La administración de Donald Trump acelera a fondo para terminar su Estrategia de Seguridad Nacional modelo 2025 (NSS-2025 en inglés) mientras crecen las criticas dentro y fuera de Estados Unidos y la oposición le juega fuerte con nuevas revelaciones sobre su tóxica amistad con el finado empresario sexual Jeffrey Epstein. El capítulo donde quiere poner todas sus fichas -el Corolario Trump de la Doctrina Monroe- es el Caribe, donde vuelve a amenazar con un ataque por tierra contra Venezuela, que contará por cierto con el beneplácito de la Premio Nobel de la Paz María Corina Machado.
Esta semana, casi cuando en la capital noruega la hija de opositora venezolana recibía el galardón que alguna vez tuvieron desde Carlos Saavedra Lamas y Adolfo Pérez Esquivel hasta Henry Kissinger y Barack Obama, fuerzas estadounidenses tomaban por asalto un petrolero en aguas internacionales frente a Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro lo definió como un acto de piratería, para Trump, fue un operativo coordinado contra “un petrolero enorme, muy grande, el más grande jamás incautado”. El buque había sido sancionado en 2022 acusado de integrar una flota que transportaba crudo iraní, “delito” grave para el gobierno de EE UU (Joe Biden entonces) por las sanciones establecidas contra el país persa.
Corina Machado, mientras tanto, se dirigía a Oslo en un operativo también coordinado por EE UU, aunque el encargado de hacer el traslado, un veterano comando, Bryan Stern, jura que no tiene relación con Washington. Sin embargo, la empresa que dirige está formada por efectivos retirados con formación en operaciones especiales e inteligencia y, además, el viaje fue parte por tierra, pero luego en lanchas rápidas. Como las que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, califica de “narcolanchas” y ordena destruir sin miramientos. La operación se llamó Dinamita Dorada, por el inventor del explosivo que donó su fortuna para los premios que tienen su nombre, y por la medalla de 18 kilates que simboliza la condecoración.
El premio lo recibió Ana Corina Sosa y a las pocas horas se presentó su madre, explicando que no habían podido llegar a tiempo por las vicisitudes vividas para la partida de Venezuela. Entre los fundamentos para haber elegido como figura por la paz de este año, el comité adujo que “Machado lucha por una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.
Este sábado María Corina se reunió con el rey de Noruega, Harald V. Ya había dicho que si ella llegara al poder entregaría las riquezas venezolanas a empresas privadas, y por supuesto, a EE UU, como sueña la Casa Blanca, y pidió el apoyo de Trump para poner fin al gobierno venezolano. Cosas como esa le achacan Maduro y la Justicia venezolana, que la inhabilitó para cargos públicos por 15 años.
Este viernes, Trump insistió en la inminencia de un ataque a Venezuela por tierra contra “gente horrible que está trayendo drogas” a EE UU. «Hemos eliminado el 96% de las drogas que ingresaban. Y ahora estamos empezando por tierra, y por tierra es mucho más fácil, y eso va a empezar a suceder”, indicó.
El rechazo a semejante amenaza viene de gobiernos como el de Colombia o el de Brasil, pero también dentro de su territorio. El economista estadounidense Jeffrey Sachs, promotor en su momento de las políticas liberales que aplicaron Boris Yeltsin en Rusia y Domingo Cavallo en Argentina. “A los pocos días de la publicación de la NSS, EE UU incautó descaradamente un barco que transportaba petróleo venezolano en alta mar, aduciendo que el buque había violado anteriormente sanciones estadounidenses contra Irán. La incautación no fue una medida defensiva para evitar una amenaza inminente. Tampoco es ni remotamente legal incautar petroleros en alta mar debido a sanciones unilaterales de EE UU. Sólo el Consejo de Seguridad de la ONU tiene esa autoridad. Por el contrario, la incautación es un acto ilegal destinado a forzar un cambio de régimen en Venezuela. Se produce tras la declaración de Trump de que ha ordenado a la CIA llevar a cabo operaciones encubiertas dentro de Venezuela para desestabilizar el régimen”, dice en un artículo que reproduce el portal Other News.
