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Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

El anuncio de que el viernes próximo Donald Trump y Vladimir Putin se reunirán en Alaska dejó colgado de un pincel a Volodmir Zelenski, que reclama su lugar en una mesa de negociaciones donde el tema central será el fin de la guerra en Ucrania. Pero hasta ahora los presidentes de EE UU y de Rusia no parece que le vayan a dejar espacio en esa cumbre a la que el empresario inmobiliario llega con aires de triunfo por haber logrado que los jefes de estado de Armenia y Azerbaiyán firmen un acuerdo de consecuencias trascendentales para el futuro de las naciones caucásicas pero mucho más para la geopolítica de Asia Central.

Luego de los últimos escarceos con el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso Dmitri Medvedev -amenazas nucleares incluidas- y de un ultimátum para que Moscú firme un alto en fuego con Kiev, no se percibían muchas posibilidades de un face to face Trump-Putin. Pero este miércoles el enviado estadounidense, Steve Witkoff, se juntó con el mandatario ruso en el Kremlin y las dos versiones del encuentro coincidieron en que había sido muy positivo. Dos días más tarde se puso fecha a la bilateral. Y lo más llamativo, se puso también lugar. «La tan esperada reunión entre yo, como presidente de los Estados Unidos de América, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin, tendrá lugar el próximo viernes 15 de agosto de 2025 en el Gran Estado de Alaska. Próximamente se ofrecerán más detalles. Gracias por su atención», posteó el inquilino de la Casa Blanca en su cuenta de la red Truth.

Trump logró su ansiado encuentro con Putin, en Alaska, el viernes próximo

Foto: Xinhua

A primera vista parecería una victoria diplomática de EE UU. Suena como que Putin “fue al pie” en un tema tan crucial. La explicación rusa en este caso tiene cierta similitud con la que desde Juneau da el gobernador alasqueño. «Es el lugar más estratégico del mundo, situado en la encrucijada de América del Norte y Asia, con el Ártico al norte y el Pacífico al sur. Con tan solo tres kilómetros de separación entre Rusia y Alaska, ningún otro lugar desempeña un papel más vital en nuestra defensa nacional, seguridad energética y liderazgo en el Ártico», escribió en X el gobernador Mike Dunleavy. “Parece totalmente lógico que nuestra delegación simplemente cruce el estrecho de Bering y que una cumbre tan importante y esperada entre los líderes de ambos países se celebre en Alaska», dijo el portavoz del Kremlin, Yuri Ushakov.

Bien dice la filosofía barata que todo tiene que ver con todo. La península de Alaska estaba bajo la mirada del imperio zarista desde que, poco antes de morir, en 1725, Pedro I Alekséievich (Pedro el Grande) envió una misión al mando del danés Vitus Jonassen Bering a explorar esas inhóspitas regiones. El marino demostró que entre Asia y América, a la altura de Kamchatka, no había unión por tierra. O sea, descubrió el estrecho que hoy lleva su nombre. Entre 1733 y 1867 la región fue administrada como América Rusa. Pero tras haber perdido la Guerra de Crimea contra la coalición turco-británico-sardo-francesa (1854-1856) Alejandro II decidió poner en venta esos territorios a un seguro comprador.

Estados Unidos ya se había hecho mediante adquisición inmobiliaria de Luisiana (a Napoleón, en 1803) y sus ansias expansionistas ya lo habían llevado al Océano Pacífico, a expensas de poblaciones indígenas y de soberanía mexicana. Recién a dos años del fin de la Guerra de Seesión se pudo hacer la transacción, en 1867. Una bicoca: 7,2 millones de dólares, unos 157.000.000 a valores actuales.

Volviendo al presente, en toda negociación, alguno tiene que ceder. Lo grave es cuando uno de los que debería ceder no estará en la conversación. Por eso Zelenski se apuró a decir que no resignará ni un centímetro de la superficie reconocida por la ONU desde 1991. Trump, sin embargo, adelantó que “habrá un intercambio de territorios”. Algo complicado ya que Rusia incorporó a Crimea desde 2014 y tiene control de las repúblicas Lugansk y Donetsk, que también fueron incorporadas a la Federación en 2022. Más aún, el The Wall Street Journal informa que Putin le dijo a Witkoff que aceptaría un alto el fuego si Kiev retira todas las tropas que permanecen en esos territorios.

