por Alberto López Girondo | Sep 5, 2023 | Sin categoría
A medida que se acerca la hora de la verdad, las estrategias de campaña de cada uno de los tres espacios que quedaron perfilados para un eventual balotaje tuvieron que reciclarse a las apuradas. Se debe recordar que la noche del 13 de agosto fue particularmente sorpresiva para todos: si bien el escenario de tres tercios estaba en los cálculos, nadie veía en el horizonte que la pole position sería para Javier Milei. Una de las más afectadas fue, seguramente, Patricia Bullrich, que descontaba un triunfo importante sobre su rival en la interna de Juntos por el Cambio (JxC), el alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta. Bullrich ya se veía poniéndose la banda presidencial el 10 de diciembre como lideresa de la oposición al kirchnerismo, que parece ser el objetivo instalado como la gran utopía del 2023. Luego de los primeros momentos de incertidumbre, en los que Bullrich fungía como la oposición, tuvieron que barajar y dar de nuevo.
El temperamento corrosivo de la exministra de Seguridad de Mauricio Macri podía haber dado dividendos en JxC, pero ahora ese «modelo cowboy» se muestra representado por Milei, que supera con creces la amenaza de recortes que Bullrich garantizaba con su pasado durante la gestión de Fernando de la Rúa. El líder de La Libertad Avanza incluso no tiene empacho en despotricar contra la justicia social como fuente de todo mal.
Lo que queda claro es que desde el 14 de agosto Milei es la estrella de los medios y hasta su vida sentimental forma parte de la campaña electoral. Son más de 7,1 millones de votos que tienen sus razones para inclinarse por una propuesta que centra gran parte de su discurso en la inestable situación económica, algo que ninguna de las coaliciones mayoritarias pudo resolver en los últimos dos turnos presidenciales.
Su gran desafío es mantener –cuando no incrementar– ese flujo de votos, algo que no tiene asegurado. Su propuesta de estabilizar la crisis mediante una dolarización parece haber prendido en una parte de la sociedad, a pesar de las dificultades que generaría y de que no tiene el apoyo de la mayoría del empresariado, que aún recuerda lo que significó la convertibilidad; pero de allí se pudo salir.
También en el oficialismo tuvo su impacto la sorpresa de Milei, ya que Sergio Massa aparecía en los sondeos como el ganador individual de la PASO y su esperanza era construir desde allí una candidatura con aspiraciones. Massa casi no circuló por los medios en los primeros días –salvo un reportaje en C5N y otro en Crónica TV para dar sus razones de la devaluación–, pero se mostró discutiendo con los funcionarios del FMI por el desembolso, que en el organismo dejaron –no inocentemente– para después de las PASO. Luego se mostró con el presidente Lula Da Silva en Brasil por un acuerdo para pagar importaciones con yuanes.
Tabla de salvación
Bullrich mostró gruesas fallas a la hora de pretender explicar cómo piensa combatir la inflación, eliminar las restricciones cambiarias y quitar las retenciones, todo al mismo tiempo y sin llegar a un estallido. La supuesta solución que llegó a JxC vino del lado de Carlos Melconian, un siempre aspirante al Ministerio de Economía de cualquier Gobierno. El extitular del Banco Nación del macrismo viene llevando sus planes a todos los espacios políticos –se llegó a reunir con la vicepresidenta Cristina Fernández– y ahora entiende que es su momento, mientras que en JxC lo ven como la tabla de salvación. Bullrich necesita mostrar algún plan que parezca razonable y, además, retener a los votantes de Rodríguez Larreta y los de la Unión Cívica Radical. Menudo desafío luego de haberlos castigado por «blandos».
La apuesta por Melconian no es solo por tratarse de un personaje mediático con verborragia suburbana que tiene presencia en las pantallas desde hace décadas. Detrás de este nativo de la localidad bonaerense de Valentín Alsina hay un conglomerado de empresas nacionales que son las mismas que en su momento apoyaron a Domingo Cavallo.
De hecho, ocupa el mismo cargo que otrora llevó a la fama al mentor de la convertibilidad en el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, nacida durante la dictadura cívico-militar en la provincia de Córdoba bajo el empuje del empresario Piero Astori. Con solo nombrar los apellidos que se unen detrás del sello se percibe cómo se juegan esas fichas: preside la fundación María Pía Astori, la secundan Marcos Brito y Sergio Oscar Roggio, y ocupan cargos Sebastián Bagó y Adrián Alberto Urquía, por mencionar a algunos.
