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Una cumbre por la paz en Ucrania con varios «faltazos»

Una cumbre por la paz en Ucrania con varios «faltazos»

Viola Amherd, presidenta de Suiza, y Volodmir Zelenski dieron por inaugurada la Cumbre de la Paz en el paradisíaco centro turístico de Burgenstock, que cuenta con la presencia de representantes de «todas las partes del mundo, todos los continentes, diferentes naciones, tanto grandes como pequeñas geográficamente, y todos los polos políticos de nuestro mundo», según dijo el mandatario ucraniano. Pero quedaron afuera de la ronda Rusia, que es la otra parte involucrada en la guerra, China y a última hora el presidente colombiano. «No es un foro libre para discutir los caminos de la paz entre Rusia y Ucrania. Sus conclusiones ya están predeterminadas», tuiteó Gustavo Petro, para agregar que «la mayor parte de América Latina y el gobierno de Colombia no estamos de acuerdo con extender la guerra. No nos inscribimos en bloques políticos para la guerra» y recordar al asesinado primer ministro sueco Olof Palme, que «en el momento más agudo de la guerra fría supo levantar la bandera de la paz mundial y de la Justicia Social». Por la región, el que se anotó en primera fila fue Javier Milei.

Un par de días antes de esta cumbre, Vladimir Putin envió una fuerte señal a los jefes de estado que se dan cita en el lujoso complejo hotelero a orillas del lago de Lucerna que alguna vez disfrutaron desde Sofía Loren y Charles Chaplin hasta monarcas y oligarcas de toda laya. Putin planteó un plan de paz en el que exige el retiro de las tropas ucranianas de los territorios incorporados a la Federación Rusa luego de los referendos de 2022, la desmilitarización del resto del territorio y el compromiso de no ingresar a la OTAN ni alojar armamento nuclear.

La propuesta generó sorpresa y levantó fuertes rechazos. El primero, claro, de Zelenski, para quien «este ultimátum no se diferencia de otros que haya dado antes» y alarmó que de no ser detenida a tiempo, esta «nueva ola de nazismo ruso» se extenderá por todas partes. El titular de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró no creer que la iniciativa sea pacífica y adelantó que los países de la alianza seguirán brindando ayuda a Kiev. «Rusia podría lograr sus objetivos de guerra esperando que los ucranianos cedan significativamente más territorio del que ha podido ocupar hasta ahora», abundó. En fila, siguió la presidenta del Consejo de ministros italiana, Giorgia Meloni: «la propuesta no es más que propaganda».

Entre las consideraciones del Kremlin a la hora de sentarse a una mesa de diálogo hay algunas que resultan complicadas de resolver. En primer lugar por un decreto del presidente ucraniano que prohíbe a todo negociar con Putin. En segundo lugar, porque el periodo presidencial de Zelenski venció el 20 de mayo sin haber convocado a elecciones, como establece la constitución. Para Putin, Zelenski es un «presidente (MC)».

La posición de Estados Unidos fue, obviamente, negativa. «Putin ha ocupado ilegalmente territorio soberano ucraniano. No está en posición de dictar a Ucrania lo que deben hacer para alcanzar la paz», dijo el secretario de Defensa, Lloyd Austin en una reunión de la OTAN en Bruselas. El responsable diplomático de la Unión Europea, Josep Borrell, coincidió en esta mirada argumentando que el «agresor no puede dictar los términos» de un alto el fuego. En verdad, los términos de la paz las dictan los vencedores de una guerra. Y la propuesta de Putin tiene ese sentido, de allí que ni la OTAN, ni EE UU ni la UE estén en condiciones de aceptar una derrota, al menos por el momento. Lo que si pudo hacer Bruselas es establecer, como hicieron este viernes, un «acuerdo de principio» para iniciar los trámites de adhesión de Ucrania y Moldavia a la UE.

