por Alberto López Girondo | Jun 17, 2018 | Sin categoría
Lo venía anunciando desde hace tiempo y esperó a la semana en que podía exhibir como un logro el encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-un para anunciar aranceles del 25% sobre importaciones de productos chinos. El presidente Donald Trump consigue así estar en el candelero nuevamente y las primeras consecuencias de esta escalada comercial con el gigante asiático fueron la noticia de que Beijing tomará represalias, la baja de las acciones y de la soja en los principales mercados del mundo, el aumento del petróleo y el fortalecimiento del euro. Es que una guerra entre Estados Unidos y China, sea del tipo que sea, envuelve a todo el planeta y devela sobremanera a los principales líderes políticos.
Es bueno destacar que el anuncio de Trump no tuvo el tono desafiante de otras veces. «Mi formidable relación con el presidente Xi de China y la relación de nuestro país con China son importantes para mí. Sin embargo, el comercio entre nuestras naciones es muy desigual, desde hace mucho tiempo», dijo en un comunicado formal, algo poco usual para un gobernante que se maneja por Twitter.
La explicación del polémico empresario es que debe prevenir “injustas transferencias de tecnología y propiedad intelectual estadounidenses a China, protegiendo empleos en EE UU”. Los aranceles, al menos en esta etapa, se aplicarán sobre unos 50 mil millones de dólares en productos directamente vinculados a tecnologías de avanzada.
El comercio entre EE UU y China es de unos 636 mil millones de dólares anuales, pero de ese total 505.600 millones son exportaciones chinas a Estados Unidos contra 130.400 millones en productos norteamericanos que cruzan el Pacífico. Más allá de este colosal déficit, el tema de fondo es que los dos colosos se están peleando por las tecnologías más sofisticadas, que son las que marcan esta nueva revolución industrial en la que los jugadores son apenas esos dos, un poco más lejos de Alemania y Japón pero nadie más.
Antes de dar este paso, Trump había viajado a Singapur para una demorada cumbre con el líder de Corea del Norte, KimJong-un. El resultado final fue un documento en que Kim se compromete a la desnuclearización de su país y Washington a levantar las sanciones impuestas desde hace años.
Al regreso del mitin, Trump se topó con duras críticas de los medios hegemónicos y de parte del establishment intelectual. Como suele ocurrir, la evaluación mediática pasaba por quién ganaba y quién perdía con un acuerdo que, a decir verdad, es mínimo en consideración a lo que está en juego: nada menos que la posibilidad de evitar un conflicto atómico en la península asiática. Y hubo coincidencia en remarcar que Trump había quedado relegado ante un “dictador” que lo obligó a firmar un papel que no piensa tomar en cuenta.
Por una vez, Trump quedó a la izquierda de sus críticos. El detalle es que fue el primer presidente estadounidense en verse la cara con un norcoreano desde el armisticio de 1953. El agregado es que, para sentar a la misma mesa a Kim, hubo una gran “mano” de la diplomacia china.
Trump llegó a Singapur con el recuerdo todavía fresco por cómo les “arruinó” la fiesta a los jefes de gobierno del G7 en Canadá. En esa cumbre de los países industrializados de occidente, el presidente de EEUU planteó el ingreso de Rusia a grupo y el levantamiento de sanciones para el país gobernado por Vladimir Putin, ante el rechazo generalizado.
En esos mismos días se celebraba en China otra cumbre, la de la Organización de Cooperación de Shanghai. Esa institución creada en 2006 está integrada por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, India, Pakistán y Tayikistán. Mientras en Quebec Trump le mojaba la oreja a los líderes europeos (G7 es Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón, Canadá y EE UU), en Qindao el presidente chino Xi JInping ofrecía créditos a los países miembro y hablaba de construir una comunidad regional. Sobre este escenario Trump busca barajar y dar de nuevo con golpes de efecto impredecibles. Habrá que ver cómo quedan las cartas luego de esta vuelta de tuerca que ya estremece a los mercados internacionales.
Tiempo Argentino, 17 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 11, 2018 | Sin categoría
Donald Trump siempre tiene ese gesto de nene que no quiere irse a bañar, con los labios apretados haciendo trompita y los brazos cruzados tipo «no pasarán». La imagen que los medios alemanes difundieron como cierre de la cumbre del G7 en Canadá lo muestra en esa pose infantil frente a una mesa donde la canciller alemana Angela Merkel parece decirle, enojada, que si no obedece se queda sin postre. La foto, aclara un cable de la agencia AFP, fue tomada por el fotógrafo germano Iesco Denzel y viralizada en twitter por el vocero del gobierno de Merkel, Steffen Seibert.
