por Alberto López Girondo | Abr 7, 2018 | Sin categoría
«La mañana me encuentra caminando en la nada/ vías muertas de un expreso que quedó en el pasado», cantaba Luis Alberto Spinetta en «Yo quiero ver un tren», un tema de 1983 en el que expresaba el temor a un mundo destruido por una guerra neutrónica tras la que una locomotora emerge como reliquia histórica.
Un lejano pariente corso del trovador argentino, Jean-Cyril Spinetta, elaboró un informe sobre los ferrocarriles franceses que convoca a esa imagen apocalíptica. Contra esta amenaza, los trabajadores de la estatal SCNF comenzaron fuertes medidas para frenar el desguace de gran parte de ese sistema de transporte, orgullo de varias generaciones galas. Estos días se inició una huelga intermitente de 36 jornadas ¨a razón de dos días de paro cada cinco¨ en un enfrentamiento a todo o nada con el presidente Emmanuel Macron que empalma justo con el 50 aniversario del Mayo Francés, lo que promete un final imprevisible.
Presentado al gobierno en febrero pasado, el informe Spinetta fue dado a conocer al público hace un par de semanas. Lo que primero trascendió es que se quitan beneficios de décadas de lucha por parte de los trabajadores del sector. Lo segundo, que implicaría el cierre de un 30% de los ramales y la privatización de gran parte de los servicios rentables. Los argumentos se parecen tanto a los que en los 90 se esgrimieron en estas costas que hablar de un plan «menemista» no resultaría osado.
Spinetta, de 74 años, es descendiente de sindicalistas ligados al Partido Socialista. El abuelo Cyril fue dirigente en la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), vinculada a la Segunda Internacional, y amigo de Jean Jaurès. El padre, Adrien, fue activista en el PSF y él mismo integró el tradicional partido de izquierda hasta 1977, aunque luego formó parte del gobierno de François Mitterrand. Jean-Cyril es todo un cuadro político formado en la Sciences Po, donde se educa el establishment francés.
Es así que en 1997, con el conservador Jacques Chirac en el poder, es convocado para organizar la privatización de Air France y su posterior fusión con la holandesa KLM. Macron lo tuvo en cuenta para completar un estudio que justificara su reforma del Estado. Y Spinetta produjo un dossier de 127 páginas presentado en el Parlamento por el premier Edouard Philippe donde detalla su forma de terminar con un déficit anual estimado en 3000 millones de euros y una deuda acumulada de 47 mil millones.
Una de las claves es aumentar la edad jubilatoria, ahora en 55 años, una reducción de personal y una baja sustancial en los salarios futuros. El plan está sustentado no sólo por las autoridades políticas sino por la Asamblea Nacional y cuenta con amplio apoyo mediático y hasta de la directora del FMI, Christine Lagarde, que fue ministra de Economía en la presidencia de Nicolas Sarkozy. «No hay que temerles a las vacas sagradas», dijo Lagarde en referencia a los combativos gremios del riel.
Desde los medios cundió entonces la indignación de panelistas de varios programas por los sueldos del sector «pagados por los contribuyentes», ya que la SCNF, insisten, «pierde 8 millones y medio de euros por día». Ni qué decir que los trabajadores resultan los responsables por las demoras en los horarios, el mal servicio en los trenes o los accidentes. Un dato que el propio Plan Spinetta desmiente, ya que allí se destaca que uno de los problemas para la red ferroviaria es la desinversión que viene sufriendo desde hace muchos años y la obsolescencia del material, en muchos casos con más de 35 años de uso.
Es que desde la gran huelga ferroviaria de 1995 que obligó a la renuncia del derechista Alain Juppe, se percibe una política de lento deterioro del servicio que, ahora, eclosiona este nuevo proyecto neoliberal que preconiza Macron.
Los pocos dirigentes convocados para dar su versión de los hechos resultan usualmente acribillados por interrogatorios hostiles de un puñado de panelistas. Olivier Besancenot, del Nuevo Partido Anticapitalista (NPA), explicó el «clima de época» de un modo muy certero: «Vivimos en un mundo en el que quienes ganan 150 mil euros al mes explotando a otros, terminan convenciendo a los que viven con 1500 de que la causa de sus males son los que ganan 2000». «
Negocio en vista
El Plan Spinetta se propone entre sus 43 «recomendaciones», sacar del control nacional a los ramales de menor circulación porque considera que no hay modo de bajarles el déficit. Para tal fin, cada región debería hacerse cargo de los costos, que reconoce, en un «monopolio natural» como ese, deben ser subvencionados. La Fundación Jean Jaurés criticó el informe porque considera que las regiones son las que terminarán cerrando los ramales. Entre las razones que Spinetta esgrime para explicar la situación de los trenes galos, dice que desde 1930 el modo de transporte cambió radicalmente y la incidencia del automóvil es determinante. Pero también hay causas de macroeconomía. Así, señala entre otros números la desindustrialización de Francia y a la crisis de 2008. Pero apunta un dato que daría para la controversia. Si bien anota que desde los ’50 el transporte de mercadería vino disminuyendo, indica un incremento a partir de 2000, cuando los trenes acarreaban 7,5% del total, a 2016, con el 9,2 por ciento.