¿Problema regional?
Por el lado de Milei, a la euforia inicial le siguió una temporada de calma. Quizás cumple así con el teorema del exdiputado Raúl Baglini y ante la posibilidad de un triunfo en octubre su discurso se va haciendo más moderado. Ya dio algunas señales de que sabe que deberá negociar con esa «casta» que afirma despreciar y anunció que su ministro del Interior sería Guillermo Francos, quien cumplió tareas con Cavallo, con Daniel Scioli en el Banco Provincia de Buenos Aires y hasta hace unos días con Alberto Fernández como representante argentino en el BID.
Donde Milei despierta más incertidumbre es en política exterior. Su anuncio de que no mantendría relaciones con «países comunistas» –léase China– y romper con el Mercosur generó la réplica del ministro y candidato Sergio Massa en el Consejo de las Américas. «Si no le vendemos a China ni a Brasil ¿de dónde creen que se pueden sacar los dólares para dolarizar?».
Milei también recibió alfilerazos de Lula da Silva, del presidente colombiano Gustavo Petro y del mexicano Andrés Manuel López Obrador, que advirtieron sobre lo ocurrido con Hitler, que tomó el poder en un contexto de alta inflación y descrédito social y provocó una tragedia. Saben que su llegada a la Casa Rosada crearía una situación insostenible a nivel regional.
Lo que genera también preocupaciones en la clase empresarial, que de buena gana aplaude las reformas laborales y sociales que promete el creador de LLA, es que saben que sus intereses estarían en riesgo ante un escenario como el que ahora avizoran.
Massa, en tanto, no la tiene fácil. Le resulta evidente que el FMI juega para la oposición, cualquiera que sea, y busca todas las alternativas para poder entrar al balotaje. Se siente más cómodo contra Milei, al que le tiró algún centro desde Washington cuando dijo que fue el único que no vapuleó al país en su visita a la sede del organismo tras las PASO: palo para «un exministro de JxC» que habría pedido que bloquearan todo apoyo el Gobierno. En Brasil, Da Silva le recomendó dejar de salir a buscar dólares y enfrascarse en sumar votos. Sus recorridas por el interior del país y sus encuentros con gobernadores y dirigentes políticos afines apuntan a eso.
Revista Acción, 5 de Septiembre de 2023
por Alberto López Girondo | Ago 14, 2023 | Sin categoría
La frase que Cristina Fernández de Kirchner dejó caer en la entrevista que brindó en C5N en mayo pasado fue premonitoria. «Estas elecciones van a ser atípicas. Son elecciones de tercios, donde lo importante más que el techo es el piso para entrar al balotaje», dijo la vicepresidenta, cuando muchos de los encuestadores trataban aún de determinar cómo venían los ánimos del electorado.
Las elecciones provinciales que se fueron desarrollando en ese período dejaron lugar para las dudas, porque salvo en dos distritos, La Rioja y Chubut, no hubo grandes apoyos a candidatos cercanos al ultraliberal Javier Milei, lo que llevó a considerar que era un fenómeno mediático pasajero y que su aura se estaba desinflando. Las PASO generales de este domingo pusieron las cosas en negro sobre blanco. Hay tres tercios, sí, pero no como los analistas y los deseos de los espacios mayoritarios en la Argentina de las últimas décadas esperaban. El primero en las urnas fue el representante de La Libertad Avanza (LLA) y lo siguen a escaso margen –como espacios de coalición– Juntos por el Cambio (JxC) y Unión por la Patria (UxP). Más que atípicas, las presidenciales van a ser un tute cabrero en el que la cuestión será a quién dejan afuera.
El primer dato que se viralizó desde el mediodía fue el de las dificultades de los porteños para votar en la urna electrónica junto con la tradicional, algo inédito en el mundo que retrasó y generó irritación y la protesta formal de la jueza María Romilda Servini, con competencia electoral en la capital argentina. El segundo, que la participación fue efectivamente menor que en otras ocasiones, del 68,5%. Luego, ante la demora del organismo electoral en dar los primeros resultados –estaba previsto para las 21 pero salieron a la luz recién después de las 22,30– hubo horas de tensión y sorpresas en los centros de campaña de UxP pero quizás más en JxC, donde se venían peleando por quién sería el futuro presidente, si Patricia Bullrich u Horacio Rodríguez Larreta.
