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Gran Bretaña se suma a Trump en la guerra 5G contra Huawei

Gran Bretaña se suma a Trump en la guerra 5G contra Huawei

En una nueva batalla de la guerra entre los dos gigantes de la economía mundial, el Reino Unido finalmente quemó las naves en favor de su socio estratégico primordial y el gobierno británico anunció que desde fin de año los operadores telefónicos tienen prohibido comprar equipamientos de la empresa Huawei para la red 5G y que tienen tiempo hasta 2027 para deshacerse de todos los que tengan en existencia de las anteriores plataformas. Los argumentos son más bien sinuosos: según el ministro de Digital, Cultura, Medios y Deportes, Oliver Downden, «la red 5G será transformadora para nuestro país sólo si confiamos en la seguridad y la resistencia de las infraestructuras sobre las que se construye». Pero el trasfondo es la guerra comercial Washington-Beijing.

Rascando un poco más debajo de las justificaciones, para Londres las sanciones de la administración Donald Trump a la firma china implican que no podrá contar con elementos claves para garantizar la provisión de equipamientos, lo que terminaría perjudicando a Gran Bretaña. Pero mucho tiene que ver con esta decisión del primer ministro Boris Johnson el inicio del divorcio de ese país de la Unión Europea. Porque necesitará de acuerdos importantes con las ex colonias de Norte América para capear los primeros momentos fuera del organismo regional y debe seguir a Trump en su embate contra China. Tanto es así que Alemania y Francia mantienen acuerdos con Huawei a pesar de las presiones que se expresan a través de los medios.

En una sesión en la Cámara de los Comunes, Dowden dijo que la exclusión -que se fue deslizando en las ultimas dos semanas- será irreversible y completa dentro de 7 años, que es el plazo en que consideran que cualquier equipo provisto por la fabricante asiática habrá cumplido su vida útil.

La decisión de Downig Street se basó en un dictamen del Consejo Nacional de Seguridad (NSC por sus siglas en inglés), tras una recomendación del Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC). Los expertos asumen que las restricciones impuestas por Washington «hacen que sea imposible continuar garantizando la seguridad de los equipos de Huawei en el futuro». Y agrega que “la decisión tiene en cuenta nuestras circunstancias nacionales específicas y cómo los riesgos de estas sanciones se manifiestan en el Reino Unido”.

Pero no es ajena esta consideración al informe de una semana antes emitido por la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) de hace un par de semanas, que caratuló a las empresas de telefonía Huawei, ZTE y todas sus subsidiarias como una “amenaza nacional”. Fundamentalmente porque la consideran una empresa del gobierno chino en virtud de que su fundador, Ren Zhengfei, es un exingeniero del Ejército Popular de Liberación chino. Y que por medio de sus redes espiarán a ciudadanos de todo el mundo. Curiosamente lo mismo que el ex analista de la CIA Edward Snowden afirma que hacen agencias de vigilancia estadounidenses.

El representante de Huawei en Londres, Ed Brewster, lamentó que el futuro de la empresa “en el Reino Unido ha sido politizado, esta es una cuestión de política comercial de Estados Unidos y no de seguridad”. Y para crear algo de cizaña, se declaró “decepcionado” porque el bloqueo a Huawei, dijo, representa una «amenaza con ralentizar el desarrollo digital» británico y puede «aumentar las facturas» que los usuarios deban pagar por futuros servicios.

El embajador chino en Londres, Lius Xiaoming, había advertido cuando se filtró la información sobre la decisión británica, que sacar del juego a Huawei podría dañar la reputación del Reino Unido “y erosionar la confianza de otros inversores extranjeros”; aludiendo obviamente a los de nacionalidad china, que no son pocos en el mercado internacional.

Londres, Washigton y Beijing vienen enfrentándose desde la puesta en marcha de la ley de seguridad en Hong Kong. Los chinos responden alegando que ese enclave dejó de ser colonia y pertenece indubitablemente al país asiático. Todo esto en el marco de la política agresiva que desarrolla Trump desde que llegó al Salón Oval.

La guerra de Trump contra Huawei

Precuela de un escándalo.

