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Cuba: 60 años de pie

Cuba: 60 años de pie

La Revolución Cubana se puede explicar en un puñado de frases y un rosario de fechas desde aquel 1° de enero de 1959 cuando un grupo de insurgentes tomó el poder tras derrotar a una dictadura que había sometido a la sociedad a las más brutales aberraciones. 

El camino había comenzado con dos aparentes derrotas, una en el asalto al cuartel de Moncada, el 26 de Julio de 1953, y la otra el desembarco de un grupo de guerrilleros que venían en un barquito llamado Granma, el 2 de diciembre de 1956. Sin embargo, en la génesis de ese movimiento está marcado a fuego que lo que parece un retroceso no es más que el envión para tomar impulso.

El ataque a dos destacamentos militares, Moncada, en Santiago de Cuba, y el Carlos Manuel Céspedes, en Bayamo, fue realizado por un grupo liderado por un  joven abogado, Fidel Castro, que rechazaba el golpe de Fulgencio Batista que había impedido el triunfo electoral del Partido Ortodoxo. Quedó un tendal de muertos y el propio Castro fue a prisión. Terminó su alegato ante el tribunal que lo condenó, diciendo: «La historia me absolverá».

Al cabo de 22 meses, por la presión popular, el gobierno decidió amnistiarlo. Castro formó el Movimiento 26 de Julio y viajó a México para reagrupar a sus fuerzas. Allí, el 7 de julio de 1955, conocería a un médico argentino, Ernesto Guevara, quien escandalizado por el golpe contra el presidente progresista de Guatemala, Jacobo Árbenz, de junio de 1954, había comprobado de primera mano a qué jugaban los gobiernos de Estados Unidos. El ahora bautizado como Che, Fidel, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos y otros 78 guerrilleros cruzaron a Cuba en el Granma. Allí se toparon con fuerzas del régimen y sólo poco más de 20 pudieron internarse en la Sierra Maestra, donde comenzó la lucha final contra la dictadura.

El Che protagonizaría la batalla decisiva, en Santa Clara, cuando el 31 de diciembre  de 1958 comandó las tropas que tomaron el tren blindado que el gobierno había despachado para fortificar ese bastión. Anoticiado del resultado del combate, Batista huyó con una fortuna durante los festejos de Año Nuevo. Cienfuegos y el Che entraron en La Habana el 2 de enero. Castro, en un discurso desde Santiago de Cuba, fue deslizando lo que iría a hacer, ahora que tomaron «de verdad el poder». Y le puso el título a la etapa que culminaba: «Duro y largo ha sido el camino, pero hemos llegado».

Luego sentenció: «La Revolución empieza ahora, la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros». Tampoco en esto se equivocaba. Estados Unidos fue desde entonces el primer escollo para que el nuevo gobierno pudiera asentarse y desarrollar el proceso revolucionario. El republicano Dwight Eisenhower presionó primero políticamente y después amenazó con limitar la compra de azúcar, el principal producto de exportación. La Habana respondió con una reforma agraria, la expropiación de multinacionales y el acercamiento a la Unión Soviética. En represalia, ya en octubre de 1960, Eisenhower, héroe de la II Guerra Mundial, anuncia el bloqueo económico a la isla y en enero de 1961, poco antes de entregar el poder, rompe relaciones diplomáticas. Miles de cubanos de las clases más acomodadas se trasladan a Miami. 

El 19 de abril de 1961, ya con John Kennedy en la Casa Blanca, un grupo de estos exiliados a los que se sumaron mercenarios con apoyo de la CIA, intenta la invasión a través de Playa Girón, en la Bahía de Cochinos, al centro de la Isla. Castro se pone a la cabeza de la defensa y logra un triunfo aplastante sobre esas milicias armadas por Washington.

Cuba se convierte en ejemplo para generaciones de latinoamericanos  que veían al imperialismo estadounidense como el mayor obstáculo para la democracia y el crecimiento armónico en la región. Estados Unidos buscaba desesperadamente derrotar a esos barbudos que se rebelaban a apenas 90 millas de sus costas y mostraban al mundo que con voluntad y patriotismo, se podía. La guerra de Vietnam estaba en pleno auge, como para tener en cuenta el significado de la gesta cubana.

Fue así que el 31 de enero de 1962, y con la presión de EE UU, la OEA expulsa a Cuba de esa organización. Cuba era mala palabra y varios gobiernos fueron destituidos por no seguir esa línea de enfrentamiento radical, entre ellos el del Arturo Frondizi, luego de saberse que había mantenido una reunión con Guevara. 

