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Taiana: «La pérdida de entusiasmo en la integración regional refleja el crecimiento del individualismo»

Taiana: «La pérdida de entusiasmo en la integración regional refleja el crecimiento del individualismo»

Jorge Taiana fue vice ministro de Relaciones Exteriores entre 2003 y 2005 y canciller desde entonces y hasta 2010. Participó por lo tanto de una época dorada para la integración regional latinoamericana. Fue en estos años que se dio un nuevo cariz al Mercosur y se iniciaron las tareas de ampliación, con el ingreso de Venezuela. Se creó la Celac y la Unasur, dos organismos sin participación de Estados Unidos, y se puso fin al ALCA, el plan de Mercado Común a la medida del Consenso de Washington.

Hoy la región vive otro momento histórico. Venezuela fue separada del Mercosur y seis países sudamericanos, entre ellos Argentina, anunciaron que suspenden su membresía en la Unión de Naciones Suramericanas, la entidad que surgió en 2008 a partir de la Comunidad Sudamericana de Naciones. Sin embargo, no hubo un gran revuelo tras estas manifestaciones de abandono de políticas que eran de Estado. De estos «olvidos» y de su implicancia para los países latinoamericanos habla Taiana en esta entrevista con Tiempo.

-La mayoría de la gente no tiene la menor idea del Mercosur y Unasur. Se perdió la noción de lo que implicaba un organismo regional donde no participara EE UU. ¿Qué fue lo que pasó?

-Me parece que lo que perdió impulso por un lado fue la integración. La integración no sólo como una vieja aspiración de la Patria Grande sino como un camino, una estrategia para resolver buena parte de los problemas que tenemos en el país. Y eso es algo que no solamente está vigente sino que está mucho más vigente. Si antes la integración era una opción, hoy me parece que es una necesidad si queremos aspirar a un desarrollo sustentable, lo cual en este mundo globalizado, financierizado y de grandes corporaciones no es una tarea sencilla. Paradójicamente esa importancia de la integración que fue muy alentada en la primera década de este siglo por un conjunto de presidentes y que llegó a cambiar el Mercosur y a ampliarlo y a generar la Unasur y al Celac, ese impulso está en parte perdido y en parte no tiene visibilidad. Se ha perdido el apoyo notorio de la opinión pública.

-¿Por qué?

-Por varias razones. La crisis financiera, económica y social que se desató desde el 2008 a nivel mundial -que ha vuelto sobre América Latina y se ha sentido mucho más en estos últimos años- ha hecho detener en buena medida a los gobiernos que la impulsaban. El proceso de integración se ralentizó, perdió fuerza. Al mismo tiempo se ha desarrollado una campaña política y mediática que tendió a plantear todo el proceso de integración como una serie de decisiones políticas e ideológicas que no tenían ninguna importancia y que nada tenían que ver con los intereses de los países o de los argentinos. Se lo planteó como una opción ideológica. Veo en muchos comentarios de sectores medios, en el sistema electrónico, sobre la noticia de que seis países suspenden su participación en Unasur: «bueno pero esa era una cosa que habían inventado (Lula da) Silva, (Hugo) Chávez, (Néstor) Kirchner». Lo ven desde una visión muy pequeña, muy chiquita y sin ninguna perspectiva. En parte uno podría pensar que también esta pérdida de entusiasmo en la integración es en cierta medida refleja el mayoritario y masivo crecimiento del individualismo en las personas, en la sociedades y en los países. La idea de que «acá tenés que salvarte vos». Y eso pasa por lo personal pero también por el país individualmente. «Acá tenemos que salvarnos nosotros». Toda otra idea de buscar potenciarse con la ayuda de los otros no está vista ni como muy posible ni como conveniente. Ese es un debate por un lado político, pero también es un debate diría filosófico. Hoy estamos en la región en general en un momento en que los principales medios y las fuerzas políticas que llegaron al poder, los grandes intereses de poder, están insistiendo en el individualismo y en la solución individual, para las personas y para el país. En ese marco obviamente que los esfuerzos de integración, que son complicados, pierden visibilidad, pierden apoyo y quedan como una especie de aspiración abstracta o infantil.

-Lo curioso, al menos en el caso de Argentina, es que la dirigencia política, incluso en el oficialismo, es consciente de que sin Brasil nuestro país no tiene futuro. Hasta los ejecutivos que forman parte del gobierno y el propio presidente tienen vinculaciones o empresas en Brasil. ¿Cómo se entiende esto?

-Ellos ven un tipo de integración. La piensan desde la perspectiva de lo que fue el comienzo del Mercosur en los 90. Lo que se llamaba el «regionalismo abierto», que es básicamente sólo una integración comercial y de las grandes empresas y el sector financiero. Y de hecho para lo único que mantienen el nombre Mercosur es para tratar de lograr un acuerdo con la Unión Europea. Que va a ser un acuerdo, y eso es algo que todos los que estudiamos el tema lo estamos viendo, que si se firma en las condiciones en que estamos, va a ser muy desfavorable para los países del Mercosur; para Brasil y también para la Argentina. Lo que pasa es que este grupo gobernante, más allá de algunos negocios particulares, está muy identificado con algunos rasgos generales del proceso capitalista mundial. Y eso tiene que ver con la financierización, el desarrollo de las grandes corporaciones. El señor (Mauricio) Macri ha sido directivo de una empresa como Sevel, que era Peugeot-Fiat. Y hoy no hay duda de que la negociación que están haciendo con la UE por la industria automotriz va a hacer que buena parte de la industria argentina del sector termine desplazándose a Brasil y nos quede posiblemente la especialización en las pick-ups. Y de autopartes ni hablar.

