El conflicto en Gaza puede derivar en una guerra regional en gran escala a partir del asesinato el lunes pasado del general de Brigada iraní Razi Musavi, alto mando de la unidad de elite de la Guardia Revolucionaria, que estaba como asesor militar en Siria y cayó durante un ataque de fuerzas israelíes. Al mismo tiempo, Benny Gantz, exministro de Defensa israelí y actualmente en el gabinete de emergencia de Benjamin Natanyahu, amenazó a Líbano para que tome medidas contra Hezbollah. «El tiempo para una solución diplomática se está agotando, si el mundo y el gobierno libanés no actúan para impedir los disparos contra los residentes del norte de Israel y alejar a Hezbolá de la frontera, lo hará el Ejército israelí», dijo Gantz. Por otro lado, este viernes, milicias proiraníes atacaron dos bases militares estadounidenses en la provincia de Hasaka, al noreste de Siria, dice Europa Press.
Mientras tanto, la posición de Israel en torno al asedio a Gaza se va tornando cada día más controvertida. Así, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA) denunció que la ayuda humanitaria a la población de la Franja. «Soldados israelíes dispararon contra un convoy de ayuda cuando regresaba del norte de Gaza, utilizando una ruta designada por el Ejército israelí», escribió en su cuenta de la red X el director de la agencia, Thomas White.
Pero hubo chispazos entre el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y el primer ministro israelí. «¿En qué se diferencia Netanyahu de Hitler? (…) ¿Hay algo de lo que Netanyahu hace que sea menor que lo que hizo Hitler? No», respondió el mandatario turco. «Erdogan, que está llevando a cabo un genocidio contra los kurdos y mantiene encarcelado a un número récord mundial de periodistas opuestos a su Gobierno, es el último en predicarnos sobre moral», respondió Netanyahu.
En esa misma línea, Sudáfrica acusó a Israel en la Corte Internacional de Justicia de La Haya de cometer “actos de genocidio contra el pueblo palestino de Gaza”. En su demanda, el gobierno sudafricano dice que los «actos y omisiones de Israel son de carácter genocida, ya que van acompañados de la intención específica requerida de destruir a los palestinos de Gaza como parte del grupo nacional, racial y étnico más amplio de los palestinos». La respuesta del ministerio de Relaciones Exteriores israelí a través de un tuit del vocero, Lios Haiat, fue escueta: «Israel rechaza con disgusto la difamación de Sudáfrica y su recurso ante la Corte Internacional de Justicia».
En marzo pasado la CIJ acusó a Vladimir Putin de crímenes de guerra por la deportación de niños de Ucrania a Rusia y ordenó su arresto. La medida no se cumplió entre otras razones porque Rusia no forma parte de los países que respetan la jurisdicción de la ICIJ y porque además el presidente ruso no viajó a países donde si se cumplen las órdenes de La Haya. Por lo demás, China, Turquía, Rusia, Estados Unidos, no aceptan la injerencia de la ICIJ. Tampoco Israel, por cierto.
La situación en el territorio se volvió difusa. A esta altura las tropas israelíes parecen no haber podido cumplir con el objetivo de “limpiar” el territorio de milicianos de Hamás, los responsables del ataque del 7 de octubre pasado, y hasta en algunos ámbitos se especula de que la resistencia es mayor de la esperada. Las víctimas de la llamada “Operación Tormenta de Al Aqsa en territorio israelí son 1140, según los datos proporcionados por el gobierno. Ese día fueron tomados 250 rehenes, de los cuales la mitad permanecen retenidos en algún lugar de la Franja de Gaza. Las fuerzas israelíes, a su vez, provocaron cerca de 22000 muertos, en su mayoría mujeres y niños. El 85% d los 2,4 millones de habitantes de ese enclave, tuvieron que desplazarse ante la ofensiva de Israel.
Con apoyo de Egipto y Estados Unidos, el mes pasado se abrió una ventana para negociar rehenes por presos palestinos en cárceles israelíes, a partir de una propuesta de Qatar. Así regresaron a sus hogares 80 israelíes a cambio de 240 prisioneros. Pero la tregua duró poco y no hubo forma de que en la ONU se le diera cauce a una iniciativa de alto el fuego. Le traba siempre vino de parte del veto de Estados Unidos y la abstención británica.
Esta semana, una delegación de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina llegó a El Cairo para tratar un plan egipcio que consta de tres etapas. Un cese de hostilidades prorrogable, nuevos intercambios de rehenes por presos y un alto el fuego permanente. El jefe de los servicios de inteligencia egipcio, Diaa Rashwan, señalo que aún no había recibido respuesta en la propuesta de “detener la agresión contra la Franja de Gaza y para restaurar la paz y la seguridad en la región”, consignan agencias internacionales.
