia, fue arrestado en numerosas ocasiones desde entonces acusado de violar las condiciones de su libertad.
En un artículo escrito por Cohen y el investigador William Burr publicado en la revista Foreign Policy en 2013 se asegura que en 1964 Israel compró en Argentina entre 80 y 100 toneladas de polvo de uranio, el material necesario para fabricar una bomba nuclear.
El plan nuclear iraní también tiene origen argentino. Nace en 1974 cuando el contraalmirante Oscar A. Quihillalt, que había sido titular de la Comsión Nacional de Energía Atómica, es contratado por el gobierno del Sha Reza Pahlevi. Y continúa con contratos firmados por el gobierno de Raúl Alfonsín con la República Islámica que terminaron abruptamente por presiones de Estados Unidos a Carlos Menem, en 1991.
Pero esa es otra historia.
Tiempo Argentino, 8 de Mayo de 2018
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