por Alberto López Girondo | May 19, 2019 | Sin categoría
Martiño Noriega recibe a Tiempo en su despacho del Palacio Rajoy, el edificio de más de dos siglos y medio que oficia de sede del ayuntamiento de Santiago de Compostela. Médico de profesión, una hija de casi cinco años y un niño de diez meses, es dirigente político por vocación y alcalde de la capital de la región de Galicia desde 2015 como parte de esa izquierda rupturista nacida al calor de las protestas de los indignados en 2011.
Con cierta melancolía, lamenta que divisiones internas hayan generado «un retroceso en la acumulación de fuerzas» para la construcción de un país más justo. Pero respira aliviado porque al menos se pudo frenar a la extrema derecha en las elecciones generales. En 15 días espera revalidar su cargo en las urnas, pero reconoce que enfrenta una alianza que no quiere que se repitan experiencias como la suya. «Como en Juego de Tronos, esta es la batalla final: no nos pueden permitir que continuemos.»
–¿Por qué?
–Hemos sido catalogados como intrusos. Hemos entrado en el gobierno de la capital de la región en cohabitación con el gobierno gallego (que es del PP), con una iglesia con un peso específico, una universidad cinco veces centenaria, y eso ha hecho saltar las alarmas. Hemos sufrido una guerra sin cuartel desde el minuto cero. Yo creo que algún día se estudiará en la facultades de periodismo cómo los poderes facticos, mediáticos, políticos, han operado en estos cuatro años. Y lo que les ha sorprendido es que bajando mucho a la calle, estando en los barrios, hablando con la gente, tenemos un espacio consolidado. Yo creo que a muchos les gustaría colgar mi cabeza como las que cuelgan los cazadores en las paredes de su vivienda. Porque hay la decisión tomada de que esto no puede volver a repetirse. Nos enfrentamos en un campo donde el árbitro está comprado y donde el arco de la cancha va cambiando continuamente y nosotros estamos en inferioridad, pero con cierto arrope popular. Nos enfrentamos a un exalcalde durante 13 años del socialismo, (Xosé Sánchez Bugallo) que forma parte de la tradición de la liga de veteranos del PSOE, que han comprado el marco ideológico a la derecha, con Felipe González y Alfonso Guerra.
–El establishment del PSOE…
– … que además puede convertirse en el voto útil de la derecha para recuperar Santiago como un mal menor ante «estos chicos de la izquierda rupturista». Hay como el mandato de que no podemos continuar.
–En ese sentido es fuerte la presión sobre lo que fue la estatización del servicio de grúas y estacionamiento.
–Hemos puesto nerviosos a poderes político mediáticos. ¿En torno a qué pivotan los intereses en una administración de una ciudad chica pero con una gran carga simbólica? Santiago tiene acceso a cuerpo diplomático, a cohabitación con el gobierno gallego, tiene agenda internacional, es un escaparate. Pero pivota en torno a una dependencia de los poderes mediáticos que nosotros en cierto modo hemos subvertido porque no la hemos respetado en temas como la publicidad institucional. Pivota en torno a las grandes contratas que operan en la ciudad como la limpieza, el agua y la ORA de movilidad (el ticket de estacionamiento) y la grúa. Nosotros hemos recuperado la grúa, la defensa jurídica del ayuntamiento, que dependía de grandes bufetes de abogados, y estamos en el debate para recuperar el servicio del agua porque el contrato acaba este año.
–¿Cuál fue la reacción?
–Hemos percibido la dependencia de los partidos tradicionales de esas contratas. No tengo ninguna duda de que la campaña de mucha gente va a ser financiada por las contratas, la nuestra no. Pero además buscamos la recuperación del desenvolvimiento urbanístico. Se está saliendo del período de recesión y hay una reactivación urbanística y la gente sabe que vamos por un modelo sostenible. Que si hay crecimiento de la ciudad tiene que ir dotado de equipamiento, de parámetros no especulativos. Ese es el grupo que está lanzando otras candidaturas para intentar recuperar lo que ellos entienden como «las cuestiones de orden» que no se pueden discutir.
–¿Por qué comenzaron por las grúas?
–Hubo un sentencia que anuló una concesión de anteriores gobiernos que fue irregular. Entonces vimos al posibilidad de recuperar el servicio. Teníamos el objetivo centrado en el servicio del agua porque teníamos la experiencia del ayuntamiento de Teo. Nuestro principio es que no tiene que haber un afán recaudatorio, entonces el número de retirada de vehículos ha disminuido mucho. No aumentamos ninguna zona de pago, sino zonas residenciales. Creemos que tiene que haber una zona de pago para provocar rotación de vehículos, pero eso debe ser conciliable con zonas residenciales para estacionamientos. Allá donde recuperamos servicios, hagamos políticas públicas, renunciemos al beneficio industrial y lo pongamos al servicio de la gente. Claro, nos dicen que la gestión directa no es competitiva. ¿Y por qué?
