La noticia cruda y dura es que luego de 25 años de negociaciones, la Unión Europea dio visto bueno el viernes 9 al traqueteado acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Si se va un poco más en detalle, se podría decir que hay cláusulas especialmente reelaboradas para calmar las quejas de los agricultores europeos y que no hay tal consenso aunque trabajosamente se logró una mayoría cualificada tras haber convencido a la italiana Giorgia Meloni de sumarse al pacto que crea un área comercial de 750 millones de habitantes. El rechazo de Emmanuel Macron será un precio que el mandatario francés deberá laudar con los chacareros galos a un pacto que aún necesita al aprobación de la Eurocámara.
La France a décidé de voter contre la signature de l’accord entre l’Union européenne et les pays du Mercosur.
¿Qué ocurrió desde la cumbre regional de diciembre en Foz de Iguazú, donde a último momento se frustró la firma? Esa vez el brasileño Lula da Silva dijo que si no había fumata bianca ya no habría modo de que se estableciera el acuerdo durante su presidencia, que se pone en juego en octubre de este año. Sucede que entre el 20-D y el 3-E «pasaron cosas» que quizás expliquen el cambio.
Una de ellas es la incursión estadounidense y el secuestro de Nicolás Maduro en Venezuela, y la otra la amenaza de Donald Trump de apropiarse de Groenlandia a como dé lugar, o sea: «Por las buenas o por las malas». Los europeos percibieron que se les estaba escapando el último tren para meterse en un continente («hemisferio» lo llaman por allá) que según la Casa Blanca es «nuestro, nuestro», y actuaron el consecuencia.
This is OUR Hemisphere, and President Trump will not allow our security to be threatened. pic.twitter.com/SXvI868d4Z
Para los libros de historia quedarán las movidas de los Gobiernos regionales ante el operativo estadounidense del 3 de enero y, sobre todo, el papel que jugó en ese momento el Gobierno argentino. Que de tan obsecuente, aceleró de más y se fue al pasto en la primera curva.
Esto es, se adelantó a pedir que, decapitado el Ejecutivo, le entreguen el mando al exiliado Edmundo González Urrutia, supuesto ganador de las elecciones de julio pasado, con un reconocimiento especial para «el liderazgo» de la Nobel de la Paz, María Corina Machado.
El Gobierno de la República Argentina valora la decisión y la determinación demostradas por el Presidente de los Estados Unidos de América y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel…
Grave error de cálculo propio de una gestión que en política exterior solo busca la complacencia con lo que supone serán las apetencias de Washington, y para la que el ninguneo de Trump a ambos personajes fue un cachetazo tan duro como el que recibió la oposición venezolana, que había aplaudido la intervención militar a manos rojas.
El plan para las relaciones con el mundo de Javier Milei fue explicitado, mal que les pese a sus críticos, en reiteradas ocasiones y por esta vez el acuerdo Mercosur-UE lo obliga a respetar el lugar que el país ocupa en el mundo. No ocurrió lo mismo en cuanto a la posición nacional en sendas reuniones de la Celac, la OEA, la ONU donde hubo mayoritarias condenas al operativo estadounidense.
En el organismo regional creado en 1948 a instancias de EE.UU., el representante argentino, Carlos Cherniak, apoyó la intervención militar y condenó las «redes narcoterroristas apoyadas por los usurpadores del poder que han constituido amenazas concretas para la seguridad del hemisferio». En Naciones Unidas, el embajador Francisco Tropepi dijo que la Casa Rosada «valora la decisión y la determinación demostradas por el presidente de los EE..UU y por su Gobierno en las recientes acciones adoptadas en Venezuela que derivaron en la captura del dictador Nicolás Maduro, líder del Cartel de los Soles, declarada como organización terrorista por el Gobierno argentino en 2025, mismo año que declaró también organización terrorista al Tren de Aragua».
Otros pasos en falso: el martes la fiscalía que acusa en Nueva York al presidente bolivariano quitó la imputación por «narcoterrorismo» y reconoció que no hay algo como el Cartel de los Soles con el que hizo bandera Trump para justificar sus actuaciones y al que sumisamente adhirió la gestión libertariana argentina.