Milei arrasaba en algunos distritos, según los informes de los fiscales de cada partido. Los números de JxC –donde se confirmaba la preminencia de Bullrich sobre Rodríguez Larreta– no eran los esperados y el oficialismo parecía encaminarse a una derrota histórica, lo que preocupaba por lo que implicaba para el proyecto económico que representa, pero también porque el recuerdo de las PASO de 2019 hacía presagiar el recrudecimiento de la inestabilidad cambiaria, cosa que ya en los últimos días preocupaba al precandidato y ministro de Economía Sergio Massa.
Vale decir: el FMI ya votó y no lo hizo precisamente por UxP. Finalmente, cuando el escrutinio confirmó cifras finales, el resultado de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires –36,41% contra 32,92% de JxC para gobernador– calmó los ánimos, y si bien lo que queda es un tortuoso camino, hay tres monedas en el aire y la apuesta es por entrar en el balotaje en noviembre, algo que se encargó de resaltar Massa en el discurso que dio en el escenario que compartió con el otro contendiente en la interna, Juan Grabois, Leandro Santoro y Kicillof.
Cuestión de números
A nivel país, LLA obtuvo 30,04% de los votos válidos. Detrás se ubica –a nivel individual– Sergio Massa, con 21,40%, seguido por Patricia Bullrich, con 16,98% y el jefe de Gobierno porteño con 11,29%. Por alianza, JxC tiene el segundo lugar, con 28,27% y el oficialismo tercero, con 27,27%. Siguen en carrera por haber superado el piso del 1,5% el gobernador cordobés, Juan Schiaretti, de Hacemos por Nuestro País, con 3,83% y la izquierda del FIT-U, donde se impuso Myriam Bregman, con 2,65%.
Otra vez las encuestas estuvieron bastante alejadas de lo que sucedió y de poco sirvieron para evaluar contextos. Hasta el viernes las fichas parecían inclinarse a un triunfo de la oposición cambiemita, con un final parejo entre Bullrich y Rodríguez Larreta, pero se esperaba que Massa a nivel individual fuera el aspirante más votado, aunque en la suma por coalición su espacio quedara relegado al segundo puesto. A LLA lo ubicaban tercero aunque había dudas: por un lado por el magro resultado, en las elecciones provinciales, de sus «pollos», y en segundo lugar porque no era fácil detectar lo que harían los No Sabe/No Contesta de algunos distritos. Milei cosechó, en definitiva, 7.116.352 sufragios; JxC, 6.698.029 y UxP, 6.460.689. Y fue la gran sorpresa de la jornada y el gran desafío para lo que va desde este lunes hasta el 22 de octubre. Ya no se trata de quién va a ganar sino de quiénes van a entrar en la segunda vuelta.
Hubo, además, números impensados en la mayoría de las provincias, incluso aquellas donde hace muy poco se habían realizado comicios y JxC había desplazado al peronismo, o las que son bastiones históricos del radicalismo. Esta situación dibujó un mapa electoral teñido de violeta, el color elegido por LLA.
En Salta, por ejemplo, la agrupación de Milei logró 49,38% de apoyos, en San Luis 47,85%, en Misiones 43,04%, en San Juan, 34,17%, en Santa Fe, 30,04%. Hasta en Jujuy, la tierra de Gerardo Morales, candidato a vicepresidente de Rodríguez Larreta, LLA ganó con 39,89% y en Mendoza, el pago de Luis Petri, que secunda a Bullrich, con el 44,80%. En Córdoba, la patria chica de Schiaretti, Milei triunfó con el 30,04%.
El espacio del oficialismo ganó en las provincias de Santiago del Estero, con 53,31%; Formosa, 46,54%; Catamarca, 40,52%; Chaco, con 36,39%; y Buenos Aires, con 32,12%. JxC pintó de amarillo la Ciudad de Buenos Aires, con 48,28%, Corrientes –gobernada por la UCR desde 2001–, 32,11%; y Entre Ríos, con 31,11%. En el resto de las provincias, el color es violeta con mayor o menor diferencia sobre el segundo, aunque en un escenario, también, virtualmente de tres tercios.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires había una disputa áspera entre las huestes de Rodríguez Larreta y Mauricio Macri. El radical Martín Lousteau buscaba destronar al PRO, que gobierna desde 2007 y «mudó» al primo del expresidente, Jorge Macri, desde el otro lado de la avenida General Paz. La interna de JxC quedó para el exalcalde de Vicente López y la coalición opositora obtuvo el 55,92% de los sufragios contra 22,17% de UxP, que lleva a Leandro Santoro. En PBA, la disputa «amarilla» era entre el bullrichista Néstor Grindetti y el larretista Diego Santilli. La diferencia fue mínima para el intendente de Lanús: 16,59% a 16,34%.