A todo esto, representantes demócratas publicaron este viernes fotos del actual presidente rodeado de mujeres junto con el “suicidado” Epstein. En alguna se ve la imagen de Trump en un envoltorio para preservativos con la frase “soy enoorme”. En otras fotos están Bill Gates, Bill Clinton, el entonces príncipe Andrés, el ideólogo ultraderechista Steve Bannon, el cineasta Woody Allen y el exsecretario del Tesoro Larry Summer. Andrés fue desheredado y Summers reconoció sus culpas, el resto ni mu. Buenas razones las del mandatario estadounidense para iniciar alguna guerra, por si no bastaran las cuestiones económicas y geopolíticas.
Petro pide un Relator Especial para investigar la intervención de EE UU
El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció en su cuenta de la red X que solicitará a la ONU la creación de la figura de Relator Especial para atender los casos de intervención militar irregular de Estados Unidos en los mares del Caribe y el Pacífico. El propósito de tal medida sería una investigación sobre violaciones a los derechos humanos cometidas por las fuerzas estadounidenses en esa región, hechos que incluso desataron críticas en el Congreso estadounidense.
Para el mandatario colombiano, Estados Unidos viola el Derecho Internacional disparando misiles a pequeñas embarcaciones en el mar. «No es aceptable de ninguna manera que la lucha contra el narcotráfico incluya violaciones a derechos humanos como el asesinato sistemático por funcionarios públicos», advirtió el mandatario.
Petro recomendó la conformación de un comité internacional de juristas y recordó que Colombia logró aprobar en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que la lucha contra las drogas no involucre violaciones de derechos humanos.
En el marco de lo que la Casa Blanca denomina una nueva política antidrogas, Estados Unidos desplegó tropas en aguas del Caribe desde septiembre pasado y ya produjo más de 20 bombardeos a lanchas presuntamente cargadas con drogas, dejando más de 80 muertos.
La publicación del mandatario colombiano se dio como respuesta a la noticia de que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, consideró «inaceptables» los ataques de Estados Unidos, a los que calificó de «operaciones extrajudiciales».
Este anuncio de Petro también es posterior a la amenaza que le lanzó del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al afirmar que «será el siguiente» en su supuesta campaña contra el narcotráfico, que actualmente se centra en la Venezuela de Nicolás Maduro. En tal sentido, Petro siempre catalogó a esos operativos como un intento de derrocar a Maduro y apropiarse de las riquezas de Venezuela
Contradictorio como siempre, Trump hizo una distinción. «Colombia tiene al menos tres fábricas de cocaína. Es un país diferente. No estamos contentos con eso. Pero lo estamos deteniendo», afirma.
Petro, a su turno, aseguró que hay «indicios» de que ciudadanos colombianos viajaban en una de las embarcaciones atacadas en el Caribe y calificó las operaciones como «un acto criminal e ilegal», exigiendo a Washington la identificación de las víctimas y toda la información sobre los bombardeos.
Esta va a ser una semana clave para Venezuela, la región y también para el estreno de la Estrategia de Seguridad Nacional2025, que este viernes presentó la administración de Donald Trump. No es que ese documento diga algo que el propio presidente no haya repetido hasta el hartazgo desde que llegó por primera vez al Salón Oval, en 2016, solo que ahora formaliza esa línea de pensamiento imperial en un texto de 30 páginas que pretende diseñar un reparto del mundo en que Estados Unidos se reserva el patrimonio exclusivo del que llaman “hemisferio occidental”. Le pone el pomposo nombre de «Corolario Trump a la Doctrina Monroe».
¿Por qué será una semana clave? Porque el cerco está cada vez más ajustado en torno a las costas venezolanas. La Casa Blanca prácticamente decretó el cierre del espacio aéreo sobre la República Bolivariana y, además, el miércoles la opositora María Corina Machado recibirá el premio Nobel de la Paz de este año. A la ceremonia acudirán los presidentes de Panamá, Ecuador y Paraguay, pero quién sabe si no se dará una vueltita Javier Milei, como para limar asperezas luego del faltazo al sorteo del Mundial 2026 de la FIFA en Washington DC.
