Alguien propuso en la red X, con buen criterio, que deberían cambiarle el nombre a «Estrecho de Schrödinger». Por eso de que parece estar abierto y cerrado al mismo tiempo. La última novedad es que Irán volvió a establecer el control militar en Ormuz luego de que Donald Trump hubiera afirmado mantendría el bloqueo naval “únicamente sobre Irán”, algo que Teherán considera un acto de piratería. El viernes, el canciller iraní había publicado que “en consonancia con el alto el fuego en el Líbano” que había firmado Israel, se declaraba abierto el paso marítimo “por la ruta coordinada tal como ya anunció la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de la República Islámica de Irán”. Ante este nuevo cierre, unos 20 barcos listos para la travesía daban un giro de 180 grados, mientras India y el Reino Unido denunciaban disparos de la Guardia Revolucionaria contra buques con esas banderas.
La situación en esas regiones es bastante incierta, básicamente porque el magnate inmobiliario embarra la cancha cada vez que abre la boca y su palabra tiene cada vez menos valor. Si algo le faltaba a Donald John Trump -DJT, como le gusta firmar en Truth– es haberse travestido esta semana en Jesucristo y de haber doblado la apuesta contra el papa León XIV. Una demasía que le granjeó rechazos de la grey católica, de los grupos evangélicos que lo apoyan ciegamente y hasta de los musulmanes, para quienes Isa ibn Maryam (Jesús, el hijo de María), al igual que para el cristianismo, es el Mesías, por lo que tuvo que bajar la imagen creada con IA.
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Para colmo, cada día le va peor con sus aliados ideológicos. A la pérdida de acólitos del movimiento MAGA y la derrota aplastante de Viktor Orbán en Hungría a pesar de su apoyo y el del vicepresidente JD Vance, le sumó el rechazo de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien se aleja del guerrerismo estadounidense y forma parte, quién lo diría, de una suerte de alianza “independentista” dentro de la OTAN junto con el socialista español Pedro Sänchez. Claro, siendo Roma la sede de la Iglesia Católica, no podía dejar pasar lo que sonó a insulto trumpiano en la figura del pontífice nativo de Chicago.
El cruce con Robert Francis Prevost comenzó con declaraciones del obispo de Roma en las que cuestionaba “la amenaza contra todo el pueblo de Irán”. Trump, que no había sido mencionado, dijo que el papa “es débil en materia de delincuencia y pésimo en política exterior”. La réplica no se hizo esperar: “No tengo miedo a la Administración Trump, yo proclamo la paz”. Días después, León XIV pisó suelo argelino para una gira por África que lo llevaría luego a Camerún, Angola -donde llegó este viernes- para culminar en Guinea Ecuatorial el miércoles. En su primera escala, Prevost, de la orden agustina, estuvo en Anabá, la antigua ciudad de Hipona, donde San Agustín, aquel bereber pecador y converso -en ese orden- fue obispo y murió en el año 430. En Argel, el pontífice firmó el libro de oro en la Gran Mezquita en señal del acercamiento interreligioso con los musulmanes.
Fuera de este debate quizás “para la gilada”, Trump muestra, sin querer, que Teherán maneja los tiempos en una guerra de la que intenta salirse, pero sin pagar los costos de una aventura criminal fallida. Una de las condiciones iraníes a la que la delegación que encabezó JDV en Islamabad le dio un portazo hace una semana fue el alto el fuego en Líbano. A pesar de que la versión oficial decía que la mesa de diálogo forzada por China en Pakistán seguía firme, la información de que EE UU sigue enviando tropas a la región y que el portaaviones USS Gerald Ford volvía luego de reparaciones en Creta, hace presagiar que la tregua que vence este martes no sea sino el preparativo para una nueva ofensiva. Esta vez con las botas en el suelo.