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Cómo controlar a China.

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Otra Gran Marcha China.

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En Alemania, mientras tanto, la empresa mixta Deutsche Telekom -tiene 14,5% de acciones en manos del estado- profundizará su alianza estratégica con Huawei, según documentos probatorios que publicó el portal estadounidense Politico. Según esa información, a mediados de 2019, y cuando ya Donald Trump había puesto en la lista negra a Huawei, acordaron que el proveedor chino garantizaría el flujo de la cadena de suministro de elementos y tecnología incluso con indemnizaciones en caso de que daños o demoras por razones del castigo impuesto por la Casa Blanca.

Para Deutche Telekom, según deslizan en papers internos, de no poder usar equipos de la empresa china en su despliegue de la red 5G, sería como su Armagedón. Para la canciller Angela Merkel, el riesgo de romper con los chinos sería catastrófico para las empresa alemanas con capitales en el país asiático si es que Beijing toma represalias.

En Francia también hay mejor clima para los chinos y la agencia de seguridad cibernética, ANSSI, rechazó la prohibición, aunque el organismo incita a los operadores a que si pueden se inclinen por alguna otra tecnología. De hecho, la sueca Erikson y la finlandesa Nokia se restriegan las manos esperando recoger las migajas que dejen los chinos.

En Argentina, por su parte, la semana pasada el jefe de Gabinete de la cancillería, Justo Chaves y el secretario de Negociaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, se reunieron con el Ceo de Huawei local, Steven Chen Shiqing para hablar sobre la posible inversión de la compañía para la provisión de equipos de 5G. «Estamos investigando el tema minuciosamente, haciendo foco en la competitividad y la seguridad de las diversas soluciones disponibles en el mercado. Temas como el Big Data, la digitalización de las empresas y la inteligencia artificial son centrales para la competitividad», dijo Neme.

Tiempo Argentino, 14 de Julio de 2020

Aloizio Mercadante: “Bolsonaro es un oscurantista sin ningún compromiso con la ciencia y la medicina”

Aloizio Mercadante: “Bolsonaro es un oscurantista sin ningún compromiso con la ciencia y la medicina”

Aloizio Mercadante pasó por cargos claves en los gobiernos brasileños, como los ministerios de Ciencia y de Educación, con Lula, y fue jefe de Gabinete con Dilma. Uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores y también del Grupo de Puebla, el foro creado hace justo un año por líderes progresistas de América Latina. En esta charla telefónica, desmenuza la crisis de la integración regional y también el desastre en que está sumido su país, con un presidente al que no duda en tildar de «oscurantista» que tiene «actitudes genocidas».

«Tuvimos un pasado reciente con una evolución muy estratégica, innovadora en América Latina para impulsar la integración -arrancó Mercadante-. El Mercosur consolidó asociaciones comerciales, se constituyó el Parlasur, que fue un espacio de debate, de construcción. El Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (FOCEM) fue un instrumento para la reducción de las asimetrías regionales. Empezamos a tener una presencia diplomática más cohesionada en los foros internacionales. Lo mismo con Unasur y Celac. Así fortalecimos una inserción soberana de América Latina, una presencia más activa, más altiva en los foros multilaterales, en las disputas. Con los gobiernos populares de Néstor-Cristina, Lula-Dilma, Lugo, Rafael, Evo, Mujica-Tabaré, hubo una extraordinaria aproximación política, cultural, tecnológica, científica. El proyecto neoliberal es incapaz de pensar la diplomacia como forma de integración de los pueblos, más allá del interés del mercado».

¿Eso explica la necesidad de un foro como el de Puebla?

-El objetivo es rescatar esta relación que teníamos de confianza, compañerismo, discusión, para hacer un contrapunto a esta visión de la economía financierizada y neoliberal. Y retomar el compromiso con el estado democrático de derecho, el combate al lawfare, con una nueva propuesta de desarrollo económico, social, ecológico, cultural, democrático para la región. Esta pandemia desnuda la crisis sistémica de este modelo neoliberal.