–También dicen que eso recorta ingresos.
–Hemos disminuido la deuda del ayuntamiento, que tiene un presupuesto de 100 millones de euros cada año. Cuando llegamos estaba en 47 millones de euros, casi un 50% del presupuesto. A diciembre del 18 la tenemos en 25, duplicando el gasto social y aumentado otras partidas. ¿Cómo hicimos? Priorizando las áreas que entendimos como sensibles, eliminando gastos superfluos, entre ellos el gasto de publicidad institucional. Pero sobre todo hemos hecho una política de captación de fondos europeos. Pero todo esto no es comunicado a la ciudad.
–¿Cómo hacen que la gente se entere de esto, si los medios son hostiles?
–Hemos activado mecanismos como los presupuestos participativos por barrios, y activamos los ao vivo, por las que el conjunto del gobierno va por los barrios una vez al mes y se sienta a dar cuentas en actos públicos. Hemos bajado a pisar la calle todo el rato, por necesidad. Nosotros hemos intentado combatir en un hábitat muy adverso. Y creo que eso nos permite mantenernos en el partido. Ha sido muy duro y creo que se han pasado de frenada. Cuando tú ves una cámara de la tevé gallega (la que maneja el gobierno regional) en el ayuntamiento no es para informar sobre algo positivo. Por eso la sensación es que incluso si ganamos el partido no nos van a dejar ganar el campeonato.
–¿De qué manera?
–Tengo la sensación de que nos van a intentar tumbar electoralmente o bien a posteriori.
–¿Con estas estatizaciones, por ejemplo, como hicieron en Bogotá con Gustavo Petro?
–Sí sí, yo creo que este precedente no puede seguir, porque hemos entrado en cuestiones totémicas. Pero es lo único divertido, lo que merece la pena. El servicio de ORA y grúa lo tenemos recurrido por un abogado a título individual. Que te ataquen mediáticamente cuatro años provoca desgaste. A mí se me ha hecho un traje bastante injusto y soy consciente de eso. Pero si estamos aquí en el tiempo que nos toca es para vivir un espacio de incomodidad. Yo asumo el coste de todo esto, porque si me sintiera bien tratado por los grupos mediáticos y por los poderes fácticos, pensaría que estoy haciendo algo mal. Hay que asumir ese espacio de incomodidad para ocupar el lugar correcto.
Tiempo Argentino, 19 de Mayo de 2019
por Alberto López Girondo | May 12, 2019 | Sin categoría
Cuando todavía no se acallaron los ecos de las elecciones del 28 de abril y aún se negocia la formación del nuevo gobierno de Pedro Sánchez, este jueves comenzó una nueva campaña, esta vez para municipales y autonómicas en regiones clave (Madrid y Cataluña) y al Parlamento Europeo, a desarrollarse el 26 de mayo. Antes del 28A la cuestión de las cloacas del Estado, el sistema de espionaje ilegal a dirigentes y magistrados, puso en el tapete el acoso del que también participaron algunos medios sobre Podemos y su líder, Pablo Iglesias. En estos días, la detención de cuatro empresarios vinculados al jefe de una organización paraestatal muestra un nuevo giro en el escándalo que involucra al PP de Mariano Rajoy pero tiene ramificaciones en otra gestión socialista.
El personaje central en esta historia es un comisario retirado, José Manuel Villarejo, detenido desde noviembre de 2017 en el marco de una denuncia por blanqueo de capitales y el armado de una organización criminal que se dedicó a utilizar información personal de dirigentes políticos, jueces y empresarios para extorsionarlos por dinero y para que obedecieran ciertas directivas ajenas a su voluntad.
La trama Villarejo también incluye el aprovechamiento de esa información por los poderes políticos, y en esta situación quedó expuesto el que fuera ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández Díaz. En su lista de casos figuran filtraciones de supuestos delitos de un exalcalde de Barcelona, la manipulación de declaraciones de un exfuncionario venezolano en relación con pagos a los fundadores de Podemos por parte del gobierno de Hugo Chávez.
Villarejo, que había entrado en la policía en 1972 –ahora tiene 67 años– fue galardonado al poco tiempo por sus acciones contra la organización vasca ETA. Creció dentro de la fuerza hasta que por circunstancias no demasiado claras se alejó en 1983 para dedicarse a la actividad privada. En poco tiempo se hizo de una pequeña fortuna mediante la formación de casi medio centenar de empresas.
