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Los músicos no quieren a Trump, familiares de las víctimas de la masacre en la sinagoga tampoco

Los músicos no quieren a Trump, familiares de las víctimas de la masacre en la sinagoga tampoco

Donald Trump no para de cometer tropelías. Y a los enemigos que supo ganarse en la prensa en general desde su campaña electoral de 2016, a partir del ataque de un antisemita en la sinagoga Árbol de Vida, de Pittsburgh, que causó once muertos, también debe enfrentar a los propios familiares de las víctimas. Ahora le agregó la airada protesta del músico Pharrell Williams, que protestó por el uso de una de sus canciones, Happy, en un acto en Indiana a horas de esa masacre. No solo porque el tema fue usado sin consentimiento del autor, sino porque precisamente luego de semejante tragedia, «no había nada feliz para festejar».

El sábado, Robert Bowers, de 46 años, ingresó armado con un rifle semiautomático AR-15 y tres pistolas Glock 57 en el templo judío del barrio de Squirlel Hills y disparó a mansalva a las personas que participaban de una ceremonia de bautismo. Ocho hombres y tres mujeres de entre 54 y 97 años murieron en forma inmediata y otras seis resultaron heridas, entre ellas cuatro policías. Luego fue detenido.

Horas más tarde, Trump fue a un acto de campaña en Indiana y utilizó Happy (Feliz) el tema de Williams, como parte del acompañamiento a lo que pretendía ser un festejo.

Pero según el abogado del músico, compositor y rapero, Howard King, cometió dos graves deslices al tocar «Happy», «el día del asesinato en masa de 11 seres humanos de manos de un nacionalista loco». Y puntualiza: «No hubo nada ‘feliz’ respecto a la tragedia infringida a nuestro país el sábado y no se concedió ningún permiso para el uso de esta canción para este propósito».

El tema en sí es lo menos apropiado para un día como el de este domingo.

Para King, además, el intento de Trump era hacer pasar a Williams como apoyando al mandatario, algo lejos de estar en su imaginario. El cantante «no le ha otorgado y no le otorgará permiso para difundir públicamente su música».

No es la primera vez que Trump se enfrenta con músicos por el uso de temas sin autorización para su campaña. La había ocurrido en agosto cuando tomó «Livin’ On The Edge», de Aerosmith y tuvo que enfrentar la protesta de Steven Tyler, el líder del grupo. Neil Young, Rolling Stones y hasta Queen resultaron como acompañantes de Trump sin haberlo autorizado y mucho menos, sin tener la menor intención de resultar asociados a su administración.

Pero el ataque en Árbol de Vida también generó su propio alboroto contra el presidente y dentro de la propia comunidad judía. La primera reacción de Trump no fue de condolencia con los familiares de las víctimas sino para cuestionar que no tuvieron guardias armados para defenderse del ataque. «Si tuvieran algún tipo de protección dentro del templo, podría haber sido una situación mucho mejor. Ellos no lo hicieron … Este es un caso en el que si tuvieran un guardia armado dentro podrían haberlo detenido de inmediato, tal vez no hubieran matado a nadie, excepto a él tal vez «.

Partidarios del presidente tuitearon, algo que escandalizó en las redes, que las puertas del templo estaban durante toda la semana cerradas pero ese sábado estaban abiertas y por allí pudo entrar tranquilamente el homicida.

La matanza de Pittsburgh desnudó también la interna entre los miembros de la comunidad judía de Estados Unidos y en Israel mismo. La sinagoga Árbol de Vida pertenece a un grupo de los más liberales y entre las motivaciones del asesino algunos señalan la posición de esa comunidad frente al drama de los refugiados e inmigrantes. De allí el encono que despierta Trump entre ellos y que generó el rechazo a la visita que hizo este miércoles al templo, ubicado en Squirrel Hills, un barrio de población mayoritariamente judía pero con grandes componentes musulmanes y cristianos que conviven desde hace décadas sin diferencias.

Franklin Foer, un periodista de The Atlantic descendiente de una prominente familia judía de Washington, señaló que las palabras del presidente en contra de los inmigrantes destilaron el odio en las redes sociales y elcriminal, de profesión camionero y sin antecedentes, que creía que los judíos estaban detrás de la entrada de inmigrantes indocumentados. Foer incluso llamó a que la comunidad rechace a los sponsors judíos de Trump, a quein acusa de haber despertado sentimientos de idio que ahora no encuentran cauce civilizado. “Su dinero debe ser rechazado, su presencia en las sinagogas no es bienvenida. Han puesto en peligro a su comunidad“.

Se sabe que Bowers tenía tendencia antisemita, pero el discurso xenófobo de Trump contra la inmigración centroamericana parece haber despertado sus peores instintos. Es que en un rincón de la sala de ceremonias de la sinagoga había información publica sobre voluntariado en comités de refugiados e inmigrantes de parte de la organización Sociedad de Ayuda para Inmigrantes Hebreos (HIAS), una institución creada en 1881 en Nueva York para ayudar a los judíos que huían de los progroms del régimen zarista. Y que ahora aplica su plataforma para proteger a los que emigran de todo el mundo sin importar color ni credo.

Lo explica muy bien a New York TImes Mark Hetfield, presidente de HIAS. «Solíamos dar la bienvenida a los refugiados porque eran judíos. Hoy HIAS da la bienvenida a los refugiados porque somos judíos «. Un cartelito en la sinagoga de Pittsburg decía «Mi gente también era refugiada».

Por lo que parece, Bowers culpó a HIAS por la caravana que intenta cruzar al frontera sur, alentado por el mensaje de Trump, al que, por otro lado, dijo admirar.

En Israel, en tanto, el líder de la oposición, Avi Gabbay, dijo que luego de esta matanza «los judíos de Estados Unidos deben emigrar a Israel, porque esta es su casa». Si es por la estadística, razones no le faltan. Datos de la Liga Anti-Difamación (ADL), indican que los incidentes antisemitas aumentaron un 57 % ciento en Estados Unidos en 2017. También registran un peligroso incremento de grupos neonazis en un país que tiene un fuerte componente racista y supremacista.

