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Donald Trump quiere su guerra con Venezuela y la UE con Rusia

Donald Trump quiere su guerra con Venezuela y la UE con Rusia

Donald Trump insiste en que una guerra con Venezuela sigue siendo posible, liberó unos 300GB de los archivos del fallecido Jeffrey Epstein, mientras los europeos deciden un empréstito megamillonario para sostener la guerra en Ucrania, aunque se quedaron con las ganas de apropiarse de los fondos rusos congelados en Bruselas y dan vueltas para firmar un acuerdo con el Mercosur. Si hubiera una postal de este momento de occidente no habría mejor imagen que la de Bill Clinton en un jacuzzi con un recuadrito negro que oculta algún rostro comprometedor, ligada a los chacareros venidos a la capital belga en sus tractores para arrojar bosta ante el edificio de la Unión Europea en rechazo a las negociaciones con el bloque sudamericano.

En declaraciones a NBC News, el inquilino de la Casa Blanca no descartó una guerra contra el país caribeño y lanzó una frase bien esclarecedora: “(Maduro) sabe exactamente lo que quiero. Lo sabe mejor que nadie”. Un par de días antes dijo que si el gobierno venezolano quería que se levantara el bloqueo total y completo a petroleros sancionados frente a sus costas, tendría que devolver “a los Estados Unidos de América todo el petróleo, la tierra y otros activos que previamente nos robaron». La referencia es a empresas expropiadas hace 20 años por el chavismo. Desde Caracas, Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, le respondió que si quería el petróleo tendría que pagarlo. Otra respuesta provino del presidente de Colombia, Gustavo Petro, quien arguyó que de usar un criterio semejante, América Latina le debería decir que devuelvan Texas, California y todo el sur de EE UU.

El caso es que este viernes el departamento de Justicia publicó miles de fotos, videos, un libro de contactos y cientos de evidencias del caso Epstein. Los demócratas, que activaron la denuncia como un modo de presión sobre Trump, terminaron denunciando un sesgo en las revelaciones que salieron en los medios, ya que el expresidente Clinton (1993-2001) es uno de los mandamases dentro de ese partido, junto con su esposa Hillary Rodham. Y en algunas de las fotos se lo ve vestido con ropas femeninas. Además de él, aparecieron fotos de Mick Jagger, Michael Jackson, Woody Allen, más del propio Trump y hasta alguna de Noam Chomsky con Epstein. Por cierto, no todas indican alguna relación “impropia”, ya que el hombre era una figura del jet set. Pero las del líder demócrata no son precisamente inocuas.

Donald Trump quiere su guerra con Venezuela y la UE con Rusia

Del otro lado del Atlántico, mientras tanto, los jefes de estado de la Unión Europea y, hay que decirlo, del Reino Unido -que terminó de irse de ese club en 2020- buscan desesperadamente un lugar bajo el sol en este nuevo diseño del mundo que lleva adelante la Casa Blanca. Así, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viene agitando las aguas para usar unos 300.000 millones de euros de los fondos rusos depositados en custodia de Euroclear para apoyar a Ucrania. Los 27 no pudieron torcer la voluntad, en primer lugar, de Bélgica, la sede de ese organismo, que considera -con argumentos incontrastables- que una decisión así terminaría con la credibilidad del euro, de Europa y ahuyentaría a inversores del resto del planeta.

