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Bob Kennedy ya les avisó que se venía una revolución

Bob Kennedy ya les avisó que se venía una revolución

“Una revolución está viniendo –una revolución que será pacífica si somos lo suficientemente sabios; compasiva, si nos preocupamos lo suficiente; exitosa si tenemos suerte– pero una revolución que está llegando, queramos o no. Podemos influir en su carácter pero no podemos alterar su inevitabilidad.» El 9 de mayo de 1966, el entonces senador Robert F. Kennedy explicaba así ante la Cámara Alta estadounidense las reflexiones de su gira por el «patio trasero» latinoamericano. La frase fue rescatada en estos días por Information Clearing House (http://www.informationclearinghouse.info/), un sitio no partidario con información «que no publica la CNN«, como se jactan.

La Asamblea General de la ONU eligió ayer a cinco nuevos miembros rotativos para el Consejo de Seguridad. Si hay un dato de relevancia para la región es que Venezuela logró 181 votos para ocupar un lugar en la primera votación, entre las 193 naciones que participan del organismo. A España, otro país que aspiraba a un lugar, le costó un poco más y necesitó de tres rondas para imponerse sobre Turquía.

Como se sabe, las plazas permanentes están en manos de las cinco naciones que se declararon ganadoras de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos, Rusia –como continuadora de la Unión Soviética–- China, Gran Bretaña y Francia. Otras diez bancas se reparten entre el resto de los países, cada una por un período de dos años y en representación de las diferentes regiones. La renovación de esos sitiales es de a mitad por año, de manera que los cinco nuevos miembros deberán compartir parte de su mandato con Chad, Chile, Jordania, Lituania y Nigeria. Argentina cede su lugar a la Venezuela de Nicolás Maduro, el sucesor del líder bolivariano Hugo Chávez.

Los analistas coinciden en que entre los principales desafíos que deberá enfrentar el nuevo Consejo de Seguridad figuran los conflictos en África, Medio Oriente y Ucrania. A los que se agrega la crisis económica y últimamente la falta de respuestas globales a la epidemia de ébola, que parece haberse convertido en un grave problema en la medida en que se extendió del África pobre hacia España y Estados Unidos.

La postulación de Venezuela, como era de esperarse, había despertado críticas de la derecha internacional. La congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen, una anticrastrista visceral, había alertado a sus pares que la nominación del país sudamericano «tendrá serias consecuencias para la seguridad global y los intereses de Estados Unidos». La representante republicana por Florida, argumentó que ahora Venezuela se convertirá en «un golpe de propaganda para Maduro y sus titiriteros, el régimen Castro». Por supuesto que Ros-Lehtinen, cubano-estadounidense, no estuvo sola en esta virulenta crítica.

Uno de quienes la acompañó fue el venezolano Diego Arria, quien fuera embajador ante las Naciones Unidas y candidato presidencial por la derecha en Venezuela. Arria se quejó de que «un régimen como el venezolano, que tiene un record olímpico de violaciones a los derechos humanos, que se ha opuesto a todas las resoluciones de la Asamblea General que tienen que ver con la paz, que es algo muy serio, tenga ahora el compromiso de naciones de Latinoamérica y el Caribe de apoyarlo, pagándole de cierta manera la ayuda que reciben».

Si es por desoír las decisiones de la ONU, en lo que afecta a Argentina es evidente la sordera de Gran Bretaña para sentarse a discutir la soberanía de Malvinas. Estados Unidos es campeón en este rubro y sin dudas el más flagrante de los «olvidos» es el fin del bloqueo a Cuba, un pedido refrendado cada año por una aplastante mayoría de estados miembros del organismo –los rechazos se cuentan con los dedos de una mano- y que incluso va alcanzando consenso dentro de los mismos EE UU.

Precisamente el The New York Times publicó una encendido alegato por el levantamiento del embargo a la nación caribeña. Fue quizás el más grande argumento desde que fue instaurado el castigo a la revolución cubana, en 1961. Sobre todo porque proviene de uno de los medios más influyentes en la dirigencia política estadounidense.