-¿Sería otra forma de integración?

-Exactamente. Sería la producción en distintas partes, algo que tiene que ver más con la globalización que con una integración pensada para lograr un desarrollo sustentable. Es una integración que supone una gran reprimarización sin un desarrollo de cadenas productivas o de valor que transformen a la región en un espacio con fortaleza, con posibilidad de negociar con alguna fuerza contra los otros espacios que se están creando y que son más poderosos.

-Lo curioso es que para este eje globalizador del que estamos hablando, con Macri y Michel Temer en el poder, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no sería una buena noticia. Con Trump no tienen ninguna para ganar, como se ve con el biodiesel o los limones.

-En ciertos términos es claramente contradictorio lo que ocurre. Por eso en el caso argentino es tan evidente en los pasos de contradanza que da el gobierno, que hace una cosa a favor de los Estados Unidos, mientras ellos hacen exactamente la otra. Por ejemplo, hacen una reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que abre el presidente destacando la importancia del libre comercio. Y el representante de EE UU dice la OMC no sirve para nada, es una porquería y que lo peor es el órgano de resolución de controversias. Algo que si lo miramos en la perspectiva de un país en desarrollo, para lo único que ha servido la OMC es por el mecanismo de solución de controversias. Estos gobiernos intentan una propuesta en un mundo que va hacia otro lado. Lo que pasa es que esa aparente contradicción en el fondo no es tal. Lo sería si ellos buscaran el desarrollo sustentable del país y su socio en el modelo neoliberal no responde como debiera hacerlo. Porque vemos que le rechaza el biodiesel, que son 1300 millones de dólares, y nos venden cerdos pero siguen sin aceptar la carne. Sin embargo, lo que parece que es central para el gobierno es el desarrollo de cuatro aspectos que para ellos son centrales y pasan por otro lado.

-¿Cuáles son esos aspectos?

-En primer lugar el aspecto financiero. En segundo lugar la industria agroexportadora, hidrocarburos o energía en un sentido más amplio, y turismo. Eso es lo central en este gobierno. Y por supuesto, el endeudamiento.

-¿Pero en lo que hace a la industria agroexportadora no somos competidores de EE UU?

-Somos competidores pero en terceros mercados. Al contrario, ahora estamos trayendo soja de EE UU para favorecer a la industria de la molienda.

-¿El endeudamiento también formaría parte de ese proyecto financiero del gobierno?

-Es lo que están haciendo. El gobierno acaba de gastar 1400 millones de dólares para sostener la moneda. ¿Cómo siente a eso el gobierno? Es un récord extraordinario, lo que pasa es que los que están fugando el dinero son ellos mismos. Son sus empresas, son sus socios, son los que están en el gobierno. Es como el debate por las tarifas. Yo miraba el debate en Diputados y para mí es un debate imposible. El gobierno quiere aumentar las tarifas porque los que quieren aumentar son los funcionarios, que son empresarios o empleados de los dueños de las tarifas. Ellos quieren ganar plata, y que los aumentos los paguen los usuarios, así de sencillo. Su pelea por aumentar las tarifas es una pelea por aumentar sus ingresos, por aumentar sus sueldos. Lo que es un escándalo es que los que están manejando las tarifas sean los dueños de las empresas, que en muchos casos son monopólicas u oligopólicas de prestación de servicios.

-Hay legisladores de todos los sectores que son también afines a esta política.

-Es verdad. De todas maneras creo que se va tomando un cierto impulso. Aunque en este debate aparecen cosas muy interesantes. Entre otras cosas, el presidente dice que consumimos mucha más energía que los otros países. Ahora, todo el mundo sabe que el consumo de energía per cápita es uno de los indicadores más importantes del grado de desarrollo y bienestar de una sociedad. Para el gobierno el asunto es al revés. Es como si dijeran «consumimos demasiadas calorías, comamos la mitad así gastamos menos en alimentos». Pero así vamos a tener una población más desnutrida. Esto es lo mismo. El tema pasa por disponer de energía a precios razonables. Y en este país eso existe.

Tiempo Argentino, 26 de Abril de 2018

Natalie Portman despierta el debate por la política de Netanyahu en Gaza

Natalie Portman despierta el debate por la política de Netanyahu en Gaza

Como Padmé Amidala, el personaje que encarnó en Star War, Natalie Portman se enfrenta con la inquina de los poderosos en su lucha por la paz. No se sabe cómo sigue esta saga, pero la decisión de la actriz de no participar en la entrega de lo que se considera el Premio Nobel judío ya generó un revuelo en Israel, la tierra donde nació hace 36 años. No quiere aparecer avalando la política del primer ministro Benjamin Netanyahu, quien iba a hablar en la ceremonia que se llevaría acabo el 28 de junio en Jerusalén. Desde el gabinete hay quienes la acusan de sumarse a posiciones antisemitas.

