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Andrés Calamaro y los argentinos en las urnas españolas

Andrés Calamaro y los argentinos en las urnas españolas

Varios argentinos participan como candidatos o integran equipos en diversos partidos políticos. Otros influyen desde la cultura, como Andrés Calamaro, que protagonizó un menudo escandalete cuanto publicó en un tuit que prefería «el vértigo de los patriotas y reaccionarios». Lo que fue interpretado como un apoyo al ultraderechista Vox, algo que luego el músico intentó desmentir. Entre los candidatos figuran:

Mónica Silvana González: bonaerense, criada en Corrientes, desde 1998 en Alcalá de Henares. Pretende ser diputada a la Eurocámara por el PSOE.

Gerardo Pisarello: tucumano, hijo del abogado radical Ángel Pisarello, desaparecido por la dictadura, vive en Barcelona desde 2001. Fue N° 2 en la lista para la alcaldía de Barcelona con Ada Colau. Aspira a una diputación por En comú Podemos.

Albano Dante Fachin Pozzi: de Bahía Blanca (1976), su familia emigró a Barcelona en 1992. Integró Podemos y en 2017 se sumó a Catalunya su que es Pot (izquierda).

Cayetana Álvarez de Toledo: aspira a una banca como diputada por Barcelona en el PP. Hija del XII marqués de Casa Fuerte, Juan Álvarez de Toledo y Giraud. Su madre argentina: Patricia Peralta Ramos y Madero. Nació en Madrid, se crió en Buenos Aires y en 2007 se nacionalizó española. Habla con inconfundible acento porteño.

Pablo Gentili, porteño, ex sec. Ejecutivo de Clacso y asesor de Lula y Dilma Rousseff. Asesor de campaña de Pablo Iglesias.

Pablo Echenique: Rosarino, sec. de Organización de Podemos y diputado.

Tiempo Argentino, 28 de Abril de 2019

Pequeñas humillaciones en el Metro madrileño

Pequeñas humillaciones en el Metro madrileño

El hombre debía andar por los 60 años. Pelo totalmente blanco, un aire de cierta elegancia y una ropa que bien podría haber sido de empleado bancario en día de feriado. Con un tono firme pero nada estridente, dijo que vendía pañuelos kleenex. “Para una persona de mi edad conseguir un trabajo con contrato es casi imposible”, dijo, justificándose. El metro, a esa hora, estaba lleno. El día había estado lluvioso y frío, algo raro para la primavera madrileña. Había rostros cansados pero también malhumorados, fuera de lo común en los transportes de la ciudad, donde suelen escucharse buenos músicos que reciben alguna moneda por su talento y hacen bromas con los pasajeros.

Hubo quien miró como con desgano. El resto parecía estar metido en su mundo. Mucho ebook, celular y hasta libros de papel entre los que estaban sentados. Mucho hastío a esa hora de la tarde entre los de a pie. “Yo sé que quizás el cambio deba venir de nosotros, de lo que votemos este domingo. Y si no, no sé”, dejo caer, en un rasgo de melancolía que el pasaje no quiso compartir. “Son dos paquetes de papel tissue, esto me ayuda mientras no consigo algo más firme”, murmuraba El Hombre.

El Recién Llegado escuchó sin disimulo. En los subtes porteños son decenas los que venden chucherías o hacen música para buscarse “la diaria”. El Hombre miraba al coche lleno con ansiedad y clavó la mirada en el Recién Llegado. “A voluntad”, seguía presupuestando. “A voluntad” le repitió al Recién Llegado, que hurgaba en los bolsillos para palpar cuántas monedas tenía y esperaba que, frente a él, le pusiera un precio a su humillación. El Hombre miraba sin decir nada, con una sonrisa amable.

El Recién Llegado sacó las monedas más chicas, calculando al tacto que serían de 50 centavos, sintiéndose un miserable por regatear en silencio. ¿A cuánto cotiza la voluntad en el Metro de Madrid? Quizás en Buenos Aires un par de billetes de 10 pesos podrían tranquilizar la conciencia, quién sabe, pero en esta España que va a las elecciones más determinantes en décadas como somnolienta, sin demasiadas expectativas, qué moneda habrá que poner en la mano de ese tipo que, por el gesto, se ve que nunca imaginó terminar vendiendo pañuelos kleenex en un Metro atestado de gente que vuelve del trabajo con tan poca esperanza como él. No queriéndose ver en ese espejo incómodo si la crisis sigue golpeando a las puertas.