Claro que el NYT no podía aparecer apoyando al gobierno de La Habana. Y si bien sostiene que “en conjunto estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo”, dice que el “régimen” sigue “acosando disidentes” y critica que “el proceso de reformas ha sido lento y ha habido reveses”. De todas maneras el periódico le da ideas a Barack Obama, al recordarle que la Casa Blanca no necesita respaldo del Congreso para reanudar las relaciones diplomáticas. A su vez, le avisa que “un acercamiento a Cuba ayudaría a mejorar las relaciones de EE.UU. con varios países de América Latina y a impulsar iniciativas regionales que han sufrido como consecuencia del antagonismo entre Washington y La Habana”.

El tono sinuoso del editorial despertó críticas en el propio Fidel Castro, quien definió a la movida como un intento de obtener «el mayor beneficio para la política» interna de Estados Unidos, sumido en una realidad grave y en medio de una “compleja situación, cuando los problemas políticos, económicos, financieros y comerciales se acrecientan”.

Más allá del artículo del líder de la revolución cubana en el Granma, el NYT se hace eco de un clamor que va creciendo fronteras adentro. Es que los descendientes de los primeros “gusanos” no conservan el mismo odio al gobierno surgido en 1959 tras el triunfo de la guerrilla. Y además, la crisis económica en muchos sectores estadounidenses hace ver las ventajas que ganarían en poder comerciar con la isla.

Por otro lado, desde el punto de vista ideológico no hay defensa posible del embargo. Salvo que el orgullo nacional del principal imperio de la tierra todavía se considere herido por la afrenta de aquellos barbudos entre los cuales fulguraba el argentino Ernesto Che Guevara. A esto apunta el reverendo Jesse Jackson, alguna vez precandidato demócrata a la presidencia, quien llamó a terminar con el bloqueo desde las páginas del Chicago Sun-Times. «La oposición implacable del gobierno de Estados Unidos a la presencia de Cuba en las reuniones hemisféricas, ha ofendido prácticamente a todos nuestros vecinos», dijo.

«El embargo contra Cuba se ha mantenido en gran medida por dos razones. En primer lugar, (Fidel) Castro avergonzó a la CIA y los guerreros fríos, frustrando sus intentos de invadir la isla, desestabilizar el régimen y asesinarlo», finalizó el religioso.

Documentos desclasificados del gobierno demuestran que el propio Robert Bob Kennedy había promovido el levantamiento de la prohibición de viajar a Cuba cuando era procurador de Justicia, en diciembre de 1963, poco después del asesinato de su hermano John. RFK consideraba entonces que la medida aprobada durante la administración de JFK no resultaba coherente «con nuestros criterios de sociedad libre y contrastaría con cosas tales como el Muro de Berlín y los controles comunistas a esos viajes».

Otros documentos desclasificados que salieron a la luz estos días hablan de la intervención de la CIA en el asesinato del Che en Bolivia, el 8 de octubre de 1967, cuatro años después del pedido de RFK al Secretario de Estado, un año después del informe al congreso sobre su viaje a América Latina y uno antes de que fuera asesinado a tiros tras haber ganado la nominación como candidato a presidente por los demócratas. Toda una parábola.

Esa revolución que los Kennedy querían sofrenar o conducir mediante la Alianza para el Progreso, siguió su marcha en Cuba y se fue extendiendo al resto del continente de diversas maneras y en distintos grados. El Chile de Salvador Allende fue uno de los casos más emblemáticos. Los golpes de los ’70 y los genocidios cometidos por las dictaduras militares fueron la respuesta que llegó desde Washington.

El ALCA, la nueva Alianza para el Progreso, fue enterrada en Mar del Plata en 2005. Para entonces, Evo Morales se disponía a ocupar la presidencia de Bolivia, Chávez estaba en todo su esplendor, Néstor Kirchner comenzaba a mostrar sus cartas regionales y Lula da Silva ponía en marcha sus primeros planes sociales.

El domingo pasado, el ex líder cocalero ganó por tercera vez una elección presidencial. Con una mayoría que le suma dos tercios del parlamento tras ocho años de gestión. De pronto, el indígena que aprendió a hablar castellano en una escuela argentina cuando su padre venía a hacer la zafra, que para algunos no sería capaz de gobernar un país complejo como Bolivia, es visto por los capitales internacionales como rubio y alto –incluso en nada revolucionario semanario británico The Economist escribió artículos laudatorios sobre su figura– y batirá un récord en el tradicionalmente combustible asiento presidencial boliviano.

