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Temer apela al estado de sitio y a los militares para despejar las rutas

Temer apela al estado de sitio y a los militares para despejar las rutas

Brasil quedó paralizado por un lockout de patronales de camioneros y autónomos. Son los mismos grupos que en 2015 bloquearon rutas contra el gobierno de Dilma Rousseff encabezados por un personaje que entonces reclamaba la dimisión de la presidenta constitucional y ahora pedía una intervención militar. El deseo de Ivar Schimdt encontró eco en el Planalto, que emitió una orden para que efectivos de las Fuerzas Armadas liberen los más de 500 cortes de rutas mediante la figura de la Garantía de Ley y Orden (GLO), que en la práctica oficia de estado de sitio. El conflicto no es ajeno al vaciamiento de Petrobras, la petrolera estatal, y la dolarización de los precios de los combustibles, que golpea de lleno en los bolsillos de muchos que celebraron la destitución de Dilma y ahora descubren que ellos no estaban invitados a la fiesta. 

Desde el golpe institucional de 2016, Temer fue entregando el manejo de la economía a los sectores más identificados con el neoliberalismo. En Petrobras (en el centro de las críticas por la causa Lava Jato) fue nombrado Pedro Parente, jefe de Gabinete de Fernando Henrique Cardoso entre 1999 y 2003. Parente era CEO de Bunge Brasil, la multinacional exportadora de granos, pero tiene una sociedad, según reveló Jornal do Brasil, con José Berenger, titular de JP Morgan de Brasil.

Hasta no hace tanto, Brasil era neto importador de petróleo, aunque tenía refinadoras como para abastecer el país. En los años de Lula, Petrobras, con tecnología y personal propios, halló uno de los mayores reservorios de crudo del mundo en la plataforma submarina del Presal, lo que cambió radicalmente la ecuación. 

A eso apuntaron las multinacionales y según denuncia la Central Única de Trabajadores (CUT), así se explica la entrega de grandes áreas de explotación reservadas por ley de la era Lula; a la petrolera nacional se sumó que lentamente la empresa fue dejando de refinar a toda su capacidad. 

Por lo tanto, ahora se exporta petróleo y se importa gas oil y naftas. Y mediante ese artilugio, se justificó la dolarización de las tarifas.  Los incrementos se hicieron  de acuerdo a la cotización internacional, y en los 17 días previos al estallido de la crisis, sufrió 11 incrementos. El precio en pocos meses se elevó un 50 por ciento. 

Los camioneros venían reclamando ponerles techo a los precios y rebajas en los peajes. El gobierno de Temer eligió mirar para el costado y la huelga le estalló en las manos. En cinco días de cortes, las principales ciudades quedaron paralizadas por falta de combustibles y de mercaderías. Sin transporte, sin alimento y sin insumos básicos, millones de brasileños estuvieron bajo asedio. 

Hasta que el ministro de Seguridad Institucional, el general Sergio Etchegoyen, propuso despejar los bloqueos con personal de Ejército, Aeronáutica y Marina, y procesar a los responsables de la movida. Etchegoyen es nieto de otro militar que en su momento fue duro opositor de Getulio Vargas.

Pero no hay un líder concreto a quien llevar al cadalso. Los camioneros fueron convocándose mediante mensajes de WhatsApp. Uno de los personajes más visibles es Ivar Schmidt, quien saltó a la fama en 2015, cuando los transportistas pararon contra Dilma. Schmidt, entonces, pidió su renuncia. Los camioneros lograron esa vez una rebaja en los combustibles y una ley que regula condiciones de trabajo para los empleados. 

Al frente de un Comando Nacional dos Transportes (CNT), Schimdt dice: «Nuestro movimiento abomina de sindicatos, asociaciones, federaciones y confederaciones. Esos sectores intentaron representarnos en las últimas décadas y nunca resolvieron nuestros problemas». Otras organizaciones inmersas en este conflicto, como la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam) y la Unión Nacional de los Camioneros de Brasil (Unicam), acordaron un impasse, con un congelamiento de tarifas mientras negociaban. El gobierno buscaba reducir algunos impuestos, sobre todo estaduales y municipales, lo que generó la protesta de los mandatarios de esas regiones. 

