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Elecciones clave en Venezuela para el gobierno y la oposición

Elecciones clave en Venezuela para el gobierno y la oposición

Cerca de 21 millones de venezolanos están habilitados para votar este domingo en unas elecciones llamadas a ser determinantes sobre el futuro de esa nación. No porque esté en juego el Poder Ejecutivo, en manos de Nicolás Maduro, sino porque pondrán en blanco sobre negro todas las fichas en el complicado ajedrez del país bolivariano. Luego de años de hostigamiento, con una fantasmal presidencia interina del diputado Juan Guaidó reconocida por medio centenar de gobiernos en base a la deslegitimación de las autoridades nacionales, el chavismo está a las puertas de mostrarle al mundo la transparencia de sus actos electorales. No por casualidad, participarán unos 500 observadores internacionales, entre ellos de la Unión Europea, las Naciones Unidas y el Centro Carter, de EE UU.

En ese sentido, puede hablarse de triunfo político del chavismo. El boicot contra el gobierno, que fue importante con Hugo Chávez desde el golpe de 2002 –amparado por la administración Bush y el gobierno español de José María Aznar–, se potenció tras la muerte del líder bolivariano, en 2013. Si el abstencionismo fue una maniobra intermitente contra Chávez, con Maduro fue la táctica preferida. Y esa oposición derechista, que recurrió incluso a actos de violencia, encontró en el gobierno de Donald Trump un aliado que la llevó a soñar con el fin del chavismo.

Hubo intentos de invasión a través de otros gobiernos “amigos”, como el de Iván Duque y Jair Bolsonaro y hasta el apoyo de Mauricio Macri. Venezuela, en ese lapso, sufrió la baja del precio del petróleo, su principal insumo, como hecho fortuito, pero también el bloqueo económico y la incautación de la petrolera Citgo, con más de 2000 estaciones de servicio en Estados Unidos, y de las reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra. En todas estas operaciones estuvo la sombra de Guaidó. Como ejemplo, los fondos en DEG del FMI por el Covid fueron bloqueados con la excusa de que “no hay claridad” sobre quién es el gobierno legítimo de Venezuela.

Guaidó emergió como figura tras las legislativas de diciembre de 2015, en las que la oposición arrasó y logró el control de la Asamblea Nacional. Desde allí intentaron destituir a Maduro y provocaron un enfrentamiento con el gobierno que para la población terminó siendo fatal. La consecuencia fue la hiperinflación y el desabastecimiento, que generaron una grave situación que llevó a millones de venezolanos al exilio por razones económicas.

En este clima, proliferaron denuncias por abusos de fuerzas de seguridad y la calificación de dictadura para el régimen bolivariano, que cuenta con el apoyo de las fuerzas armadas y gran parte de la población residente. Hubo intentos de encontrar salidas negociadas en República Dominicana coordinada por el expresidente de Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero que fueron petardeadas por la oposición por orden de Washington. Este año se reiniciaron nuevas conversaciones en México con la mediación de Noruega.

Estas elecciones son parte de esa mesa de diálogo, por momentos áspera, pero que demostró la porosidad de la oposición al gobierno de Maduro. La mayoría de los partidos aceptaron el convite y este domingo se harán presentes en las urnas. Guaidó quedó mal parado porque su propia legitimidad está en cuestión luego de que no se presentaron a la renovación parlamentaria del año pasado y formalmente ya no ocupa ninguna banca. Dijo que no votará pero entiende a quienes quieren participar. El dos veces candidato presidencial Henrique Capriles sí llamó a las urnas. “Tengo cuatro años que no voto, mi último voto fue en 2017 y el domingo voy a ir a votar (…) No se debe dejar de votar, creo que hay que reencontrarse con ese derecho y eso es lo que voy a hacer, y estoy seguro que millones de venezolanos también lo van a hacer”, dijo Capriles.

Una nueva era alumbra desde este domingo para la legitimidad de todos los actores políticos venezolanos.