Finalmente, la decisión mayoritaria en la UE fue “conceder una ayuda de 90.000 millones de euros a Ucrania para 2026-2027”, según publicó el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en X. Para el canciller alemán, Friedrich Merz, es un mensaje a Vladimir Putin de que debe terminar con la guerra.  El primer ministro húngaro, el ultraderechista Viktor Orban, otro de los que nunca estuvo a favor de tomar el dinero ruso, puso en negro sobre blanco de qué viene ese préstamo. “Por primera vez en la historia de la Unión Europea, 24 Estados miembros han concedido conjuntamente un préstamo de guerra a un país no perteneciente a la Unión. No se trata de un detalle técnico, sino de un cambio cualitativo. La lógica de un préstamo es clara: quien presta dinero lo quiere de vuelta. En este caso, la devolución no está vinculada al crecimiento económico ni a la estabilización, sino a la victoria militar”. Y agregó: “Para recuperar este dinero, Rusia tendría que ser derrotada (…) Un préstamo de guerra inevitablemente hace que sus financiadores se interesen en la continuación y la escalada del conflicto, porque la derrota también implicaría una pérdida financiera. (…), ya no se trata solo de decisiones políticas o morales, sino de duras restricciones financieras que empujan a Europa en una dirección: la guerra”.

Donald Trump quiere su guerra con Venezuela y la UE con Rusia

El presidente ruso se sometió a una maratónica rueda de prensa y respondió preguntas de los ciudadanos, una práctica habitual en esta parte del año. Después de castigar el ego de los dirigentes -entre ellos el secretario de la OTAN, Mark Rutte, otro belicista empedernido- el mandatario ruso dijo tranquilamente: «¿De qué hablas cuando hablas de prepararte para la guerra con Rusia? ¿Sabes leer? ¿Has leído la Estrategia de Seguridad Nacional de EE UU? No menciona a Rusia como adversario. EE UU es el principal patrocinador de la OTAN. ¿Y aun así, el secretario general de la OTAN la está preparando para la guerra? Es simplemente falta de competencia profesional básica».

Legitimidades conducentes

El secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene su ofensiva contra el gobierno venezolano y como parte de esa estrategia dijo  que en el país caribeño hay “un régimen ilegítimo que coopera abiertamente con terroristas que amenazan la seguridad de Estados Unidos”. Todo esto tras señalar que Caracas -viejo discurso que por estas tierras también se estila, aunque referido a líderes locales- colabora con Irán, Hezbollah y el terrorismo en general.

No es la primera vez que sobre Nicolás Maduro se utiliza el brulote de ser un gobierno ilegítimo. De hecho, el diputado Juan Guaidó (¿alguien sabe qué es de su vida?) había sido reconocido como el único legítimo de Venezuela entre 2019 y 2023.

Pero si de legitimidades se trata, Washington y occidente en general tienen un problemita en Ucrania, donde Volodimir Zelenski tiene el mandato cumplido desde mayo de 2024. Si persiste en el poder es por una ley que impide desarrollar elecciones mientras el país está en guerra. Según sondeos algo informales, quizás la paz no pinta bien para el excomediante, que además está acosado por denuncias de corrupción que llegaron, por ahora hasta la puerta de su despacho en Kiev.

Sucede que para Rusia tampoco es un aliciente firmar cualquier acuerdo con el inquilino (¿ocupa?) del Palacio Mariyinski. No cuesta mucho entender que sería papel mojado para el sucesor legal de Zelenski. Ya hubo experiencias en ese sentido cuando el entonces presidente Leonid Kuchma firmó el acuerdo Minsk I en 2014.

Es así que este sábado Vladimir Putin ofreció a Ucrania un cese el fuego el día que se celebren comicios. Donald Trump le recordó varias veces a Zelenski que su mandato está cumplido y hace una semana declaró a Político que “están utilizando la guerra para no celebrar elecciones, pero creo que el pueblo ucraniano debería tener esa opción». Y añadió: “Hablan de democracia, pero llega un punto en que ya no es una democracia».

Zelenski adujo haber “escuchado insinuaciones de que nos aferramos al poder o de que yo personalmente me aferro a la presidencia, y que por eso la guerra no termina. Para ser sincero, esto es una narrativa completamente inadecuada”. Su argumento es que «no se pueden celebrar elecciones en territorios no controlados por Ucrania, temporalmente ocupados”.