Algunos datitos adicionales: en Lanús ganó Unión por la Patria, 35,50% a 30,65% de Juntos por el Cambio. En Tigre, si bien para la presidencia ganó Massa, su esposa Malena Galmarini perdió a nivel intendencia con el actual jefe comunal, Julio Zamora. En la provincia de Buenos Aires, LLA tuvo mayoría en San Pedro, Salto, Villarino y Coronel Rosales. UxP se alzó con el Conurbano, con la excepción de Tres de Febrero, Vicente López, Morón, Ituzaingó y San Isidro.
En la única provincia que elegía gobernador ayer, Santa Cruz, el frente opositor se impuso al peronismo y consagró, ley de lemas mediante, al dirigente del sindicato de petroleros Claudio Vidal como mandatario electo para el período 2023/2027.
Revista Acción, 14 de Agosto de 2023
por Alberto López Girondo | Ago 2, 2023 | Sin categoría
Fueron horas de tensión, pero 5.229 votos le terminaron por dibujar una sonrisa a la oposición a dos semanas de las PASO a nivel nacional. Fueron los votos de diferencia que el senador de Juntos por el Cambio (JxC), Ignacio «Nacho» Torres, le sacó a Juan Pablo Luque, el aspirante a la gobernación chubutense por una alianza local que reporta a Unión por la Patria. La imagen de los representantes de la oposición en el búnker ganador fue también una forma de hacer olvidar el mal trago de Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich en la ciudad de Córdoba unos días antes, cuando Rodrigo de Loredo reconoció que los había hecho «ir al pedo» para un batacazo que no se produjo en la capital provincial.
Con todo, Unión por la Patria consolidó su unidad y va a las primarias con la fórmula Sergio Massa – Agustín Rossi como favorita en la interna, ya que concita el apoyo de casi todos los sectores integrantes del amplio conjunto de fuerzas políticas y sociales nucleadas en el ex Frente de Todos, y Juan Grabois – Paula Abal Medina desafiando al ministro de Economía.
En tanto, JxC marcha hacia las primarias con buen ánimo por resultados que –aunque en algunos casos por escaso margen– implican un giro en las hegemonías provinciales en el último cuarto de siglo. Con dos datos destacables: se percibe un notorio incremento del ausentismo electoral y, a la vez, un pobre desempeño general del espacio ultraderechista de Javier Milei. César Treffinger sumó en el distrito patagónico algo más del 13% de votos, quedó en tercer lugar, pero consiguió acercarse al récord libertario de Martín Menem en La Rioja, que logró casi un 16%. Los únicos números provinciales que parecen seguir la tendencia que marcan las encuestas para las presidenciales.
Chubut culminó el ciclo de elecciones previo a las PASO, con 18 comicios entre primarias y provinciales que sirvieron de test a cada una de las fuerzas que competirán este 13 de agosto para definir quiénes se verán las caras en octubre. Y en el tablero general, se destaca el triunfo de fórmulas ligadas con JxC en territorios que venían siendo gobernados por el peronismo, como es el caso de San Luis, San Juan y ahora Chubut. En otras, en manos del radicalismo, como Corrientes, Mendoza y Jujuy, el más que centenario partido logró preservar su liderazgo. En esta última, el gobernador, Gerardo Morales, compañero de fórmula de Rodríguez Larreta, logró que su candidato gane los comicios pero luego, al reformar la Constitución provincial recortando derechos sociales, se encontró con una reacción popular que no cesa, y a la que respondió con una feroz represión. El peronismo mantiene el músculo en Tucumán –donde triunfó Osvaldo Jaldo tras la suspensión del comicio por orden de la Corte–, La Rioja –revalidó Ricardo Quintela– y Formosa, con Gildo Insfrán por séptima vez.