Para el Southern Poverty Law Center, otra ONG estadounidense, el ataque en Árbol de Vida recuerda la matanza de 9 afrodescendientes en una iglesia de Charleston en 2015, o la de seis sikh en el templo Oak Creek de Wisconsin en 2012 o el asesinato de cuatro niñas negras en Birmingham, Alabama, en 1963.

«¡Presidente del odio, vete de nuestro estado!» y «Trump, renuncia ya al nacionalismo blanco», decían pancartas cerca de la sinagoga del Árbol de la Vida, contra la presencia de Trump. «Simplemente da mucha rabia que pueda ocurrir un crimen de odio así aquí y que el líder de nuestro país no denuncie el antisemitismo, no denuncie el nacionalismo blanco, no denuncie el neonazismo. Y ese es el problema», dijo a la agencia AFP Joanna Izenson, una de las manifestantes.

En su defensa, voceros oficiosos de Trump deslizan que su hija Ivanka se hizo judía al casarse con Jared Kushner, qiue por otro lado es uno de sus asesores privilegiados. Y que ordenó el traslado de la embajada en Israel a Jerusalén.

Tiempo Argentino, 31 de Octubre de 2018

Chicana de EE UU ante una nueva votación contra el bloqueo a Cuba

Chicana de EE UU ante una nueva votación contra el bloqueo a Cuba

El gobierno de Cuba denunció una maniobra de Estados Unidos en la ONU para justificar el bloqueo cuando se avecinaba una nueva votación -que siguiendo la tradición de las últimas sesiones, será casi unánime- de la Asamblea en contra de esa medida tomada en 1962 y que afecta a la economía de la isla.

Este miércoles, como sucede desde 1991, se iba a realizar la votación sobre el reclamo cubano, que en los últimos años había llevado a 191 apoyos a la posición de La Habana y solo dos en contra, el del propio EEUU y el de Israel.

Solo hubo un cambio den 2015, luego de que el entonces presidente Barack Obama reanudó relaciones con el gobierno de la Revolución. En esa ocasión, tanto EE.UU. como Israel se abstuvieron, pero los votos favorables a Cuba permanecieron incólumes: todo el resto del mundo, nada menos, se opone al bloqueo económico, financiero y comercial que en casi 60 años provocó daños estimados en 933.678 millones de dólares en el intento de sofocar la experiencia socialista.

Los perjuicios causados son más sensibles en los sectores de mayor impacto social, como la alimentación, salud, educación, derecho al desarrollo, y daños en el comercio exterior y las finanzas, según los informes oficiales.

Desde que asumió Donald Trump, recrudeció una política que Obama había reconocido como equivocada y el nuevo mandatario echó para atrás muchas de las medidas de alivio y de recuperación del relaciones encaradas por la gestión del demócrata. Por eso en 2016 se repitió el esquema en la ONU: 191 votos contra el bloqueo y dos a favor de Washington.

Ante el nuevo escenario, hace unas semanas la embajadora de EEUU en ese organismo, Nikky Halley, presentó su renuncia alegando cansancio tras cuatro años como gobernadora de Dakota del Sur y dos como representante diplomática.

Pero curiosamente también argumentó que había que saber «cuándo dar un paso al costado». El traslado de la embajada estadounidense en Israel a Jerusalén y el bloqueo a Cuba son dos cuestiones controvertidas que Halley tuvo que defender a capa y espada.

Ahora, cuando todavía Trump no designó al reemplazante, la representación estadounidense se dio empuje para presentar, en consonancia con el endurecimiento de las relaciones, una serie de ocho enmiendas al documento presentado por la delegación cubana.Esto implica aque deberán votarse primero esas enmiendas y luego la demanda cubana.

Para el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, se trata de «crear un pretexto para endurecer el bloqueo y tratar de presentar la ilusión de que hay apoyo internacional a esa política. EEUU busca disturbar, consumir tiempo, crear confusión y dificultar la adopción de la resolución que pide el fin del bloqueo contra Cuba», declaró a la prensa.

En un tuit, el nuevo presidente cubano, Miguel Díaz Canel, escribió que la Casa Blanca intenta «manipular a la opinión pública, a los Estados y debilitar el apoyo de la comunidad internacional a la Resolución contra el bloqueo».

«El año pasado, revertimos la política de Obama sobre Cuba en la ONU, que no defendía a Estados Unidos cuando Cuba nos condena», se justificó ante la agencia AFP un diplomático estadounidense que pidió mantener el anonimato. «Este año, damos un paso más, usando enmiendas para ilustrar por qué nuestra posición contra la dictadura cubana aún existe», agregó.

Para tener en cuenta de qué vienen esas enmiendas que propone el gobierno de Trump, una de ellas habla de poner fin a las restricciones a la libertad de prensa, otra señala que La Habana viola las metas de desarrollo sostenible de la ONU por la «ausencia de mujeres en los órganos de tomas de decisiones más altos». También señala la falta de independencia judicial y la prohibición del derecho a huelga.

A días de la elección de médio término, crucial para que Trump pueda mantener el control de ambas cámaras legislativas, esta chicana parece un intento por seducir a los grupos anticubanos que todavía pululan en Miami y a los votantes más extremistas.

Tiempo Argentino, 31 de Octubre de 2018

La UBA aprobó un reglamento criticado porque atenta contra la enseñanza interdisciplinaria en Medicina

La UBA aprobó un reglamento criticado porque atenta contra la enseñanza interdisciplinaria en Medicina

El Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA) aprobó por 23 votos a favor y 6 en contra un reglamento que al decir de sus críticos, es discriminatorio y afectará la enseñanza interdisciplinaria que por fuerza debe mantener una facultad de Medicina, como ocurre en todo el mundo y como viene ocurriendo hasta ahora. Además, esa disposición, que obligará a que solo puedan dar clases en esa casa de estudios los egresados de Medicina, representa un ataque contra el Convenio Colectivo de Trabajo, que rige las relaciones laborales en el país y que, por lo que parece, no tiene vigencia en el ámbito docente.

Jorge Geffner es doctor en Bioquímica, investigador en el Conicet en el área de Inmunología y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Además, integra en Consejo Superior de la UBA y es uno de los que se opuso al nuevo reglamento que, según explica a Tiempo, «tiene carácter discriminatorio ya que solo podrán inscribirse en los concursos para cargos auxiliares los egresados de Medicina, aunque sea para dictar una materia básica».

