por Alberto López Girondo | Oct 9, 2018 | Sin categoría
Mientras el Tribunal Supremo Electoral (TSE) terminó de confirmar las cifras definitivas sobre el resultado de las elecciones de este domingo en Brasil -con insignificantes diferencias sobre el conteo inicial- los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta mostraron un comportamiento diferente. El ex militar Jair Bolsonaro se relajó -confiado en que el resultado de 46,03% de votos es un colchón irremontable- en tanto que el representante del PT, Fernando Haddad, trata de apurar negociaciones para lograr el apoyo de sectores afines a la centro izquierda, al tiempo que analiza el discurso más efectivo para lograr un triunfo que a esta altura suena muy dificultoso. Por lo pronto, Lula da Silva y Haddad se reunieron en la Superintendencia de la Policía Federal de Curitiba, donde el ex presidente está detenido desde abril pasado. Buscan articular una estrategia de alianzas, ciertamente un frente, para enfrentar el balotaje del 28 de octubre
En principio, Haddad suma al 29,28 % de las urnas un 12,47 de Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, un desprendimiento del PT de vieja data, y los adherentes de Gilherme Boulos, un escaso 0,58 % de sufragios. De ser obedientes al mandato de sus líderes y al contenido ideológico de su voto en la primera fase, son un total de 45.303.493 voluntades. No hubiera alcanzado para superar los 49.276.990 que optaron por el ex capitán del Ejército, pero sí para dejar un ánimo más esperanzador entre los que se oponen a este regreso de los militares a Brasil, aunque sea por la vía electoral.
Los mercados aplaudieron el triunfo parcial de Bolsonaro, pero la preocupación por el tinte neofascista de su discurso y actitudes pro-armamentistas se elevó en un porcentaje similar en los círculos políticos más civilizados de todo el mundo.Al mismo tiempo aparecen algunos datos que fueron desmenuzados en estas horas muestran que el panorama de Brasil es más complejo de lo que a primera vista dejó el comicio del domingo.
Un estudio realizado por el portal G1, el canal de internet de OGlobo, revela que casi la mitad de los nuevos legisladores son millonarios. Destaca el artículo en cuestión que según los datos del TSE, hay 241 diputados federales electos que declaran un patrimonio superior al millón de reales (unos 270.000 dólares al cambio de hoy). Son el 47% de los 513 miembros de la Cámara baja.
La cifra es importante pero conviene aclarar que son menos que el Congreso que termina el 1 de enero de 2019, donde hay 248 políticos millonarios ocupando un curul. Sin embargo, sigue siendo un número escandalosamente superior al registro de las últimas composiciones de la legislatura federal brasileña. Al inicio de la gestión de Lula, en 2003, los millonarios eran 116 y fuero creciendo paulatinamente a cada renovación hasta el récord del 2014.
El de más fortuna personal es el paulista Luiz Flavio Gomes, del Partido Socialista de Brasil (PSB), que declaró 119 millones y asegura estar en contra de la financiación irregular de la política y jura que pagó su campaña de su propio bolsillo. Entre los representantes del PT hay 18 millonarios, mientras que en el partido de Bolsonaro, Partido Social Liberal (PSL), hay 16.
Otro dato relevante que muestra G1 es la composición racial del nuevo parlamento. El Instituto de Geografía y Estadística considera como negro a los afrodescendientes y a los mestizos (pretos y pardos, en portugués) y los califica de acuerdo a la autodefinición del entrevistado en cada censo. Según los últimos estudios, un 55,9% de la población se reconoce como perteneciente a esta categoría genérica, de los cuales 47,15 % son pardos y 8,8 % pretos. Llama la atención que solo el 27,3% de los elegidos este año son negros, aunque entre los que se presentaron como candidatos había un 46,2% que así se definían. A favor de los gobiernos del PT habría que decir que en 2014 el porcentaje era de 24,29%. En números concretos, de 1656 cargos a cubrir, solo 444 pardos y pretos fueron elegidos por la población.
Pero hay otros detalles que también resultan curiosos en este análisis más pormenorizado del comicio. El PT es uno de los partidos que más candidatos federales, estaduales y distritales logró elegir, con 145 postulantes exitosos, de los cuales 40 son negros, un 27,6 % del total, a los que se deben agregar dos que ocuparán bancas en el Senado.
A pesar de su discurso xenófobo extremo, el partido que sustenta a Bolsonaro eligió a 42 negros de 132 legisladores que obtuvieron cargos. Más aún, el 9,45% de los negros que se sentarán en bancas parlamentarias en todo Brasil por el partido del ex militar son negros.