El Genesis es un premio que otorga una fundación que de ese modo reconoce el trabajo de una personalidad relevante por la comunidad. El lema es que sirva el galarón «como una inspiración para la próxima generación de judíos a través de su destacado logro profesional junto con su compromiso con los valores judíos y el pueblo judío».

Tradicionalmente el monto era de un millón de dólares que el premiado podía dirigir hacia organizaciones benéficas de su elección. Este año la cifra se duplicó gracias al aporte de Morris Khan, un multimillonario nacido en Sudáfrica pero residente en Israel desde 1956. Antes que la protagonista de Cisne Negro lo habían ganado el violinista Itzhak Perlman, el escultor Anish Kapoor, el actor Michael Douglas y el exalcalde neoyorquino Michael Bloomberg.

Sin mencionarlo, una misiva de la representante de Portman daba a entender que los últimos ataques israaelíes contra la población palestina en la Franja de Gaza, que costaron la vida de cerca de 30 personas y cientos de heridos, tienen mucho que ver con esta decisión. ¨Ella no se siente a gusto con la idea de tener que participar en actos públicos en Israel en este momento. No se encuentra en condiciones de asistir a la ceremonia con la conciencia tranquila».

Hija de un médico especialista en fertilidad, Avner Hershlag, y de Shelley Stevens -quien oficia de manager – Natalie Hershlag (Portman era el apellido de su abuela paterna) es la única hija de un matrimonio que emigró a Estados Unidos en 1984. La niña demostró su talento desde los 11, cuando protagonizó junto con Jean Reno la película El asesino perfecto, dirigida por Luc Besson.

Ahora la atribuyen un cierto «veletismo» ya que siendo estudiante de la escuela de Psicología de Harvard, en abril de 2002, envió una carta al periódico universitario (el Harvard Crimson) en la que aparecía argumentando por qué entendía que Israel no era un apartheid. Sin embargo lo que llama la atención en ese artículo es precisamente la continuidad de su pensamiento.

No era un aparthied porque muchos de los dirigentes israelíes eran de origen sefaradí, y por eso provenientes del mundo árabe, o como los llama és respuesta al artículo de otro autor, al que cuestiona- «marrones», en contraposición de los «blancos» o asquenazi.Y además hacía hincapié en que no había forma de distinguir uno de otro desde que el origen es el mismo.

Pero va más allá. «Los israelíes y los árabes son históricamente primos. Mientras no aceptemos el hecho de que somos componentes de la misma familia, nos equivocaremos al creer que la pérdida de una persona no es una pérdida para toda la humanidad».

Ahora desde su cuenta instagram dijo que ¨el maltrato de los que sufren las atrocidades de hoy no está en línea con mis valores judíos. Porque me preocupa Israel, debo oponerme a la violencia, la corrupción, la desigualdad y el abuso de poder».

De inmediato los «halcones» del gabinete de Netanyahu salieron a atacarla con el argumento de que había caído en las manos de una campaña antisemita «que solo busca la deslegitimación de Israel».

La fila de los que denostaron a la actriz pasó desde el diputado Oren Chasan, del conservador partido oficialista Likud, que exigió retirarle la nacionalidad, a la titular de la cartera de cultura, Miri Regev, que la acusó de estar uniéndose «a aquellos que ven el misterioso éxito del renacimiento de Israel como una historia de oscuridad».

La referencia es a una película que marcó el debut de Portman cono directora, Una historia de amor y oscuridad, de 2015, basada en la novela del escritor Amos Oz y realizada con actores israelíes. Oz es un afamado novelista y periodista, fundador del movimiento pacifista Shalom Aishav que propugna la convivencia entre los pueblos de la región y se opone a los asentamientos.

Otro que cargó contra las fuerzas oscuras, pero de un modo mucho más cinematográfico, fue el ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, quien le dice a Natalie-Padmé que no haga como otro de los personajes de la creación de George Lucas, Anakin Skywalker, que «empezó creyendo que los caballeros Jedi encarnaban el mal y que el lado oscuro de la fuerza protegía a la democracia». Y le recomienda: «No permita que el lado oscuro triunfe».

Los detractores, casi al unísono, sospechan que detrás de lo que tildan de «conversión» de Portman está el movimiento BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) una campaña global que pretende elevar presiones contra las autoridades israelíes para que termine la ocupación de los territorios palestinos y los Altos del Golan, tomados en la Guerra de los Seis Días de 1967 y colonizados desde entonces desoyendo disposiciones de la ONU en contrario. La base conceptual de esa campaña es la misma que se utilizó contra el apartheid sudafricano pero también podría decirse que intenta aplicar la misma metodología que los bloqueos y sanciones de Estados Unidos o Europa contra Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Siria, o Rusia.

¨No formo parte del BDS y no lo respaldo. Como muchos israelíes y judíos en todo el mundo, puedo criticar a los líderes de Israel sin boicotear a toda la nación. Israel fue creado hace exactamente 70 años como un refugio para las víctimas del Holocausto, pero el maltrato de aquellos que sufren las atrocidades actuales no concuerdan con mis valores judíos¨, respondió Portman desde las redes sociales. Simplemente, «no quería aparecer como alguien que respalda a Benjamin Natanyahu, que iba a dar un discurso en la ceremonia», aclaró.

