Cuando aún no cerraron las heridas por el desastroso final de la guerra en Afganistán, Estados Unidos y Gran Bretaña junto con Australia anunciaron la creación de una entente que busca aunar esfuerzos en “cibercapacidades, inteligencia artificial, tecnologías cuánticas y capacidades submarinas adicionales”. No lo menciona pero es un pacto tecnológico militar contra China que provocó de una movida dejó desairados no solo a Beijing sino también a Francia y la Unión Europea, que aseguran haberse enterado de lo que estaban pergeñando los tres gobiernos el día del anuncio. Para peor, el acuerdo implica la compra de submarinos nucleares elaborados en EE UU y romper contratos con proveedores franceses por una cifra superior a los 65 mil millones de euros.
De “puñalada a traición”, calificó el canciller galo, Jean-Yves Le Drian al pacto llamado AUKUS, por el acrónimo en inglés de los tres integrantes. Para manifestar el enojo incluso suspendieron una gala anunciada en la embajada de Francia en Washington para este sábado. La UE, a su vez, adelantó la presentación de un plan estratégico para la región Indo-Pacífico (ver aparte), la zona de mayor crecimiento del planeta y el centro de gravedad para la economía del futuro.
No es la primera alianza que emprende Washington con los países anglosajones en lo que muchos analistas definen como el “Imperio Angloestadounidense”. Al fin de la Segunda Guerra Mundial se creó el UKUSA, por las siglas en inglés de Acuerdo EEUU Reino Unido. Lo conformaron los países más desarrollados del Commonwealth, (Canadá, Australia y Nueva Zelanda con Gran Bretaña y EE UU). El propósito era el espionaje y el control global. El sistema es conocido por el muy adecuado nombre de Five Eyes (Cinco Ojos) o la sigla FVEY, y si bien tenía como propósito vigilar los movimientos de la Unión Soviética y sus aliados, sobrevivió a la URSS como reveló en 2013 el analista Edward Snowden, exiliado ahora en Rusia.
La noticia de la creación de AUKUS cayó muy mal en Beijing, que alertó sobre las consecuencias para el tráfico por los mares por donde circula gran parte de la producción china. “La cooperación entre Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia en materia de submarinos nucleares socava de manera grave la paz y la estabilidad regionales, intensifica la carrera armamentística y compromete los esfuerzos internacionales de no proliferación nuclear”, declaró el vocero de la cancillería china, Zhao Lijian. Para la embajada china en EEUU, el hecho es “irresponsable” y propio de una “mentalidad de Guerra Fría”.
El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, pretendió ser ingenioso con un juego de palabras como respuesta. “Probablemente sea una visión de la Guerra Fría describirla como una Guerra Fría”, para replicar que China se “está embarcando en uno de los mayores gastos militares de su historia”. Según la ONG sueca SIPRI, que recolecta información verificable sobre armamentismo mundial, en 2020 China destinó 1,9% más de dinero a la defensa, con un total de 252 mil millones de dólares. En ese período, EEUU declaró 778 mil millones, el Reino Unido 59.200 y Australia 27.500.
Otro gobierno que protestó fue el de Nueza Zelanda, tradicional aliado de los países occidentales y aún socio en Five Eyes. La primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, aseguró que impedirá el ingreso de submarinos en cuestión a aguas territoriales de su país, de acuerdo a la política antinuclear adoptada por el país en 1980.
Por lo pronto, Australia va a recibir 8 submarinos con tecnología estadounidense y propulsión nuclear, que no llevarán armamento atómico sino convencional, aunque eso nunca se sabe. La ventaja de una nave de estas características es que pueden permanecer bajo de la superficie varias semanas, en contraposición a los actuales submarinos diésel eléctricos, que además, son extremadamente ruidosos y detectables con equipos de sonar. El secretario de Estado Antony Blinken intentó calmar a los socios europeos y aseguró que estaban informados desde hace semanas de que se venía el AUKUS. Tanto Paris como Bruselas lo desmintieron y el ministro de Exteriores francés no se cuidó de ocultar su ira ante una decisión “unilateral, brutal e imprevisible” que comparó con los desplantes de Donald Trump. “Eso no se hace entre aliados”, siguió quejándose Le Drian. Para peor, desde Australia deslizaron que las naves francesas eran de menor calidad.