Sacó tres monedas y vio la cara de sorpresa.

-¿Es mucho no?

-Sí, claro, es mucho.

Corroboró que las de 50 centavos son más grandes. Mentalmente supo que eran 150 pesos argentinos. El Hombre dudó. Ofreció caramelos para compensar. El Recién Llegado pensó en caries, diabetes y esas menudencias y con la mano alzada le dijo que no. El Hombre sacó otro paquete de kleenex y lo depositó en las piernas del Recién Llegado. “Es lo menos que corresponde”, dijo, con un gesto de dignidad, y se perdió rápidamente entre la multitud que bajaba en la estación Alonso Martínez.

Tiempo Argentino, 28 de Abril de 2019

Elecciones cruciales en España: acecha la ultraderecha

Elecciones cruciales en España: acecha la ultraderecha

Nadie duda de que estas elecciones son cruciales para el futuro de España y en cierto modo de la Unión Europea. Por primera vez desde la recuperación de la democracia, un partido que expresa lo peor de la dictadura franquista se instaló en el escenario electoral y obligó a movidas de último momento para adecuarse a esta nueva circunstancia.

No es que el sistema bipartidista surgido de los Pactos de La Moncloa de 1977 haya permanecido incólume desde la aprobación de la Constitución, un año después. La estocada inicial la dio Podemos en 2014, cuando parecía que su destino era desbancar al PP y el PSOE con un gobierno de izquierda popular alejado de los credos neoliberales que se fueron instalando en los partidos mayoritarios. Pero luego del avance del independentismo catalán, el nacionalismo español no encontró mejor respuesta que acudir a una variante local del neofascismo que crece en el resto de Europa en los últimos años.

Las últimas movidas antes del inicio de la veda electoral se vieron en los cierres de campaña. Y fueron una exposición final de fortalezas y debilidades sobre un escenario en el que nadie está seguro de nada. Las encuestas dan supremacía al oficialismo, encarnado por el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, pero sin mayoría propia. También indican que el trípode de la derecha –Pablo Casado, del PP; Albert Rivera, de Ciudadanos; y Santiago Abascal, de Vox– sumaría más votos pero la misma dispersión, por los artilugios del sistema de cómputo, les daría menos bancas en la sumatoria final.

O sea, un acuerdo entre el PSOE y Unidas-Podemos, que lleva como cabeza de la lista a Pablo Iglesias, debería poder armar cómodamente un gobierno con una agenda de izquierda ya acordado entre ambos luego del sorpasso sobre Mariano Rajoy, hace casi un año.

Pero la experiencia de lo ocurrido en Andalucía, bastión tradicional del PSOE, donde a fines de año pasado se impuso el bloque conocido como «trifachito», hace temblar la pera a todos: los sondeos no previeron la derrota y menos que las derechas se unieran. El error fue dormirse sobre los laureles.

Por eso en la recta final, Sánchez invitó a la dirigencia de Unidas-Podemos (una coalición entre Izquierda Unida y el grupo ecologista Equo con el partido creado por Iglesias) a sumar voluntades desde la misma noche del 28 de abril. Cosa de desmentir la posibilidad de que el PSOE rehaga anteriores alianzas con Ciudadanos, el partido que sedujo a votantes del PP luego de los primeros escándalos de corrupción en el gobierno de Rajoy.

Cierres de campaña

El acto de Unidas-Podemos fue en el auditorio del Parque Lineal del Manzanares, un sitio que guarda su historia ya que fue durante la Guerra Civil española como un foso de contención contra las tropas franquistas. El lugar estaba repleto de entusiastas que bajo el frío de la noche repetían «Sí se puede», la consigna con que se hicieron conocer los fundadores del partido, nacido al calor de las protestas de los Indignados del 15 de mayo de 2011. Las únicas banderas que se podían ver eran precisamente las tricolores republicanas: roja, amarilla y morada.