El enviado ruso Kirill Dmitriev se reunió en Florida con los representantes de Estados Unidos, Steve Witkoff y el yerno del presidente Donald Trump, Jared Kushner.

Tiempo Argentino, 21 de Diciembre de 2025

Denuncias de corrupción y aprietes para que Zelenski firme la «Pax Trumpeana»

Denuncias de corrupción y aprietes para que Zelenski firme la «Pax Trumpeana»

Negros nubarrones se ciernen sobre el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, acosado por los casos de corrupción en su entorno más cercano y el apremio por aceptar la «Pax Trumpreana» que pretende la Casa Blanca. Habría que decir que, en realidad, se trata de dos caras de la misma moneda. Que justo ahora se difundan en los principales medios las tropelías que fueron creciendo a su alrededor en el contexto de las “ayudas” para su guerra contra Rusia forma parte, pocas dudas caben, de una estrategia para que firme el documento que este fin de semana deberá discutir una renovada delegación que viaja a Estados Unidos para tal fin. Eso de renovada porque a último momento el jefe del equipo, Andri Yermak, tuvo que dejar el cargo luego de que integrantes de la Oficina de Lucha Anticorrupción de Ucrania (NABU) le hubieran registrado la vivienda en el marco de una investigación bautizada con el sugestivo nombre de Operación Midas.

Ahora los que estarán en la mesa de diálogo en Florida con el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner, y del otro lado el hasta ahora número 2, Rustem Umerov, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, y el adjunto, Alexander Bevz. La delegación incluye al titular de la Dirección General de Inteligencia, Kirill Budanov; al vicejefe de los espías, Vadim Skibitsky; el jefe del Estado Mayor General de las FFAA, Andriy Hnatov y al jefe del Servicio de Inteligencia Exterior, Oleg Ivashchenko.

Según Zelenski, la misión de sus representantes será “definir con rapidez y rigor los pasos necesarios para poner fin a la guerra”. Se nota que ya no hay ambiente en Kiev como para esquivar el plan que presentó Trump y que no solo el presidente ucraniano sino los más belicosos mandatarios europeos, como Emmanuel Macron, Keir Starmer y Friedrich Merz, tratan de bloquear por los medios a su disposición. Que no son gran cosa a esta altura.

Verbigracia: cuando se conocieron los 28 puntos sobre los que se basaría un acuerdo con Rusia, los europeos pusieron el grito en el cielo diciendo que sin la anuencia de ellos no habría pacto posible. Y en una cumbre en Ginebra deslizaron que la cesión de territorio que actualmente ocupan las fuerzas rusas no sería aceptable, lo mismo que la reducción de las tropas ucranianas y el rechazo a que Ucrania se integre a la OTAN, entre otros detalles. En un alarde de sus antiguas dotes histriónicas, Zelenski dijo que se había planteado una contrapropuesta y que “ahora quedan 19 puntos”. Con eso, se mostró ganador.

Al mismo tiempo, varios medios filtraron una conversación de Witkoff con el delegado ruso Yuri Ushakov, asesor para asuntos internacionales de Vladimir Putin, que “la profundidad del acercamiento” supuestamente espurio de Trump con Putin, un latiguillo que se descarga sobre el empresario inmobiliario desde su primera campaña electoral, allá por 2016. Lo escandaloso de la charla sería que Witkoff le recomienda a Ushakov, en una charla muy amigable mientras discuten un futuro telefonazo Trump-Putin: “Yo llamaría simplemente para reiterar que felicitan al presidente por este logro, que lo han apoyado, que lo han respaldado, que respetan el hecho de que sea un hombre de paz y que están realmente feliz de haber visto cómo se ha producido. Yo diría eso. Creo que, a partir de ahí, la llamada será muy buena”.