El secretario de Defensa, Lloyd Austin, anunció, en el marco de una gira por Medio Oriente, la creación de una nueva coalición bélica liderada por Estados Unidos, esta vez para combatir a las fuerzas yemenitas que controlan el paso por el estrecho de Bab el-Mandeb y el acceso por el sur al mar Rojo, un punto neurálgico para el transporte naval hacia el canal de Suez y el Mediterráneo. La alianza, bautizada Guardián de la Prosperidad, está formada sobre la base del Grupo de Trabajo 153 de las Fuerzas Marítimas Combinadas que se puso en marcha en abril de 2002 para garantizar la circulación desde la región del golfo de Aden. «Los países que buscan defender el principio fundamental de la libertad de navegación deben unirse para abordar el desafío planteado por este actor no estatal», dijo Austin desde Dubai, en referencia a los hutíes, el grupo armado que controla gran parte del territorio yemenita y del aparato estatal y militar en ese extremo de la península arábiga y que a partir de la respuesta israelí a la operación Tormenta de Al Aqsa realizada por Hamas el 7 de octubre pasado, atacan el tráfico con destino a Israel.
Austin, un general de cuatro estrellas que tras su retiro formaba parte del directorio de empresas fabricantes de armamento como Raytheon, pasó el lunes por Tel Aviv para corroborar en una conferencia de prensa junto a su par israelí Yoav Gallant la voluntad de la administración de Joe Biden de seguir apoyando a Israel para la liberación de todos los rehenes que aún están en manos de Hamas. «Continuaremos proporcionando a Israel el equipo que necesita para defender a su país, incluidas municiones críticas, vehículos tácticos y sistemas de defensa aérea», dijo el titular del Pentágono tras una reunión con el primer ministro Benjamin Netanyahu. Ya que estaba, pidió a Irán, uno de los principales apoyos externos a los hutíes, que no se involucre en los ataques contra buques comerciales para no escalar las tensiones.
La situación en Gaza es cada vez más desesperante para los pobladores, que ven su territorio arrasado por las fuerzas de Israel y denuncian la muerte de alrededor de 20.000 personas, casi la mitad de ellos niños, en lo que incluso en ámbitos judíos se considera un verdadero genocidio. Estados Unidos viene bloqueando decisiones en el Consejo de Seguridad de la ONU para un inmediato alto el fuego y el ingreso de ayuda humanitaria. Este sábado, una nueva resolución aprobada por 13 votos insta a permitir el suministro de ayuda «a gran escala y sin obstáculos» a la Franja de Gaza para evitar una hambruna generalizada. Hace dos semanas, Washington se había opuesto a un cese de hostilidades y el rechazo contó con la abstención del Reino Unido, otro integrante de ese selecto club con derecho a veto. Ahora, la propuesta no tuvo rechazos, pero se abstuvieron EE UU y Rusia, lo que es casi lo mismo. De hecho, Israel –que no está en esta ocasión en el Consejo de Seguridad– anunció que continuarán sus ataques por tierra y por aire en la Franja «hasta que Hamas sea eliminado y sean liberados los 129 rehenes».
Pero a Israel y a las empresas petroleras los ataques en Bab el-Mandeb les generan pérdidas directas e indirectas. Por un lado, por las consecuencias para los buques que puedan ser bombardeados. Por el otro, por el rodeo que deben hacer a través del sur de África para evitar esa amenaza. El 40% del comercio mundial atraviesa el mar Rojo y según estimaciones no oficiales ya se registraron quebrantos por 80.000 millones de dólares a raíz del desvío obligado de más de 120 portacontenedores. En esta semana se reportaron ataques contra los buques M/V Swan Atlantic y el MSC Clara por su negativa a responder a las comunicaciones de los milicianos y la petrolera británica BP y la transportista taiwanesa Evergreen anunciaron que no cruzarán para no sufrir pérdidas hasta que la situación se calme.
La coalición que intenta armar EE UU sería de 20 países, pero algunos que se informaron en principio no terminaron de confirmar su presencia. Ya habían dado el sí el Reino Unido, Francia, Bahréin, Canadá, Italia, Países Bajos, Noruega, y las islas Seychelles. España, que primero apareció como firmante, todavía estaba en fase «analizando». Es que existe el peligro de que los ataques se extiendan a buques no relacionados con Israel en represalia y los hornos no están para bollos.
Los hutíes, una de las comunidades yemenitas nucleadas alrededor de Ansarollah (Seguidores de Alá), tienen el control de la mayor parte del país desde que tomaron la capital, Sanaa, durante una larga y cruenta guerra civil que se inició en el año 2014. Hasta abril pasado, luchaban contra las fuerzas que apoyaba Arabia Saudita y sí, cuentan con respaldo iraní. Pero desde que bajo auspicio de China la monarquía saudita se reconcilió con la República Islámica de Irán, tienen el manejo de casi la totalidad del país. No sólo eso, adquirieron mucha experiencia en combate moderno y por esa razón tienen a mal traer a las naves de vigilancia de las Fuerzas Marítimas Combinadas, la coalición con base en Bahrein surgida para contrarrestar los ataques piratas desde Somalia.
Con el simple pero efectivo recurso de drones que ellos mismos están produciendo dentro de su territorio, a un costo irrisorio en comparación con el armamento occidental, confían en sus fuerzas y dicen: «Si los estadounidenses se plantean ir más allá, implicarse más y cometer locuras apuntando contra nuestro país apuntaremos contra ellos».