La CUT se mostró solidaria con las demandas, hizo suyos los reclamos y se ofreció a mediar con el gobierno. Algunas imágenes de camioneros quemando banderas de la central sindical en la página de Facebook de la CNT indicaban la poca aceptación del convite.

Tiempo Argentino, 26 de Mayo de 2018

Luis Posada Carriles, el empleado más sanguinario de la CIA

Luis Posada Carriles, el empleado más sanguinario de la CIA

Fidel Castro lo había definido como «uno de los más sanguinarios exponentes del terrorismo imperialista contra Cuba». Y documentos de la CIA y el FBI confirmarían en los papeles lo que se sabía desde siempre. Efectivamente, Luis Posada Carriles fue un terrorista que contó con la protección de EE UU por más de cuatro décadas. El ex agente murió esta semana, a los 90 años, en una residencia de Miami para veteranos de guerra y sin haber pagado por sus crímenes.

Posada Carriles era el responsable, como admitió a The New York Times en 1998, de una serie de atentados en La Habana que causaron la muerte de un turista italiano. Pero la imputación más grave fue por la voladura de un avión de Cubana de Aviación que había despegado del aeropuerto de Barbados, en 1976, y que dejó un saldo de 73 muertos.

No eran intervenciones aisladas de un hombre desquiciado sino capítulos en una larga historia marcada a fuego por el odio sin medida a la Revolución Cubana y en especial a su líder, contra quien intentó varios atentados sin éxito, y al que combatió con la misma saña que contra todo movimiento de izquierda revolucionaria en América Latina desde 1960. De la mano de la CIA y de bandas fascistas y emigrados cubanos. 

Posada Carriles era hijo del dueño de una librería de Cienfuegos, Cuba, y estudió en la Universidad de La Habana. Ni bien el Che Guevara y Fidel tomaron el poder, el 1º de enero de 1959, se unió a los grupos anticastristas y tomó contacto con la agencia de inteligencia estadounidense. Entrenado en guerra sucia por el Ejército de EE UU en la Escuela de las Américas de Fort Benning, estuvo entre los conjurados para la invasión de Playa Girón, en 1961. 

Luego de ese fracaso, se incorporó al servicio de inteligencia de Venezuela. Allí escalaría en esa organización y recibiría la nacionalidad venezolana. Jesús Marrero, ex integrante del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) contó alguna vez la forma en que Posada Carriles dirigía personalmente al equipo encargado de torturar a los presos políticos en los años ’70, bajo el seudónimo de «Comisario Basilio», uno de los nombres ficticios con los que se lo conoció.

Entre 1960 y 1974 figuró en el plantel de la CIA con misiones en Argentina, Venezuela, Guatemala, El Salvador y Chile. Durante la visita que Castro hizo a Santiago siendo Salvador Allende presidente, Posada Carriles organizó un atentado  mediante un revólver escondido en una cámara. 

En 1975, alejado formalmente de la CIA, fundó en Caracas Investigaciones Comerciales e Industriales(ICICA), que le sirvió de cobertura para continuar sus actividades terroristas. Así, en 1976, estuvo involucrado en el asesinato del excanciller chileno Orlando Letelier. 

Por el atentado al avión cubano fue detenido en Venezuela. Las pruebas en su contra eran contundentes.  Los responsables directos del atentado habían estado reunidos con Posada Carriles y Orlando Bosch, otro anticastrista furioso con el que se había asociado poco antes. Y uno de ellos, Freddy Lugo, confesó que después del golpe se habían comunicado por teléfono con Posada Carriles y que habían cobrado 16 mil dólares que se habían repartido en partes iguales.

Tras varios intentos de fuga, Posada Carriles escapó de Venezuela en 1985 y oficialmente se esfumó. Pero colaboró con los contras nicaragüenses, durante la administración de Ronald Reagan.