Otro dato que podría decirse que compromete el extremismo de Bolsonaro es que a partir de 2019, crecerá el porcentaje de mujeres. En el Senado federal la cifra se estancó en 13 pero la Cámara de Diputados pasara de 51 a 77 en 2019. Para un país donde más de la mitad de la población son mujeres, esta cifra representa apenas un 15,15 %, son 90 entre los 594 miembros de ambas cámaras. Pero en términos comparativos es un 51 % más que el parlamento actual.
Tiempo Argentino, 9 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 8, 2018 | Sin categoría
España nunca juzgó los delitos del franquismo. A lo sumo hace algunas semanas el nuevo gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE, ordenó retirar la tumba de Francisco Franco del Valle de los Caídos porque resulta una afrenta a la democracia. Cuando un juez pretendió investigar las fosas comunes, fue destituido. Eso fue en 2012 y el magistrado era Baltasar Garzón, conocido por estas costas porque juzgó en su momento al dictador chileno Augusto Pinochet y abrió expedientes también contra militares argentinos. Garzón, en 2008, había caratulado como delito de lesa humanidad a la sustracción de menores y ordenó investigar a presuntos responsables, sancionar a culpables y compensar a las víctimas. Pero tras su caída, el caso que llevaba y que podría haber involucrado a una cifra que algunos elevan hasta 300 mil bebés robados por la dictadura franquista, quedó cajoneado. Desde entonces, los desaguisados en la justicia española en torno a este drama no tiene fin. La última fue la absolución del ginecólogo Eduardo Vela, declarado culpable pero de un crimen prescripto.
Vela, que hoy tiene 85 años, fue encontrado culpable «de forma incontestable” -según el fallo de las juezas María Luisa Aparicio Carril, Ángela Acevedo Frías, María Teresa García Quesada y Ana Mercedes del Molino Romera- de haber entregado en 1969 una bebé a una familia «fuera de los cauces legales» y «sin que conste que hubiera mediado consentimiento ni tan siquiera conocimiento por parte de los progenitores del recién nacido».
La niña se enteró de su origen recién en 2012 y fue entonces que presentó la denuncia. Hoy, a los 49 años, encuentra un sabor agridulce en la sentencia ambigua y controvertida del tribunal. Es que las magistradas entendieron que si bien el hombre es culpable, el hecho prescribió. De haberse mantenido el fallo de Garzón, no hubiese tenido lugar a semejante sentencia ya que es de entender que mientras la mujer, Inés Madrigal, no sabía quién era, el delito se seguía cometiendo. ¿Desde cuándo cuentan el hecho?
En la sentencia de la sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid se determina que «los tres delitos de los que se ha considerado autor al acusado constituyen un conjunto punitivo, por lo que la prescripción depende de la del delito de mayor gravedad de los tres: la detención ilegal». Y según la legislación que se tomó en consideración, el plazo de prescripción para la sustracción de menores es de diez años a partir de que la víctima cumple los 18 años, fecha que se cumplió el 4 de junio de 1987. Madrigal presentó la demanda en abril de 2012.
Madrigal había sido entregada a pocos días de haber nacido en la clínica San Ramón, de Madrid, por intermedio de un sacerdote jesuita, a una mujer de 46 años que no podía tener hijos. La señora Inés Pérez y su marido Pablo Madrigal murieron. El tribunal encontró que el ginecólogo Vela era responsable de haberle quitado la bebé a su madre de sangre y anotarla como hija natural de Pérez.
Hace dos años, otra sala de esa misma Audiencia había determinado que el delito no había prescripto porque se había falsificado un documento, con lo que el daño se mantenía en forma constante. «Se ha vulnerado, y se sigue haciendo, el bien jurídico que protege el delito de falsedad documental», dijeron los jueces de la sección Segunda. «El delito se estaría cometiendo en el momento en que se presentó la denuncia, fecha en la que Inés Madrigal adquirió el conocimiento» de que podía ser una robada.
El caso Madrigal abrió un amplio debate en la sociedad española en torno a los bebés robados en la dictadura, un modelo sobre el que después los militares argentinos tomaron como ejemplo en los 70. El abogado de la víctima, Guillermo Peña, anunció que recurrirá la sentencia ante el tribunal de alzada. «Si la palabra prescripción se hubiese borrado, muchos otros casos tendrían una esperanza de ir adelante», señaló a la agencia AFP Irene Meca, una mujer de 65 años que se enteró a los 15 de que era adoptada.
