por Alberto López Girondo | Sep 27, 2020 | Sin categoría
En estos tiempos, el discurso ultraconservador se esparce sin ningún prurito en todo el mundo. Los gestos y las palabras muestran el revés de la trama de un modo transparente. Hubo en estos días una gran proliferación de estos ejemplos en las intervenciones de los jefes de Estado en la 75ª Asamblea de la ONU. Y si se habla de la región, también los hubo en las últimas movidas en los organismos latinoamericanos, donde se expresa sin pudor la fuerte alianza entre los gobiernos de Jair Bolsonaro y Donald Trump.
El que abrió la ronda de discursos en Nueva York -esta vez de forma virtual- fue el presidente brasileño. Una tradición que se remonta al fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que Brasil fue el único país sudamericano en enviar tropas contra las fuerzas del nazismo.
Fue muy evidente el deseo del excapitán del Ejército brasileño de congraciarse con el empresario inmobiliario estadounidense, que está a días de una elección presidencial. Esa actitud era el reconocimiento público de una asociación que intenta marcar el rumbo de América Latina a la medida de la Casa Blanca. Y que seguramente excederá a quien sea el que ocupe el cargo de presidente en el futuro. Después de todo, el que reflotó el término “patio trasero” para definir a las naciones que están al sur del Río Bravo fue el secretario de Estado de Barack Obama, John Kerry.
Los ejemplos del eje Washington-Brasilia en esta era abundan. Luis Almagro, el sumiso secretario general de la OEA, anunció hace un mes que no le iba a renovar el contrato al secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el brasileño Paulo Abrao. Argumentó que había decenas de denuncias por malos tratos al personal en su contra. Olvidó decir que Abrao había sido votado según las reglas de la CIDH en febrero pasado para un nuevo período.
Resultaría difícil negar ahora que el uruguayo ex frenteamplista negoció un nuevo período propio, a fines de marzo pasado, a cambio de sacarse de encima a un funcionario que Bolsonaro desprecia. Tras algunas semanas de alboroto, Abrao tiró la toalla y este viernes la CIDH abrió una convocatoria para elegir al reemplazante, de acuerdo a los reglamentos internos -violados por Almagro- durante un período que culmina el 8 de noviembre. El nuevo titular del organismo, de acuerdo al anuncio, será seleccionado entre los postulantes el 3 de diciembre.
La misma CIDH anunció estos días la designación del colombiano Pedro José Vaca Villarreal como relator especial para la Libertad de Expresión, en lugar del uruguayo Édison Lanza. Vaca Villarreal es abogado y dirige actualmente la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en Colombia, integra el Consejo Directivo Global del International Freedom of Expression Exchange (IFEX) y es relator en otra ONG, Freedom House (FH).
IFEX nuclea a un centenar de asociaciones mundiales y en el caso de Argentina figuran el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) y las Asociación por los Derechos Civiles. FH, a su vez, es financiada en un 80% por el gobierno de EE UU.
Almagro, tras deshacerse de Abrao y mientras espera que la CIDH le ofrezca un candidato potable para el régimen imperante en la OEA, completó la devolución de gentilezas a Bolsonaro y nombró a Arthur Bragança de Vasconcellos Weintraub en la secretaría de Acceso a los Derechos y la Equidad de la entidad. Conocido ultraconservador, racista y misógino, Weintraub argumenta en contra del uso de barbijo porque dice, textualmente, que es “un pin del partido comunista”.
Levantó mucha espuma la polémica elección de Mauricio Claver-Carone al frente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Faltando a la tradición, Trump forzó la nominación de un estadounidense, cuando siempre ese cargo había sido para un latinoamericano. El sillón de vice, en cambio, siempre había sido para un nativo del norte del continente. El último en ocupar la vicepresidencia fue Brian O´Neill, pero murió en diciembre pasado. En su lugar está como interino John Scott. Pero el sucesor será el brasileño Carlos da Costa, hasta ahora secretario de Productividad, Empleo y Competitividad del Ministerio de Economía brasileño.