Ya lo había avisado Bob Kennedy. Se venía una revolución en América Latina. Con sus diferencias y algunos retrocesos, pero ya sin la “ayuda” estadounidense. Un dato a tener en cuenta.

Tiempo Argentino

Octubre 17 de 2014

Ilustró: Sócrates

Secretos, mentiras y un blooper en las Cortes

La participación de Mariano Rajoy en la audiencia con los parlamentarios que le exigían explicaciones sobre los pagos ilegales en el Partido Popular no fue del todo feliz. Incluso se hizo muy popular el blooper de cuando leyó su texto exculpatorio (ni se le pasó por la cabeza a sus asesores dejarlo improvisar) demasiado detalladamente. Tanto que cuando el texto decía «fin de la cita», un indicativo de que debía cambiar el énfasis ensayado para cautivar a los televidentes, el presidente del gobierno español, obediente, leyó «fin de la cita».
Sin embargo ese es un detalle menor que sólo sirvió para alimentar las redes sociales por un tiempo. Lo más sustancioso es lo que eligió soslayar en su discurso preparado por diligentes asesores de imagen, que a la vista de cómo están las cosas en el partido que sostiene en la actualidad el ideario neoliberal, vaya uno a saber cómo habrán de cobrar sus honorarios. Descontando que no hicieron su tarea por desinteresada militancia política.
Porque justamente el escándalo que tiñe la política española desde hace meses refiere a la forma en que los dirigentes del PP cobraron sobresueldos desde casi la creación del partido, a poco de morir el dictador Francisco Franco, en la segunda mitad de los años ’70. El otro gran escándalo de la España de hoy día envuelve a la corona de los Borbones y por ahora parece haberse solucionado con la mudanza de la infanta Cristina a Suiza, cosa de que se haga cargo de los platos rotos su esposo, el ex deportista Iñaki Urdangarín. Pero esa es otra historia.
En el caso del PP, el indicado para haberse cargado las consecuencias por el caso de los sobresueldos era el ex tesorero del partido, Luis Bárcenas. El hombre con el que Rajoy dice haberse equivocado al darle confianza, está entre rejas desde el 27 de junio y ahora debe tolerar que su propia esposa haya quedado imputada como su cómplice. No son inocentes, claro, pero el asunto es que ellos fueron parte de una maquinaria política que ahora le esquiva la nalga a la jeringa y fue entonces que Bárcenas decidió abrir la boca ante el juez Pablo Ruz. Fue hace un par de semanas cuando puso en blanco sobre negro lo que significaban las anotaciones en una libreta muy parecida a la que llevaban antiguamente los almaceneros. Una contabilidad muy casera en la que figura cada movimiento económico del PP mientras Bárcenas tuvo injerencia en esas cuentas.
La transcripción de la declaración, que publicó el diario El Mundo, cercano, hay que decirlo, al PP, es muy elocuente. El juez le pregunta al ex tesorero qué significan la anotación “Trajes M.R”. del 18 de abril de 2008 en esa libretita B, donde se inscribían las operaciones non sanctas. Allí figuran los aportes empresarios y los pagos a representantes del partido.
«Son gastos de representación del presidente –responde Bárcenas– son unos trajes que se hizo el presidente del partido, Mariano Rajoy, que se pagaron desde esa caja.»
–¿Y sabe usted por qué se pagaron desde esa caja si los define como gastos de representación en la contabilidad oficial? –inquiere el juez.
–Pues porque probablemente no hubiese quedado estéticamente muy bien presentar ante el Tribunal de Cuentas una factura de sastre comprando unos trajes –responde el atribulado hombre, que ahora enfrenta cargos por una cuenta en Suiza por dos decenas de millones de euros que asegura –y no estaría mal creerle– que no son suyos.
Las libretas que tienen a maltraer al PP datan de los ’90, cuando estaba el frente del Ejecutivo José María Aznar, pero se sabe que todos los dirigentes del partido creado como Alianza Popular por el gallego Manuel Fraga Iribarne en 1977 cobraron sobresueldos. Si fuera sólo por los sobrepagos la cosa no sería tan escandalosa para la sociedad española, que padece una de las crisis más profundas en su economía desde el fin de la guerra civil.
Pero todo resulta más irritativo porque esos pagos no permitidos por la ley electoral de ese país surgen de aportes que hicieron un puñado de empresas que luego recibieron beneficios con el PP en el poder. Por otro lado, la gran mayoría de esas empresas son constructoras, precisamente el rubro que con el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos a fines de 2007 arrastró al resto de la economía hispana a una espiral sin fondo. Y para colmo que el PP en el gobierno aplica medidas que no hicieron sino agudizar los dramas para la gente de a pie.