Posada Carriles reveló a la periodista Ann Louise Bardach, de NY Times, que había organizado los atentados a hoteles cubanos de los años ’90. Fue en pleno período especial y el turismo era la salida que la revolución implementó tras la caída de la Unión Soviética. Posada Carriles dijo que no querían matar gente sino sólo asustar a los turistas para que no viajaran a la isla. Pero un hombre murió.

En 2000 es apresado en Panamá por intento de asesinato de Castro, que había ido a una cumbre presidencial. Cuatro años después la presidenta Mireya Moscoso lo indultó.

En 2005 reapareció en EE UU. Los pedidos de extradición de Cuba y Venezuela no se hicieron esperar. Pero en lugar de juzgarlo por terrorismo, sólo pisó los estrados judiciales por haber mentido ante las autoridades migratorias sobre cómo había cruzado las fronteras. 

Absuelto en 2011, murió este miércoles en una residencia para militares retirados en Miramar, al norte de Miami, víctima de un cáncer y a la misma edad que tenía Castro cuando falleció.

Tiempo Argentino, 26 de Mayo de 2018

Francisco les pidió a los obispos chilenos que no digan «yo no fui»

Francisco les pidió a los obispos chilenos que no digan «yo no fui»

No iba a ser un encuentro distendido y las delicadas palabras y el tono aterciopelado con que se hicieron los anuncios apenas pueden disimular que entre el 15 y el 17 de mayo hubo en Roma una purga como no se tiene memoria en la Iglesia Católica de la era moderna. En resumidas cuentas: el Papa (que quedó mal parado en su gira por Chile de enero pasado a raíz del reclamo de miles de fieles que ya no toleraban la inacción de las autoridades eclesiales ante los abusos cometidos por sacerdotes en ese país) formó una comisión investigadora. Con el resultado de las pesquisas en la mano llamó a todos los integrantes de la Conferencia Episcopal  del país trasandino y les pidió la renuncia.

El comunicado final del santiaguino Fernando Ramos dice apenas que los 34 obispos chilenos pusieron sus renuncias a disposición, como quien anuncia una crisis de gabinete en cualquier gobierno secular, para que Francisco «decida libremente» sobre el futuro de cada uno. Esto, después «de tres días de encuentros con el Santo Padre y de muchas horas dedicadas a la meditación y a la oración siguiendo sus indicaciones». 

Se entiende que sin levantar el tono, pero con firmeza, Jorge Bergoglio les dio un fortísimo tirón de ojeras en esos tres días cruciales que representan un giro de timón para la marcha de la Iglesia y para su propia imagen. 

A instancia de esos obispos, en 2015 designó al frente de la diócesis de Osorno a Juan Barros Madrid, en reemplazo de René Osvaldo Rebolledo Salinas. Barros era hasta entonces obispo castrense y ostentaba el grado de general de Brigada. Parecía una simple operación burocrática que mantenía el statu quo en el Episcopado. Pero ni bien se supo de su designación estallaron las denuncias.

En 2011 el cura Fernando Karadima fue condenado por el Vaticano a una vida de retiro y oración sin contacto de ningún tipo con feligreses luego de decenas de denuncias de abusos sexuales. Esas mismas víctimas estallaron cuando Barros pasó a Osorno, ya que lo acusaron no sólo de haber hecho oídos sordos a las denuncias que le presentaban contra Karadima sino de haber sido testigo presencial de algunas de sus tropelías.

Francisco defendió a Barros en su paso por Chile este verano, pidió que le mostraran pruebas en su contra e incluso deslizó que las denuncias podrían haber sido obra de izquierdistas. Pero se ve que le hizo ruido la insistencia de algunos con los que se reunió en Santiago, a los que les pidió perdón y a quienes les prometió ocuparse.

Así, en febrero creó una comisión a cargo del jesuita Charles Scicluna, arzobispo de Malta, secundado por Jordi Bertolomeu Farnós, oficial de la Congregación para la Doctrina de la Fe. «Les envié a escuchar desde el corazón y con humildad. Posteriormente, cuando me entregaron el informe y, en particular, su valoración jurídica y pastoral de la información recogida, reconocieron ante mí haberse sentido abrumados por el dolor de tantas víctimas». 