Dos textos de reciente publicación ayudan a comprender la compleja realidad de la civilización más antigua que permanece vigente. En China, representación política, democracia y legitimidad social, investigadores de la Universidad de Congreso, que edita la revista DangDai, hacen un recorrido sobre el centenario de la fundación del Partido Comunista de China, detallando el contexto en que aquel grupo de entusiastas se juntó el 1 de julio de 1921 en Shanghái para llevar a cabo el congreso fundacional. Entre ese día y el 1 de octubre de 1949, cuando Mao Zedong proclama la República Popular China, se desarrolla un tramo determinante de la historia actual de Asia: desde el despertar de una nación sometida al despojo por los imperios occidentales y la pérdida de sus valores, a la expulsión de los japoneses y el crecimiento explosivo como la potencia económica que es hoy con la puesta en marcha del proyecto de apertura de Deng Xiaoping en 1979. Coordinado por Juan Cruz Campagna, el libro, de lectura ágil y concisa, cuenta con artículos de Néstor Restivo, Gustavo Ng, Mercedes Sola, María José Haro Sly, Nicolás Canosa, Matías Lioni, Dafne Esteso y Martín Rozengardt. Restivo y Ng, directores de DangDai, son los compiladores de otro trabajo, China, la superación de la pobreza, donde cuentan de qué modo la articulación de políticas públicas y una fuerte decisión política lograron erradicar la indigencia y sacar de la pobreza a cerca de 800 millones de habitantes de todos los rincones del extenso país. Ese texto contó con la colaboración de académicos de las universidades de Estudios Internacionales de Shanghái y de Estudios Internacionales de Xi’an, entre otros.
Una cadena de calamidades golpea al inquilino del 10 de Downing Street, en Londres. Algunas, muy personales, como la muerte de su madre, otras, fruto de la pandemia o de decisiones que ahora se revelan como al menos complicadas -como el Brexit- que pusieron al Reino Unido en una situación de desabastecimiento inédito desde la Segunda Guerra Mundial. La respuesta de Boris Johnson, el primer ministro conservador, fue un cambio de gabinete para tratar de capear el temporal, cuando su popularidad está por el piso y por primera vez en años superada por los laboristas.
El jefe del gobierno anunció este miércoles que quería formar “un equipo unido” para lidiar con las consecuencias de un año y medio de pandemia, el cierre de escuelas, el descrédito por la desastrosa salida de Afganistán -donde el país fue partenaire de Estados Unidos desde el primer día- y la salida de la Unión europea, que golpea en las góndolas de los supermercados. Es que entre la puesta en marcha de controles aduaneros para productos del continente -que antes no existían- y el hecho de que cerca de 100.000 choferes de camiones tuvieron que volver a sus países de origen por el Brexit, los faltantes de productos ya sin preocupantes.
Una baja -un enroque en realidad- fue la del canciller Dominic Raab. Venía golpeado porque cuando comenzó el retiro de las últimas tropas de Kabul, el hombre estaba de vacaciones en Creta- Pero la peleó como gato entre la leña, según testimonian algunos medios británicos. No quería pagar con su puesto y su prestigio por el fracaso de una guerra que inició el laborista Tony Blair haciendo seguidismo a George W. Bush en 2001.
Johnson le ofreció el ministerio de Justicia, pero a Raab le seguía pereciendo un puesto menor, una suerte de castigo inmerecido, de modo que el primer ministro desempolvó el cargo de viceprimer ministro que en 2015 había dejado vacante el liberal demócrata Nick Clegg. Un modo de reconocer, en el fondo, la importancia de Raab, que lo había reemplazado cuando Johnson estuvo internado por coronavirus, en 2020.
La primera cabeza que rodó, sin embargo, fue la de Gavin Williamson, el titular de la cartera de Educación. El cierre de escuelas en el pico de la pandemia, cambios repentinos y poco fundamentados de políticas y la suspensión de exámenes por dos años seguidos, lo dejaron muy golpeado, a pesar de que fue una decisión de todo el gobierno, respaldado por los consejos del cuerpo de científicos de consulta.
El problema se puede repetir nuevamente, ya que los asesores médicos recomendaron mucha atención ante el crecimiento de casos por la variante Delta del Covid-19. Por lo pronto, la propuesta es una tercera dosis de refuerzo de vacunas para mayores de 50 años. SI bien los casos bajaron al punto de que se celebró prácticamente el fin de la pandemia y la obligación de usar barbijos en lugares abiertos, repentinamente treparon a unos 30 mil casos por día, aunque por ahora la letalidad es baja.