Tiempo Argentino, 20 de Noviembre de 2021

Dos inocentes condenados por el crimen de Malcom X encuentran justicia 55 años después

Dos inocentes condenados por el crimen de Malcom X encuentran justicia 55 años después

La justicia tarda y, a veces, llega por los vericuetos menos imaginados. En tiempos de plataformas de streaming no debería llamar la atención que un documental de Netflix haya desempolvado viejas demandas de dos condenados por el crimen del líder activista negro Malcolm X. El caso es que finalmente, a pesar de que pasaron 55 años y uno de los inocentes que pagaron por un asesinato que no habían cometido ya murió, puedan ver sus nombres limpios por el mismo sistema que los había condenado – a las apuradas – en 1966.

En febrero del año pasado, fue presentado ¿Quién mató a Malcolm X?, un trabajo de investigación dirigido y producido por Phil Bertelsen y Rachel Dretzin. Bertelsen ya había dirigido la serie Blacklist. En este tuit recomendaba no perderse los seis capitulos de la serie que investigó “vida y misterios alrededor del asesinato de uno de los más dinámicos líderes de todos los tiempos”.

Dretzin había producido algunos capítulos Frontline, sobre una ola de casos de abuso infantil a fines de los 80 en EEUU y es una militante antirracista. Acá lo demuestra con un mensaje de solidaridad con las movilizaciones “alrededor del país y el mundo del equipo de ¿Quién mató a Malcolm X?” a Black Lives Matter, la causa tras los crímenes de afrodescendientes a manos de la policía que surgió tras la muerte de George Floyd.

En el documental se demostraba con testimonios y el simple recurso de contrastar evidencias, que dos de los sentenciados a cadena perpetua habían sido chivos expiatorios convenientes para cerrar el magnicidio en una época oscura de la historia de Estados Unidos.

John Kennedy había caído en Dallas el 22 de noviembre de 1963, la guerra de Vietnam generaba protestas masivas en todo el país y la comunidad negra reclamaba por sus derechos, abruptamente eliminados luego del triunfo del Norte en la Guerra Civil, un siglo antes. Y en el FBI sentaba sus reales, como hacía 40 años, el tenebroso Edgard Hoover.

En ese contexto, Malcolm Little comenzó a hacerse conocido como activista de los derechos de los afrodescendientes. Era la época en que muchos de ellos, los más radicalizados, se convertían al Islam y cambiaban sus nombres por otros relacionados con esa fe. Estaban a la izquierda del pastor de la iglesia bautista Martin Luther King -asesinado tres años después -y lo demostraban a cada paso.

Así como el boxeador Classius Clay pasó a ser Muhammad Alí, Malcolm fue El-Hajj Malik El-Shabazz, aunque se hizo conocido como Malcolm X. La X porque quería demostrar que era uno más, un anónimo. Así se explican los apelativos de Thomas Johnson (luego Khalil Islam y entonces Thomas 15X Johnson ) y Norman Buttler (hoy Muhammad Abdul Aziz, en esa época Norman 3X Butler). Khalil y Muhammad estaban en el Audubon Ballroom de Manhattan el 21 de febrero de 1965, cuando tres individuos acribillaron a balazos a Malcolm X durante un discurso ante sus seguidores.

El líder negro había integrado la organización conocida como Nación del Islam, pero luego había profundizado su estudio de la situación mundial y se había ido acercando a movimientos del Tercer Mundo en un momento en que crecían las luchas antiimperalistas en todo el planeta.

Undated picture of Malcolm X (C), the leader of the Organization for the Afro-American unity. (Photo by AFP)

“Escuchar a líderes como (el egipcio Gamal Abdel) Nasser, (el argelino Ahmed) Ben Bella y (el ghanés Kwame) Nkrumah han hecho darme cuenta de los peligros del racismo”, dijo en un reportaje tres días antes de ser eliminado. A esa altura, las luchas por las libertades civiles de las comunidades oprimidas de EEUU eran para él una instancia particular de la lucha de clases internacional.