Lo llamativo fue el posteo de DJT sobre avances en las negociaciones con Irán. Tras afirmar que el “polvo nuclear” creado por bombardeos de los B-2 serían enviados a EE UU, escribió una frase que resuena como un ultimátum a quien según sus detractores lo lleva de las narices a la guerra. “Israel no volverá a bombardear Líbano. Estados Unidos se lo prohíbe. ¡Ya basta! (Enough is enough)”. Habrá que ver qué tanto respeto le tiene Benjamin Netanyahu a la prohibición de la Casa Blanca…
Foto: Li Yuanqing / Xinhua
Un artículo que publica en el Wall Street Journal apela a fuentes oficiales para confirmar: “el ejército se prepara para abordar en los próximos días petroleros vinculados a Irán e incautar buques mercantes en aguas internacionales, extendiendo así su ofensiva naval más allá de Oriente Medio”. El profesor de Ciencia Política de la Universidad de Chicago Robert Pape considera que “estamos en un punto de inflexión: que Estados Unidos retroceda e Irán emerja como el cuarto centro de poder mundial a corto plazo o que roduzca una escalada para evitar que eso suceda”. Y concluye: “Trump se dirige hacia la escalada”.
Mientras tanto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, el hombre fuerte de la dirigencia persa hoy día, se tomó su tiempo para desmentir a Trump. Entre otras cosas dice: “Si continúa el bloqueo, el estrecho de Ormuz no permanecerá abierto/ El tránsito en el Estrecho de Ormuz se realizará según la ‘ruta designada’ y con ‘permiso de Irán’/ La apertura o cierre del estrecho y las regulaciones que lo rigen lo determinará el Mando (iraní), no las redes sociales/ La guerra mediática y la ingeniería de la opinión pública son una parte importante de la guerra, y la nación iraní no se ve afectada por estos trucos”.
Lo más impactante es el tono del mensaje, con palabras, según los que conocen, tomadas del Corán. Ghalibaf puntualiza que Trump miente y le espeta: “Con estas mentiras no lograron la victoria en la guerra y, con toda seguridad, en las negociaciones tampoco llegarán a nada”. «
Sánchez, jugado contra la guerra
Y de pronto Pedro Sánchez coronó su aspiración de ser líder del progresismo internacional con una cumbre en Barcelona a la que convocó a los presidentes Claudia Sheinbaum, Lula da Silva, Gustavo Petro, Cyril Ramaphosa y al gobernador bonaerense Axel Kicillof. No sólo eso, de un día para otro terminó coincidiendo con la italiana Giorgia Meloni en que la OTAN está en terapia intensiva y con pronóstico reservado, luego de los embates de Donald Trump desde el otro lado del Atlántico.
A días de la estrepitosa derrota de Viktor Orbán, el llamamiento de Sánchez a tomar acciones en defensa de la democracia frente a las guerras, la desigualdad y la propagación de la desinformación sonó a blasfemia en la ultraderecha hispana del partido Vox.
«Vemos ataques al sistema multilateral, un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza y dentro de nuestras sociedades crece la desigualdad y la desinformación», dijo el español, quien intenta convencer a sus pares regionales para salirse del corset estadounidense y crear un ejército europeo. Con slo eso se ganó la enemistad de Trump, que en España cuenta con la simpatía del partido Vox.
El martes, cuando en todos los rincones del mentidero internacional se sabía que Estados Unidos le había implorado a Pakistán que gestionara un alto el fuego con Irán, Donald Trump no tuvo mejor idea que lanzar una amenaza apocalíptica: «Una civilización entera desaparecerá esta noche para no volver jamás”. Si pensaba que así obligaría a sentarse a una mesa de negociaciones a los iraníes, la frase no podía ser más desatinada. Como que se pareció demasiado a la respuesta del Oráculo de Delfos al rey Creso de Lidia que terminó por decidir su ataque a Ciro el Grande, el rey persa, en el 547 a.C.: “Si cruzas el río Halys, un gran imperio caerá”. Y sí, un imperio cayó entonces, pero era el del ricachón que todo lo que tocaba lo convertía en oro. Algunas señales de que el de Estados Unidos por ahí anda es que los herederos de Ciro obligaron a ir al pie en Islamabad al vicepresidente JD Vance en representación de su país y plantearon como tema de discusión un decálogo de puntos que trataran en la capital pakistaní. Entre ellos destacan: liberación de activos iraníes congelados, alto el fuego también en Líbano, el control total del Estrecho de Ormuz y el pago de reparaciones de guerra.