Otra modificación ministerial fue la del Vivienda y Gobiernos Locales, donde fue designado Michael Gove, un colaborador de confianza de Johnson. Salvaron la ropa la ministra del Interior, Priti Patel, y el titular de Finanzas, Rishi Sunak, que tiene la no menor tarea de recomponer la economía luego de la pandemia.
Además de la crisis de abastecimiento, el Brexit elevó el deseo independentista de una parte cada vez mas importante de la sociedad escocesa. En 2014 hubo un referéndum autorizado por el entonces premier conservador David Cameron que ganó el No al divorcio por 55%. Envalentonado con ese resultado, Cameron llamó a consulta popular dos años mas tarde por la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Pero las barajas acá salieron al revés y la mayoría de la ciudadanía canalizó el descontento popular culpando a la UE de las desgracias británicas.
El detalle es que los escoceses votaron abrumadoramente por permanecer. Y ahora que sufren las consecuencias de haberse ido, encima de todo, de un modo calcado al del retiro de Kabul, esto es, desordenadamente y sin medir consecuencias, el Partido Nacional Escocés y el Partido Verde firmaron un acuerdo para alcanzar una mayoría parlamentaria y promover un nuevo referéndum independentista. “El pueblo de Escocia debe decidir su futuro cuando pase la pandemia. Es un asunto de principio democrático fundamental”, dijo la ministro principal escocesa, Nicola Sturgeon.
Otro daño colateral del Brexit es el de la inmigración ilegal. Los miles que cruzan el canal de la Mancha pretenden ser devueltos a Francia, pero el gobierno de Emnanuel Macron se niega a recibirlos. Antes, se aplicaba el llamado Reglamento de Dublin, por el cual hubiesen sido devueltos al primer país de la Unión al que hubieran ingresado.
A todo esto, la madre de Johnson, la artista y pintora Charlotte Johnson Wahl, murió a los 79 años en el hospital St, Mary luego de haber padecido el mal de Parkinson los últimos 39 años de su vida. Luego de separarse del padre del mandatario, se hizo un nombre como retratista.
La realidad le demostró a Jair Bolsonaro que con sus bravuconadas ante una multitud no alcanza. Y comprobó, amargamente como lo había hecho el PT hace cinco años, que Michel Temer, con esa pinta de galán maduro, es el verdadero poder en las sombras en Brasil. El artífice del golpe contra Dilma Rousseff -que tras derrocar a la sucesora de Lula da Silva aprovechó el desconcierto general para tirar por la borda conquistas sociales de décadas y abrió las puertas a la venta de lo que quedaba de empresas públicas- no tuvo que hacer mucho trabajo para convencer al excapitán del Ejército de que por el camino de la confrontación con el Supremo Tribunal Federal se enfrentaba a un impeachment. En su boca, más que a consejo, la frase sonó a amenaza.
Que tenía mucho para perder Bolsonaro, se puede percibir en que con la carta que le dictó Temer dejó a muchos de sus fanáticos pedaleando en el aire. El texto, publicado en el Boletín Oficial, dice que sus exabruptos del 7 de setiembre “tienen que ver con el calor del momento” pero que “los embates siempre apuntaron al bien común”.
Desde las redes, sus fanáticos le hicieron saber la decepción. “Fin de juego”; escribió alguno que había llegado al climax en la Explanada de los Ministerios, de Brasilia. “Dia 7: en las calles con una agenda patriótica condenando o arbitrio (judicial). Dia 9: Bolsonaro elogia China como esencial y pide disculpas al STF. Game over”, vociferó otro, según la cobertura que hizo Folha de San Paulo.
La pelea contra el juez Alexandre de Moraes -cercano a Temer- ponía en riesgo incluso la libertad de sus hijos en una causa abierta por la difusión de fake news denunciando fraude electoral. Pero también facilitaba la respuesta ante la investigación por el desmanejo de la pandemia y por sobornos con las vacunas contra al Covid-19. Además, en el Congreso tampoco están dispuestos a inmolarse por una causa perdida. Tampoco lo están las cúpulas de las Fuerzas Armadas, el apoyo más decidido al proyecto que el mandatario representa.