La lista de aportantes es interesante, porque uno de los principales es Sacyr, una constructora que en tiempos de auge se dio el lujo de tener una mayoría accionaria en la Repsol-YPF y que cuando las papas comenzaron a quemar salió a vender aceleradamente para poder solventar las deudas en la matriz, que la tienen al borde del nocaut desde entonces. Hoy todavía cuentan con casi un 10%, importante pero no determinante. Otra gran constructora, OHl figura como la mayor, con más de un millón y medio de euros, pero hay otras menores como FCC y Ploder. Todas ellas aparecen no sólo como dadivosos «populares» sino también como beneficiarios en la concesión de hospitales construidos bajo modelos de financiación y gestión privada en la Comunidad de Madrid.
De más está decir que integran los grupos que presionan para la privatización total de los servicios públicos en lo que todavía queda del Estado de Bienestar español. Según la Coordinadora AntiPrivatización de la Sanidad Pública de Madrid, estas empresas cobran un total de 45,15 millones de euros en concepto de canon y para comienzos del 2012, ya habían recuperado la inversión y les quedaban aún 30 años de canon en los que acumularán un ingreso neto de más de 100 millones de euros.
Este esquema de dádivas sirvió para alimentar a los think tanks del libre mercado, como lo prueba el hecho de que el presidente de la constructora OHL, Juan Manuel Villar Mir intentó deslindar sus responsabilidades en la trama que retiene a Bárcenas en prisión reconociendo solamente «donativos menores» a la fundación FAES.
Esa fundación, dirigida por Anzar y con sede en Madrid, tiene estrechos vínculos con los líderes de la derecha vernácula, al punto que en abril pasado el ex presidente español y el alcalde porteño Mauricio Macri inauguraron el I Foro para América Latina con la presencia rutilante de unos 80 personalidades destacadas. Entre ellos estuvieron los ex mandatarios de Uruguay, Luis Alberto Lacalle, y de Bolivia, Jorge Quiroga; junto con el ex vicepresidente de Perú, Raúl Diez Canseco; el ex ministro de Economía de Chile, Juan Andrés Fontaine y los escritores Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros.
¿Cómo es que todo esto salió a la luz? El propio Bárcenas lo revela en su última declaración. El 15 de julio explicó que al principio del escándalo voceros del partido le habían pedido «que hiciese un comunicado negando los hechos y tal, y yo al principio me resistí, por eso envié un comunicado al residente del partido en el que le decía que yo no había provocado la situación». Sucede que el diario El País había publicado los papeles de la contabilidad B, lo que originó el entuerto. El periódico, tradicionalmente cercano al PSOE, había recibido la documentación del ex diputado Jorge Trías, al que el diario El Mundo llama como el «tercer hombre» en la maniobra. Este ex legislador del PP tenía una profunda amistad con Bárcenas y siempre trató de dejar bien parado a Aznar. Dicen que porque no quiere perder su relación con la fundación FAES. Como sea, el ex tesorero le dijo entonces al juez, sin tapujos, que se decidió a prender el ventilador cuando Trías le llevó los papeles a El País. «Cuando empezaron los ataques indiscriminados, con todo tipo de improperios contra mí… yo le digo a mi abogado: Alfonso, tú sabes que los papeles existían porque te lo conté… la presión que estoy sufriendo en estos momentos es tremenda, algo tendremos que hacer.»
Quizás esta declaración, que ocupa 190 folios, en una causa que acumula ya más de 5000, hubiese salido a la luz en forma segmentada y edulcorada, pero entre los presentes en el juzgado había alguien relacionado con el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) que de alguna manera aún misteriosa fue enviando información a uno de los directivos de la ONG, el abogado catalán Jaume Asens, que fue twiteando lo que iba diciendo Bárcenas en tiempo real. Hasta que le avisaron al juez, quien ordenó detener unos minutos la declaración y reconvino a los presentes, al tiempo que anunció un proceso contra Asens, que no estaba en la sala.
En un artículo que escribió con otro miembro de DESC, el argentino Gerardo Pisarello, Asens recuerda al premio Nobel de Literatura Elías Canetti, cuando dice que «el secreto ocupa la médula misma del poder. No se trata sólo de que no haya poder sin secreto. Es la propia capacidad de decidir qué puede salir a la luz y qué debe mantenerse en la penumbra la que constituye la esencia del poder.»
«No me voy a declarar culpable porque no lo soy. No voy a dimitir ni convocar a elecciones anticipadas», replicó Rajoy, luego de mostrarse como víctima de una trampa tendida por el hombre al que había ascendido a tesorero. «¿Se han pagado sueldos? –se pregunta Rajoy–. Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes», se excusó, horas antes de que el FMI le pidiera que baje los sueldos de todos los ciudadanos.