Esta sociedad de derecha se viene gestando desde que Bolsonaro, con ayuda de asesores de campaña de Trump, ganó la presidencia de Brasil. La gira del secretario de Estado Mike Pompeo por Brasil, Colombia y Guyana de la semana pasada buscó consolidar esos lazos en torno al objetivo de terminar con el gobierno venezolano, la obsesión de la gestión Trump.
En la Asamblea de ONU, la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, apuntó contra la Casa Rosada denunciando el “acoso sistemático” contra su gobierno y pidió acabar con el “populismo caudillista y autoritario” y las “castas populistas” como catalogó a las autoridades nacionales argentinas.
No tardó Bolsonaro, en una entrevista con OGlobo, en sumarse al mensaje (¿de Washington?) al afirmar que el gobierno de Alberto Fernández está «yendo rápidamente hacia un régimen similar a Venezuela».
Tiempo Argentino, 27 de Septiembre de 2020
por Alberto López Girondo | Sep 27, 2020 | Sin categoría
Un día como hoy, hace 75 años, el emperador Hirohito ingresaba a la embajada de Estados Unidos en Tokio para entrevistarse con el general Douglas MacArthur. Vestía una vieja levita negra, pantalón a rayas y sombrero de copa, un rasgo de elegancia occidental quizás decadente. El comandante de las tropas aliadas, uniforme de fajina sin corbata, las manos en los bolsillos, demostraba una estudiada falta de respeto a los ritos de la monarquía. Hirohito era considerado descendiente de Amaterasu, la diosa del sol, y representaba un imperio de 2600 años. Pero el 15 de agosto de 1945, luego de las bombas atómicas en Nagasaki e Hiroshima, había anunciado por radio la rendición incondicional ante las tropas estadounidenses. En poco tiempo, renunciaría también a su origen divino para aceptar una constitución parlamentaria. A cambio, salvaría su vida y su prestigio, un privilegio del que no disfrutarían sus socios en la Segunda Guerra Mundial, Adolf Hitler y Benito Mussolini.
El milagro de esa supervivencia -Hirohito murió en 1989 y su hijo Akihito es el actual emperador japonés – sería construido en ese encuentro crucial con el general triunfador.
En el trono como regente desde 1921 por enfermedad de su padre, Taisho, fue coronado en 1926. Una de las diez economías más desarrolladas de la época, había en Japón un sector nacionalista que pugnaba por expandirse al resto de Asia. Entendían que había un destino manifiesto que los llevaba a plantear una Doctrina Monroe para el extremo oriente. A partir de la ocupación de Corea avanzaron hacia el control de Manchuria, colocando como fachada a Pu Yi, el último emperador chino que refleja Bernardo Bertolucci en su película de 1987.
Furiosos anticomunistas, los militares se lanzaron a la invasión del resto de China luego de que el mandatario chino Chiang Kai-shek se aliara con el partido de Mao Zedong. Si una habilidad se le reconoce a Hirohito es la de haber esquivado el traste a sus responsabilidades por la militarización del país.
Aparece más como víctima de las presiones de los sectores más radicalizados del nacionalismo que como impulsor de políticas expansionistas. Como monarca divino, era un desconocido para la población. Ese carácter le daba una infalibilidad que era aprovechada por los dirigentes políticos.
En ese Japón se movían a voluntad sociedades secretas como la del Dragón Negro, la del Cerezo en Flor o la Hermandad de la Sangre -a cada cual más fascista- y también tenían influencia partidos políticos financiados por los dos grandes grupos industriales, Mitsubishi y Mitsui.
Pero ese Japón que pretendía un mercado cautivo y colonias para su población excedente, protagoniza las mayores atrocidades que puedan imaginarse. Como la Masacre de Nankín, en diciembre de 1937, cuando tropas japonesas asesinan a unos 300 mil civiles. El episodio incluye violaciones masivas y todo tipo de vejámenes a niños.
La Unidad 731 fue un escuadrón del Ejército Imperial que desarrolló armas bacteriológicas. Se supone que más de 10 mil coreanos, mongoles, chinos, rusos y hasta europeos fueron conejillos de indias de experimentos biológicos.