Geopolítica y BRICS
Cuando se anunció la ampliación de los BRICS, en agosto pasado, lo que quedó muy evidente fue que entre los nuevos invitados había algunos que geopolíticamente son centrales para el control del comercio internacional de petróleo y también de los suministros que la economía mundial necesita con desesperación. El mapa muestra que Irán, Arabia Saudita, Etiopía, Egipto y Emiratos Árabes Unidos no solo están parados arriba de petróleo sino que están ubicados en nudos estratégicos, tanto sea para el tráfico como para el bloqueo del flujo sanguíneo que mueve al mundo. Irán y EAU tienen la llave del estrecho de Ormuz, Egipto el canal de Suez pero también una costa en el Mar Rojo y algo más abajo está Etiopía. Del otro lado de ese curso de agua está el reino saudita. Yemen se les quedó afuera porque la situación desde el punto de vista institucional es difusa. En Aden reside el Consejo de Liderezgo Presidencial de Yemen, una entidad que tiene el reconocimiento internacional pero en la práctica ni siquiera los que deberían ser sus representantes están en el país. Rashad al Alimi, un exasesor del que fuera presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, quien renunció el año pasado para facilitar una salida negociada, suele residir también en Riad. Este sábado la ONU anunció la reanudación una mesa de diálogo para encauzar la situación en Yemen mediante una hoja de ruta entre todos los actores. Incluido el jefe del movimiento hutí, Mohamed Abdul Salam.
“Si uno lee a los políticos israelíes estamos viviendo muy explícitamente una masacre que tiene como objetivo destrozar Gaza y limpiarla étnicamente”. El que habla es Ariel Feldman, profesor de cine y de filosofía, realizador audiovisual y fotógrafo. Su voz comenzó a circular fuerte luego de una columna muy crítica en la revista Jacobin,Gaza: Sobre sionismo, judaísmo, racismo y barbarie, donde desde el título desafía la caracterización que tantos medios y gobiernos occidentales hacen del conflicto en Medio Oriente. Pero en su caso hay un ingrediente que le da más valor a su palabra: nació en un kibutz hace 44 años y cuando su familia volvió a la Argentina recién aprendió a hablar español, lo que se nota en la manera en que arrastra las erres a pesar de que ya pasaron más de tres décadas. Aquí un resumen de la charla con Tiempo en un barcito de Villa Crespo.
“Israel es negacionista -dice de entrada, y explica- hablamos de negacionismo cuando alguien niega el Holocausto, los 30 mil desaparecidos. Israel niega algo que hasta los historiadores israelíes vienen comprobando desde los ‘80 y es que se formó con una política consciente llevada adelante por las fuerzas que terminan conformando el ejercito israelí, las fuerzas sionistas, de limpieza étnica del territorio para tener una mayoría étnica judía en un territorio donde no la había”.
–No eran mucho más del 10%.
-Después crece un poco al 30%, pero nunca llegan a ser mayoría en el territorio. Y no poseían legalmente ni el 6% de las tierras. En 1948 hay un proceso muy similar al que estamos viendo, por eso es llamativo que (Benjamin) Natanyahu lo llame una segunda independencia. A confesión de parte…
-Los palestinos la llaman la Nakba II.
-Es una metodología muy parecida, hubo masacres de pueblos palestinos, la más conocida es la de Deir Yassin. Tenían como objetivo aterrorizar, para que los palestinos salieran rajando. Hubo un desplazamiento de unas 750 mil personas y después no se les permitió volver. Los gazatíes tienen esa memoria muy reciente: hay dos generaciones en el medio y algunos todavía están vivos. Resisten el desplazamiento con razón, porque saben que el objetivo declarado es la limpieza del territorio. La semana pasada WikiLeaks liberó un documento del ejército israelí donde confirman que el objetivo es generar una especie de Gaza Bis en el desierto del Sinaí, del otro lado de la frontera con Egipto, y dejar libre a Gaza.
–¿Cuál sería la diferencia entre sionismo y judaísmo?
-Hay muchas discusiones sobre qué es judaísmo, si es una religión, una cultura, una comunidad, si son tradiciones. Hay un conjunto de personas que nos identificamos en el judaísmo. El judaísmo es deudor de su religión pero la mayoría creo que somos ateos.
-Como Dios manda…
-Como Dios manda, y nos seguimos pensando judíos a pesar de eso, porque compartimos una historia, una tradición y valores que vienen de la religión, como la idea de Tikún-Olam, un aspecto central en la religión judaica que significa “reparación del mundo” y sería en una traducción del hebreo, “justicia social”. Creo que la tradición judaica, atea, rebelde, revolucionaria, está asociada a aprendizajes como la responsabilidad de mejorar el mundo y con una tradición de persecución que implica que los judíos estuvimos durante dos mil años en las minorías oprimidas y el cuerpo de la resistencia constituye la identidad. El sionismo es un movimiento político que nace a fines del siglo XIX en un contexto muy particular. Los judíos eran masacrados en pogroms, una problemática que tuvo como respuesta una corriente nacionalista que fue minoritaria hasta el Holocausto, cuando se volvió una necesidad imperiosa y tuvo el aval de fuerzas occidentales. Como todo movimiento político, hay tendencias internas, por eso hago una distinción entre sionismo e israelísmo: hay un sionismo verdaderamente existente que triunfa políticamente y realiza el estado de Israel. Pero hubo un sionismo que quería hacer un estado plurinacional o binacional en Palestina. Que no creía que debía haber una mayoría étnica sino que teníamos que estar en un lugar donde no nos masacraran. Cosa que no pasaba en los países árabes. No había antisemitismo antes de la creación del estado de Israel. Los sefaradíes vivieron en territorio marroquí o sirio sin ningún problema cientos de años.