El primer encuentro -por Irán estuvieron el presidente del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el canciller Abbas Araghchi, y por EE UU el yerno presidencial, Jared Kushner y elempresario Steve Witkoff-, como era de esperar, fue un round de estudio en el que surgió que la dificultad principal pasa por el control del estrecho y el cobro de peaje que estableció Irán. Los medios oficiales iraníes maliciaban que “lo que EE UU no pudo imponer en semanas de guerra pretende impulsarlo en la mesa de negociaciones”. DesdeTruth, Trump alardeó que “Estados Unidos ha destruido por completo el ejército de Irán, incluyendo toda su Armada y Fuerza Aérea, y todo lo demás. ¡Su liderazgo está MUERTO!» y que le daba lo mismo que hubiera un acuerdo o no.
La llegada de Vance.
Pero la palabra de Trump quedó totalmente devaluada luego de esta aventura iniciada el 28 de febrero junto con Israel para producir rápidamente -supuso, en una cumbre que el The New York Times reveló con pelos y señales esta semana- un cambio de régimen en Teherán. Era un plan infalible que prometía la desaparición de cualquier futura amenaza para el dominio regional e incluso su aspiración máxima: construir el Gran Israel, desde el Éufrates al Nilo. Según el diario, la reunión se desarrolló el 11 de febrero en la Sala de Situación y estaban presentes el primer ministro Benjamin Netanyahu, el jefe del Mossad, David Barnea, y algunos oficiales. Trump quedó obnubilado, a pesar de la opinión en contra del director de la CIA, John Ratcliffe, el secretario de Estado Marco Rubio y el titular del Estado Mayor Conjunto de las FFAA, Dan Caine. JD Vance también se opuso, aunque dijo que obedecería lo que decidiera el mandatario. Que todos estos detalles se filtren ahora indica que alguien del entorno presidencial abrió la boca, quizás para salvar su propio trasero.
La voltereta de Trump a minutos del plazo que había dado antes de su promesa letal levantó una tempestad en Israel, que atacó unos 200 objetivos en Líbano, hasta en Beirut, y dejó un tendal de más de 300 muertos y 1150 heridos en un día Mientras Netanyahu se aferraba a que los 10 puntos que Trump había aceptado no incluían a su país, el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif afirmaba que sí figuraba en el compromiso. Israel siguió demoliendo al sur del río Litani y los ministros más extremistas declararon que la nueva frontera del país sería esa. Pero al cabo tuvo que avenirse a lo que el momento le dictaba.
La delegación iraní rumbo a Pakistán.
Esta belicosidad indómita genera rechazos en todo el mundo y desde Europa el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, volvió a salir con los botines de punta contra el genocidio en Gaza. Hubo un cruce de amenazas desde Te Aviv y también palabras de más de Trump contra la OTAN que ponen a la organización atlántica al borde de la disolución. El inquilino de la Casa Blanca dijo que EE UU se retiraría de ese club creado en 1949. Sánchez replicó proponiendo la creación de un ejército europeo “mañana mismo, no en dos o diez años” y señalando que Europa no debe permitir “que Líbano sea otro Gaza”.