Por eso Malcolm X era un hombre peligroso para el sistema, en un momento en que el sistema se sentía amenazado en varios frentes externos pero también adentro, con el crecimiento del movimiento antibélico que se oponía a la intervención militar en el sudeste asiático. El distanciamiento de Malcolm X con la Nación del Islam, la organización fundada en 1930 por Wallace Fard Muhammad y por entonces dirigida por Elijah Muhammad, fue un hecho también determinante.

Aquel día de febrero, tres hombres dispararon sobre él. Uno de ellos, Tomas Hagan, luego Mujahid Abdul Halim, terminó por confesar que había participado del homicidio. Siempre dijo que Khalil Islam y Muhammad Abdul Aziz no habían tenido nada que ver, pero se negó a identificar a los cómplices. Los tres terminaron condenados a cadena perpetua. Aziz, que actualmente tiene 83 años, quedó libertad en 1985. Islam salió de la cárcel en 1987 y murió en 2009. Halim, de 80 años, fue liberado en 2010.

Al ver el documental, el estudio de abogados de David Shanies y el fiscal fiscal del distrito de Manhattan, Cyrus Vance Jr profundizan una investigación para determinar cómo fueron los hechos. Este miércoles, vance Jr. dijo en un reportaje a The New York Times que la causa contra Khalil Islam y Muhammad Abdul Aziz había sido poco menos que una maniobra destinada a enterrar el caso a como diera lugar sin importar los hechos.

“Noticias de última hora -dice el texto- Se espera que dos de los hombres declarados culpables del asesinato de Malcolm X tengan sus condenas desestimadas, lo que valida las dudas arraigadas sobre quién mató al líder de los derechos civiles”.

“NOTICIAS: DA Vance, @innocence y Shanies Law Office se moverán para anular las condenas injustas de dos hombres por el asesinato de Malcolm X. Más por venir mañana”, sobre la conferencia de prensa anunciada para hoy.

Cyrus Vance Junior tuvo algunos casos en sus manos de bastante impacto, como denuncias por abuso sexual contra el magnate Jeffrey Epstein, el ex director del FMI Dominique Strauss Khan, y el expresidente Donald Trump, entre otros. Es hijo de otro Cyrus Vance que fuera secretario de Estado durante el gobierno de Jimmy Carter. En ese rol, Vance Senior emplazó al dictador Jorge Rafael Videla con una lista desaparecidos, en 1979.

El hijo ahora encontró que detrás de la condena por el crimen de Malcolm X hubo una trama entre la fiscalía de aquella época, el FBI y la policía local para ocultar y cajonear pruebas concluyentes. Y que desecharon la declaración de Halim con tal de cerrar el caso.

Así, absolvió a dos inocentes por un crimen que no habían cometido y por el que pagaron con años de su vida y limpia sus nombres y honor. La justicia llegó, pero 55 años tarde.

Tiempo Argentino, 18 de Noviembre de 2021

Voto argentino contra Nicaragua en la OEA: ¿un guiño a EE UU?

Voto argentino contra Nicaragua en la OEA: ¿un guiño a EE UU?

A dos años del golpe contra Evo Morales fogoneado por la OEA, el secretario general de la organización continental con sede en Washington DC aparece como ganador de una pulseada para desconocer las elecciones que dieron ganador a Daniel Ortega en Nicaragua la semana pasada. Para Luis Almagro es un doble triunfo, ya que la moción presentada por Canadá recibió 25 votos sobre 34 miembros y sumó a Argentina, que hasta ahora no había sustentado ninguna acción oficial contra el gobierno del Frente Sandinista amparado en la no injerencia en asuntos externos. Lo que implicó críticas a la postura local por el contexto en que se produjo la votación: la derecha amenazando con otro golpe en Bolivia, el acoso al gobierno democrático de Pedro Castillo en Perú y la ofensiva contra Cuba que se potenciará este lunes con marchas opositoras en varias ciudades del mundo.

Pero además es inevitable que se cuele también la sospecha de un guiño a la administración de Joe Biden como intercambio de favores para la negociación por la deuda del FMI que el gobierno de Donald Trump facilitó durante la gestión de Mauricio Macri.