De todas maneras, Milei sigue queriendo jugar en las grandes ligas de la ultraderecha internacional. Así, este jueves recibió en la Casa Rosada a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que es del Partido Popular pero de lo más parecida a un anarcolibertario que se pueda conseguir en ese espacio conservador de España. Se dijo que hablaron de Venezuela, y no es de extrañar: el Gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE, tiene sus bemoles en cuanto al país caribeño. No reconoció a Maduro tras los comicios de julio, pero dijo que tampoco lo haría con el surgido de una intervención armada. Al mismo tiempo, el presidente argentino profundiza sus diferencias con el líder brasileño Lula Da Silva. Lo más reciente fue el trascendido que indica que Brasil deja de representar los intereses argentinos en Venezuela tras un posteo de Milei de una foto que reúne a Da Silva con Maduro.
José Luis Rodríguez Zapatero, también socialista y expresidente del Gobierno español, fue mediador entre el chavismo y la oposición venezolana durante mucho tiempo y en diciembre de 2017 dijo que había logrado un principio de acuerdo entre las partes para una salida civilizada que luego la oposición tiró por la borda. No era su propósito calmar las aguas y así les terminó yendo. Ahora el propio Rodríguez Zapatero enfrenta una denuncia de sectores ultras en tribunales madrileños por su presunta colaboración «con la estructura criminal» del chavismo.
Milei, para seguir en ese mismo eje, había adelantado su intención de liderar un espacio regional para combatir «al socialismo». Lo dijo en una entrevista con el comunicador argentino radicado en Estados Unidos, Andrés Oppenheimer, que será difundido este domingo por CNN y del cual trascendió ese tramo. «Parece que nuestra región ha despertado de la pesadilla del Socialismo del siglo XXI. La gente está descubriendo que, en efecto, es una farsa. (…) Ya somos un grupo de diez países que trabajamos juntos», indicó Milei.
MILEI: WE ARE ALREADY A BLOC OF 10 COUNTRIES PUSHING FOR FREEDOM IDEAS
-Reporter: Is a new bloc of pro free-market countries being formed?
-Milei: Well, it seems that our region has awakened from the nightmare of 21st-century socialism. People are discovering that it is indeed… pic.twitter.com/XZ1MQoTbBx
Preguntado sobre el carácter formal o informal del grupo, el presidente respondió: «Estamos tratando de crear un bloque donde nuestra propuesta sería abrazar las ideas de libertad y enfrentar el cáncer del socialismo en sus diferentes versiones. Ya sea el Socialismo del siglo XXI, el progresismo o, por supuesto, sus versiones más extremas». Este bloque se estrenó el domingo 4 en un encuentro virtual de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) convocada por el presidente Gustavo Petro, presidente pro-témpore del organismo –del que no forman parte ni EE.UU. ni Canadá– para tratar el ataque a Venezuela. El canciller venezolano, Yván Gil, le pidió a los 33 países que «den un paso al frente porque callar ante esta agresión equivale a avalarlo».
Argentina, Paraguay, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Panamá, Perú, República Dominicana y Trinidad y Tobago evitaron una declaración de consenso. Eran 10, uno menos de un tercio. Si Celac se manejara con los criterios de la UE, se hubiera aprobado un documento de rechazo que coincidiría con el que publicaron ese mismo domingo los Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España en el que reafirman su «apego a los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas» y denuncian que las acciones militares «constituyen un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional y ponen en riesgo a la población civil».
-Algunos compañeros decían que si nuestra defensa antiaérea y nuestra organización militar resultaba ser más eficaz nos iba a ir peor, porque los bombardeos iban a ser más indiscriminados contra la población civil y hubiera sido más terrible en términos de vidas humanas y destrucción.
-O sea que en el fondo todo resultó más razonable para la población.
-En términos de pérdida de vidas humanas y de destrucción de nuestras ciudades, tal vez sí, pero es una cosa espantosamente dolorosa en términos de dignidad. Porque la desmoralización de nosotros, de la gente militante, es horrible, hermano. Que caiga nuestro máximo líder y sin haber capturado ni siquiera uno de ellos, sin haberle provocado una lesión severa, coño.
-¿A qué lo atribuyen? Hubo quienes hablaron de traiciones y defecciones.
-Una cosa obvia es que los gringos nos superan en tecnología de la guerra. Tienen años preparándose para la guerra, y nosotros estamos defendiendo un discurso por la paz. El presidente Maduro hizo gala de un discurso cristiano, de concordia, y tú contra unos asesinos no puedes comportarte así.
-Pero se mencionó el caso del general Javier Marcano Tábata, el comandante de la Guardia de Honor de presidencia, que fue destituido.
