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Macron y Trump llegan a Buenos Aires entre el humo de los gases

Macron y Trump llegan a Buenos Aires entre el humo de los gases

Entre el humo de los gases lacrimógenos y la amenaza de más incidentes y represión, el presidente Emmanuel Macron llega a Buenos Aires para la cumbre del G-20 acosado por el rechazo generalizado al aumento en el impuesto a los combustibles. Donald Trump viene con un clima similar pero en las fronteras, donde miles de inmigrantes esperan encontrar el hueco para poder cruzar hacia Estados Unidos. También fueron recibidos por gases y balas de goma.

Las protestas en Francia fueron creciendo desde mediados de mes, cuando residentes en el interior del país, en su mayoría campesinos pobres y pobladores de las capas sociales más bajas salieron a manifestarse contra el incremento en un impuesto que en los papeles era una medida progresista y en favor del medio ambiente. En efecto, desde el 1 de enero, el gobierno se propone una vuelta más de tuerca fiscal sobre los combustibles fósiles, que este año subieron 7,6 céntimos en el diesel y 3,9 en las naftas. y desde ese día subirían 6,5 y 2,9 céntimos por litro respectivamente.

Parece poco para los valores que se manejan por estas costas, pero como dijo uno de los manifestantes entrevistados por el diario británico The Guardian, «fue la paja que rompió la espalda del camello».  Es que la chispa fue estallando a través de las redes sociales en esos sitios del país galo donde dejaron de circular transportes públicos y la única forma de trasladarse es con sus propios vehículos. De ahí que utilicen para distinguirse los chalecos amarillos fosforescentes reglamentarios para el caso de tener que detenerse en el camino por alguna falla mecánica.

«Tenemos salarios bajos o como en mi caso, no tenemos porque estoy desempleado, pagamos demasiados impuestos y esa combinación está creando cada día más pobreza», se explayó Idir Ghanes, de 42 años y técnico en computación.

Aquí es donde entra en juego la otra variable del plan que viene implementando Macron desde que llegó al gobierno, hace 18 meses, en una segunda vuelta en que era la alternativa del «centro razonable», contra la populista de derecha Marine Le Pen. Porque este joven mandatario -está por cumplir 41 años- viene del mundo de las finanzas y aplicó medidas del recetario neoliberal, como bajar impuestos a los más ricos con la excusa de que así crearán empleos, y redujo los servicios ferroviarios para bajar los subsidios que pone el estado.

Un carpintero a punto de jubilarse ilustró estas inequidades con un ejemplo personal. «Mi tía murió hace poco y dejó 40.000 euros. Trabajó toda su vida, pagó sus impuestos y cargas sociales, pero el gobierno tomó el 60% de esa suma. ¿Eso parece justo?». No lo parece si se tiene en cuenta de que los supermillonarios no sufren este tipo de exacciones.

«Nosotros los jilet jaunes (chalecos amarillos) representamos a los pobres de Francia, a los que llaman sans-dents (sin dientes), a los que tienen bajos ingresos y están aplastados por estas políticas», relató una maestra de escuela en ese excelente artículo del The Guardian escrito por Kim Willsher desde las trincheras parisinas donde el sábado pasado hubo desmanes y más de 150 detenidos.

Desde que comenzaron las protestas, el 17 de noviembre, hubo dos muertos, un centenar de heridos y más de 300 detenidos. Algunos, como dos muchachos de 19 y 21 años, fueron sentenciados a cuatro meses de prisión por «violencia contra personas con autoridad pública».

Macron sigue manteniendo su propuesta de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que contempla el Acuerdo de Paris, firmado en 2016 y rechazado por Trump ni bien asumió el gobierno. La idea es aumentar las cargas tributarias en combustibles fósiles para forzar el uso de energías alternativas a través del bolsillo, como se sabe, la víscera más sensible. Al mismo tiempo, se propone ir cerrando las plantas nucleares, que hoy producen el 70% de la electricidad del país, aunque aminoró el plan inicial y recién para 2035 clausurarán 14 de las 58 plantas, diez años más tarde de lo postulado previamente.

La cadena de protestas que viene enfrentando Macron redujo el apoyo de la población a su gestión a un 25%. Un índice que puede ser preocupante con tan poco de su camino presidencial cubierto. Pero en realidad es el mismo porcentaje que obtuvo en la primera vuelta. Solo le quedaron los que ya creían que era el mejor candidato del centro conservador. El dato nuevo es que dos de cada tres franceses apoya a los manifestantes.

Luego de un fin de semana teñido por la violencia, Macron prometió el lunes que su gobierno recibiría a los líderes del movimiento de Chalecos Amarillos. El caso es que no los hay  ya que se fueron movilizando a través de las redes y muchos de los participantes confiesan que nunca estuvieron en una marcha en su vida. 

