En otro gesto de alineación automática con la Casa Blanca, la Oficina del Presidente emitió un comunicado en el que “valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por los Estados Unidos de América y el Estado de Israel destinadas a neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región». Poco antes había elevado a “alto” el nivel de seguridad en “todos los objetivos sensibles del país”, lo que involucra a infraestructura crítica y a la comunidad judía. Más tarde, la cancillería se sumó a «la confirmación de la muerte de Ali Jamenei, líder supremo de la República Islámica de Irán”. Este posicionamiento del gobierno de Javier Milei coloca al país en una encrucijada peligrosa en un momento en que el mundo está dislocado por las acciones tanto de Israel como de Estados Unidos.
Debe decirse que los ataques contra Irán se producen tras una nueva mesa de negociaciones con la mediación de Omán en la que, según el canciller omaní, Badr Albusaidi, se había adelantado mucho en torno a un acuerdo sobre el plan nuclear persa. Su par iraní, Abbas Araghchi, había mostrado un cauto optimismo al término del encuentro en Ginebra con representantes de EE UU. No estaban tan cerca: el planteo de EE UU era que destruyera los tres sitios nucleares (Fordow, Natanz, Isfahan), que entregara todo el uranio enriquecido a EE UU y que renunciara a todo tipo de enriquecimiento y de tener misiles en el futuro, a cambio de ir morigerando las sanciones. O sea, rendición total y vamos viendo, cosa que Teherán no admitió.
Según analistas normalmente bien informados, la inteligencia de Rusia le había filtrado a Teherán detalles del plan de ataque estadounidense con sus matrices de objetivos, plataformas de lanzamiento y la arquitectura de la campaña. Y le había vendido, según estas fuentes, las armas para actuar en consecuencia. Todo puede ser. El caso es que los contraataques iraníes sorprendieron y adelantan una guerra prolongada. Si algo demostró Ucrania es que ningún ejército tiene armas para aguantar mucho mas de una semana de palo y palo. La guerra de los 12 días de junio pasado es el mejor ejemplo.
La respuesta iraní probó que aprendieron de aquel momento y ahora lograron destruir el radar estadounidense FP-132, instalado en su base de Qatar y diseñado para el seguimiento de misiles balísticos. Eso habría facilitado los ataques iraníes en Tel Aviv, porque los misiles no pudieron ser interceptados. Otra cuestión no menor es que se ordenó el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 15% del gas y el 20% del petróleo mundial. Irán, en este embrollo, es el nudo de una red de transporte y además del gran proveedor de China, que perdió parte de su suministro tras el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela. Una operación similar en Teherán deja a Trump como dueño del petróleo del mundo y a su principal competidor colgado del pincel.
Por eso será que Zhang Xiaogang, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional, declaró que “las irresponsables acciones de Estados Unidos en materia de control de armas, incluyendo la retirada de tratados y el incumplimiento de compromisos, lo convirtieron en la mayor fuente de incertidumbre para el orden nuclear internacional y la estabilidad estratégica global”.
El problema es que no está solo, y esta Argentina de Milei le hace la segunda.
A las 6:37 de la tarde de ayer, hora de Miami, Donald Trump dio por muerto al ayatoláh Ali Jamenei, a quien en su red Truth calificó como “una de las personas más malvadas de la historia”. Sin confirmación más allá de las palabras de Trump y del primer ministro Benjamin Netanyahu, el magnate inmobiliario se jactó de que “no pudo evitar nuestros Sistemas de Inteligencia y Seguimiento Altamente Sofisticados y, trabajando estrechamente con Israel, no había nada que él, o los otros líderes que han sido asesinados junto con él, pudieran hacer”. El impacto del ataque lanzado en la mañana de este sábado incluyó a figuras clave de la estructura militar y nuclear de Irán. Desde Teherán emitieron un comunicado desmintiendo las bajas y asegurando que sus máximos funcionarios permanecían con vida.
Trump ordenó los ataques desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, lo que desde ya representa una distopía para una ofensiva que pone al mundo al borde de una contienda de imprevisibles consecuencias. Allí, en una Sala de Situación ad hoc se reunió con el secretario de Guerra, Pete Hegseth, para supervisar cómo marchaban las operaciones. Y desde allí hizo el anuncio de que se había iniciado el operativo que bautizó “Furia Épica”, a diferencia del nombre con que lo titularon en Israel, “Rugido de León”. Lo que podría confirmar la hipótesis de que en realidad Trump fue llevado al conflicto por Netanyhahu.