Desde La Habana salieron tropas para combatir en Angola en favor de la independencia, comandadas por el Che, quien luego incursionó en Bolivia, donde fue asesinado el 9 de octubre de 1967. Una frase del guerrillero argentino también forma parte del acervo cubano. «Hasta la victoria siempre», en una carta de 1965 a Fidel.

Vendría luego un período en que Cuba consolidaría un proyecto económico con base socialista que le permitió ser el país de América (incluida la del Norte) con menos mortalidad infantil, con alfabetización completa. O lo que es lo mismo, salud y educación garantizadas. Pero además, con un desarrollo de la medicina que la hace líder en el mundo.

Cuba resistió la caída de la Unión Soviética y del bloque socialista, su principal aliado estratégico, en 1991, aunque al precio de limitaciones extremas. Se reconvirtió para obtener divisas a través del turismo y de alianzas con empresas europeas y canadienses. EE UU, mientras tanto, profundizaba a niveles demenciales el bloqueo, generando lo que en La Habana definen como un genocidio por los daños sociales que causa.

Poco a poco los países de la región fueron volviendo a tener relaciones con Cuba y durante la primera parte de este siglo la isla fue clave en el proceso de integración. Hasta que el 17 de diciembre de 2014 el presidente Barack Obama mantiene una conversación telefónica con el mandatario cubano Raúl Castro en la que reconoce que la política seguida por sus antecesores fue un fracaso y que en lugar de aislar a Cuba aisló a EE UU. 

El deshielo duró poco, sin haberse levantado el bloqueo. Con el gobierno de Donald Trump volvió una Guerra Fría particular que pretende revertir el reloj de la historia. El 25 de noviembre de 2016 muere Fidel Castro, quien se había alejado de todos los cargos públicos en 2008.

El 19 de abril pasado fue elegido presidente de Miguel Mario Díaz-Canel. El primero que no pertenece a la generación que hizo la Revolución. El que llevará adelante el proceso de reformas económicas de esa Cuba que se reinventa para seguir de pie, como hace 60 años.

Tiempo Argentino, 30 de Diciembre de 2018

AMLO entre el muro, la caravana y un plan Marshall centroamericano

AMLO entre el muro, la caravana y un plan Marshall centroamericano

Donald Trump presionó con rechazar el presupuesto del Congreso si no se incluían 5000 millones de dólares para construir el muro en la frontera con México. Dijo que no tendría problemas en ir a un cierre del Estado, esto es, a cortar fondos destinados a tareas no esenciales. Luego felicitó a la patrulla que impidió el ingreso de cientos de migrantes que salieron de San Pedro Sula, en Honduras, en octubre pasado. «¿Recuerdas las caravanas? Bueno, no lo lograron y ninguna se está formando o en camino», destacó en su cuenta de Twitter. El jueves obtuvo el sí legislativo al financiamiento que buscaba en la Cámara Baja, pero porque todavía tiene mayoría de republicanos, en lo que sería el último suspiro de una composición cameral que va a cambiar cuando asuman los nuevos representantes. Ahora falta el paso por Senadores, un trámite que no será sencillo de resolver porque los demócratas pueden trabar la aprobación. Recuerdan lo que tuvo que transpirar Barack Obama en sus últimos ejercicios antes de terminar su mandato.

Todas las miradas están centradas, por estas horas, en el sur. El nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, se encontró con un problema que apareció durante el período de transición entre el triunfo electoral y su llegada al gobierno. Este jueves se hizo cargo de la situación y aceptó que migrantes de terceros países puedan permanecer o hacer el camino de regreso por territorio mexicano, una medida que en otros gobiernos no era usual.

Se trata por ahora de decisiones  que se van armando sobre la marcha. Son miles de personas que fueron rechazadas en la frontera y ya comenzaban a impactar como un problema humanitario a través de los medios.

«Queremos mantener una relación de entendimiento y amistad con el gobierno de Estados Unidos, pero al mismo tiempo defender los principios de la política exterior de México», dijo AMLO en lo que ya es una habitual rueda de prensa matutina. Esa política, dijo, pasa por «ser defensores de los derechos humanos y en todo momento dar protección a los migrantes».

El canciller Marcelo Ebrard, sin embargo, recalcó que México no había firmado ningún acuerdo con EE UU para la creación de un «Tercer Estado Seguro», esto es, para que un solicitante de asilo permanezca en un país intermedio hasta que se acepte su pedido en el país al que quiere ir. Hay al menos 4000 personas en Tijuana a la espera de que los dejen cruzar al norte.