Según la historia más o menos oficial, el franquismo arrebató los niños a mujeres republicanas que habían sido encarceladas o habían muerto a manos de las fuerzas armadas. Pero también hay una cifra importante de bebés que fueron quitados a sus madres porque, en un clima de pacatería ultracatólica como la que impuso Franco en una dictadura brutal que se extendió entre 1939 y 1975, una madre soltera era un mal ejemplo para la sociedad.
Un caso paradigmático de cómo la democracia actual trató ese drama en estas décadas es el de María Ascensión López, quien denunció a una monja por haber intervenido en su adopción ilegal y terminó condenada por calumnias a pagar una multa de 3000 euros y una indemnización de 40.000 euros a la religiosa Dolores Baena.
López contó en un reportaje al portal publico.es de julio pasado que se enteró que era adoptada luego de que, a la muerte de su padre, una prima la reveló la verdad. “Me dio que no buscara más señas porque no iba a encontrar ninguna”, dice que le dijo la parienta, a la sazón integrante de la orden religiosa de la Caridad, de Almería.
Luego de luchar judicialmente y a través de los medios para dar con su madre carnal, hace tres meses lo único que obtuvo fue un fallo que la sentenció a pagar la multa y que le suspende la pena de prisión si paga antes del año 2020 los 40.000 euros de indemnización. El dinero para la multa y el pago de las costas y de su abogado lo fue juntando a través de diversas organizaciones dedicadas a su misma búsqueda mediante campañas de crowfunding.
“Un compañero me dijo que la verdad no tiene precio –declaró a Público- Claro, imagínate, en ese momento, con el mazazo que acababa de recibir, cómo reaccioné ante esa afirmación. Bastante mal, pero hoy esas mismas palabras las he llegado a hacer mías y es uno de los lemas más importantes para mí”.
Unos años antes, la monja María Gómez Valbuena, “Sor María”, había quedado en el candelero tras haber sido denunciado por la apropiación de bebes durante el franquismo y en los primeros años de la democracia. Había sido denunciada por María Luisa Torres de haberle arrebatado a su hija en 1982.
Torres se reencontró con la niña en 2011 luego de hurgar en archivos y hacer un estudio de ADN. Confirmó entonces que Sor María se la había quitado porque como no estaba casada con el padre, era una adúltera. Valbuena murió en 2013, con tres causas abiertas en tribunales madrileños, a los 87 años.
Tiempo Argentino, 8 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 8, 2018 | Sin categoría
Hay 29.594.036 brasileños que este domingo no fueron a votar, el 20,32% de los ciudadanos registrados, mientras que 3.083.055 votaron en blanco. Si es cierto que los 49.275.358 que optaron por Jair Bolsonaro lo hicieron descontentos con el sistema político y en rechazo a la ineptitud de unos más la corrupción de otros, quizás la expresión más radicalizada de ese antisistema esté entre los 32.677.091 que o no sufragaron por decisión propia o no se sienten representados por ninguno. En ese mar de descontentos buscará Fernando Haddad acortar la diferencia que lo separa del ex capitán del Ejército para dar un zarpazo que lo lleve al Palacio del Planalto.
Cierto que la tarea parece ímproba, son nada menos que 17.933.519 votos de diferencia en esta primera ronda y restan apenas 20 días. Es de suponer, por otro lado, que entre los 25.232.351 individuos que eligieron a otros postulantes, habrá un porcentaje importante que se inclinará por Bolsonaro. Pero nada está perdido y se descuenta que los 13.344.074 que optaron por Ciro Gomes y los 617.115 que eligieron a Gilherme Boulos deberían estar más cerca de la fórmula del PT-PCdoB. Ambos ya dieron señales de que no dudarán en el 28 de octubre, pero no son dueño de las voluntades de sus acólitos.
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Matemáticamente, entonces, no está todo dicho, por más que sus opositores vengan con viento de cola. Lo cierto es que el reemplazante del proscripto Lula da Silva sale del túnel para este segundo tiempo con más de un gol en contra y una tribuna hostil.
Este lunes, las acciones de la petrolera estatal brasileña Petrobras registraban en la bolsa de Nueva York una suba del 14,31% y se cotizaban a 15,9 dólares, mientras que el real se apreciaba un 2,2% frente al dólar. En Brasil, el índice Bovespa crecía un 3,22% y se ubicaba en 84.970,63 puntos. Bolsonaro solo necesitó la promesa de designar como ministro de Economía a Paulo Guedes, un neoliberal radical formado en Chicago, para tranquilizar a los mercados, que entre un neofascista y un izquierdista no tienen mucho prurito.Y prometer mano dura y libre portación de armas para que las acciones de Taurus, fabricante de pistolas, se valorizaran un 19%.