Si Berlín quería dejar en claro que se plantaba firme frente a una nueva arremetida de Trump contra los instrumentos de gobernanza mundial que venían consolidándose desde hace décadas, la estrategia fue buena. El tema es si además, como líder europea, Merkel -a su lado se deja ver apenas el francés Emmanuel Macron- espera domesticar solo con esa imagen al cowboy que desde que llegó a la Casa Blanca no hace sino patear el tablero internacional.
Porque el empresario estadounidense hizo dos cosas que escandalizaron a casi todos los presentes en el encuentro de los mandatarios de las naciones más industrializadas de occidente. Pidió la reincorporación de Rusia a ese selecto club del que fue desplazada desde que retomó el control de Crimea, y luego se retiró ofuscado de la reunión en Quebec y rechazó el documento final de la cumbre alegando que se trataba de un texto «socialista».
Más allá de los gestos de un lado y otro, lo que queda claro es que la guerra comercial que Trump anunció hace unos meses está en todo su vigor y que no era contra China, como pretendían tranquilizarse analistas europeos, sino contra el resto del mundo.
Por eso el presidente de EE.UU. anunció que estudia imponer un arancel de 25% a los automóviles fabricados en el exterior que vayan a comercializarse dentro del territorio de su país. Esto, sumado a impuestos aduaneros de 10 y 5% a acero y aluminio importado conforman la nueva estrategia de Washington , brutal pero quién sabe sino efectiva, para recuperar la iniciativa a nivel industrial.
La otra pata de este modelo de desarrollo «a los cachetazos» pasa por el paulatino aumento en las tasas que fija la Reserva Federal, que fue trepando hasta el 1,75% -con las consecuencias que incluso sufrió el plan del gobierno argentino para financiarse en el exterior- y que según se cuenta por Wall Street, subirá otras cuatro veces en lo que queda de este año.
Esa medida fortalece el dólar y está causando serios problemas para el euro, ya que por ahora el Banco Central Europeo mantiene tasas negativas como modo de estimular el crecimiento. La corriente de inversiones -al menos las especulativas- cruzan el océano hacia Norteamérica y eso preocupa a los líderes de la UE.
La otra cuestión, la de la vuelta de Rusia, es quizás una chicana de Trump que solo recibió el apoyo del nuevo gobierno italiano,. El G7 se comenzó a gestar en 1973 y actualmente está confirmado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. En 1998, tras la caída de la Unión Soviética y con la idea de que la Federación Rusa fuera miembro de la elite occidental -ya que de ese colectivo no forma parte ni China ni India, dos países altamente industrializados también- se formó lo que en los primeros encuentros se llamó G71 y luego G8.
Pero en 2014 hubo un golpe apoyado por los países de la OTAN contra el gobierno ucraniano de Viktor Yanukovich, cercano a Moscú, y la situación en esa región se tornó explosiva. En ese contexto, Crimea fue anexada a Rusia luego de un referéndum entre la población, mayoritariamente pro-rusa y de alguna manera vinculada a la base militar en Sebastopol, que hasta entonces estaba en alquiler hasta 2042. En represalia Rusia fue expulsada del G8. y el país y varios de sus funcionarios fueron sancionados tanto por EEUU como por la UE.
Trump, acusado de haber recibido ayuda de agentes rusos para su campaña electoral, desde que se postuló a la presidencia dijo que tenía en mente hacer las paces con Vladimir Putin para el rediseño del mundo en los términos actuales. Ahora pidió algo que, según el canciller ruso Sergei Lavrov, no le habían pedido, como la vuelta al G8.
Merkel y Macron se escandalizaron con la propuesta y lo dijeron claramente. Quizás la foto es de ese momento clave. Pero el flamante primer ministro italiano, surgido de un acuerdo entre la derecha xenófoba de la Liga del Norte y el Movimiento Cinco Estrellas, del cómico Beppe Grillo, apoyó esa iniciativa.
No se sabe bien qué fue lo que desató el enojo de Trump, el caso es que se fue antes del cierre y dijo por tuit que no firmaría algo que parece ser que en realidad si había firmado. Y descargó su furia contra el premier canadiense, Justin Trudeau, al que acusó de “deshonesto y débil”.
Después mandó a su consejero sobre Comercio, Peter Navarro, a que siguiera la batalla en los medios. “Hay un lugar en el infierno para cualquier líder extranjero que hace diplomacia con mala fe con el presidente Donald J. Trump y luego le da una puñalada en la espalda en cuanto se va por la puerta”, dijo en el canal Fox. Navarro la remató con esta frase de antología para la diplomacia internacional: «Trump le hizo un favor (a Trudeau) al ir a Quebec a pesar de tener cosas mejores que hacer” y firmando “ese comunicado socialista”.