Pero ese no es el único conflicto que enfrenta DJT. Sus propios acólitos están cada vez más indignados con el ataque a Irán y el artículo del TNYT confirma la sumisión del presidente de la principal potencia militar de la Tierra a los designios de Israel. Desde su red social Trump fustigó a sus nuevos opositores, los periodistas Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Alex Jones, de quienes dijo que tienen un bajo coeficiente intelectual. La excongresista Marjorie Taylor Greene, derechista y amante de las armas si las hay, es otra que se alejó de Trump. “Estadounidenses de todo el país han estado pidiendo una revuelta nacional contra los impuestos, cansados de que sus dólares de contribuyentes se gasten en financiar guerras interminables, estafas interminables y fraudes interminables”, escribió.
Ya que estaba, el titular del ejecutivo estadounidense se trenzó en un debate con el papa León XIV. “Dios no bendice ningún conflicto. Quien es discípulo de Cristo, príncipe de la paz, nunca se pone del lado de quienes ayer empuñaban la espada y hoy lanzan bombas. No serán las acciones militares las que creen espacios de libertad o tiempos de paz, sino solo la promoción paciente de la convivencia y del diálogo entre los pueblos”, anotó en las redes el pontífice nacido en Chicago. Fue la respuesta más firme a declaraciones del jefe del Pentágono, el fanático Pete Hegseth, de que comparó al rescate de un piloto de avión derribado en Irán el Domingo de Pascua pasado con la resurrección de Jesucristo. «
En su discurso en el Foro Económico del NOA que se desarrolló en el Hotel Hilton Garden Inn de San Miguel de Tucumán, el presidente volvió a desplegar una exégesis del pensamiento de Adam Smith, como había hecho un día antes en Buenos Aires, y ensalzó que el economista escocés, «básicamente, era un gran profesor de filosofía moral». En ese marco inscribió su lema de inauguración del año legislativo: «La moral como política de Estado». Fue una especie de clase académica de alrededor de 80 minutos en la que Javier Milei insistió en diatribas contra los «empresarios prebendarios que le ponen tonelada de guita los periodistas»; sin nombrarlo, aludió al CEO de Techint, y sugirió que hay «una carnicería» contra su Gobierno. Horas más tarde, partió en el avión oficial ARG 01 con destino a Budapest, donde se reuniría con el presidente húngaro, Tamás Sulyok, y el ultraderechista primer ministro, Viktor Orbán.
Pero la verdadera razón del viaje a Hungría era el encuentro de este sábado en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC). Un club derechista que desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca funge como el gran catalizador internacional de referentes de ese sector. En la aeronave oficial tuvieron cabida su hermana, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. No se sumó, esta vez, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atribulado por estos días a raíz de la revelación de otros vuelos con fuertes cuestionamientos desde lo ético, que catapultaron investigaciones sobre la esquiva posesión de bienes materiales difíciles de sostener con sus ingresos declarados. Ni en Tucumán ni en el homenaje previo al moralista nativo de la ciudad de Kirkaldy, Milei habló sobre el «Adornigate» ni sobre la otra mancha que se extiende sobre su gestión: la criptoestafa $Libra, en la que tanto él como la secretaria general de la Presidencia aparecen cada vez más complicados.
ALERTA – AHORA
1/6 Una anotación recuperada del celular del lobista Mauricio Novelli detalla un presunto acuerdo de US$5 millones por el apoyo del presidente Javier Milei al lanzamiento de $LIBRA.https://t.co/piZ6F9bkoX
Como si con estos «contratiempos» no fuera suficiente, a esto se le suma que los datos de la inflación, la desocupación y la caída en picada de la imagen presidencial también golpean en Balcarce 50, por más que el mandatario intente barrer debajo de la alfombra. O la AFA vuelva a ser noticia por las investigaciones judiciales contra la cúpula. Con un combo, además, en que la guerra en Irán golpea de lleno en la estrategia económica del ministro Luis Caputo, por el lado del incremento del precio del petróleo, de insumos básicos para la producción agrícola como la urea, y el riesgo que las bravuconadas del presidente contra Teherán terminen por meter al país en un conflicto en el que no tiene arte ni parte, por más que ese sea el deseo y hasta la necesidad política del Gobierno, como ya no callan sus voceros más belicosos, entre ellos la senadora Patricia Bullrich, que dan como probada la intervención de agentes de Irán en este ataque y en el de la AMIA.