Lo curioso es que justo este sábado el New York Times publicó completo el borrador de acuerdo de paz que en marzo de 2022 estaban discutiendo en Estambul representantes de Rusia y Ucrania y que en un viaje de urgencia a Kiev se encargó de hacer abortar el entonces primer ministro británico, Boris Johnson. Ese documento sólo pedía el reconocimiento como territorio ruso de Crimea y garantías para la población rusa del Donbas. «El viernes, Putin dijo que Rusia aceptaría un alto el fuego sólo si Ucrania entregaba cuatro regiones que el Kremlin ha declarado parte de Rusia y abandonaba sus aspiraciones de la OTAN. Se trataba esencialmente de una exigencia de capitulación, que el gobierno ucraniano denunció inmediatamente», dice el texto del NYT que firman Antón Troianovski, Adam Entous y Michael Schwirtz. «Las demandas actuales de Ucrania –una retirada de todas las fuerzas rusas del territorio ucraniano– tampoco parecen realistas dada la aparente determinación de Putin y las ventajas actuales de su ejército», concluyen.

Rusia, mientras tanto, también sorprendió en el Caribe el miércoles con la llegada a la bahía de La Habana de un convoy naval encabezado por la fragata Almirante Gorshkov, el petrolero Akademik Pashin y el remolcador de salvamento Nikolai Chiker. Lo que despertó todas las alarmas fue que también está el submarino nuclear Kazán. «Ahora tenemos buques de guerra y submarinos nucleares rusos rodeando a Cuba, a 60 millas de la costa de Florida. ¿Cómo les hace sentir eso? ¿Se sienten bien por eso? Y eso es sólo porque la debilidad de Biden nos está poniendo en grave peligro», dijo Donald Trump, en plena la campaña electoral.

Foto: G7 / Prensa

Dos modelos argentinos

Javier Milei se dio un baño de gloria en las cumbres del G7 y la de la paz ucraniana en Suiza, donde aprovechó para visitar los hoteles Borgo Egnazia, en la Apulia y el complejo Burgnestock, de Lucerna, un lujo para pocos. Pero en cada una de ellas fue muy evidente que su dogmatismo lo lleva a rispideces fuera de lugar con algunos de los líderes del mundo. En el encuentro de los países más ricos de occidente, la enemistad insólita con Lula da Silva llevó a que no tuvieran una bilateral ni siquiera como vecinos del barrio, por «el que dirán», más no sea. Y en la “foto de familia” aparece uno en cada rincón. Lula, extrañamente, con los pulgares hacia arriba, el gesto característico de Milei, a la derecha de la imagen, la izquierda de la escena.
En Suiza, le expresó todo su apoyo a Volodimir Zelenski. «La paz entre las naciones libres no solo es un deber moral, sino una condición necesaria para la prosperidad», planteó el anarcocapitalista. Ahí el ejercicio de la distancia corrió por cuenta del español Pedro Sánchez.
El otro argentino que se lució por estos días, Jorge Bergoglio, estuvo muy amigable con todos. Incluso con Milei, que elevó enfrentamientos de un calibre tan grueso como los otros dos. Queda por ver si Milei viajará a China para agradecerle en persona a Xi Jinping por la extensión del swap. Por esas tierras se llama paciencia estratégica. Lo del Papa sería poner la otra mejilla.
Otra diferencia: Francisco pidió en el G7 que el mundo reflexione sobre los efectos de la Inteligencia Arficial, mientras que el inquilino de Olivos se babea como un chico con su primer Play Station.

Tiempo Argentino, 16 de Junio de 2024

A dos años de la guerra y 10 del Euromaidán, más sanciones de EE UU a Rusia

A dos años de la guerra y 10 del Euromaidán, más sanciones de EE UU a Rusia

Semana de aniversarios y celebraciones en el Este europeo en el contexto del avance lento pero persistente de las tropas rusas en el campo de batalla de Ucrania al tiempo que Occidente –y especialmente la administración Joe Biden- responde con un paquete de más sanciones tras la muerte en prisión del opositor Alexéi Navalni. 

Hubo en estos días una seguidilla de fechas conmemorativas que marcaron la agenda política en Moscú y en Kiev: el jueves 22 se cumplieron diez años de la destitución de Viktor Yanuikóvich a la presidencia ucraniana, lo que significó la coronación del Euromaidán. Así se conoció a la rebelión proeuropea contra el presidente prorruso que dio inicio a un período que para las poblaciones del sureste del país detonó primero la reincorporación de Crimea a la Federación Rusa; meses después, la declaración de independencia de las repúblicas de Donetsk y Lugansk; y finalmente, la operación militar ordenada por Vladimir Putin el 24 de febrero de 2022.