Un par de conceptos que repitieron los oradores, de todos los partidos integrantes de la alianza, y que corroboró Iglesias al final: a pesar de las cloacas –fake news a partir de operaciones de espionaje ilegal por un excomisario hoy preso– el movimiento crece; que el PSOE se pone rojo para la campaña pero en el gobierno se vuelve naranja; que el voto útil es el de Unidas-Podemos, porque puede garantizar que el PSOE no se vuelva naranja. El final de acto fue con Mercedes Sosa cantando «Todo cambia», voceado a coro por la multitud.

Un rato antes Vox había cerrado en la Plaza de Colón, otro sitio emblemático si los hay. Porque el partido reivindica la nacionalidad española y celebra el 12 de Octubre como el día de la mayor gloria de España, con la llegada del almirante genovés a América. Allí confluyen las calles Génova y Goya y la plaza Margaret Thatcher y está el Monumento al Descubrimiento.

Allí sí había banderas españolas. Se las contaba por millares. Muchos de los asistentes se envolvían en la enseña roja y amarilla y algunos vecinos llevaron sus perros, prolijamente ataviados con un collar bicolor. Los gritos, ensordecedores, vivaban a España y pedían al unísono «Puigdemont a prisión» mientras Abascal insistía desde el escenario en que juntos iban a acabar con «la dictadura progre» y «la derecha cobarde». Vox creció a partir del proceso independentista de Carles Puigdemont, proclamado presidente de la efímera República de Cataluña en octubre de 2017 y hoy exiliado en Bruselas.

En Madrid, pero en el Palacio de los Deportes, ahora bautizado Wizink Center por el auspicio de un banco online, Pablo Casado protagonizó el cierre del Partido Popular. Golpeado por la caída en picada de ese sector de la derecha, este joven de 38 años aspira a ser la renovación del partido. Con un mensaje que ahora aparece como ambiguo, el PP aglutinó por décadas a los votantes conservadores y era el espacio de cita de los neofranquistas. Perdió en el centro con Ciudadanos, la formación de Rivera, y en el extremo derecho con Vox.

El viernes llamó a sumar los votos de Rivera para derrotar al gobierno pero lo más destacado es que también convocó al movimiento que lidera Abascal. «El votante de Vox pedía al PP lo que yo estoy ofreciendo, ¿para qué vamos a estar pisándonos la manguera?», propuso.

Por su lado, desde Valencia, Pablo Sánchez se animó a decir con todas las letras que quería a Unidas-Podemos adentro de la Moncloa. «No quiero que la estabilidad descanse en las fuerzas independentistas», aclaró. Para voltear a Rajoy, se unieron los diputados de Iglesias con los partidos nacionalistas vasco y catalán. El bloqueo al presupuesto, en febrero, determinó el llamado a elecciones anticipadas. Sánchez no quiere quedar atrapado nuevamente en la encrucijada, cuando la crisis con Cataluña dista de estar resuelta y culmina el juicio contra los líderes separatistas en tribunales de Madrid.

Tiempo Argentino, 28 de Abril de 2019

España se debate frente a las nuevas elecciones: las urnas están servidas

España se debate frente a las nuevas elecciones: las urnas están servidas

España se encamina a las urnas en un clima de tensiones políticas derivadas de la cuestión no resuelta del independentismo catalán, del crecimiento de la ultraderecha y de una crisis económica que una medida de Donald Trump relativa a Cuba no haría sino empeorar. En este marco, la buena noticia para Pedro Sánchez es que podría legitimar su gobierno, al que ingresó como por la ventana el 2 de junio de año pasado, enancado en el apoyo de Unidos-Podemos y los partidos nacionalistas regionales.

La cadena de casos de corrupción que envolvió al Partido Popular (PP) generó las condiciones para que –confiando en que ganaba «con la camiseta»– Mariano Rajoy pidiera un voto de confianza al Congreso. Hacía dos años había sido reelecto y con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sumido en una crisis casi terminal que nada parecía preocupar.