Pero su prédica no cayó en saco roto dentro de Israel y el exterior y más bien fue una nueva razón para que los grupos de izquierda o pacifistas volvieran a sentar posición, en el marco de gobiernos y medios influentes sumidos en la prédica belicista y expansionista.

Jeremy Ben Ami, presidente de la organización J-Street, un foro estadounidense en favor de Israel pero pacifista, señaló que «Natalie Portman tiene todo el derecho de escuchar su conciencia y expresar sus preocupaciones cuando se trata de las políticas actuales y la dirección de Israel y su gobierno, preocupaciones que son compartidos por tantos judíos estadounidenses y seguidores de Israel en todo el mundo «.

En términos similares se expresó el rabino Jill Jacobs, de la organización Trua’h, quien le dio las gracias a la protagonista de Jackie «por esta fuerte declaración de que el apoyo a Israel puede y debe incluir oponerse al gobierno actual y a sus ataques a la democracia y la consolidación de la ocupación».

Netanyahu no solo es criticado por su política de expansión de colonias a costa de territorios que para las Naciones Unidas pertenecen al Estado Palestino, sino también por múltiples denuncias en el poder judicial de su país por casos de corrupción.

La negativa de Natalie Portman obligó a suspender la ceremonia que se iba a hacer en julio en Jerusalén.

Hace algunas semanas otra Natalia, pero rioplatense, Oreiro para mas datos, alegó enfermedad para suspender un recital que tenía programado para el 20 de marzo en Tel Aviv. Fue después de que crecieran los pedidos para no avalar con su presencia la política del gobierno israelí en el marco del proceso que un tribunal militar seguía contra la adolescente palestina Ahed Tamimi, de 17 años, presa tras una manifestación contra la detención de menores en una aldea de Cisjordania.

Tiempo Argentino, 24 de Abril de 2018

Daniel Ortega en un brete por una reforma previsional

Daniel Ortega en un brete por una reforma previsional

Que Daniel Ortega no es amigo de Estados Unidos se sabe desde que en su juventud se unió a los grupos antisomocistas que se manifestaban en la Universidad Centroamericana, donde estudiaba derecho. Fue uno de los líderes del Frente Sandinista de Liberación Nacional que puso fin a la dictadura en 1979 y ejerció la primera magistratura en dos tramos: hasta 1990 y desde 2007 hasta ahora.

Que los sucesivos gobiernos estadounidenses lo tienen en la mira a él y a todo lo que huela a sandinismo se sabe desde antes de que los rebeldes tomaron el poder.

Las revueltas que se vienen registrando en estos días en Nicaragua y que causaron unos 28 muertos, para Ortega, tienen como fin desestabilizar a su gobierno y si prosperan, a derrocarlo con un ¨golpe suave¨.

El presidente, reelecto con 2016 con más del 70 % de los votos y con su esposa Rosario Murillo como vice, ve en estas movidas la mano de los servicios de EEUU y de ONGs financiadas desde Washington.

Pero algunos de los ex aliados del FSLN, al igual que varios países, se sumaron para reclamar ¨democracia¨. Lo dijo quien fuera su vice en los 80, el flamante premio Cervantes Sergio Ramirez, y la escritora Gioconda Belli.

El papa, incluso, pidió pacificar los ánimos para evitar más derramamientos de sangre, y desde Managua, Ortega aceptó el convite y desechó una reforma a la ley previsional que había desatado las protestas.

El 16 de abril pasado, el gobierno había aprobado una modificación a la ley que regula el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) que establecía nuevas tasas de aporte a las jubilaciones. En primer lugar, se planteó una suba en la tasa que aportan las empresas de un 3,5 puntos porcentuales hasta llegar al 22,5% en 2020. Paralelamente, los trabajadores pasaban a pagar del 6,25 al 7%.

Pero las protestas se montaron sobre un impuesto del 5% a las jubilaciones.

Los primeros en poner el grito en el cielo fueron los empresarios, pero no por lo que les tocaba en su propio bolsillo sino que alertaron de los retoques a los asalariados o los pensionados.

De inmediato las redes sociales se sumaron en cuotas de indignación crecientes.

El viernes hubo enfrentamientos violentos entre manifestantes y policías o grupos afines al gobierno que dejaron un saldo, según las autoridades, de 10 muertos, y según los opositores, de al menos 28, que es la cifra que establecieron los medios hegemónicos.

Hubo lo que en Venezuela se llama ¨guarimbas¨, dicen en el oficialismo, y saqueos, atribuidos a grupos de encapuchados financiados desde el exterior. En ese marco, un grupo de personas tumbaron un monumento en honor del líder bolivariano Hugo Chávez.

Ante el cariz que iban tomando las cosas, el domingo Ortega anunció que quedaba descartada la reforma y llamaba a sectores de la oposición y a la iglesia católica a sumarse a una mesa de diálogo para resolver la cuestión.

Para Ortega, es indispensable meter mano en el sistema previsional porque está colapsado. Así lo había hecho saber el Fondo Monetario Internacional en 2017. Según el FMI, para el año que viene todo va a estallar a menos que el gobierno suba la edad jubilatoria o el tiempo necesario de trabajo para obtener un retiro. Ortega señaló que prefería una suba porcentual de aportes porque la consideró más equitativa.