Tiempo Argentino, 3 de Agosto de 2013

Los límites de la crisis española

La bandera con la frase «No tienen límites» era una síntesis del espíritu de la convocatoria a las multitudinarias marchas con las que los españoles llenaron las calles de las principales ciudades del país en el Día de los Trabajadores. Habían sido convocadas por sindicatos, partidos de izquierda y movimientos sociales para protestar contra los ajustes perpetuos a los que es sometida la población desde el estallido de la crisis económica. No tienen límite quiere decir que nadie sabe hasta dónde se van a hincar las tijeras en los presupuestos públicos. Lo que también significa que nadie sabe cuándo la población va a poder respirar con cierto alivio.
Las últimas cifras, que anotan 6,2 millones de desocupados, más de un 27% en total, con un escandaloso 57% entre los jóvenes, más la disminución anunciada en el PBI del 1,3% para este año, desalientan cualquier análisis optimista para los españoles.
Los dirigentes sindicales reclamaron este 1º de Mayo un pacto social y económico para encontrar salidas consensuadas entre todos los actores políticos. Los gremialistas aspiran a que sentados a una mesa común aparezcan medidas más «humanas» para que España salga de la crisis. Una suerte de Pacto de La Moncloa II con un perfil social.
El gobierno del PP, sin embargo, se mantiene en sus trece y aplica cada día más de esa misma medicina que el neoliberalismo considera indispensable digerir, a pesar del mal gusto que pueda tener. El vicesecretario general del PP, Esteban González Pons, fue el que lanzó la advertencia más cruda: «No volveremos a aplicar sus políticas (por la oposición socialista y los gremios) porque arruinaron España.» Pero tampoco en el PSOE hubo demasiadas voces a favor de algún tipo de acuerdo.
Mientras tanto, las señales de la caída son cada vez más dramáticas. Se estima que unas 400 mil familias perdieron su vivienda por no poder pagar las hipotecas, sin por eso haber dejado de ser deudores por la particular normativa que rige a los préstamos bancarios en España. Se calcula, además, que otros dos millones de personas –muchas de ellas seguramente también deudores desahuciados– lo han perdido todo en un «corralito español» que perjudicó a pequeños depositantes de un sistema de ahorro conocido como «preferentes».
Ese «producto financiero» (así se llama) consistía en participaciones en emisiones de deuda sin un plazo definido. El banco prometía una rentabilidad según sus resultados y, por ejemplo, la Caja Madrid y Banesto llegaron a ofrecer rentabilidades cercanas al 7% durante los cinco años previos a la crisis. El problema surgió luego del estallido de la burbuja inmobiliaria. Ahí los ahorristas descubrieron que no había ninguna garantía de cobro. En 2011 representaban 30 mil millones de euros, pero ahora nadie sabe cuánto podrían valer esos papeles, que algunas entidades canjearon por acciones a cambio de pérdidas de hasta un 70% del valor de emisión.
Pero hay otro rasgo que involucra al hombre de a pie, como se suele decir. Un artículo del sitio The Huffington Post, el prestigioso medio virtual que desde hace algunos meses tiene una versión editada en España, revela los pormenores de un nuevo negocio surgido en estos días, el del «robo» de residuos domiciliarios. Según el THP, los «piratas de la basura» son grupos organizados «que se dedican a coger desperdicios de los contenedores. Aunque a menudo sus camiones rebosan bolsas de basura, lo que realmente les interesa son el papel y el cartón que pueden contener o que están depositados en los iglús de reciclaje.»
Las quejas contra esta modalidad de ingreso vienen de la policía, que vigila la recolección oficial e incluso la tarea de los cartoneros autorizados. «Ocasionan destrozos en los contenedores y se llevan tanta carga que las empresas legales están siendo las grandes perjudicadas», dice la Unión de Policía Municipal de Madrid. Según el sindicato, cada camión puede llevar hasta 4 mil kilos de papel y cartón que, a un precio de 103 euros por tonelada, puede representar hasta 800 euros al día a razón de dos viajes por noche.