Foto: Mariano Martino
-También convivieron en España otros cientos de años.
-Aquellos que critican el sionismo no están equivocados. Porque el sionismo verdaderamente existente es el exclusivista que se impuso en Israel. Hay muchos judíos que se sienten tocados porque hay mucha gente que viajó, que quiso hacer la nación bajo ideas humanistas, y muchos retornaron, como es el caso de mis padres, que vieron que eso no era así, y otros que fueron entrando en la sociedad israelí y fueron cambiando sus concepciones humanistas y políticas.
-¿Qué significaría hacer la nación judía?
-Los judíos sionistas se resisten a hablar de colonialismo para denominar la creación del estado de Israel. El colonialismo sionista es muy particular porque no tiene una metrópolis. Es más parecido a la conquista del oeste norteamericano. Hay intereses geopolíticos, lo que sin duda sucedió es que para Occidente tras el nazismo había cierta compasión y los judíos eran europeos. La idea de una nación europea en esa parte del mundo no les disgustaba. Eso llevó a la declaración Balfour, en la que el gobierno británico les promete la creación de un estado a los sionistas. No fue un colonialismo clásico porque los sionistas también se enfrentaron a la colonia británica y en ese contexto recibían armas de Checoslovaquia y no de los países anglosajones, como después. Es una historia compleja, lo que no es complejo es que en Palestina había un pueblo, que no tenía nada que ver con lo que estaba pasando en Europa, y que fue desplazado de su territorio y ahí se generó un estado.
-¿Hay una etnia judía? ¿Son lo mismo sefaradíes, askenazim y mizrajis?
-El concepto de etnia es complicado, es una unidad cultural. Yo te digo como lo describen bajo esta idea. Tener un abuelo o abuela judía te otorga el derecho al retorno del estado de Israel, la tipificación es sanguínea.
-Sucede que uno ve en las redes represiones a judíos de la Torah por su apoyo a los palestinos y rechazan el estado judío.
-Estas hablando de una tradición jasídica muy pequeña que existe en Nueva York, en Jerusalén, que se llama la Neturei Karta, que plantean algo muy simpático: que según las sagradas escrituras el reino de Israel iba a volver a levantarse cuando viniera el Mesías. Como no reconocen a Jesús como Mesías ni a Milei (risas) es una abominación que exista el estado de Israel y entienden que Israel cometió una herejía frente a Dios. Pero los religiosos israelíes son de extrema derecha, colonialistas. El rabinato no tiene posiciones humanistas. El sionismo es un movimiento originalmente laico. Su fundador, Theodor Hertzl, por ejemplo, era un judío que ni siquiera había circuncidado a sus hijos. Jerusalén se transforma en un tema bastante entrada la creación del estado de Israel. La utilización del capital religioso se fue ahondando con la derechización de la sociedad Israel. No había apelaciones bíblicas significativas en los primeros años. Tenia que ver más el sionismo como un movimiento de liberación nacional, por eso muchos judíos de izquierda mamaron un relato falaz de la guerra de la independencia como de un David contra un Goliat, que serían los países árabes. Bueno, no fue así. Como dijo hace unos días el jefe de la Mossad, la existencia de Israel no está en peligro.
-¿Quiénes creen que está en peligro?
-A los judíos que están alrededor del mundo los han convencido de que bajo el lema de Hamas nuestra existencia esta en peligro. A mi me escriben “cuando te vayan a buscar vas a pedir ayuda al estado de Israel”.
-Es difícil pararse en tu posición en Argentina como en Israel.
-Acabo de leer una noticia que una universitaria israelí la despidieron por escribir en WhatsApp lo que estaba pasando en Gaza. La situación es de un nivel de censura y persecución muy fuerte. No lo sufro yo nada más, sino todos los que hablan en contra de las políticas del estado de Israel contra Palestina.
-¿Como se manifestaron esas críticas? Decías que hubo mensajes violentos.
-Mensajes violentos, ciberacoso. En los muros, insultos; en privado peor: “morite hijo de puta”; “si haces esto te vamos a ir a buscar”.
-¿Eso no te genera contradicciones?