Fueron 64 testimonios tomados en Santiago y Nueva York que probaban que durante décadas hubo una suerte de conspiración para ocultar esas atrocidades y esconder a los culpables. 

«No se tuvo el coraje para afrontar las responsabilidades», escribió el Papa en una carta difundida este viernes.  En ese texto reprende a los obispos, les pide cuidarse de «la tentación de querer salvar el pellejo» y define toda la situación con estas palabras bien entendibles de ambos lados de la Cordillera. «En criollo nos recuerda la actitud del niño que mira a sus padres y dice ‘Yo no fui’.

Prensa canalla y offshore malditas

El Vaticano dio señales muy claras de que esta «gestión» de la Iglesia católica tiene una línea radicalmente opuesta al mundo financiero y a la prensa hegemónica. En la homilía de este jueves en la capilla de la Casa Santa Marta, Francisco condenó la manipulación de la sociedad: «En la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian». Y la comparó con la suerte de los primeros cristianos. «La gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores».

Ese mismo día se conoció un documento, «Oeconomicae et pecuniariae quaestiones» (Sobre cuestiones económicas y financieras), elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe (heredera de la vieja Inquisición) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, creado por el Papa en 2013 para atender temas como el de los inmigrantes. 

El documento dice que si bien las «offshore también ofrecen otros servicios legales, a través de los ampliamente difusos canales de elusión fiscal¨ la evasión y el lavado de dinero sucio¨ constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios». Y cuestiona que así «substraen injustamente linfa vital a la economía real» por lo que «difícilmente pueden encontrar una justificación, ya sea desde el punto de vista ético, ya sea en términos de la eficiencia global del mismo sistema económico».

Tiempo Argentino, 19 de Mayo de 2018

Los europeos salen a rechazar el ajuste en las jubilaciones

Los europeos salen a rechazar el ajuste en las jubilaciones

Belgas, españoles y franceses ya mostraron su repudio a la reforma al sistema de pensiones que se plantea en cada país en consonancia con las directivas de la Unión Europea (UE). El jueves, unos 70 mil manifestantes recorrieron las calles de Bruselas, la sede de la mayoría de los organismos políticos de la institución regional, en reclamo por «jubilaciones dignas». Lo mismo hicieron, aunque en mucha menor cantidad, jubilados españoles por las calles de La Coruña, donde se viene gestando un gran movimiento nacional para exigir una reforma. Sí, pero de la Constitución de 1978, para que las jubilaciones sean reconocidas como uno de los derechos fundamentales a garantizar por el Estado. En Francia todavía los ferroviarios mantienen el fuego de la lucha contra la reforma del servicio de trenes que plantea el gobierno y que entre otras cuestiones establece un aumento en la edad de retiro para los trabajadores del sector. Pero el proceso de reformas de Emmanuel Macron también afectará a millones de trabajadores de otras ramas en los próximos meses. 

La Unión Europea viene planteando reformas en el sistema de jubilación de todos sus países miembro en forma insistente desde la crisis económica de 2008. La salida neoliberal fue la estrategia que eligieron los líderes europeos para defender al euro en un momento crítico para la continuidad del bloque por la tormenta que se había desatado desde los países que se llamó PIGS, por las siglas en ingles de Portugal, Italia, Grecia y España.

En 2011 se comenzó a delinear los primeros proyectos para esas naciones más debilitadas por la crisis, con los primeros esbozos de aumento de la edad jubilatoria y de los años de aportes necesarios para acceder a ese beneficio.  En 2013 se planteó directamente la aplicación del llamado Factor de Sostenibilidad y un Índice pomposamente denominado de Revalorización del Sistema de Pensiones de la Seguridad Social (IRSPSS).

El Factor de Sostenibilidad comenzará a ponerse en práctica el 1° de enero de 2019 y determina un ajuste en las jubilaciones de acuerdo «a la evolución de la esperanza de vida». Esto es, si se estima que un nuevo jubilado va a vivir más años, es claro de acuerdo a esta óptica que por lo tanto va a cobrar su ingreso por más tiempo. De modo que en lugar de incrementar los ingresos proponen estirar el existente repartiendo la suma total en menos pagos mensuales.  