-Para la construcción de ese momento virtuoso fue fundamental que Brasil se sumara al resto de América Latina. Pero ahora el presidente es Bolsonaro.

-Lo conozco a Bolsonaro porque llegamos juntos al parlamento en 1990. Es un tipo que nunca lideró un partido, nunca presentó una propuesta parlamentaria, ni presidió una comisión, ni contribuyó a un debate programático. Basó su estrategia en un discurso corporativo militar con apoyo de la milicia, que en Río de Janeiro es muy fuerte. Y una defensa de la dictadura, de la censura, de la tortura. Pero ahora está perdiendo credibilidad y popularidad, y vive un aislamiento internacional dramático, con una pérdida de dignidad de Brasil en los foros internacionales. La mayoría de la sociedad civil y las fuerzas políticas, hasta las de centro liberal, defienden la integración latinoamericana. Este retroceso obedece a una sumisión completa e incondicional a Trump, no a Estados Unidos.

-¿Cómo es eso de la sumisión a Trump?

-Tuvo innumerables manifestaciones de que su ídolo, su líder, es Donald Trump. Ahora hay preocupación porque Joe Biden tiene chances reales de derrotarlo. Esto consolidaría el completo aislamiento de Bolsonaro en la diplomacia internacional. Sin embargo, a pesar de todas estas actitudes, Trump le mostró un gran desprecio y pone a Brasil como ejemplo de las peores respuestas ante la pandemia y el escenario global. Bolsonaro no tiene la menor dimensión de lo que es la política exterior y el interés nacional, lo que es la soberanía de una nación.

-Pero cuenta con un fuerte apoyo en las FF AA y con el respaldo de milicias populares. 

-Tuvo un apoyo muy fuerte de la milicia pero eso también está bajo investigaciones por el Supremo Tribunal Federal, el Congreso Nacional y la Policía de Río de Janeiro, que involucra a sus hijos, como también en la estructura de la difamación a través de fake-news y al financiamiento ilegal de su campaña. La sociedad y las instituciones democráticas están actuando. La prisión del articulador de la milicia en Río, Fabrizio Queiroz, que participó del gabinete de su hijo por más de 20 años, expone mucho a Bolsonaro: por eso se lo ve más contenido, aunque no se sabe por cuánto tiempo. La correlación de fuerzas avanza de un modo muy desfavorable para él, y la extrema derecha está muy fracturada. Moro se fue del gobierno, hay sectores militares que también se fueron. Él cooptó a muchos y tiene 11 ministros en el gabinete. Los militares de reserva tienen conexiones con el gobierno pero es escaso el apoyo en los activos. La actitud irresponsable, genocida frente a la pandemia, la incapacidad de coordinar, planear, de presentar un proyecto consistente para el país, también genera descontento creciente en las FFAA.

-Llama la atención que no hubiera estallado Brasil a raíz del desastre sanitario por el Covid-19.

-Hubo un esfuerzo muy importante de gobernadores, de alcaldes para defender el distanciamiento social, colocar a la vida encima de todos los valores, aportar a una salida con base científica. Así logramos que se aprobara un salario mínimo de 600 reales. La gente que no es oscurantista desde el punto de vista sanitario no va a la calle. Hay manifiestos con millones de firmas en el campo democrático, de sindicatos, pero las calles serán tomadas cuando se supere la pandemia. Hoy tenemos nueve capitales de Brasil con más del 90% de las unidades de terapia intensiva ocupadas, más de 68 mil muertes documentadas, y sabemos que hay subregistro de muertes. La gente que tiene alguna consciencia sanitaria está cuidándose con aislamiento social y no sale a las calles. El presidente claramente es un oscurantista que no tiene ningún compromiso con la ciencia y la medicina. Hay un grupo dentro del gobierno que es terraplanista sanitario. Yo fui dos veces ministro de Educación: lo que han hecho en ese sector es una tragedia histórica. No hay nada parecido a un retroceso como éste. 