«Debemos escuchar las protestas de alarma social, pero no debemos hacerlo renunciando a nuestras responsabilidades para hoy y mañana, porque existe también una alarma medioambiental», dijo en un discurso televisado desde el Palacio del Elíseo. Agregó que no quería acentuar las desigualdades entre las regiones del país «en esta transición ecológica» ya que, consideró, se debe enfrentar al mismo tiempo «el fin del mundo y el fin de mes».

Pero solo se permitió ofrecer un diálogo  de las autoridades con habitantes de las regiones afectadas y ajustar la subida de impuestos a la oscilación del precio del petróleo. Para este sábado, el último día de la cumbre de los líderes del planeta en Buenos Aires, habrá otra marcha que servirá para mostrar cómo está parado cada uno de los contendientes.

En Tijuana, mientras tanto,  unos 500 migrantes centroamericanos se hacinaban con otros 5.000 que ya había cruzado México en su intento por entrar a Estados Unidos. Acá también hubo gases cuando algunos de ellos buscaron recovecos para atravesar alambradas de púas en algunos sectores del terreno. «Vamos a ver cómo hacemos con los alimentos, está bien difícil. Hay bastante gente y de repente hay quien se queda sin comer», dijo a la agencia AFP Carlos Enrique Cárcamo, un hondureño que viajaba con sus primos y una niña de un año.

Es la segunda caravana, que se unió a la que salió de San Pedro Sula, Honduras, el 13 de octubre.  El alcalde de Tijuana, Juan Manuel Gastélum, pidió la intervención de la ONU y se quejó de que recibe ayuda del gobierno federal. Sucede que este sábado Enrique Peña Nieto entrega el gobierno a Andrés Manuel López Obrador y el clima puede cambiar para este drama que envuelve a Centroamérica desde que Trump llegó a la Casa Blanca con un discurso de odio al inmigrante y la construcción de muros  en su frontera.

El canciller designado por AMLO, Marcelo Ebrard, anunció que en la Conferencia Mundial de la Migración que se desarrollará en Marruecos el 10 y 11 de diciembre, pondrán manos a la obra para un plan de contención de migrantes junto con los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras.

Trump defendió el uso de granadas lacrimógenas contra los centroamericanos, entre los había mujeres y niños. «El gas usado es muy seguro», dijo. Al igual que en Francia, ese no parece ser un gas de efecto invernadero.

Tiempo Argentino, 28 de Noviembre de 2018

Científicos de prestigio mundial contra una medida discriminatoria de la Facultad de Medicina de la UBA

Científicos de prestigio mundial contra una medida discriminatoria de la Facultad de Medicina de la UBA

Dos científicos argentinos que por su trayectoria y sus aportes al conocimiento humano son miembros de la Academia de Ciencias de Estados Unidos se unieron a investigadores, docentes y alumnos de la Facultad de Medicina de Buenos Aires para manifestar su rechazo a una modificación del estatuto que impide que egresados de otras carreras puedan dictar clases en esa institución. Alberto Kornblihtt y Gabriel Rabinovich participaron de una mesa de debate que se desarrolló en la sala Braun Menéndez de la sede de la calle Paraguay donde explicaron el porqué de su posición contraria a que los nuevos alumnos no puedan recibir una enseñanza multidisciplinaria para una profesión que se ocupa de la salud.

Kornblihtt es biólogo molecular, doctor en Ciencias Químicas y con una destacable tarea de investigación en un área tan específica como la de precursores del Ácido Ribonucleico (ARN) mensajero. Ex candidato al rectorado de la Universidad de Buenos Aires, director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias del CONICET-UBA y con una aquilatada carrera como docente en la Facultad de Ciencias Exactas, Kornblihtt catalogó como una medida discriminatoria a la que tildó de una suerte de «canallada» porque maltrata a docentes e investigadores que vienen trabajando en esa institución desde hace años.

Rabinovich contó una experiencia personal que ilustra el trasfondo de este cambio en las reglas de juego. Recibido en la Universidad de Córdoba como doctor en Ciencias Químicas y en Biología, «emigró» a Buenos Aires y dio clases da honorem precisamente en Medicina durante varios años. «Me presenté a concursos y siempre me impugnaban, hasta que un profesor que es médico me dijo que mejor me presentara en Exactas o Bioquímica porque acá no iba a tener suerte».

Los tiempos cambiaron y Rabinovich, que dirige el Laboratorio de Inmunopatología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME), desarrolló en estrategias terapéuticas para el tratamiento del cáncer y enfermedades inflamatorias -entre ellas una puntual para el tratamiento del cáncer de pulmón- que lo hacen destacado en todo el mundo.