MacArthur negoció salvarle el cuello a Hirohito como una forma de pacificar definitivamente a Japón. Las presiones desde Washington fueron tremendas para juzgarlo por crímenes de guerra. Pero el general más galardonado de Estados Unidos convenció a sus jefes de la necesidad de que el archipiélago fuera un freno para la amenaza de la Unión Soviética y la China de Mao. MacArthur comandaría las fuerzas que se desplegaron en Corea. Pero esa fue otra guerra.
Hirohito zafó de cualquier acusación y como un órgano más del Estado, estuvo al frente del renacimiento de Japón que se convertiría en la segunda economía del mundo durante el resto del siglo XX.
Tiempo Argentino, 27 de Septiembre de 2020
por Alberto López Girondo | Ago 30, 2020 | Sin categoría
Tras la nominación de los dos candidatos, la campaña electoral entra en su fase decisiva. Solo falta que Donald Trump confirme a su compañero de fórmula, que nada indica que no sea el actual vicepresidente, Mike Pence. El lanzamiento de Trump, sirvió para que el actual inquilino de la Casa Blanca desplegara toda su violencia contra Joe Biden y Kamala Harris, los postulantes del Partido Demócrata. Si algo puede decirse es que será una campaña no solo violenta, sino teñida de azul. Por el color de las fuerzas policiales.
Así, mientras en Illinois se confirmaba la detención del chico que mató a dos manifestantes en Kenosha, en la Convención Republicana, el presidente de un sindicato de policías, Michael McHale, criticaba a Harris argumentando que siendo fiscal de California tomó decisiones que restringieron el funcionamiento de esa fuerza.
En este contexto, es clave la actuación de milicias armadas que se mostraron muy activas en las marchas antirracistas en apoyo de los uniformados. Alexander Reid Ross, docente de la Universidad de Portland, en un trabajo de investigación encontró que estos grupos parapoliciales fueron responsables de al menos 497 ataques este año contra manifestantes de Black Lives Matter.
De acuerdo a lo que publicó en el portal Huffington Post, esta cifra incluye 38 incidentes en los que Vigilantes Blancos conducen sus vehículos contra la multitud y otros actos de intimidación. En el periódico israelí Haaretz, Ross revela que esos grupos están integrados en muchos casos por veteranos de guerra o exonerados de la policía. Y advierte señales no solo de racismo contra la población negra, sino rasgos fuertemente antisemitas.
Otra polémica que ocupa las redes es sobre el accionar de Kyle Rittenhouse. Y lo novedoso es que muchos lo definen como un justiciero. No solo en EEUU sino en España, por parte de miembros de Vos.
Sin embargo, los actos cometidos por su deliberado amor por los uniformes azules deberían encuadrarse como “terrorismo doméstico”, al decir de la congresista demócrata Ayanna Pressley, quien apela a la definición del FBI sobre estas acciones para el “uso ilegal, o amenaza de uso, de violencia por parte de un grupo o individuo que opera completamente dentro de los Estados Unidos sin dirección extranjera, cometida contra personas o propiedad para intimidar o coaccionar a un el gobierno, la población civil, o cualquier segmento de la misma, con objetivos políticos o sociales”.
Tiempo Argentino, 30 de Agosto de 2020
por Alberto López Girondo | Jun 14, 2020 | Sin categoría
Que China está llamada a ser la potencia hegemónica del siglo XXI es una elucubración de analistas de todos los pelajes desde hace décadas. Y que Estados Unidos va perdiendo influencia es cada vez más evidente, más allá de que sigue siendo la principal potencia militar y se mantiene a la cabeza en tecnología e informática. Pero los últimos escarceos entre Washington y Beijing muestran hasta qué punto están cada vez más cerca de caer en eso que un historiador llamó la “trampa de Tucídides”.
¿De qué se trata?
Tucídides es considerado padre de la historiografía moderna. Hombre del siglo de oro ateniense, más que relatar, puso en contexto la Guerra del Peloponeso. Y la conclusión es que una potencia emergente crece hasta que se convierte en un desafío para el imperio dominante. Así ocurrió entre la Liga de Delos (Esparta) y la del Peloponeso (Atenas), hasta desembocar en la guerra que se desarrolló entre el 431y el 404 A de C.