Este martes EE UU y México anunciaron una millonaria inversión para el desarrollo del sur mexicano, Guatemala, El Salvador y Honduras para frenar la emigración dando oportunidades en los lugares de origen. Un Plan Marshall en pequeña escala que habrá que ver si llega a destino o se pierde en recovecos burocráticos.

Tiempo Argentino, 23 de Diciembre de 2018

Trump se viste de granjero y anuncia el retiro de tropas

Trump se viste de granjero y anuncia el retiro de tropas

Donald Trump tiene un fin de año a toda máquina. Golpeado por una elección de medio término que le quitó el control de la Cámara Baja, busca desde entonces recuperar la iniciativa ante el embate de la oposición y en esta semana particularmente, se vio que la pelea política de 2019 será feroz. El martes tuvo que cerrar su fundación tras una demanda de la fiscal general de Nueva York por aprovechar beneficios impositivos para pagar hasta la publicidad electoral; el miércoles anunció que retirará todas las tropas de Siria y parte de las que están en Afganistán; el jueves debió enfrentar la renuncia del jefe del Pentágono y amenazó con cerrar el gobierno si no le aprobaban el presupuesto para construir el muro en la frontera con México, y el viernes se mostró en un video vestido de granjero para anunciar la firma de una ley agrícola. Todo esto en medio de un alboroto mayúsculo cuando avanzan causas por la presunta injerencia de Rusia en la campaña electoral de 2016. Una causa que lo pone contra las cuerdas para el año que se inicia.

La noticia de que los soldados estadounidenses dejarán Siria, como suele hacer el mandatario, la dijo por Twitter. «Hemos derrotado al Estado Islámico en Siria, la única razón para estar allí durante la Presidencia de Trump», escribió el mismo Trump y desató la sorpresa en analistas y sobre todo entre funcionarios de su propio gobierno. Todos recordaron que en abril pasado había hecho un anuncio similar y a los pocos días ordenó un ataque con misiles Tomahawk luego de que informaciones surgidas de fuentes británicas y francesas afirmaran que el gobierno de Bashar al Assad había lanzado armas químicas sobre en un hospital, un dato nunca comprobado como real.

A esto agregó que también volverían militares apostados en Afganistán, un país ocupado desde hace 17 años por efectivos estadounidenses y sumido en un escenario devastador. En Siria, todo indica que la decisión de irse fue acordada con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

El polémico inquilino de la Casa Blanca prosiguió con su fiebre de tuits con uno en el que se justificaba preguntándose si Estados Unidos debe ser el «policía» de Medio Oriente. En otro mensaje consideró que «es tiempo de que otros peleen finalmente» contra los terroristas. A este siguió otro en que señalaba que «Rusia, Irán, Siria y otros muchos países no están contentos con la salida de Estados Unidos (…) porque ahora tendrán que luchar contra EI ellos».

Los primeros en mostrar su descontento fueron los kurdos. EE UU había acordado en 2014 su apoyo en la lucha contra los yihadistas. El plan implicaba que una vez derrotados los extremistas islámicos, podría comenzarse a hablar de construir la nación kurda en los territorios liberados. El punto es que tanto el gobierno sirio como el turco buscan destruir al EI pero no tienen la menor intención de ceder espacio para un estado kurdo. La noticia de que Erdogan y Trump hubieran acordado el retiro de tropas no hizo sino generar alarma en la región.

Esa es una de las razones para le renuncia de Mattis. El general, que mantiene fuerte prestigio dentro de las filas militares, ocupaba el cargo de secretario de Defensa y cuando fue designado tranquilizó a muchos críticos del presidente porque evaluaron que es un hombre racional que no habría de permitir “la locuras de un hombre como Trump”. Ahora, tras el anuncio presidencial, en su renuncia hace hincapié en “la necesidad de tratar a los aliados con respeto”, en referencia a que los kurdos esperaban que no terminaran abandonados por Washington. Pero también a Gran Bretaña y Francia, que en el ataque de abril jugaron su parte y buscan el paraguas estadounidense para irse del todo de esa parte de mundo.

«Usted tiene el derecho de tener un secretario de Defensa cuyos puntos de vista estén mejor alineados con los suyos… creo que lo correcto para mí es renunciar a mi cargo», anotó Mattis en su carta de dimisión. Los más encumbrados dirigentes del Partido Demócrata lamentaron esta decisión. Lo que revela de qué se habla en las esferas del poder en EE UU: Trump anuncia otra vez que se pone en marcha el plan de retiro de tropas de esa región que fue caballito de batalla de la campaña de Barak Obama en 2008. Y Mattis, como dijeron incluso los medios hegemónicos, era el que frenaría las locuras trumpianas.