Por otro lado, la situación económica es explosiva. Un relevamiento de Procon Río de Janeiro, un órgano del gobierno estadual para la defensa de los derechos de los consumidores, detectó variaciones de hasta 22% en los precios de arroz, 24% en harina de trigo, 29% en mandioca, y hasta 46% en huevos entre el 21 de agosto y el 2 de setiembre.
En los últimos 12 meses, la canasta básica de alimentos creció el 22%, la energía eléctrica el 14,2% y el aceite de soja el 83%, lo que complica la aplicación de medidas más antipopulares que tiene en carpeta el ministro de Economía Paulo Guedes. Los medios tradicionales ya hablan de “costo Bolsonaro” para definir a una situación de estancamiento y desinversión por la que se culpa a las desquiciadas intervenciones del presidente.
El juez Moraes, en tanto, abrió causas contra los líderes de las cámaras de camioneros que bloquearon las rutas el martes pasado y se comprometían a un cierre total hasta cumplir con el objetivo presidencial. El youtuber y camionero Zé Trovão escapó a México. Las autoridades de Brasilia impusieron una multa de entre 300 mil y 500 mil reales por camión. Al mismo tiempo, la Procuraduría General de la República pidió bloquear las cuentas bancarias de la Asociación Nacional de Productores de Soja, que financiaron las manifestaciones.
El STF tiene en sus manos otra causa que preocupa a los pooles del agronegocio, el llamado Marco Temporal, sobre la interpretación del derecho a reclamos territoriales de las comunidades indígenas. Se trata de decidir si los pueblos originarios solamente pueden reivindicar áreas que ocupaban antes del 5 de octubre de 1988, cuando se promulgó la actual Constitución.
Desde el 22 de agosto, cuando la Explanada fue ocupada por representantes de 179 comunidades aborígenes, solo un juez relator, Edson Fachin, dio un veredicto que fue favorable al reclamo de los pueblos indígenas. Este martes, retoman las sesiones. Es un tema de agenda de Bolsonaro y el proyecto neoliberal de explotación de recursos a como dé lugar. Hay otros 300 procesos que están a la espera del resultado.
Cuando Friedrich Nietzsche escribió que “no hay hechos, solo interpretaciones”, no podía imaginar el alcance de esa frase en sociedades como la estadounidense, donde para cada explicación oficial hay al menos una teoría que la desmiente con mucho más fundamento. Desde el asesinato de John Kennedy hasta los atentados del 11-S. A 20 años de los atentados a las Torres Gemelas las teorías conspirativas toman tal impulso que el presidente Joe Biden ordenó desclasificar en un plazo de seis meses documentos secretos de la investigación del FBI por las presiones de los familiares de las cerca de 3000 víctimas fatales.
No son los únicos que quieren saber lo que ocurrió ese día. El movimiento de los Truthers (los que no creen en la verdad oficial) que incluye al “Comité de Abogados por una Investigación del 9/11” y “Arquitectos e Ingenieros por la Verdad”, entre otros, organizaron la 17ª edición del “9/11 Truth Film Festival” en un teatro de Oakland, California que se transmitió por la web.
Las sospechas sobre el verdadero carácter de los ataques nacieron desde el día 12 de setiembre de 2001. Los dos edificios se desmoronaron en caída libre como solo pueden hacerlo cuando hay una demolición controlada, según los especialistas. Otra mole cayó a las pocas horas sin que hubiera impactado ningún avión. Otro grupo de truthers se llama Remember Building 7, por el Edificio 7.
El conserje de la torre Norte del World Trade Center, William Rodríguez, alertó tempranamente que había escuchado explosiones en el sótano antes de que se estrellara el avión. Muchos de los rescatistas revelaron que la humareda no era compatible con el combustible de las aeronaves o los elementos de una construcción. Posteriormente se reveló que había amianto en las paredes y un fondo de compensación creado para atender demandas de víctimas recibió más de 67.000 solicitudes de indemnización en los últimos diez años de personas que estaban cerca del lugar: la mitad por casos de cáncer, unos 4000 a nombre de enfermos que ya murieron.
El WTC había pasado de manos seis semanas antes de los ataques. El inversor inmobiliario Larry Silverstein había pagado unos 3200 millones de dólares de alquiler por 99 años -algo usual por esos lares- y tuvo la precaución de contratar un seguro que incluía ataques terroristas. Además, según los registros comunales, las torres deberían ser demolidas porque efectivamente se había utilizado amianto en las paredes, y para la época ya había sido prohibido.