Claro que hay algunos aditamentos a tener en cuenta. Las relaciones entre Nicaragua y Argentina no están en su mejor momento y en Buenos Aires, dicen los que conocen la entretela, recelan del bloqueo nicaragüense a la presidencia de Alberto Fernández en la Celac. Por otro lado, hay informes incluso de Parlasur que cuestionan severamente la detención de dirigentes opositores. En junio pasado, México y Argentina habían dado muestras de malestar y convocaron a sus embajadores en Managua ante “las preocupantes acciones políticas-legales” del gobierno de Ortega.

En el Palacio San Martín, a su vez, tras el cambio intempestivo de Felipe Solá por Santiago Cafiero, las cartas no están del todo claras. Si bien el vicecanciller sigue siendo Pablo Tettamanti, la política exterior se recuesta más en Gustavo Béliz, secretario de Asuntos Estratégicos de presidencia, y en el embajador en Washington, Jorge Argüello.

Ambos tienen mucha llegada a los demócratas y experiencia en esas lides del DC -Béliz integró el staff del Banco Interamericano de Desarrollo por 15 años y Argüello fue embajador de Cristina Fernández y antes, en la ONU–, un handicap clave cuando el principal objetivo del gobierno de Alberto F. luego de este domingo será arreglar la estrambótica deuda con el FMI.

El presidente ya se reunió en la semana con un puñado de grandes empresarios para contarles precisamente su necesidad de acordar con el Fondo, para lo cual busca apoyo entre la oposición y el poder económico. Béliz, por su parte, tuvo un encuentro en la capital de EE UU con Jake Sullivan, consejero de Seguridad de Biden.

Desde sectores ligados al kirchnerismo cuestionan que en la OEA se votó junto con los gobiernos de la derecha pro estadounidense más rancia, como los actuales de Chile, Colombia, Ecuador y Uruguay. Y que por Venezuela participó un delegado del diputado Juan Guaidó, al que esos gobiernos consideran presidente interino, a pesar de que no tiene ningún resorte del poder real dentro del país bolivariano. Cierto es que también votó a favor el representante de Pedro Castillo, el presidente peruano.

En resumen, votaron en contra Nicaragua y se abstuvieron México, Honduras, Bolivia, Dominica, Belice, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas. La moción de Canadá tuvo el aval de Chile, Antigua y Barbuda, Costa Rica, Ecuador, Uruguay y República Dominicana. El documento aprobado considera que “las elecciones de 7 de noviembre en Nicaragua no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática” y reclama “la liberación de los todos candidatos y presos políticos”.

Tettamanti explicó el voto argentino: “Hemos acompañado el actual proyecto de resolución con la convicción, la esperanza y la voluntad política de seguir trabajando a favor del diálogo”. También señaló el rechazo a la imposición de sanciones y bloqueos, lo que evidencia que el documento final fue muy trabajado. Pero el texto compromete al organismo a realizar “una evaluación colectiva inmediata de la situación” en Nicaragua a ser completada antes del 30 de noviembre.

Desde Managua se tildó la iniciativa de una “grosera injerencia” que obedece a “campañas terroristas” contra la soberanía nicaragüense. Y resaltaron que en el mismo día en que la OEA castigaba al gobierno de Ortega, Nicaragua fue reelecta como miembro de la Comisión de Derecho Internacional de Naciones Unidas. El embajador Carlos Argüello tendrá un nuevo período de cinco años, tras haber representado al país en la Corte Internacional de Justicia por más de 36 años. 

Tiempo Argentino, 13 de Noviembre de 2021

Polonia-Bielorrusia, esa frontera hostil donde padecen los migrantes

Polonia-Bielorrusia, esa frontera hostil donde padecen los migrantes

El frente oriental de la UE es un polvorín que puede estallar en cualquier momento, temen los más pesimistas. La tensión en la frontera bielorrusa sigue creciendo y este lunes los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea se reunirán en Bruselas para analizar nuevas sanciones contra el gobierno de Alexandr Lukashenko, al que acusan de desatar “táctica híbrida” mediante una crisis migratoria en venganza por los castigos que le impusieron tras las elecciones presidenciales del año pasado.