Otros conocedores de los entresijos del poder en Washington perciben una política no tan pacífica en esta movida de Trump, sino que encarna peligro para los latinoamericanos. De alguna manera el retiro de tropas representa el reconocimiento de una derrota en un territorio en el que durante la gestión Obama, EE UU había intentado asentarse. Una derrota incluso que le deja la zona servida a Rusia, que puso todas las fichas para salvar el gobierno de Al Assad y lo pudo sostener.

Para el francés Tierry Meissan, fundador del portal Voltairenet, Trump en realidad está llevando a cabo una estrategia que surge de su consejero de seguridad John Bolton para meter baza militar en el patio trasero. En la mira de la administración están por supuesto Venezuela y Cuba, para lo cual cuentan con un nuevo aliado de armas llevar desde el 1° de enero, Jair Bolsonaro.

A la lista se fue agregando en los últimos meses Nicaragua. Este jueves, también, dio luz verde a un proyecto que se conoce como la Nica Act, una ley fogoneada por anticastristas fervorosos como Ileana Ros-Lehtinen, Ted Cruz, Marco Rubio y el demócrata Bob Menéndez, que condiciona la aprobación de préstamos internacionales al gobierno de Daniel Ortega a la llamada a elecciones en ese país centroamericano. Ortega fue reelecto con 65% de votos en 2017 y tiene mandato hasta 2022.

Pero todo este zafarrancho fue sazonado, como también suele hacer el presidente, con un toque bizarro. Y en un video, vestido con uno de esos viejos mamelucos de granjero propios de una novela de John Steinbeck, y acompañado por la actriz Megan Mullaly, se lo vio cantando, horquilla en mano, un tema musical de una comedia de los años sesenta, Green Acres. Celebraba así la aprobación de una ley agrícola que otorga ayudas por 867 mil millones de dólares a agricultores afectados por la guerra comercial.

Tiempo Argentino, 23 de Diciembre de 2018

Otra vez la presión militar dejó a Lula Da Silva entre rejas

Otra vez la presión militar dejó a Lula Da Silva entre rejas

Otra vez la presión militar dejó a Lula da Silva entre rejas. Fue durante un miércoles agitado en el Supremo Tribunal Federal (STF), y luego de que uno de sus magistrados, Marco Aurelio Mello, dictara una cautelar basado un artículo de la Constitución, según el cual una pena de prisión sólo puede comenzar a ejecutarse una vez que se cumpla todo el proceso de apelaciones.

Esa medida podría haber beneficiado a 169.300 personas encarceladas pero con condenas que están en segunda instancia. Sin embargo el único recluso que preocupaba al aparato mediático judicial era el ex presidente, encarcelado en un proceso judicial sospechado de irregularidades, por un juez, Sergio Moro, que como coronación de su accionar a lo largo del caso Lava Jato, será ministro de Justicia del gobierno que asume el 1 de enero.

La cautelar fue prontamente dejada sin efecto por el presidente del STF (la Corte brasileña) Antonio Dias Tóffoli, quien suspendió el fallo hasta el 10 de abril próximo, cuando se volverá a analizar la situación. Poco antes, la jueza Carolina Lebbos se había negado a acatar la decisión y la Procuradora General, Raquel Dodge, había presentado un rechazo en términos similares.

Es la segunda vez desde que Lula entró en su celda de Curitiba, en abril pasado, que su caso genera rispideces dentro del poder judicial.

En mayo la corte tenia que responder a un pedido de la defensa y mantuvo en vilo al país durante varias horas hasta que por mayoría el caso quedó archivado. En julio un juez había aceptado otro reclamo de la defensa del líder metalúrgico para esperar en libertad el fallo definitivo.

Esa vez lo llamativo fue que el propio Moro, que a la sazón estaba de vacaciones en Portugal, desde la distancia ordenara suspender el fallo de su colega Rogério Favreto, algo inusual ya que es un juez de un estamento superior. En esa ocasión también el presidente del TSF, Dias Toffoli -que llegó a la Corte en 2009 gracias al apoyo del Partido de los Trabajadores (PT) ya que había sido militante y abogado de la Central Única de Trabajadores (CUT)- laudó contra Lula.

Pero antes y ahora fue evidente la presión de los militares para sacar de la cancha a Lula, que marchaba primero en las encuestas para presidente. De allí que fuera inhabilitado y finalmente hasta se le prohibió que diera entrevistas o participara en publicidades partidarias. Por esa razón el ex mandatario dijo hace pocos días que Jair Bolsonaro ganó porque él está proscripto.