-Hay varias noticias que empezaron a rodar desde el primer día y resultaron ser falsas. Es mentira que fue capturado, que lo descubrieron haciendo maniobras. Ya sabes la forma de trabajar de la CIA y de todas las agencias de inteligencia y contrainteligencia del mundo y sobre todo de esos países que se preparan para la guerra. Su trabajo es captar, minar los círculos más cercanos de los líderes que quieren liquidar. No sabemos si esos señores lograron sobornar a alguien, captar, destruir psicológicamente por medio de la extorsión a alguien muy cercano al presidente. No lo sabemos.
-Eso no se comprobó.
-He oído a muchos panas en mitad de su dolor y de su desesperación decir esas cosas y eso es otra derrota nuestra. Estamos invirtiendo mucha energía emocional en discutir vainas que no son sólo suposiciones y eso nos hace un daño espantoso. Hemos visto a compañeros discutiendo amargamente en vez de prepararnos para escenarios que vengan después.
-¿Cómo ves el futuro?
-Lo que está pasando es el acuerdo de PDVSA con Estados Unidos. Es cierto que hay muchas palabras que vienen de Trump que son bravuconadas como para humillar, muy propias de él, pero en concreto hay un acuerdo de PDVSA con Estados Unidos.
-Alguien podría decir que es una de rendición.
-Te lo voy a plantear en términos un poco más entendibles para el común de la gente. Imagínate que una banda criminal secuestra a tus seres queridos, a los jefes de tu casa. Y esos tipos te hacen una llamada y ponen condiciones para liberarlos. En mis redes sociales yo puedo publicar bravuconamente, sin que me hayan secuestrado a alguien cercano a mis afectos, que no, que «vamos para la guerra porque yo soy más arrecho que tú». Pero la compañera Delcy Rodríguez y el alto mando de la Revolución venezolana están en una situación de espantosa fragilidad, porque la norma universal de la guerra es que el que gana pone las condiciones, chamo. Lo que hubo el 3 de enero fue una batalla que en muy poco tiempo coronó el objetivo fundamental, que fue secuestrar al presidente de la República y a su esposa. Los tipos que lograron esa victoria están poniendo los condiciones. Y nosotros estamos en la situación de decidir si queremos eso o si nos enfrentamos hasta la muerte, hasta el exterminio. Tomar decisiones sobre la vida personal de uno es una cosa. Pero en las manos de Delcy Rodríguez está la vida de millones de venezolanos, la vida de 8 o 10 millones de chavistas que vamos a ser exterminados como una araña si a Estados Unidos y a sus factores aquí adentro les da la gana de atacarnos.
-Se habla de la venta de unos 50 millones de barriles de petróleo y la compra exclusiva de productos estadounidenses.
-Y lo que nosotros debemos evaluar es si aceptamos eso y que después se queden con 3000 millones de barriles de petróleo que están en el subsuelo venezolano. Esa es la situación. Nosotros pudiéramos acudir al ejemplo de (el presidente paraguayo) Francisco Solano López, y aceptar el exterminio porque no aceptamos que mancillen nuestra dignidad. Esta de Venezuela de hoy no es una guerra del siglo XIX todavía, pero si no ponemos los pies en la tierra se nos puede convertir en eso. Es una humillación horrenda, pero yo quisiera que los amigos que se oponen me dijeran qué otra opción tenemos. En fin, tenemos que surfear en la situación que nos está planteando un psicópata y bueno, esas cosas hay que trabajarlas con paciencia.
-¿Cómo se sostiene el poder en este momento? Uno ve las Fuerzas Armadas, el poder legislativo, el judicial.
-Te faltó otro de los de los pilares que sostienen a la revolución y es el pueblo organizado. Hubo unas movilizaciones y unas expresiones de organización comunitaria que evitaron que se desbordara la violencia en los niveles más domésticos. Hay mucha gente en las comunidades que tiene rato amenazándonos y diciéndonos cosas como “ajá, vamos a ver dónde se van a esconder los chavistas, porque los vamos a ir a buscar”. Esos monstruos fueron neutralizados con movilización popular, porque no se ha detenido el movimiento chavista. La organización popular es un pilar más de esa de la estructura que describiste.
-¿Qué tan sólida está esa estructura?