«Ahora todas las semanas tengo reuniones con médicos, que son mis interlocutores por estas terapias. Lo ideal hubiese sido que yo pudiera dar clases en Medicina, pero no lo pude hacer», se lamentó. Hace un año, el presidente Mauricio Macri le otorgó la distinción “Investigador de la Nación Argentina” en una ceremonia que se llevo a cabo en la Casa Rosada.

Actualmente hay unos 300 afectados por la medida votada el 30 de octubre pasado en el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires (UBA) por 23 votos a favor y 6 en contra. Esa disposición obliga a que solo puedan dar clases en esa casa de estudios los egresados de Medicina, y según los docentes afiliados a la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD-UBA) «representa un ataque contra el Convenio Colectivo de Trabajo», que rige las relaciones laborales en el país.

Para Jorge Geffner, otro de los expositores en esa mesa de Medicina, es tan insólita la normativa que no toma en cuenta la necesidad de los estudios interdisciplinarios al punto que «desde 2010, el 70% de los premios Nobel de Medicina no son médicos sino investigadores en otras áreas de las ciencias, pero que lograron avances aplicables a la salud humana».

Geffner es doctor en Bioquímica, investigador en el Conicet en el área de Inmunología y profesor en la Facultad de Medicina de la UBA, pero además, como integrante del Consejo Superior de la UBA, fue uno de los que se opuso al nuevo reglamento que, detalló, «tiene carácter discriminatorio ya que solo podrán inscribirse en los concursos para cargos auxiliares los egresados de Medicina, aunque sea para dictar una materia básica».

El sindicato AGD-UBA, que forma parte de la Conadu Histórica, está preparando junto con sus abogados una presentación judicial para que la justicia tome cartas en el asunto en defensa de una postura no solo pedagógica sino también en defensa de derechos laborales y en rechazo al trato discriminatorio.

Tiempo Argentino, 27 de Noviembre de 2018

Guilherme Boulos: «Para Bolsonaro cualquier protesta es un acto de terrorismo»

Guilherme Boulos: «Para Bolsonaro cualquier protesta es un acto de terrorismo»

«En Brasil los tiempos son oscuros», dice Guilherme Boulos. Dirigente del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST) y candidato presidencial por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en las elecciones de octubre, es uno de los líderes más reconocidos por Lula da Silva dentro del campo de la izquierda. Junto con Manuela D´Avila fueron protagonistas del escenario donde el ex dirigente obrero se despidió de sus compañeros metalúrgicos antes de entregarse para cumplir la sentencia del juez Sergio Moro, en abril pasado. De paso por la ciudad para participar en el Foro de Pensamiento Crítico de Clacso, se dio algunos minutos para hablar en la sede del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, (SiPreBA) y para mantener una entrevista con Tiempo en la que detalló el panorama que prevé el espacio que integra en Brasil y cómo piensan resistir los embates del gobierno de Jair Bolsonaro.

«Creemos que va a intentar ataques fuertes a las libertades democráticas en el inicio de su gobierno, porque es el momento que tiene más poder para dar respuesta a los más duros de su lado y a los sectores de las Fuerzas Armadas», advierte. En tal sentido, abundó sobre los riesgos que corren los movimientos sociales por la reforma a la ley tendiente a tipificar como acto terrorista a las protestas sociales.

«En la definición de terrorismo que pretende imponer Bolsonaro, ponen que puede ser catalogada como terrorismo toda forma de coacción a los gobiernos. Cualquier protesta en un barrio por el agua o la escuela o por demandas salariales podría ser considerado una coacción al gobierno y por lo tanto un acto de terrorismo», alertó Boulos.

–¿Habrá forma de responder a esos embates?

–Sin dudas que va a haber resistencia. No es que va a hacer lo que quiera  y del otro lado va a estar el silencio de los cementerios. Es cierto que en Brasil hay menos historia de movilización callejera, en comparación con Argentina. Pero los sectores organizados ya empezamos a trabajar en la constitución de un Frente Amplio en favor de las libertades democráticas y los derechos sociales. Una alianza que creemos que debe sumar no solamente a la izquierda sino a todos los sectores que estén preocupados por lo que representa el gobierno de Bolsonaro.

–La izquierda en general y la prensa, que tampoco fue amiga del Partido de los Trabajadores, también figuran entre los enemigos de Bolsonaro aún desde antes de asumir su cargo.