El documento final halaba de promover y defender los acuerdos multilaterales basados en las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en reducir las barreras arancelarias. Pero también de avanzar hacia el cuidado cada vez más estricto del medio ambiente.
Por ahora, ya que no habrá G8 en el corto plazo, todo indica que lo que quedó de la cumbre de Canadá es un G6+1. Y eso si no se ahonda la grieta en el Océano Atlántico.
Tiempo Argentino, 11 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 10, 2018 | Sin categoría
El escocés Gerry Rice, director del Departamento de Comunicaciones del FMI, tuvo que salir a dar explicaciones sobre el rol que le cupo al organismo de crédito en la crisis desatada en Jordania estos días. Fue en el marco de su habitual informe desde la sede de Washington y ante una pregunta de Muna Shikaki, la corresponsal de la cadena Al Arabiya en la capital estadounidense. La explicación sobre el país medioriental calzó también para dar cuenta de lo que ocurre en cualquier país del mundo que «cae en la ayuda» del Fondo, como Argentina. Y fue particularmente ilustrativo sobre este levantamiento popular que en cinco días de protestas logró voltear al gobierno del premier Hani al Mulki pero sólo para poner en su lugar a un ex Banco Mundial, Omar al Razzaz, y reiniciar negociaciones para una segunda revisión del programa de ajuste aprobado en 2016.
La respuesta oficial, en boca de Rice, fue que el FMI estaba haciendo lo posible para ayudar a un país en problemas como el reino hashemita y pidió que se incrementen las ayudas a esa nación donde, especificó –tomando los números oficiales como válidos– hay un millón de refugiados sirios, lo que «genera un grave problema económico a Jordania en términos de seguridad, salud».
Es realmente una situación dramática la que viven los refugiados y que se extiende a toda Jordania. Un informe de Marc Daou para el canal France 24 puntualiza esta realidad y la de cientos de miles de palestinos que desde hace 70 años cruzan la frontera y actualmente componen el 65% de su población. Pero detalla que los últimos acontecimientos en el mundo árabe complicaron aún más el escenario.
Es que gran parte de la ayuda internacional con la que en la práctica se sostenía la economía del reino provenía del exterior y la posición de Jordania en el conflicto en Yemen hizo que Arabia Saudita extremara las presiones mediante la suspensión de remesas.
«Al negarse a involucrar completamente al ejército jordano en el conflicto yemení, el rey Adbullah II ha molestado al príncipe heredero Mohammed bin Salman», relató en ese artículo Hassan Barari, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Jordania en Amman. Por eso el vocero del FMI recalcó que los donantes internacionales deben hacer más para ayudar a Jordania «especialmente con subvenciones», o sea dinero no retornable.
Rice definió al programa del FMI como destinado a «que los beneficios de los costos y las reformas sean equilibrados en todos los sectores de la economía, con un mayor enfoque en aquellos que tienen una mayor capacidad de pago, mientras se protege a los más vulnerables».
Luego dijo que se iba a volver a discutir la reforma tributaria jordana y que había que tener en cuenta la «necesidad de consolidar las cuentas fiscales, estimular el empleo, las inversiones privadas, la gobernanza y la lucha contra la corrupción», que fue otro de los encendidos reclamos en la población. Gerry Price titubeó bastante al prometer que fomentarían la lucha contra la corrupción (vale la pena verlo, en el minuto 8:11 de la exposición en <http://www.imf.org/external/mmedia/view.aspx?vid=5794837953001>).
La situación jordana sirvió de pivote para que el portavoz del organismo financiero diera un salto más allá. Fue cuando la incisiva periodista de Al Arabiya le recordó que la población culpó de la crisis feroz que atraviesa la sociedad a que el FMI había puesto al país en una situación extrema.
Rice argumentó que el Fondo no sólo actúa en Jordania sino en muchos otros países, y que tuvo una participación central en la transformación de los países que estaban bajo la órbita de la Unión Soviética.
«Se debe reconocer que cuando un país acude a pedir ayuda al FMI es porque tiene significativas dificultades» en su economía y su balanza de pagos. Y añadió que las políticas que el Fondo propone «son conversadas con cada país en el sentido de apoyar un camino sustentable para cada economía. Ese es el objetivo». «
Anularon los polémicos impuestos
Omar al Razzaz es un economista con años de carrera en el Banco Mundial que desde el martes es primer ministro de Jordania. Antes había ocupado la cartera de Educación. Por eso de que un buen plan de ajuste tiene que tener buenas tijeras en áreas sensibles como la salud, la previsión social y la educación.