La recuperación podría ser alentadora. Ahora que puede haber negocio, la reforma es más tentadora para los privados.
Tiempo Argentino, 7 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 4, 2018 | Sin categoría
A fines de abril de 2007, Nicolas Sarkozy se postulaba a la presidencia prometiendo sacar a Francia del estancamiento y la degradación moral en que el país, dijo, se había sumergido por la herencia del Mayo del 68. Hace unos días Sarkozy enfrentó a un tribunal y puede terminar con una severa condena por la financiación de su campaña con dinero del asesinado líder libio Muammar Khadafi. Ahora, el actual presidente, Emmanuel Macron enfrenta una huelga con los sindicatos ferroviarios en la que se juega a ponerle fin al simbolismo de aquel acontecimiento que unió a trabajadores y estudiantes en monumentales protestas callejeras y que fue crecendo desde una protesta del 22 de abril de 1968 en Nanterre y creció hasta niveles insospechados durante mayo y junio de hace 50 años.
El desafío de Macron, que se alzó con la presidencia en forma sorpresiva el año pasado y pretendellevar adelante un plan de reformas neoliberal, es similar al que Margaret Thatcher y Ronald Reagan tuvieron en los 80 con los sindicatos mineros y los controladores de vuelo respectivamente.
La derrota de los trabajadores derivó en la aplicación cruda y sin piedad del modelo de la Escuela de Chicago en ambos países sin resistencias sociales de envergadura desde entonces.
Ahora Macron está en una situación de la misma naturaleza. Dispuesto a aplicar una reforma laboral fuertemente resistida por los gremios, viene afrontando la oposición de distintos sindicatos ante la mera amenaza a alguna de las conquistas de años de lucha.
El anuncio del presidente de que tenía en carpeta una reforma del sistema ferroviario puso en alerta a los dirigentes de la CGT, donde se agrupan la mayoría de los trabajadores del sector. El principal temor era al principio que se privatice a la compañía estatal SCNF. Pero luego el gobierno avanzó en más detalles de su propuesta.
Así se fueron enterando que se piensa incrementar la edad jubilatoria, que actualmente es de 55 años y otros beneficios por el estilo. El primer ministro, Edouard Philippe, aseguró que estas reformas no serán para quienes ya trabajan en SCNF sino para los nuevos contratos. Pero eso no tranquiliza a la dirigencia gremial, que debe luchar por los trabajadores actuales y no puede permitirse dejar desprotegidos a los futuros.
¨Queremos una reforma profunda porque la situación actual es insostenible¨; dijo Philippe en una comparencia ante el Parlamento. Y añadió como justificación que la deuda ferroviaria asciende a 47 mil millones de euros al año por un déficit de unos 3000 millones anuales.
El plan del gobierno fue elaborado por Jean-Cyril Spinetta, ex director de Air France, que convocado por Philippe presentó un informe titulado El futuro del transporte ferroviario.
Allí destila loas a las ventajas de la apertura a la competencia y promete ¨mejorar la calidad de los servicios y una reducción en los costos para los usuarios y las finanzas públicas¨.
Los detalles del Plan Spinetta suenan a música conocida por los oídos argentinos y parecen una copia del plan menemista de los 90: ¨cierres de ramales (hasta un tercio de los 30,000 kilómetros de la red); aumentos en los precios de los boletos y las tarifas de flete; apertura de la red SNCF a operadores privados; computar los subsidios de línea regionales a los gobiernos regionales; abrir servicios a la competencia; transferencias obligatorias de personal a operadores privados y la extinción progresiva del convenio colectivo a través disminuir los beneficios para el nuevo personal contratado¨, puntualiza Dick Nichols en un artículo publicado por Global Research.
¨Por puro dogmatismo ideológico quieren destruir el servicio público ferroviario pero de ese modo no se arreglará la deuda y los inconvenientes que se registran en los servicios¨, responden desde los sindicatos, que defienden a ultranza un estatuto que tiene un siglo de vigencia.