Para Graham Allison, de la Universidad de Harvard, autor de un libro muy ilustrativo de 2015, (Con destino a la guerra: ¿es posible que EE UU y China escapen de la trampa de Tucídides?) en la abrumadora mayoría de situaciones similares de los últimos 500 años, el resultado fue una guerra. Pero ese podría no ser necesariamente el caso entre China y EE UU. El tema es cómo evitar una hecatombe entre dos potencias nucleares altamente desarrolladas.
Por lo pronto, a medida que se acercan las elecciones estadounidenses, Donald Trump asume una posición cada vez más beligerante en una estrategia destinada a poner como enemigo al gigante asiático (ver columna). Más allá de la guerra comercial que desató a poco de llegar a la Casa Blanca, el coronavirus le planteó un desafío: luego de desoír las recomendaciones científicas, necesita exculparse sobre las consecuencias tanto sanitarias como económicas. Y en eso está, con teorías conspirativas en las que hizo caer a la OMS, de la que anunció el retiro (ver columna).
Coherente con su línea de abandonar toda organización globalista, Trump también retiró a su país de los acuerdos climáticos, de los tratados comerciales del Atlántico y del Pacífico y este jueves anunció que sancionará y prohibirá el ingreso al país de cualquier funcionario de la Corte Penal Internacional (CPI) que pretenda investigar crímenes cometidos por tropas estadounidenses en Afganistán.
Esta medida se choca con el discurso de defensa de derechos humanos que pretende esgrimir para el resto del mundo. En tal sentido, la revuelta en Hong Kong que se inició el año pasado y la ley de seguridad anunciada en Beijing hace algunas semanas le dio un argumento a lo países occidentales y básicamente a la Casa Blanca para hablar de violación a la democracia y la soberanía sobre una ex colonia que tiene un estatus especial desde 1997.
La espuma inicial se fue acallando al punto que el HSBC, uno de los bancos más grandes del planeta y símbolo del sistema financiero internacional de capitales británicos, firmó una petición aceptando las nuevas reglas de juego.
Mientras Trump enfrenta en su propio territorio fuertes reclamos contra el racismo, Xi Jinping recorrió estos días la región autónoma de Ningxia, con mayoría de población de la etnia hui y se comprometió una vez más a terminar con la pobreza. ”Todos los grupos étnicos son parte de la gran familia de la nación china y ningún grupo étnico debe ser dejado atrás en la lucha contra la pobreza”.
China también dio un paso importante para limar asperezas con India, la nación que seguramente en breve será la segunda potencia del mundo, y con la que mantiene conflictos limítrofes heredados de la colonización británica (ver columna). Durante el fin de semana pasada, altos mandos militares de ambos países se encontraron en un puesto en el Himalaya para poner fin a algunas semanas de choques entre fuerzas de seguridad.
Otra muestra de que EE UU pierde influencia es que a pesar de las presiones y amenazas del inquilino de la Casa Banca, la Unión Europea no está tan dispuesta a ser furgón de cola de una aventura bélica. Y tras una reunión del Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, con el canciller chino, Wang Yi, el español aseguró que el bloque pretende una relación «realista» con China.
“Está claro que China tiene una ambición global, pero no creo que esté jugando un rol que ponga en duda la paz mundial. No tienen ambición militar, ni participan en conflictos armados», añadió.
POTENCIAS EN PUGNA
PBI (datos de 2019): China, U$S 12 billones – EE UU U$S 19 billones
Producto per cápita: China U$S 9000 – EEUU U$S 58 mil
Deuda sobre PBI: China 50% – EE UU 104%
Déficit fiscal: China 4,6% – EE UU 5,6%
PBI para Salud: China 9,07% – EE UU 22,55%
PBI para Defensa: China 5,5% – EE UU 9,01%PBI por Educac PBI por Educac
Tiempo Argentino, 14 de Junio de 2020
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