Todos dicen que tiene buen don de gentes, no como su antecesor, Hani al Mulki, capaz de arremeter contra la multitud y agravar cualquier conflicto.
La población jordana salió a las calles contra la baja de la base imponible del impuesto a la renta (nuestro Ganancias), lo que incluyó a un 6% más de trabajadores y el incremento de impuestos a productos básicos, combustibles y electricidad. Al Mulki dijo que no iba a cambiar una coma de su proyecto de ley. Al Razzaz tuvo que empezar al revés, y suspendió la polémica iniciativa. Y abrió el juego para mantener consultas con «organizaciones sociales y políticas» con el objetivo de hacer una reforma fiscal que «no pisotee los derechos de los ciudadanos».
Tiempo Argentino, 10 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 8, 2018 | Sin categoría
Como viene ocurriendo desde que volvió la ola neoliberal, Venezuela es chivo emisario en la OEA. Y esta 48 Asamblea General del organismo con sede en Washington no fue la excepción. La embestida contra el gobierno de Nicolás Maduro no logró consensuar un documento para la suspensión del país bolivariano, acusado de no respetar la democracia, aunque curiosamente el texto que obtuvo 19 votos desconocía el resultado de las elecciones del 20 de mayo pasado. El adalid de esta arremetida sistemática es Luis Almagro, ex canciller uruguayo y representante de un gobierno progresista como el del Frente Amplio (FA), alguien del que no se esperaba la actitud que tomó luego de asumir su cargo, en mayo de 2015.
La pregunta que muchos se hacen es ¿qué le pasó a Almagro? Y Tiempo Argentino le trasladó esa inquietud a Juan Castillo, secretario general del Partido Comunista de Uruguay, que integra el FA, en el gobierno uruguayo desde hace 13 años
«Nosotros estamos ante solo un problema con Almagro -plantea Castillo, militante sindical y máximo dirigente del PCU desde junio de 2017- «¿se vendió ahora o era un infiltrado antes? Ese es el único problema. Lo que no dudamos es en calificar el triste y desgraciado papel que está haciendo ahora como de «delivery del imperialismo». Él anda pa´todos lados, de avión en avión, tratando de llevar la palabra del imperio. El triste y desgraciado papel de un tipo que supo estar en las filas de un gobierno de izquierda. Un papel vergonzante y pido disculpas por eso».
Castillo es crítico de la actual situación y lamenta el retroceso que se vive en cada uno de los países. Al mismo tiempo, admite que Uruguay no la tiene fácil con dos vecinos poderosos y en problemas, como Argentina y Brasil, cada uno con las diferencias que implica un proceso democrático y otro que para girar a la derecha necesitó de un golpe institucional. Por eso propone y practica la autocrítica y el debate político. «Uruguay está obligado a una búsqueda de mercados, tenemos que negociar por nuestras propias cuenta, sin el Mercosur. Hay debates fuertes sobre si es mejor tener tratados de libre comercio con Chile por ejemplo, con el que nosotros no estamos de acuerdo», dice.
-Durante los gobiernos de Dilma y Cristina se habló de esa posibilidad y hubo quienes insinuaban que era una forma de cortarse solos. En este momento, en vista del acuerdo que quieren apurar los socios mayores con la Unión Europea, quién les puede decir algo, ¿no?
-El sueño de nuestros próceres era ir hacia una integración regional más amplia, que tome toda la región. No olvidemos que el Mercosur se gestó con gobiernos neoliberales. Luego vino la ola de cambios por la movilización popular en Nuestra América que generaron las condiciones para un avance de dirigentes identificados con la izquierda y las luchas sociales, y sin embargo no la aprovechamos. En esto no le podemos echar la culpa a nadie. Estoy haciendo una parte de autocrítica, me pongo por dentro y no por fuera.
-¿A qué se refiere?
-No supimos aprovechar esos cambios para contribuir mejor a solidificar esos procesos y avanzar en mejoras económicas para nuestro pueblo, mejor distribución de la riqueza, más justicia social, profundizar la integración. Hoy tenemos un retroceso de los movimientos populares y un avance de las clases dominantes que quieren reapropiarse otra vez de los procesos políticos regionales. Por eso nos duele en el alma no haber tenido esa capacidad.
-¿La acrítica es hacia los gobiernos de Uruguay o del resto de la región?