«Cordobesismo» al palo
En Córdoba, la interna de JxC explotó cuando el jefe de Gobierno porteño tentó al gobernador Juan Schiaretti para armar una coalición antikirchnerista. El candidato a gobernador cambiemita era Luis Juez, quien la emprendió a los mandobles porque lo vivió como una traición del sector larretista, habida cuenta de que el representante del peronismo «cordobesista» era Martín Llaryora. Finalmente, el 24 de junio el intendente de la capital sumó 45% contra casi 42% de Juez. No solo eso, el actual viceintendente de Córdoba, Daniel Passerini, derrotó por amplio margen a De Loredo un mes después en la elección capitalina.
Todas las encuestas daban ganador al diputado radical y por primera vez al cabo de meses de ásperas disputas internas, el 24 de julio viajaron todos los integrantes de JxC a celebrar el triunfo indudable de la oposición local. Los números finales fueron 48,6% a 40,7% y la disculpa en tono cordobés de De Loredo por haberlos hecho viajar en vano se hizo viral. El peronismo cordobés, alejado del partido a nivel nacional, demostró que sigue vigente y Schiaretti ensaya ahora probarse en las PASO acompañado por el exministro de Interior Florencio Randazzo. Un intento por convocar a peronistas más tradicionales del interior. El discurso de Llaryora contra los «pitucos de Recoleta» apunta en esa misma dirección, con énfasis en los antiguos resquemores contra el centralismo porteño.
Internas calientes
Los cómputos hablan de un millón de votos más que se le pueden atribuir a JxC sobre los de UxP y aliados en las elecciones que se llevaron a cabo hasta ahora. Es cierto que no todos los resultados serían taxativamente trasladables a la primaria nacional y aún es prematuro para extrapolar hacia octubre; pero hay casos para remarcar. En San Luis el triunfo de Claudio Poggi se sustentó en su paso por la gobernación entre 2011 y 2015 bajo el amparo de los Rodríguez Saá, aunque ahora se apoyó en el PRO y en uno de los hermanos, Adolfo, peleado a muerte con Alberto, lo que llevó a perder ese bastión que conservaban desde el regreso de la democracia.
En San Juan, tras la intervención de la Corte Suprema que obligó a postergar la elección y a bajar la candidatura de Sergio Uñac, el que se llevó el premio mayor fue Marcelo Orrego. Las diferencias entre los hermanos Uñac y el viejo caudillo José Luis Gioja abrieron un hueco por el que se coló el representante del partido Producción y Trabajo, que confluye en JxC.
El Movimiento Popular Neuquino, fundado por Elías y Felipe Sapag en 1961, gobernó la provincia petrolera desde 1962 con las únicas interrupciones de los golpes de Estado del 62, el 66 y el 76. Uno del riñón, como Rolando Figueroa, se alzó con el triunfo contra el candidato del MPN. Tradicionalmente el «sapagismo» era algo así como un «neuquenismo» aliado del peronismo nacional con reservas y voluntad acuerdista con quien ocupe la Casa Rosada. Nada indica que Figueroa vaya a hacer algo diferente.
Donde las internas estuvieron más calientes fue en Santa Fe, entre Bullrich y Rodríguez Larreta. La candidata de la exministra de Seguridad, la senadora Carolina Losada, se plantó frente a su oponente en la PASO local, el radical Maximiliano Pullaro, al que vinculó con el narcotráfico. Pullaro –larretista– había sido titular de la cartera de Seguridad provincial durante la gestión del socialista Miguel Lifschitz y la expanelista televisiva –bullrichista– juró que si le llegaba a ganar le negaría su apoyo. Pullaro la duplicó en votos en una primaria en la que, con un resultado flojo, también competía Mónica Fein por el PS. El dato es que JxC obtuvo el 63,75% de los votos contra el 25,62% del conglomerado peronista del Frente Juntos Avancemos, que llevará a gobernador al periodista Marcelo Lewandowski. Va a ser muy difícil que con estos guarismos Pullaro no llegue a la Casa Gris en septiembre.
Renuencia a participar
En un clima donde sobresalen discursos de odio y propuestas represivas por parte de la derecha y ultraderecha y una situación económica marcada por la inflación, que complica la vida cotidiana de la sociedad, se verifica un fenómeno de cierta apatía electoral. En parte como un modo de rechazo a la política en general y por otro lado porque se están haciendo evidentes los mensajes de que a pesar de que es obligatorio, no votar no implica ningún castigo. El caso es que está creciendo el ausentismo en un país que en diciembre cumplirá 40 años ininterrumpidos de democracia. Así, en Santa Fe las primarias tuvieron un 60% de participación mientras que en Chubut, para gobernador, la cifra llegó a 66%.