También podes leer: Rechazan una resolución que impide a egresados de otras facultades dar clases en Medicina de la UBA

Geffner señala además que en todo el mundo, «en escuelas de medicina como las de Harvard o Baltimore, sin ir más lejos» en esa etapa del aprendizaje de un aspirante a médico dictan cursos biólogos, bioquímicos, químicos, psicólogos. Es decir, los que estudiaron especialmente cada una de esas disciplinas como una materia principal y pueden aportar una mirada más integradora.

Cristina Ibarra es también investigadora en el Conicet y es quizás la mayor experta con que cuenta el país en Síndrome Urémico Hemolítico, ese mal que aqueja a los niños pequeños por comer carne no suficientemente cocida, para decirlo en términos sencillos.Para Ibarra, el nuevo reglamento mantiene una línea que en la UBA parece ser tradición, como es la de no reconocer la ley de Contrato de Trabajo.

«Un docente auxiliar tiene que concursar su cargo regularmente», esto implica que si no lo llegara a ganar se tiene que ir a su casa sin derecho a indemnización ni a antigüedad alguna. Pero si lo gana, debe comenzar nuevamente de cero para todas las evaluaciones sobre su desempeño.

El reglamento, que había sido aprobado en Medicina hace diez días, indica que esos cargos iniciales (auxiliares de 1ª y de 2ª, jefes de trabajos prácticos), deberán ser cubiertos por médicos. En la UBA se hizo una modificación al proyecto original, ya que era tan restrictivo que solo aceptaba egresados de esa misma casa de estudios. Ahora, podrían concursar recibidos en cualquier facultad de Medicina de la Argentina.

El argumento de Geffner para oponerse es contundente en cuanto a la limitación que plantea el reglamento. «Desde 2010, el 70% de los premios Nobel de Medicina no son médicos». «

Si no hubiera esa interdisciplinariedad, se perderían los aportes que pueden hacer especialistas en otras disciplinas que son indispensables para la formación de una persona que deberá atender la salud de la población», agrega Ibarra.

Tanto Ibarra como Geffner son egresados de bioquímica pero estudian cuestiones relacionadas con la medicina y, además, son titulares de cátedra en esa facultad. La disposición no los afectaría directamente, porque solo contempla el caso de los auxiliares. Pero, irónicamente, reconocen que si hubiese estado en vigencia cuando se incorporaron a la universidad pública, nunca hubieran podido llegar al cargo que hoy ocupan.

Y casi al unísono, también recalcan que esta normativa «será como retroceder 100 años en la enseñanza académica, es como ir hacia antes de la reforma universitaria». Ibarra estima que van a llover pedidos de amparo de docentes cuyos cargos estarán en peligro.

Tiempo Argentino, 30 de Octubre de 2018

Era el populismo, estúpido

Fue una arremetida épica, pero no alcanzó. Ahora habrá que apechugar con un gobierno del que no se espera nada bueno para las mayorías populares y para la democracia en general. Sin embargo, nadie llega al 55% de los votos sin el apoyo de una parte importante de esas mayorías que sufrirán políticas como las que promete Jair Bolsonaro, de mano dura y sin miramientos.

En favor del ex capitán, de 63 años, corresponde decir que no se calló conceptos que hasta no hace tanto eran mal vistos en el discurso político de casi todo el mundo. Palabras que no le hubieran aportado voluntades en ninguna contienda, fueron calando en el imaginario popular como una salida a medida que las realidades cotidianas se fueron haciendo cada día mas complejas para la gente común.

En el caso de Brasil, el segundo gobierno de Dilma Rousseff empezó una debacle fruto de una crisis del sistema capitalista que arrastró a la economía brasileña como lo hizo con la de toda la región. La respuesta de la presidenta del PT fue tomar algunas medidas propias del neoliberalismo y desmentir en los hechos las promesas electorales de no hacer recortes antipopulares.

Eso generó en sus propios partidarios el desconcierto y el enojo de muchos que terminaron mirante la caída de la presidenta en un impeachment amañado por la derecha más acérrima como si fuera algo ajeno. Ya el gobierno del PT había dejado de ser sentido como propio.

El día del tratamiento del juicio político a Rousseff, Bolsonaro saltó a la fama internacional. Hubo diputados que votaron contra Dilma por la Biblia, por Dios y contra el marxismo -algo muy alejado de esa gestión- pero el polémico legislador por Río de Janeiro lo hizo recordando al coronel de la dictadura que había torturado a la presidenta en su juventud, cuando fue detenida como integrante de un grupo guerrillero.

A los sectores democráticos de todas las sociedades occidentales les cuesta creer que un discurso semejante pueda ser carta de triunfo en una elección. Sin embargo, las pruebas en los países más «avanzados» muestran que hay algo que se perdió en el sentido común actual. Y gran parte de la culpa, en Estados Unidos y Europa, la tienen los partidos socialdemócratas, que fueron rompiendo los compromisos básicos que formaron parte de su ideario. Si todos hacen neoliberalismo, qué más da que el candidato se diga de derecha o de izquierda.

Si en Estados Unidos un candidato que juraba terminar con las guerras en Irak y Afganistán y traer los soldados nuevamente a casa se desdice a poco de entrar en la Casa Blanca, como hizo Barack Obama desde 2009 en adelante -recordar que le habían dado el Nobel de la Paz en diciembre de ese año por sus promesas- qué más da quien ocupe el Salón Oval.

No debería extrañar que en este escenario pululen los grupos de la derecha extrema, como pasa en Italia, Francia, Holanda, Gran Bretaña, Alemania, o que llegue al poder Donald Trump. Personajes o partidos que encarnan desembozadamente idearios racistas, misóginos, antidemocráticos y que allá reciben el nombre de «populismo».

En América Latina populismo siempre fue otra cosa, y los gobiernos del comienzo del siglo XXI tenían otras características. A diferencia de Europa, donde había un Estado de Bienestar que la izquierda no dudaba en entregar en el altar de la estabilidad de los mercados, hubo presidentes que intentaron romper con esa lógica neoliberal.Lula da Silva fue uno de ellos.

