La OEA, esa cosa tan fea”, cantaba el cubano Carlos Puebla. A esa frase paradigmática recurrió el argentino Carlos Raimundi para publicar sus experiencias en ese organismo creado a voluntad de Estados Unidos en 1948. A esa rima también recurrió el presidente mexicano varias veces. Esta semana no canturreó en tono festivo como en otras ocasiones, solo que cuando se enteró de que el siempre listo Luis Almagro había denunciado una «manipulaciòn aberrante»de los sultados de la elección, lanzó un lapidario “¿Qué se tiene que meter la OEA?, ¿Qué se tiene que meter? Eso es injerencismo, por eso la OEA no tiene credibilidad”. Y luego explicó por qué su representante no iría a la reunión de urgencia convocada por el sumiso ex canciller uruguayo. “No estamos de acuerdo con la actitud de parcialidad de la OEA”.
Tiene razones Andrés Manuel López Obrador para su inquina con esa decrépita institución son sede en Washington. En 2006 perdió la elección presidencial contra Felipe Calderón mediante un fraude escandaloso que la OEA no denunció. Yendo para atrás en el tiempo podría decirse que la OEA tampoco se rasgó las vestiduras en 2000, cuando pasaron 35 días hasta que la Corte de Justicia de Estados Unidos laudó en favor del George W. Bush en un comicio donde según las evidencias, en el estado de Florida votaron hasta los muertos.
Almagro tiene un antecedente de este mismo proceder en Bolivia, en 2019, cuando denunció fraude en los comicios en que Evo Morales había sido reelecto. Esa vez el mandatario terminó renunciando porque esa declaración facilitó un golpe institucional en complicidad con la cúpula militar y policial. Ahora, Javier Milei y el expresidente Mauricio Macri, en ¿coincidencia? se adelantaron el domingo 28 de julio en pedir una intervención militar contra Nicolás Maduro aun antes de que se conocieran los primeros cómputos.
El historial de la OEA es trágico para la región, que en 2011 creó una organización que nuclea a 33 países del sur del Río Bravo, la CELAC, en la que específicamente no tienen cabida Estados Unidos y Canadá. En su nacimiento, la OEA registra un hecho que marcaría su destino. El 9 de abril de 1948 fue asesinado en Bogotá el caudillo colombiano Jorge Eliécer Gaitán. Su figura representaba la posibilidad de un cambio progresista para el país sudamericano. Estaba en el partido Liberal, pero hacía años se había declarado socialista. O sea, era un peligro para los intereses de las oligarquías locales y de EEUU.
Resulta que en esos días se desarrollaba, también en Bogotá, una cumbre forzada por la Casa Blanca para conformar la Organización de Estados Americanos. Eran días turbulentos por el levantamiento popular desatado a raíz del magnicidio del líder popular y la conferencia debió trasladarse a un gimnasio. El 30 de abril 21 países firmaron el documento que pariría a la OEA. Cuba seria expulsada en 1961 por socialista. Venezuela se retiró en 2019 luego de que la OEA reconociera como presidente al diputado Juan Guaidó. La pregunta de AMLO es más pertinente que nunca, ¿Qué se tiene que meter la OEA?
Andrónico Rodríguez pasó por Buenos Aires luego de una visita a Pepe Mujica en su chacra de las afueras de Montevideo. A los 35 años, es presidente de la Cámara de Senadores de Bolivia, pero a los 30 ya era vicepresidente de las Seis Federaciones de Cocaleros de Cochabamba. Metido en la puja entre Evo Morales y Luis «Lucho» Arce, pertenece a la generación de recambio del MAS-IPSP y en esta gira sudamericana en que también visitó referentes en Paraguay, dice que se debe “generar condiciones de mayor coordinación” en la izquierda regional.
“Veo que la izquierda latinoamericana se ha adormecido, se ha relajado. Estamos lejos de la discusión intelectual, no hay coordinación uniforme, no hay trabajo conjunto, hay discusiones más por cuestiones de forma y nos estamos olvidando temas de fondo”, dice Rodríguez, politólogo por la Universidad Mayor de San Simón.
¿Cómo es que recaló en Rincón del Cerro?