Quienes apuestan a un cambio de régimen en el país caribeño esperan que la ceremonia en Oslo despierte una revuelta cívico-militar que facilite el ingreso de tropas estadounidenses, sin una invasión plena. Por lo pronto, Machado viene ofreciendo -sin guardarse eufemismos- las riquezas venezolanas a empresas estadounidenses en caso de derrocar a Nicolás Maduro. Y tampoco oculta su deseo de que sean los marines los que terminen con más de un cuarto de siglo de gobiernos chavistas. Este sábado había convocado a manifestaciones en ciudades de 24 países, cosa de ir calentando motores para el 10-D.
En estos días desde el Palacio Miraflores confirmaron la charla telefónica con Trump, que según Maduro fue cordial. El mandatario bolivariano agradeció además gestiones de su par colombiano, Gustavo Petro, con opositores venezolanos en Cúcuta. También Lula da Silva intenta sostener que América Latina es una zona de paz y habló directamente con Trump de eso. Dentro de EE UU, por otro lado, no toda la dirigencia está alineada con el gobierno y hasta algunos como el senador republicano Rand Paul -libertario él, como su padre Ron Paul- se juntó con los demócratas Chuck Schumer, Tim Kaine y Adam Schiff para bloquear las ansias belicistas de la Casa Blanca, donde el secretario de Estado Marco Rubio se relame ante la posibilidad de cumplir el sueño de décadas de pasearse por Caracas como si fuera un virrey junto a ese grupete de exiliados de Miami que tanto colaboraron para encumbrarlo. Los legisladores apelan a la prerrogativa del Congreso para declarar una guerra, una enmienda constitucional de 1973, tras el fracaso en Vietnam.
Maduro no solo se quejó ante todos los organismos internacionales por la amenaza de una intervención armada. También por el despojo de la petrolera CITGO en Estados Unidos que autorizó un juez de Delaware, lo que sumado al oro depositado en el Banco de Inglaterra, implica una ruptura total de las reglas internacionales. Algo como lo que ocurre con los fondos rusos congelados en Europa que algunos belicistas de por allá quieren apropiarse para financiar la guerra en Ucrania.
Buen pie para hablar de la ESN 2025. En relación con Nuestra América, el Corolario Trump dice claramente: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región”. Y agrega: “Negaremos a competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio. Este «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y contundente del poder y las prioridades estadounidenses, en consonancia con los intereses de seguridad estadounidenses”. ¿Cómo lo hará? Sencillo. “La política estadounidense debe centrarse en reclutar líderes regionales que puedan ayudar a crear una estabilidad tolerable en la región, incluso más allá de las fronteras de esos socios”. Se puede ver el original acá.
Debe decirse que no hay mucho cambio con la visión que en el norte se tiene desde 1823 de lo que despectivamente llaman “patio trasero”. Tampoco es nueva la acusación sin pruebas de narcotráfico. Ya en 2005 el entonces presidente Hugo Chávez había expulsado a la DEA y en 2012 denunció maniobras para desestabilizar a su gobierno con imputaciones de ese calibre. “He recibido alertas, incluso de personas serias y ajenas a nosotros, sobre una operación a largo plazo diseñada por el Pentágono. Quieren vincular a Chávez con el narcotráfico. Te van a aplicar la Fórmula Noriega. ¿Por qué? Porque contra un narcopresidente, todo vale», dijo entonces, recordando la invasión a Panamá de diciembre de 1989.
Hacete amigo de Rusia
La ESN 2025 es también categórica con relación a Europa. Destaca que el continente viene perdiendo participación en el PBI mundial y arguye que: “(el) declive económico se ve eclipsado por la perspectiva real y más cruda de una desaparición de la civilización”. Luego da un paso más. “Si las tendencias actuales continúan, el continente será irreconocible en 20 años o menos (…) Queremos que Europa siga siendo europea, que recupere la confianza en sí misma como civilización”. A la manera de un psicólogo social, el documento sostiene que “Esta falta de confianza se evidencia especialmente en la relación de Europa con Rusia”. Y aquí viene lo interesante. “Como resultado de la guerra en Ucrania, las relaciones europeas con Rusia se han visto profundamente deterioradas, y muchos europeos consideran a Rusia una amenaza existencial. Gestionar las relaciones europeas con Rusia requerirá una importante implicación diplomática de Estados Unidos, tanto para restablecer las condiciones de estabilidad estratégica en todo el territorio euroasiático como para mitigar el riesgo de conflicto entre Rusia y los estados europeos”. En pocas palabras: Estados Unidos pretende ser garante de la paz en Eurasia mediante una alianza fuerte con Rusia, para lo cual necesita desentenderse de los problemas europeos. Buena estrategia, solo resta saber si Rusia rompería su amistad con China y con India para confiar en un aliado que ya la dejó pagando. Por más que la ESN haga sonar música para los oídos de Vladimir Putin y diga que busca “acabar con la percepción, y prevenir la realidad, de que la OTAN es una alianza en constante expansión”.