Cuando interrogaron a Trump sobre este intercambio, se encogió de hombros y respondió: “No lo he oído, pero es algo habitual, ¿sabes?, porque tiene que convencer a Ucrania, tiene que convencer a Rusia. Eso es lo que hace un negociador. Tienes que decir: Mira, quieren esto, tienes que convencerlos. Es una forma muy habitual de negociación”. Frase típica de viejo zorro inmobiliario, la misma profesión de Witkoff, por cierto.

Ya se conocían otro tipo de conversaciones explosivas, estas de mayor carnadura y que golpean directamente sobre Zelenski. Por ellas, fueron cayendo Svitlana Hrinchuk, ministra de Energía, y Herman Halushchenko, titular de Justicia, tras una investigación que incluyó grabaciones secretas en distintos reductos de Kiev que probarían un plan para apropiarse de unos 100 millones de dólares de la estatal Energoatom. Timur Mindich, exsocio y muy cercano confidente del presidente desde sus tiempos de comediante televisivo, logró escapar a Israel cuando los agentes de la NABU lo iban a buscar. Ahora lo de Yermak.

Ni bien asumió su segundo mandato, Trump dijo «es hora de averiguar qué ha pasado con todo el dinero (que enviamos a Ucrania). Porque él (Zelenski) declaró que no sabe dónde está la mitad». Quizás tenga tiempo de encontrarlo antes de firmar el pacto que le acercó Witkoff.

Tiempo Argentino, 30 de Noviembre de 2025

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

Ese Donald Trump que, hasta hace poco más de un mes pretendía el premio Nobel de la Paz por haber logrado un acuerdo entre Armenia y Azerbaiyán, parece haber renunciado a ese galardón. O quizás piense que si se lo dieron a Barack Obama lo de él tampoco debería sonar a una impostura. Por eso ahora profundiza sus amenazas contra Venezuela y apoya decididamente el genocidio en Gaza, cuando muchos de sus aliados, aunque a regañadientes, le están dando la espalda a Israel. O, quizás, es que el imperio se siente tan despavorido como para correr peligrosamente hacia un enfrentamiento contra las potencias que le están mordiendo los talones. Por imperio léase Estados Unidos, Israel, el Reino Unido y la OTAN. Por enemigos, China, Rusia, India y los BRICS. Pruebas al canto: mientras ataca a barquitos pesqueros frente a las costas venezolanas con la excusa de perseguir el narcotráfico, busca reactivar bases militares en el Caribe, Ecuador y Afganistán. El gobierno de Benjamin Netanyahu, en tanto, se lanzó a expulsar o exterminar a toda la población nativa de la ciudad de Gaza –lo que ocurra primero– ante la lenta respuesta de las instituciones y la creciente indignación pública, a horas de que desde este martes en Naciones Unidas se abran los debates de los jefes de estado de los países miembro en la 80ª Asamblea General de la organización.

A principios de mes, Trump firmó una orden ejecutiva para cambiar el nombre de la secretaría de Defensa por secretaría de Guerra, una denominación dejada de lado en 1947. Dos días más tarde, el funcionario a cargo del área, Pete Hegseth, viajó a Puerto Rico y a las pocas horas cinco cazas F-35 aterrizaron en la base naval Roosevelt Roads de Ceiba, Puerto Rico. El jueves pasado marines apostados en ese destino realizaron un simulacro de desembarco que elevó las alertas en Caracas.

Se trata de un destacamento que había sido desactivado en 2004 y que el presidente quiere reabrir para apoyar una posible incursión en Venezuela. Podría decirse que Roosevelt Roads simboliza los movimientos tectónicos que se estaban registrando en el mundo: había sido creada en 1941 cuando los submarinos nazis amenazaban por controlar el mar por donde en 1492 Cristóbal Colón protagonizó, sin saberlo, aquel otro gran giro de la historia que por poquito más de cinco siglos le dio la preminencia a Occidente. Había sido cerrada cuando parecía que la historia se había terminado, según Francis Fukuyama.