-Yo sé que hay debates que no se cerraron y hay que poder hacer una síntesis de esta etapa. No trato de ver las carencias nuestras como producto de los vecinos. Pero uno podría decir «nos debemos un debate» a nivel de todo el continente. Hemos tenido una oportunidad histórica que no hemos aprovechado. Uno no es inocente y no niego el papel que han tenido las clases dominantes.
-Los rivales también juegan.
-Efectivamente, porque además de haber mantenido su poder económico, el control de los medios de producción, el manejo de los aparatos burocrático y militar en nuestros países, tienen en propiedad más del 90% de los grandes medios de comunicación y, además, no tienen escrúpulos. Les importa poco el formato que adquiera en cada uno de los países con tal de desplazar al gobierno popular, utilizando el peso de esos medios de comunicación y el servilismo ideológico de los comunicadores o utilizando en muchos casos el aparato de la justicia, vendiéndote la independencia del poder judicial pero incidiendo directamente en los cambios políticos, jugando para esa derecha, como sucedió en Paraguay para desplazar a Lugo, o en Brasil para destituir a Dilma, o para dejar preso Lula por cosas que no han podido comprobar. No tiene escrúpulos en la clase dominante para hacerle el juego el imperialismo, son testaferros y así juegan ese papel.
¿A esto se refiere con que se cometieron errores?
-Está claro que en política nadie es perfecto, pero hay que tener la capacidad para corregir esos errores a tiempo. Sobre todo hay que evitar la confusión en la cabeza de nuestro pueblo, al que intentan a cada rato decirles «son todos iguales». Todos los partidos, todos los dirigentes políticos son iguales, algo falso y peligroso, porque el día que nuestra población piense eso les da lo mismo un gobierno, un dirigente o un partido que otro, lo mismo tener democracia que no tenerla.
-Lo mismo ser gobernados por CEOS o por militares.
-Este es tal vez el desafío más grande que tenemos. Por eso desde el FA y de nuestro gobierno tenemos un desafío enorme para poder suplir esas carencias, poder corregir urgentemente errores que hemos cometido. Pude equivocarme yo, pero eso no hace que el FA este equivocado. Es todo perfectible y se puede mejorar cada vez más. Uruguay hoy puede demostrar que los uruguayos estamos mucho mejor que con los gobiernos neoliberales, hemos generado puestos de trabajo, hemos podido recuperar poder adquisitivo, se han devuelto cantidad de derechos en leyes y con inclusión social, se ha mejorado la enorme brecha de la desigualdad social. Pero todo esto hay que tenerlo como un apunte de una larga escalera en la que solamente hemos subido un par de peldaños.
-¿De qué manera influyen los medios hegemónicos y los comunicadores serviles, como los llamó?
-Según una encuesta, el 85% de nuestra población se informa con los noticieros centrales de nuestra televisión. Esto quiere decir que lo que esté pasando en ese aparato entre las 20 y las 21 es lo que va a quedar. Vos te pasas todo el día militando, luchando, peleando, tratando de combatir, de enfrentar por la vía política y la lucha social esta situación que ha generado el capitalismo y la clase dominante y en una hora te lo dan vuelta como una media. Lo que no pasa por la televisión no existe y todo lo que aparece es la pura verdad. Hoy pasa que un periodista te pide una entrevista y vos acomodás la agenda para poder darle una hora, y en vez de participar en una entrevista prácticamente estás en una interpelación. Te da debate a tu respuesta. Y él tiene todo su derecho a pensar como piensa, pero es la opinión de él y el entrevistado soy yo. He tenido que abandonar entrevistas por esta razón.
-Es algo muy común en los medios actuales.
-Pasa en Uruguay y pasa en un momento muy particular donde hay una profundización de la lucha de clases: cuando lograste resolver las contradicciones más gruesas las clases populares comienzan con una demanda que se da de bruces con la concepción económica y productiva que existe en nuestro país. Vamos por un tercer período consecutivo de gobiernos de izquierda pero sigue siendo un país capitalista, por lo tanto sigue habiendo explotados y explotadores.
-¿De qué modo ahora las demandas son distintas a las del 2005?
-El 2001 ocurrió no solo en Argentina sino en toda América del Sur. Me acuerdo que en aquel entonces yo participaba en movilizaciones y reclamos para que las empresas de transporte dieran cupos gratis y los compañeros pudieran ir y venir del trabajo en colectivo aunque escaseara la plata. Quince años después para muchos el problema es que no tienen dónde estacionar el auto y se quejan de los trancazos en las rutas. Esta bueno que mejoremos, porque es una condición humana, un obrero merece tener un vehículo propio, su casa propia. A condición de que no olvide de dónde salimos, de dónde venimos, que valore políticamente lo que tenemos. Y desde lo que tenemos es que debemos mejorar y no caer en la trampa de la sociedad de consumo y quejarme porque no tengo lo que nunca tuve y me enoje con el proceso político sin integrarme.