Pero la crisis que estalló en 2008 arrastró también a las economías latinoamericanas. El viento de cola de los altos precios de las commodities culminó en un huracán en contra. Azuzado además por un enemigo que no pudieron superar en los medios de comunicación y en los poderes judiciales. Lo sabía Edward Snowden cuando reveló que los servicios electrónicos estadounidenses vigilaban a la presidenta Rousseff y a Petrobras, el mascarón de proa del despegue económico del Brasil «trabalhista».

Lo que vino después fue la andanada de denuncias y procesos por corrupción en Brasil primero, pero desde allí se diseminaron en el resto del continente. Petrobras, las constructoras Odebrecht y Camargo Correa se había extendido en toda al región y era natural que en su caída arrastraran a todos.

No se trata aquí de indagar en culpas y responsabilidades con los casos de corrupción en concreto, que los hubo, sin dudas. Pero es bueno recordar que la Italia del Mani Pulite, en los 90, dejó en el poder al empresario Silvio Berlusconi, -multiprocesado por corrupción- mientras en el camino fue perdiendo relevancia en el concierto de las naciones y ahora, con una alianza de gobierno integrada por un partido xenófobo, ya no tiene ni su principal industria, la Fiat, internacionalizada y con bases en Amsterdam y Londres. Lejos del Milán de su nacimiento.

Dicen que de un laberinto se sale por arriba. En el caso de Brasil, se salió por la extrema derecha. Dicen que Bolsonaro es fascista. Pero es un modo de fascismo diferente al que muestran los libros de historia. Es un modelo individualista, al uso de los grupos evangélicos que lo apoyan y ante los que se hizo bautizar como Messias de segundo nombre. y de los sericios de inteligencia que le aportan ideas.

Bolsonaro tiene entre sus mentores a un estadounidense que fue también promotor de Trump, Steve Bannon. Ideólogo de esa nueva derecha «sin culpas», Bannon se jacta de haber aconsejado políticamente a Víktor Orbán en Hungría, Mateo Salvini en Italia, al Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia y mantuvo reuniones con los hijos de Bolsonaro en Nueva York.

Bannon (Bolsonaro) apunta a un populismo opuesto «a las élites globalistas que han pasado a llevar la soberanía de países individuales y el valor de la ciudadanía». Bannon, de 64 años, declaró hace unos meses a la CNN que en breve “el mundo se verá obligado a elegir entre dos formas de populismo: el de derecha o el de izquierda. El centro está desapareciendo, eso es un hecho”.

Esa fue el sabor amargo que dejó la elección brasileña. Era el populismo, estúpido, podría parafrasearse. Pero el latinoamericano.

Tiempo Argentino, 28 de Octubre de 2018

«Si Lula hubiera sido candidato, no estaríamos hablando de Bolsonaro»

«Si Lula hubiera sido candidato, no estaríamos hablando de Bolsonaro»

Tiempo Argentino –¿Cómo se llegó a este escenario en Brasil?

Ariel Basteiro: –Yo creo que hay un nivel de cansancio de la sociedad brasileña en los últimos dos años del gobierno del PT y además se debe analizar que todas las sociedades son fácilmente manipulables a partir de los medios de comunicación. Hubo una tarea muy planificada para imponer otro candidato que no fuera el PT. Llegaron hasta a encarcelar e ilegalizar a Lula. Pudo haber errores en los sectores más progresistas de Brasil pero hay una responsabilidad también de la sociedad. No se entiende ese giro a la derecha cuando hace dos años votaban una propuesta de izquierda y resulta incomprensible que aquellos que votaron con la propuesta de Lula de garantizar cuatro comidas por día para todos los brasileños hoy se trastoque en que hay que meter bala a los pobres. Ese clic no es analizable desde el punto de vista político sino sociológico o psicológico.

Ricardo Romero: –Yo creo que hay que analizar lo que pasó con Petrobras. El descubrimiento del Presal, los recursos petroleros del fondo del mar, convierten a Brasil en un país petrolero, no con petróleo. Ese es el punto neurálgico de acumulación de capital en ese país y creo que el establishment no quiere permitir que esos recursos los apropie el Estado y el esquema de distribución social sino en forma privada y en forma de negocios. Es esos términos están haciendo cualquier cosa para sostener el poder político y el gobierno. Entre eso figura anular a Lula y todas sus políticas incluso de transparencia. Por el Lava Jato fue posible a partir de una ley de ese gobierno que destraba el sistema de corrupción en esa empresa. Lo que al establishment le sale mal es construir un candidato más o menos propio, porque Bolsonaro no es lo que ellos querían. Más allá de que la verborragia de Bolsonaro la van a poder controlar.

Monique Lemos: –Estuve en la primera vuelta en Brasil y lo que más escuché fue «nosotros queremos cualquier cosa, menos el PT». La sociedad está enojada. Desde el golpe a Dilma hasta ahora se construyó un monstruo que es la corrupción y la concentran toda en el Partido de los Trabajadores, aunque en el Lava Jato están casi todos los partidos involucrados. Además vi algo, incluso en mi familia, que la gente se identifica con las cosas que Bolsonaro dice. Mucha gente tiene prejuicios, discrimina, es racista y había una represión a esos sentimientos en un país como el nuestro donde hay 80% de afrodescendientes. Ahora todo eso se liberó, muchísima gente piensa igual que Bolsonaro, sus votantes son fanáticos. No quieren a la comunidad LGBT, no quieren saber nada con los afrodescendientes. Yo los escuché y hablan con emoción cuando escuchan «tenemos que meterle balas a todos». Se identifican ante la aparición de una propuesta extremadamente diferente a una que ellos odian entonces «nace una estrella». Oscura pero estrella al fin. Además él no usa de los medios televisivos, tiene 1500 grupos de WhatsApp y se maneja desde allí, con memes e informaciones, cero contenido. Es una imagen fuerte, una frase de impacto y listo. Además hace campaña en las iglesias evangelistas. Un domingo en San Pablo en una iglesia evangelista hay como cinco o seis mil personas y lo que el pastor dice ahí es ley. Otra cuestión es la de la seguridad. Brasil es uno de los países más violentos de América Latina y esa propuesta de «vamos a dejar tranquilas a las madres brasileñas que sus hijos van a volver de la escuela seguros» cala hondo, a pesar de que es una mentira. Por otro lado, hay una propuesta de impuesto a las ganancias a la gente pobre que es una locura.