-Me invitaron a un encuentro con Pepe y dije sin dudarlo. Hay que aprovechar compartir conversar ahora de repente más tarde ya no pueda. Aunque no estamos tan lejos de Bolivia, no siempre se puede venir cada mes, cada año
-¿De qué manera influye lo que estuviste charlando en el análisis de las diferencias que parecen irreconciliables entre Evo y Lucho?
-Es un tema que de sobremanera preocupa a la militancia y a la dirigencia del MAS-IPSP, las organizaciones sociales, pero veo que también preocupa a toda la izquierda latinoamericana. Todos me preguntan con un tono de suma preocupación. Y nosotros mismos estamos convencidos de que las cosas se han vuelto tan dinámicas… La política, de ser mecánica en nuestro país, de ser estable, se la vuelto bien dinámica y todo es totalmente incierto.
-En algún momento parecía que vos podías generar algún tipo de acercamiento.
-Intentamos desde el inicio de nuestra gestión, que ya estamos cumpliendo casi cuatro años en la Asamblea Legislativa. Hablamos con el presidente Lucho, con el vicepresidente David (Choquehuanca) con el hermano Evo. Intentábamos de alguna u otra manera unir, convencer, conversar para que las cosas no lleguen a mayores. No se pudo concretar, por acciones negativas también del propio gobierno.
-¿Hay una guerra de egos?
-Parece que sí, lamentablemente en este caso.
-Suelen ser las más difíciles de resolver, porque alguien tiene que ceder, o los dos.
-En este caso los dos tal vez.
-La crisis del 2019 que llegó al golpe contra Evo también tenía de estos componentes de una división dentro del movimiento que generó una cuña en la que se metieron sectores del ejército y de la derecha.
-Si, si. Creo que faltó mayor discusión horizontal, mayor debate, evaluación, análisis, reflexión y decisión horizontal. Lamentablemente se han aplicado en algunos casos decisiones unilaterales de algunos dirigentes que la militancia, los simpatizantes, tomaron de la manera más negativa protestando, cuestionando. Creo que hemos generado ciertos resentimientos en algunos grupos dentro del MAS.
-Cuando hablas de “hemos” ¿a quienes te referís?
-Yo también me incluyo, aunque no soy parte de la decisión, pero como militante digo que todos somos responsables. Algunos dirigentes departamentales, en vez de decidir que un liderazgo regional sea candidato a alcalde o gobernador, decide que sea otro y la gente se molesta y automáticamente lo culpan a Evo: “ahí está el dedazo” , y empieza a generar grupos de protesta, de resentimiento. Llega de Evo a Bolivia y llegan las subnacionales y empieza la batalla. Primero entre militantes, no tanto Lucho-Evo; entre dirigentes, candidatos nacionales. Encontraron una excusa perfecta de refugiarse en el entorno de Lucho para arremeter contra Evo. Si bien Evo puede equivocarse, es el líder histórico que supo unificar, levantar y despertar al movimiento campesino, al movimiento popular y por eso nos ha preocupado de sobremanera principalmente a muchas generaciones nuevas, a muchos jóvenes. No podemos estar públicamente en contra del liderazgo histórico de este movimiento popular de Bolivia. Pero se ha concretado ese hecho y no quedó otra que avanzar sobre la marcha. Estamos intentando de alguna u otra manera, pero bueno, los ataques son fuertes y para mí estar entre medio de juego cruzado es bien complicado.
– ¿Cómo influye el tema de esta ley por la extensión de los mandatos judiciales que se aprobó durante tu interinato en el Senado? El sector de Evo denunciaba persecución judicial.