La realidad muestra que el enfrentamiento del gobierno de Polonia con Minsk esconde una puja geopolítica de larga data en países de la ex órbita soviética. Además, la crisis migratoria en esas regiones no es nueva. Si hay un punto de partida, podría ubicarse en la llamada Primavera Árabe, la invasión de Libia y el avance del grupo yihadista Estado Islámico en Irak y Siria.

Cientos de miles de personas intentaron huir del horror a través de Turquía, mientras en el norte de África otros tantos buscaban cruzar el Mediterráneo para escapar de persecuciones y matanzas en países subsaharianos. Gobiernos europeos y estadounidenses no son ajenos a esta tragedia, ya que fueron responsables de cada una de esas crisis.

El caso es que hubo una explosión de migrantes buscando mejores horizontes desde 2010. En paralelo, crecieron los movimientos xenófobos y neofascistas en el continente, mientras la UE trataba de encontrar una salida que no pusiera en debate el rol de defensora de los Derechos Humanos que se atribuye.

La frontera oriental de Europa es un terreno propicio para esas fuerzas racistas que pululan también en los países más “políticamente correctos”. Y dentro de ese “club” ultraderechista, el primer ministro polaco Mateusz Morawiecki se lleva varios galardones. Cuestionado desde Bruselas por una reforma judicial muy controvertida y leyes antiaborto y antiLGBT, es aliado del gobierno húngaro en eso de levantar muros para evitar a foráneos “indeseables”.

Polonia comenzó a erigir alambrados de púas en la frontera con Bielorrusia ante el auge de migraciones por esa región. Lo mismo hicieron Letonia y Lituania. Lukashenko está en la mira de Bruselas y Washington, entre otras razones, porque es un firme aliado de Rusia. En 2014, un golpe de estado destituyó a otro prorruso, Viktor Yanukovich, en Ucrania, desde entonces gobernada por fuerzas de derecha hostiles a Moscú. La respuesta de Vladimir Putin fue recuperar la península de Crimea, sede de una base naval desde la era zarista y poblada por rusófilos.

Lukashenko – en el poder desde 1994 y con una impronta soviética, aun hoy -ganó las elecciones de agosto de 2020 con 80,23% de votos. La UE y EEUU deslegitimaron el resultado, hablan de un comicio amañado y decidieron sanciones.

Por Bielorrusia pasa el gasoducto Yamal-Europa. Y desde Donald Trump, la Casa Blanca trata de socavar el acceso de la UE al gas ruso. Un conflicto puede poner en riesgo la provisión, fundamentalmente a Alemania. Otra cañería, el Nord Stream II, pasa por el Báltico y está por entrar en régimen a pesar de las presiones estadounidenses.

Para la interpretación “oficial” de esta crisis, Lukashenko envía migrantes a Europa en venganza por las sanciones del año pasado, y detrás del mandatario bielorruso está Putin. Pero si bien Lukashenko amenazó con cerrar los grifos, desde Moscú le pidieron bajar un cambio y garantizan que el gas seguirá fluyendo. Hay tropas polacas en la frontera con órdenes de evitar incursiones de migrantes. Y tropas bielorrusas vigilando que los polacos no crucen. En el medio, un millar de migrantes en un clima helado y sin protección de ningún tipo.

Moscú destinó dos aviones bombarderos con capacidad nuclear Tu-22M3 a sobrevolar el espacio aéreo bielorruso, mientras denuncia ante la ONU el envío de militares británicos a esa frontera caliente como una provocación.

Tiempo Argentino, 13 de Noviembre de 2021

“¡Vamos Brandon!”, el arroz con leche contra Biden

“¡Vamos Brandon!”, el arroz con leche contra Biden

A menos de un año al frente del gobierno de Estados Unidos, Joe Biden está en su nivel más bajo de aprobación. La derrota del candidato demócrata en Virginia, donde hace un año el partido había sacado 10 puntos de ventaja, es la señal más palpable de un naufragio que los republicanos están aprovechando en cada rincón del país. La demora en poner en marcha las promesas electorales -un poco por el bloqueo de la oposición y otro tanto por el rechazo dentro de las propias filas oficialistas a cambios demasiado profundos al status quo – jaquean a una gestión que pretendía reconstruir la economía de la otrora gran potencia mundial.