Donde parece haber dudas -quizás solo por ahora- es en los medios más influyentes. OGlobo, que fue la herramienta adecuada para destituir a Dilma Rousseff, comprobó la semana pasada que Bolsonaro no será amigable con el multimedio más importante de América Latina. Fue cuando asistió a una entrevista al Rede Record, su contrincante, en lugar del debate donde estaban el resto de los candidatos. Sabe la cadena de la familia Marinho que en caso de llegar a la presidencia, Bolsonaro brindará apoyo al canal del obispo evangélico Edir Macedo, de la poderosa Iglesia del Reino de Dios.
El Estado de Sao Paulo, a su turno, publicó un editorial donde reconoce que «será una elección muy difícil». Porque, agrega, «de un lado estará el derechista Jair Bolsonaro, un truculento apologista de la dictadura militar; de otro, el izquierdista Fernando Haddad (PT), propuesto por un presidiario».
Estas trabas no deberían acobardar al ex ministro de Educación en una tierra que vio cómo once uruguayos en condiciones similares se llevaron la Copa del Mundo en un Maracaná enardecido en 1950 con el solo expediente de la voluntad férrea de un morocho empecinado que envalentonó a un grupo de jugadores desahuciados y sin la menor esperanza de gloria.
Pero aun en caso de lograr la hazaña, no las tendrá fácil en la presidencia. El PT tendrá la mayor bancada en la cámara de diputados, con 57 bancas. Mala señal, en la actual cámara baja, tenía 70 diputados, y venía bajando desde las anteriores elecciones. El segundo partido con más curules será el de Bolsonaro , con 52 representantes. Pero el ex militar sabe que contará con el soporte irrestricto de la llamada Bancada BBB, por Bala, Buey y Biblia, donde se juntan en tres bloques bastante homogéneos, terratenientes , partidarios del uso armas y evangélicos.
Fueron claves para destituir a Dilma Rousseff en 2016 y lo serán para condicionar cualquier propuesta en el futuro. Se necesitará mucha cintura para no terminar como la ex presidenta, o caso contrario estar de su lado sin tapujos. El PT llegó al poder en 2003 mediante una alianza más o menos estable con estos sectores, fundamentalmente con los evangélicos, pero esa sociedad se terminó abruptamente en el 2015 y desde entonces la estabilidad política de Brasil se fue desmoronando.
Ahora, Bolsonaro se jacta de que no necesita hacer ninguna negociación partidaria para llegar al gobierno, una costumbre brasileña desde la recuperación de la democracia. «A mí ya me apoyan más de 260 diputados del bloque ruralista, gran parte del bloque evangélico y de la bancada de la seguridad (policías y militares). En mis cuentas, tenemos aproximadamente 350 diputados que van a estar con nosotros y, en su mayor parte, ellos son honestos”, dijo.
La elección de este domingo muestra que el golpe de 2016 movió la estructura básica de la política brasileña. Candidatos bolsonaristas lograron crecer en distritos normalmente afines a la centro derecha. Un hijo del ex militar, Eduardo Bolsonaro, fue el diputado que obtuvo mayor cantidad de votos en San Pablo en toda la historia del estado, con 1.751.000 sufragios. De 32 senadores que buscaban la reelección, 24 quedaron fuera de la discusión. Dilma Rousseff, a su vez, no pudo obtener una silla en la Cámara de Senadores por Minas Gerais. Las encuestas la daban segura ganadora del primer lugar, y quedó tercera.
De aquí al 28 el debate será, según el planteo del PT, entre democracia y fascismo, civilización o barbarie. Los números no son esquivos y ahora lo que entrará en juego es el rechazo que cada candidato tenga en cada casa, en cada corazón, como para torcer las voluntades más furtivas.
A Haddad le vendría bien que Lula pudiera dar un espaldarazo más fuerte a su «pollo». Pero el Tribunal Supremo de Justicia ya tuvo dos encontronazos muy fuertes hacia su propia interna cuando un juez autorizó dos reportajes que el presidente y el vice del tribunal denegaron.
Lula proscripto y silenciado por los jueces es una muestra de que el partido se juega en una cancha demasiado inclinada. Pero así se dieron las cosas y así las aceptó la agrupación política fundada por el líder metalúrgico en 1980 para que los obreros pudieran tener una voz en el Congreso.