Al mismo tiempo, en Ecuador, el gobierno del empresario bananero Daniel Noboa, uno de los incondicionales de la Casa Blanca, firmó este viernes dos decretos para legalizar la reapertura de la base de Manta, cerrada en 2009 durante la presidencia de Rafael Correa. La Constitución de Montecristi prohíbe cualquier tipo de instalaciones militares extranjeras en su territorio. Noboa pretende matar dos pájaros de un tiro: que los ciudadanos digan si quieren una reforma constitucional y por otro lado, si aceptan bases militares de otro país. Las votaciones se realizarían el 30 de noviembre.

En Afganistán la cosa tiene también sus bemoles. Trump dijo que quiere reabrir la base aérea de Bagram, cerrada cuando Estados Unidos trasladó a los últimos funcionarios de Kabul en agosto de 2021, con el rabo entre las piernas. El plan del Pentágono es recuperar una guarnición estratégica que esta cerca de Irán, Pakistán y la India -países con armamento atómico- y a una hora de una planta nuclear china. Pero los talibán no están dispuestos a tolerar la presencia militar de estadounidenses. Ya bastante daño hicieron tropas estadounidenses en esas regiones desde que llegaron, aquel 7 de octubre de 2001.

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia

En Venezuela, mientras el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López, anunciaba el plan estratégico Caribe Soberano 200, con el despliegue de buques de la armada hasta la isla de Orchila, a unos 160 kilómetros de Caracas, donde se ubica la base Antonio Díaz, la Asamblea Nacional aprobó por unanimidad el proyecto de ley sobre el Tratado de Asociación Estratégica con Rusia.

El acuerdo entre Maduro y Vladimir Putin se había firmado durante la visita del presidente bolivariano a Moscú, en mayo pasado, pero necesitaba la aprobación legislativa. La amenaza de Trump aceleró los tiempos.

Entre otras cosas, el pacto contempla una amplia colaboración en áreas de la economía, la energía, la minería, ciencia, tecnología y militar. Establece un proyecto de exploración de petróleo y gas y su procesamiento mediante una empresa conjunta entre la rusa Rosneft y PDVSA en la firma mixta Patromonagas. También detalla un esquema de seguro para el transporte de petróleo que tenga en cuenta las sanciones que padecen tanto Venezuela como Rusia. Además, promueve el desarrollo de ferrocarriles y telecomunicaciones y, a nivel político, plantea el respaldo mutuo en las instituciones internacionales y ante posibles amenazas para cada uno de los firmantes.

Conviene recordar que no es el primer acuerdo entre ambos gobiernos y que las fuerzas armadas venezolanas están siendo equipadas con material y reciben entrenamiento de Rusia. De hecho, el país caribeño fabrica bajo licencia fusiles AK y misiles y cuenta con aviones de combate Sukhoi  Su-30.

Trump amenaza y Venezuela aprueba un pacto con Rusia
Acuerdos en Londres

La gira de Donald Trump por el Reino Unido también sirvió para que el empresario inmobiliario viera de primera mano en qué consiste la pompa del viejo imperio anglosajón- con un banquete pantagruélico y claramente obsceno que le ofreció el rey Carlos III- para la firma de un pacto entre los dos aliados de cara a un futuro que los va a encontrar otra vez en la misma trinchera.
El llamado Acuerdo de Prosperidad Tecnológica pretende recuperar terreno con China acelerando la investigación en IA para -especifica- «el desarrollo de nuevos medicamentos, tratamientos más rápidos y una mejor atención oncológica, y el apoyo a proyectos nucleares civiles», según el comunicado oficial.
La agencia Xinhua destaca que por ese pacto -de sangre, se diría- la firma Microsoft invertirá 30.000 millones de dólares estadounidenses en infraestructura de IA en el Reino Unido y Google abrirá un centro de datos en Waltham Cross, Hertfordshire, como parte de una inversión de miles de millones de dólares en el país europeo durante dos años que puntualmente esquiva a Europa.
Trump y el primer ministro Keir Starmer informaron sobre el pacto en una conferencia de prensa en la que aludieron, sin embargo, a las diferencias entre ambos mandatarios. Ocurre que el inquilino del 10 de Downing Street se inclina por el reconocimiento del estado de Palestina, mientras que el de la Casa Blanca recalcó que ese tema es “una de las pocas discrepancias” con el líder laborista. «La situación en Gaza es intolerable», dijo en cambio el premier británico.