El 18 de abril de 2009, en la V Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago, Hugo Chávez le regaló a Barack Obama un ejemplar de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. El flamante inquilino de la Casa Blanca buscaba un acercamiento con la región y se presentaba como un nuevo rostro, más amigable, de Estados Unidos. El venezolano lo quería ilustrar sobre el drama de lo que desde Washington se quiere ver como un simple patio trasero. Por gestos como ese, a fin de ese año Obama recibió un Premio Nobel de la Paz. El domingo pasado, el colombiano Gustavo Petro respondió a las amenazas de Donald Trump con una invitación a que dejara de ser “grosero e ignorante de Colombia” y leyera Cien años de soledad, la magistral obra de Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura 1982. Pero todo indica que el empresario inmobiliario sigue a pie juntillas un verso de otro uruguayo, Alfredo Zitarrosa, y piensa que, si “un batallón es para batallar”, un Departamento de Guerra es para hacer una guerra. Y a eso se está lanzando en el Caribe con un resultado tan preocupante como incierto.
La ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro, al que la administración Trump acusó de liderar un cartel del narcotráfico, sigue lineamientos que ya había iniciado Obama en marzo de 2015 cuando declaró a Venezuela «una amenaza para la seguridad de Estados Unidos” y aplicó sanciones a sus líderes políticos. O sea, nada nuevo bajo el sol. Pero ahora se agregó a esta puja el mandatario colombiano: el viernes la Casa Blanca impuso sanciones contra Petro, su esposa, Verónica Alcocer, su hijo Nicolás y el ministro del Interior, Armando Benedetti. Los imputa de tener vínculos con el narcotráfico y los incorporó a la llamada Lista Clinton, un catálogo que elabora la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), una dependencia del Departamento del Tesoro, que está a cargo de Scott Bessent. El «virtual virrey de Argentina», como califican algunos analistas, dijo, sin aportar ninguna prueba, que «desde que Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado a su nivel más alto en décadas, inundando Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses».
La inscripción de Petro en la lista negra se produce a semanas de que en la Asamblea general de la ONU hubiera fustigado el genocidio en Gaza con el apoyo implícito de EE UU y dijo: “No hay raza superior. No hay pueblo elegido de Dios. No lo es ni Estados Unidos ni Israel. El pueblo elegido de Dios es toda la humanidad”. No sólo eso, junto con Roger Waters llamó a los soldados del ejército estadounidense a que “no apunten con sus fusiles contra la humanidad”. Lo que le valió el retiro de la visa si quisiera volver a cruzar las fronteras. Desde entonces el enfrentamiento no hizo sino escalar.
Así, a cada nueva lancha con presuntos narcotraficantes que las fuerzas de EE UU bombardearon cerca de las aguas territoriales venezolanas, el colombiano respondió que los asesinados eran pobres que a lo sumo transportaban minucias o humildes pescadores y destacó que, en algunos casos, se trató de colombianos y trinitenses, no de venezolanos como informan desde Washington. Además, puntualizó que los verdaderos narcotraficantes “viven en Nueva York, París, Madrid y Dubái. Muchos tienen ojos azules y cabello rubio, y no viven en los barcos donde caen los misiles. Viven junto a la casa de Trump en Miami”. En paralelo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, se encargó de ordenar la reapertura de la base de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, en la que se entrenan tropas destinadas a alguna posible incursión en Venezuela, y ordenó el traslado del portaaviones Gerald Ford (ver aparte), el mas grande de la flota, en una peligrosa provocación contra el gobierno de Maduro, el de Petro y, por si quedaran dudas, de Lula da Silva en Brasil.