Tiempo Argentino, 8 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 7, 2018 | Sin categoría
Un sondeo electoral es certero si los estudios previos coinciden con el resultado de las urnas. Ante el yerro flagrante, y más allá de que la sospecha de manipulación siempre está a flor de piel, puede maliciarse inoperancia en el encuestador. Pero hay otro concepto que puede entrar el juego. Los sociólogos suelen hablar de «voto vergüenza» para explicar un comportamiento esquivo y mendaz que se percibe en determinados momentos de la historia política de un país. O sea, la gracia de una encuesta consiste en que el ciudadano responda lo que verdaderamente piensa votar. El No sabe/No contesta da para la especulación. Pero qué pasa cuando el entrevistado miente porque el candidato que íntimamente está más cerca de lo que espera de un dirigente es un personaje denostado por el consenso social generalizado. Qué pasa cuando alguna propuesta representa valores que el conjunto de una sociedad reprueba.
La primera vuelta en Brasil terminó alejada de muchos indicios previos, y puede ilustrar sobre lo que implica el voto vergüenza.
Cuando a Jair Messias Bolsonaro -el ex capitán del Ejército que reivindica la tortura, promueve la libre posesión de armas, la xenofobia, la homofobia, la misoginia- fue acuchillado en un acto en Minas Geraes, los sondeos no mostraron el explosivo crecimiento en la intención de voto que suele darse en este tipo de casos.
La fecha casi fue coincidente con el registro de la fórmula Fernando Haddad-Manuela D´Avila como representación del espacio político que dejaba vacante Lula da Silva, proscripto por el poder judicial. Y la figura del ex ministro de Educación del PT comenzó acrecer al punto de ponerse cabeza a cabeza con Bolsonaro, que a esta altura ya parecía seguro candidato a pasar a segunda vuelta.
En la última semana, los análisis comenzaron a dar señales de que el ultraderechista se había despegado de Haddad y superaba los 30 puntos, mientras el suplente de Lula se estancaba. En el bunker del PT hablaron de una cadena de fake news que se extendió desde usinas «bolsonistas» a través de la plataforma de whatsapp. Bolsonaro ni apareció en el último debate televisado con la excusa de que todavía estaba convaleciente, pero le dio una entrevista a la cadena Rede Record, perteneciente al «dueño» de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Emir Macedo.
Bolsonaro creció mediante noticias falsas, exageradas, aberrantes, que despertaron oscuros sentimientos en el votante. Más o menos como los directivos de Cambridge Analytica dice que hicieron en elecciones en Estados Unidos, el Reino Unido, Argentina y ya habían hecho en Brasil. Pero montado en un componente latente en el imaginario colectivo.
Hablando de estos tiempos de Donald Trump, Robert Scheer, el editor general del portal Truthdig recuerda un oscuro presagio de Christopher Browning, historiador del holocausto y el nazismo, acerca de las similitudes entre Estados Unidos y la República de Weimar, que terminó con la llegada de Adolf Hitler el poder, en 1933. Y en una extensa entrevista, Browning le dice: «lo que hace la política fascista es representar al sistema como corrupto, y cuando lo representas como corrupto, puedes correr contra el sistema incluso si eres increíblemente corrupto. Porque puedes, por ejemplo, decir: ´Mira, el hecho de que sea corrupto me hace un buen defensor de la gente, porque sé cómo funciona este sistema corrupto´».
No es ociosa esta cita, ya que Steve Bannon, un supremacista estadounidense que trabajó en la campaña de Trump y tiene como tarea «darle letra» a todos los ultraderechistas de Europa y América también estuvo en Brasil asesorando al ex militar.
Bolsonaro dice que el error de los dictadores del 64 al 85 «fue torturar y no matar» a los opositores de izquierda y comenzó a ser conocido fuera de su país cuando al explicar las razones para votar por la destitución de Dilma Rousseff dijo que lo hacía por el coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, el que había torturado a la presidenta cuando ella era integrante de un grupo armado, en los 70.
Pero el diputado carioca creció sobre todo tras el desbarajuste político posterior agosto de 2016. Ninguno de los partidos golpistas, ni el PMDB, el socio traidor del PT, ni el PSDB, pudieron sacar provecho de la caída en desgracia del gobierno exonerado. Para colmo, las causas judiciales contra miembros del PT terminaron colocando a la dirigencia que había participado del putch en la misma bolsa.