En Kiev, y flanqueado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y los primeros ministros de Canadá, Italia y Bélgica, Justin Trudeau, Giorgia Meloni y Alexander de Croo, el presidente Volodimir Zelenski recordó los dos años de guerra diciendo: «llevamos luchando por ello 730 días de nuestra vida. Y ganaremos».

El viernes, el mandatario ruso había celebrado en la Tumba del Soldado Desconocido, en el muro del Kremlin, el Día del Defensor de la Patria colocando una corona de flores. Se trata de un acontecimiento al que Putin le presta especial atención por el significado para la historia de Rusia: la fecha refiere originalmente al día en que, en 1918, se registró el primer reclutamiento masivo en Moscú y San Petersburgo del recién fundado Ejército Rojo que consiguió derrotar a las fuerzas prozaristas en la guerra civil posterior a la Revolución de Octubre. Con el tiempo, se recordó a los soldados caídos en la guerra contra el nazismo, la llamada Gran Guerra Patria. Ahora a los combatientes en Ucrania. Putin participó en el acto junto con el ministro de Defensa, Serguei Shougú, veteranos de guerra y cadetes de las escuelas militares Suvórov.

Desde Washington, en tanto, el Departamento del Tesoro anunció sanciones para unas 300 personas y entidades rusas. «Este solemne aniversario (por el 24F) y la muerte de Alexéi Navalni bajo custodia rusa son crudos y trágicos recordatorios del descarado desprecio de Putin por la vida humana, desde los ucranianos que sufren los costos de su guerra no provocada hasta la gente de toda Rusia que se atreve a exponer los abusos corruptos que alimentan su régimen», declaró la secretaria del Tesoro, Janet L. Yellen. Se trata de un nuevo paquete de castigos económicos que ya incluyen a más de cuatro mil individuos, empresas, bancos e instituciones rusas y de otros países que operan con Rusia y que, por lo que indican los registros, no han dado los resultados que los estrategas occidentales esperaban.

 Tampoco se esperaban que el frente ucraniano se desmoronara como parece estar haciéndolo en los últimos meses. Un artículo de la cadena Euronews atribuye la reciente derrota en la ciudad de Avdivka a la falta de munición de las fuerzas de Kiev que amenaza a todo el frente de unos mil kilómetros. Citando a un oficial de brigada, señala el informe que el bloqueo al pedido de Biden de mayor ayuda en el Congreso cuesta “la vida de nuestros soldados”.

Putin, por su parte, recibió un espaldarazo ante el público occidental tras el reportaje de más de dos horas con el estadounidense Tucker Carlson. La muerte de Navalni lo golpeó bajo la línea de flotación, pero el presentador siguió mostrando en sucesivas emisiones en su cuenta de X que Moscú le pareció una ciudad muy segura y que el poder adquisitivo en Rusia es mucho más conveniente para un ciudadano común. Recibió, por tal osadía, feroces críticas de medios y políticos en su país. “Él es lo que se llama un idiota útil», lo definió la excandidata a la presidencia Hillary Clinton.

Biden fue más explícito. «Tenemos un loco hijo de puta como ese tipo Putin y otros, y siempre tenemos que preocuparnos por el conflicto nuclear, pero la amenaza existencial para la humanidad es el clima», dijo en un encuentro de campaña del Partido Demócrata en San Francisco.

Como respuesta, Putin hizo en referencia a la entrevista que tuvo con Carlson. “Me preguntaron qué es lo mejor para nosotros. Lo dije entonces, lo pienso ahora y puedo repetirlo: Biden», respondió ante un periodista ruso, para concluir: «con lo que está sucediendo en EE UU desde el punto de vista político interno y a juzgar por lo que acaba de decir, tengo toda la razón, porque esta es una reacción adecuada a lo que dije».