¿Como se vuelve de esta realidad?-La forma es la lucha: organizar a los sectores populares, crear alianzas en los sectores democráticos, respuestas alternativas frente a la pandemia y la crisis económica, presentar una nueva síntesis civilizatoria, una nueva utopía. Con valores como la igualdad, la solidaridad, profundizar el proceso de democratización, un nuevo rol del estado como único agente capaz de coordinar esa salida. Argentina demostró que es posible: yo estuve cuando el triunfo de Alberto Fernández, que es una gran esperanza para la región. Volveremos, porque este proyecto neoliberal está destinado a un fracaso completo -La forma es la lucha: organizar a los sectores populares, crear alianzas en los sectores democráticos, respuestas alternativas frente a la pandemia y la crisis económica, presentar una nueva síntesis civilizatoria, una nueva utopía. Con valores como la igualdad, la solidaridad, profundizar el proceso de democratización, un nuevo rol del estado como único agente capaz de coordinar esa salida. Argentina demostró que es posible: yo estuve cuando el triunfo de Alberto Fernández, que es una gran esperanza para la región. Volveremos, porque este proyecto neoliberal está destinado a un fracaso completo.

Tiempo Argentino, 12 de Julio de 2020

Un virus democrático

Un virus democrático

El primer príncipe en contagiarse fue Alberto Alejandro Luis Pedro Grimaldi, Alberto II de Mónaco, el 19 de marzo, cuando en Argentina comenzaba la cuarentena. El segundo fue Carlos, el príncipe consorte británico, Carlos Felipe Arturo Jorge Mountbatten Windsor. Luego se inició una seguidilla de jefes de Estado seculares.

El primer ministro Boris Jonhson encabeza esta lista, el 27 de marzo, y de allí en adelante, con matices, la pandemia demostró cuán democrático es el coronavirus, que también atacó por igual a conservadores enamorados del recorte presupuestario-como Boris Johnson, que sin embargo salió del hospital bendiciendo a la salud pública británica-, y a líderes algo más progresistas.

También hubo tres “primeras damas”, como Begoña Gómez, esposa del presidente de gobierno español, el socialista Pedro Sánchez; Sophie Gregorie, casada con el liberal premier canadiense Justine Trudeau; u Olena Volodymyrivna Kiyashko, la mujer del presidente de Ucrania, el ex comediante Volodymyr Zelensky. Muy cerca de esos lares, Nikol Pashinián, el jefe de gobierno armenio, resultó contagiado junto con toda su familia.

El primer ministro de Guinea Bisau, Nuno Gomez Nabiam, también resultó infectado por Covid-19, junto con otros miembros de su gabinete de gobierno. Lo mismo ocurrió con su par ruso, Mijail Mishustin, lo que obligó a dos semanas de aislamiento del presidente Vladimir Putin. La canciller alemana Angela Merkel, también debió aislarse luego de que un médico con el que había tenido contacto resultara positivo para el virus.

De este lado del Atlántico, el mes pasado, el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, la pasó bastante mal y debió recibir un tratamiento llamado MAIZ en una sala de terapia intensiva. Son las siglas de Microdacyn, Azitromicina, Ivermectina y Zinc. Y más reciente es el caso del brasileño Jair Bolsonaro, que desafió al virus como política de Estado: asegura que se está curando con hidroxicloroquina, un medicamento de dudosa efectividad para este virus. Otra mandataria contagiada es la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez. En las últimas horas también se confirmó el positivo de Eva Copa, la titular del Senado. Justamente en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, el hombre fuerte detrás del presidente Nicolás Maduro, también fue diagnosticado con Covid-19. Otra mandataria contagiada es la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez. En las últimas horas también se confirmó el positivo de Eva Copa, la titular del Senado. Justamente en Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, el hombre fuerte detrás del presidente Nicolás Maduro, también fue diagnosticado con Covid-19.

Tiempo Argentino, 12 de julio de 2020

Mercosur: una cumbre para extrañar otros tiempos

Mercosur: una cumbre para extrañar otros tiempos

La cumbre presidencial del Mercosur fue un test de cómo cayeron las fichas en el último quinquenio en la región. Y para Alberto Fernández, un desafío. Es duro admitir que uno vive en un edificio en el que los vecinos resultan mayormente desagradables, pero peor sería negar la realidad. En todo caso, pasó el mal trago sin renunciar a su visión del mundo y de la integración en aras de una Real Politik incierta.