"No nos estamos metiendo en una guerra ajena, estamos yendo contra alguien que atacó a la Argentina"
Patricia Bullrich sostuvo que en el país "han pasado muchas cosas con Irán", recordó los "ataques a la embajada y la AMIA" y agregó: "Esta guerra tiene raíces acá". pic.twitter.com/5H8kRq5NJV
Durante el acto en conmemoración de los 34 años del atentado contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, Milei dijo que ese hecho «es una herida en el pueblo argentino, en la comunidad judía y en los cimientos morales de nuestra sociedad» y añadió que desde entonces el país enfrenta al terrorismo y subrayó que «Israel es un aliado estratégico de nuestro país y, por eso, reafirmamos nuestro compromiso porque creemos que es lo correcto. Llevamos la moral como política de Estado», dijo.
Es la economía… Lo llamativo, a esta altura, para quienes tienen algo de memoria es el argumento recurrente no solo para justificar las medidas que busca imponer la élite conservadora, a 50 años del golpe, sino también la justificación para cuando todo sale mal, como inevitablemente ocurre. Esta semana, Luis Caputo trató de explicar las razones por las cuales la inflación viene en aumento, a pesar del discurso presidencial en contrario. «Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses», dijo en el 21° Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas. Bien al estilo del «veníamos bien y pasaron cosas» de Mauricio Macri en 2018, que fue usado para explicar la mochila de la deuda con el FMI que el propio Caputo dejó como legado de su primer paso por la administración pública. El caso es que mientras el titular de Economía ensaya alambicadas explicaciones sobre el por qué de la escalada inflacionaria y estira algunos meses el famoso dato de que el IPC dará «con un cero coma», Milei sostiene que en realidad ya estamos en ese escenario y «todo marcha de acuerdo al plan», con una inflación mayorista que a él le da con un 0 adelante.
INFLACIÓN MAYORISTA A LA BAJA IPIM: 1,0% IPIB: 0,7% IPP: 0,7%
TOTO, por lejos, el mejor ministro de economía de la historia argentina.
En las calles, sin embargo, pasan otra película y la población de a pie está dando, según coinciden varias encuestas, muestras de repudio a la palabra oficial. Crece, en este contexto, el rechazo al Gobierno, y lo más destacable es que esos guarismos se dan incluso entre votantes de La Libertad Avanza. También se registra mayor cantidad de respuestas que reflejan cansancio sobre los mensajes acerca de la «batalla cultural» mileísta. Es que el incremento en los niveles de morosidad crediticia señalan que no hay más lugar para seguir pedaleando las deudas con tarjetas para comprar artículos esenciales: alimentos y medicamentos. Es así que productos como la carne ya son un lujo para gran parte de los argentinos.
A todo esto, en la oposición peronista se siguen cruzando invitaciones a unirse a algún tipo de alianza para enfrentar al oficialismo ante un previsible clima de mayor deterioro social y carencia de presentación que esté en condiciones de defender a los caídos del sistema, que son cada vez más, pero están más invisibilizados en las cuentas oficiales que provienen del Indec caputista. Hay quienes pretenden extender el convite hasta la vicepresidenta, notoria negacionista de los crímenes de la dictadura.