–Él ha sido elegido con un discurso claramente autoritario, en defensa de la dictadura y la exaltación de los torturadores y contra los «rojos», la izquierda y los movimientos sociales. Llegó a decir que la oposición a él tenía dos alternativas: la cárcel o el exilio. Lo dijo antes y mantuvo el discurso después. Eso es un programa de gobierno que ya empieza a mostrar sus primeros rasgos con esa ley antiterrorista. En cuanto a la prensa, ha dicho que se van a acabar algunos medios que no le gustan y que son insospechados de ser de izquierda como la Folha de São Paulo, que está más ligada el PSDB (el partido de Fernando Henrique Cardoso). También tuvo enfrentamientos directos con la red O Globo. Hay un temor de ataques a la propia libertad de prensa, y estamos hablando de una prensa que no fue democratizada. Pero incluso a esa prensa amenaza Bolsonaro. Y dijo que iba a cerrar la Tevé pública, la radio pública y la empresa de comunicaciones.

–¿Puede decirse que ahora finalmente O Globo perdió una batalla? Porque todo indica que la preeminencia la tendrá el canal Record, que es de un líder evangélico, Edir Macedo, el fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios.

–Bolsonaro tomó a la RecordTV como su prensa oficial y ella se está prestando a un papel indigno: es casi el medio oficial del futuro gobierno. Escribe y muestra lo que Bolsonaro quiere de manera escandalosa. Pero es difícil saber hoy día si es que él va a hacer una política de enfrentamiento o va a buscar un acuerdo. Los medios en Brasil dependen del gobierno, desde la publicidad a las deudas con organismos y bancos oficiales. Tienen poderío económico por las pautas publicitarias oficiales y por una ausencia completa de regulación. No cumplen siquiera la ley que existe, que dice que políticos no pueden ser dueños de medios de comunicación en Brasil. Pero hay varios medios controlados por políticos. Es algo que necesita ser reglamentado.

–¿Se equivocó el PT en no hacer una ley para regular los medios?

–Seguro que sí y fue uno de los equívocos más grandes. En Brasil cuando uno habla de ley de medios enseguida salen a decir «eso es censura». Y no se trata de eso sino de democratizar, de que más voces se expresen para el pueblo. Hoy seis familias tienen el control de más del 70% de los medios de todo el país. Es un oligopolio, todos son privados, no hay una tevé pública con la inversión real que se necesita y la que hay puede desaparecer. No hay apoyo a otra forma de comunicación popular, como radios comunitarias. Por el contrario, hay persecución y son criminalizados por la policía.

–De todas maneras, la estrategia comunicacional de Bolsonaro no pasó por los grandes medios.

–Es así. Él ganó con estrategias de comunicación totalmente nuevas, que no han pasado centralmente por los medios. El tiempo en tevé siempre fue decisivo para aspirar a la presidencia. Es la primera vez que alguien gana sin participar casi en debates ni tuvo una gran exposición. Hizo un trabajo altamente profesional a través de WhatsApp con financiación que no sabemos de dónde vino. Con mensajes segmentados para cada público. A mujeres evangélicas pobres en las ciudades le llegaban mensajes de que el adversario era el Anticristo y cosas por el estilo.

–Creador de este tipo de estrategias es el estadounidense Steve Bannon, uno de los fundadores de Cambridge Analytica, exasesor de Donald Trump y por estos tiempos el nexo entre todos los líderes derechistas del mundo. ¿Brasil se inscribe a partir de ahora dentro de esa internacional ultraconservadora?

–Por cierto que sí. De hecho el hijo de Bolsonaro ha ido a visitar a Bannon dos veces, y Bannon le dio el apoyo antes de la elección. Los métodos de campaña, el tema de las fake news, el uso de las redes, todo eso lo habíamos visto en la campaña de Trump y ahora en Brasil.

–Los movimientos evangélicos pentecostales fueron fundamentales para el triunfo de Bolsonaro ¿Qué tipo de políticas deberían desarrollarse en ese terreno?

–Los evangélicos crecieron mucho en Brasil. Hay varios tipos de iglesias evangélicas. No todas son ligadas a la derecha ni todas propagan una posición antipopular, conservadora. Pero hay algunas muy fuertes que sí lo hacen y que fueron muy decisivas. Sin embargo, tenemos que comprender que buena parte de los evangélicos construyeron esa fuerza porque la izquierda y los movimientos sociales dejaron de hacer un trabajo en las bases. La Teología de la Liberación había desarrollado todo un trabajo con los partidos de izquierda en las favelas, en las periferias. Eso se fue perdiendo por un proceso de institucionalización muy perverso y ese espacio quedó vacío.

–El Papa Juan Pablo II hizo mucho por destruir a la Iglesia de la Liberación.

–La Teología de la Liberación en Brasil estuvo muy ligada a la formación del PT. Juan Pablo ha destrozado a ese movimiento, ha perseguido a líderes y debilitado a ese sector de la Iglesia. A eso se suma la institucionalización político-partidaria con una visión solamente electoral.

–Otra cosa que llama la atención de este momento político en Brasil es que las Fuerzas Armadas, que fueron desarrollistas e industrialistas, ahora están comprometidas con este gobierno que será ultraneoliberal.