Paralelamente, se extienden en todo el país modalidades de pago donde no entra en juego el dinero, copiadas algunas de los clubes de trueque que pulularon por estas tierras en 2001. Elena Box, de la agencia alemana dpa, retrata una escena en el mercado en Mataelpino, pueblo de la Sierra Norte de Madrid, donde la moneda de cambio son las «moras». «En mayo cumplirá un año, y ya cuenta con más de 400 usuarios repartidos entre una decena de municipios de la comarca, donde además de particulares han comenzado a unirse varios establecimientos», dice la corresponsal.
En síntesis, la mora es una moneda complementaria que sirve para tasar productos que una persona quiera comprar u ofrecer. «El objetivo es generar comunidades más cohesionadas», dice uno de los organizadores de la movida a la cronista. Las ofertas, desde hortalizas y alimentos o vestimentas elaborados en forma casera hasta reparación de bicicletas o cuidado de niños, todo cabe en este mercado informal al que se puede acceder desde la web . En otras regiones, a este tipo de intercambio en que el euro oficial no corre, reciben otras denominaciones, pero todos son instrumentos similares para combatir la crisis. Son boniatos o bivs en Madrid, en Bilbao gitas, en Sevilla jaras o pumas, y en Cataluña ecos. «La moneda social más veterana es el zoquito de Jerez de la Frontera, que nació hace ya seis años y sigue sumando socios», dice Box.
«Son todos formas de pago de la economía social», dice a Tiempo Argentino Pere Rusiñol, uno de los editores de la revista Alternativa Económica, a la que viene a presentar en Buenos Aires en el marco de un primer acercamiento para crecer también de este lado del océano. El medio nace desde un proyecto similar que desde 1980 se distribuye en Francia a través de una cooperativa de periodistas especializados y trabajadores gráficos, Alternatives économiques, más conocida como Alter éco. La revista francesa, para tener una idea –de un nivel de profundidad y seriedad académica comparable a la muy británica y liberal The Economist–, tiene 80 mil suscriptores y vende en quioscos otros 40 mil ejemplares mensuales.
La versión hispana también intenta ser un referente económico pero desde la otra vereda, esa que normalmente no se ve en los escaparates vernáculos. Es decir, la vereda que por acá se llama heterodoxa o neokeynesiana. Una visión que tampoco en España es habitual, con lo que el pensamiento único neoliberal mantiene preponderancia en los partidos políticos e incluso en su masa militante. A pesar ello, Rusiñol mantiene esperanzas ya que observa cambios en la forma de pensar la crisis por parte de la gente del común.
Mientras tanto, en el gobierno, cuando se habla de crisis prefieren asociarla a Venezuela. Una forma de minimizar lo que ocurre fronteras adentro, como pareció indicar el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación José Manuel García-Margallo al ofrecer a España como mediador entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el líder de la oposición, Henrique Capriles, para «ayudar a rebajar la tensión política en un país muy dividido tras las elecciones del pasado 14 de abril». Sería bueno recordar que España se negó a aceptar al principio el resultado de los comicios.
García-Margallo admitió ante la OEA que «la antigua relación asimétrica ahora es de simetría. Ahora es Europa la que tiene problemas económicos y ya no es tan estable políticamente, como algunos recientes resultados electorales demuestran.» Pero fiel a una estrategia que durante los ’90 permitió insertar a capitales de ese país en los vericuetos de la economía regional como nunca antes en la historia desde la independencia, y en vista de que tanto Estados Unidos como la Unión Europea no demoran el reconocimiento a Maduro, el canciller también se ofreció a ser un puente entre Caracas y el resto del mundo «civilizado».
«Nuestra vocación nos obliga a ser los embajadores de América en Europa», recalcó. La cuestión es qué América intenta fomentar García-Margallo desde esa España que representa.