-Habrá gente que celebró en su casa, que habrá pegado algún grito de agradecimiento por el bombardeo norteamericano, pero no hubo expresiones callejeras de apoyo a la invasión. El enemigo, incluida esta señora a la que le regalaron el premio ese de Suecia, han intentado convocar a manifestaciones populares antigobierno y eso no ha ocurrido. Mientras existe ese clima de paz callejera, creo que vamos a tener más tiempo de hablarnos con franqueza. Estoy hablando de nosotros, del pueblo y de las instituciones chavistas. Hasta ahora no se nota ninguna fisura. No sé qué puede ocurrir pero a mí me parece que lograr que las instituciones y que la ciudad venezolana sigan funcionando es una victoria en medio de la tragedia.
Nadie puede llamarse a engaño. Con Donald Trump las cartas están sobre la mesa, lo que facilita cualquier interpretación sobre sus verdaderos propósitos, mal que les pese a propios y ajenos. El encuentro de este viernes en la Casa Blanca con los CEOs de las grandes petroleras mundiales fue la explicitación más clara del “nuevo orden trumpista” para Venezuela, mientras que las nuevas amenazas contra Groenlandia dejan a Europa en posición de debatir de dónde les viene el peor peligro, si del este, con el monstruo que supieron construir en Vladimir Putin, o del oeste, con el “amigo americano” al que todavía aplauden mansamente. El secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue seguramente el último clavo en el ataúd del “mundo basado en reglas” de las que hacían gala los anteriores gobiernos estadounidenses, y quizás la única voz de advertencia de peso hoy día sea la del papa León XIV, que en una audiencia ante casi medio millar de diplomáticos de 184 países en el Vaticano dijo que “la guerra vuelve a estar de moda” y señaló puntualmente que «se ha roto el principio establecido tras la Segunda Guerra Mundial, que prohibía a los países utilizar la fuerza para violar las fronteras ajenas».
La semana posterior a la incursión terrorista sobre Venezuela dio pasto para análisis de todos los colores sobre lo que ocurrió en la madrugada del sábado pasado y cómo quedaban las fichas tras el secuestro de Maduro. Pronto la niebla se disipó y tras la asunción como presidenta encargada (interina) de Delcy Rodríguez, el mundo siguió andando a su nuevo ritmo. La hasta ahora vicepresidenta fue esquivando las chanzas y provocaciones de Trump y avanzó hacia un grado de normalización de las relaciones entre Caracas y Washington, al tiempo que la petrolera nacional PDVSA confirmaba acuerdos para la venta de crudo a EE UU.
Foto: Aldana Somoza
Un incidente con un buque petrolero que mostraba bandera rusa y que navegaba en el Atlántico Norte hizo temer por un enfrentamiento directo entre las dos potencias. La sucesión de hechos sugiere que los gestos son más elocuentes que mil palabras: se sabía que Putin tenía “la pelota sobre el tejado” tras el ataque con drones ucranianos interceptados cerca de su residencia en Nóvgorod. Ese hecho, unos días antes del secuestro de Maduro, indicaba que occidente no se andaba con chiquitas, de modo que la respuesta, con el “as en la manga” del misil hipersónico Oreshnik no se hizo esperar. El Mando Aéreo Oeste de la Fuerza Aérea de Ucrania confirmó que el misil “se desplazaba a una velocidad de aproximadamente 13.000 kilómetros por hora en una trayectoria balística” sus seis cabezas convencionales impactaron en instalaciones energéticas en la región de Lviv, en el oeste y cerca de la frontera con Polonia.
El clima está bastante espeso entre los que quieren consolidar el mundo multipolar contra la hegemonía estadounidense, que se alían en el BRICS. En China, el gran enemigo, el presidente Xi Jinping convocó al Politburó y salió con los botines de punta contra la incursión estadounidense, que afecta directamente los intereses del gigante asiático, comprador principal del petróleo venezolano. El otro proveedor, Irán, esta sufriendo una ofensiva interna de imprevisibles consecuencias. Teherán denuncia a las administraciones de Trump y de Benjamin Netanyahu. Beijing sospecha lo mismo.
Mientras Trump repite provocaciones contra México y hace un guiño a Gustavo Petro –a quien recibiría en breve tras una conversación en que parecen haber hecho las paces- la tiene complicada en el frente interno por el asesinato en Minneapolis de una activista contra las redadas antimigratorias, Renee Nicole Good, acribillada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE en inglés). En el Congreso, en tanto, todos los senadores demócratas y un puñado de republicanos aprobaron (52 votos a favor y 47 en contra) una resolución que trata de impedir aventuras intervencionistas sin aprobación legislativa.