Luego del triunfo arrollador en las últimas elecciones, Ortega viene padeciendo una merma en su poder, en gran medida como consecuencia de la situación económica internacional. Por un lado perdió velozmente apoyos políticos como los del kirchnerismo en Argentina, del PT en Brasil o de Rafael Correa en Ecuador.

Además, al tiempo que avanza la recesión de las mayores economías del mundo, tuvo un traspié con el proyecto para construir un canal interoceánico para buques de gran calado.

Pensado como una alternativa al de Panamá, es una vieja aspiración de los nicaragüenses, que a fines del siglo XIX ya habían tenido la posibilidad de convertirse en el paso obligado para los buques que comercian entre Europa y Asia. Pero así como entonces el proyecto panameño resultó ganador, esta vez la competencia era entre los capitales chinos que se presentaron para construir esa obra de ingeniería monumental y los que pretendían solucionar el asunto ampliando Panamá.

El gobierno chino terminó firmando un convenio con Panamá mientras que el empresario que prometía las millonarias inversiones –el costo se estimaba en 50 mil millones de dólares- Wang Jing, parece haber perdido todo en la bolsa de Shanghai. O al menos esa es la información que circuló en los medios.

El gobierno asegura que si bien hay demoras, el proyecto seguirá firme pero los plazos para el comienzo no están claros.

En estas circunstancias, los grupos más derechistas del congreso de Estados Unidos vienen saboreando la posibilidad de una venganza que se la tienen jurada a Ortega desde hace 38 años por lo menos.

En 1981, ante la escandalosa ofensiva del gobierno de Ronald Reagan para derrocar al sandinismo con el apoyo a fuerzas terroristas ¨financiadas en forma irregular por la CIA derivando fondos de la venta encubierta de armas y hasta de narcóticos, en lo que se llamó el «escándalo Irán Contras»- el FSLN denunció el caso en la Corte de La Haya.

El Tribunal internacional falló en 1986 en favor del país centroamericano y condenó a Estados Unidos a pagar una fuerte indemnización –se calcula que debían ser 17.000 millones de dólares- por los daños ocasionados al pueblo nicaragüense debido a la intromisión de ese país en los asuntos nacionales.

Ningún gobierno estadounidense reconoció el fallo y hasta desconocen la exisencia misma de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

En 1990 el sandinismo perdió el poder en elecciones libres y la nueva presidenta, Violeta Chamorro, desistió del reclamo, pero al volver al poder en 2007, Ortega volvió a la carga.

En 2016, desde el Congreso de Estados Unidos comenzaron a elaborar un plan para evitar la reelección de Ortega y dieron lugar a la iniciativa Nica Act. De la mano de Ileana Ros-Lehtinben, notoria líderesa de cuanta propuesta en contra de gobiernos populares surja en el Capitolio, la normativa (NICA es el acrónimo en inglés para Ley de Condicionamiento de la Inversión en Nicaragua) es la vieja receta de bloquear cuentas y dificultar transacciones a gobiernos no amigables con Washington.

De entrar en vigencia, el país quedaría virtualmente estrangulado ya que Estados Unidos es el destino principal de las exportaciones nicaragüenses y de los emigrados proviene el 6% del PBI mediante las remesas. El argumento de la represión de Ortega puede ser una excusa formidable para acelerar ese nuevo bloqueo a un país latinoamericano que no comulga con la Casa Blanca.

Tiempo Argentino, 23 de Abril de 2018

La Justicia brasileña extrema las medidas para aislar a Lula en prisión

La Justicia brasileña extrema las medidas para aislar a Lula en prisión

La imagen del teólogo de la liberación Leonardo Boff a un costado de la puerta de ingreso a la sede de la Policía Federal de Curitiba, donde está alojado el expresidente Lula da Silva, es como para un cuadro naturalista. De campera roja y sentado en un asiento de calle, sus brazos apoyados en el bastón y la mirada perdida, ilustran el desasosiego de un hombre que ya había sido condenado al silencio por Joseph Ratzinger, un futuro Benedicto XVI, por su interpretación de la Iglesia católica en favor de los pobres. 

Al igual que el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, debieron quedarse a esperar un permiso que nunca llegó para ver al mandatario brasileño detenido el 7 de abril. Lula no sólo está detenido en el marco de una acusación que considera injusta, sino que el líder político más importante de la historia brasileña está a merced de la voluntad de la jueza federal Carolina Lebbos, que es quien autoriza las visitas.

Había ocurrido ya con nueve gobernadores que intentaron abrazar al exdirigente metalúrgico y debieron esperar el permiso de ingreso.Lo que sirve de demostración para los partidarios del político que encabeza todas las encuestas para las elecciones de octubre de que castigan a Lula, tratan de bloquear su posibilidad de presentarse como candidato, pero sobre todo lo quieren mantener aislado. 

Pérez Esquivel había tratado de ver a Lula el miércoles y el jueves, pero en ambas ocasiones la puerta del penal permaneció cerrada. El Nobel argentino había hecho dos pedidos, una visita como amigo del exmandatario y la otra como presidente del Servicio de Paz y Justicia (Serpaj). 

En este caso, pidió inspeccionar las condiciones de la prisión para que se cumplieran las «Reglas de Mandela», un protocolo de la ONU para el tratamiento de presos que establece principios como el respeto a la dignidad humana y la prohibición de la tortura y cualquier trato cruel, inhumano o degradante. «Se deberán reducir al mínimo las diferencias entre la vida en prisión y la vida en libertad», dice en uno de sus puntos centrales.