La gran pelea de la tarde, se prometía, era la de Fernández con Jair Bolsonaro. Pero hubo algodones diplomáticos para que nada se desmadrara. Un dato a tener en cuenta: nadie en el Gabinete brasileño a esta altura amenaza con dar un portazo de la organización regional.

Fernández, que por orden alfabético de país abrió el debate virtual, mostró un camino. «Somos el continente más desigual en la distribución del ingreso, y nos toca afrontar ese desafío sabiendo que estamos ante la mayor crisis mundial”.

No tardó en asomar la sociedad neoliberal del brasileño con el paraguayo Mario Abdo Benítez –a la sazón presidente pro témpore saliente de la organización– y con el nuevo mandatario uruguayo, Luis Lacalle Pou, el que tomó la posta en esta ocasión.

El ala “aperturista” del Mercosur tomó la palabra con Bolsonaro, que propuso abrir fronteras y avanzar en los acuerdos con Corea del Sur, Canadá, Líbano y Singapur, temas en los que Argentina es renuente y lo demostró cuando se retiró de las negociaciones con un golpe sobre la mesa en abril pasado.

La noticia mediática, sin embargo, fue que cuando comenzó a hablar la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, Fernández dejó la sesión. Fue su forma de sacudir la mesa nuevamente. Venezuela, el cuco regional, fue suspendida durante el gobierno de Mauricio Macri y cuando ya se había dado el golpe institucional en Brasil.

Se acusa a Nicolás Maduro de no respetar los valores democráticos, razón suficiente, incluso, para justificar el despojo de sus riquezas (ver aparte). Pero se acepta al gobierno de Bolivia, que aun no integra formalmente el Mercosur, sin cuestionar el golpe contra Evo Morales pergeñado desde la OEA y, se comprobó, mediante la manipulación de datos sobre un fraude inexistente en las elecciones de 2019.

Días antes, en un encuentro también virtual con Lula da Silva, Fernández le dijo al expresidente brasileño que lo extrañaba tanto como a Néstor Kirchner, a Fernando Lugo, a Evo Morales, a Rafael Correa, a Ricardo Lagos, a Hugo Chávez. Y sostuvo que EE UU rompió Unasur para crear Prosur, que ahora va por el BID y además, le apunta a la Celac. De la cumbre del Mercosur participaron como invitados el chileno Sebastián Piñera y el colombiano Iván Duque. Piñera fue clave en aquellas construcciones regionales, al igual que Álvaro Uribe, el mentor de Duque. También a esos derechistas extraña Fernández, sin duda. De la cumbre del Mercosur participaron como invitados el chileno Sebastián Piñera y el colombiano Iván Duque. Piñera fue clave en aquellas construcciones regionales, al igual que Álvaro Uribe, el mentor de Duque. También a esos derechistas extraña Fernández, sin duda.

Tiempo Argentino, 5 de Julio de 2020

Israel demora la puesta en marcha de su plan de anexión de parte de Cisjordania

Israel demora la puesta en marcha de su plan de anexión de parte de Cisjordania

El gobierno israelí demora la puesta en marcha del plan de anexión del 30% de territorio de Cisjordania, tras las airadas quejas de la OMU y de algunos gobiernos amigos y hasta de las presiones de la administración Donald Trump para no agregar un nuevo problema a la difícil situación política del mandatario estadounidense de cara a su reelección.

El anuncio de Benjamín Netanyahu era que si o si este 1 de julio se iba a cumplir con el plan que forma parte del llamado Acuerdo del Siglo, que diseñó el yerno de Trump, Jared Kushner, y que no cuenta con el beneplácito en primer lugar de los palestinos, pero además, de gran parte de la dirigencia internacional.