«La aplicación del factor de sostenibilidad en 2019, que vincula la pensión a la esperanza de vida, es una herramienta adecuada para conjugar la sostenibilidad y suficiencia del sistema de pensiones en un contexto de envejecimiento de la población», afirma el documento que cuestionan sindicatos de todo el continente. Y no es para menos: en ningún lugar de ese texto se plantea el ideal de construir un sistema solidario de reparto de pensiones en función de los aportes de los trabajadores activos. 

Por tal razón, se establece que gradualmente ese Factor se modificará, con revisiones cada cinco años, y regirá para cada nuevo jubilado al momento del retiro. El índice IRSPSS, mientras tanto, corre en paralelo y determina que las jubilaciones sólo van a subir si aumentan los ingresos del sistema de pensiones por encima de una tasa de crecimiento del número de pensiones. 

El primer Factor, según algunos analistas como el español Raúl Jaime Maestre en el Blog Salmón, aventuran (ya que oficialmente aún no se dijo nada) que debería ser del orden del 0,47%. Esto implica que una jubilación que con el cómputo actual debería ser de 1000 euros pasará a ser de 995,3 euros desde 2019.

El índice, a su vez, se estima que rondará en torno a un mínimo del 0,25% y un máximo del IPC (Índice de Precios del Consumidor) + 0,5 por ciento.

Un dato a tener en cuenta es que en el caso español, según marca Maestre, los jubilados perdieron 235 euros de poder adquisitivo durante 2017, tras una revalorización de un 0,25 por ciento. Por ese ínfimo aumento, en marzo miles de ciudadanos salieron a protestar en las principales ciudades de la península. Para la UE, sin embargo, fue un aumento excesivo.

Disparidad en el Viejo Continente

Un reporte de Gonzalo Velarde para la Radio Televisión Vasca (Euskal Irrati Telebista, EiTB) muestra la disparidad entre lo que cobran los jubilados de cada país europeo. Los suecos están a la cabeza del ranking, con 1500 euros, y los portugueses en apenas 400, casi lo mismo que los griegos. Desde de este marco, los españoles promedian los 900 euros y en algunos casos es mayor que la de un joven que comienza a desempeñarse en alguna actividad en relación de dependencia. 

También hay disparidad en cuanto a la edad de retiro, desde un promedio de 63 años pero con tendencia a extender la etapa laboral. 

En estos años hubo recortes en todas las pensiones, pero los que más padecieron fueron los helenos. Nada menos que 13 rebajas desde que el país entró en bancarrota y la troika -la temible alianza entre el FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea- diseñaron el plan «salvador» para toda la economía. Un plan que los ciudadanos reprobaron en referéndum, pero que el mismo gobierno que había llamado a consulta terminó por aplicar en 2015.

Tiempo Argentino, 19 de Mayo de 2018

El Papa contra la prensa golpista y las off shore

El Papa contra la prensa golpista y las off shore

El Papa Francisco envió dos fuertes señales que lo colocan en la vereda de enfrente de los tiempos que corren por el país, la región y el mundo. Por un lado, a través de un documento elaborado por dos órganos del Vaticano que condena la especulación financiera y las off-shore. Al mismo tiempo, desde una homilía que dio en la capilla de la Casa de Santa Marta, su residencia romana fustigó el tratamiento de los medios en la creación de los golpes de Estado.

«La cháchara es una actitud asesina», dijo Jorge Bergoglio. Y luego aclaró: «En la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado, los medios comienzan a hablar de la gente, de los dirigentes, y con la calumnia y la difamación los ensucian».

Comparó este procedimiento y su resultado con el que se aplicaba en la antigüedad contra los primeros cristianos. «La gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores», consideró, para luego aleccionar a los feligreses: «sucede lo mismo en nuestras comunidades parroquiales, cuando dos o tres comienzan a criticar a otro (…) después se separan y hablan mal, uno contra el otro, porque están divididos. Por esta razón la cháchara es una actitud asesina, porque mata, elimina a la gente, arruina la ¨fama¨ de la gente¨.