Pero Lebbos, jueza sustituta de la 12ª Circunscripción Federal de Curitiba, que también se encargó de supervisar la ejecución de la condena al empresario Marcelo Odebrecht, sostiene que ¨no hay indicios de violación de los derechos de los custodiados en el establecimiento que se pretende inspeccionar¨.

La magistrada respondió que no desprecia las Reglas de Mandela pero se escuda en que son solo recomendaciones, ¨no imposiciones¨. Más aún, indica que Serpaj no es un organismo fundado en el tratado de Derecho Internacional y no integra la ONU.

Genéricamente, Lebbos se excusa de otorgar el permiso de inspección en que ¨la repetición de esas verificaciones (de las que ya se hicieron tres petitorios) es incompatible con el funcionamiento de la PF y dificulta la rutina de la Superintendencia en relación con los presos¨.

Por tal razón, informó que autoriza visitas de familiares y de abogados los jueves que sean días hábiles y fines de semana. En cuando a los que intenten hablar con Lula para testimoniarle su afecto y su apoyo, responderá caso por caso y a voluntad, ya que entiende que la pena implica una restricción a visitas de políticos.

La situación procesal de Lula, mientras tanto, está pendiente de nuevos recursos en estrados judiciales. Pero sorpresivamente un juez del Supremo Tribunal de Justicia, Marco Aurelio Mello, dio lugar a un pedido del Partido Comunista do Brasil para declarar anticonstitucionales las prisiones con fallos de cámara, antes de una sentencia firme fundada precisamente por la Corte.

De haber una acordada en tal sentido, esto implicaría la liberación de Lula y de varios detenidos por la causa Lava Jato. Y también de un reo muy vinculado al exmandatario, José Dirceu. El que fuera jefe de Gabinete en el primer gobierno del metalúrgico luego de haber articulado las alianzas que le permitieron llegar al gobierno en 2003, había sido condenado a 20 años y diez meses acusado por delitos de corrupción. Ahora una cámara de segunda instancia aumentó la sentencia a 30 años, nueve meses y diez días.

Aecio Neves, hasta las manos

Los mismos que colaboraron especialmente para la destitución del Dilma Rousseff y la demonización de Lula da Silva, operaciones para las que el excandidato del PSDB AecioNeves fue una pieza clave en el Congreso, ahora cuestionan ácidamente al senador. No por moralistas, sino porque como ocurre con la revista Veja, temen que su complicada situación procesal termine por afectar la campaña presidencial del exgobernador Geraldo Alckmin, del mismo partido y el crédito de los medios hegemónicos para suceder a Michel Temer. 

Neves perdió por poca diferencia contra Rousseff en 2014 y desde entonces participó de la estrategia de desgaste sobre su gobierno. Luego encabezó el voto para su destitución en el Senado. Ahora, acusado por haber solicitado una coima de dos millones de reales (unos 590 mil dólares) al empresario de la carne Joesley Batista, será juzgado por el Supremo Tribunal brasileño en causas por corrupción y por obstrucción a la justicia.

La ironía es que el dinero, según cuenta en la grabación subrepticia que le hizo Batista, de la familia propietaria del mega-frigorífico JBS, era para pagarles a los abogados que lo estaban defendiendo en otras siete causas por corrupción. 

Tiempo Argentino, 21 de Abril de 2018

Las dos Coreas pondrían fin a la guerra luego de 65 años

Las dos Coreas pondrían fin a la guerra luego de 65 años

El viernes que viene, cuando los mandatarios de las dos Coreas se vean las caras por primera vez, le pondrán punto final a una guerra que comenzó en 1950 y por la que en los campos de batalla dejó de combatirse en 1953 pero que hasta ahora, por increíble que parezca, sigue vigente. La revelación del diario Munhwa Ilbo, citando a un funcionario surcoreano no identificado, le pone un marco al encuentro que mantendrán el primer ministro norcoreano Kim Jong-un y el presidente surcoreano Moon Jae-in y adelanta la reunión que a fines de mayo, se supone, tendrán Jong Un con el presidente estadounidense Donald Trump. Mientras que muchos entienden la escalada bélica en Siria como el prolegómeno de una nueva Guerra Fría, un acuerdo de paz entre los dos países en que quedó dividida la península asiática sería el cierre de la que precisamente comenzó allí a diseñarse a poco de haberse producido la revolución china.

Es que el triunfo definitivo de las milicias lideradas por Mao Zedong en la guerra civil, el 1 de octubre de 1949, provocó un cataclismo en el tablero político de la región que habían establecido en Yalta algunos años antes el británico Winston Churchill, el estadounidense Franklin Roosevelt y el soviético Josif Stalin.

Esos acuerdos para el reparto del mundo al finalizar la Segunda Guerra Mundial incluían la partición de la península coreana en dos naciones, una al norte del paralelo 38 bajo la influencia soviética y otra al sur, con preeminencia de las potencias occidentales emergentes de aquella contienda.

Pero un gobierno comunista en Beijing cambiaba todo. Corea fue reconocida como país independiente por la ONU en 1947 y al año siguiente se plasmó la división entre el norte comunista y el sur capitalista.