-¿Cómo se plantea eso dentro del FA y en el PCU específicamente?
-Es parte de una lucha ideológica. Somos 28 partidos, movimientos y sectores dentro del FA. Hace 47 años que nos dimos cita en este espacio para desplazar a la derecha, a la clase dominante, a la gran burguesía. Algunos están conformes así y otros como nosotros queremos ir más allá y construir el socialismo. Obvio que esto es un proceso de acumulación de fuerzas. Este no es un gobierno para los trabajadores o los pobres, es un gobierno con los trabajadores y el pueblo para seguir avanzando. Ese es un debate y aspiramos a retener el gobierno en el 2019, de no lograrlo sería trágico para nuestro pueblo. La restauración de la clase dominante sería de una implacable persecución de las conquistas que hemos logrado.
Tiempo Argentino, 8 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 6, 2018 | Sin categoría
La suspensión del amistoso entre Israel y Argentina que se iba a celebrar este sábado desató un fuerte interna contra la ultraconservadora Miri Regev, ex brigadier general de las Fuerzas de Defensa israelíes devenida en ministra de Cultura y Deportes y según los críticos responsable de haber querido aprovechar a las estrellas de equipo argentino para legitimar sus aspiraciones políticas cambiando la sede del encuentro, originalmente Haifa, a Jerusalén.
La decisión del gobierno de Donald Trump de reconocer oficialmente a la ciudad histórica como capital de Israel y el traslado de su embajada en ocasión de celebrarse el 70 aniversario de la creación del Estado de Israel, generó una complicación adicional al clima de por si espeso en la región. Por otro lado, la violenta represión contra palestinos en la franja de Gaza con un saldo de al menos 60 muertos y cientos de heridos implicó rechazos en todo el mundo no solo a ese hecho sino a la ocupación de territorios asignados al Estado de Palestina desde 1948 y tomados tras la guerra de 1967.
El aval estadounidense insufló nuevos aires en el sector más derechista del gobierno y en especial tanto a Regev como al ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, otro halcón del gabinete conservador de Benjamin Netanyahu.
Pero en los últimos meses ese espíritu triunfalista se chocó con la dura realidad del rechazo que generan esas políticas en artistas y deportistas de todo el mundo, que se niegan a participar en eventos organizados por el gobierno de Netanyahu. En marzo, la actriz y cantante uruguaya Natalia Oreiro suspendió un recital luego del pedido insistente de la familia de Ahed Tamimi, la chica de 17 años condenada por cachetear a un soldado israelí que formaba parte de un grupo que había atacado a un primo suyo en la zona ocupada de Palestina.
Unas semanas más tarde, la actriz Natalie Portman se negó a recibir el premio Genesis, una suerte de Nobel para líderes y personalidades judías, para que no se entendiera con eso que daba su apoyo a la política de Netanyahu en Gaza. Y lo hizo, dijo, porque precisamente defiende los valores judíos.
Uno que se alegró desde el exterior por la suspensión del partido en Jerusalén fue el líder de Pink Floyd, Roger Waters, que recordó en su cuenta de twitter que -dos años atrás los hinchas del Celtic! Ayer la Selección Argentina de fútbol! Ahora Eric Cantona. Gracias. Las lágrimas queman mis ojos-. Cantoná, ex futbolista francés participó en un concierto en Londres para apoyar la causa palestina.
Además, corre riesgo el festival Eurovisión de la canción de 2019. Así lo reconoció el propio Netanyahu, quien señaló que luego de la cancelación del seleccionado de la AFA ¨existe la posibilidad de que haya presiones para cancelar otros eventos en varias áreas y entonces veremos qué hacer¨.
La victoria de Netta Barzilai con la canción Toy en el certamen de 2018 implica que el Eurovisión del 2019 se debía desarrollar en Israel, como ya había ocurrido en 1979 y 1999. Pero si bien en esas dos ocasiones -parece que un israelí gana cada 20 años- el concurso se desarrolló en el Centro de Convenciones de Jerusalén, esta vez la situación política es diferente. Y lo tuvo que admitir el director general del ministerio de Cultura y Deportes, Yossi Sharabi. -¿Eurovisión en Jerusalén? Eso no está claro aún-.