Uno que también percibe para dónde están soplando los vientos es el expresidente Macri. En un acto que se realizó el pasado jueves en Parque Norte, azuzó a sus seguidores que aún están en el PRO, el partido que fundó en 2007, a volver del letargo para plantarse de cara al 2027. Ninguneado por LLA, que como un Pacman le va comiendo a sus acólitos, está buscando un lugar bajo el sol sin distanciarse de la base ideológico-política conservadora. En realidad, quiere competir en el espacio del oficialismo para negociar mejores lugares ante una eventual candidatura de Milei o, si todo se termina de ir al demonio –por causas económicas o «morales»–, encabezar a ese sector de la sociedad que jamás votaría a alguien con el menor atisbo de peronista. «El PRO no viene a cuestionar el rumbo, señores. Viene a completarlo». Y para que no queden dudas, agregó: «No vamos a hacer oposición, no vamos a boicotear ninguna ley que haga bien al país, no vamos a darle ninguna excusa al populismo para volver. Eso no va a pasar nunca».
Como todo lo que hacen los capitostes ultraderechistas que gobiernan el Estados Unidos y países “amigos”, no sólo tiran a la banquina a quienes ya no les sirven, sino que gozan de hacerlo con un grado de humillación ostensible. Fue lo que hizo el secretario de Guerra estadounidense con el jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George, y otros dos altos mandos de las Fuerzas Armadas, echados sin mayores explicaciones este jueves. Tres que se suman a otros 23 oficiales “retirados” en 14 meses de gestión. En medio de las mayores amenazas contra Irán y cuando el presidente Donald Trump jura que desplegará tropas en el país persa, al que pretende volver “a la Edad de Piedra” si no aceptan antes de este lunes sus condiciones para una rendición, no suena a que todo esté marchando de acuerdo a algún plan en la aventura desatada con Israel el 28 de febrero pasado. De hecho, las fuerzas iraníes acaban de voltear dos aviones militares -un F-15 y un A-10- y dos helicópteros Blackhawk y los estadounidenses buscaban desesperadamente a uno de los pilotos antes de que lo encontraran los iraníes.
No es mucho lo que se dijo sobre la exoneración del general George, convocado por el jefe del Pentágono para pedirle el retiro de manera inmediata. Sólo un mínimo agradecimiento “por servicios prestados”. Pero lo que nos e dijo impacta profundamente. Nadie echa el DT de un equipo que según Trump está ganando y en dos o tres semanas volverá a casa con los objetivos cumplidos. Más bien, desde los pasillos de los cuarteles se deslizo, con bastante verosimilitud, que la cúpula militar está en absoluto desacuerdo con la ofensiva militar. Temen otro desastre como lo fueron las dos décadas en Afganistán e Irak. Dos países que, por cierto, no tenían ni la población ni el nivel de desarrollo que alcanzó Irán.
El jefe del Estado Mayor del Ejército, general Randy George, fue echado por Hegseth sin mayores explicaciones.
Se entiende así que, como detalla Eric Calcagno en su columna, en la Casa Blanca -y en Tel Aviv- vean como el real objetivo la destrucción del aparato científico, tecnológico y militar de Irán. De una parte importante de los expertos nucleares se había encargado Israel en junio pasado. En lo que va de esta guerra la destrucción de universidades de alto nivel y de las instituciones de formación van en el mismo sentido. Ya que se está demostrando una resistencia que no se esperaban con armamento muy sofisticado de factura propia, la única forma de terminar con una cultura milenaria como la persa sería emular los romanos hicieron con Cartago: enterrar al país una alfombra de sal para que nada vuelva a crecer.
Mientras tanto, los que demuestran haber vuelto a la Edad de Piedra son los líderes extremistas israelíes, que festejaron en esta semana la aprobación en el Parlamento de una ley que castiga con la pena de muerte a los palestinos hallados culpables de delitos considerados por un tribunal militar como actos terroristas. Sólo a palestinos, no así a colonos que ocupan ilegalmente sus territorios por acciones similares. Ellos serían juzgados por jueces civiles.