Bolsonaro, ex militar, contó siempre con el irrestricto apoyo de sus pares y especialmente hubo uno que marcó el ritmo a la Corte en mayo, en julio y volvió a hacerlo este miércoles. Se trata de Paulo Chagas, un general retirado hace 12 años, que mantiene el respeto de los uniformados y es un teórico de una línea ideológica que ahora encuentra cauce en los centros de la derecha antiglobalista del mundo, desde Donald Trump a la Liga del Norte de Italia, Marine Le Pen en Francia o el gobierno de Viktor Orban en Hungría.

La serie de tuit con que «dictó» sentencia son ilustrativos. En mayo le dijo a los ministros del TSF: «Cuidado con la cólera de las multitudes». Entonces su argumento era que los jueces debían decidir si tomaban «partido por Brasil o por el crimen organizado» y señalaba que lo que estaba en juego era la causa Lava Jato.

Ahora retomó la amenaza. Primero «apretó» al juez Mello reclamando un juicio contra él por su «actitud unilateral contraria a una decisión colegiada», lo que representaría «una demostración de indisciplina intelectual y de escarnio al STF y a la sociedad brasileña».

Luego siguió con la presión en una red social en la que tiene 86200 seguidores.»Un ministro que suelta a un criminal condenado no es ministro, es comparsa y demuestra a Brasil y el mundo que tiene connivencia con el crimen», escribió.

Finalmente aplaudió al presidente el tribunal, en un texto revelador de que sus palabras habían tenido influencia en el Poder Judicial y en el que rescató su concepto de mayo para celebrar que «el pueblo brasileño, en una demostración de lo que sería la Cólera de las Multitudes, mostró a Dias Toffoli el camino del deber y la prudencia».

Chagas -sin relación con el científico que descubrió el tripanosoma cruzi, el protozoo que causa la enfermedad que lleva su nombre- nació en Río de Janeiro hace 69 años y pertenece alarma de Caballería. Ocupó distintos puestos en el arma y fue agregado militar en las embajadas brasileñas de Paris y Londres. Como experto jinete, participó en campeonatos mundiales militares de Equitación en Buenos Aires en 2005 y Porto Alegre en 2006 y el los V Juegos Mundiales de Rio de Janeiro en 2011. Fue candidato a gobernador de Brasilia, pero no llegó a cosechar 200 mil votos.

En su página web dice que «Brasil puede ser un ejemplo para el mundo». Y detalla que hace algunas décadas los países europeos podían ser el espejo donde los brasileños podían mirarse, pero que ahora esa imagen se desdibujó.

«Vemos una Europa contaminada por todas las propuestas del pensamiento globalista, siendo destruida y destituida de todos los valores y ejemplos que hicieron de ella un ideal de cultura occidental».

Y anota como un camino errado, que «la Unión Europea, al revés de la historia y las tradiciones de los pueblos, basada en discutibles ventajas económicas, implementó estratégicamente la apertura de las fronteras internas y externas del continente al multiculturalismo y la ideología de género «. No se priva de enumerar valores según él perdidos en el viejo continente como la competividad, el sentimiento de patria, las costumbres y tradiciones, el orgullo nacional.

Buen jinete el hombre, pero del Apocalipsis.

Tiempo Argentino, 20 de Diciembre de 2018

Canadá entrampada en la venta de armas a Arabia Saudita

Canadá entrampada en la venta de armas a Arabia Saudita

El primer ministro canadiense se presenta como defensor de los derechos humanos y de los valores occidentales, en consonancia con las mejores tradiciones de ese país. Por eso anunció que estaba buscando los medios para anular un contrato para la venta de armas a Arabia Saudita alegando las atrocidades del régimen y sobre todo en razón de la responsabilidad del príncipe Mohamed bin Salman en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado en Estambul. Pero la respuesta de la empresa fabricante, General Dynamics Land Systems Canada, le probó una vez más el oscuro trasfondo de las intrincadas relaciones que estableció la monarquía con los “países democráticos”.

Tras la confirmación de que Khashoggi había sido ahorcado en el edificio saudita y que su cuerpo fue diluido en una solución ácida, el presidente estadounidense, Donald Trump, había deslizado que romper con Riad habría de implicar la pérdida de 100 mil millones de dólares en contratos para armamentos fabricados en EEUU. Poco importaba que todas las evidencias tanto de los servicios turcos como de la CIA apuntaban a MbS, como se conoce al heredero de la corona saudita. “Puede haber sido él como puede no haber sido”, fue el insólito argumento de Trump.