“Le digo al gran y orgulloso pueblo de Irán: esta noche, ha llegado la hora de su libertad. Quédate en el refugio. No salgan de sus casas. El exterior es muy peligroso. Las bombas aterrizarán en todas partes, en todas partes. Cuando terminemos, apodérense de su gobierno (…) Has estado pidiendo ayuda a los Estados Unidos durante años, pero nunca la has recibido. Ningún presidente haría lo que hago esta noche. Ahora tienes un presidente que te da lo que quieres; veamos cómo respondes”, dijo Trump en un mensaje difundido en redes. Esto alentó al hijo del ex Sha, Reza Ciro Pahlavi, a promover una revuelta que ponga fin al régimen de los ayatolás. El hijo mayor de Mohammad Reza Pahlavi, que vive en Washington prácticamente desde la caída de la dinastía, en 1979, aparece como “la opción democrática” de Occidente para el país persa.
La pronta respuesta iraní, a través de su operativo “Jatm al Tufan”, sorprendió a todo nivel, porque no mostraron dudas a la hora de atacar de manera simultánea a las bases estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait, Jordania y Emiratos Árabes Unidos (EAU), lo que despertó el rechazo de los países árabes y el mensaje de Riad de que Arabia Saudita se pondría a disposición de las naciones que se lo solicitaran. Es decir, se rompía el acuerdo que había pergeñado la diplomacia china para restañar históricas diferencias entre el reino saudita y Teherán en agosto de 2023 y que se coronó con la invitación a que la monarquía saudita se incorporara a los países BRICS, cosa que nunca se terminó de concretar, pero tampoco se desechó completamente. El nombre elegido para la operación iraní es muy significativo, ya que una traducción adecuada sería “Terminar la tormenta”, y poco cuesta referirla a la “Tormenta en Al Aqsa”, del 7 de octubre de 2023 en Israel.
La primera oleada de bombardeos se desató sobre edificios donde se supone que había altos funcionarios persas. En las primeras horas, incluso, se dijo que habían caído Jamenei, el presidente Masud Pezeshkian y altos mandos militares. Se mostraron imágenes de la destrucción en el edificio donde se supone que se aloja el líder religioso, quien según el primer ministro israelí aseguró había sido eliminado.
Los elementos de Inteligencia Artificial que tanto Israel como Estados Unidos utilizan en Gaza y Ucrania de las que hizo gala Trump fueron claves en junio pasado para la eliminación de la cúpula científica iraní como en ataques anteriores para la ubicación del líder de Hamas en Teherán en 2024 o de Hezbollah en Beirut. Son maniobras precisas sobre un punto concreto de la geografía donde se sabe que están los objetivos que se quiere exterminar. Y como se trata de algoritmos sin dudas humanitarias, si hubiera algún error de mapeo los “daños colaterales” poco le importarían.
Entre las primeras víctimas de los bombardeos, a todo esto, estuvieron las alumnas de la Escuela Primaria Sahayare Tayiba, de la localidad de Minab, al sur del país, según declaró el presidente Pezeshkian en su primer mensaje televisado, en el que de paso dio “fe de vida”. Allí habrían muerto unas 85 niñas y hubo decenas de heridos en un hecho desmentido por Israel. La Media Luna Roja iraní informó por la tarde que se registraban unos 200 muertos y más de 700 heridos. La Guardia Revolucionaria iraní, por su parte, dijo que “al menos 200 soldados han muerto o han resultado heridos en ataques con misiles contra bases estadounidenses», en ataques contra la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin, la base aérea de Al Udeid en Qatar, la base aérea de Al Salem en Kuwait y la base aérea de Al Dhafra en EAU.
El ayatolá Ali Jamenei, asesinado en el ataque.
Por la noche, miles de iraníes salieron a las calles a manifestarse en contra de los ataques y en apoyo a las autoridades, lo que podría ser una señal de que el gobierno cuenta con un cierto apoyo social. Circularon imágenes de miles frente a una mezquita en Teherán o recorriendo las calles en sus vehículos, portando banderas nacionales iraníes.
Mientras tanto los hutíes, que controlan el estrecho de Bab el Mandeb, pueden ser otra arma, ya que junto con el de Ormuz, en proceso de cierre por efectivos de la Armada de Irán, son pasos clave que, de ser bloqueados, amenazan con disparar el precio del crudo a las nubes. Nadie podría creer que la ofensiva de este sábado sea por la democracia o los Derechos Humanos.