Los trabajadores lograron sumar a su protesta a un grupo de sindicatos que también temen por su futuro en el marco de la profundización del modelo neoliberal. Air France ya mostró su adhesión con movilizaciones y paros en los próximos días. También hay medidas de fuerza de recolectores de basura, que exigen formar un servicio público nacional, un estatuto único y la reducción de la jornada laboral. Los sindicatos de la EDF, la compañía de electricidad gala, tienen sus propios reclamos en relación con la posible privatización, y que adosan a estas jornadas, al igual que organizaciones estudiantiles, que rechazan la reforma del acceso a la universidad.
El plan de lucha de los ferroviarios es de largo aliento y mucha incidencia puntual, como se vio en la primera jornada, cuando las grandes ciudades y en especial Paris, colapsaron porque ante el temor a no poder viajar muchos sacaron sus coches para ir a trabajar. Los informes aseguraron que hubo unos 400 kilómetros de embotellamientos en los alrededores de la capital francesa.
El servicio ferroviario es utilizado por casi cinco millones de personas diariamente pero además hay millares que se desplazan en los trenes de larga distancia y que hacen conexiones con otros países europeos.
La medida de fuerza implica 36 días de paro intermitente. Esto es, hay dos días de huelga cada cinco, con lo que se extenderá hasta junio. La adhesión en estas primeras jornadas, según la propia compañía, fue de más del 60%.
¿Será el comienzo de otro Mayo Francés, con medio siglo de retardo, o el último clavo en su ataúd mediante el martillo de Macron?
Tiempo Argentino, 4 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 4, 2018 | Sin categoría
«Ben, prepárate para tocar ‘Señor, toma mi mano’ esta noche. Que sea de la manera más hermosa¨, le dijo el reverendo Martin Luther King al músico Ben Branch. Eran las 18 horas del 4 de abril de 1968 y el líder religioso se estaba asomando al balcón del Lorraine Hotel, de Menphis, Tennesse. Un minuto después caía abatido por un disparo en la garganta. A las 19,05 los médicos certificaron que el ganador del Premio Nobel a la Paz de 1964 por su lucha no violenta en defensa de los derechos de los negros había muerto. La difusión de la mala nueva desató una ola de protestas en todo el país.
El crimen señalaba para muchos afroestadounidenses cuáles eran los límites y los desafíos para el pacifismo en un país con un componente racista tan exacerbado. Con los años se iría abriendo un poco la trama oscura detrás del segundo gran magnicidio de esa década en la principal potencia del mundo capitalista. Primero había sido el presidente John Fitzgerald Kennedy, lo seguiría en junio de ese mismo 1968 el hermano, Robert, que había ganado horas antes la nominación presidencial por los demócratas para la elección de ese año.
King había nacido en 1929 en Atlanta en el hogar de un pastor bautista y de la organista de la iglesia. Comenzó su misión cristiana en Montgomery, donde fue nombrado pastor de la iglesia de la avenida Dexter a los 25 años. No era un lugar ni una época propicios para escabullirse de las luchas raciales. Los asesinatos de tres jóvenes a manos de un grupo supremacista y el boicot a los autobuses de la ciudad luego del arresto el 1 de diciembre de 1955 de Rosa Parks -una mujer negra que se negó a darle asiento a un blanco, como establecían las retrógradas leyes- eran motivos suficientes como para que cualquier negro se planteara la forma de tomar partido. Y King lo hizo para el lado que correspondía.
La medida de fuerza contra la línea de ómnibus duró nada menos que 382 días y en ese lapso el pastor sencillo fue mostrando dotes de liderazgo en una comunidad francamente hastiada de las formas ¨modernas¨ de la esclavitud.
Derechos perdidos
Es cierto que la guerra civil (1861-1865) la ganaron los norteños antiesclavistas acaudillados por Abraham Lincoln (quien luego también terminaría asesinado). Para los negros del sur hubo apenas una primavera verdaderamente democrática. Entre 1865 y 1877 los estados secesionistas fueron ocupados militarmente por tropas unionistas que garantizaron los plenos derechos de los negros, al punto que tuvieron amplia participación en las decisiones políticas y el poder legislativo.
Pero como parte de las negociaciones para que en los comicios de 1876 Rutheford Hayes tuviera los votos electorales de los representantes sureños y poder acceder a la presidencia, los soldados federales fueron retirados en abril de 1877.
No tardaron mucho los viejos terratenientes en retomar las riendas del aparato estatal y modificar de tal modo la legislación que en la práctica los negros no tenían voz ni voto ni derechos elementales en una sociedad que se decía democrática. En estos años nació el Ku Klux Klan, la secta racista y secreta autora de no pocos horrores a lo largo de su existencia.
Es en este contexto que comienzan a surgir movimientos en reclamo por el cumplimiento de leyes que habían sido anuladas u olvidadas hacía casi un siglo. No solo el derecho al voto sino por la recuperación de libertades como la de usar los mismos asientos en un colectivo o ir a los mismos colegios.