En esas aguas turbias, Bolsonaro supo captar la indignación moralista que destilaron los medios hegemónicos. A lo que sumó la promesa de que a la inseguridad la iba a combatir a sangre y fuego. En sociedades atravesadas por la violencia este discurso gana adeptos, como se ve en todos los rincones del mundo.
También tuvo apoyo del antipetismo diseminado desde la prensa y dirigentes políticos, muchos de ellos ahora espantados ante la posibilidad de que termine poniéndose la banda presidencial. Bolsonaro tiene el apoyo irrestricto del llamado Partido Militar, un sector de las Fuerzas Armadas que ya no apuesta al desarrollo de Brasil para convertirse en potencia sino que se conforma con ser custodios de los intereses de las elites. Y que se hizo neoliberal porque piensa que para terminar con el populismo y el movimiento obrero lo mejor es no tener industria. Sin ese perro, difícilmente haya rabia organizada. Que de la otra rabia ya se encargan los grupos armados que son el terror de las favelas de todo el país..
El caso es que en las urnas hubo una vergüenza que se perdió. Fue claro en muchos centros de votación, donde partidarios de Bolsonaro se hicieron selfies señalando con la punta de una pistola a quién iba a votar. Exhibir armas de fuego como muestra de los tiempos que vienen. Tiempos de fascismo desembozado.
Muchos brasileños seguramente irán al balotaje con un broche en la nariz. Los que buscan aunque sea un hilito de igualdad y aspiran a una sociedad civilizada, se sobrepasarán a denuncias de corrupción que en estos últimos años atravesaron la agenda pública. Otros, con tal de que la izquierda no llegue al poder, aceptarán Bolsonaro.
Son dos vergüenzas en pugna. La pregunta es qué vergüenza podrá más el 28 de octubre.
Tiempo Argentino, 7 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 7, 2018 | Sin categoría
Durante la campaña presidencial para la reelección de Dilma Rousseff, el «tucano» Aecio Neves aprovechó los ataques de los grupos pentecostales y dijo que la candidata del PT iba a promover la despenalización del aborto. No era la primera vez que Dilma tenía que salir a desmentir ese aserto en un país de honda raigambre machista como Brasil. Ya le habían cuestionado a Lula que los hubiera llevado a elegir a una mujer. Sostener, además, una agenda de género parecía demasiado.
Desde que se ofreció para presidir Estados Unidos, Donald Trump habló pestes de los inmigrantes mexicanos, juró que iba a levantar un muro para que no crucen y que pensaba expulsar a los indocumentados. Así y todo, muchos residentes mexicanos votaron a Trump en 2015. ¿Por qué? Porque Hillary Clinton, además de ser mujer, podía llevar adelante una agenda de género, entre cuyos puntos figuraba la ampliación de la cobertura de salud al aborto, que tiene amparo legal desde un fallo de la Corte de 1973.
El debate sobre el juez que Trump quiere para el Supremo Tribunal, Brett Kavanaugh, tiene ese eje: es un hombre acusado de abusos sexuales que se propone revocar el caso Roe-Wade. Propuesto por otro misógino que puede ir a juicio político por haber silenciado sus desenfrenos con dinero de campaña.
El comicio brasileño está teñido de ese espíritu machirulo. Un candidato que pasó por el Ejército, reivindica la tortura, es xenófobo, pero básicamente misógino y fascista, se enfrenta a una fórmula que integra una mujer joven que sostiene una agenda de género. Y además es comunista.
Jair Bolsonaro tuvo que pagar una indemnización por haberle dicho a una diputada que no la violaría porque es fea. También declaró que es correcto que una mujer gane menos que un hombre por el mismo trabajo porque tienen capacidades inferiores.
Manuela D’Avila, la postulante a vice de Fernando Haddad, suele usar remeras estampadas con la frase «Rebelate», «Nuestras ideas son a prueba de balas», «Mi cuerpo es político» o «Lute como uma garota» (Luche como una chica). A los 36 años, mostró las dificultades de una mujer para participar en política cuando al mismo tiempo, debe criar a un hijo. «Eso, los hombres lo tienen resuelto».
La semana pasada, las calles de las principales ciudades brasileñas y de otros distritos del mundo se llenaron con una consigna: «Ele nao», (Él, por Bolsonaro, no). El excapitán representa lo peor de la política en los tiempos que corren. En Francia, el diario Liberation hizo tapa con la imagen del candidato y junto a la enumeración de sus «virtudes», un fuerte titular: «Y sin embargo seduce al Brasil».