El joven, de 28 años, hace mucho que la viene remando en la más popular de las categorías automovilísticas estadounidenses y ese día había obtenido su primer triunfo, con el equipo Brandonbit Motorsports, en Talladega Superspeedway, Alabama.

La entrevistadora Kelli Stavast -quizás con problemas de sonido por tener los auriculares puestos o para mantenerse dentro de cánones políticamente correctos, quién sabe – le dijo al piloto que los espectadores gritaban “Let’s go Brandon” (¡Vamos Brandon!), celebrando el podio inaugural del muchacho.

La verdad es que desde las tribunas bajaba un canto bien audible que decía “Fuck Joe Biden” (“Andate a la mierda, Biden”, sería por estas pampas). El equivoco provocó la hilaridad de las multitudes en tiempos en que todo se viraliza. Y más cuando si de grietas se habla, la sociedad estadounidense puede decirse que está a la vanguardia internacional.

El guante lo recogieron de inmediato los más fanáticos dentro de los “trumpistas” y la frase ahora es visible en remeras, banderas, carteles callejeros, como sinónimo de insulto al presidente de Estados Unidos.

Es más delicado que el cántico contra Mauricio Macri de hace unos años en tribunas argentinas. Y tiene la ventaja de que las redes sociales no podrían cerrar cuentas ya que técnicamente no es un improperio. El usuario puede alegar que está apoyando a su piloto de Nascar favorito.

En ese sentido hace recordar una historia de los últimos tiempos de la dictadura militar. La contó el periodista deportivo Alejandro Fabbri en su libro Historias negras del fútbol argentino. Fue al finalizar un encuentro entre Nueva Chicago y Defensores de Belgrano en Mataderos, que ganaron los locales 3 a 0.

…ocurrió el 24 de octubre (de 1981), cuando la policía detuvo a 49 hinchas del cuadro verdinegro por ¡¡¡¡cantar la marcha peronista en la tribuna!!! – escribió Fabbri, que cubrió aquel partido para Clarín -Los fanas de Chicago fueron bajados de la popular que corre paralela a la calle Francisco Bilbao cuando terminó el partido y llevados a la Comisaría 42ª trotando por la calle. (…)Al partido siguiente, Nueva Chicago debió jugar contra Atlanta en la cancha de Villa Crespo. Ganó 2-1, alimentó su gran chance de campeonar y sus hinchas, que abarrotaron la tribuna visitante, amenazaron con cantar la marcha peronista y terminaron entonando el ¡¡¡arroz con leche!!! para deleite de muchos y bochorno de los policías presentes, predispuestos a una nueva represión o ridiculez semejante a la del sábado anterior. Lo mismo hicieron al pasar frente a la Seccional 42ª…

Este Let’s go Brandon se parece bastante a aquel arroz con leche, aunque en Buenos Aires, del otro lado había una feroz dictadura.

Como era de suponerse, pronto tomó nota del caso el expresidente Donald Trump, que todavía insiste en que le robaron la elección el año pasado y ahora enfrenta un investigación judicial por haber alentado la incursión de sus seguidores en el Capitolio el 6 de enero pasado. Hace unos días, en su resort de Mar-a-Lago, en Florida, dio un discurso en un acto organizado por The America First Policy Institute y mientras criticaba fuertemente a Biden, los asistentes comenzaron con el Let’s go Brandon.

“Me gusta más la primera frase, de alguna manera más precisa”, dijo, sin temor a represalias de las redes, donde fue clausurado en enero pasado. La chanza, a esta altura un lema antiBiden, fue seguida por la congresista republicana por Colorado Lauren Boebert, para quien no es una frase sino un movimiento para volver al gobierno.