Alcira Argumedo: –Yo creo que es producto del espíritu de la época. Estamos en tiempos muy oscuros y la crisis internacional después de 30 años de globalización neoliberal pegó incluso en los países centrales. Entonces, hay una crisis muy similar a la del ’30, donde aparecieron Hitler, Mussolini, Franco, las dictaduras y los gobiernos de derecha acá. Porque este fenómeno está creciendo en Europa de una manera muy preocupante. Tenés en Hungría, Polonia, Austria, Italia, gobiernos claramente fascistoides. Lo específico de Brasil, que de alguna manera tiene que ver con Argentina, es que gobiernos como los de Lula, Néstor Kirchner y Cristina se movieron mucho sobre el auge del precio de las commodities. Cuando a partir de 2012 estos vientos de cola  empezaron a caer hay que ver cómo eso impactó. El petróleo cayó de 120 dólares a 34, y más allá de las distancias entre Chávez y Maduro, son condiciones muy diferentes. A ello se une el incremento de la violencia. Los estudios criminológicos señalan que la población en condiciones de pobreza que se vuelcan al delito es el 1 por ciento. En condiciones muy críticas puede llegar al 1,5 o 2 por ciento. Lo cual habla muy bien por el 98 o 99% de estos sectores populares que buscan otro camino. Pero un 2% en Argentina,  con 15 millones de pobres, te da 300 mil personas volcadas al delito. Después, hay una política cultural de largo plazo de EE UU elaborada por los tanques de pensamiento ya en la época de Reagan, que  dice que EE UU no va a tener la hegemonía cultural de América Latina hasta que no logre desarticular los lazos de la religiosidad popular que van desde el umbanda hasta la Teología de la Liberación, y cuya característica es ser fuertemente comunitarista, con valores de cooperación y solidaridad. La estrategia era tratar de promover una religiosidad individualista como la de EE UU. Ojo que estas iglesias evangélicas no tienen nada que ver con las iglesias protestantes. El tema es que trabajan sobre la base de la salvación individual. Esto se vincula con eso que vos decías sobre la manipulación de conciencia. Una de ellas es lo que la neurociencia llama «conciencia reptil», que es la más inconsciente que tenemos: lo que se hace sin pensar. Es ahí donde juegan, con mensajes cortos. Esto se suma a lo que hizo el Papa Juan Pablo II, que en su anticomunismo furioso desarticuló las comunidades de base, desplazó a los sectores más avanzados de la Iglesia de América Latina que fueron los obispos brasileños y habilitaron esta problemática cultural. Porque están en los medios de comunicación, en las entrañas de los barrios más humildes y han desarrollado una política de cooptación que ahora tienen 40 millones de fieles en condiciones de votar. A todo esto se le suman niveles de violencia mucho mayores en ese país y eso explica la idea de la mano dura con el agregado de que la dictadura militar en Brasil fue muy distinta. Ellos, en la segunda etapa no intervinieron universidades. Todo esto más allá de los errores y el cansancio que puede haber existido.

RR: –Yo sumo dos cositas. Una es que a pesar de los pesares sobre los partidos políticos el único que sobrevive con una bancada importante, 52 diputados, el 10%, es el PT. Los otros partidos del establishment se desplomaron y surge esta banda rearticulada de Bolsonaro. O sea que hay una rearticulación de los partidos políticos que habrá que ver cómo quedan. Por otro lado, hay 80 y pico de diputados de la bancada evangelista pero los que van a jugar fuerte son los 74 diputados que vienen del Ejército. Y el Ejército jugó un papel importante en la logística de WhatsApp. No llegaba cualquier mensajito. A mí me sugerían votar a Ciro (Gomes) diciendo que Haddad no ganaba. No me iban a sugerir que votara a Bolsonaro. Esta logística de servicio de inteligencia la proveyó el Ejército.

AB: –Me genera inquietud pensar que si Lula hubiera sido candidato no estaríamos hablando de Bolsonaro y estaríamos diciendo que el pueblo brasileño reconfirmó su visión de izquierda y progresista. Por eso pienso que las estructuras políticas tienen muy poco que ver en Brasil de hoy.  Que el votante es más proclive a ir detrás de grandes líderes que detrás de algo más ideológico.

TA: –A propósito de eso queríamos preguntarles cuánto creen que incide la campaña judicial mediática, la llamada lawfare.

AB: –Creo que fue fundamental en el hecho de sacar a Lula de la cancha, sabiendo que era el que tenía el mayor nivel de apoyo en todos los sectores. El juez Moro y acá Bonadio son proyectos armados en laboratorios de los grandes centros de inteligencia norteamericanos. Moro fue a prepararse, le bajaron línea de cómo hacer el proceso. De hecho Bolsonaro lo propone para la Corte de Justicia. Ese es un elemento que también se esta viendo en Argentina, en Ecuador y se verá en todos los lugares donde haya líderes molestos para el poder.

ML: –Es un plan que viene desde hace por lo menos tres años. Porque tenés que articular el Congreso, el Senado, sacar a Dilma, articular el Lava Jato para que en tiempo récord se consume el proceso de Lula  y sea preso justo antes de anotarse en la lista de candidatos. Eso se ve, está muy bien armado, quién va preso, quién no va. El plan fue sacar a Dilma y a Lula, si no Bolsonaro no llegaba.

RR: –A mí me tocó estar en San Pablo el día que Dilma ganó la reelección y la gente del PT ya decía que el PMDB (el partido de Michel Temer) estaba preparando un golpe. El mismo día.

AA: –Yo creo que eso se enmarca además con la situación de EE UU a nivel internacional, porque creo que está perdiendo aceleradamente la disputa hegemónica con el bloque chino-ruso. Ha perdido su hegemonía en los países menores de Asia, en África con la Ruta de la Seda, que propone inversiones cuantiosas en autopistas e infraestructura. Yo veo un repliegue muy similar a la época de los ’70 después de perder la guerra de Vietnam, que llevó a la ola sincrónica de golpes militares en América Latina. Acá hay una nueva estrategia de golpes blandos con otros instrumentos, esta cosa de la ingeniería social, la utilización de los principios de la propaganda de Goebbels, como el de la contraposición, que es achacar al enemigo los propios defectos. Por ejemplo, la lucha contra la corrupción, que en Argentina pretende encarar justo Mauricio Macri.