Netanyahu también enfrenta sus cuitas por muerte del juez Benny Sagi, atropellado por un auto cuando conducía su motocicleta cerca de kibutz Kfar Menachem, en territorio palestino ocupado. Sagi, de 54 años, era presidente del Tribunal del Distrito de Beresheba, que investiga causas de corrupción contra el primer ministro, entre ellas el llamado «Caso 3000», sobre la compra de submarinos y buques a Alemania.
El secretario de Estado, Marco Rubio, a todo esto, si bien se destaca por ser el impulsor de la ofensiva contra Venezuela y el Caribe en general, da señales de que busca darle un barniz institucional al operativo y habla de un plan de tres fases. En la primera está el tema de la apropiación del petróleo, una segunda etapa se habla de la “recuperación del sector petrolero”, que tras años de bloqueos está bastante golpeado, y la tercera, lejana, sería avanzar hacia un proceso democrático.
Pero el jefe de Estado puso quinta velocidad y este viernes reunió a directivos petroleros para plantearles su plan. Le puso un número al desafío, costaría unos 100.000 millones de dólares, pero con un pequeño inconveniente para la voracidad de esos jugadores: deberán ser dólares propios. “No necesitan dinero público, pero sí protección del Gobierno y seguridad de que recuperarán su inversión y obtendrán un retorno muy bueno”, garantizó. No se fueron muy convencidos.
El que sí hizo pingües beneficios con la crisis venezolana y la apropiación de activos de esa nación en el exterior fue nuestro conocido Paul Singer. El hombre, dueño de un fondo buitre acostumbrado a lucrar con las desgracias de países que padecen alguna forma de acoso judicial, en la Argentina litigó por bonos de deuda en default del 2001 cuyos tenedores no aceptaron la refinanciación durante los gobiernos kirchneristas. Eran 177 millones de dólares que se convirtieron así en 2280 millones que Mauricio Macri pagó sin chistar ni bien asumió, en 2016.
Con maniobras semejantes, la cadena de refinerías y estaciones de servicio Citgo de Estados Unidos, de propiedad de PDVSA, fue llevada a situación crítica y en noviembre pasado el juez Leonard Stark, de la Corte del Distrito de Delaware, donde se sustanciaba su quiebra, dictaminó la venta de sus acciones al fondo Elliot Investment Management. Por 5900 millones de dólares, el fondo fundado en 1977 por Singer se llevó una joya de la corona venezolana valuada en 2023 en hasta 40.000 millones y 20.000 millones en 2025. Un negocio redondo que Trump viene a consolidar. Algo es algo.
Oreshnik, el nombre de la «vendetta» rusa
Un comunicado de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) informa que Rusia atacó el oeste de Ucrania con “242 drones suicidas, 13 misiles balísticos Iskander-M/S-400, 22 misiles de crucero Kalibr y un misil balístico de mediano alcance Oreshnik” y murieron al menos cuatro personas, con unos 60 heridos. El misil hipersónico impactó en el distrito de Stryi, Lviv, cercano a la frontera con Polonia, y destruyó “la instalación subterránea de almacenamiento de gas Bilche-Volytsko-Uherske”. Se trata de la planta “más grande de Ucrania y estratégicamente importante para toda Europa”, puntualiza. “La situación más crítica es el suministro de calor”, lo que con la ola de frío -se calcula que en los próximos días habrá hasta 20 grados bajo cero- deja a más de 1,7 millones de personas sin calefacción y obligará a cortes de electricidad a otros 2,5 millones de personas. El ministerio de Defensa de Rusia dijo el viernes que «en respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra la residencia del presidente de la Federación de Rusia las Fuerzas Armadas lanzaron un ataque masivo con armas de precisión de largo alcance con base en tierra y mar, incluido el sistema móvil terrestre de misiles de alcance intermedio Oreshnik, contra instalaciones de importancia crítica en territorio de Ucrania».
No se dirá en esta columna nada novedoso sobre el segundo gobierno de Donald Trump. Al menos, nada que él mismo no haya dicho con total claridad y sin pelos en la lengua. Algo que habrá de reconocérsele tanto a él como a los que lo secundan en la Casa Blanca. Tenemos el caso de su secretario de Estado, Marco Rubio, hombre que arrastra un pasado no tan pulcro como para ser un paladín de la lucha contra el narcotráfico. Se sabe que como hijo de inmigrantes cubanos -se repite, no exiliado de la Revolución, sino de la dictadura de Fulgencio Batista- sueña con sentar sus reales en La Habana, para beneplácito de la comunidad de Miami que aporta a sus campañas. Ya dice que tiene un pie en Caracas, pero eso no está tan seguro, a pesar de haber sido uno de los artífices del secuestro de Nicolás Maduro. Desembozado, provocador, bravucón como su jefe, publicó en la cuenta de X de su dependencia un mensaje que reseña como ninguno un objetivo que ya era explícito: “el hemisferio es nuestro”.