Algo menos trabajoso fue el acuerdo entre los presidentes Ilham Aliyev (azerí) y Nikol Pashinian (armenio) que en palabras de Trump “lucharon durante 35 años y ahora son amigos, y lo serán por mucho tiempo”. En esta disputa también parece haber quedado diluida la posición rusa en esas dos exrepúblicas soviéticas. Moscú fungía de componedor desde hace 40 años y a duras penas había calmado las aguas en los conflictos por Nagorno Karabaj, un enclave armenio en tierras azeríes. Hace dos años los últimos pobladores fueron obligados a retirarse, ante la anuencia culposa de Pashinian.

El documento firmado ahora por los presidentes asiáticos establece un paso para comunicar Azerbaiyán con el enclave azerí de Najicheván, cruzando el corredor armenio de Zansegur. El estadounidense, que sigue autopostulándose para el Nobel, dijo que se llamará «Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional». Competirá con el ferrocarril entre Irán y China que se inauguró en mayo, y abre el camino al comercio con Turquía en un entramado de conexiones que cubren la región de mayor crecimiento y se convierte en el centro neurálgico del planeta.

El jefe del Kremlin comparte con Lula y el premier indio

Los aranceles de Donald Trump se desataron con mayor rigor contra Brasil y la India. Y no es casualidad. Países fundadores del grupo BRICS, son el objetivo de Estados Unidos para limar la potencialidad de ese club que representa el espacio económico más relevante en el mundo.
La excusa para el castigo al gobierno de Lula da Silva (50% de tsaa) es una supuesta “persecución judicial” al ultraderechista Jair Bolsonaro. Contra Nueva Delhi (35%), que le compra petróleo a Rusia y así le permite evadir las sanciones por la guerra en Ucrania. En su cuenta de X, Lula escribió: “Recibí una llamada telefónica del presidente ruso, Vladímir Putin, esta mañana de sábado (9). En la llamada, que duró unos 40 minutos, el presidente compartió información sobre sus conversaciones en curso con Estados Unidos y los recientes esfuerzos de paz entre Rusia y Ucrania. Agradeció a Brasil su compromiso e interés en este asunto. Destaqué que Brasil siempre ha apoyado el diálogo y la búsqueda de una solución pacífica y que seguimos disponibles para contribuir con lo que sea necesario, incluso en el ámbito del Grupo de Amigos de la Paz, lanzado por iniciativa de Brasil y China”. Y dice que habrá una bilateral a fin de año
El primer ministro indio, Narendra Modi, a su turno, posteó que había tenido “una muy amena y detallada conversación con mi amigo, el presidente Putin. Le agradecí que compartiera los últimos acontecimientos sobre Ucrania, revisamos el progreso de nuestra agenda bilateral y reafirmamos nuestro compromiso de profundizar la Asociación Estratégica Especial y Privilegiada entre India y Rusia. Espero con interés recibir al presidente Putin en India a finales de este año”.

Tiempo Argentino, 10 de Agosto de 2025

Starmer organiza una coalición para presionar a Putin

Starmer organiza una coalición para presionar a Putin

Keir Starmer busca con desesperación un lugar bajo el sol en un momento clave para un posible acuerdo de paz en Ucrania, y junto con otros desamparados como el resto de los líderes europeos anunció una cumbre en Londres para este jueves destinada a “avanzar en una fase operativa” en una deletérea coalición que pretende enfrentar la estrategia de Donald Trump con Rusia.  Mientras tanto, el enviado del presidente estadounidense, Steve Witkoff, fue a Moscú para presentarle a Vladimir Putin un bosquejo del acuerdo que Kiev aceptó en la ciudad saudita de Yedáh.

El inquilino de la Casa Blanca dijo que las conversaciones habían sido muy productivas. Pero como para reflejar lo que ocurre en el campo de batalla, Trump le pidió a Putin clemencia para los «miles de soldados ucranianos que están completamente rodeados por el ejército ruso y en una posición muy mala y vulnerable», en la región rusa de Kursk, donde el ministerio de Defensa ruso informó que se habían liberado las localidades de Zaoléshenka y Rubánschina. Una declaración como esa era lógico que golpeara en Volodimir Zelenski, quien juró que no había tropas propias bloqueadas. El mandatario ruso –que por primera vez desde el inicio de la guerra se mostró de uniforme– señaló por su parte que la fiscalía investigará la comisión de crímenes de guerra por los ucranianos y prometió garantizarles la vida y un trato digno siempre y cuando depongan las armas.