TA: –Una de las declaraciones de Bolsonaro era que no descartaba una intervención militar en Venezuela. ¿Ven alguna posibilidad de que América del Sur termine sumida en una tragedia como esos países de Medio Oriente?

AA: –En los hechos se ha militarizado América Latina. Por un lado está la cuestión del calentamiento global y la escasez de agua potable y por el otro un arco de bases militares estadounidenses rodeando la Amazonia y acaban de poner una en la Triple Frontera, por el acuífero Guaraní; otra en Tierra del Fuego, que es para el control de los glaciares y la Antártida; y otra en Neuquén, para control de los yacimientos de petróleo. Hay un esquema de bases importante. El gran problema que tienen con Venezuela es el apoyo de las Fuerzas Armadas al gobierno de Maduro.

AB: –Yo creo que Bolsonaro se va a posicionar con EE UU y si le piden que vaya va a decir que sí, aunque va a acompañar. De todos modos, hace un par de días me quedé tranquilo de una manera muy particular. En un reportaje con (Andrés) Oppenheimer, el presidente chileno Sebastián Piñera, le contaba abiertamente la conversación que venía de tener con Trump en la que el mandatario de EE UU comentaba que cuando habían invadido Panamá había un ejército muy chico del otro lado, pero que en Venezuela hay 300 mil militares armados y otros 300 mil de reserva. Nadie sabe en qué puede terminar una invasión a Venezuela. Me llamó la atención que lo dijera abiertamente.

RR: –Acciones internacionales puede haber, pero hay cierto nacionalismo en el Ejército que me produce cierta reserva, porque mantienen cierta visión desarrollista. Tienen ciertos esquemas de autonomía sobre una visión más internacionalista. Porque todas las bases que hay en la región están rodeando a Brasil pero no están allí. Un detalle en esta cuestión geopolítica.

AA: –(Henry) Kissinger tenía el concepto de «satélite privilegiado». La India en Asia, Nigeria en África y Brasil en el sur. En ese contexto Argentina debía desindustrializarse, por un lado por una cuestión de eficiencia empresarial, y por el otro para quebrar la resistencia de los trabajadores. Esto se inicia con la dictadura, se consolida con el menemismo y Cavallo, y ahora vuelven.

ML: –Yo creo que hay que mencionar al candidato a la vicepresidencia de Bolsonaro, que es (Hamilton) Mourão, un general del Ejército, yo tengo más miedo de él como militar con su discurso, que de Bolsonaro. No le creo nada a Bolsonaro, es una máquina de hablar pavadas, se olvida de lo que dijo la semana pasada y si no se lo señalan dice otra cosa, es un títere. Está porque su imagen convence y va. Pero yo tengo más miedo de Mourão. Y entre ellos mismos tienen conflictos en sus ideas autoritarias y militares, entonces si esos dos llegan al Palacio y entre ellos no logran tener una mínima sensatez yo creo que pueden intervenir Venezuela, Uruguay, apoyar proyectos de intervención.

AB: –Mourão es general, rango mayor a Bolsonaro, hay que ver si no le respeta el grado.

ML: –Claro, Bolsonaro era capitán. Mourão fue expulsado del Ejército y desde ahí hace 28 años es diputado y consiguió en ese tiempo insertar sólo dos proyectos insignificantes. Uno de ellos es de congelar por 20 años toda la inversión en educación y salud en Brasil.

AA: –Al mismo tiempo se corría la idea de que si llegara a ganar Haddad ellos planeaban hacer un golpe militar.

ML: –Y sí, es que van a estar estas dos posiciones.

TA: –Brasil siempre se caracterizó porque las cúpulas, las elites fueron capaces de negociar, ¿de qué manera ese establishment podría frenar los impulsos más irracionales de Bolsonaro y Mourão?

ML: –Yo creo que si se juntan con la gente de Ciro Gomes, que es más de centro, de Marina Silva, que tiene su importancia y ahora finalmente salió de la neutralidad y también con PSOL que es el partido de (Guilherme) Boulos, en un diálogo sin diferencias y de un proyecto en común, podríamos llegar a frenar algo, al menos algunas propuestas más serias, como por ejemplo poner una tasa al impuesto a las ganancias a quien gana dos sueldos mínimos, que es una locura.

AA: –¿Cómo está jugando Fernando Henrique?

ML: –Al principio estaba neutral, después se sumó al «Él no», y eso supuestamente era que iba a apoyar a Haddad, pero ahora dice que no apoya a ninguno de los dos. Pero también es interesante ver cómo el PSDB y el MDB fracasaron, perdieron fuerza. La disputa tradicional entre el PT, PSDB y el MDB no existe más, hay una nueva disputa. Y la gente ahora está empezando a entender. Yo escuchaba en Brasil a la gente preguntar qué es fascismo, qué es socialismo, qué son esos ismos. Ahora la gente se despertó a la política de una manera increíble, por un lado negativa, porque apoyan a un candidato innombrable, y por el otro es como despertar una conciencia política que no había en las bases.

RR: –Hasta hace poco se decía que si llegás al gobierno en Brasil tenés que armar el poder a partir de una coalición, y además, que no gobernás sin el PMDB, ahora llamado MDB. El tema es justamente que el MDB hoy se desestructuró.

TA: –Más que nada la pregunta refería a esa idea que hay en EE UU del Estado Profundo o la influencia del establishment empresarial, que muchos de ellos están en el Lava Jato también.

RR: –Ahí apunto, cuando (Fernando) Collor de Melo intentó hacer un esquema por encima de lo que quería establishment, le hicieron el impeachment. Cuando Dilma estaba gobernando por encima del establishment, por izquierda, vino el impeachment. Entiendo que acá se reconfigura el Parlamento. Bolsonaro tiene un esquema cruzado no de partidos políticos sino de bloque…

TA: –Dice que 350 diputados son suyos.