Misiles que pican cerca y ratones voraces

La Real Armada británica volvió a fracasar en su intento de demostrar el poderío de su arsenal militar y de su capacidad disuasoria. Fue una nueva prueba de las bondades de un misil balístico intercontinental Trident II D5, que fue lanzado por el submarino nuclear HMS Vanguard y tras sufrir una falla en su sistema de propulsión, cayó en aguas del Atlántico. Muy cerca de la nave, donde estaba, entre otras autoridades dispuestas para el aplauso, el ministro de Defensa británico, Grant Shapps.
El hecho se produjo el 30 de enero pero lo publicó recién esta semana el diario británico The Sun. El misil debía volar desde la costa de Florida por casi 6000 kilómetros hasta un punto de impacto entre Brasil y África occidental, en el medio del Océano Atlántico. Pero no hizo ni 1000 metros, según los observadores. Medios especializados recuerdan que en 2016 se había realizado otra prueba con un Trident II D5 que también se había desviado de su curso, aunque en esa ocasión no había ministros cerca. Lo que si impactó mediáticamente es que cada uno de esos artefactos tiene un costo de más de 21 millones de dólares.
Otra falla armamentística, mucho más insólita, se registra en el equipamiento militar que los países europeos envían a Ucrania. En este caso el problema es que, por esa política de cuidado del medio ambiente tan extendida en esos ámbitos, las fundas protectoras de los cables eléctricos que tienen los componentes de los vehículos blindados y los sistemas de artillería están hechos con fibra de maíz. Un producto muy apetecido por todo tipo de roedores que pululan en Ucrania. El resultado es que los equipos quedan inmovilizados, por lo que los viejos aparatos de la era soviética terminan siendo más adecuados. Aunque menos amigables con el ambiente.

Tiempo Argentino, 25 de Febrero de 2024

Putin remueve el avispero en una entrevista con el presentador Tucker Carlson

Putin remueve el avispero en una entrevista con el presentador Tucker Carlson

La entrevista de algo más de dos horas del presidente ruso con el estadounidense Tucker Carlson despertó feroces críticas en medios y gobiernos occidentales pero al mismo tiempo tuvo más de 100 millones de visitas en la cuenta en X del periodista, cercano a Donald Trump y la nueva derecha internacional. Para el canciller alemán Olaf Scholz fue una «burla»; para la Unión Europea, Vladimir Putin repitió «viejas y peligrosas mentiras» sobre Ucrania y para diarios del Reino Unido, Nueva Zelanda y Estados Unidos, amenazó con una nueva guerra mundial, dijo que Rusia jamás perderá en Ucrania, fue incoherente y no dejó hablar al entrevistador.

Carlson estuvo en Buenos Aires para reportear a Javier Milei antes de la primera vuelta electoral. También subió al espacio, que abrió luego de que lo echaran de la cadena Fox, sus charlas con el neofranquista español Santiago Abascal, el premier húngaro Viktor Orban y Trump. Son de esasconversaciones relajadas que permiten las nuevas plataformas, donde hay un cara a cara sin límites de tiempo. Como el mismo Carlson advirtió en el prólogo de su charla con Putin, uno puede estar o no de acuerdo con lo que dice el líder ruso, pero a dos años de la guerra en Ucrania, «una guerra que está remodelando el mundo entero» y de la que las mayorías no están informadas, «deberías saber todo lo que puedas. Y luego, como un ciudadano libre y no un esclavo, puedes decidir por ti mismo».

En su exposición, Putin repite su versión de la historia acerca de que Ucrania es «en cierto sentido, un Estado artificial creado por voluntad de Stalin» y que fue beneficiada con territorios de población húngara, polaca y rumana cuando se formó la Unión Soviética. Carlson le pregunta si considera que esas naciones podrían reclamar territorios. «Es muy posible, si no decir que tienen el derecho de hacerlo (…) por lo menos es comprensible» que lo quisieran hacer. Aunque jura que no le sugiere algo así al premier húngaro, con quien tiene una relación bastante amigable.