La pregunta puede parecer trivial, pero ¿cuánto habrá influido en este encono que el Nobel de la Paz de 2025 fuera para la opositora María Corina Machado y no para Trump? Lo concreto es que parte del resentimiento con Petro se relaciona con que el mandatario desnuda la falacia de los argumentos de Trump.
Este mismo viernes, Petro convocó a una Marcha por la Paz, la Democracia y la Soberanía Nacional que a la vez sirva para establecer un poder constituyente hacia una reforma de la Carta Magna. “Creí que nos podíamos ayudar francamente (con Trump), sin trampas, pero hasta yo mismo tuve que darme cuenta de que la excusa de la lucha contra las drogas es en realidad un programa de control colonial sobre los países de América Latina», dijo a la multitud. «El señor Trump ataca al líder colombiano que más se ha opuesto al narcotráfico, sediento de poder político y de sangre en Colombia”, agregó.
Para Petro, la Casa Blanca se alía con las verdaderas mafias del narcotráfico, entre las que incluye a la oposición de derecha, y en su cuenta de X reveló ayer que “Verónica Alcocer está separada de mí hace años, la perjudican gratuitamente. Ya la oligarquía colombiana había dado orden de procesarla y a mi hijo de abrirle varios procesos. Es su estrategia electoral”.
Vale recordar que Bill Clinton y el entonces presidente Andrés Pastrana firmaron en 1999 el llamado Plan Colombia, un acuerdo que entre otros ítems, se vendió como una estrategia para luchar contra el narcotráfico y poner fin al conflicto armado, con miles de millones de dólares en «ayuda militar». El plan incluyó la instalación de siete bases militares. El 16 de septiembre pasado, EE UU retiró la certificación de Colombia como aliado en la lucha contra las drogas y un día después Petro anunció que dejaría de comprarle armas. «
Los otros desafíos de Donald
Como para demostrar que el principal obstáculo para que se cumpla un alto el fuego que Donald Trump como el que había logrado el 13 de octubre es Israel y no la residencia islámica, esta semana, mientras el vicepresidente JD Vance pisaba suelo israelí, la Knesset aprobó en primera lectura la anexión de Cisjordania. La postura de Vance fue contundente: «Fue algo estúpido. Es algo puramente simbólico, un truco, y personalmente algo insultante». Ya en julio pasado, el parlamento había aprobado una moción -como esta, no vinculante- para declarar que “Judea y Samaria (como se denomina a esa región en la Biblia y pretende la derecha israelí) son una parte inseparable de la patria histórica del pueblo judío”. Ahora, puntualiza que Israel puede aplicar sus leyes y su soberanía sobre los asentamientos que desde 1967 viene construyendo de manera ilegal en Cisjordania «para establecer el estatus de estas áreas como parte inseparable» del estado israelí.
Este cruce que bien puede ser interpretado como un desafío a la Casa Blanca de los partidos que acompañan a Benjamin Netanyahu en el gabinete, es apenas una de las guerras en las que Trump pretende que lo vean como un pacificador. En la otra, Ucrania, tampoco las tiene todas consigo y en este caso los europeos parecen ser los que intentan impedir un encuentro con Vladimir Putin en Budapest, como se había hablado luego de la última charla telefónica entre ambos mandatarios del 16 de octubre.
Europa, mientras tanto, parece definitivamente haber perdido el rumbo y al tiempo que la UE emitió el paquete número 19 de sanciones contra Rusia entre las que incluyó a empresas chinas que comercian con el país euroasiático, el ministro de Relaciones Exteriores alemán intentó mantener reuniones en Beijing. Según informó la agencia germana dpa, Johann Wadephul decidió suspender el viaje porque no había conseguido que ningún funcionario de relevancia lo recibiera. Algo le quisieron decir.
Una característica de Donald Trump y en general de los ultraderechistas que pululan por estos días es su poco apego a la verdad y, por extensión, a las palabras. Y así como un día dicen una cosa, se pueden desdecir sin la menor vergüenza, una definición que no figura en ninguno de sus diccionarios. Habrá que reconocérsele al actual presidente de Estados Unidos, sin embargo, que en junio de 2023 sí había sido sincero al explicar por qué acusaba a Joe Biden de ser blando en el Caribe. “Cuando me fui (enero de 2021), Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos hubiéramos apoderado de ella, nos hubiéramos quedado con todo ese petróleo”, dijo en una conferencia de prensa en Carolina del Norte.