Tiempo Argentino, 21 de Septiembre de 2025

El reconocimiento de Palestina atravesará la Asamblea de la ONU

El reconocimiento de Palestina atravesará la Asamblea de la ONU

La Asamblea General de la ONU que este martes inaugura Lula da Silva, seguido por de Donald Trump -si es que se respeta la tradición en esta 80ª ronda-, promete estar movida. La invasión de la ciudad de Gaza y sus acciones genocidas van cerrando el círculo de rechazo sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu y el de sus escasos apoyos, entre los que contará con el argentino Javier Milei. Como sea, otra decena de países promete el reconocimiento del Estado de Palestina en ese encuentro. Se sumarán a otros que lo hicieron en estos meses, como España, Irlanda y Eslovenia. Serán Andorra, Australia, Bélgica, Canadá, Francia, Luxemburgo, Portugal, Malta, San Marino y, a menos que Trump le haya hecho recular a Keir Starmer, el Reino Unido.

La repulsa a las acciones de Israel se extiende además a dirigencias de otras naciones. En Estados Unidos un grupo de senadores demócratas, mínimo pero revelador y capitaneado por Bernie Sanders -que por primera vez usó la palabra “genocidio”,- pide el reconocimiento de Palestina. En Argentina, que ya en 2010 reconoció a ese Estado, el diputado Nicolás Massot, que no es precisamente de izquierda, también acusó del genocidio en Gaza.

La situación repercutió en San Sebastián, donde el director José Luis Rebordinos y la responsable de comunicación del festival Internacional, Ruth Pérez de Anucita, leyeron un documento que denuncia el genocidio y pide “un alto el fuego inmediato y la liberación de todos los rehenes secuestrados” por Hamas. El exfutbolista Eric Cantoná, en tanto, se preguntó ante las tribunas del estadio Wembley en el acto Juntos por Palestina, qué esperan para suspender de los certámenes a los equipos israelíes: «Cuatro días después de que Rusia iniciara una guerra en Ucrania la FIFA y la UEFA suspendieron a Rusia. Ahora llevamos 716 días de lo que Amnistía Internacional ha llamado un genocidio. Y, sin embargo, a Israel se le sigue permitiendo participar. ¿Por qué hay un doble estándar?», sostuvo.

Algo así se reclama también en el Festival de la Canción de Eurovisión, que se desarrollará en 2026 en Viena, del que ya se bajaron España, Irlanda, Países Bajos y Eslovenia si es que participa Israel. En una muestra del doble estándar que cuestiona Cantoná, la ministra de Exteriores austríaca, Beate Meninl-Reisinger dijo que Eurovisión “es un símbolo de paz, unidad e intercambio cultural, no un instrumento para imponer sanciones”.

En la sede de la ONU, por su parte, el jefe de a Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, deberá participar de la Asamblea por teleconferencia porque le negaron la visa de ingreso a EE UU alegando que es complaciente con el terrorismo.

Los países árabes, a su turno, están tratando de unir voluntades. El ataque a la cúpula negociadora de Hamas en Doha elevó las preocupaciones y si bien en un encuentro del lunes pasado no hubo una decisión sobre la amenaza que representa Netanyahu, Egipto adelantó el envío de tropas para una posible coalición. La expulsión de los gazatíes crea un problema para su país. 

Tiempo Argentino, 21 de Septiembre de 2025