-Es la contradicción que tienen muchos judíos, porque también recibí muchos mensajes de judíos diciendo “mil gracias porque la estaba pasando como el orto. Ahora siento que puedo ser judío y criticar al estado de Israel”. La confusión entre judaísmo y sionismo es una política comunicacional del estado de Israel desde su constitución. En los foros internacionales, se utiliza la historia de la persecución de los judíos y el Holocausto para victimizarlo, cuando está ejerciendo el papel de victimario. Hay un concepto en las entidades judías que se llama Hasbará, que es como instruir, educar, una formación a jóvenes de la comunidad en la diáspora para contrarrestar los discursos críticos del estado de Israel. Una política sistemática organizativa con viajes, adoctrinamiento, no son invitaciones a pensar, son respuestas automáticas que no se discuten, falaces, sin investigación sobre el conflicto. Hay muchos judíos y judías que se ven sensibilizados frente a lo que esta pasando y sin embargo sienten una traición si llegan a cuestionarlo. Yo lloro a los muertos del 7 de octubre, tengo familiares amigos muy queridos en Israel que la están pasando muy mal y hay que condenarlo, no hay ninguna defensa sobre eso. Pero eso no hubiera sucedido si Israel no estuviera ocupando los territorios. Por horrible que sea, la violencia del atentado de Hamas es sintoma de una violencia originaria. No se dimensiona lo que es la vida cotidiana de los palestinos bajo la ocupación.
-Está oculta en los medios.
-Si te presentas como descendiente de víctimas del Holocausto que está siendo víctima de los nazis palestinos que nos quieren borrar de la tierra, todo vale. “Tu vida no vale nada porque sos nazi y merecés morir”, o “son animales humanos” y nosotros “víctimas en peligro de extinción”. El tráfico de la identidad judía y la identidad israelí habilita escenarios muy problemáticos: el principal es la nazificación de los palestinos. El segundo es la cancelación y la censura de todas las posiciones críticas del estado de Israel, el tercero es que esta confusión intencionada que anima Israel entre judaísmo y sionismo genera un antisemitismo confuso, un sentimiento de rechazo contra el judaísmo, que nada tiene que ver con esto, por lo que hace Israel.
-Netanyahu ganó las últimas elecciones. ¿Tiene que ver con el crecimiento de las ultraderechas, o es algo estrictamente de Israel?.
-Un aspecto que es estrictamente de Israel es la colonización. Ser una fuerza colonial te exige creerte superior a aquel que colonizas. “Ellos no se pueden gobernar y organizarse”. O podés usar sus recursos. Son los españoles diciendo que los indios no tenían alma; los ingleses esclavizando a los negros. Esa operación es la que viene haciendo Israel desde 1967 de forma evidente, aunque ya estaba contenida en el exclusivismo y limpieza étnica consiguiente desde antes de su fundación. Desde el 67, las alturas del Golán, Gaza y, Cisjordania están bajo dominio militar israelí pero hay una abrumadora mayoría de población palestina. Y eso sólo pudre el alma del colonizador, como advertía el filósofo Yeshayahu Leibowitz.
-Es que hay una tradición humanista judía que es deslumbrante.
-Es enorme y tiene que ver con tener que pensar afuera del tupper. La judía es una nación que se mantuvo aglutinada alrededor de un libro de filosofía, de teología, de reflexiones: ejerció una identidad cultural, tanto en la resistencia como el amor por la reflexión que generó la cultura que amamos. La que dio el psicoanálisis, Marx, Trotski, Rosa Luxemburgo, Woody Allen, esa cosa más del tipo neurótico pensando lo mal que está el mundo… El israelí es un tipo pragmático, afirmativo, que reniega de la neurosis, son conductistas, son una expresión de la cultura occidental, instrumental y cristiana, no judía. Esa transformación tiene que ver que si bien el estado de Israel utiliza el acervo del Holocausto para escudo de protector frente a las criticas de los foros internacionales, reniega del pasado diaspórico, porque es el pasado en que éramos esclavos.
-¿El israelí ve al idish como vergonzoso?
-Nadie habla idish, lamentablemente. No hubo intención de recuperarlo, todo lo contrario. Es dejar atrás el periodo en que éramos débiles y permitimos que nos masacraran y ahora hay una cultura afirmativa, en la cual somos fuertes y nos podemos defender. Cuando yo apelaba al humanismo de mi abuelo, muy humanista, él me decía: sí, entiendo, pero permanecimos 2000 años con la cabeza gacha, ahora que tenemos las armas no las vamos a bajar.
-Hay quienes ven al el evangelismo de Trump, de Bolsonaro, incluso de Milei, como un sionismo cristiano.
-Tiene que ver con las tradiciones evangelistas: la creación del Estado de Israel anticipa la llegada del Mesías. Es la comunión del racismo. Los partidos de extrema derecha europeos y sudamericanos apoyan a Israel. Son antisemitas pero apoyan al estado de Israel. Hay antisemitismo, sí, pero lo que impera es hoy es la islamofobia. Lo que hace el Estado de Israel es confundir sionismo y judaísmo y decir que la masacre que se está llevando adelante en Gaza, un genocidio, es en nombre del judaísmo y eso va a generar antisemitismo. Hay que explicar por qué se produce, si no, es darle aspirinetas al antisemitismo. Por eso Hamas dice “vamos a erradicar a todos los judíos”. Para ellos judíos e israelíes es lo mismo. Sería mucho más progresivo que dijera: “Tenemos que luchar contra los israelíes y no contra los judíos”. Yo no les reclamo a ellos. Le reclamo a quien puedo reclamar.