Ahora, en cambio, de la mano de su secretario de Estado, Marco Rubio, apela a la retórica tradicional de EE UU y no solo condena a la cúpula del gobierno bolivariano -sin pruebas- de liderar un cartel de la droga, sino que inició una ofensiva contra barquitos a los que imputa servir para el tráfico de narcóticos a Estados Unidos. Por si fuera poco, declaró haber autorizado a que la CIA realice operaciones encubiertas contra las autoridades venezolanas. Como si hubieran hecho algo diferente en América latina a lo largo de toda su existencia.
La última: haciéndose eco de un artículo del The New York Times donde se afirma que los más altos funcionarios de Venezuela acercaron la propuesta de alejar a Nicolás Maduro del poder y establecer nuevos acuerdos comerciales entre Caracas y Washington, Trump se pavoneó de que “Maduro ha ofrecido todo porque no quiere joder a EE UU”. Mientras tanto, ya sumarían 27 las víctimas de los ataques de la principal armada del planeta contra lanchones indefensos en el Mar Caribe.
Para tener una idea del escenario en que esto se desarrolla, digamos que el presidente colombiano, Gustavo Petro, se convirtió en uno de los más lúcidos en plantear el rechazo a una posible intervención militar como la que viene amenazando el empresario inmobiliario. “EE UU no combate al narcotráfico en el Caribe. Trata de robarse el petróleo de Venezuela a costa de la vida de inocentes, como los pescadores de Trinidad y Tobago o incluso colombianos asesinados por los gringos”, declaró. Petro sostiene, con una dosis de realismo impecable, que los argumentos contra Maduro son tan falaces como los que se usaron contra los jefes de estado de Irak y Libia, donde dejaron países arrasados para extraer el petróleo sin trabas. Lula da Silva también se opone a cualquier tipo de operación contra Caracas. «Ningún presidente de otro país puede opinar cómo va a ser Venezuela o Cuba», dijo el líder brasileño en un acto del Partido de los Trabajadores. Algo similar expresó la mexicana Claudia Scheinbaum.
La recién designada Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, también mostró claramente sus cartas estos días. En un video con Donald Trump Junior, el primogénito presidencial, la flamante Nobel promete: “vamos a darle una patada el gobierno y privatizar todo. Olvídense de Arabia Saudita, tenemos más petróleo, gas, minerales, tierras, tecnología, a horas de EE UU”. Esto tal vez haga olvidar a Trump padre el disgusto que tiene por haberle birlado el galardón que tanto apreciaba. Otra de la opositora: felicitó al primer ministro israelí, Benjamin Netanytahu, por «sus decisivas acciones en el transcurso de la guerra» en la Franja de Gaza. La información surge del gobierno de Israel y es la respuesta al mensaje de felicitación de que el primer ministro le enviara cuando se anunció el premio. El tema Venezuela es tan intrincado que el Partido Popular de España, que desde siempre usa el nombre del país a modo de latiguillo-sinónimo de lo peor, busca congraciarse de la designación, olvidando que Machado suele hablar en videoconferencia y reconocerse en Vox, el partido ultraderechista.
Pero la operación militar contra Venezuela tampoco parece caer del todo bien en el Pentágono. Así, el Jefe del Comando Sur, el almirante Alvin Holsey, anunció su renuncia tras poco menos de un año en el cargo. También según el New York Times, el hombre decidió acogerse al retiro en desacuerdo con el cariz que están tomando las cosas en el Caribe y en rechazo a las directivas que el secretario de Guerra, Pete Hegseth, les disparó el 1 de octubre a todos los altos mandos. Ni lerdo ni perezoso, Petro le ofreció trabajo. «Me gustaría que me asesorara en temas contemporáneos que llenan, de nuevo, de esclavitud el Caribe. Mafias, como piratas, se apoderan de sus islas, controlan pueblos, asesinan. Quiero liberar el Caribe de las mafias y creo que la asesoría del almirante, sería bienvenida», dijo. «
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