Tras su explicación de los lazos que unen a ucranianos y rusos, Putin habla las cinco oleadas de avance de la OTAN hacia el este, a pesar de las promesas en contrario esbozadas en 1991 por los líderes occidentales. Algo que dijo repetidamente durante el 2021. Y detalla que en 2008, en una cumbre en Bucarest, la OTAN dijo que le abriría las puertas a Ucrania y a Georgia. Luego vendría el golpe de 2014, a pesar de que se avecinaban elecciones anticipadas en las que el entonces presidente, Viktor Yanukovich, «no tenía ninguna posibilidad de ganar. Todo el mundo lo sabía». Un tema de fondo entonces era el acercamiento a la Unión Europea, a lo que Putin se negaba porque había una zona de libre comercio entre ambos paises. «Si Ucrania abría sus fronteras con Europa todo fluiría a nuestro mercado».

En este tramo, Putin le recuerda a Carlson su intento fallido por entrar en la CIA («gracias a Dios no lo contrataron», bromea) y habla muy bien del trabajo de sus excolegas, «ya que yo trabajé en la Primera Dirección Principal, es decir, el servicio de inteligencia de la URSS». La cataloga como una organización seria de la que siempre han sido oponentes, pero «un trabajo es un trabajo». Y como antiguo colega puntualiza que con el golpe del que estos días se cumplen diez años «lo hicieron todo bien». Luego hay un cruce jugoso:

–¿Quién voló los gasoductos Nord Stream?

—Ustedes, por supuesto.

–Ese día estaba ocupado. No volé el Nord Stream.

–Usted personalmente puede tener una coartada, pero la CIA no la tiene.

–¿Tiene pruebas de que la OTAN o la CIA hicieron esto?

–No voy a entrar en detalles, pero en estos casos siempre dicen: busca a alguien que esté interesado. En este caso, no sólo debemos buscar a alguien que esté interesado, sino también a quien pueda hacerlo.

Putin revela conversaciones con los presidentes Bush padre e hijo y con Bill Clinton acerca del deseo ruso de entrar a la OTAN, frustrado por la parte occidental. Y dice que hubo una posibilidad de acuerdo de paz luego del 24F, en una mesa de negociaciones en Estambul. «Hubo un documento aprobado por el jefe de la delegación ucraniana (…) que luego dijo (que) el señor Johnson (entonces primer ministro británico) vino y nos convenció» de tirar todo para atrás.

Putin se explaya en lo que entiende por «desnazificación» de Ucrania y acota que si los países occidentales dejan de enviar armas a Ucrania «todo acabará en semanas». No queda fuera del tintero el rol de los países BRICS+ en este nuevo mundo multipolar: recomienda a las elites estadounidenses que tomen en cuenta estos cambios y les advierte por los errores que cometen al pretender sancionar a un país como Rusia, que de todas maneras creció en este tiempo, y con pretender que el dólar sea la forma de dominio del mundo. El entrevistador no olvida reclamar la liberación de Evan Gershkovich, enviado espcial del Wall Street Journal acusado de espía por Rusia. Putin dice que son cuestiones que se negocian en el ámbito de las agencias de inteligencia. «Cuanto más se da publicidad a este tipo de cosas, más difícil resulta resolverlas. Todo debería ser con calma», culmina.


La entrevista completa se puede ver en inglés en X en @TuckerCarlson o en https://tuckercarlson.com/. Hay cuentas con el subtitulado en la exTwitter.