Al conocerse esa decisión ampliamente votada en la Knesset -celebrada con champagne por su principal impulsor, el supremacista ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir- el titular de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, convocó a una huelga general, que tuvo alto acatamiento en Hebrón, Ramallah y Nablus. A los rechazos en la mayoría de los países occidentales se sumó la ONU. Hubo quien recordó que la pena capital no se suele aplicar en Israel y señalan que la última persona en ser ejecutada fue, en 1962, el criminal nazi Adolf Eichmann, que estuvo viviendo en Argentina hasta que agentes del Mossad lo capturaron en la localidad bonaerense de San Fernando para ser juzgado.
Este jueves, la administración Trump pidió la renuncia también de la fiscal general, Pamela Bondi. La rubia abogada hasta no hace tanto considerada “amiga leal” del magnate inmobiliario, quedó mal parada con la gestión de la crisis de los Archivos Epstein. No porque haya abierto totalmente los expedientes, más bien los intentó cajonear todo lo que pudo. Pero ella era un fusible de una crisis que en gran medida, para los analistas, explica la sumisión que Trump demuestra para con las apetencias expansionistas del primer ministro Benjamin Netanyahu. Una sumisión que ya le costó las renuncias de varios fieles seguidores del movimiento MAGA, como el exdirector de Contraterrorismo, Joe Kent. Dentro de ese club de ExMAGAs se dice que Trump no ceja en su voluntad de sostener a Israel hasta la ultima gota de sangre estadounidense.
En reemplazo de Bondi, interinamente quedó en funciones Todd Blanche, el número dos de esa cartera. Dejó el prestigioso estudio Cadwalader, Wickersham & Taft para abrir un bufete y ser abogado de Trump en un juicio penal en que el reo terminaría condenado por 34 cargos, el hombre funge como incondicional del Salón Oval.
Foto: Agencia Noticias Argentinas
En lugar de George, Hegseth designó a Chris LaNeve, hasta ahora su asistente. Los otros despedidos del jueves son el general David Hodne, titular del Comando de Entrenamiento y Transformación, y el otro es el jefe de capellanes del Ejército, el general de división William Green Jr.
Un artículo de a principios de marzo del periodista independiente Jonathan Larsen en la plataforma Substack muestra denuncias de suboficiales que se quejaban de un comandante que les dijo que la guerra de Irán “es parte del plan de Dios” y que Trump fue «ungido por Jesús para encender la señal en Irán para provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra». Hay quienes sostienen que el extremismo religioso de Hegseth, que se autodefine como un Cruzado, no resulta compatible con otras interpretaciones sobre el rol de los militares en Estados Unidos.
Teherán, a todo esto, denunció que aviones estadounidenses e israelíes bombardearon nuevamente las inmediaciones de la planta nuclear de Bushehr. «Debido a la onda expansiva y la metralla, uno de los edificios anexos de la central eléctrica resultó dañado y, lamentablemente, uno de los empleados del departamento de seguridad física de la central falleció en el acto», cita la agencia Europa Press. El director general del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi, advirtió sobre los riesgos de una fuga radiactiva ante nuevos ataques.
La OTAN no teme al socio atlántico
Donald Trump no puede con su genio y volvió a emprenderla contra los líderes de la OTAN por negar su apoyo contra Irán. No contento con haberlos humillado con Groenlandia y por dejarlos solos contra Rusia en Ucrania, ahora les refriega que “son un tigre de papel”, y amenaza con dejar la organización atlántica.
El primero en no sumarse a la aventura iraní fue el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Pero también Alemania, Francia e Italia están avisando que ya no les mueve el amperímetro la violencia verbal del socio del otro lado del océano. Emmanuel Macron le pidió “estar a la altura” de los compromisos, algo similar a lo que reclaman desde Berlín. Giorgia Meloni, más cercana ideológicamente a las ultraderechas, ironizó: “Genial… ¿Entonces deberíamos cerrar sus bases, cortar el comercio o simplemente asaltar McDonald’s?”
Lo de Sánchez va por otro lado. Cuestiona a Israel en Gaza y a EE UU en Irán y lo tildan de “la némesis de Trump en Europa”.
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