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-Vos naciste en el kibutz Nir David.
-Sí, es hermoso. Pase mi infancia. Cuando volvió la democracia y mis padres consiguieron trabajos volvimos. Estuvieron 10 años. Fueron exiliados. Mi mamá es médica y militaba en la JP. Ellos habían tenido militancia sionista en la adolescencia. Creían que el pueblo judío podía contribuir a una revolución mundial, haciendo primero una nacional. Los kibutzim tenían una práctica muy socialista. No quita que muchos fueron construidos sobre territorio donde había aldeas palestinas.
– ¿Se vuelven por la democracia argentina o porque empezaban a sentir que no estaban en el paraíso?
-Tenían esperanzas de que hubiera una paz entre israelíes y palestinos. Y nos fuimos porque no querían que participáramos en el ejército. Mi papá evitó participar hasta a guerra del 82, que no pudo hacerlo. Hoy agradecen estar acá. Yo me tuve que adaptar acá. Hablaba hebreo, no sabía español, tenía 7, mis hermanos 10 y 3. Fue duro. Era un campesino: pasé del campo a Corrientes y Junín. Durante muchos años quise volver. Y, en la adolescencia, cuando ya era políticamente activo acá, humanista, le cuento al hijo de unos amigos de mis padres que había terminado el ejercito que quería ir pero no hacer el ejercito y me dice que si no hacía el ejercito nunca iba a formar parte del estado de Israel. No es la colimba. Es integrarte a la sociedad, los valores, la estructura, es el pasaje: hasta los 18 vivís con tus padres, hacés el ejército tres años y luego no volvés… El rito de adultez, la mayoría conocen a sus parejas, a sus amigos, luego vuelven como reservistas. El ejército es una de las grandes empresas, no solo de armamentos: construyen rutas y puentes. Es una sociedad imbricada, una sociedad en armas, con una educación hacia la violencia que tiene de enemigo a los palestinos. Es muy complejo ser parte de la sociedad israelí si no sos parte del Estado. Fui varias veces y lo que ves es un proceso creciente de racismo. No es ahora que han nombrado a los palestinos como animales humanos. Los escucho hace 20 años.
-Pintás un panorama en el cual es imposible la reconciliación y la creación del estado palestino.
-Creo en los procesos humanos. Así como se generan odios podés generar otra cosa. Con muchas razones para odiar, ya habiendo sido la Nakba, con casi 20 años de ocupación, en 1993, los palestinos reconocen al estado de Israel y están dispuestos a tener una paz. El Estado de Israel ha demostrado no tener ninguna intención en ningún momento, ni siquiera entonces, de hacer una paz justa con los palestinos. Después preguntan por qué surge una agrupación como Hamas: porque a la Autoridad Nacional Palestina, que hizo todo lo posible por llegar a una paz política y negociada, la hiciste quedar como pelotuda, sistemáticamente. Construiste colonias y colonias.
-¿Tiene fuerza el pensamiento de izquierda en la sociedad israelí?
-Hay que hacer algunas distinciones y hablar de las fuerzas realmente resistentes a la ocupación en Israel. Los refuseniks, jóvenes que se niegan a ser parte del ejército de ocupación, van en cana, no pueden acceder a trabajos en el Estado, pasan a ser ciudadanos de segunda. Hay organizaciones de DD HH, como B’tselem, Breaking the Silence (Shovrim Shtika), soldados que estuvieron asignados en los territorios ocupados que cuentan las atrocidades que hace el ejército. Después hay un sector de izquierda israelí, crítico de las políticas más sanguinarias, pero que en este momento, con una posición mayoritaria de ir “a por todo” con respecto a Hamas y los gazatíes. Hoy día, Israel está cometiendo una masacre pero la población israelí se siente en guerra. Es un momento donde la derechización y el racismo en la sociedad israelí se extrema. Por eso es doblemente loable que muchos de los familiares de los secuestrados hayan salido a llamar al cese al fuego. Hay un núcleo humanista muy valorable pero minoritario, que la pasa mal. Yo digo: “soy judío, soy israelí” para evitar la falacia ad hominen de que digan “nazi, antisemita” y que por lo tanto cancelen las reflexiones que traigo. Igual “soy peor que los nazi, porque soy un judío nazi…”
-¿Te da miedo esa reacción?
-Me da pena. Por escribir un texto casi analítico, reflexivo, respetuoso, lo que recibo es agotador. Que te escriban cientos… Pero bueno, la identidad judía está secuestrada por el estado de Israel. Es esencial para revertirlo que las comunidades judías en la diáspora y los pacifistas en Israel digan: “Esto no es judaísmo, lo que está haciendo el estado de Israel no tiene nada que ver con judaísmo. Es un Estado colonial teniendo políticas coloniales”.
-¿Qué podría haber hecho Israel?
-Con esta idiosincrasia no podría haber hecho otra cosa. La pregunta es qué pudo haber hecho antes.