–Hay una contradicción ahí. Hay sectores de las FF AA que no miran con buenos ojos lo que representa este proyecto entreguista y antisoberano y esta contradicción se va a expresar en su gobierno, va a estar en la coyuntura brasileña. De un lado (Paulo) Guedes (el designado ministro de Economía), del otro lado un cierto nacionalismo que aún existe en sectores de las FF AA. Pero es importante remarcar que lo que parece, mirando desde afuera, es que estos sectores nacionalistas no tienen la misma fuerza que en el pasado.

–Ni siquiera tienen el apoyo del vicepresidente, que también es militar.

–Es así, él ya ha dado declaraciones en defensa de todo tipo de privatización.

–¿Qué puede ocurrir con el sector industrial? ¿Son los grandes perdedores de esta elección? De hecho, la principal compañía brasileña privada, Odebrecht, terminó envuelta en escándalos de corrupción. Podría pensarse también que esa fue una forma de atacar a los empresarios que apoyaron y se beneficiaron con el PT.

–Los efectos económicos de la operación judicial de Lava Jato fueron destructivos para el país. Es verdad también que hubo procedimientos inaceptables y corruptos por parte de esas empresas con agentes públicos y eso no se puede admitir. Porque perdonar esas actitudes no es algo de izquierda ni tampoco creemos que se pueda dialogar y conectar con el rechazo del pueblo a este tipo de procedimientos. Es necesario separar: una cosa es penalizar a los responsables y a los involucrados en corrupción. Pero eso debe estar hecho respetando las garantías constitucionales, con base en pruebas, y también manteniendo la soberanía económica del país.

–Lula es una de las víctimas de esa falta de garantías, como solés recordar. ¿Nadie en el Poder Judicial se plantea ir en contra de este sistema de lawfare, nadie que sea crítico de este tipo de operaciones?

–Lo hay, claro que los hay, y algunos lo han manifestado públicamente en alguna ocasión, pero hasta el momento la mayoría que se ha formado en la Suprema Corte ha dado respaldo a las medidas de excepción tomadas por el juez Moro. Creemos y esperamos que más sectores del Poder Judicial tomen conciencia y actúen ante la gravedad de la amenaza a la democracia para frenar lo que representa un proyecto profundamente autoritario como el de Bolsonaro.

–Para el movimiento obrero ese proyecto va a ser un golpe letal. Recién hablabas de que va a haber resistencia, pero ¿de qué forma se haría esa resistencia si hubo una reforma laboral y no hubo un rechazo tan fuerte en las calles?

–Es verdad en relación a la reforma laboral, que la  consiguieron aprobar. Pero no lograron aprobar la reforma previsional. La mayor huelga general en la historia de Brasil fue en el 2017 contra esa reforma de la jubilación de (Michel) Temer. Creemos que va a haber un proceso de resistencia social pero precisa estar integrado con un frente democrático amplio, no sólo de partidos de izquierda o movimientos sociales, sino con lideranzas políticas democráticas en general, con artistas, intelectuales, juristas, donde estén todos aquellos que estén preocupados por los destinos del país. No podemos volver a cometer el error de subestimar a Bolsonaro. Hubo un error del conjunto de la izquierda y de centro, que han dicho que era mejor Bolsonaro en segunda vuelta porque era más fácil de ganarle y no lo enfrentaron cuando era necesario. Un nuevo error sería pensar ahora «dice eso, pero no lo va a hacer».

Tiempo Argentino, 25 de Noviembre de 2018

Pueden cambiar el maquillaje, pero la crisis siempre está

Pueden cambiar el maquillaje, pero la crisis siempre está

Dicen que la crisis es una oportunidad. Para la gobernanza mundial, en cambio, cada crisis genera un organismo que tiene como misión morigerar las consecuencias y evitar nuevas crisis. Hasta ahora los organismos fueron cambiando, lo único permanente son las crisis.

En 1973, cuando se avecinaba la crisis del Petróleo, a instancias de Estados Unidos se creó un foro denominado G7, que incluyó a los países más industrializados. Lo conformaban, además, Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido. Tras la caída de la Unión Soviética, se incorporó Rusia y nació el G8.

En 1997, la crisis de los «tigres asiáticos» arrastró al rublo, la moneda rusa, y a otros países de los denominados emergentes, como Argentina y Brasil. La necesidad de coordinar políticas comunes llevó a reuniones de líderes mundiales y finalmente nace el G20, entre los Ocho y algunas potencias intermedias que eran consideradas decisivas para la estabilidad económica mundial.

Entre ellos estaba China, Australia, Turquía, Arabia Saudita, Corea del Sur, India, Indonesia, Sudáfrica y por Latinoamérica, México, Brasil y Argentina. El puesto número 20 fue adjudicado a la Unión Europea.