La versión oficial es que Al Qaeda había llevado a cabo el atentado y que el responsable ideológico era Osama bin Laden. Tanto él como 15 de los 19 terroristas implicados eran de nacionalidad saudita. Un dato para profundizar, pero el FBI no hurgó demasiado allí. Bin Laden era heredero de una familia con fuertes intereses en la construcción en Arabia Saudita que tenía vinculación comercial con los Bush.
El presidente George W. Bush estaba en el colegio primario Emma Booker, de Sarasota, Florida, cuando le informan del atentado. La imagen de su cara de sorpresa recorrió el mundo. Un alumno de esa escuela, Isaac Eger, se convirtió en periodista y encontró algunos datos reveladores. Tres de los terroristas habían vivido en ese distrito. No solo eso: sus colegas Anthony Summers and Robbyn Swan detectaron que la pareja de Adbulaziz y Anoud al Hijji huyó misteriosamente de su lujosa vivienda del 4224 de Escondito Drive días antes del 11-S. En la vivienda FBI encontró que la heladera estaba llena, había fruta sobre la mesa, pañales sucios en el baño, un auto nuevo en la entrada y una caja fuerte vacía. Muy raro para alguien que se va de viaje. La pareja tenía relación familiar con el rey Saudita.
Un ex agente del FBI que participó de la Operación Encore, Danny González, dijo que la pista saudita fue eliminada muy rápidamente y no figura en el informe de una comisión que volcó en 600 páginas la versión del gobierno. Pero hay familias plantearon demandas judiciales a las autoridades de Arabia Saudita. Otro agente, Ken Williams, había elaborado un memo semanas antes de los ataques en el que advertía sobre individuos de nacionalidad saudita que estaban tomando misteriosas lecciones de vuelo en Arizona.
Tirando de esa línea se llega hasta Jamal Khashoggi, descuartizado en la embajada saudita en Estambul en octubre de 2018 por agentes del príncipe Mohamed bin Salman, el hombre fuerte del régimen, según reconoció el gobierno Biden. Periodista de profesión y corresponsal del Washington Post, Khashoggi habría tenido información o documentación que probaría la responsabilidad de la monarquía en el ataque y de la cobertura que le dio el gobierno de Bush.
Si verdaderamente esta vez liberan los documentos sobre el 11-S, la onda expansiva puede voltear mucho más que los edificios emblemáticos del poder financiero de Nueva York.
Brasil es decididamente está en centro de la escena para la ultraderecha internacional. Y más allá de los análisis que puedan hacerse sobre las manifestaciones de este martes en apoyo de Jair Bolsonaro, nada indica que el presidente vaya bajar un cambio en su intento por llevarse puesto al titular de la corte suprema de justicia y mucho dejará de gritar que le van a robar la elección de 2022. Para eso cuenta con el fervor ya demostrado de sus seguidores, entre los cuales figura en primer lugar su hijo Eduardo. Para llevar adelante su proyecto, cuenta además con la ayuda de los grupos conservadores de EEUU, ligados al Donald Trump y a sus mentores, como Steve Bannon. Y desde las redes sociales, vinculados a Jason Miller, asesor de medios del exmandatario estadounidense y creador y CEO de Gettr, una plataforma derechista que compite con Twitter con el argumento de que no “cancela” a usuarios, como Twitter, Facebook e Instagram hicieron con Trump.
Es más, fue creada el 1 de julio pasado para que el ex inquilino de la Casa Blanca pudiera seguir hablando a su público. Aseguran que ya tienen más de dos millones de usuarios. Es un Twitter para ultraconservadores.
“Twitter de silencia, ven a Gettr y habla”, publicdad aérea en Brasil.
Miller regresó a su país luego de un incidente en el aeropuerto de Brasilia y en una entrevista por Gettr con Bannon, el articulador de este renacimiento de la derecha extrema en el mundo, aprovechó para bajar línea acerca de su concepción de la libertad.
El hombre no está cancelado en la red del pajarito y tampoco perdió ocasión de señalar lo que le había ocurrido en esa plataforma.
DEBE LEER – ¡Es una locura lo que le está sucediendo a la buena gente de Brasil!