Javier Milei cantaba «Burning Love», de Elvis Presley, alegre como un escolar, acompañado por el primer ministro húngaro Viktor Orbán y ante la algarabía del titular de la FIFA, Gianni Infantino, en la presentación de la ONU paralela que intenta armar Donald Trump, la Junta de Paz, mientras al sur del continente se desmenuzaba la vida real de los argentinos. En el Congreso Nacional los diputados se trenzaban en agrias disputas en el debate por la reforma laboral, afuera las fuerzas federales se lanzaban a una caza de manifestantes en otra jornada de brutal represión y, no demasiado lejos, en San Fernando, los trabajadores de la emblemática fabricante de neumáticos Fate se mantenían en las instalaciones en busca de una respuesta a un sorpresivo cierre. Sería difícil encontrar un recorte del momento que vive la sociedad mejor que ese. Un choque si se quiere provocador entre la gestualidad frívola y el drama de una ley que habilita las peores calamidades para los asalariados y los jubilados actuales y futuros, mientras se extiende el «industricidio».
Mucho se dijo en esta revista sobre el significado y alcance de la ley laboral que impulsa el Gobierno. Acá solo se mostrarán dos posturas durante el tratamiento de la normativa de dos legisladores que no están precisamente con el kirchnerismo o la izquierda. Para la diputada Marcela Pagano, la iniciativa implica una traición a quienes, como ella, creyeron que se iba a luchar contra «la casta», que ahora termina beneficiada.
Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica –el espacio creado por Elisa Carrió–, recuerda que esta historia ya la vivieron los ciudadanos y avizora que el resultado difícilmente será distinto.
Algo de perspectiva histórica. Cuéntenla como quieran. Esta historia ya la vivimos. Y todos sabemos cómo terminó. No finjan demencia.
Según datos de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 e igual mes de 2025 (o sea, entre el último mes de gobierno de Alberto Fernández y la más reciente medición) se perdieron 21.938 empresas y 290.000 puestos de trabajo, entre estatales y privados. El cierre de Fate se inscribe, sin embargo, en una crisis de mayor magnitud. Entre otras cosas, porque Whirpool, la fábrica de rodamientos SKF o la elaboradora de calzado deportivo Dass, por caso, son firmas trasnacionales inscriptas en una cadena de valor de extramuros. El modelo de la empresa fundada en los 40 por el emigrante de origen polaco Leiser Madanes fue de desarrollo propio, desde la inicial productora de impermeables Fabrica Argentina de Telas Engomadas, hasta la asociación con una firma estadounidense para la transferencia de tecnología para fabricar cubiertas de vehículos, sumando la osadía, en los años 70, de crear las primeras calculadoras totalmente nacionales, Microcifra, con un grupo de científicos que la amistad de Manuel Madanes con Manuel Sadosky, padre de la computación argentina, logró incorporar a un proyecto impensado para esta parte del mundo.
Puertas cerradas. Así estaba el ingreso a la planta de FATE el pasado miércoles.
Foto: NA
Esos aparatos llegaron a exportarse hasta que en 1976 la planta tuvo que cerrar. Los científicos salvados por Sadosky del exilio tras la Noche de los Bastones Largos dejaron su huella, aunque se tuvieron que ir diez años más tarde. En sociedad con el que fuera ministro de Economía del tercer gobierno de Juan Perón, José Ber Gelbard, los Madanes construyeron la planta de Aluar en Puerto Madryn y en los 90 se quedaron con la hidroeléctrica Futaleufu, clave para la elaboración de aluminio. El cierre de la producción de neumáticos, que también fueron un producto de exportación hasta no hace tanto, se relaciona, según la empresa, con la imposibilidad de competir con los productos chinos. Desde el Gobierno –al igual que habían hecho con el titular de Techint, el italiano Paolo Rocca, cuando perdió una licitación de caños para un gasoducto con una firma de India– lanzaron a los trolls, pagados por el Estado, a triturar desde las redes al dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla. El Gobierno vio una operación para socavar el proyecto laboral, en Fate argumentan que van a indemnizar con los valores de la ley aún en vigencia y que no tenían opción. Los trabajadores, en tanto, puntualizaron algunas cuestiones relativas a los costos del neumático que explicarían según ellos los mayores precios de las ruedas nativas. Aunque no desconocen que el Gobierno se monta en un modelo de país que se desentiende de la industria.
