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Lindsey Olin Graham murió el 11 de julio pasado, al regreso de un viaje  Kiev, lo que levantó sospechas no solo el lugar de su fallecimiento, sino de las causas. Porque el hombre era lo que por aquellos lares se llama “un halcón”, aunque merecería seguramente un apelativo menos ornitológico. Fue un ferviente propulsor de extender la guerra en Ucrania hasta Rusia y, por cierto, del apoyo incondicional al estado de Israel y en especial a las políticas de Benjamin Netanyahu. Oficialmente el que fue senador por Carolina del Sur desde el 20 de enero de 2003 fue víctima de una disección aórtica provocada por una enfermedad cardiovascular arteriosclerótica.

Su desaparición física no se llevó a la tumba su voluntad, expresada de inmediato en la designación de su hermana Darline como sucesora de su bancada, con el objetivo de terciar a favor de una ley electoral clave para Donald Trump en las elecciones de noviembre. Pero además, en la ceremonia fúnebre logró juntar a Netanyahu, el presidente Volodimir Zelenski y la plana mayor de la administración Trump. Un video que circuló en las redes mostró al premier israelí como dando directivas muy estrictas a Marco Rubio y al Pete Hegseth. Pero quien sabe si esa no es otra interpretación malintencionada.

El caso es que las exequias de Graham fueron una ocasión inmejorable para que los jefes de Estado ucraniano (MC) e israelí pudieran encontrarse con el inquilino de la Casa Blanca para arreglar como siguen las guerras, que cada vez se acercan más hacia lo que desea Zelenski: que la de Irán y la de Ucrania sean una y la misma Gran Guerra. Por lo pronto, todos los indicios muestran que se está preparando una gran ofensiva contra el país persa que incluirá -ya no lo oculta nadie e incluso Donald Trump se jacta de ello- la destrucción de infraestructura civil. Algo que es a todas luces un crimen de guerra.

La represalia iraní -que nunca ignoró que el Memorándum de Entendimiento que firmó Trump en Versailles era papel mojado- sería sobre objetivos que pondrían en peligro las economías de Israel, Jordania y los estados del Golfo Pérsico, muchos de los cuales ya fueron atacados a medida que el CENTCOM, el Comando Central de las tropas estadounidenses, bombardeaba regiones costeras de Irán. El MOE fue apenas una pausa para recuperar fuerzas, reponer armamento y lo que se avizora es una guerra más amplia en todos los frentes. Lo que incluye al estrecho de Bab el Mabdeb, donde Arabia Saudita está buscando colaboración para atacar al movimiento Ansar Allah.

Tiempo Argentino, 2 de Agosto de 2026