En 1956 la Corte Suprema de Justicia declaró ilegal el segregacionismo. Y en 1957 King funda un grupo pacifista para continuar con la ampliación de derechos a los afroestadounidenses, la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, SCLC por sus siglas en inglés.
Estuvo entre los más moderados en sus reclamos. Con el tiempo otras agrupaciones más combativas que fueron enfrentadas con recursos legales e legales del estado de la mano del mítico Edgard Hoover, director del FBI. Las menos impetuosas fueron, por sus siglas, SNCC, NAACP Y CORE.
Pero otros grupos recibieron cataratas de diatribas de los medios de comunicación, como Poder Negro o Panteras Negras. Stockely Carmichael fue el líder del primer grupo, Fred Hampton -asesinado en 1969- y Huey Newton -eliminado en 1989- del segundo. Hubo también movimientos de orientación musulmana como Nación del Islam, del que surgiría Malcolm X, asesinado en febrero de 1965.
En todos los casos, de alguna manera u otra intervinieron agentes de los organismos de vigilancia de Estados Unidos, por más que en algunos hechos la mano ejecutora fuera una persona de la misma agrupación de su víctima, como es el caso de Malcom X.
Hoover había puesto en marcha el llamado Programa de Contrainteligencia (Cointelpro), destinado a perseguir, crear rencillas internas y literalmente eliminar a los más convocantes entre los dirigentes de los distintos grupos pro-derechos civiles.
Dentro de este conglomerado algunos activistas fueron desarrollando concepciones marxistas, panafricanas y terermundistas, y hasta los hubo que se propusieron la creación de un estado separado para los negros de EEUU.
Luther King no fue nada de eso. Su lucha estuvo inspirada en el activismo pacífico y la desobediencia civil inspirados por Mahatma Gandhi. Visto con desconfianza por los más radicalizados, era la persona del diálogo con las autoridades y legó a mantener múltiples reuniones del Lyndon Johnson, el presidente que asumió su cargo tras al asesinato de John Kennedy.
Sería Johnson quien en medio de enfrentamientos en todo el país, sanciona una ley (vuelve a sancionar, realmente) que prohíbe la segregación en las urnas, en 1965, a un siglo de fin de la guerra de Secesión.
El extraño asesino
Dos meses después del homicidio, la policía informó que había sido detenido el autor material, James Earl Ray, un ex convicto por múltiples delitos, pero no habia cargado nunca con una muerte. Lo habían capturado en el aeropuerto londinense de Heathrow cuando estaba por viajar a la ex república de Rhodesia, en la actual Zimbabue, una nación segregacionista. Desde el crimen, había hecho un raid por Portugal, Sudáfrica, Canadá y gastado unos 10 mil dólares de los que no pudo justificar su procedencia.
Ray aceptó inmediatamente ser el autor material del hecho, por consejo de su abogado, que le dijo que así podría evitar la pena de muerte. Fue condenado a 99 años de prisión.
Pero luego se desdijo y señaló que había sido presionado para admitir algo que no había hecho. Fue muy confuso en esta desmentida, porque culpó a dos personas de las que no dio mucha referencia sin dejar de reconocer que algo había tenido que ver con el caso, aunque nunca admitió haber disparado.
Los descendientes de King nunca quedaron conformes con la resolución del caso y siempre vieron la mano del FBI y la CIA detrás del magnicidio. Es que en plena Guerra Fría, a medida que los derechos eran retaceados o devueltos a cuenta gotas, se fueron radicalizando las posiciones de todos los luchadores por los derechos civiles. Con un argumento contundente: cómo era posible que los negros fueran buenos como carne de cañón en el sudeste asiático pero no pudieran ser iguales a los blancos en el sur de EEUU. Así se encolumnaron detrás de las protestas contra la guerra de Vietnam, algo inconcebible para el establishment.
Dexter Kng, uno de los hijos del pastor bautista, se reunió con Ray en 1997 y le manifestó el apoyo de su familia para volver a tener un juicio justo. En 1998 el condenado murió en la prisión de hepatitis C y un año más tarde la familia del predicador ganó un juicio civil a Loyd Jowers, propietario de un restaurante de Memphis donde se había organizado una conspiración para eliminar al predicador.
En el estrado, el hombre dijo que había recibido 100.000 dólares para organizar el crimen y que en el contubernio había miembros de la mafia y del gobierno. Agregó que no sabía quién era el objetivo, y que se enteró cuando vio la conmoción en la ciudad.
En 2002 el hijo del reverendo Henry Clay Wilson dijo que el asesino había sido su padre, que no toleraba que King se hubiera convertido en comunista.