RR: –Sí pero concentrados en una articulación de militares y la Iglesia Universal, que darían cierta posibilidad de gobernabilidad de coalición. Ahora, cuánto le van a limitar algo que salga más allá de la lógica de lo que quiere el establishment, es una discusión. Sí obviamente lo van a condicionar desde el Parlamento, porque es la caja de resonancia de la política brasileña, ni siquiera la dictadura militar lo pudo cerrar, tiene mucho peso.

AB: –Y una muestra de eso es que Lula quizá fue el único que, por su condición de sindicalista, pudo entender que en una mesa de negociación se pueden conseguir acuerdos, fue el único que le dio gobernabilidad por tejer esas relaciones de todos con todos y era Lula el único que lo pudo hacer y que lo podría haber hecho a futuro. Con Bolsonaro posiblemente explote todo en poco tiempo.

AA: –¿Creen que Bolsonaro podrá hacer una política más similar a Menem?, porque tengo la sensación de que en el marco de este repliegue de Estados Unidos y su reindustralización, no sé si no quiere consolidarse como el proveedor industrial de todo el continente. Entonces sería como eliminar el «satélite privilegiado», incluso eliminar el potencial industrial de Brasil de manera tal de hacer una nueva estructura neoloconial de producción industrial.

RR: –Es una buena diferencia con Collor de Melo, que tenía una burguesía industrial paulista en auge, que es la que lo desplaza, junto con una oligarquía terrateniente nordestina en decadencia. Con el PT esa oligarquía dejó de estar en decadencia, son los agrobusiness, y en términos económicos pasa a ser una clase importante en los procesos de negociación y que puede ser una tensión hacia qué modelo de Brasil se está orientando: al modelo industrialista o a un esquema de inserción internacional en la lógica de proveer productos agrícolas.

ML: –Las propuestas económicas del plan de gobierno de Bolsonaro son de Paulo Guedes, quien será el supuesto ministro de Economía, un Chicago Boy, un tipo con formación en EE UU, que va a la privatización a full. Tiene como 30 a 35 propuestas de privatización inmediatas.

TA: –Uno diría que ese Brasil desarrollista generó un Lula y ellos no van a querer a otro Lula nunca más. Y para eso lo mejor es no tener industria.

AA: –Paradójicamente los dos países que se han vuelto más proteccionistas y críticos son EE UU y Gran Bretaña, que fueron los reyes del neoliberalismo, con (Margaret) Thatcher y Reagan. Yo no sé hasta dónde EE UU quiere ser el polo industrial y tener a América Latina como retaguardia estratégica.

TA: –¿Un triunfo de Bolsonaro revitaliza a Macri? ¿Cuánto influye en la política argentina?

AB: –En la previa decíamos que un eventual triunfo del PT abría la posibilidad de que los sectores populares en la Argentina volvieran a rearmarse para ganar la elección en el 2019. Una derrota del PT no es la mejor noticia para nosotros ni para la región.

AA: –No sé porque es un poco grosero. Juntarse a Bolsonaro con las barbaridades que dice, para un tipo que es igualmente facho pero más hipócrita… ¿te imaginás que diga las cosas que dice Bolsonaro? Las chicas del 8M lo cuelgan. No lo puede decir.

AB: –De todos modos la Cancillería argentina en la primera vuelta ya felicitó al ganador.

TA: –¿Hay posibilidad de que el PT revierta este panorama o ya se considera imposible?

AB: –Yo creo que es muy difícil, las encuestas más optimistas están dando 57 a favor de Bolsonaro. Había alguna alegría porque mejoró 4 o 5 puntos, pero hay que levantar 14 puntos.

RR: –El mejor escenario era 55 a 45 (a favor de Bolsonaro). Hoy está en 14.

AB: –Yo creo que no hay tiempo material para poder revertir esto. Sobre todo en una sociedad no politizada, que recién ahora se empieza a interesar.

RR: –Ojo, el PT retuvo el 30% histórico, es un partido con una banca de 50 legisladores, va a transitar un recomienzo. Además tener un líder muy fuerte y centralizar todo en Lula limitaba al PT, la crisis política tiene que ver con esa lógica de coaliciones que tuvo el lulismo, muy centrista en el armado con el MDB, que es el que llevó a la corrupción y es el que se termina llevando puesto al PT y a Dilma.

AA: –Hay que ver si esto es viable históricamente, puede durar cuatro o cinco años de tiempos oscuros, pero no tiene viabilidad histórica por la restricción de derechos. Da la sensación de que es inviable. Fijate que la salida de la crisis del ’30 tuvo dos vertientes: una el New Deal de Roosevelt, acompañado por empresarios que no eran precisamente buenas personas, como Henry Ford, pero eran inteligentes y vieron que había que redistribuir la riqueza a gran escala. La otra salida fue la de Hitler. Yo no sé cómo estamos entre estos dos niveles. Hay que ver si la situación de EE UU es de un imperio consolidado o está viviendo lo que (Arnold) Toynbee llamaba «el espejismo de la inmortalidad», y es que los grandes imperios y los poderes mundiales acostumbrados a ejercer el poderío durante un cierto tiempo no pueden percibir que se están desarticulando sus bases de sustentación. Mi sensación es que esto no tiene viabilidad histórica y que hay un imperio en decadencia.

AB: –Hoy al PT lo agarró mal parado todo este momento. Yo estuve hace un mes en San Pablo en el encuentro de la CUT y me sorprendió la falta de militancia, de movilización, el desapego a la participación de la gente, quizás ibas hace 20 años y veías al PT moviendo cuadras y cuadras de gente, la CUT necesitaba una cancha de fútbol para hacer una asamblea. Hoy está todo muy adormecido. Esto va a jugar contra la posibilidad de levantar esos 10, 12 puntos y no solamente eso, sino el después, porque Lula seguramente va a seguir preso siete u ocho años, hagámonos a la idea de que probablemente pueda morir en la cárcel. Y en el tema de quién rearma el PT tampoco hay capacidad de alguien que pueda convertirse en continuador. El problema de los procesos latinoamericanos es la falta de delegación de los líderes hacia otros.