La sorpresa fue que la centroizquierda, conformada dentro de Podemos por grupos que masivamente habían abandonado el PSOE, disgustados por las políticas de corte neoliberal aplacadas por José Luis Rodríguez Zapatero, convencieron a Sánchez, que ni siquiera era diputado, de que daban los números para sacar a los conservadores del Palacio de La Moncloa. Y efectivamente, aliados con el Partido Nacionalista Vasco y los catalanes, forzaron la renuncia de Rajoy. Sánchez asumió con una debilidad de base que ahora espera remediar.

No es que el presidente del gobierno haya decidido lanzar una votación anticipada porque se sentía fortalecido, simplemente fue que no logró que le aprobaran un presupuesto considerado por los sectores progresistas del país como más beneficioso para las clases populares que los que se vienen manejando desde 2008 en adelante.

Las últimas encuestas sostienen que el PSOE lograría una mayoría que de todas maneras no le daría para gobernar en soledad. Necesitarán otra vez de los votos parlamentarios de Unidas-Podemos (la alianza entre el partido de Pablo Iglesias, Izquierda Unida y Equo, la versión española del Partido Verde, que al calor de los tiempos que corren, cambió de género) y quizás hasta de los nacionalistas.

Aquí es donde la cosa se puede complicar, porque a estas horas también avanza el juicio contra los líderes independentistas catalanes, calificados por amplios sectores sociales como presos políticos. Qué hacer con este entuerto es un tema de debate nacional que atraviesa los comicios.

En este escenario también vino desgajándose la centroderecha, que desde la vuelta de la democracia, en 1975, está mayoritariamente representada por el PP. El partido Ciudadanos (Cs) se formó con descontentos con la corrupción en 2006. VOX, corrido todo lo que puede a la derecha, nació en 2013 ante el crecimiento de la inmigración y el avance del independentismo regional, y viene creciendo con un discurso xenófobo y ultramachista.

El pentágono

A la elección del 28 se presentan cinco candidatos a la primera magistratura: Sánchez por el PSOE, Pablo Iglesias por Unidas-Podemos, Pablo Casado por el PP, Albert Rivera por Cs y Santiago Abascal por VOX. Todo indica que habrá algo más de votos de derecha que de izquierda (casi 46% a 44%), pero la dispersión no le permitirá ampliar su base de escaños en el Parlamento, algo que conseguiría más fácilmente el PSOE, aunque tampoco es que le sobre tanto.

Que el clima se pone denso cuando falta una semana para las urnas lo prueba la disputa por el debate de los candidatos. Hay bastante acuerdo en que no se haga presente el representante de VOX, con la excusa de que no tiene representación parlamentaria. Curiosamente –o no– eso hace crecer la imagen de Abascal, a través de las redes sociales, en las que sus partidarios son muy activos, habla de censura. 

El encuentro de a cuatro iba a ser este lunes por la Televisión Española (RTVE), mientras que el canal privado Atresmedia iba a hacer lo propio el martes. A último momento el canal público cambió la fecha al 23, superponiendo el desafío. Sánchez dijo que iría a RTVE, Iglesias pidió alguna negociación para evitar un papelón y los «trifachos», como los caratularon en un programa humorístico ironizando sobre la plataforma de búsqueda de hoteles Trivago, dicen que estarán en Atresmedia, que ahora desinvitó a Abascal.

Desde el 1 de mayo, en tanto, habrá un duro golpe a los capitales españoles en Cuba ya que ese día la Casa Blanca anunció que levantará la suspensión de la ley Helms-Burton.

Se trata de una normativa aprobada en 1996 y en suspenso desde entonces que endurece las sanciones contra el gobierno de la isla y penaliza el comercio y las inversiones externas. Desde hace décadas España es el principal inversor en la mayor de las Antillas, con fuertes intereses en el sector hotelero y de servicios. Tres días después de las elecciones, empresas españolas podrían ser demandadas en Estados Unidos por sus vinculaciones comerciales con el gobierno de la Revolución.

Mientras tanto, la deuda pública española se mantiene en alza y en febrero trepó a 1.1 88.919 billones de euros, el 98,2% del PBI o 1,2 puntos más que un año antes. 

Tiempo Argentino, 21 de Abril de 2019