-Pero va en aumento este tipo de críticas al estado de Israel en todo el mundo.
-En el momento de Plomo Fundido (2008) éramos pocos. Ahora creció. Cada vez es más difícil defender esa situación. El ataque de Hamas obviamente creó una sensibilidad que generó un primer apoyo a Israel. Pero dentro de la tragedia hay una luz de esperanza en que se está haciendo visible e incareteable la tragedia que viven los palestinos bajo ocupación israelí.
«Netanyahu es un cadáver político»
-Hay quienes sospechan de la facilidad con que entraron el 7 de octubre, como que se trató de una operación israelí.
-Las teorías conspirativas no sirven para pensar este conflicto ni otros. A la larga ese ataque no es beneficioso para Israel y al partido gobernante no le conviene: Netanyahu es un cadáver político, termina la guerra y se tiene que ir. Hasta los votantes del Likud lo dicen. Hay que hacer un análisis estructural de lo que pasó y pensar que las colonias nunca dejaron de crecer, y lo hicieron exponencialmente durante los gobiernos de derecha, a la vez que los colonos se volvieron mucho más agresivos y provocadores con la población palestina. Cuando se construye una colonia, a pesar de que están armados muchos de ellos, va el ejército a “cuidarlos”, pone checkpoints, construye rutas. Lo que sí pasó ese día es que el ejército, ocupado en el régimen de apartheid que hay en Cisjordania, confiado en la tecnología de defensa, dejó una frontera desguarnecida. Israel en los últimos 20 años, desde que construye el muro y desarrolla el domo de hierro, vive en un tupper de seguridad. Fuera de él, los palestinos no tienen un futuro ni individual ni colectivo, pasan hambre, sufren la violencia de la ocupación, encarcelamientos, muerte, demolición de casas. Y los israelíes, en los últimos años, no vivieron un estado de guerra. La guerra era allá. Cuando me preguntaban decía: caminar en Tel Aviv es más seguro que hacerlo en Almagro. Lo peligroso en la región es ser palestino. Es descorazonador ¿qué hace que un pueblo que fue ultimado en los hornos crematorios y fue víctima de un genocidio, a menos de 100 años esté generando un genocidio sobre otro pueblo? La curva del personaje, para los que hacemos cine o nos interesa la literatura, es impresionante. Pasamos de los judíos liberados de los campos de concentración en menos de 100 años a que los descendientes cometan estas atrocidades. La cuestión es política pero también filosófica. Qué esperanza podemos tener como humanos “si esto es un hombre”.
Las palabras de Hassan Nasrallah, el líder del grupo chiíta Hezbollah, eran esperadas con atención en todo el mundo, a casi un mes de la incursión de integrantes de Hamas y la Yihad Islámica en la operación llamada Tormenta de Al Aqsa y tras la feroz respuesta del gobierno de Benjamin Netayahu, que despierta críticas desde todos los rincones del planeta. Pero el hombre fue escueto y al grano: la ofensiva del 7 de octubre «fue 100% palestina, no tenemos nada que ver nosotros ni tampoco Irán», dijo, aunque lo celebró en el marco de una resistencia de 75 años.
En un discurso grabado, se dio tiempo para acusar a EE UU por la masacre en Gaza, que ya se cobró cerca de 10.000 muertos y más de 20.000 heridos, prácticamente la mitad de ellos, niños. Luego, agregó que «todas las opciones están sobre la mesa» en una explícita llamada de atención sobre la posibilidad de que tropas israelíes lancen un ataque preventivo en contra de El Líbano, donde los milicianos están apostados.
En la Franja mientras tanto, continuaba la minuciosa tarea de destrucción y las imágenes que circulan por las redes y cada vez más medios occidentales son terroríficas. Hubo nuevos ataques a edificios que alojan a menores, como la escuela Al Fakhoura –con un saldo de una veintena de muertos y unos 70 heridos– campos de refugiados y centros sanitarios. Este viernes se informó de un ataque a un convoy de ambulancias que transportaba heridos del hospital Al Shifa, al sur de Gaza. Otros 15 muertos fue el resultado, según el ministerio de Salud palestino. La agencia de la ONU para los refugiados denunció el bombardeo de otras tres escuelas, reporta Europapress.
El ejército israelí, por su parte, informó que tienen completamente cercada a la ciudad de Gaza y agregó que «el cuerpo de ingenieros de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) está trabajando para localizar y neutralizar infraestructuras subterráneas, explosivos y otras amenazas para que las tropas puedan moverse libremente». Como réplica a los crecientes reclamos de un alto el fuego, el contraalmirante Daniel Hagari señaló que esa cuestión «ni siquiera está sobre la mesa ahora mismo». Lo que confirma los peores presagios de no pocos líderes occidentales: que el objetivo es la expulsión de toda la población y si no fuera posible, el liso y llano exterminio.