Los neumáticos nacionales podrían ser más baratos que los importados y también más seguros. Así lo explican los trabajadores de Fate. pic.twitter.com/Mf1z99KQjA
Milei, en tanto, realizó su decimocuarto viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia, según un relevamiento del diario Clarín que la flamante Oficina de Respuesta Presidencial Oficial de la presidencia cuestionó por calificar de sesgado. «Los viajes presidenciales forman parte de una estrategia de reposicionamiento internacional, con objetivos concretos y medibles», señala en su cuenta. Y añade: «Reducir esta agenda a una simple cuenta de viajes implica ocultar de manera maliciosa los resultados de una política exterior activa, que volvió a colocar a la Argentina en el plano internacional tras años de decadencia».
Se referirá, entre las excursiones, a esta cumbre que reunió a un puñado de mandatarios de ultraderecha que, junto con Infantino –que no es jefe de Estado, sino de una entidad que gerencia el negocio del fútbol internacional– para «resolver conflictos armados» en todo el mundo, pero que encontró la excusa en Gaza, donde a las denuncias de apartheid, genocidio y limpieza étnica, el presidente de Estados Unidos responde con un plan que llevaría, como expresan algunos de los interlocutores, a una fenomenal operación inmobiliaria. Por lo pronto, lejos de designar a un diplomático que busque limar asperezas a un proyecto de pacificación que tome en cuenta que en los lugares hay residentes originarios, nombró como su enviado especial a Jared Kushner, su yerno y gestor inmobiliario, que en Davos presentó una iniciativa para erigir torres y centros turísticos en la devastada Franja de Gaza.
Milei, a todo esto, recibió elogios por su cercanía con Trump, quien aprovechó para echarle en cara su ayuda para ganar las elecciones de medio término. El argentino prometió enviar Cascos Blancos para lo que haga falta, metiendo al país en un conflicto impredecible. El halago de Barron Trump, el hijo menor del inquilino de la Casa Blanca al postear la foto del argentino con el secretario de Estado, Marco Rubio, sin dudas colmó las expectativas de Milei.
«Milei no asumió el cargo de puntillas. Entró con una motosierra y empezó a desmantelar la abultada burocracia izquierdista. Ahora salta al escenario global junto a una administración Trump que realmente respeta la fuerza. Así es como se ve la alineación. América primero. Argentina primero. Naciones fuertes trabajando juntas en lugar de inclinarse ante las tonterías globalistas», celebra el menor de los Trump.
En un mundo desquiciado por las amenazantes operaciones de todo calibre pergeñadas por Donald Trump en todo el planeta, hasta el sueño de gloria de Javier Milei parece tener cabida, a partir de su incorporación como “Miembro Fundador, el Board of Peace (Junta de paz)”, una organización creada por el inquilino de la Casa Blanca “para promover una paz duradera en regiones afectadas por conflictos, empezando por la Franja de Gaza”. Esta designación coincide con el anuncio de que se entraba en la segunda fase del acuerdo de cese el fuego firmado el 13 de octubre en Sharm el Sueij y que implicaría el desarme total de Hamas, la reconstrucción de la Franja y la formación de un comité de 15 palestinos para el gobierno del territorio. El detalle es que esta iniciativa aparece tras el apriete a la dirigencia europea para que acepten la toma de Groenlandia y la escalada contra Irán, que hace temer por un bombardeo sobre el país persa en cualquier momento. A dos semanas del secuestro de Nicolás Maduro y la intervención militar en Venezuela, este combo explosivo causa preocupación en todo el globo.
La puesta en escena de un comité para Gaza que encabezaría el secretario de Estado Marco Rubio y el británico Tony Blair -siempre listo para apoyar a la Casa Blanca, como hizo en Irak en 2003 siendo primer ministro- no alcanza a ocultar que desde aquel 13 de octubre, cuando Trump todavía soñaba con su premio Nobel de la Paz, fueron asesinados cerca de 500 gazatíes, entre ellos al menos 100 niños, según Unicef. A esto se refirió el canciller iraní Abbas Araghchi cuando deslegitimó las demandas de países occidentales sobre la violencia desatada en el país persa desde diciembre y que sirvió de excusa para que Trump amenazara con bombardear si “no cesaban los degollamientos de opositores”. Araghchi dijo a los miembros del grupo G7 incluso, que “carecen de autoridad moral para juzgar a otros.