Zelenski descabezó la cúpula militar

Luego de varias semanas de dimes y diretes, finalmente el presidente Volodimir Zelenski se deshizo del que pinta como su principal competidor político de cara a futuras elecciones, el comandante de las fuerzas armadas ucranianas, Valeri Zaluzhni, y designó en su lugar al general Oleksander Sirski. La información oficial habla de «perfeccionar los medios y métodos de guerra» para lograr un triunfo militar. La realidad es que el teniente general Zaluzhni compite en popularidad con el excomediante, y que hace tiempo venía reclamando cambios en la estrategia de la guerra con Rusia para no seguir perdiendo tropas. Por otro lado, antes de tomar esta medida, el primer mandatario tuvo que «pedir permiso» a los aliados de Ucrania en la OTAN y sobre todo, Estados Unidos.
Sirski es considerado por los medios occidentales como el héroe de la defensa de Kiev en los primeros días de la operación militar rusa, en febrero de 2022 y le atribuyen triunfos en la contraofensiva en Jarkov y la defensa de Bajmut. Pero básicamente resaltan que es hombre de la más absoluta confianza de Zelenski. El presidente también destituyó al jefe del estado mayor, el general Sergi Shaptala.
Otro dato a tener en cuenta es que la tan meneada contraofensiva de verano de 2023 (junio-noviembre) terminó sin pena ni gloria a pesar de las promesas de Zelenski a los europeos y al gobierno de Joe Biden de que estaría en condiciones de recuperar el territorio ahora en manos de las fuerzas rusas y los independentistas del Donbass. Sin embargo, ese fracaso no recayó, entre la población, sobre la espalda de Zaluzhni, que venía señalando los errores de conducción que le ordenaban desde Kiev.
La capacidad militar de Ucrania sigue dependiendo del apoyo de EE UU y la OTAN, y ahí tampoco Zelenski las tiene fáciles. Biden, en plena campaña por la reelección, no logra que los republicanos le aprueben un nuevo paquete de ayuda. «El fracaso del Congreso de Estados Unidos al no apoyar a Ucrania roza una negligencia criminal», le dijo Biden al canciller alemán Olaf Scholz en visita oficial a Washington.

Tiempo Argentino, 11 de Febrero de 2024

Rusia ataca en Ucrania y EE UU amenaza con incautarle sus activos

Rusia ataca en Ucrania y EE UU amenaza con incautarle sus activos

El este europeo tendrá un fin de año intenso, tras el anuncio de que Occidente se dispone a confiscar unos 300.000 millones de dólares de activos rusos para destinarlos a la reconstrucción de Ucrania. La respuesta del gobierno de Vladimir Putin se dio en principio en el plano militar, con un ataque masivo con misiles y drones sobre varios objetivos en territorio ucraniano, con un saldo parcial de una veintena de muertos y más de 130 heridos. «No habíamos visto tanto rojo en nuestras pantallas desde hacía mucho tiempo», reflejó  el vocero de la Fuerza Aérea de Ucrania, Yuri Ignat. El ministerio de Defensa ruso confirmó un “bombardeo de envergadura” realizado la última semana, luego de que fuerzas ucranianas hubiesen atacado al buque «Novocherkassk» en Crimea. La ofensiva rusa se descargó sobre instalaciones de la industria militar ucraniana, aeródromos y depósitos de armamento y municiones, indica el Kremlin.

Sin embargo el mayor de los incidentes es el pedido de la Casa Blanca al G7 para poner en marcha un mecanismo destinado a tomar los fondos congelados de Rusia en países occidentales a partir del 24 de febrero de 2022, cuando Putin ordenó la “operación militar especial” en Ucrania. Según Europa Press, la respuesta del gobierno de Putin fue que si ese dinero se destina a Ucrania, Rusia romperá relaciones con Estados Unidos. Las versiones que circularon en estos días hablaban de que el plan para la confiscación estará listo para la celebración del segundo aniversario de la guerra.

Biden confía en que esa medida servirá para que Rusia “ponga fin a su agresión”. Pero economistas occidentales advirtieron del error que se cometería si incautan los depósitos rusos. El premio Nobel de Economía de 2013, el estadounidense Robert J. Shiller, dijo en un reportaje al diario italiano La Repubblica que esa medida repercutiría en el dólar como moneda de reserva internacional, lo que implicaría un golpe letal a la economía estadounidense. “Esto destruirá el halo de seguridad que rodea al dólar y será el primer paso hacia la desdolarización, hacia la que muchos se inclinan cada vez más con confianza, desde China hasta los países en desarrollo, sin mencionar a la propia Rusia», señaló el investigador y docente de la Universidad de Yale.

Por lo pronto el portavoz del gobierno ruso, Dimitri Peskov, expresó en una rueda de prensa que “Occidente es totalmente imprevisible» y fustigó «su tendencia a violar el derecho internacional y a la destrucción del sistema económico moderno”. También dijo que si tomaran los fondos rusos, Rusia deberá responder de manera similar e incautar bienes occidentales en represalia. Afirmó que los hay en Rusia y que saben cómo hacerlo.