Arabia Saudita está involucrada en la guerra civil de Yemen apoyando fuertemente al gobierno central, que enfrenta una rebelión que cuenta con apoyo iraní. Pero aún antes de esta contienda, ya Riad era un fuerte comprador de armas al punto de que ostenta el tercer presupuesto mundial en gasto militar y es el segundo mayor importador, según estudios de la ONG sueca SIPRI (siglas en inglés para Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo), que se dedica a analizar las inversiones en artefactos militares de todo el mundo.

Los datos de la organización muestran que esa nación aumentó un 74% sus gastos militares entre 2008 y 2015, aunque debido a la baja en el precio del petróleo, en 2016 la cifra cayó considerablemente. El valor fluctúa con el precio del barril del crudo y en 2017 hubo compras en el exterior por 69,4 mil millones de dólares, un 10% del PBI. SIPRI (https://www.sipri.org), de todas maneras, destaca que esos números se basan en estimaciones, ya que los documentos públicos contienen información mínima de ese rubro y no hay un desglose de lo que utilizan las fuerzas paramilitares que dependen del Ministerio del Interior.

En el caso canadiense, se trata de contratos de 2015 para la venta de 928 vehículos de combate livianos Terradyne por un total de 15 mil millones de dólares. «El asesinato de un periodista es absolutamente inaceptable, y es por eso que Canadá desde el principio había estado demandando respuestas y soluciones- dijo Trudeau a la prensa-  heredamos un contrato firmado por (el ex premier) Stephen Harper para exportar blindados ligeros a Arabia Saudita, (pero) estamos comprometidos con los permisos de exportación para tratar de ver si hay manera de anular esa exportación”.

La firma fabricante, subsidiaria de American General Dynamics, dijo sin embargo que romper unilateralmente ese contrato implicaría multas por unos 750 millones de dólares. «La finalización del contrato tendría un impacto negativo significativo en nuestros empleados altamente calificados, nuestra cadena de suministro en todo Canadá y el sector de defensa canadiense en general», señaló la compañía a modo de amenaza al periódico Globe and Mail.

El contrato era secreto, pero comenzó a ser discutido públicamente por Trudeau ni bien llegó al gobierno, ya que circularon imágenes de que los carros habían sido utilizados para reprimir a manifestantes chiitas en la ciudad de Qatif y en la guerra de Yemen, donde los sauditas son acusados de cometer brutales violaciones a los derechos humanos contra población civil.

Pero el mensaje que sale de Otawa resulta contradictorio, considera la ONG Canadienses por Justicia y Paz en Medio Oriente (CJPME, por sus siglas en inglés), ya que mientras el gobierno se monta en lo políticamente correcto acerca de la venta al régimen saudita, por otro lado la semana pasada aprobó la ley C-47 “que en la práctica no cumple la letra y el espíritu del Tratado de Comercio de Armas”. El TCA busca establecer estándares internacionales para regular el comercio internacional de armas convencionales. El negocio de las armas es la cuarta industria más grande del planeta, detrás de las drogas, la prostitución y la banca.

La indignación contra el régimen saudita llevó a que la canciller alemana Angela Merkel anunciara en octubre que su país no permitiría la venta de armas a Riad. Sin embargo hace unos días el presidente de la ONG Gemeinsame Konferenz Kirche und Entwicklung (GKKE), Karl Jüsten, dijo que ese comercio proseguía desarrollándose normalmente.

La situación de los derechos humanos en Arabia Saudita es grave y en un informe del año pasado de Departamento de Estado se especificaban “asesinatos ilegales; tortura; arrestos y detenciones arbitrarias incluso de abogados, activistas de derechos humanos y opositores; prisioneros políticos; restricciones a la libertad de expresión, a las libertades de reunión pacífica, asociación, movimiento y religión; falta de elecciones libres y justas; trata de personas; violencia y discriminación oficial contra las mujeres; y criminalización de la actividad sexual entre personas del mismo sexo”.

En Yemen, mientras tanto, el panorama no es diferente, con el agregado de que como se trata de una guerra, hay menos prurito aún para profanar todo código de civilización. Allí MbS está embarcado en lo que parece un desafío particular para mostrarse como ejecutivo y ganar las internas dentro de la monarquía. Pero sus tropas están empantanadas en un conflicto entre el régimen sostenido por los sauditas y los rebeldes hutíes, que cuentan con apoyo de Irán.

Luego de los primeros escandalizados cuestionamientos,  cuando a principios de octubre se conoció el caso Khashoggi, ahora Riad recuperó iniciativa y como a su paso por Buenos Aires para el G-20 el príncipe vio que ninguno de los líderes mundiales sacó el caso a relucir, ahora se permitió criticar a los legisladores estadounidenses que resolvieron poner fin al apoyo de EEUU en Yemen.