Por si hiciera falta aclarar: no es el narcoterrorismo, ni la democracia, ni el petróleo o los recursos per se. Es la posesión imperial a través de la doctrina Donroe. O el sueño de ser Donald I, emperador de América.
Verdaderamente en Washinggton no tienen límites para sus osadías y hasta dan la impresión de que nadie les puede pone un freno, por ahora. Son como muchachos pasados de rosca en una fiesta estudiantil, pero en posesión de las armas entre las más poderosas de la tierra. Scarfacescon delirios imperiales. Por ahora, los únicos que podrían dar un golpe sobre la mesa, Rusia y sobre todo China, dejan hacer. Se dice que porque hubo un Yalta II, pero quizás más porque mientras no se les baje la euforia, son tipos peligrosos como Tony Montana.
El Consejo de Seguridad de la ONU, organismo decrépito y como nunca antes inútil, debatió el ataque contra la soberanía de una de las naciones que integran ese club y entre los discursos de rechazo al operativo del 3 de enero -la casi absoluta mayoría-, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, el mismo que había designado el líder bolivariano, dijo: «Venezuela exhorta a este Consejo de Seguridad a asumir plenamente su responsabilidad (…), que se exija al Gobierno de los Estados Unidos de América el respeto pleno de las inmunidades del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama Cilia Flores, así como su liberación inmediata y su retorno seguro a Venezuela». El secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, dijo a su vez que estaba preocupado porque “las reglas del derecho internacional no fueron respetadas durante la acción militar” del sábado pasado.
Pero el representante de Estados Unidos, Mike Waltz, mostró de qué viene ahora el juego, con la misma transparencia que sus mandantes. Dijo que no hubo una invasión sino una operación policial y otras majaderías, y adhirió a la tesis Donroe. “Este es el hemisferio occidental; aquí es donde vivimos, y no vamos a permitir que el hemisferio occidental sea utilizado como base de operaciones para adversarios, competidores y rivales de EEUU».
Es de hacer notar que, aún con su tibieza, el gobierno de Pedro Sánchez, que se sumó a un declaración de repudio junto con los de México, Colombia y Brasil, se corrió del clima dominante en Europa, que es el de callar para otorgar en este entuerto. «España trabajará por unir a los venezolanos y venezolanas y apuesta por el diálogo y la paz porque la fuerza jamás trae más democracia», dijo Héctor Gómez.
Es que Europa todavía se niega a admitir que es verdad eso de que luego de Latinoamérica, la administración Trump va por Groenlandia. Apenas surgieron tímidos mensajes de rechazo, mientras los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania preparan un cumbre con Volodomir Zelenski para analizar como siguen con una guerra que ya en los campos de batalla está perdida.
La que dio en el clavo con lo que se avizora, aunque difícilmente pueda hacer algo para evitarlo, fue la primera ministra de Dinamarca, el país que tiene la soberanía de la isla del Ártico. Mette Frederiksen pidió que las palabras del empresario inmobiliario sean tomadas en serio, y advirtió lo obvio: “Si Estados Unidos ataca Groenlandia, todo se terminará”. Se refería a la OTAN y “al mecanismo de seguridad que sigue vigente desde el fin de la II Guerra Mundial”. Confía en que “todo el mundo incluidos nuestros aliados, van a respetar las fronteras nacionales existentes”. En fin.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, mientras tanto, asistían a la primera audiencia en el tribunal que los acusa de delitos similares a los que sirvieron para condenar al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, indultado por Trump en diciembre pasado. El inquilino de la Casa Blanca respondió a esta cuestión diciendo que le había otorgado el perdón porque “es del partido que yo apoyé -en la elección del 30 de noviembre- como apoyé al ganador en Chile y en Argentina, y nos fue bien así”.
A todo esto, Maduro designó como abogado principal a Barry Pollack, el mismo que había defendido al australiano Julian Assange, privado de la libertad por publicar pruebas de las atrocidades cometidas por las tropas estadounidenses en Irak y Afganistán durante la gestión de George W. Bush y perseguido desde las administraciones de Barack Obama y Joe Biden. Que Trump no salió de un repollo.
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