La revista Time compone una imagen de Christine Blasey Ford con frases destacadas de su declaración sobre el ataque sexual de Kavanaugh. «Su testimonio cambió a Estados Unidos», completa la publicación.
El jueves, Bolsonaro dio una entrevista a la Rede Record cuando por el canal de O Globo debatían sus contendientes. Acuchillado en un mítin hace algunas semanas, Bolsonaro dijo que no estaba en condiciones de asistir, pero habló ante la cadena que pertenece a Edir Macedo, obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios.
La alianza con grandes sectores evangélicos es fuerte y complementaria y Bolsonaro propone aumentar la pauta publicitaria para la red televisiva. Los últimos sondeos indican que Bolsonaro trepó al 32% de votos y que Haddad se estancó en el 22 por ciento.
Algunos análisis atribuyen este crecimiento a una catarata de fake news por WhatsApp, el principal medio de comunicación de las clases bajas. En un meme falso, la frase en la remera de Manuela decía «Jesus es travesti». «La izquierda no puede competir con eso», concluye Arnobio Rocha en el portal DCM.
El PT explica el despegue de Bolsonaro en que algunos medios prefieren a un fascista antes que un «trabalhista». Pero puede ser que en ciertos estratos aún pesa más la voz de un machirulo que la de una garota con las remeras bien puestas. Y por ahí plantean la campaña los estrategas de Bolsonaro.
Tiempo Argentino, 7 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 3, 2018 | Sin categoría
Los últimos directores del Fondo Monetario Internacional (FMI) no pueden ser presentados como un modelo de transparencia e integridad. La actual, Christine Lagarde, fue declarada culpable en diciembre de 2016 de negligencia en el marco de una causa por desvío de dinero público en el sospechoso pago de una indemnización a un empresario cuando era ministra de Economía de Francia. El anterior, Dominique Strauss Khan, cayó por un escándalo sexual y había sido condenado por proxenetismo en junio de ese mismo año. Ahora se confirmó en el tribunal de última instancia judicial la condena a cuatro años y medio de prisión contra Rodrigo Rato por apropiación indebida de bienes.
Rato fue director del FMI entre junio del 2004 y octubre del 2007. Fue el hombre que negoció con el gobierno de Néstor Kirchner la salida del default de 2001. La última vez que pisó Buenos Aires fue a hurtadillas, para evitar el rechazo popular, y por apenas 10 horas. Quería que Kirchner y el ministro Roberto Lavagna aceptaran una propuesta para un arreglo con los bonistas según sus términos. No tuvo suerte y en enero de 2006 el gobierno canceló toda la deuda con el FMI para iniciar un período de políticas económicas sin interferencias del organismo internacional.
Los caminos de Rato prosiguieron vinculados al Partido Popular, del que ya había sido vicepresidente de Gobierno y Ministro de Economía en tiempos de José María Aznar en el Palacio de La Moncloa. Dirigió en 2010, a pedido de Mariano Rajoy, el grupo financiero Bankia, que había caído en bancarrota durante la crisis del 2008. Una crisis, como indican sus críticos, se fue gestando mientras él era director del FMI y no fue capaz de ver.
Tampoco tuvo suerte en esta nueva actividad pública, o más bien, le ganó la tentación. Y terminó procesado por varios delitos económicos . El más escandaloso fue la utilización de tarjetas de crédito sin límite para uso personal, las llamadas «tarjetas black». El menos visible para el vulgo ocurrió durante su gestión en Bankia, que según los informes que presentó en 2011 tenía 309 millones de euros de beneficios, pero al retirarse, resultaron en 3000 millones de quebrantos. La revista económica Bloomberg lo puso en la lista de los peores CEOs del mundo en 2012. Ni siquiera entonces sobresalió, estaba en el quinto puesto.
En abril de 2015, Rato fue detenido por los delitos de fraude, ocultamiento de bienes y blanqueo de capitales. Salió a las pocas horas en libertad mientras se sustanciaba el proceso judicial. En 2017 fue sentenciado en la Audiencia Nacional de España a cuatro años y medio de prisión por el caso de las tarjetas black. Este miércoles, el Tribunal Supremo ratificó la condena y Rato tendrá diez días para presentarse espontáneamente para cumplir la sentencia, caso contrario la corte fijará la fecha para capturarlo.
Rato había sido el último director General del FMI en pisar suelo argentino hasta Christine Lagarde. La actual mandamás del organismo de crédito también fue ministro de Economía, en su caso en la Francia del conservador Nicolas Sarkozy, entre 2007 y 2011. Era el fatídico año de 2008 cuando en plena crisis internacional, designó un tribunal arbitral para laudar en un intrincado caso que le venía de rebote.