Fue un triunfo diplomático del gobierno de Carlos Menem, que ya terminaba su mandato, porque afuera quedaban naciones como España, con mayor PBI y grado de desarrollo. Como gentileza, el país ibérico tiene un puesto como invitado permanente a cada encuentro. Una posición similar a las del FMI, el Banco Mundial, la OIT, la OMC e instituciones como la Unión Africana. En 2001, incluso, hubo quienes cuestionaron la permanencia argentina en ese foro porque al haber entrado en default el país se convertía en un incumplidor de los compromisos.

Una nueva crisis, la de la burbuja inmobiliaria de 2008, dio nuevo impulso al G20 para que ahora debatieran los jefes de Estado y no funcionaros del área económica solamente. Cristina Fernández, Lula y Dilma Rousseff plantearon desde entonces la necesidad de un nuevo paradigma para las relaciones comerciales.

Ahora el clima es otro. El personaje díscolo es Donald Trump, Argentina está sumida en otra crisis, en un mismo barco inestable junto con Turquía. Y en México, justo el 1 de diciembre, asume un gobierno progresista. Un día después de que en Buenos Aires, el presidente saliente firme el nuevo tratado con EE UU y Canadá forzado por Trump.

Tiempo Argentino, 25 de Noviembre de 2018

Manuela D’Avila y Guilherme Boulos reclamaron por «Lula libre»

Manuela D’Avila y Guilherme Boulos reclamaron por «Lula libre»

Compartieron esa despedida de Lula da Silva antes de que el dos veces presidente brasileño se presentara para ser detenido por orden del juez Sergio Moro, en abril pasado. Y el antiguo dirigente metalúrgico los presentó como los continuadores de la lucha política en tiempos en que la política parece haber entrado en un cono de sombra ante los ataques más despiadados de la derecha. Manuela D´Avila, uno de los mayores cuadros del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) fue finalmente candidata a vice por el frente del PT en las últimas elecciones y Guilherme Boulos, integrante del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), fue aspirante a la presidencia por el Partido Socialismo y Libertad (PSOL) en una alianza tácita de la izquierda en favor de Fernando Haddad para la segunda vuelta. Ambos fueron las estrellas de la noche en la segunda jornada del Foro Mundial del Pensamiento Crítico que se llevó a cabo en Ferro. Un encuentro en el que el ex mandatario brasileño estuvo presente porque el grito de «Lula libre» atronó el miniestadio y porque su situación rondó en el discurso de los jóvenes dirigentes (36 y 37 años respectivamente) en esa hora larga en que fijaron posición sobre este dramático momento que vive Brasil y la región.

De entrada nomás Pablo Gentili, secretario ejecutivo de Clacso, marcó la otra clave de los tiempos. Haddad debía también participar de esa mesa de debate pero no pudo viajar porque horas antes un juez le abrió proceso por un supuesto caso de corrupción cuando fue alcalde de San Pablo, entre 2013 y 2017. Gentili recordó que Jair Bolsonaro, electo presidente, había prometido encarcelar a Haddad ni bien asumiera su cargo. También recordó el cientista social, docente en la Universidad de Río de Janeiro, que Bolsonaro había advertido a los simpatizantes de la izquierda que en su gobierno solo tenían dos opciones, la cárcel o el exilio.

Ese guante fue recogido por Boulos, el primero en hablar ante una multitud mayormente integrada por residente brasileños en Buenos Aires. Razón suficiente para que los dos expositores hablaran en portugués, con traducción simultánea en las pantallas de televisión, a pesar de tener un castellano perfecto.

«Con Bolsonaro ganó la más perversa de la alianzas del neoliberalismo económico», dijo Boulos, para agregar luego de mostrar su apoyo a los médicos cubanos que dejaron Brasil tras otras escandalosas amenazas del futuro mandatario. «Nuestra elección no es entre cárcel y exilio, sino las calles de Brasil para resistir la tiranía», respondió el líder de los Sin Techo brasileños.

«Hay una peligrosa crisis democrática en el mundo -explicó a continuación- hay una democracia secuestrada». Y detalló que «el poder económico se vuelve cada vez más incompatible con las formas democráticas más básicas de decisión y participación popular». Y definió al ultraliberalismo que sostiene políticamente a ese proyecto como un plan que ataca a los pobres y privatiza todo «en alianza con un conservadorismo moral que ataca toda forma de diversidad con el más duro autoritarismo».

Boulos advirtió especialmente sobre una ley que trata en estos momentos el Congreso de su país y que tiende a considerar como terrorismo a cualquier tipo de manifestaciones en reclamo de derechos. «Si quieren eliminar al MTST tiene una forma: construyan siete millones de casas para trabajadores sin techo», dijo, «hagan la reforma agraria y así terminarán con el Movimiento sin Tierra (MST)».