La primera en dar la señal de alerta fue la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, quien recalcó que “la anexión es ilegal, punto”.  (ver acá)

Pero desde este lunes llovieron cataratas de críticas, entre ellas del premier británico, Boris Johnson, quien en una columna para el diario Yediot Ahronot, el de mayor circulación en Israel, indicó que “como apasionado defensor” de esa nación, “como amigo de toda la vida, admirador y partidario de Israel, temo que estas propuestas no lograrán su objetivo de asegurar las fronteras de Israel, serán contrarias a sus intereses a largo plazo y pondrán en riesgo recientes mejoras en las relaciones con el mundo árabe”.

El empecinamiento de Netanyahu, enfrascado en una cuestión personal más que de estrategia nacional, chocó con su “premier paralelo”, el actual ministro de Defensa, Benny Gantz, quien se encargó de aclararle que para él, hay cosas más importantes en este momento que la anexión de las colonias ilegales en territorios palestinos. Citó como ejemplo el rebrote de coronavirus cuando ya parecía que la pandemia estaba controlada.

Netanyahu, además, enfrenta un juicio por cargos de fraude, administración desleal y aceptar sobornos comenzó en un tribunal de Jerusalén que debería reanudarse en este mes de julio. El apuro por la anexión -o al menos por remover el avispero- también se relaciona con que el sostén principal de este plan es Trump, cuya reelección ahora no parece tan segura como hace un par de meses.

Desde la Casa Blanca le dijeron que pare con el tema hasta luego del comicio, en noviembre. Teniendo en cuenta el sólido apoyo que los legisladores estadounidenses de ambos partidos reciben del lobby israelí, fue casi se diría que disruptivo el rechazo explícito y el planteo de las representantes demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, Betty McCollum y Pramila Jayapal, que con el apoyo del senador Bernie Sanders están juntando firmas en el Capitolio para que el gobierno estadounidense retire todo tipo de ayuda a Israel si concreta la anexión.

Esta propuesta generó profundos debates puertas adentro de la oposición a Trump, ya que en general los demócratas cuestionan la anexión pero no apoyan sanciones a su más fiel aliado en el mundo, ese que siempre banca las propuestas más descabelladas de cualquier presidente estadounidense.

Israel, que ya anexionó de manera contraria a las disposiciones de Naciones Unidas a Jerusalén Este en 1967 y los Altos del Golán en 1981, está a punto de agregar más territorio en el Valle del río Jordán, a expensas de la población palestina.  Pero por ahora todo quedó en stand by.

En declaraciones a la Radio Militar, el ministro de gabinete Ofir Akunis dijo que el envío del proyecto de ley de anexión al Parlamento, el primer paso del proceso, no se hará el 1 de julio, como se había anunciado previamente. «La coordinación con el gobierno estadounidense no es algo que deba desestimarse», dijo Akunis, según destaca la agencia Télam.

Tiempo Argentino, 1 de Julio de 2020

Boris Johnson recurre a Roosevelt para remontar la crisis británica

Boris Johnson recurre a Roosevelt para remontar la crisis británica

Anunció un New Deal con una fuerte impronta “rooseveltiana” para impulsar la economía de su país, dijo que espera convertir a la nación en una “superpotencia científica”, y tras proponer el lema “Construir, construir, construir”, el mandatario aseguró sin despeinarse -cosa que en su caso cuesta trabajo- que no es comunista. Por cierto, no es un presidente populista argentino sino el primer ministro británico, Boris Johnson, conservador para más datos. El anuncio de una inyección de 5.000 millones de libras a la economía británica se relaciona con la devastación en la actividad producida por el coronavirus, pero empalma con la otra gran preocupación en el Reino Unido que es el Brexit, el divorcio de la Unión Europea.

Desde el distrito de Dudley, donde celebró el empuje de la compañía Westfield Sports Cars -fabricante de vehículos eléctricos y autónomos- como un horizonte a seguir hacia este renacimiento que sueña para el viejo Imperio, Johnson desmenuzo un plan de desarrollo que recibió no pocas críticas desde la vereda de enfrente.

«Es el momento de ser ambiciosos (…) «no sólo nos recuperaremos, sino que avanzaremos, más fuertes, mejores y más unidos (…) este gobierno no está solo comprometido en derrotar del coronavirus, sino en usar esta crisis para enfrentar finalmente los grandes desafíos no resueltos del país en las últimas tres décadas”, fueron algunas de sus frases destacadas.