En relación con el plan de cese el fuego por 30 días que le acercó el enviado estadounidense, Putin dijo que cualquier acuerdo deberá «conducir a una paz duradera y eliminar las causas profundas de esta crisis», lo que se interpreta como un freno al avance de la OTAN hacia el este y un compromiso firme de neutralidad ucraniana. La desconfianza del presidente ruso fue explicada por una coronel retirada del ejército estadounidense, Karen Kwiatkowski, quien sirvió durante 20 años en el Pentágono, hasta 2003, y se convirtió en una crítica de las políticas posteriores al 11-S. “Las reacciones pasadas del gobierno de Zelenski cuando se le puso bajo presión fueron peligrosas, impredecibles y de naturaleza terrorista, incluidos ataques dirigidos a plantas de energía nuclear y los asesinatos de personal ruso clave como el teniente general (Igor) Kirillov y civiles inocentes en las profundidades del territorio ruso”, añadió Kwiatkowski. De hecho, este viernes la agencia RIA Novosti dijo que un ataque con drones provocó daños sobre un barrio residencial de las afueras de Moscú, aunque no informó sobre víctimas.

Los días para Zelenski parecen contados y los medios occidentales ya cuestionan abiertamente la aventura de la incursión a Kursk, que causó miles de muertos y gastos militares “que pagaron los contribuyentes occidentales”. “70.000 soldados ucranianos murieron en vano en la región de Kursk”, sentenció el británico Hull Daily Mail. “Operación de las FFAA en Kursk: los aliados pagaron por otro fracaso”, sostuvo el estadounidense USA Today. Pero el presidente (MC) Zelenski no se amilana y este sábado instó a los mandatarios europeos a redoblar las presiones sobre Rusia. “Hay un solo idioma que Moscú entiende”, posteó, amenazante, en su cuenta de la red X.

Starmer organiza una coalición para presionar a Putin

Foto: captura

El ucraniano fue uno de los participantes del encuentro virtual convocado por Starmer este sábado del que participaron desde el español Pedro Sánchez y la italiana Giorgia Meloni a los jefes de la OTAN, Mark Rutte, de la Comisión Europea. Ursula von der Leyen y el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa. El primer ministro del Reino Unido dijo que era necesario «poner en marcha planes contundentes y robustos (para) garantizar la seguridad futura de Ucrania».

Como si fuera el ganador de una guerra en la que Londres se limitó a impedir con el conservador Boris Johnson un pronto cese el fuego, en marzo de 2022, y a enviar armamento para lo que se esta viendo como una carnicería inútil, el laborista Starmer se envalentonó: «Mi mensaje es claro: antes o después, Putin tendrá que sentarse a la mesa». En conferencia de prensa dijo que su estrategia consiste en ejercer máxima presión sobre Rusia y señaló que entre los temas que se trataron estuvo la utilización de los activos rusos confiscados como parte de la ingente cantidad de sanciones contra Moscú.

En el marco de esa estrategia que puntualmente no comparte la administración de Donald Trump, Starmer –que se encargó de aclarar que había acordado líneas de acción con el presidente francés, Emmanuel Macron– anunció la “Coalition of the willing” (voluntarios o dispuestos) como la que en 2003 apoyó a Estados Unidos en la invasión a Irak, con el resultado que se puede gluglear si es que no se recuerda. En esta ocasión, a la cruzada de Starmer se suman 26 países, entre ellos Canadá y Australia. Pero no aceptan integrar ese equipo ni Meloni ni el húngaro Viktor Orban.

El presidente polaco Andrzej Duda, por las suyas, declaró al Financial Times que “las fronteras de la OTAN se movieron hacia el este en 1999, así que 26 años después debe haber también un giro hacia el este de la infraestructura de la OTAN. Para mí, esto es algo obvio”, y reclamó a Estados Unidos que despliegue armamento nuclear de la organización en su país. A contramano de lo que postula Putin. «

Groenlandia en la mira

Donald Trump no se guarda humillaciones para los que hasta hace un rato eran aliados fundamentales de Estados Unidos. Sin ir más lejos, este viernes lo tuvo al secretario general de la OTAN, Mark Rutte a su lado cuando dijo que lo de Groenlandia va en serio y que piensa anexar la isla del Ártico en cuanto pueda. El neerlandés masculló una risa, no se sabe si de nervios o sumisión.