En simultáneo también se observa un crecimiento del voto en blanco, otra forma de rechazo. En el total de los comicios ya realizados llega al millón –casi el 10% del electorado que ya pasó por los cuartos oscuros– las personas que eligieron no elegir a nadie. Y el otro afluente de esa bronca, según los consultores, podría ser el voto a Milei quien, si bien aparece con un caudal importante en las encuestas, no mostró competitividad con sus candidatos y candidatas en las provinciales.
Revista Acción, 2 de Agosto de 2023
por Alberto López Girondo | Jun 25, 2023 | Sin categoría
Fue un cierre de listas como no se había vivido en estos 40 años de democracia. En los dos espacios mayoritarios, corriendo contrarreloj en los últimos ajustes y en un sábado a «toda rosca», se terminaron de definir las precandidaturas que competirán en las PASO nacionales del 13 de agosto y el reparto de cargos electivos en la provincia y en la Ciudad de Buenos Aires, los más redituables políticamente y esenciales para cualquier aspiración. Finalmente, se anotaron en este primer escalón 19 fórmulas en 14 espacios políticos, aunque todo indica que tres de ellos concentrarán, según las encuestas, la mayoría de los votos para la presidencia: el oficialismo y aliados filoperonistas, el PRO-UCR y el sector ultraliberal de Javier Milei.
La gran sorpresa había explotado el viernes, cuando Unión por la Patria (UxP), la nueva marca del Frente de Todos, anunció una fórmula de consenso con el ministro de Economía, Sergio Massa, a la cabeza de la lista, y el jefe de Gabinete, Agustín Rossi, como vice. Esto descolocó a Juntos por el Cambio (JxC), que si bien ya tenía decidida la confrontación Patricia Bullrich-Luis Petri contra Horacio Rodríguez Larreta-Gerardo Morales, esperaba que el oficialismo se desangrara en una pelea entre el «cristinismo» y el «albertismo» que le despejara el camino hacia el 22 de octubre.
Fórmula de consenso
En los días previos, el ala kirchnerista y La Cámpora habían mostrado al ministro del Interior, Wado de Pedro, con el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, como síntesis del deseo de Cristina Fernández de Kirchner de que un «hijo de la generación diezmada» compitiera junto a un representante de las provincias. Todo indicaba que habría un choque con el embajador en Brasil, Daniel Scioli, quien insistía en que los electores definieran al postulante en las primarias.
Pero un grupo de gobernadores logró convencer tanto a Cristina Fernández como a los articuladores de esa vertiente de que De Pedro no resultaría el más adecuado y que incluso Manzur se las iba a ver complicadas, habida cuenta de que la Corte Suprema lo había vetado para presentarse como vicegobernador en Tucumán, lo que podría ser un argumento de campaña en su contra a futuro. Además, desde el otro lado de la avenida General Paz siempre se sostuvo que lo ideal sería acordar una fórmula de consenso.
Ese acuerdo se logró tras convencer al presidente Alberto Fernández de las ventajas de una fórmula en común, contra su idea de que una PASO serviría para ordenar la interna, aun a sabiendas de que Cristina Fernández concentra una base electoral propia que es ineludible. Así, seguiría vigente aquello de que «con Cristina no alcanza y sin ella no se puede».
El acuerdo resultó factible subiendo al exintendente de Tigre al ring junto a Rossi, un combatiente de otras lides que a pesar de que alguna vez enfrentó decisiones de la vicepresidenta en Santa Fe, siempre le fue leal. Solo entonces Scioli dio un paso al costado y con él también quedó libre el camino en la provincia de Buenos Aires, donde sobre el filo del cierre de las listas Axel Kicillof pudo anotar nuevamente a su actual vice, Verónica Magario. Queda en carrera en la primaria de UP el militante social Juan Grabois con Paula Abal Medina.
El impacto sobre la oposición se reveló enseguida. Si bien Massa arrastra una situación económica que le puede jugar en contra, también esgrime buenas relaciones con el establishment empresario y con Estados Unidos –que le podrían facilitar las negociaciones aún trabadas con el FMI– y también tiene la suficiente ductilidad como para recurrir a China llegado el caso, como ya lo demostró, para reforzar reservas y cambiar el paradigma del comercio exterior. Si es por hablar con el «círculo rojo», él también tiene con qué.