Tiempo Argentino, 4 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Abr 3, 2018 | Sin categoría
Robert Francis Kennedy era uno de los hermanos menores de John Fitzgerald y el hombre de más confianza en su círculo íntimo. Heredero de una dinastía política regenteada desde las sombras por Rose Fitzgerald Kennedy y un poco menos por Joseph Kennedy, los padres del primer presidente católico en la historia de Estados Unidos, fue asesor de su hermano y luego, cuando JFK llegó a la Casa Blanca, Fiscal General de los Estados Unidos, lo que para los argentinos sería el Procurador de Justicia. JFK fue baleado, como se sabe, en una gira por Dallas en circunstancias por demás controvertidas, el 22 de noviembre de 1963.
Los hermanos fueron claves al maniobrar la Crisis de los Misiles, que estuvo a punto de llevar a una guerra de imprevisibles consecuencias con la Unión Soviética en 1962, que había llevado armamento de alcance medio R-6 en Cuba. RFK también, fue el que llevó adelante la transición del gobierno hacia el vicepresidente, Lyndon Johnson, cuando JFK fue declarado muerto, y se mantuvo por nueve meses en la nueva gestión.
Johnson fue reelecto en 1964 y RFK renunció a la fiscalía pare ser senador por Nueva York. Luego, en 1968, se postuló para las primarias de los demócratas. A la sazón tenía 43 años, la misma edad que JFK cuando se convirtió en candidato, en 1960.
Como Fiscal General había firmado la orden de vigilancia sobre los movimientos por los derechos de los negros, entre los cuales estaba Martin Luther King. La disculpa que ofrecen los historiadores que lo querían bien es que se limitó a aceptar el pedido del jefe del FBI, Edgard Hoover, un notorio anticomunista que veía revolucionarios por todas partes.
Pero no hay constancia de que RFK hiciera algún resguardo sobre la privacidad del líder religioso o evaluara qué tipo de seguimiento estaba permitiendo.
El 4 de abril de 1968 Martin Luther King fue baleado cuando se asomaba a un balcón en un hotel de Memphis, Tennessee, por un presunto asesino solitario. 32 días más tarde, el propio Robert Kennedy caería bajo las balas de un criminal que dejaría más sospechas que certezas. Igual había ocurrido 1657 días antes cuando su hermano resultaría malherido en la cabeza por los disparos que se le atribuyeron a Lee Harvey Oswald.
En el caso de RFK, unas horas antes había ganado la nominación para la candidatura a presidente y caminaba por los pasillos del hotel Ambassador, de Los Angeles hacia la cocina del edificio, entre una multitud, cuando recibió varios disparos de revólver calibre 22.
Fue apresado en el lugar un joven de 24 años, Sirhan Bishara Sirhan, de origen palestino.
Sirhan confesó el homicidio y fue condenado a cadena perpetua. Todavía vive y presentó varios pedidos de revisión de su caso para salir en libertad condicional. La última vez que se lo negaron fue hace dos años.
En una sociedad propensa a las teorías conspirativas, pero donde las conspiraciones existen, son muchos los que le ven un papel secundario a Sirhan en el asesinato de RFK. Es así que en la audiencia de febrero de 2016 Paul Schrade, un amigo íntimo de los Kennedy que estaba al lado de RFK aquella trágica noche, aseguró que el disparo que él mismo recibió provenía del arma que empuñaba Sirhan. Pero que precisamente por eso está convencido de que al Robert Kennedy no lo mató el palestino.
Schrade declaró (tras mostrarse arrepentido de haber esperado 48 años) que: ¨El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y la Oficina del Fiscal del Condado de Los Ángeles (LADA), sabían dos horas después del disparo fatal de Robert Kennedy que este había sido efectuado por un segundo pistolero y tenían pruebas concluyentes de que Sirhan Bishara Sirhan no pudo hacerlo y no lo hizo. El acta oficial muestra que la fiscalía nunca tuvo un solo testigo -ni evidencias físicas ni balísticas- para probar que Sirhan disparó a Robert Kennedy. Las evidencias, guardadas bajo llave durante 20 años, muestran que el LAPD destruyó las pruebas físicas y escondió las evidencias balísticas que exoneraban a Sirhan, encubriendo la existencia de un segundo pistolero, que fue el que hirió fatalmente a Robert Kennedy¨.
En una investigación de Shane O’Shullivan en el libro ¨¿Quién mató a Bobby¨, se explica que la autopsia de RFK mostró cuatro balazos, uno mortal en la cabeza. Pero además hubo otras cinco personas heridas por distintos proyectiles.
Como había pasado cuatro años y medio antes, el problema a explicar era el derrotero de una de las balas. Porque se computaron 9 disparos de un arma que solo carga 8 plomos. Entonces, en un arranque de creatividad balística, el investigador del caso, Deawayne Wolfer, dijo que el proyectil que impactó en Schrade en la frente había atravesado antes la hombrera de la chaqueta de Kennedy y subió en un ángulo de 80 grados hacia arriba.