Recordsando a Frei Betto, Boulos también recalcó que es hora de «dejar el pesimismo para momentos mejores», y tomó como ejemplo al padre de Darío Santillán, con el que se entrevistó estos días. «Me dijo que el futuro es nuestro, que no debemos recular. Si él, que perdió un hijo en 2002 nos dice eso, no podemos renunciar a la lucha».

Puso como ejemplo, también, el de Marielle Franco, la militante del PSOL asesinada en marzo pasado. «Es momento de estar juntos, de mantener la esperanza, de crear un Frente Amplio por la democracia y los derechos en Brasil detrás de esas tres T que promueve en Papa Francisco: Techo, Tierra y Trabajo».

Manuela D´Avila, una destacada y precoz dirigente que desde su adolescencia milita en el comunismo, abrió su mensaje recordando que «aquí está un pueblo sin miedo a luchar». Luciendo su ya clásica remera con la frase «Luche como una garota», Manuela fue interrumpida varias veces por su pequeña hija, que tenía una remera igual y jugueteaba en el escenario como si estuviera en el living de su casa y la madre hablara con amigos.

«Este espacio me recuerda al primer evento del que participé y donde pude actuar en la organización», dijo la ex candidata a vice. Hablaba del Foro Mundial Social que en 2001 se desarrolló en Porto Alegre, la ciudad en la que ella nació y se crió. Ese encuentro, propuesto como contracumbre del de Davos, que nuclea a los poderes económicos comprometidos con la globalización neoliberal, marcó nuevos rumbos en América latina especialmente. Dos años más tarde, como señaló la lideresa del PCdoB, Lula llegaba al Planalto y Néstor Kirchner a la Casa Rosada.

«Nos criticaban, entonces -indicó- nos decían que pensáramos localmente pero actuáramos globalmente, nos decían que no sabíamos organizarnos, que había muchas diferencias. Pero luego vino Lula, y Néstor, y Lugo, Tabaré, Correa». Por eso, agregó, «no hay mal que dure cien años ni invierno que no vea la primavera».

Pero tuvo un momento de análisis sobre los nuevos tiempos para la política.»Creo que el capitalismo no necesita más de salidas democráticas para enfrentar la crisis, por eso Bolsonaro», dijo. «Muchos marxistas creen que llegamos al fin de ese espacio que se construyó con la revolución francesa», agregó.

La explicación a esta perspectiva es que «había un espacio común para hacer política, una gramática común donde se disputaban proyectos sobre la realidad». Ahora, a través de las redes sociales, se generó otro espacio donde crece el odio » que parió a un fascista» y se degradó esa «empatía construida históricamente con la idea de los derechos humanos».

Ahora ese espacio es como una asamblea permanente por internet, «un espacio que no es de comunicación sino de vida donde se manifiestan esos sentimientos más elementales». La incomprensión de esa nueva construcción, que supo aprovechar Bolsonaro mediante los mensajes de whatsapp que torcieron unos días antes del comicio la voluntad de millones de electores brasileños, es visto como un error. El no entender esa nueva gramática llevó al equívoco y finalmente a la sorpresa por un resultado electoral que no estaba en los cálculos de nadie.

Pero tampoco en el caso de MAnuela D´Avila el mensaje fue de desesperanza. «La primavera siempre vence al invierno»; insistió, y propuso sostenerse en la movilización, la calle y la unidad para avanzar en estos tiempos oscuros. «Cuando yo empecé a militar no había esta lucha de las mujeres y en muy pocos años aquí estamos. La disputa es por la civilización».

Tiempo Argentino, 21 de Noviembre de 2018

Dilma: «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social»

Dilma: «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social»

La ex presidente brasileña, como solía hacer cuando estuvo en el gobierno ante cada Asamblea General de las Naciones Unidas, fue ahora la encargada de abrir los debates en el Foro del Pensamiento Crítico de Clacso que se desarrolla en el estadio de Ferro. Y en un extenso discurso, presentado y orientado por preguntas del rector de la UMET, Nicolás Trotta, explicó la necesidad de para mantener la resistencia al avance neoliberal generando un frente popular «aunque sea con el diablo», y al mismo tiempo hizo un análisis de las razones para esta derrota circunstancial de los movimientos progresistas en la región.

Entre estas razones puso a los ataques que ponen en crisis a la democracia occidental desde los sectores neoliberales que pululan «por la financierización de la economía, la concentración de la riqueza y el crecimiento de la desigualdad», la utilización del poder judicial para perseguir a la izquierda y el aprovechamiento de las redes sociales, y fundamentalmente whatssap, para difundir mensajes de odio y manipular a las sociedades.