Fue en ese contexto que tropas del norte acudieron en auxilio de militantes gremiales y políticos perseguidos por el gobierno anticomunista y pro-estadounidense de Syngman Rhee. Hubo un acelerado avance de las tropas comunistas pero luego un tambièn veloz repliegue ante efectivos del sur que recibieron el apoyo de fuerzas al mando del mítico general Douglas MacArthur, el mismo que había logrado al rendición de Japón y había instaurado la nueva constitución japonesa, aun vigente.

De pronto entró en escena el nuevo jugador, la China de Mao. MacArthur propuso el gobierno de Harry Truman arrojar bombas atómicas sobre territorio chino. El alocado general fue destituido y enviado a casa. No era la primera vez que MacArthur se convertía en parte del problema y no de la solución para Washington. Fue la última.

Hay un diálogo espeluznante entre un representante del gobierno de Truman y Mao que reproduce Henry Kissinger en su libro más que recomendable (hay que decirlo) del instigador de las dictaduras genocidas en América Latina sobre China. Ese profuso y bien documentado material fue la base sobre la que convenció a Richard Nixon de reunirse con el líder chino para restablecer relaciones diplomáticas y regresar al milenario país al concierto de las Naciones Unidas, en 1972.

El negociador norteamericano le dice a Mao, según Kissinger, que tienen bombas atómicas, como se pudo comprobar en Nagasaki e Hiroshima, capaces de arrasar con China en pocos minutos.

El jefe de Estado comunista, sin inmutarse y quizás con un tono de rosna, comentó: «Pueden matar a 100 millones, 200 millones de personas, tenemos 400 millones más».

Como parte de aquel conflicto en Corea, las naciones occidentales forzaron a la ONU a apoyar una intervención total en para volver a las fronteras del paralelo 38 que habían acordado con Stalin. En ese incipiente organismo internacional las tensiones y las trampas ya habían dado comienzo y a la reunión del Consejo de Seguridad (del que formaba parte la URSS y Taiwán como gobierno reconocido de toda China) no fueron representantes soviéticos, porque no las habían avisado. De modo que se aprobó la intervención militar sin el veto del único que lo hubiese hecho.

Al cabo de una feroz contienda de tres años y un mes, quedaron el los campos de batalla casi cuatro millones de muertos. Fue técnicamente un empate, ya que luego de las embestidas y retrocesos iniciales de cada uno de los bandos, se produjo un estancamiento que a menos que la guerra se extendiera -algo que ninguno quería- no hubiese producido resultados.

El 27 de julio de 1953 se firmó el Armisticio en Panmunjong entre el gobierno del abuelo del actual mandatario norcoreano, Kim Il-sung, y representantes del presidente Dwight D. Eisenhower. Un simple tratado de no agresión que dejó afuera a Surcorea. Para Seul y Pyongyang, la guerra en realidad continúa.

A partir de entonces, las dos naciones crecieron de un modo dispar. El sur, convertido en una potencia industrial de primera magnitud, el norte en una potencia nuclear de riesgo para sus enemigos. Al mismo tiempo fueron registrándose acercamientos y diferencias entre Washington y Pyongyang.

Los pocos avances diplomáticos fueron seguidos por fuertes controversias y amenazas de desatar una apocalipsis nuclear que anotó a cada uno de la dinastía Kim como el «loco de turno» para Washington. La posición más clara sobre esta cuestión fue seguramente la de la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, quien trató por todos los medios de bloquear cualquier posible unidad de Corea. «Un país con el desarrollo industrial del Sur y armamento nuclear del Norte sería peligroso», era su lema.

Donald Trump siguió esa línea, quizás porque montarse en el perfil de un personaje tildado de loco por los medios occidentales lo podría hacer parecer cuerdo, por comparación. Pero sorpresivamente anunció que iba a aceptar una entrevista con Kim Jong-un que se llevaría a cabo a fines de mayo. Kim también abrió el juego a una cumbre con el jefe de Estado sureño, Moon Jae-in.

Seul enfrenta una crisis política de importancia. Moon asumió su cargo en mayo del año pasado. Ganó las elecciones adelantadas de ese año por la destitución de Park Geun-hye, envuelta en un escándalo de corrupción y detenida. En ese affaire aparece involucrado el presidente y heredero del gigante electrónicoSamsung, Lee Jae-yong, condenado a cinco años de prisión.

Kim Jong-un, en tanto, fue acusado por organismos extranjeros de ser autor intelectual del envenenamiento de su hermanastro Kim Jong-nam en Malasia, en febrero de 2017. También lo acusan de haber ejecutado a su tío, Jong Song-thaek, y a otros 15 oficiales de las Fuerzas Armadas desde que llegó al poder por la muerte de su padre, en diciembre de 2011, cuando tenía 28 años.

Tiempo Argentino, 18 de Abril de 2018

Cuba elige presidente y comienza una nueva etapa histórica

Cuba elige presidente y comienza una nueva etapa histórica

Cuba está a horas de ponerle fin a toda una era, la de la generación que tomó el poder el 1 de enero de 1959. Este miércoles, la Asamblea Nacional elegirá al nuevo presidente de la República, el que sustituirá a Raúl Castro y será un representante de las nuevas camadas formadas en el período revolucionario.