Fue durante una rueda de prensa en el Salón Oval en la que alguien preguntó qué ocurriría ahora que en ese territorio bajo soberanía dinamarquesa, uno de los países miembro de la OTAN, ganó la elección un partido independentista. «Un barco llegó ahí hace 200 años o algo así. Dicen que tienen derecho (a ese territorio)», dijo Trump, para agregar luego: «No sé si eso sea cierto. De hecho, no creo que lo sea». Lo que levantó nuevas protestas de Copenhague.

El martes, de manera sorpresiva, el líder del partido demócrata, Jens-Frederik Nielsen, venció en las elecciones de Groenlandia. El segundo partido más votado, Nalerak (Punto de orientación) también se declara independentistas, pero de la monarquía danesa, claro está. Nada dijeron en campaña sobre una posible anexión a Estados Unidos y ahora también se manifestaron en contra de las declaraciones del presidente de EE UU. 

Pero lo que más dolió tanto en Nuuk como en Copenhague fue la actitud de Rutte, que se supone debería responder por la integridad de los países miembro. Así, el presidente del comité de Defensa de Dinamarca, Rasmus Jarlov, cuestionó que el neerlandés «bromee» con el estadounidense sobre Groenlandia y alerta de que «significaría una guerra entre dos países de la OTAN».

Tiempo Argentino, 16 de Marzo de 2025

Europa apuesta al rearme y se relame la industria bélica

Europa apuesta al rearme y se relame la industria bélica

Europa alardea de independencia de Estados Unidos avanzando en planes de rearme en apoyo de Ucrania encabezados por el francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer, nostálgicos de dos imperios que esperan renacer de sus cenizas en una guerra de la que Donald Trump eligió escapar. Una contienda en la que ya se restriegan las manos los seguros ganadores: las empresas fabricantes de armas, que se posicionan como las mejores inversiones en lo va del año.

El inquilino del Elíseo dio un discurso en cadena nacional el miércoles en el que calificó a Rusia como una amenaza contra Europa y planteó como “oferta” la fuerza de disuasión nuclear que puede aportar Francia. En el fondo era una mojada de oreja al Reino Unido, cuyo sistema de armamento atómico no puede funcionar sin el sostén estadounidense. Y se entiende, la semana anterior, Starmer había recibido a Volodimir Zelenski en el 10 de Downing Street con promesas de poner a su industria bélica a trabajar a pleno. El primer ministro laborista anunció fondos de unos 2000 millones de dólares para “proteger la infraestructura crítica y reforzar a Ucrania”. Se trata de dinero de fondos rusos embargados en Europa para la compra de misiles a fabricados en Belfast “que crearán empleo en nuestro brillante sector de la defensa”, dijo Starmer, en el mejor estilo Trump.

La respuesta de Vladimir Putin habló este sábado y fue directo contra el ego de Macron. «Todavía hay gente que no puede estarse quieta. Todavía hay gente que quiere volver a los tiempos de Napoleón, olvidando cómo terminó», dijo el presidente ruso, sin mencionar a su par galo. «Ellos –añadió Putin, en referencia al los ejércitos napoleónicos– subestimaron el carácter del pueblo ruso y de los representantes de la cultura rusa en general».

Dos días antes los jefes de estado de los 27 países de la Unión Europea se juntaron para elaborar una estrategia común. El giro de Washington con la administración Trump los dejó en su cruda desnudez y tratan desesperadamente salvar los papeles, aunque la jugada tiene el riesgo de incrementar las posibilidades una nueva guerra mundial, ya que la Federación Rusa tiene un acuerdo de amplia cooperación con China desde 20 días antes de la Operación Militar Especial en Ucrania, en 2022.

Foto: @emmanuelmacron

En Bruselas, la no menos belicista Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, alemana ella, o sea, de otro imperio barrido por la historia, propuso un plan de Rearme Europeo por el que se incrementaría el gasto en defensa hasta los 800.000 millones de euros. Se supone que será presentado oficialmente el 19 de marzo por el Comisario Europeo de Defensa, el lituano Andrius Kubilius, y la representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la estonia Kaja Kallas. Por ahora, se destinarán 150.000 millones para incrementar el presupuesto armamentístico. Las voces dispares en este concierto militarista son las del primer ministro húngaro Viktor Orban y del eslovaco Robert Fico, que proponen discutir el caso Ucrania directamente con Putin.