Rousseff se complació en ese encuentro, que se lleva a cabo justo el Día de la Soberanía Nacional, un detalle que quiso destacar especialmente. Y luego señaló ante una nutrida multitud que desbordó las instalaciones, que mientras los gobiernos progresistas miraban a América Latina como su territorio natural «para construir un mundo mejor», los nuevos mandatarios (a los que no mencionó por su nombre, aunque se entiende que hablaba del golpista Michel Temer y también del presidente electo Jair Bolsonaro) «le están dando la espalda».

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(Foto: CLACSO)

En ese marco puntualizó el destrato contra los médicos cubanos que cumplían funciones en Brasil a instancias del gobierno del PT mediante el plan Mais Medicos. «Son 9500 profesionales que cubrían las necesidades de más de 30 millones de brasileños de las periferias», dijo. Como se sabe, esos médicos fueron retirados por el gobierno cubano luego de que desde la trinchera de Bolsonaro se dijo que deberían rendir exámenes para verificar su conocimiento. Para Dilma, «la población que ahora se queda sin esa cobertura en un país donde faltan médicos nacionales para hacerlo, en algún momento va a salir a reclamar por su derecho a la salud». Como dato de archivo, el plan fue resistido por las corporaciones médidas desde el principio, pero tuvieron que tolerar la llegada de cubanos porque con las mismas condiciones no hubo doctores brasileños diuspuestos a cubrir las mismas vacantes en esos lugares.

Sin embargo, cuando ensayó una explicación al impeachment que llevó a su destitución, a la que no dudó en calificar de golpe porque ninguna de las razones esgrimidas para hacerlo fueron legales o constitucionales -de hecho no tiene ninguna causa judicial en su contra- y al posterior triunfo de un personaje militarista, machista y misógino como Bolsonaro, adujo que los sectores fascistas permanecieron latentes en la sociedad porque «no se juzgaron los crímenes del terrorismo de Estado» y además en Brasil hubo 300 años de esclavitud. «La derecha tiene a la violencia como el método central de control social», añadió.

Para dar cuenta de las diferencias entre los golpes militares como los que la región conoció en los 70, Dilma aplicó el ejemplo de un árbol. «Las dictaduras cortaban directamente el árbol. Ahora lo van corroyendo desde adentro, con hongos y parásitos». El resultado es que termina en un descrédito sobre la política en general. «Brasil entró en una ruta trágica», alertó.

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(Foto: CLACSO)

La ex presidenta, votada en 2014 por 54 millones de ciudadanos, apuntó luego a que el neofascismo, que ahora toma el poder ungido con las ideas neoliberales, necesitó del lawfare para criminalizar al Partido de los Trabajadores, como antiguamente se había en la Guerra fría con todo lo que sonara a comunista.

Por eso, indicó, Lula terminó preso sin pruebas, «solo una delación sin fundamento», y luego proscripto. Acto seguido ilustró el comportamiento del juez que lo llevó tras las rejas, Sergio Moro, que aceptó ser Ministro de Justicia de Bolsonaro, con una metáfora: «acá se dice que el rey esta desnudo, nosotros en Brasil decimos, tiene rouge en los calzoncillos».

Es que esa actitud de persecución contra el hombre que tenía un 41% de apoyo para una reelección quedaría demostrada por el solo gesto de aceptar un cargo del que pudo llegar al poder gracias a esa medida restrictiva, ya que el ex dirigente metalúrgico no pudo presentarse como candidato, ni siquiera hablar o dar entrevistas tras su reclusión.

La otra pata del mecanismo que elevó a la primera magistratura a Bolsonaro fue el uso indiscriminado de mensajes falsos por whatssap. Ella, que según reveló Edward Snowden, era espiada por los servicios de inteligencia estadounidenses, dijo que precisamente la guerra de guerrillas a las cuentas de esa red social no pudo haberse hecho solamente desde Brasil. «Si la corte de justicia abriera los ojos podría investigar eso», que de manera abrumadora podría señalar la injerencia estadounidense en la política brasileña, insinuó.

Así, también advirtió sobre la necesidad de resistir a la creación de «esta internacional de extrema derecha» que está armando el cultor de esos grupos neofascistas mundiales, el ex asesor de Donald Trump Steve Bannon, al que tampoco mencionó por nombre y apellido.

La ex mandataria también detalló los puntos que tal vez muestran por qué lado venía el golpe. Entre ellos la privatización de Embraer, la tercera fabricante de aviones del mundo, Petrobras, con enormes riquezas petroleras en el fondo del mar, y Electrobras.

Pero a diferencia de la dictadura, cuando a ella le tocó ser presa política y torturada por un coronel al que admira Bolsonaro, dijo que «ahora no fuimos derrotados, tenemos la mayor bancada en el Congreso, y la mayor cantidad de gobernadores».

Tiempo Argentino, 19 de Noviembre de 2018