El documento «Oeconomicae et pecuniariae quaestiones» (sobre cuestiones económicas y financieras), por su parte, cuenta con 34 puntos donde se realiza un profundo análisis de la situación actual y de la crisis que atraviesa el mundo desde 2007.

En el ítem 29 dice específicamente que «no es posible ignorar fenómenos como la expansión en el mundo de los sistemas bancarios paralelos (shadow banking system), los cuales (…) han determinado de hecho una pérdida de control sobre el sistema por parte de diversas autoridades de vigilancia nacionales, favoreciendo de forma imprudente el uso de la llamada financiación creativa, en la cual la principal razón para invertir recursos financieros es predominantemente especulativa, cuando no depredadora, y no un servicio a la economía real».

Sobre las cuevas fiscales, el documento dice que si bien las «off shore también ofrecen otros servicios legales, a través de los ampliamente difusos canales de elusión fiscal –la evasión y el lavado de dinero sucio– constituye otra razón de empobrecimiento del sistema normal de producción y distribución de bienes y servicios». Y detalla las consecuencias para el sistema económico de estas actitudes que «substraen injustamente linfa vital a la economía real» y a los que el texto reprueba porque «difícilmente pueden encontrar una justificación, ya sea desde el punto de vista ético, ya sea en términos de la eficiencia global del mismo sistema económico».

Este documento fue elaborado por la Congregación de la Doctrina de la Fe, (heredera de la vieja Inquisición y el cargo previo de Joseph Ratzinger antes de ser coronado papa Benedicto XVI) y el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, un organismo creado por Francisco en 2013 con el objetivo de atender a las necesidades más urgentes de la comunidad actual. Allí confluyen los Consejos Pontificios Justicia y Paz, la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes y la Pastoral de la Salud.

Lleva las firmas, por lo tanto, de monseñor Luis Francisco Ladaria, un arzobispo jesuita nacido en Mallorca, y prefecto de la Congregación; y de Peter Kodwo Turkson, un cardenal ghanés que lidera el Dicasterio. También estamparon la rúbrica monseñor Giacomo Morandi, secretario de la Congregación, y Bruno Marie Duffé, por el Dicasterio, quien tambièn es represetante de la Santa Sede ante Conferencia del Cambio Climático.

Tiempo Argentino, 17 de Mayo de 2018

El regreso tan temido

El regreso tan temido

En un escueto mensaje de televisión, el presidente Mauricio Macri confirmó los trascendidos que habían comenzado a circular días antes, mientras el dólar trepaba en su cotización aun con las tasas del 40% que fijó el Banco Central: Argentina vuelve a buscar financiamiento en el Fondo Monetario Internacional. En el breve discurso, el presidente culpó de la situación al «desastre» que dijo haber heredado del gobierno de Cristina Fernández, pese a que transcurrieron ya dos años y medio de su llegada a la Casa Rosada, y dijo que se había «metido» en la política «para que cada argentino pueda vivir mejor». Macri reconoció que Argentina es uno de los países que «más dependemos del financiamiento externo», y que las condiciones exteriores habían cambiado de un modo contraproducente para conseguir más crédito en un escenario en que Argentina no maneja ninguna variable económica. Y dijo que el apoyo del  FMI será aplicado «de manera preventiva» y para «fortalecer el programa de crecimiento y desarrollo».   
Analistas de todas las tendencias venían advirtiendo a las autoridades que el país se encaminaba a una encrucijada por el aumento del precio del petróleo y de las tasas que fija el Tesoro de Estados Unidos, que más temprano que tarde iba a causar que una política basada en el endeudamiento se quedara sin el combustible que la venía alimentando desde el 10 de diciembre de 2015.
Además, el clima social venía complicado luego de la reforma previsional, con la secuela de represión y un impensado –hasta no hace mucho tiempo– acercamiento entre los distintos sectores de la diáspora peronista. Todo se aceleró al ponerse en marcha los aumentos desenfrenados de las tarifas de los servicios públicos y los transportes.
En ese contexto, el gobierno impidió una sesión en Diputados para tratar alguna medida que le pusiera un tope a los precios de los servicios, lo que no hizo sino agigantar el rechazo entre los no votantes de Cambiemos y entre esos sectores de la sociedad que le habían dado un cheque en blanco para poner fin al ciclo kirchnerista. Incluso medios amigos y dirigentes del radicalismo pidieron moderar ese brutal zarpazo que afecta sobre todo a los bolsillos de las familias más humildes y a las pymes.
Como un juego entre un gato y un ratón, a medida que las señales políticas indicaban que el Congreso iba a poner algún techo en las aspiraciones de las empresas energéticas y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aseguraba que el presidente vetaría cualquier iniciativa para moderar las tarifas, la corrida cambiaria generó el clima que se asocia tradicionalmente a los planes de ajuste más feroces.
Lejos quedó aquel 28 de diciembre cuando desde una mesa compartida por Marcos Peña; los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne y de Finanzas, Luis Caputo; y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, se anunció una meta de inflación para este año de 15%, casi el doble del piso de la banda estipulada anteriormente, de entre 8 y 12%. El marketing de Jaime Durán Barba dictaba que, para aventar los fantasmas que se estaban despertando en la economía nacional, convenía presentar a todo el equipo del área trabajando al unísono con Sturzenegger, mientras el presidente Mauricio Macri seguía insistiendo en que el crecimiento, aunque invisible, estaba a la vuelta de la esquina.