Como sea, en la semana las acciones de empresas bélicas se dispararon hasta dos dígitos en las bolsas europeas. Rheinmetall AG, el mayor fabricante de municiones de Europa, por caso, tuvo alzas de más del 10% y en lo que va del año, 85%. La sueca Saab también subió más del 10% y supera el 50% en 2025. En ese rubro, hay mercado para todos: al italiana Leonardo, que fabrica helicópteros y drones, no se quedó atrás. Tampoco Safran, fabricante de motores para la industria aeronáutica, recopila el chileno Maximiliano Villena en La Tercera. El ministerio de Defensa británico, a su vez, presentó nuevos contratos con las firmas BAE Systems, Babcock y Thales UK. Empresas del Reino Unido pasaron de exportar 35 millones de libras esterlinas entre 2012 y 2022, y desde la OME las ventas treparon hasta los 1100 millones, consigna un artículo de Mark Curtis en Declassified UK, un portal donde se publica información desclasificada del gobierno británico. “Gran parte de la ayuda militar del Reino Unido a Ucrania —que asciende a 4500 millones de libras este año— es en realidad un subsidio a las empresas de armas”, concluye Curtis.

El 16 de enero pasado, Starmer y Zelenski firmaron en el Palacio Mariinsky, de Kiev, un acuerdo por 100 años para “fortalecer los lazos de defensa entre ambos países”. El laborista dijo esa vez que como parte de ese convenio, Ucrania recibirá un nuevo sistema de defensa diseñado por Reino Unido y financiado por Dinamarca, y los británicos seguirán entrenando a tropas de ese país en territorio británico. Según se filtró en algunos medios, como parte de ese acuerdo el Reino Unido tendría acceso a las famosas tierras raras ucranianas, una entelequia que Trump terminó por bloquear cuando anunció su propio plan para recuperar las “inversiones” de Estados Unidos en la guerra desatada hace tres años. Todo terminó como terminó tras el violento choque del presidente y el vice JD Vance con Zelenski en el Salón Oval. 

A todo esto, el primer ministro polaco, Donald Tusk, dijo el viernes ante el Parlamento que recomendará denunciar el Tratado de Otawa sobre la prohibición de minas antipersonales con el argumento de aumentar las capacidades de defensa de Polonia. Finlandia y Lituania también estarían pensando en retirarse de ese acuerdo, que data de 1999.

O sea: los bombazos de la «Obertura 1812» de Piotr Ilich Tchaikovski vuelven a resonar en Europa.  «

BlackRock en los puertos de Panamá

Una de cal y otra de arena para Donald Trump. Por un lado, pospuso hasta el 2 de abril los aranceles de 25% contra los productos importados de México y Canadá, luego de ingentes negociaciones con los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Justine Trudeau. Por el otro lado, si bien no recuperó el Canal de Panamá, al menos logró que su presión fuera efectiva como para que los puertos allí que regentea CK Hutchison Holdings Ltd., de Hong Kong, pasen a manos del fondo de inversiones BlackRock Inc. No fue una cesión gratuita, claro, hubo 19.000 millones de dólares de por medio, pero la cosa se encaminó sin que la sangre llegara a los océanos. La transacción fue liderada por la banca Goldman Sachs.

BlackRock es otro beneficiario de la guerra en Ucrania, como accionista en las corporaciones Boieng, General Dynamics, Northrop Grumman, Lockheed Martin y Raytheon, entre otras. Pero también tendrá su cuota de ganancia en la eventual reconstrucción del país. “El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se reunió con la dirección de la mayor empresa de gestión de activos del mundo: BlackRock. Las partes discutieron los detalles de la creación de un fondo de inversión para restaurar la economía de Ucrania con la participación de capital público y privado”, dice un documento publicado por la presidencia de Ucrania el 5 de mayo de 2023.

Tiempo Argentino, 9 de Marzo de 2025

Oreshnik, el nombre del nuevo «general» ruso que atemoriza a la OTAN

Oreshnik, el nombre del nuevo «general» ruso que atemoriza a la OTAN

Que Volodimir Zelenski se queje por el lanzamiento de un misil ruso sobre una fábrica de armamento en Dnepropetrvosk parece un sketch de una de las comedias que solía protagonizar hasta que se metió en la carrera política, en 2018. Porque durante la semana, había aprovechado rápidamente el permiso de Joe Biden para utilizar seis misiles de largo alcance ATACMS de fabricación estadounidense y dos Storm Shadow británicos sobre territorio ruso, sin mayores daños materiales ni víctimas. Lo esperable era una respuesta por lo menos igual de Vladimir Putin. Pero tanto en Ucrania como en la OTAN y la agonizante administración demócrata captaron el mensaje del Kremlin. Se trató de un misil hipersónico Oreshnik que podría llegar a Berlín en 14 minutos, a Bruselas en 14 y a Londres en 19. Viaja a una velocidad de Mach 10 y por el momento occidente no tiene como detectar ni frenar. Por si fuera poco, porta seis ojivas independientes, cada una de las cuales tiene otras seis, 36 en 1. Cada una de ella podría tener una cabeza nuclear, algo que esta vez no ocurrió.