El problema es que hay testigos que dijeron que Schrade cayó antes que RFK. Y sobre todo Scharede, afirma que vio cuando Sirhan le disparaba.
Tiempo Argentino, 3 de Abril de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 31, 2018 | Sin categoría
La guerra comercial que Donald Trump lanzó a principios de marzo al imponer un arancel de 25% al acero y 10% al aluminio importados podría no ser tan fácil de ganar como aventuró el polémico empresario en su cuenta tuit. Y no por el reclamo del gobierno argentino, precisamente, sino por las medidas que viene tomando su principal enemigo económico, China, y que explican el trasfondo de aquella bravuconada del mandatario estadounidense.
El lunes, la portavoz de la Cancillería china, Hua Chun Ying, en su habitual rueda de prensa en Beijing, dijo que su país no tiene problemas en negociar con Washington cualquier rebaja recíproca de aranceles, pero que la situación no da para que «una parte haga las solicitudes de manera arrogante y condescendiente; en su lugar, las dos partes deben entablar negociaciones de manera constructiva con un espíritu de respeto mutuo y tratarse como iguales». Y para que quede claro de qué tipo de igualdad pretende la potencia asiática, se presentó oficialmente el contrato a futuros de petróleo en yuanes, la moneda china. Fue en la Bolsa Internacional de Energía de Shanghai y representa el paso más sólido en contra del dólar como moneda de a cambio internacional desde que la divisa estadounidense es el referente para la OPEP, en los años 70 del siglo pasado.
El presidente Richard Nixon lanzó en 1971 una medida económica considerada entonces como osada por lo que significaba para la economía mundial surgida desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. EE UU abandonaba la Convertibilidad del dólar con el oro, establecida por los acuerdos de Bretton Woods, cancelados unilateralmente. Desde entonces el respaldo del dólar ya no es un bien tangible, sino el comercio obligado de petróleo con esa moneda, que paralelamente estableció el presidente republicano con los países productores, Arabia Saudita a la cabeza, más la Venezuela de Rafael Caldera y el Irán del sha Reza Pahlevi.
No sólo por petróleo invadieron desde entonces las tropas estadounidenses, sino por mantener el poder del dólar. De hecho, tanto Saddam Hussein como Muammar Khadafi habían comenzado a negociar petróleo en euros y eso tal vez explique más que ninguna otra cuestión la necesidad de eliminarlos. Para escarmiento de otros que desearan copiarse.
Pero China no es Libia ni Irak. Es ya la segunda mayor economía del mundo y el primer importador de petróleo y derivados. Su poder de compra lo hace un jugador global de peso, pero además a nadie se le ocurriría que a esta altura de los acontecimientos pueda ser invadida como lo fueron aquellos pioneros antidólar.
En septiembre pasado, el Banco Popular de China y el Banco Central de la Federación Rusa firmaron un memorándum para realizar las transacciones de crudo entre ambas naciones en yuanes, con lo que se daba el puntapié inicial para el llamado «petroyuan».
El lunes, tal como estaba anunciado, se abrieron las puertas en Shanghai a las primeras transacciones en esta nueva era. Se firmaron contratos a valores entre 375 y 416 yuanes el barril (unos 65,8 dólares máximo). El total negociado en esa rueda fue de 18,300 millones de yuanes (unos 2896 millones de dólares). No parece mucho, pero los jugadores globales todavía están probando el nuevo mecanismo que puede convertir en breve al juan como la moneda de cambio y reserva internacional. Por ahora el petróleo podrá ser pagado en otra moneda dura o en oro, pero la idea es avanzar hacia la «yuanización».
Por lo pronto, las autoridades financieras chinas tomaron medidas destinadas a la transparencia de las operaciones en moneda local y garantiza que no habrá fluctuaciones importantes del valor relativo en el año. Al mismo tiempo intervino para mantener cierto control sobre las monedas virtuales, cosa de no sufrir algún tipo de ataque especulativo por ese lado.
La debacle del dólar implicaría además, la pérdida de un elemento de presión del que ningún gobierno estadounidense se privó, como las sanciones comerciales y la prohibición de utilizar su moneda para las transacciones. De manera que algunos de los principales exportadores, y que figuran en la lista de enemigos de Estados Unidos, como Rusia, Venezuela e Irán, podrían esquivar esos castigos económicos que ahora les hacen transpirar la gota gorda para conseguir productos esenciales que en el mercado internacional sólo se comercian en la moneda verde. Incluso el bloqueo a Cuba, que Trump reforzó desde su llegada a la Casa Blanca, en contra de las promesas de su antecesor, Barack Obama, podría terminar diluyéndose por inocuo.
