China celebrará este miércoles los 80 años de su victoria sobre las fuerzas invasoras en la que, con justa razón, denomina Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la agresión Japonesa y la Guerra Antifascista Mundial, con un desfile militar en el que mostrará el poderío que construyó desde aquel momento histórico. Ignorada por Occidente –que no suele computar como víctimas de la Segunda Guerra a los 35 millones de chinos que cayeron en esa brutal contienda, ni los 80 millones de desplazados o las 1100 ciudades arrasadas por el imperio nipón- la China actual muestra el lugar que ocupa en el mundo con una celebración a la que asistirán unos 50 líderes, entre los que destacan el presidente ruso, Vladimir Putin, el norcoreano Kim Jon Un, el iraní Masud Pezeshkian, el cubano Miguel Díaz-Canel y los jefes de estado de Asia central, del Congo, de Zimbabue, de Serbia, de Bielorrusia y de Eslovaquia.
Por si fuera poco, Xi Jinping abrirá el recordatorio este domingo, cuando reciba al primer ministro indio, Narendra Modi, al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, en la XXV cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) que se desarrolla en la ciudad de Tianjin.
Se trata de dos manifestaciones del lugar que ocupa la República Popular de China en este momento de profundo cambio de hegemonía mundial. La OCS es una organización surgida formalmente en 2001 que se consolida como una OTAN asiática y que atiende a la seguridad regional y la cooperación económica. Formada inicialmente por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, actualmente cuentan con una banca India, Pakistán, Irán y Bielorrusia, con Mongolia y Afganistán como observadores, y hay otras 14 naciones que buscan lugar. Para tener una idea, digamos que abarca el 24% de la superficie terrestre, el 42% de la población mundial y el PBI ronda en 23%.
Mientras el presidente Donald Trump se presenta como promotor de un acuerdo entre Ucrania y Rusia para poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022, Putin aprovechará su escala en Tianjin para conversar del asunto con Modi, Erdogan y Pezeshkian. La bilateral con el líder indio es toda una señal para la Casa Blanca, ya que Trump confirmó esta semana la aplicación de un 50% de aranceles contra India en castigo por la compra de petróleo a Rusia. Por otro lado, más allá de choques puntuales entre Nueva Delhi y Beijing y los recientes enfrentamientos militares en la frontera de Cachemira -que también Trump se jacta de haber solucionado-, en la OCS se verán Modi con el pakistaní Shehbaz Sharif y podrán limar asperezas sin injerencias extracontinentales.
Putin, a todo esto, concedió un amplio reportaje a la agencia Xinhua en el que subraya que los ciudadanos soviéticos y chinos fueron “quienes padecieron las mayores dificultades en la lucha contra los invasores y desempeñaron un papel decisivo en la derrota del nazismo y del militarismo” y recordó que gracias a la resistencia china Japón no pudo “asestar una puñalada por la espalda a la Unión Soviética durante los meses más oscuros de 1941-1942”. Por tal razón, agregó en medio de otras consideraciones acerca de las relaciones Moscú-Beijing, dijo que se debe condenar “cualquier intento por tergiversar la historia de la Segunda Guerra Mundial”.
Asesinato en Leópolis
Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad mostraban al atacante saliendo detrás de un vehículo estacionado en la calle y acercarse al transeúnte que circulaba tranquilamente por la vereda. Ligeramente cubierto por las ramas de un árbol, no se percibe el momento en que Andrii Parubi, el expresidente de la Rada, el Parlamento ucraniano, era rematado de ocho disparos en la ciudad de Leópolis, donde había nacido en 1971. El homicida huyó en una bicicleta eléctrica.
Parubi es recordado como uno de los coordinadores del Euromaidán, las manifestaciones que terminaron con el derrocamiento del presidente Viktor Yanukovich, en 2014, que desataron primero la incorporación de Crimea a Rusia y luego de las repúblicas de Donetsk, Lugansk y los óblast de Zaporiyia y Jersón a la Federación de Rusia en 2022, días antes de la guerra.
Volodimir Zelenski acusó de inmediato a Rusia por el crimen, pero Parubi era un personaje incómodo para el presidente, que según algunas fuentes, temía que le estuviera armando un Maidán en vista de su pérdida de liderazgo y la decisión de atornillarse al poder sin llamar a elecciones.
Para Moscú, Parubi no era ciertamente alguien querido y lo acusan de haber tenido inclinaciones nazis y de haber organizado el incendio en la Casa de los Sindicatos de Odessa en mayo de 2014 que dejó un saldo de 36 muertos. El canal ruso RT le atribuye la siguiente frase para mostrar quién fue: “Yo mismo soy un gran partidario de la democracia directa, incluso me dediqué a ello a nivel científico. Por cierto, les diré que la persona más importante que practicó la democracia directa fue Adolf Aloizovich (Hitler) en los años 1930. Debemos recordar esto”.
Tiempo Argentino, 31 de Agosto de 2025
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