ML: –Sí, es muy difícil que Haddad gane, pero hace pocas semanas arrancó una campaña que se llama «vira (cambia) voto», cada votante del PT tiene que conseguir cinco votos, y eso está increíble, en menos de tres semanas tenemos 3 millones de seguidores de la página de Instagram.

AA: –Puede ser que de pronto ocurra, porque en las encuestas bajó tres o cuatro puntos.

AB: –Qué linda sorpresa sería.

ML: –Las encuestas vienen siendo muy sospechosas. En primera vuelta daban a Dilma primera en el Senado, quedó cuarta. Esperaban que el puntaje de Ciro Gómes fuera altísimo y subió apenas un punto. Yo tengo esperanza y además creo mucho en Haddad y en su equipo, en Manuela (D’Avila). Está muy preparado, tiene una maestría en Filosofía, un doctorado en Economía, fue uno de los mejores intendentes de San Pablo.

RR: –Es que Bolsonaro tampoco es exactamente lo que quiere el establishment y a Haddad lo verían con más capacidad de negociación, en el buen sentido, de acuerdo y coalición, que a Bolsonaro, que puede ser impredecible.

AA: –Si hubiese tres semanas más, sería distinto el panorama, podría darse.

AB: –Si la elección hubiese sido en un mes más, creo que se llegaba.

RR: –Algunos creen que fue un error demorar tanto el retiro del nombre de Lula.

TA: –Pero apostaban a que Lula pudiera encabezar…

RR: –Apostaban y también estaba la discusión sobre quién era el relevo.

ML: –Había mucha discusión dentro del PT.

Tiempo Argentino, 28 de Octubre de 2018

Amenazan a la periodista que reveló la campaña de fake news de Bolsonaro

Amenazan a la periodista que reveló la campaña de fake news de Bolsonaro

La periodista brasileña que reveló el apoyo de empresarios que financiaron la campaña de fake news en favor de Jair Bolsonaro recibió amenazas de muerte para ella y su hijo, le hackearon sus cuentas de redes sociales y su celular. Mientras tanto, el candidato ultraderechista anunció que en caso de ganar la presidencia, convertirá a diario que publicó la información, el Folha de San Paulo, en su enemigo y tratará de arruinarlo quitándole las pautas publicitarias oficiales.

Patricia Campos Mello es especialista en internacionales y de esas periodistas que no rehúyen meterse en medio de guerras y conflictos para contar el otro lado de la trama, el de la gente que no decide políticas bélicas pero padece sus consecuencias.

Fue corresponsal de O Estado de San Paulo en Washington y luego incursionó en Sierra Leona, Tanzania, China, India y Siria en extensos reportajes, algunos de los cuales volcó en libros. Luna de miel en Kobane es la historia de una pareja que se conoció por internet y que le sirve para mostrar la violencia desatada en los ataques del Estado Islámico. «Si hay personas viviendo en lugares considerados tan hostiles, lo mínimo que puedo hacer por ellos es ir allá, oírlas y hacer que el mundo conozca sus historias», explica.

India, de la miseria a potencia y ¿El mundo tiene miedo a China? Nosotros también, son investigaciones sobre el crecimiento de las dos potencias asiáticas. Campos Mello fue galardonada en Brasil y también con el premio Rey de España. Pero su primera gran cobertura fue una del 11 S de 2001 en Nueva York.

En ese momento no trabajaba en periodismo, pero vivía cerca de las Torres Gemelas y aquel día fue a hablar con la gente de la calle. En una entrevista que le hicieron hace un par de años dijo que lo que más le impactó fue el caso de una familia musulmana que montó un hospital improvisado en su cafetería para socorrer a las víctimas de los ataques. «A la semana siguiente -le dijo a shemeansbusiness.fb.com- esa misma familia pasó a ser agredida con insultos y escupidas porque a causa de su apariencia fueron asociados al terrorismo».

Algo así le pasó ahora luego de publicar la semana pasada un artículo en Folha de Sao Paulo, donde es columnista especial. En ese texto, producto de otra de sus investigaciones, muestra que un puñado de empresas compró paquetes de ataques masivos de mensajes por WhatsApp contra el PT. «La práctica es ilegal, ya que se trata de una donación de campaña por empresas, algo prohibido por la legislación electoral, y no declarada», puntualiza Campos Mello.También viola reglas de juego limpio en una campaña.

De inmediato el ataque masivo lo sufrió ella en su cuenta de WhatsApp, con no menos de 220 mil mensajes amenazantes desde 50 mil contactos. Contactada por Tiempo Argentino, Patricia Campos Mello dijo que no puede dar entrevistas. «Lo siento, no puedo hablar con nadie por recomendación de los abogados. Están amenazando a mí y a mi hijo». En los ataques cayeron también los dos colaboradores que participaron de la investigación.  

Para el diario, la amenaza fue más explícita y de parte del propio candidato, que en cuanto a la periodista había declarado que él no puede saber lo que harán cada uno de sus partidarios. Así, en un tuit, Bolsonaro dijo que «la mamada de la Folha de San Paulo se va a terminar, pero no con censura. El dinero público que reciben para hacer activismo político se va a secar y además, con su credibilidad por el sumidero y sus informaciones tendenciosas menos serias que una revista de chistes».

Más allá de estas bravatas, intelectuales de todo el mundo manifestaron su rechazo al postulante a la presidencia brasileña que reivindica la dictadura militar y la tortura. Entre los más destacados figuran Noam Chomsky, Bernard-Henri Levy, Juan Villoro, Gael García Bernal, Juan Manuel Serrat y Alejandro Sanz entre los foráneos, Chico Buarque de Hollanda, Caetano Veloso y Walter Salles entre los brasileños, y por el lado de los argentinos, la ex canciller Susana Malcorra, Adolfo Pérez Esquivel, Claudia Piñeiro y Beatriz Sarlo.  

En cuanto a Campos Mello, periodistas de todo el mundo le brindaron su adhesión y también agrupaciones defensoras de los Derechos Humanos y de la mujer. Representantes legales del diario -uno de los más antiguos y respetados de Brasil, y no vinculado al PT, por si hiciera falta aclarar-  acudieron al Tribunal Superior Electoral (TSE) reclamando a la Policía Federal que investigue las amenazas contra su personal.

Tiempo Argentino, 25 de Octubre de 2018