Foto: AFP
Ante la escalada que las fuerzas israelíes desataron desde principios de octubre, hasta el propio gobierno de Joe Biden tuvo que salir a –por lo menos en lo discursivo– hablar de un cese el fuego y pedirle a Netanyahu bajar un cambio con el nivel de brutalidad con que se lleva a cabo la ofensiva. El secretario de Estado, Antony Blinken, viajó a las apuradas a Medio Oriente, a medida que legisladores oficialistas vinculados a la comunidad árabe salían a cuestionar públicamente el rol que lleva adelante la administración central.
Blinken se entrevistó con Netanyahu, que no mostró ninguna señal de apaciguarse y en cambio aseguró que recién podría cambiar de posición si Hamas devuelve a los rehenes que tiene en su poder. El canciller de EE UU repitió el apoyo de la Casa Blanca a Israel, pero deslizó que «es muy importante, cuando se trata de proteger a los civiles atrapados en el fuego cruzado de Hamas, que se haga todo lo posible para protegerlos y llevar asistencia a quienes la necesitan tan desesperadamente, que no son de ninguna manera responsables por lo que pasó el 7 de octubre».
Luego, Blinken viajó a Jordania, donde logró armar una mini cumbre en Ammán con los titulares de Relaciones Exteriores de Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar para buscar el modo de «parar la guerra en Gaza», según la cancillería jordana. Ayman Safadi, el jefe de esa cartera, acusó a Israel de estar cometiendo crímenes de guerra. Su par estadounidense hace esfuerzos denodados por volver a tejer alianzas en esa región, donde ya varios países ven como grandes actores a China y Rusia e incluso le rechazaron encuentros a Biden en la visita que hizo a mediados de octubre.
Pero el compromiso de Estados Unidos y sus más fuertes y permanentes aliados, los países británicos, es muy firme a favor de Israel, lo que dificulta cualquier intento de que Washington vuelva a ser el casi exclusivo jugador que fue hasta no hace tanto. Por lo pronto, se conoció que desde Australia, a través de una base de vigilancia en Pine Gap, en las afueras de Alice Springs, la agencia de Seguridad Nacional (NSA) le brinda a Israel información obtenida de los satélites que sobrevuelan la región. El Reino Unido hace lo propio en intercepciones de las comunicaciones de la resistencia palestina desde su base de Monte Troodos, Chipre, la más antigua de la RAF, que data de 1878, aunque el equipamiento es de última generación.
Tropas israelíes, en tanto, atacaron el sur del Líbano contra dos células de Hezbollah, según una gacetilla de las FDI. El ministro de Defensa, Yoav Gallant, advirtió a Nasrallah que no deben cometer errores que puedan derivar en una respuesta como la que, dijo, se desató contras Hamas. Las últimas informaciones daban cuenta de bombardeos de Hezbollah con cohetes contra posiciones israelíes en Al Jardah, Hadab al-Bustan, Al-Malikiyah y Metula. Si el temor de Blinken es a una escalada regional, como dijo, va a necesitar mucha más capacidad de presión.
Las dos versiones del laborismo
El ingeniero Jeremy Corbyn fue el líder de Partido Laborista británico más inclinado a la izquierda que se podía conseguir en la oposición británica en las últimas décadas. Hijo de padres pacifistas que se conocieron durante la guerra civil española que luego militaron contra la de Vietnam, sigue siendo él mismo un luchador por la paz y en contra del colonialismo. Se hizo conocido en estas regiones allá por 2017 cuando, al frente de su partido, se expresó en favor de mantener negociaciones serias con Argentina para resolver la vieja disputa por las Malvinas. Habla perfecto español: estuvo casado primero con una chilena y luego con una mexicana. Pero no llegó al gobierno, como parecía, porque tras perder escaños en una elección en 2019 fue derrotado en la interna laborista por Keir Starmer, un abogado con expertise en Derechos Humanos. Algo había cambiado tanto dentro del partido como en la sociedad británica como para que hubiera sido expulsado de las filas bajo el cargo de haber permitido actitudes antisemitas cuando dirigía a la agrupación. Recuerdan los archivos que todo comenzó con una investigación por un posteo de una diputada de origen paquistaní –puso un mapa de Israel dentro del de EE UU y dijo que esa sería la solución al conflicto– y otro de un concejal que cuestionó a la banca Rothschild. Por esa vertiente «antisemita» dentro del laborismo, Corbyn quedó fuera del grupo parlamentario en noviembre de 2020, y en marzo pasado Starmer le dio el empujón final del partido.
Esta semana, el actual líder del laborismo habló en la sede del Chatham House, una ONG centenaria que analiza las relaciones internacionales y causó revuelo. «Si bien comprendo que se desee un alto el fuego, en este momento pienso que no es la posición correcta por dos razones: porque congelaría el conflicto en estado actual. Y porque mientras hablamos, eso dejaría a Hamas con la infraestructura y la capacidad para llevar a cabo el tipo de ataque que vimos el 7 de octubre», dijo Starmer. Desde su cuenta en X, Corbyn escribió: «¡Basta!, es sólo horror tras horror tras horror. Recuerda estas hermosas vidas. Son seres humanos con nombres y rostros y están siendo masacrados indiscriminadamente. ¡Qué inhumanidad tan desmedida! Necesitamos un alto el fuego ahora».
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