“El exasesor de Trump Jason Miller fue detenido brevemente en Brasil mientras el tumulto político se apoderaba del país” – The Washington Post
El incidente es revelador también de como se juegan las fichas en esta partida en la que está en disputa la democracia no solo de Brasil, de allí la importancia de los Bolsonaro en este momento crucial para el sistema de convivencia política. A falta de información oficial sobre la detención temporaria, el propio Miller acusó del hecho al juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Alexandre de Moraes, el mismo que se quiere cargar Bolsonaro porque lo está investigando por la campaña de fake news y además encabeza el proceso por la desastrosa gestión de la pandemia.
“Esta tarde mi grupo de viaje fue interrogado durante tres horas en el aeropuerto de Brasilia, después de haber asistido a la Conferencia CPAC Brasil de este fin de semana”, dijo Miller al diario británico The Independent.
“No se nos acusó de ningún delito, y sólo se nos indicó que ‘querían hablar’. Les informamos de que no teníamos nada que decir y finalmente nos dejaron en libertad para volar de vuelta a Estados Unidos. Nuestro objetivo de compartir la libertad de expresión en todo el mundo continúa”, agregó Miller.
Jason Miller, experto en imagen, creó una plataforma para que Trump pudiera decir lo suyo.
Habida cuenta de que Miller y Bannon están a la cabeza de las operaciones en las redes para deslegitimar las elecciones en EEUU de 2020 asegurando que hubo fraude en favor de Joe Biden, y de que Bolsonaro pretende cambiar el sistema electoral porque afirma que le quieren birlar el triunfo en 2022, no parece descabellado investigar los pasos del experto en manipulación mediática en suelo brasileño. Pero del modo en que lo hicieron le dio la excusa para ponerse en victima de persecución.
La carrera de Miller en asesoría de imagen es impactante por su efectividad y coherencia: siempre estuvo al lado de los dirigentes más inclinados a la derecha dentro del Partido Republicano. En encuentro del que hablaba se realizó este fin de semana en Brasilia.
Organizado por Eduardo Bolsonaro, una estrella fulgurante en el universo de la derecha -que en Argentina apoya con pasión a Javier Milei- la Conferencia del CPAC (Comité de Acción Política Conservadora, por sus siglas en inglés) convocó bajo el lema “La libertad no se gana, se conquista” a lo más granado de ese universo en un hotel de Brasilia y contó con la presencia desde las pantallas de Donald Trump Junior.
El CPAC fue fundado en 1974 y tiene su sede en Maryland. A lo largo de su historia entrega galardones a personalidades que luchan en favor de los valores occidentales y cristianos. El más importante es el Premio Ronald Reagan, pero también otorgan el premio Jeane Kirkpatrick a la libertad de expresión, y el premio Charlton Heston al “Coraje bajo el fuego”, entre otros. Reagan fue el presidente que inauguró el plan neoliberal en EEUU, Kirckpatrick como su embajadora en la ONU apoyó decididamente a cualquier gobierno que combatiera al comunismo en los últimos años de la Guerra Fría. Heston, actor como Reagan, presidió la Asociación Nacional del Rifle y defendió el derecho irrestricto a portar armas.
La crónica sobre el evento de Shobhan Saxena y Florencia Costa en el portal The Wire no tiene desperdicio. “El viernes y sábado, en un salón de convenciones de Brasilia inundado con el verde, amarillo y azul de la bandera brasileña, cientos de personas se arremolinaban, sin máscaras, en medio de una ruidosa charla sobre conservadurismo, valores cristianos y la izquierda peligrosa”.
Desde EEUU, el hijo de Trump consideró que “los chinos pueden instalar un gobierno socialista que puedan manipular, alguien que piense como ellos, en contraposición a alguien que ama la libertad”. Bannon ya le había adelantado a Bolsonaro Jr que le “van a robar las elecciones con máquinas”, por el sistema electrónico que se usa desde 1996 en ese país. “La elección en Brasil es la segunda más importante del mundo y Jair Bolsonaro se enfrentará a un criminal, Lula, el izquierdista más peligroso del planeta”, agregó.
El presidente brasileño, en el cónclave brasiliense, no estuvo lejos de esa postura. “Están pensando que voy a dar marcha atrás, pero no huiré de la verdad o del compromiso que hice con ustedes”, dijo tras acusar al juez De Moraes de estar “contaminando” al proceso democrático.
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