El plan ultrakeynesiano buscaría, en resumidas cuentas, ayudar a la construcción de 180.000 nuevas viviendas accesibles para trabajadores; mejorar las escuelas públicas y el sistema de salud y construir 40 nuevos hospitales.

Para el plan edilicio plantea aprovechar que miles de locales comerciales cerraron sus puertas por la pandemia para cambiar las normas y construir allí viviendas económicas. Pero también, como quiso demostrar en Dudley, avanzar hacia el desarrollo tecnológico en mercados como el de los autos eléctricos, en el que todos los jugadores están a la misma altura todavía. «Creo que es hora de un enfoque ‘rooseveltiano’ en el Reino Unido», dijo Johnson a la recién inaugurada Times Radio, el medio digital del decano de los diarios ingleses, fundado en 1788.

Los cuestionamientos surgieron desde el laborismo y de la prensa británica, que no olvida que Johnson antes de inmiscuirse en la política, fue periodista. Y que tuvo varios problemas serios por su escaso compromiso con la verdad. Simon Hattenstone, desde The Guardian, trajo a colación que Johson fue despedido en 1988 precisamente del Times por fabricar una cita de su padrino, el historiador Colin Lucas, sobre un encuentro del rey Eduardo II y su amante Piers Gaveston en el Palacio Rosa, en el año 1300. Como el propio Johnson reconoció años más tarde, el Palacio en cuestión fue construido luego de que Gaveston fuera asesinado. Y el padrino no podía haber cometido semejante error.

El historial de Johnson y sus promesas electorales cuando fue alcalde de Londres tampoco lo dejan bien parado, de modo que este anuncio generó incluso burlas entre sus más recalcitrantes opositores. Por si fuera poco, hace algunos días tuvo que salir a enfrentar un escándalo por un contrato inmobiliario con un donante del partido conservador, Richard Desmond, acaudalado ex propietario de los diarios Daily Express y Daily Star que incursionó también en el mundo porno con los primeros canales Hot británicos y las revistas Asian Babes y Nude Wives (Chicas asiáticas y Esposas desnudas, respectivamente). Se trataba de un plan para construir viviendas de lujo a un costo de 1.000 millones de libras en el este de Londres.

Quizás el anuncio del New Deal sea un modo de intentar silenciar las voces escandalizadas por el negocio inmobiliario. Pero no se descarta que también tuviera su peso el endemoniado proceso de separación de la Unión Europea, agravado por los efectos de la pandemia de Covid-19.

El Reino Unido fue uno de los países que al inicio de la pandemia rechazaron la idea de cerrar el país y apuntaron a dejar que ocurriera una inmunidad de rebaño. Pero el propio Johnson resultó contagiado y la pasó mal en una sala de terapia intensiva durante una semana. Salió del hospital agradeciendo al servicio de salud británico, uno de los orgullos de esa nación, pero desmantelado desde el gobierno de Margaret Thatcher, en los 80 del siglo pasado.

La economía cayó en picada desde abril, más de 600.000 personas quedaron sin trabajo, cerraron miles de locales y pymes y el PBI cayó un 20%. Pero lo que es peor, hubo casi 315.000 contagiados y 44.000 muertos por Covid-19, a razón de 631 por millón de habitantes, detrás sólo de Bélgica en ese rubro.

“El Reino Unido deberá asumir las consecuencias de una relación menos estrecha con la UE luego del Brexit”, alertó estos días la canciller alemana, Angela Merkel.  Luego de muchas idas y vueltas, Londres salió de la Unión Europea el 31 de enero y ahora negocia con Bruselas el modo de relación con el bloque continental en este período de transición, que termina a fin de año, y lo que ocurrirá a partir del 2021.

El New Deal puede ser la última salida que el queda al gobierno conservador -un giro de 180ª del neoliberalismo thatcheriano- o representa un salto delante de imprevisibles consecuencias. En todo caso, los dados están en el aire.

Tiempo Argentino, 30 de Junio de 2020