Aún falta, pero los operadores internacionales saben que esa es la batalla de fondo que se avecina entre Estados Unidos, China y Rusia.
El envenenado, la llegada del Brexit y las expulsiones cruzadas
La historia del envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal y de su hija Yulia mostró capítulos más enrevesados esta semana.
Por un lado, los gobiernos occidentales se sumaron decididamente a la jugada de la premier Theresa May y expulsaron a más de 140 diplomáticos rusos de 14 países de Europa, Estados Unidos y también de Oceanía. En represalia, el gobierno de Vladimir Putin expulsó a unos 300 diplomáticos de 23 países que cumplían funciones en territorio ruso.
Pero mientras los científicos especializados en armas químicas mantienen su desconfianza sobre el informe británico de que los Skripal fueron atacados por Novichock, un compuesto desarrollado en la URSS, la hija del exagente había comenzado a mejorar y según se indicó, ya no está en estado crítico.
Para los investigadores del caso, los Skripal tomaron contacto con el agente nervioso en el domicilio del exespía, en Salisbury. Dicen haber encontrado restos del neurotóxico en la puerta de entrada.
La primera ministro, en tanto, comenzó una gira por las cuatro regiones que componen el Reino Unido: Inglaterra, Escocia, Gales, e Irlanda del Norte. Es el inicio de la cuenta regresiva por el Brexit y el caso Skripal le da un espaldarazo como para por lo menos no ser abucheada en cada visita. Y quizás logre imponer su figura como garante de la unidad nacional, bastante maltrecha luego de un referéndum que dejó una grieta en la sociedad.
A las 23 GMT del 29 de marzo de 2019, la bandera británica dejará de flamear en edificios de la Unión Europea luego de permanecer por 46 años junto al resto de las naciones del continente.
Tiempo Argentino, 31 de Marzo de 2018
por Alberto López Girondo | Mar 30, 2018 | Sin categoría
El Pultizer es un premio a la excelencia en periodismo, literatura y composición musical con el que todos sueñan cuando empiezan una carrera de comunicación en Estados Unidos. No tanto por el dinero que entrega -son 10 mil dólares, suficiente para un autito no demasiado viejo pero no tanto que permita dejar de trabajar, por ejemplo- como por el prestigio que otorga. Si hasta en un capítulo de Los Simspon, Homero aparece ganando el premio por una página web de chismes. Ni que decir que Clark Kent y Luisa Lane, personajes de Superman, fueron galardonados por trabajos publicados en el Daily Planet.
Pero la calidad periodística que pretendía Joseph Pulitzer -este emprendedor de origen húngaro que compitió en su época con los medios de William Randolph Hearst- no solo parece un valor en desuso sino que incluso puede ser perjudicial para los tiempos que corren. Al menos eso se plantean los trabajadores del Denver Post que en 2013 obtuvieron el Pulitzer en forma colectiva por la cobertura de la balacera en el cine Century de la localidad de Aurora, Colorado, que dejó un saldo de 12 muertos y 58 heridos en el estreno de «El caballero de la noche asciende», la última de la saga de Batman. dirigida por Christopher Nolan.
El diario fue vendido a un fondo de inversiones «buitre» y la foto que publicaron en las redes ilustra sobre el verdadero exterminio laboral cometido por la gente de Alden Global Capital LLC, propietaria de la mayoría accionaria del grupo al que pertenece el principal diario de Colorado. De 184 trabajadores que tenía el medio en 2012, quedaron 99 y se anunciaron ahora más recortes. No hace falta aclarar que las siluetas en negro eran parte del staff que participó en la edición que premió en 2013 la administradora del legado Pulitzer -la Universidad de Columbia- por «su amplia cobertura del tiroteo masivo usando herramientas periodísticas desde Twitter y Facebook hasta video y artículos escritos para capturar una noticia relevante y darle contexto».
El Denver Post tiene actualmente una tirada de unos 400 mil ejemplares los días de semanas y más de 600 mil los domingos. Fundado en 1892, siguió la tradición de los diarios estadounidenses de una interesante independencia de los poderes políticos y económicos que le dio influencia y credibilidad en la comunidad local. Para sus periodistas era motivo de orgullo, como le contó Jesse Aaron Paul a Margaret Sullivan, de The Washington Post, hace unos días, cuando les anunciaron una nueva ronda de recortes de personal. «Cuando empecé a trabajar, en 2014, (tenía 21 años) lo sentí como si hubiera llegado al final de una carretera de ladrillos amarillos «(una figura alegórica de El Mago de Oz).