Boebert, de 35 años, es una ferviente defensora del uso de armas de fuego que tiene un restaurante en la ciudad de Rifle bautizado “Shooter’s Grill”, Parrilla del Tirador. Como para que no queden dudas de dónde se para. En su cuenta de Twitter se mostró junto a Trump con un vestido que tenía inscripto en la espalda el famoso lema.

Una contracara del vestido blanco con letras rojas que la congresista de Nueva York Alexandria Ocasio-Cortez vistió en un acto demócrata hace un par de meses. Solo que la legisladora del ala izquierda del partido del burro pedía aprobar más impuestos a los ricos. Sutil diferencia.

Tiempo Argentino, 10 de Noviembre de 2021

El destino de volver a decirle No al ALCA

El destino de volver a decirle No al ALCA

Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte Frutos y Hugo Chávez se encontraron ese 5 de noviembre de 2005 en el Salón Versailles del Hotel Hermitage, de Mar del Plata, para ultimar los detalles de lo que parecía una aventura con destino incierto. El argentino, el brasileño, el uruguayo, el paraguayo y el venezolano iban a decirle No al proyecto continental que Estados Unidos venía amasando con los gobiernos surgidos desde los ’90, en el auge del neoliberalismo.

El Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) era un enorme mercado para que los grandes capitales estadounidenses pudieran hacer negocios con un grupo selecto de intereses nacionales ligados al imperio. Era un proyecto para cazar en un zoológico.

Cuatro años antes, los atentados a las Torres Gemelas habían disparado la intervención estadounidense en Afganistán y luego en Irak y más tarde en Libia y Siria. Si el proyecto ALCA nace en 1994, tras la caída de la Unión Soviética, cuando EE UU queda como la potencia dominante en el planeta, para 2005 la declinación comenzaba a percibirse entre quienes sabían ver más allá de las narices. Y esos líderes supieron que estaban en condiciones de torcer el rumbo si se unían sin temores. Y, además, podían dar un empujoncito en esa pendiente.

George W. Bush no tuvo más remedio que tolerar en silencio el rechazo de esos levantiscos mandatarios. Enfrascado en guerras que prometían cumplir con el destino manifiesto de los “Padres Fundadores”, EE UU se sorprendió con ese proyecto de integración regional que a poco de andar puso en marcha Unasur y Celac y potenció Mercosur desde una perspectiva diferente.

Fue un momento virtuoso para América Latina y el Caribe. Era el cumplimiento de ese otro destino, el que habían soñado los líderes que protagonizaron la independencia de la corona española desde 1810. Fue una era dorada, con el cielo como techo.

Estos días visitan Buenos Aires Evo Morales y Rafael Correa. Si pudieron llegar a la presidencia de Bolivia y Ecuador fue en gran medida gracias a aquel No al ALCA, que fortaleció a gobiernos que garantizaron el respeto por la voluntad popular expresada en una verdadera democracia.

Con el golpe de noviembre de 2019, la oligarquía boliviana mostró su verdadero cariz. ¿Hubieran dejado que un aymara pudiera gobernar en 2006 de no ser por el respaldo regional? ¿Las elites ecuatorianas hubieran permitido una Revolución Ciudadana como la que promovió en 2007 ese economista formado con los salesianos?

Se sabía que China estaba destinada a ser una potencia mundial en este siglo y que más temprano que tarde Rusia volvería a sentarse a discutir su lugar bajo el sol. Pero no deberían quedar dudas de que también el No al ALCA fue un acelerador de la historia.

Más aún: ¿hasta qué punto EE UU percibió que por expandirse al Oriente desperdició recursos, y pudo alzar vuelo ese puñado de naciones que despectivamente considera su patio trasero? De allí la importancia de aprender las lecciones del pasado reciente.

Nunca está todo ganado. Pero mucho menos está todo perdido. Siempre el destino de los pueblos es levantarse, luchar, vencer, caer y volver a levantarse. Hasta que se acabe la vida, como recuerda Álvaro García Linera.

Tiempo Argentino, 5 de Noviembre de 2021