La mojada de oreja de Biden desde Manaos, en el Amazonas –camino de la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima a la del G20 en Río de Janeiro– cuando dio el OK al reclamo del presidente de Ucrania, corre el arco hacia una confrontación incluso nuclear. De allí el otro mensaje de Putin al firmar este lunes la modificación de la Doctrina Nuclear rusa, que considera usar armamento atómico ante un ataque de un país que, aunque no tenga ese tipo de artefactos, esté apoyado por naciones que sí los tengan y provean los implementos. Lo que causó el rechazo de los países de la UE y la OTAN.

No se anduvo con vueltas el mandatario ruso: señaló que los misiles en manos de Kiev son operados por personal de EE UU y del Reino Unido, con lo cual la guerra ya no solo es con Ucrania. Puntualizó también que el Oreshnik (Avellana, en castellano) es un misil experimental y como probó su efectividad en el teatro de operaciones, ordenó fabricarlo en serie. El complejo militar-industrial ruso está demostrando, desde su intervención en Siria desde 2015, ser superior al estadounidense, que contaba con picar en punta en Ucrania desde más o menos la misma fecha y embolsó dinero a carradas gracias al actual jefe del Pentágono, Lloyd Austin III, ex directivo de una de ellas, Raytheon.

En Europa entendieron de qué viene ahora la cosa y se están preparando para lo peor. Esta semana se conocieron detalles de los manuales de supervivencia que Suecia y Finlandia, los últimos socios de la alianza atlántica, le entregan a sus poblaciones, y los nuevos protocolos para las fuerzas armadas alemanas. Desde el otro lado, el Ministerio de Emergencias ruso mostró los refugios portátiles KUB-M, con capacidad para 54 personas y protección contra la radiación nuclear. Es también una forma de guerra psicológica para todos, pero de paso…

Sin embargo, la OTAN particularmente registró que de EE UU no pueden esperar nada si no arreglan con Donald Trump, que asumirá la presidencia en 57 días. El futuro inquilino de la Casa Blanca no habló esta vez, aunque prometió en campaña terminar con la guerra y su colaborador estrella, Elon Musk, venía insistiendo en la necesidad de reconocer la soberanía rusa en los territorios de Crimea y Donbass. En su primer período de gobierno, Trump había amenazado con retirarse de la OTAN si los europeos no ponían más fondos para su defensa. Cosa que hicieron con creces desde 2021.Donald Trump Jr., el primogénito del empresario inmobiliario, calificó a la movida de Biden como una maniobra de la industria bélica para dejarle una guerra a su padre.

El caso es que el neerlandés Mark Rutte, flamante secretario General de la OTAN, viajó de apuro a Palm Beach, Florida, para entrevistarse con el electo 47° presidente de EE UU y con el designado asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz en el marco de conversaciones secretas que Trump estaría manteniendo con Zelenski y Putin vía Zoom. Walz, coronel de la reserva galardonado con cuatro Estrellas de Bronce por su participación en Afganistán, África y Medio Oriente, fue lapidario con la autorización a Zelenski: «Es otro paso en una escalada que nadie sabe adónde conduce». Varios analistas advierten sobre la posibilidad de algún ataque de falsa bandera que empioje las cosas y justifique una nueva vuelta de tuerca que desate una respuesta brutal de Rusia.

El que percibe el tiempo que le toca vivir es el canciller alemán, Olaf Scholz. Golpeado por la renuncia de su ministro de Finanzas, Christian Lindner, y sin soportes para continuar en el gobierno, llamó a elecciones adelantadas para el 23 de febrero. La caída de la actividad económica por la guerra en Ucrania y el incremento del costo de la energía a raíz de las sanciones -que siguió al pie de la letra- pusieron a la ex locomotora de Europa contra las cuerdas. La semana pasada, Sholz habló por teléfono una hora con Putin sin que se difundiera el contenido de la charla. Este lunes anunciará que se postula nuevamente para el cargo por el partido Social Demócrata (SPD en alemán). En su plataforma prometió evitar que la OTAN entre en un conflicto directo con Rusia. 

Tiempo Argentino, 23 de Noviembre de 2024