Año electoral

Mañana comienza un año clave para el futuro de Estados Unidos, porque se juega (según las encuestas) el regreso de Donald Trump al poder o la continuidad de los demócratas, con Joe Biden o quizás con su vicepresidenta Kamala Harris. Mientras el actual inquilino de la Casa Blanca insiste en sus pedidos al Congreso de mayor apoyo para sostener a Ucrania, son cada vez más las señales desde los medios de más alto impacto sobre la necesidad de poner fin a la guerra. Un artículo del portal Político que firma Michael Hirsh detalla el retaceo de mayor ayuda tanto de EEUU como de Europa. Entre las razones figura en primer lugar el notorio fracaso de la “contraofensiva de primavera” y la necesidad de la administración Biden de no seguir empantanado en Ucrania. Trump baja línea de que con él la guerra nunca hubiera estallado y que se debe apoyar un proceso de paz urgente. Hay que ver si el expresidente sigue en carrera, por la cantidad de causas judiciales en su contra y ya el poder judicial de Maine y Colorado bloquearon su candidatura por la toma del Congreso del 6 de enero de 2021.

De allí que tanto el Washington Post como el New York Times sean cada vez más críticos del gobierno de Volodimir Zelenski y de la estrategia de su Estado Mayor para la guerra. A esto se suma que funcionarios como John Kirby, jefe de comunicaciones estratégicas del Consejo de Seguridad Nacional, se justifiquen en negativas de los republicanos para votar más ayuda (volvieron a negarse a un nuevo paquete de 60 mil millones de dólares) para decir que “se acerca al final de nuestra capacidad para brindar asistencia militar” a Kiev.

Un modo de ir preparando el escenario para pasar de página ante la falta de resultados positivos y las consecuencias políticas que eso conllevaría. Otros medios que normalmente tienen buena data afirman que ya hubo encuentros entre miembros de la FSB, la agencia de seguridad rusa, con la CIA, para explorar alguna posibilidad de acuerdos. Esta semana, como quien no quiere la cosa, Putin volvió a repetir que no tiene problemas en sentarse a negociar con Zelenski, pero que las condiciones son la desnazificación y la desmilitarización de Ucrania. En eso anda.

Una coalición que no muestra mucho entusiasmo

La gran alianza anunciada como Operación Guardián de la Prosperidad contra las fuerzas yemenitas comandadas por los hutíes en el estrecho de Bab el Mandeb no termina de ser más que un anuncio pomposo pero desflecado. Y seguramente un símbolo de la pérdida de influencia de Estados Unidos, que no logra coordinar con los países que presuntamente habían acordado participar en el combate a los rebeldes que controlan casi todo Yemen y que decidieron impedir el paso de buques con destino y relacionados con Israel, en apoyo a los palestinos. El bloqueo o la amenaza obliga a que las naves que deberían pasar por el Mar Rojo y el canal de Suez deban dar una vuelta por el sur de África con el consabido incremento de recorrido y del costo de los fletes.

EE UU había anunciado que diez países se subirían a ese intento de abrir el paso de navegación: Bahréin, Canadá, Francia, Italia, Países Bajos, Noruega, el Reino Unido, Seychelles y España. El primer país en bajarse fue España. Luego fueron apeándose Francia e Italia. Un par de días más tarde se informó que ingresaban Australia y Grecia, pero los australianos prefirieron quedarse afuera. Luego Washington dijo que los países eran 20 pero que algunos preferían el anonimato por cuestiones de seguridad.

En un paso atestado de buques de guerra pero también de naves de transporte, este viernes EEUU dijo que el USS Mason derribó un dron y un misil balístico antibuque sobre el mar Rojo, según un comunicado del Comando Central de  Estados Unidos (CENTCOM). «No se produjeron daños en ninguno de los 18 barcos que se encontraban en la zona ni se informó de heridos», agrega el texto.

Tiempo Argentino, 30 de Diciembre de 2023