En realidad, lo más fructífero de su actividad perece haber sido la investigación particular, aunque la autoridades del gobierno aseguran que jamás tuvo permiso para ejercer como detective. Pero evidentemente sus contactos dentro de la Policía y sus relaciones con el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la agencia de espionaje oficial, le dieron material para hacer su tarea como encubierto. Una especie de D’Alessio pero de las grandes ligas.
Entre sus casos más conocidos aparece el incendio en la Torre de Windsor, en la City madrileña. La investigación judicial determinó que fue un operativo destinado a quemar documentación perjudicial para el presidente del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Francisco González Rodríguez, quien renunció a sus cargos en marzo pasado «hasta que concluyan las investigaciones en curso, pues así quiere evitar que se utilice a su persona para dañar a BBVA», según informó la institución.
La novedad de estos días es que la policía detuvo por orden judicial a un grupo de empresarios ligados a Villarejo, acusados de haber contratado al ex comisario por 10 millones de euros para entorpecer un caso judicial que los involucra en Guatemala con una colosal coima de 30 millones de la misma moneda al expresidente Otto Pérez Molina para la adjudicación de la construcción y explotación de una terminal de containers en Puerto Quetzal.
Tiempo Argentino, 12 de Mayo de 2019
por Alberto López Girondo | May 5, 2019 | Sin categoría
Pedro Sánchez no tuvo tiempo de celebrar el triunfo del 28A cuando el martes le estalló una bomba que repercute en el país pero íntimamente en su propio partido. Es que el opositor venezolano Leopoldo López Mendoza, alojado en la residencia del embajador español en Caracas en calidad de «huésped», complica la zigzagueante política en relación con la República Bolivariana del inquilino de La Moncloa. Venezuela, por otro lado, fue el caballito de batalla del gobierno de Mariano Rajoy, es el enemigo favorito de los medios locales y sirvió como frente de ataque a los candidatos de Podemos.
Felipe González es el líder histórico del Partido Socialista Obrero Español y gobernó el país entre 1982 y 1996. Sigue manteniendo su peso dentro del partido y representa su ala derecha. José Luis Rodríguez Zapatero ocupó el mismo cargo entre 2004 y 2011. Viajó decenas de veces a Venezuela coordinando una ronda de conversaciones organizadas junto a exmandatarios latinoamericanos en Santo Domingo para encontrar una salida pacífica a la crisis venezolana. En febrero de 2018, Zapatero informó que a última hora la oposición se había negado a firmar el documento alcanzado, por presión del gobierno de EE UU. Las elecciones se celebraron el 20 de mayo sin el antichavismo más radical y ganó Nicolás Maduro. Zapatero insiste en que fueron comicios limpios y que si no estuvo la oposición fue porque se negó a asistir.
Para González, Maduro es un tirano y Venezuela un Estado fallido al que se debe ayudar a recuperar la democracia. Para Zapatero, quienes quieren de verdad que prime la democracia en el país caribeño, sólo deben insistir en el diálogo para evitar un baño de sangre.
La presión mediática se ensañó con Podemos: muchos de sus fundadores exaltan el papel de Hugo Chávez en el proceso latinoamericano e hicieron trabajos de asesoría rentada para ese gobierno. El discurso oficial tiñó esa relación de poco menos que pornográfica. De modo que cuando Sánchez fue ungido presidente de gobierno, en junio del año pasado y con el apoyo de la izquierda parlamentaria, ya estaba curado de espanto. Por eso cuando en enero Juan Guaidó se autoproclamó presidente encargado, se cobijó en la Unión Europea para reconocerlo, aunque no rompió con Maduro. El martes rechazó el intento de golpe. A las pocas horas, López, descendiente de una familia de las más acaudaladas de Venezuela, aparecía en la residencia del representante diplomático español. Días antes del 28A, el expresidente de la Comunidad de Madrid por el PP, Ángel Garrido, candidato a la Eurocámara este 26 de mayo, se pasó a Ciudadanos. Fue un golpe que los «Populares» asumieron designando en su lugar al venezolano Leopoldo López Gil, padre del «huésped».
El canciller Josep Borrel declaró el viernes que no esperaba que Caracas violara su territorio diplomático para detener a López, y al invitado le dijo que España no aceptaría que pretenda convertir a la embajada en un centro de activismo político.
Desde las tres derechas salieron a golpear a Sánchez. La más cáustica fue la hispano-argentina Cayetana Álvarez de Toledo (PP por Cataluña): exigió un apoyo «sin fisuras» al nuevo residente en la embajada española y consideró que lo de López Mendoza es «el más esencial y admirable activismo democrático».