El 13 de diciembre se firmó en Suecia un cese el fuego entre el régimen prosaudita y los hutíes. La tregua que entró en vigor este martes en Hodeida, el principal frente en la guerra. Pero Riad denunció que los rebeldes no respetan las condiciones del acuerdo. «Si la ONU continua demorándose y tarda a entrar en escena, perderán la oportunidad (…) y el acuerdo estará destinado al fracaso», amenaza.

Tiempo Argentino, 19 de Diciembre de 2018

China celebró los 40 años de una política económica que la llevó a ser potencia

China celebró los 40 años de una política económica que la llevó a ser potencia

La República Popular China cumple en 2019 sus 70 años, pero en estos días celebra los 40 de las reformas económicas que ya convirtieron al Imperio del Centro en la primera economía del planeta y lo pusieron en el podio como para ser la potencia hegemónica antes del 2030. Esa es una de las razones para explicar la guerra comercial que el gobierno de Estados Unidos puso en marcha desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Paralelamente, desde Washington habían dado vía libre para el rearme japonés y como un intento de escupirle el asado, justo este martes en Tokio se anunció la construcción de dos portaaviones, algo inédito desde la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial. Datos que tuvo muy en cuenta el líder chino Xi Jinping en un discurso de hora y media en el Gran Salón del Pueblo, el Palacio Legislativo de Beijing.

«Nadie puede dictar al pueblo chino lo que debe o no debe hacer», dijo Xi, elevado en octubre de 2017 a la categoría de guía de la sociedad tras una reforma constitucional que puso su pensamiento a la altura del de Mao Zedong, el fundador de la RPCh, y Deng Xiao Ping, el hombre que el18 de diciembre de 1978 inauguró esta era de Reforma y Apertura como se llamó al proceso de paulatino ingreso de esa nación en la rueda del capitalismo. Y que ahora permite decir al presidente-guía que «China ha sacado a 740 millones de personas de la pobreza en los últimos 40 años y reducido la tasa de pobreza en 94,4 puntos porcentuales, todo un hito en la lucha de la humanidad contra esta plaga».

La China que se encontró Mao el 1 de octubre de 1949, cuando oficialmente se fundó la República Popular -al fin de la guerra civil contra los nacionalistas de Chiang Kai-shek, que huyó a la isla de Taiwan con lo que le quedaba de sus tropas- era un país agrario sumido en la miseria y que había sido devastado por la invasión japonesa.

Con Mao comienza una lenta recuperación de los valores de esa cultura milenaria que mucho antes que por Japón, había sido doblegada por el imperio británico a través de las Guerras del Opio. Un extenso período que se conoció como el Siglo de la Humillación (1839-1949) de una cultura que se jacta de haber inventado casi todo (el papel, la pólvora, la brújula, y hasta los fideos, entre otras cosas) y de haber sido por más de 4000 años verdaderamente el centro más avanzado de la civilización mundial.

Pero los ganadores de la II Guerra habían decidido que el sitial de China en las Naciones Unidas fuera para Chiang, y Taiwan ocupó un puesto permanente en el Consejo de Seguridad. Una anomalía que recién en 1972 subsanó el presidente Richard Nixon, bajo al asesoramiento de Henry Kissinger. Que la representación de esa nación estuviera un gobierno que solo tenía jurisdicción real sobre algo más de 15 millones de personas cuando en el continente había otro estado en el que vivían entonces cerca de 900 millones no podía sustentarse demasiado tiempo más.

Si bien es cierto que la razón de fondo era socavar el poderío de la Unión Soviética, y meter una cuña entre Beijing y Moscú, no es menos cierto que era una medida de real politik imprescindible. Desde entonces, poco a poco China fue acercándose a Occidente, aunque manteniéndose como un país comunista y con sus propias características.

Es así que a la muerte de Mao, en 1976, luego de los primeros escarceos sobre qué grupo interno lo habría de suceder, tomó el mando Deng Xiao Ping, liderando una experiencia de profundas reformas con el objetivo de ir poco a poco eliminando la pobreza y el atraso que a esa altura ya era inocultable.

Primero se liberó la venta de productos del campo, para incentivar a los agricultores, remolones por la estatización. Luego se permitieron pequeñas fábricas y talleres fuera de la órbita estatal y en un par de años se privatizaron grandes empresas públicas y se dictaron leyes para la inversión extranjera.