La titular de esa cartera, la impulsiva y desafiante Regev (es recordada por haber ido al festival de Cannes del año pasado con un vestido blanco largo que tenía estampada una foto panorámica de Jerusalén en su parte inferior y por haber dicho que quería recordar así los 50 años de la liberación y reunificación de Jerusalén), por la ocupación tras la guerra de los Seis Días- fue blanco de todas las críticas.
¨En lugar de asumir la responsabilidad en el fracaso terrible, hemos escuchado de la ministro Regev mentiras y furia sobre todos los demás¨, dijo la presidenta de la Comisión de Control del Estado de la Knesset (parlamento) Shelly Yacimovich, del partido Unión Sionista. «Nadie ha herido el honor de Jerusalén y el estado tanto como ella. Regev obligó al equipo de Argentina a ser parte de la celebración del 70 aniversario de Israel y se convirtió en un espectáculo en sí misma, mientras que sometía a un evento maravilloso y agradable a una política mezquina y solo para su crédito personal. Israel y la gente sólo quería disfrutar de un buen juego pagó el precio por ello¨, agregó.
El punto es que los dirigentes del fútbol palestino, que habían rechazado del plano que el encuentro se desarrollara en Jerusalén, indicaron que no hubieran tenido ningún problema si el partido se celebraba tal como estaba previsto en Haifa. «Los israelíes intentaron utilizar a Messi y las estrellas de Argentina, y me gustaría darles las gracias y apreciamos su decisión (de no jugar), que creo que fue en el camino correcto», declaró el presidente de la Asociación de Fútbol de Palestina, Jibril Rajoub en una conferencia de prensa en laciudad de Ramallah.
De fondo había un cartel que decía «De Palestina, gracias Messi» con las banderas argentinas y palestinas, bajo una gran foto de Rajoub posando con el mediocampista de Barcelona. El domingo el propio Rajoub había pedido a los palestinos que quemaran fotos de Messi y réplicas de la camiseta argentina si el astro salía al campo en Jerusalén.
Regev había tratado de limitar los daños y no llegó a culpar de las amenazas recibidas por Meesi al grupo Boicot, Desinversiones, Sanciones (BDS), un movimiento que intenta extender sanciones contra el Estado de Israel para forzar negociaciones y el retiro de las zonas ocupadas de Palestina. Por eso también desde la Knesset, Itzik Shmuly, otro diputado del partido sionista, le tiró con munición gruesa.
-Hay una cosa ella no dijo: ´pido disculpas. Mis delirios de grandeza y el deseo aprovechar el acto para mis necesidades políticas trajeron esta farsa´-, dijo, para ironizar luego: -El BDS deben enviar un gran ramo de flores a Miri Regev, que le brindó su mayor logro hasta la fecha-.
Regev tildó a estas posiciones de traicioneras y de gente que apoya la terrorismo. solo obvuto en su descargo una palmada de Lieberman. ¨Es desafortunado que los caballeros del fútbol de Argentina no resistieran a presión de los incitadores al odio contra Israel, aquellos cuyo único objetivo es dañar nuestro derecho básico a la autodefensa y provocar la destrucción de Israel¨, dijo el ministro israelí de Defensa. ¨No nos rendiremos ante un grupo de partidarios de terroristas antisemitas¨, añadió.
Tiempo Argentino, 6 de Junio de 2018
por Alberto López Girondo | Jun 5, 2018 | Sin categoría
Multitudes en las calles de los principales distritos de Jordania contra el plan de ajuste del FMI que incluía el aumento en impuesto a la renta (ganancias), la eliminación de los subsidios a alimentos esenciales y el incremento en combustibles y electricidad, obligaron a la renuncia del primer ministro jordano, Hani al Mulki. Las protestas se extendieron durante cinco días y fueron de tal magnitud en la capital, Amman, que el rey Abdullah II congeló el precio de la luz, pero como el estallido no amainaba, echó al jefe de Estado y convocó a formar gobierno al ministro de Educación, Omar al Razaz, un economista que trabajó para el Banco Mundial.
Para dirigentes gremiales como el vocero del sindicato de maestros de Jordania, Ahmad al-Hajaya, el cambio es más de lo mismo, mientras que el titular de la federación de sindicatos, Ali Obus, fue más drástico y exigió a las autoridades «mantener su independencia y no someterse a las exigencias del FMI». Otro que tuvo mucho para decir fue el ex jefe de personal del Ejército, el general Musa al Adwan. «Al-Razzaz es un tecnócrata que no puede y no debe liderar el país durante esta situación explosiva», dijo el militar, entrevistado por la cadena televisiva qatarí Al Jazeera.