«Los países del G7, bajo la influencia de EE UU y del régimen sionista, ignoran conscientemente el hecho evidente de que las reuniones pacíficas del pueblo iraní se convirtieron en violencia por el movimiento organizado de agentes terroristas equipados por el régimen sionista, durante los cuales un gran número de manifestantes y fuerzas del orden y de seguridad fueron atacados, heridos o perdieron la vida», señala un comunicado de esa cartera. Ciertamente, las cifras de víctimas de la violencia según estimaciones poco confiables de ONGs basadas en Estados Unidos o el Reino Unido, en más de 2000, todas atribuidas a la represión estatal. Sin embargo, expertos en esos escenarios como el brasileño Pepe Escobar señalan que las dos terceras partes fueron degollados con el mismo “sistema” que utiliza el grupo yihadista ISIS, lo que confirmaría la afirmación iraní de que se trata de una operación impulsada por servicios de EE UU e Israel en la que hay infiltrados posiblemente desde Afganistán.
Por lo pronto, bastó el cierre de internet y la salida a la calle de multitudes a favor del gobierno de Masoud Pezeshkian para que se terminaran las protestas que, por lo que se vio, no eran tan “espontáneas”. Trump, que no se pierde la ocasión de mostrarse ganador aunque tenga tres cuatros, dijo que iba a suspender una intervención militar porque había cesado la represión. Luego debió negar que el fin de esa ofensiva no fue por presiones de Israel -Benjamin Netanyahu habló largamente con Vladimir Putin esta semana- ni de los países árabes. “Me convencí a mí mismo”, dijo, pero cuando el río suena…
Otra escena se desarrolló en la Casa Blanca con los lideres europeos, que poco a poco se van convenciendo de que el peligro real contra el continente está en el occidente y no viene de Rusia. El miércoles se encontraron en Washington el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, y su homóloga groenlandesa, Vivian Motzfeldt, con el vicepresidente JD Vance y Marco Rubio. A la salida dijeron que continuaban las “discrepancias fundamentales” en torno al futuro de la isla del Ártico (ver aparte). Trump, que no se guarda nada y sobre todo cuando se humillar se trata, dijo: “cualquier cosa que no sea la anexión de Groenlandia es inaceptable”. Y avanzó en su red Truth: “Estados Unidos necesita Groenlandia por motivos de seguridad (…) es vital para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”. Un meme en que dos trineos con bandera groenlandesa se acercan a una bifurcación de caminos y tiene ante si la opción de EE UU o la oscura de Rusia y China fue más claro que mil palabras.
Este viernes, Trump amenazó con aplicar sanciones a los países que no apoyen su plan de anexión. En ese juego preferido por aquellos lares, anunció sanciones a otras entidades y personas vinculadas con Irán. Los mandatarios europeos, mientras tanto, se debaten sobre las medidas a tomar contra el tan poco confiable aliado atlántico. Hubo desde anuncios de envío de tropas y operaciones militares conjuntas. El ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, explicó esta noticia con un toque de sorna muy incisivo: «Pregunto por qué envían 15 soldados a Groenlandia ¿Para un viaje? Quince italianos, 15 franceses, 15 alemanes: me parece el comienzo de una anécdota», dijo el hombre al diario Reppublica. El que en lugar de decir hizo fue el primer ministro canadiense, Mark Carney, que el viernes se reunió en Beijing con Xi Jinping. “China es más predecible que Estados Unidos”, dijo. «
La versión de Ucrania a Washington
Una delegación de negociadores ucranianos viajó a Estados Unidos para continuar unas conversaciones de paz en una llegada anunciada por el presidente del país, Volodimir Zelenski, en un sombrío mensaje en el que admite que la diplomacia pierde cada vez más importancia por los constantes ataques de Rusia.
Este encuentro se produce mientras es más ostensible el avance de las tropas rusas y Kiev declaró el estado de emergencia energética tras los devastadores ataques en medio del frío extremo de esta época del año, donde se alcanzaron 18 grados bajo cero durante la noche.
En este escenario, Kiev recibirá de Berlín una ayuda financiera de 60 millones de euros destinada a estabilizar su sistema energético, afectado por prolongados apagones, anunció este viernes el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andréi Sibiga.
En cuanto a las conversaciones de paz, Zelenski escribió en las redes sociales que la delegación viajó para “presentar una visión completa y precisa de las causas de los ataques rusos”. Y señaló que “una de las consecuencias de este terrorismo (así los califica) es el descrédito del proceso diplomático: la gente pierde la fe en la diplomacia, y los ataques rusos socavan constantemente incluso las limitadas oportunidades de diálogo que existían antes”.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, anunció este sábado que la calefacción en esa ciudad se está restableciendo gradualmente. “Cerca de 50 edificios de gran altura permanecen sin calefacción, escribió Klitschko en Telegram. Un gran ataque aéreo ruso del 9 de enero obligó a reducir la calefacción urbana a aproximadamente la mitad del parque de viviendas.
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