Dureza electoral
Lo que resulta muy evidente es que en JxC la real competencia interna es por quién es más duro, promete más firmeza y defiende mejor los intereses concentrados de la sociedad. La prueba estuvo en Jujuy, donde la población se levantó contra la reforma constitucional de Morales y en reclamo de mejoras salariales. Ya el gobernador y titular de la UCR a nivel nacional había mostrado las cartas cuando a poco de asumir, en 2015, armó una Corte Suprema adicta, detuvo de manera ilegal a la dirigente social Milagro Sala e impulso leyes para reforzar la función represiva del Estado y facilitar las inversiones sin control en recursos mineros, como el litio.
El alcalde porteño ya había postulado a Gerardo Rubén Morales como su coequiper, pero el anuncio oficial se hizo esperar. La brutal represión del martes –cuando de manera casi subrepticia fue aprobada la reforma constitucional, con el apoyo del peronismo local, hay que decirlo– puso a Morales en los titulares y él se las rebuscó para culpar al presidente de la Nación y a la vicepresidenta de haber fogoneado las protestas. El discurso de los medios está tan inclinado a la derecha –gracias sin dudas a Javier Milei– que hasta esos hechos aparecen como una virtud y Horacio Rodríguez Larreta los ostenta como carta de presentación.
Bajo esa misma bandera, la exministra de Seguridad primereó desde Mendoza anunciando como compañero de fórmula al exdiputado radical Luis Alfonso Petri. Abogado y promotor de la mano dura, Petri es el autor de una ley que niega la libertad condicional a detenidos por homicidios o violaciones. Es difícil encontrar en la UCR a alguien ubicado tan a la derecha: los que estaban tuvieron que irse. A Bullrich Luro Pueyrredón esa permanencia le sirvió para tejer alianza con alguien del más que centenario partido.
En el radicalismo se venía haciendo alarde de un renacimiento luego de las elecciones de medio término en la provincia de Buenos Aires, donde Facundo Manes había descollado. Si el neurólogo pensaba que ese lauro le daría el apoyo de sus correligionarios, se equivocó. Y el mismo sábado registró su error al bajar su postulación a la presidencia. JxC se presenta entonces con dos espacios que no tienen mayores diferencias: Rodríguez Larreta-Morales contra Bullrich-Petri.
Otros sectores
Los otros espacios a nivel nacional son, por la ultraderecha, un ahora devaluado Javier Milei con la negacionista Victoria Villaruel en La Libertad Avanza. Por el peronismo más cercano al macrismo se presenta el cordobés Juan Schiaretti –quien se uniría a Rodríguez Larreta tras las PASO– con el exministro del Interior Florencio Randazzo en Hacemos por Nuestro País. En la izquierda, se medirán Myriam Bregman y Nicolás del Caño contra Gabriel Solano y Vilma Ripoll dentro del FIT-Unidad; pero también se presenta Manuela Castañeira por el Nuevo Mas y Marcelo Ramal en Política Obrera.
Hay otro sector en el que compiten candidatos que en los papeles tienen como primer desafío superar el piso mínimo del 1,5% de los votos válidos para mantenerse en la lona. Por Libres del Sur van Jesús Escobar-Marianella Lezama Hid; por Paz, Democracia y Soberanía el escritor Mempo Giardinelli y la militante gremial Bárbara Solemou.
Hay dos ultraliberales que fungen como desprendimientos o descontentos de Milei: el Frente Liber.Ar de Pablo Gobbi-Julio Archet, y por otro lado el libertario no «mileísta» Nazareno Etchepare con Fernando Lorenzo, que disputa una interna con el exdirigente peronista Julio Bárbaro, quien al cierre no había presentado precandidato a vice.
Hay además un aspirante enrolado en el neofascismo, como César Biondini, con María Eugenia Avendaño por el Frente Patriota Federal; y otro que se presenta como peronista tradicional, como el exsecretario de Comercio Guillermo Moreno, con el sindicalista Leonardo Fabre, en Principios y Valores. Dividirán votos en una interna el dirigente Raúl Castells con el conductor televisivo Santiago Cúneo, en el Movimiento Izquierda Juventud Dignidad.
Revista Acción, 25 de Junio de 2023
Comentarios recientes