Objetivo final
Cuatro meses más tarde, las señales fueron diametralmente opuestas. Dujovne y Caputo fijaron recortes en el presupuesto y desde la «ventanilla» del BCra, Sturzenegger anunció tasas astronómicas para intentar detener la corrida bancaria que en pocos días se había llevado cerca de 7.000 millones de dólares (ver página 18).
El gobierno y los periodistas y medios afines, en tanto, se unieron para culpar del mal momento a la oposición en su conjunto, dejando de lado las abismales diferencias que existen entre los distintos sectores que no comulgan con el macrismo, e incluyendo en la descalificación a aquellos que fueron muchas veces funcionales a las iniciativas del oficialismo. Funcionarios de primera línea del gobierno calificaron de «irresponsables» y demagógicas a las bancadas opositoras, y el propio Macri insistió en esta calificación en su mensaje del 8 de mayo, en el que sugirió que si no fuera por los «palos en la rueda» todo estaría mucho mejor.
Desde algunos sectores de la oposición se criticó al gobierno  argumentando que no había generado herramientas para contener la fuga de capitales y defender la economía local de  los ataques especulativos. Para el dirigente cooperativista Carlos Heller, en cambio, «el gobierno no está cometiendo errores, sino que está cumpliendo con sus objetivos», entre los que destaca la baja del salario real en dólares y el cierre de paritarias al 15% y sin cláusula gatillo, a lo que se suma la enorme transferencia de ingresos hacia las grandes empresas de servicios públicos.
El llamado al FMI, que pretende ser un alivio para el gobierno, no augura buenas noticias para los argentinos. La relación del país con el organismo comenzó en 1956, tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón,  y su primera etapa puede decirse que terminó el 3 de enero de 2006, cuando Néstor Kirchner ordenó transferir 9.810 millones de dólares para liquidar de una sola vez toda la deuda con el FMI. Era la forma, para el patagónico, de liberarse de una institución a la que acusó de exigir a cambio de préstamos, «políticas que perjudican el crecimiento». Fue una decisión concertada con el entonces presidente brasileño, Lula da Silva, quien había pagado cada dólar que su país debía al Fondo pocas semanas antes.
En años que van de 1956 a 2006, el organismo forzó sucesivos planes de ajuste. Fue también promotor de las privatizaciones en la década del 90 y quedó muy desprestigiado internacionalmente con la caída de la convertibilidad. El 2001 había comenzado con el anuncio de un blindaje del FMI para apuntalar al gobierno de Fernando de la Rúa. El final es conocido.

Revista Acción, segunda quincena de Mayo de 2018