Tiempo Argentino, 3 de Mayo de 2013

Entre el Bienestar que se cae y el Buen Vivir que renace

El Congreso de los Diputados español ardía. Por un lado, el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, trataba de salir lo mejor parado posible en el tradicional discurso del estado de la Nación en momentos en que su partido aparece en el centro de las denuncias por corrupción –sin olvidar del caso que atañe a la casa real y su complicado yerno- mientras la desocupación continúa en alza a pesar de las promesas de que con las políticas que dicta Bruselas todo irá mejor. El momento de mayor tensión se produjo cuando el líder de la oposición, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, insistió en que el representante del PP debe renunciar al cargo por haber sumido a España, según su óptica, en una profunda «crisis moral».
«¿Cree usted que se puede gobernar un país pendiente cada mañana de que al señor (Luis) Bárcenas le entre un ataque de sinceridad?», lanzó Rubalcaba, en referencia directa a las denuncias por sobresueldos pagados por particulares a miembros del Partido Popular canalizados a través del ex tesorero de la agrupación derechista. Rajoy recordó momentos no menos oscuros del PSOE tanto en el gobierno como en la oposición y desgranó un rosario de cifras que corroboran la gravedad de la situación para España y las dificultades que hay para salir del atolladero.
Luego ofreció mejorar estos indicadores pero también propuso elaborar leyes de transparencia que eviten la repetición de casos de corrupción como el de las cuentas paralelas en el PP, que según los indicios terminaron con alrededor de 22 millones de euros depositados en Suiza en cuentas a nombre de Bárcenas, a esta altura el malo de la película.
Pueden encontrarse curiosas similitudes entre los destinos actuales de Ecuador y España, en un giro útil para resaltar las diferencias entre el proyecto que se cuece en Europa y el que en América latina emprenden un puñado de naciones que apostaron por otro modelo que privilegia valores de defensa del ser humano antes que el de las multinacionales, como resalta el recién reelecto Rafael Correa.
La situación del PP se hizo más complicada hace exactamente cuatro años, cuando el entonces juez Baltasar Garzón abría una investigación por una presunta trama de corrupción que operaba en Madrid, Valencia y la Costa del Sol con ramificaciones en el mundo empresario ligado a integrantes de alto grado del PP. Los implicados enfrentaban cargos por blanqueo de capitales, fraude fiscal, cohecho y tráfico de influencias. Por esas cosas de la creatividad que manifiestan los sabuesos policiales en todo el mundo, la operación se llamó ‘Gürtel’. Por «correa» en alemán. Es que el cabecilla de la organización era el empresario Francisco Correa.
El acusado, según se desprende de la causa, organizaba eventos públicos del PP durante la gestión de José María Aznar (1996-2004) y mediante dádivas y aportes non sanctos conseguía ventajas y favores para su grupo empresario, que incluye una decena de firmas (todas con nombre en inglés, todas dedicadas a servicios, ninguna de rubros productivos).
Garzón dejó la causa al poco tiempo declarándose incompetente, luego de haberse ganado el odio visceral de los conservadores que, a pesar de que también había investigado al PSOE cuando el caso GAL, el grupo antiterrorista acusado aplicar metodología de la guerra sucia durante el gobierno de Felipe González. La derecha, de todas maneras, se la cobró y el año pasado fue separado de su juzgado, cuando pretendió investigar los crímenes del franquismo, y condenado a 11 años de inhabilitación. Garzón ahora es abogado de Julián Assange, el fundador de Wikileaks refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres a la espera de que lo dejen viajar al país que le concedió el asilo político.