En 1993 Bernard Tapie era socio mayoritario de Adidas cuando el presidente socialista François Mitterrand lo convocó para formar parte del Gabinete como ministro de Ciudades. Su paso fue efímero y no trascendió sino porque para adherir tuvo que desprenderse de sus acciones en la empresa fabricante de ropa deportiva. El banco Crédit Lyonnais le compró su participación en 315,5 millones de euros, pero al año las vendió por 701 millones. A Tapie le saltó la térmica y denunció que había sido estafado.
No es que el hombre fuera un improvisado. En 1993, siendo propietario del Olimpique de Marsella, protagonizó otro escándalo cuando arregló un partido contra el Valenciennes en un encuentro previo a la final de la Champions Ligue que implicó una fuerte sanción: la pérdida del título de campeón francés, el inmediato descenso a la categoría B y la prohibición de jugar en competencias internacionales por un año.
Con el tema Adidas le fue mejor: el tribunal que nombró Lagarde le otorgó una indemnización de 404 millones de euros a pagar por el Estado. De allí la investigación contra la ministra por «negligencia», ya que no defendió como debía los intereses del ciudadano francés. En 2015 la justicia civil anuló la sentencia arbitral por considerarla fraudulenta y ordenó que Tapie devolviera el dinero.
«El riesgo de fraude se me escapó totalmente», se justificó la mujer que ahora comanda literalmente la Economía argentina y negoció los últimos créditos pedidos por el gobierno de Mauricio Macri. La condena de hace dos años -le hicieron precio, podría decirse- se conoció cuando hacía cinco años que era directora gerente del FMI. Una de las argumentaciones del tribunal para eximirla de pena -el epíteto de negligencia no representa sanción- fue precisamente la «reputación internacional» de Lagarde en ese momento y a que en cuando ocurrieron los hechos había una crisis financiera internacional.
Lagarde había sido elegida para su cargo en el FMI en noviembre de 2011, luego de un interregno de casi dos meses desde la renuncia obligada de su connacional Dominique Strauss-Kahn. En los organismos de crédito internacional es tradición que los directores sean nombrados por consenso entre Estados Unidos y la Unión Europea, que son los socios más fuertes y con derecho de veto, como quien dice. Y normalmente un estadounidense comanda el Banco Mundial y un europeo –preferentemente han sido franceses- el FMI.
También ministro de Economía, durante el gobierno de Mitterrand, este docente de la Universidad de Nancy y militante del Partido Socialista Francés fue en 2007 la opción que en el Fondo consideraron más adecuada para cambiarle la cara a una institución que venía desprestigiada luego del derrumbe de los tigres asiáticos de fines del siglo XX, la caída de Argentina en 2001 y la tremenda crisis del 2008 tras la quiebra del Lehman Brothers. Estallidos que le estallaron a Rodrigo Rato.
El francés, que aspiraba a la presidencia de su país, era alguien que desde la socialdemocracia prometía remover viejas estructuras del FMI anquilosadas en soluciones ortodoxas a problemas económicos que habían llevado regularmente al fracaso. De triunfar, esas mismas soluciones hubiesen servido para aplicar en la Europa. Y ya había tomado partido por el uso de Derechos Especiales de Giro (DEG) como moneda de cambio y reserva internacional en lugar del dólar.
La propuesta de DSK, como se lo conoció en los medios, era revolucionaria para lo que son esos organismos y lo enfrentaba fuertemente con Estados Unidos, que no quería perder la hegemonía de su moneda. Pero resultó víctima de sus instintos desenfrenados. Todo se desmoronó cuando el 14 de mayo de 2011 una mujer que trabajaba en un hotel de Nueva York denunció que había intentado violarla cuando fue a limpiar su habitación.
El 18, DSK renunció a su cargo y también a la posibilidad de presentarse en la interna del PSF. Después saldría a la luz que eran famosas sus participaciones en fiestas íntimas y donde incluso contrataban a prostitutas. Por esa razón fue condenado en junio de 2016 a pagar una multa en concepto de daños y perjuicios a una ONG de lucha contra la prostitución, bajo la figura de proxenetismo. Fue absuelto del mismo cargo en relación a las orgías de las que intervino durante su paso por el FMI porque para los jueces su comportamiento fue de cliente y no de facilitador.
Tiempo Argentino, 3 de Octubre de 2018
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