Jordania es un punto estratégico del Medio Oriente y es lugar de refugio y tránsito de cientos de miles de palestinos desde la creación del estado de Israel. Pero en los últimos años a esta circunstancia que casi es endémica se sumó otra tanda de refugiados de la guerra en Siria.
Esta situación es utilizada por las autoridades para explicar la crisis económica que llevó paulatinamente a que la deuda pública trepara hasta los 35 mil millones de dólares, casi el 95% del Producto Bruto Interno (PBI).
El rey había nombrado primer ministro a Al Mulki en mayo de 2016. El hombre recurrió inmediatamente al organismo de crédito son sede en Washington para un préstamo de 723 millones de dólares a tres años. Fue entonces que empezó con su «plan de austeridad» tal como el FMI receta desde siempre ante una «ayuda». Entre otras cosas exigió reducir la deuda publica al 77% del PBI para 2021.
Al Mulki decidió entonces enviar al parlamento un proyecto de ley de reforma impositiva que desde el vamos creó resistencia. Por un lado, la normativa planteó una rebaja en el mínimo no imponible para el impuesto a la renta (ganancias) que agrega un 6% más de contribuyentes al tiempo que elevó la tasa en un 5% .
Además, incrementó impuestos a productos esenciales, como algunos alimentos, electricidad y combustible. En el caso del pan, además, se eliminaron los subsidios por lo que subió entre un 67 y un 100%. Algo similar ocurrió con la tarifa de la luz, la nafta y el gasoil, que en lo que va el año ya sufrieron ocho aumentos.
Ya en febrero se habían producido una serie de manifestaciones y una huelga general que, en ese momento, implicó un cambio de gabinete, el sexto desde que Al Mulki tomó el cargo. El jefe de gobierno nombró al comandante general Fadel al Hamoud como jefe de policía con vistas a endurecer la represión para aplicar el plan de ajuste en toda su dimensión.
Pero el clima ya estaba alterado y la olla siguió tomando presión. De acuerdo a cifras oficiales, el 18,5% de la población, estimada en casi 10 millones de personas, esta desempleada y el 20% está bajo la línea de pobreza.
Esa vez, el premier esquivó una moción de censura del parlamento. Pero a medida que la situación se fue enturbiando, los legisladores también se sintieron interpelados. En las calles de Amman, Irbid, Karak, Al Salt y Zarqa, cientos de miles de jordanos exigían al rey que expulsara al polémico funcionario.
Al Mulki dijo que no pensaba modificar una coma de su proyecto de ley, dijo que era la única alternativa para salir de la crisis y señaló que correspondía al parlamento decidir si la aprobaba o no.
Al Mulki es hijo de Fawzi al Mulki, quien fue primer ministro durante el reinado de Hussein, entre 1953 y 1954 y también se tuvo que ir tras una andanada de protestas por la aplicación de políticas antipopulares.
Las manifestaciones contra su heredero se produjeron tras una huelga general de 24 horas decretada por 33 sindicatos y asociaciones profesionales que paralizó el país. Todo esto en el marco del mes sagrado de Ramadán, de modo que los manifestantes salían durante al noche y la madrugada.
También Abdullah II percibió que convenía tomar distancia y en los últimos días declaró que la población no tenía que soportar toda la carga de las reformas. En las calles mientras tanto, exigían poner fin no solo a los recortes y el aumento de las tasas sino también a la corrupción. Al ciudadano de a pie y la agrupaciones gremiales se le sumaron asociaciones profesionales como la de abogados árabes, Jordan Bar, que pidió literalmente «que el gobierno retire esta ley impuesta por el FMI».
Hubo gases, corridas y balas de goma, con un saldo, según el cómputo que brindó la policía, de al menos 60 detenidos y 42 agentes heridos. No hubo reporte de víctimas entre los manifestantes.
El rey congeló la tarifas de electricidad y combustible el viernes, El monarca tiene en Jordania la potestad de nombrar gobierno y aprobar leyes. Pero ni así pudo calmar las protestas. de manera que este lunes llamó al primer ministro al palacio Husseiniyeh y tras un intercambio de no más de media hora se anunció que Al Mulki había renunciado y que Al Razzaz fue llamado por el rey para formar gobierno.
Los analistas ven en esta designación el intento de negociar desde otro lugar con lo organismos internacionales. El ex titular de Educación tiene mejor imagen -por ahora- en la población y mantiene sus contactos en Washington.
Antes de irse, Mulki dijo que esperaba que las reformas, que eran necesarias para que la economía de Jordania «volviera a la normalidad», se completarían a mediados de 2019.
Tiempo Argentino, 5 de Junio de 2018
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