La investigación periodística por el caso «Gürtel» fue publicada por el diario El País y los periodistas que trabajaron en ella recibieron el Premio Ortega y Gasset de Periodismo en 2010. En junio pasado, y luego de tres años y cuatro meses entre rejas, desde donde se dice que seguía manejando sus negocios públicos y privados, Correa salió en libertad. La fianza de 200 mil euros se la pagó la madre.
Hace unas semanas, y luego de la gaffe más importante en su historial como fue la publicación de una foto falsa de Hugo Chávez, El País volvió al periodismo con la publicación de la contabilidad paralela que llevaba el tesorero Bárcenas en la que anotó puntillosamente los pagos “por debajo de la mesa” a la plana mayor del PP desde los 90.
Este domingo, mientras tanto, 136.079 ecuatorianos de los más de 300 mil que aún viven en España fueron a votar en las presidenciales de su país. Rafael Correa ganó allí con más del 70% de los votos. En el total general, como se sabe, obtuvo casi el 57% para la presidencia y en la Asamblea logró los dos tercios de los legisladores.
A los 49 años Correa revalida su título y se convierte en un líder regional a tener en cuenta, con una sólida formación en economía y un carisma que lo llevó a ser una garantía de estabilidad en un país que a lo largo del siglo XX tuvo un promedio de un presidente cada dos años. Pero que desde que llegó al Palacio Carondelet, en 2006, mantiene el mismo equipo gobernante y, lo más destacado, el mismo proyecto político. Más aún, parafraseando al politólogo Atilio Borón, esta elección demuestra que el poder no desgasta, que lo que desgasta es gobernar para las minorías.
El proyecto correista se basa en el ‘sumak kawsay’ (buen vivir), un concepto tomado de la cosmovisión indígena de varios pueblos de la región sudamericana, que habla de relaciones más amigables con la naturaleza y considera a las personas no como una maquinaria destinada solo al trabajo o al consumo sino como un miembro de una comunidad humana dentro de la Pachamama. Esto implica un sistema que debe mantener un equilibrio con la Madre Tierra, de la que hay que tomar “solo lo necesario” para que la intervención del hombre se reduzca al mínimo.
Correa aprendió este concepto entre los pueblos originarios, entre los que permaneció un año como voluntario luego de haberse graduado en una escuela salesiana. Fue en una misión en la provincia de Cotopaxi, en una población de extrema pobreza donde cumplió tareas como alfabetizador, ejerció sus conocimientos en economía social asesorando microemprendimientos. Y aprendió quichua.
Su paso por la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica, le completó un panorama más ligado a las concepciones de la iglesia popular. De hecho, Correa se niega a hablar de “mercado laboral” para referirse a la ocupación de las personas. Por eso de que el hombre no debe convertirse en una mercancía.
En España, unos 15 mil ecuatorianos pueden perder sus viviendas por no poder pagar las hipotecas que sacaron en tiempos de vacas que parecían gordas. La mitad de ellos son atendidos por la Defensoría del Pueblo de Ecuador y varios ministerios de Estado. El presidente en persona intervino para destrabar casos complicados a través de gestiones oficiales.
Desde 2011, miles de ecuatorianos que habían emigrado en busca de mejores horizontes vuelven a su patria. En un par de años, según cifras oficiales, más de 20% de los exiliados económicos, cerca de 100 mil, retornaron a su país. Pero además, más de 5 mil se animaron a tentar suerte en Ecuador.
Cruzaron el Atlántico porque en Europa tendrían leyes de protección que en Sudamérica se le negaban. Ahora que Rajoy concluye la obra comenzada por su antecesor de desmontar el Estado de Bienestar, la panacea es el Estado del Buen Vivir.

Tiempo Argentino, 22 de Febrero de 2013