Pero no parece una época en que el periodismo sea un valor para la dirigencia de un país como Estados Unidos, que se caracterizó por defender las libertades civiles bajo el manto de medios de información que mantuvieron una gran cultura de la ética y la responsabilidad. Así, a los cambios tecnológicos que llevan a que cada vez más ciudadanos se informen a través de internet o las redes sociales, se suma que ya no quedan dueños de medios, como la mítica Katharine Graham, magistralmente interpretada por Meryl Streep en la película Post, de Steven Spielberg.
Según relata Julie Reynolds en The Nation, desde 2004 los especuladores compraron y literalmente disecaron alrededor de 679 diarios locales que tenían un público de 12,8 millones de personas. Lo que escribe a continuación en ese semanario «progresista» creado en 1865 que imprime 187 mil ejemplares y en el que escribieron Albert Einstein, León Trotsky, Martin Luther King y Jean-Paul Sartre, por mencionar a algunos, es demoledor:
«A diferencia de los grandes propietarios corporativos en el pasado, el objetivo declarado de las empresas de inversión no es mantener vivos los periódicos con problemas, sino aspirar los activos y las ganancias y luego disponer de lo poco que queda. Bajo esta estrategia, las salas de redacción de Estados Unidos se redujeron de 46,700 periodistas a tiempo completo en 2009 a 32,900 en 2015, una pérdida de aproximadamente un periodista de cada tres. La Sociedad Estadounidense de Editores de Periódicos dejó de estimar el número de periodistas que trabajan en 2016 porque «los despidos, las compras y la reestructuración son una norma»».
En el caso del Denver Post, la secuencia siguió un curso intermedio. En los 90 quedó en manos de un conglomerado, el MediaNews Group, fundado por William Dean Singleton, que llegó a contar con 53 diarios con una tirada de 2,7 millones los días de semana y 3 millones los domingos. Singleton fue periodista a los 15 años y a los 21 (era el año 1972) compró su primer periódico en Graham, Texas. Luego armó un modelo de negocios que consistió en adquirir medios locales y armar redacciones en distintos distritos para la producción de temas puntuales que servían para toda la cadena. Así redujo costos despidiendo trabajadores que hacían esa tarea en cada sitio y se convirtió en la segunda cadena mas grande de EEUU, detrás del grupo Sinclair.
Pero cayó en bancarrota en enero de 2010 y fue entonces que a precio de ganga el MediaNews quedó en manos de Alden Global Capital, un fondo con sedes en Delaware y las islas Caiman. O sea, poco apegado a pagar los impuestos que corresponden por sus beneficios y su actividad en el país.
Creado en 2007, el Alden es básicamente, como lo definen quienes lo estudiaron en profundidad, un fondo buitre. Tiene compañías de medios pero también participa en financieras y en su cartera tienen bonos de deuda de países subdesarrollados. El fundador es Randall Smith, un personaje de bajo perfil pero mucho dinero que alguna vez deslizó que comprar medios tiene la ventaja de que una vez que uno se mete ya sabe cuáles son los problemas que debe enfrentar. Y suelen ser los mismos: publicidad, venta, costos fijos.
Ese item está bastante complicado en todo el mundo por la competencia de internet y por el cambio de paradigmas de los lectores, aunque en Estados Unidos hay una cultura de la suscripción que facilitó en muchos casos el paso a la asociación digital de los antiguos lectores. La forma de reducir eso que para cualquier administrador (sin visión estratégica diría uno desde el periodismo) son «gastos, es una catarata de despidos que no encuentra fin.
Porque disminuir la cantidad de periodistas implica también disminuir la calidad del producto que se ofrece al lector. Que al cabo de un tiempo deja de comprar el medio, que deja entonces de recibir publicidad, lo que lleva a nuevas reducciones de personal. Mientras tanto, los titulares de los fondos utiulizan el dinero que pueden sacar de cada ajuste a nuevos negocios fuera del periodismo.
Sin embargo, está la necesidad de cualquier democracia de contar con una prensa que le cuente lo que ocurre en su país de manera veraz. Joe Nocera se plantea esta problemática en un artículo para Bloomberg donde trata el declive del Denver Post bajo la tijera de Heath Freeman, el administrador al que delega sea tarea inmisericorde el inversor Smith. La capital de Colorado contaba con tres diarios y ahora queda solo en Denver Post, «con 66 periodistas en una sala de redacción desmoralizada», dice Nocera. Y se pregunta «¿Realmente puedes cubrir un área metropolitana de más de 2 millones de personas con 66 periodistas?».
Paul, el joven del Denver Post que habló con la cronista del Washington Post, tiene para esto una reflexión que puede aplicarse a cualquier empresa o incluso estado que expulse personal aduciendo que eso beneficiará el negocio o servirá para ganar en eficiencia. «¿Cómo te ayuda el corte de una pierna para seguir corriendo?»
Tiempo Argentino, 30 de Marzo de 2018
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