La fecha para la elección sorpresivamente se adelantó un día y se mantiene la incógnita sobre quién será el nuevo mandatario cubano. Estos días los cubanos celebraron el 57º aniversario de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, y precisamente este jueves se recuerda la invasión a Playa Girón. Fueron dos acontecimientos no casuales que templaron el proceso iniciado con el asalto al Cuartel Moncada, en julio de 1953.

La Asamblea Nacional estaba convocada para sesionar en febrero, luego de la apertura del período electoral, en noviembre de 2017. Pero los destrozos causados por el Huracán Irma obligaron a poner todos los recursos en la reconstrucción antes que en la elección.

Fuentes diplomáticas sostienen que el nuevo cambio de fecha implica extender las sesiones un día más para llegar al 19 ya con un presidente, un consejo de Estado y todos los nuevos funcionarios nombrados. De este modo, se puede dedicar ese día para iniciar esta nueva etapa con las bendiciones de aquella gesta histórica del 19 de abril de 1961, cuando milicianos y efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias derrotaron a las tropas irregulares entrenadas y financiadas por el gobierno de Estados Unidos.

Con el juramento de los 605 diputados que resultaron electos en 11 de marzo pasado, este miércoles quedara constituida la IX Legislatura. Una vez cumplida esta ceremonia, los presentes elegirán al titular del parlamento y del Consejo de Estado.Esta institución está conformada por el primer mandatario (el cargo es Presidente del Consejo de Estado) , el primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, un secretario y 23 integrantes del gabinete.

Como se dijo, el proceso se inició en noviembre de 2017, cuando fueron electos 11.415 delegados en 12.515 circunscripciones municipales. Esos delegados fueron los encargados de aprobar en cada Asamblea Municipal del Poder Popular las candidaturas a delegados provinciales y diputados.

En las elecciones generales de marzo depositaron su voto más de siete millones de cubanos, alrededor del 85% de los ciudadanos, según la Comisión Electoral Nacional (CNE).

La presidenta de ese organismo, Alina Balseiro, indicó que la nueva Asamblea Nacional está integrada por un 47,44% de dirigentes de base; el 53,22% de sus miembros son mujeres y el 13,22% tienen menos de 35 años.

Esta vez, se producirá una separación de cargos entre el partido y el gobierno. Castro ya había anunciado que este era su último mandato cuando asumió su segundo turno, en 2013. Pero se mantendrá como Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba hasta 2021.

La pregunta del millón es quién será el nuevo Presidente del Consejo de Estado en lugar de Raúl, el hermano del líder histórico de la revolución, Fidel Castro, quien murió el 26 de noviembre de 2016.

El nombre que todos los analistas occidentales tienen en mente es el del actual primer vicepresidente, Miguel Díaz Canel, quien dada la avanzada edad del presidente (86 años) está al frente de los temas cotidianos en la conducción del país desde 2012. Este ingeniero electrónico de 58 años es un cuadro político de relevancia que ya ocupó cargos en el área de Educación.

Pero la elección es secreta y obedece a inclinaciones que no pueden ser tan fácilmente evaluables, destacan los expertos. En ese sentido, es bueno aclarar que no hay encuestas, como en el resto del mundo, que adelanten o yerren en el pronóstico, de modo que podría haber sorpresas, agregan.

Así es que la figura de Mercedes López Acea tomó fuerza en las últimas semanas. También ingeniera, que en su caso forestal, tiene 54 años, es vicepresidenta y para algunos poner una mujer el frente del país no sería una opción a desechar en esta etapa.

Los otros dos nombre que están en el candelero son nacidos apenas antes de la revolución, aunque todos fueron formados desde que Fidel, Raúl, el Che Guevara y el ejército rebelde lograron terminar con la dictadura de Fulgencio Batista.

El canciller Bruno Rodríguez Parrilla tiene 60 años y está en su cargo desde 2009, cuando fe designado por Raúl Castro. Especialista en derecho internacional, es un hombre calmo pero firme en la defensa de los intereses cubanos en el exterior. Es hijo de un dirigente de la primera camada revolucionaria y nació en México.

Otro nacido antes del 59 es Lázaro Espósito Canto, de 63 años. Primer secretario del PC de Santiago de Cuba, protagonizó fuertes cambios en su región a tono con las directivas del gobierno nacional y tiene mucho prestigio en el interior del país. Un haber que también cuenta en un congreso tan amplio y representativo como ese.

Entre los desafíos que deberá enfrentar el futuro mandatario figura profundizar las reformas económica iniciadas por Raúl desde que sustituyó a Fidel, en 2006. Pero además, se encuentra con un clima adverso con Estados Unidos, que a la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca tiró por la borda con el acercamiento que Barack Obama había comenzado en diciembre de 2014 en una histórica conversación telefónica que buscaba poner fin a más de medio siglo de ruptura de relaciones.

El polémico empresario estadounidense reforzó medidas contra el gobierno, entre ellas el bloqueo económico, que tantas dificultades causa en la isla ubicada a apenas 90 millas de territorio norteamericano. Y extendió un bloqueo a Venezuela, uno de los amigos más leales de Cuba desde la llegada de Hugo Chávez a Miraflores, en 1999.

Tiempo Argentino, 17 de abril de 2018