Las multinacionales pronto descubrieron que un mercado que para entonces superaba los mil millones de personas, ávidas de consumir y que verdaderamente no tenían nada, no era para nada despreciable, por más que tuvieran que negociar con funcionarios del Partido Comunista.

En los 80 China apuntaba a ser el taller del mundo y poco a poco sus productos fueron adquirieron calidad, pero también fueron desarrollando tecnología propia. Y a la caída de la URSS, en 1991, ya se especulaba con que sería un gran protagonista del Siglo XXI. Fue en esos años que se acuñó la frase «crecer a tasas chinas» para ilustrar índices de aumento del PBI de dos dígitos y por períodos continuados.

Si hay algo que define a la política china es que planifican a largo plazo -una ventaja que puede atribuirse a un régimen de partido único y a 4000 años de historia- y en el plano exterior, cultivan la «paciencia estratégica». Esto es, que no se conmueven por tormentas pasajeras ni responden a las apuradas.

Dicen que alguna vez le preguntaron a Mao qué opinaba de la Revolución Francesa y que dijo «es demasiado pronto para evaluar». Cuenta Kissinger en su libro «China», que había generales en la época de la Guerra de Corea (1050-1953) que pensaban poner fin a la contienda entre el norte comunista y el sur capitalista arrojando bombas nucleares sobre China.

Agrega que un enviado del gobierno de Harry Truman se lo dijo a Mao a modo de amenaza. A lo que el líder de la revolución china respondió»: Tenemos 600 millones de habitantes, pueden matar 50 millones de personas, 100 millones, 200 millones. ¿Todavía nos quedarían 400 millones». Al representante de Washington le corrió un frío por la espalda. Estados Uniodos tenía entonces 150 millones de habitantes.

Así, con esa determinación, China fue volviendo a ocupar un lugar que había tenido por milenios. La llegada al poder de Xi, el 14 de marzo de 2013 (curiosamente un día después de que Jorge Bergoglio fuera elegido Papa en Roma) significó una profundización de esa senda. Y los planes en vigencia llegan hasta justo el centenario de la toma del poder por el PCCH, en 2049.

Para esa fecha habrá finalizado la Ruta de la Seda, un megaplan de desarrollo de infraestructura para comerciar entre China y el resto de Eurasia por vía terrestre.

Mientras tanto, los últimos escarceos con Trump tienen mucho de desesperado intento de Estados Unidos por recomponer un tablero mundial que desde hace mucho lo sabe adverso. De hecho, en lo que va del siglo China construyó diversas mesas de integración regional y mundial que sirven de plataforma para su despegue como potencia no solo económica.

La Ruta de la Seda es precisamente el resultado de este tipo de políticas que Occidente mira con temor y preocupación porque percibe que su influencia internacional va disminuyendo a medida que crece el gigante asiático. Organizaciones como los BRICS (Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica) o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés) junto con 10 países de esa zona del mundo en pleno crecimiento, son una prueba.

Trump anunció una guerra comercial y aumentó aranceles a productos chinos para equilibrar una balanza comercial que es desfavorable desde hace décadas. En Buenos Aires, el presidente estadounidense y su par chino sellaron una tregua por seis meses para ver como recomponer una situación que si se desmadra involucrará a todos los países.

Pero las amenazas se chocan con realidades ineludibles. China es el principal tenedor de bonos del Tesoro de Estados Unidos. Una estampida puede provocar un huracán que la crisis del 30 podría parecer un simple soplido al lado de eso.

Este martes Beijing anunció que volvió a desprenderse de papeles de la deuda estadounidense. Le quedan 1,39 billones de dólares, la suma mas baja desde 2017.Suficiente para crear zozobra.

La pelea de fondo a largo plazo es por la supremacía militar, claro. Por ahora en ese terreno Estados Unidos es patrón, pero sigue vigente al frase de Mao, ahora con 1400 millones de habitantes para poner sobre cualquier teatro de operaciones.

Sin embargo, una mirada a futoiro revela que en los campos de batalla se debe computar al desarrollo tecnológico, donde la supremacía que se disputa es sobre la inteligencia artificial.

La punta de ese iceberg pudo verse estas semanas con la detención en Canadá de la presidenta de Huawei, el gigante de telefonía celular, Meng Wanzhou. Ya liberada, la ejecutiva quedó en medio de esa guerra porque la justicia de EEUU acusa a la firma de haber violado la prohibición de comerciar con Irán desde territorio estadounidense.

Meng es hija de Ren Zhengfei, ex integrante del Ejército chino que en 1987 pasó a la actividad privada y fundó Huawei Technologies en la ciudad de Shenzhen, en el sur de China.

Tiempo Argentino, 18 de Diciembre de 2018