Tiempo Argentino, 5 de Mayo de 2019
por Alberto López Girondo | Abr 29, 2019 | Sin categoría
No es que la campaña electoral española haya culminado con la elección de este 28 de abril. Más bien es, como se dice por estas campiñas, el pistoletazo de largada para otros comicios que no por menos impactantes a nivel nacional remuevan menos a las dirigencias políticas. En efecto, el 26 de mayo habrá elecciones para la Eurocámara, pero sobre todo, habrá comicios municipales y se renovarán alcaldías clave como las de Madrid y Barcelona, que están gobernadas por dos mujeres representantes de alianzas de Podemos con partidos de izquierda.
El caso de la capital española es emblemático: la exjueza Manuela Carmena, de 74 años, ganó la alcaldía de la mano de una coalición de izquierda, Ahora Madrid, conformada por Podemos y Ganemos Madrid, un agrupación. Carmena se había jubilado con todos los laureles de una trayectoria límpida en el ámbito de la Justicia luego de haberse iniciado, en 1977, en el Partido Comunista Español. Ganó en 2015 con el 63% de los votos.
Junto con el triunfo de Ada Colau, una joven activista de 45 años en Barcelona, fueron los dos grandes espaldarazos para el crecimiento territorial del partido liderado entonces por Pablo Iglesias e Iñigo Errejón. Colau se había hecho conocida protagonizando las primeras protestas contra los desahucios de familias que no podían pagar las cuotas de sus hipotecas.
En las elecciones de 2016 la alianza Unidos Podemos (UP) logró 71 bancas en el Congreso de los Diputados y fue el tercer partido en la disputa, rompiendo una hegemonía que tenía ya casi 40 años entre el PP por centroderecha y el PSOE por centroizquierda. Quitándole votos, de hecho al Partido Socialista Obrero Español. También fue clave UP para dar el zarpazo contra Mariano Rajoy hace un año y derrotar al líder del Partido Popular con un voto de censura que terminó con su gestión antes de tiempo.
Pero en enero pasado hubo una hecatombe dentro de la izquierda alineada detrás del dúo fundador de Podemos. Fue cuando Errejón intentó que le aprobasen una plataforma partidaria en un congreso de la agrupación. Derrotado en la compulsa, su posición se fue haciendo cada vez más adversa a Iglesias y comenzó lo que para muchos fue la batalla final de los egos fundadores. Una sensación que venía de antes pero estalló en esos días.
El resultado fue que Errejón anunció su apoyo a Carmena dentro del partido Mas Madrid y renunció a la banca que había obtenido con Podemos en el Congreso. El partido, en tanto, repitió su alianza con Izquierda Unida y con los ecologistas de Equo, la versión española de los verdes, aunque ahora el nombre oficial es Unidas Podemos, para darle más visibilidad a su lucha por la igualdad de género.
Los popes de Podemos, como Juan Carlos Monedero, reconocieron a Tiempo que entre las razones para explicar el resultado de este domingo –UP cayó de 71 a 42 bancas- ocupa un lugar destacado la pelea entre los dos fundadores. Para ellos lo de Errejón fue una deslealtad. Para los votantes de a pie que habían abandonado el PSOE desencantados por sus políticas neoliberales, fue una evidencia de que en el fondo “todos son iguales” y volvieron a lo ya conocido.
Es bueno decir que además de la ruptura madrileña, tanto Iglesias como Podemos vinieron sufriendo el acoso de los medios y una guerra sin cuartel con información falsa deslizada por los servicios de inteligencia españoles durante el gobierno de Rajoy y que hicieron eclosión con el caso del ex comisario José Manuel Villarejo, actualmente detenido por varias causas, entre ellas el espionaje ilegal a través de una empresa particular a dirigentes políticos. Al caso se lo conoce como de “la clocas”, porque usaron fake-news de las peores para ensuciar a Iglesias y a toda la dirigencia.
Este domingo, el total de los votos del trípode derechista consiguió el 53,58% de los votos, contra el 45,23 de los partidos de centroizquierda. Una complicación evidente contra la aspiración de Carmena de tener otro mandato, como destaca el portal de eldiario.es. En un análisis puntual, el periódico web destaca que posiblemente Mas Madrid, la plataforma a la que adhieren Carmena y Errejon, podría tener mejor resultado que el PSOE en la capital española, pero aún ganando debería enfrentar a un parlamente local totalmente adverso.
Tiempo Argentino, 29 de Abril de 2019
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