-Esto viene ya desde marzo 2023. No se pudo concretar por decisión de algún grupo político de no llevar a cabo las elecciones judiciales, que es un mandato constitucional. Eso no resuelve el problema judicial en Bolivia pero es un mandato constitucional que debemos cumplir como Asamblea Legislativa, con la primera tarea es la preselección. Deberíamos haber tenido aproximadamente entre octubre o noviembre las listas de candidatos del año 2023 y en diciembre se debería haber llevado a cabo las elecciones judiciales. No se hizo, y desembocó en una extensión de mandato totalmente ilegal. Con una simple declaración constitucional se han auto-prorrogado y eso ha generado preocupación, conflicto y decisiones que han tomado de designar vocales ilegales. Sacaron fallos, resoluciones, sentencias totalmente políticas, nada técnicas, nada jurídicas. Ellos mismos empezaron a poner obstáculos y dilatar las elecciones judiciales. La crisis institucional dentro de la Asamblea se ha descontrolado, no había una sesión que lleve a cabo con normalidad la Cámara de Diputados a partir de diciembre hasta prácticamente mayo-junio. En ausencia del Presidente Lucho, el vicepresidente David debe asumir como presidente interino del Estado y yo tenía que asumir de manera automática como presidente interino de la Asamblea Legislativa. Y bueno, en política no hay ausencias, lamentablemente alguien tiene que ocupar y yo dije “ esta es la oportunidad de convocar a la sesión de la Asamblea”. No por generar condiciones de inestabilidad, un golpe al Ejecutivo, no, más bien para apoyar y ayudar. Porque en este momento la imagen negativa que tiene el gobierno es precisamente también por los auto-prorrogados. Yo tomé la decisión de convocar, no lo dudé y contra viento y marea hemos tenido que imponernos. Había más de dos tercios de participantes presentes, senadores y diputados, mayoría, entonces aprobamos dos proyectos de ley anti prórroga, un crédito para la construcción de una carretera y dos resoluciones sobre indulto para algunos privados de libertad y prosecución de las elecciones judiciales.
-¿Quién le conviene que no haya elecciones judiciales?
-Es la gran pregunta que nos hacemos. Parece que al propio órgano ejecutivo. No le conviene porque los nuevos magistrados sin duda van a tener una nueva forma de trabajo, van a empezar de cero, y algunos diputados que están en contra el hermano Evo, pero que también son del MAS, no están de acuerdo porque todo parece indicar que pasa por el tema de la habilitación del hermano Evo. Parece que el problema de fondo es el Evo. “Ah, van a llegar nuevos magistrados y lo van a habilitar, no nos conviene”. Pareciera que va todo por ahí y sacrifican muchas cosas, incluso la estabilidad, la imagen del propio gobierno. Todo pareciera que pasa por ahí, de acuerdo a nuestra perspectiva, análisis y evaluación.
Si había un lugar donde realizar el III Foro Mundial de Derechos Humanos sin duda ese debía ser Argentina, en ocasión de celebrarse el 40 aniversario de la recuperación de la democracia y en vísperas de la fecha que conmemora el último golpe cívico-militar. Y efectivamente, entre el lunes 20 y el viernes 24 de marzo, se realizaron un millar de actividades en las que se presentaron más de 5.000 trabajos y propuestas de 98 países en un encuentro organizado por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos-UNESCO (CIPDH UNESCO) del que participaron exmandatarios, dirigentes políticos y sindicales y magistrados comprometidos con los valores democráticos de los países iberoamericanos. Hubo algunos gestos que por su simbolismo reflejan el espíritu con que se llevó a cabo el evento. Por lo pronto, las distintas actividades se desarrollaron en el edificio de la ex-Esma, escenario de los horrores que vivieron miles de víctimas de la represión estatal. Otras sedes fueron la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño (FADU) y el Centro Cultural Kirchner (CCK). Precisamente en el Salón Ballena, en el CCK, fue donde la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, flanqueada por el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y el ecuatoriano Rafael Correa, entre otros y otras, desmenuzó las razones detrás de las persecuciones judiciales que se extendieron en la región, curiosamente desde el primer Foro de Derechos Humanos realizado en Brasilia en 2013, y que entre sus perjudicados cuentan al presidente Lula da Silva, a ella misma y a Correa. Fernández destacó que el llamado «lawfare» consiste en «la criminalización de la política, pero no de toda, sino de la que tiene que ver con la redistribución del ingreso y la movilidad social ascendente». Y allí puntualizó que con la dictadura genocida iniciada en 1976 «se interrumpió un modelo de acumulación que había nacido con el peronismo (…) cuando el hijo de un trabajador accedía a la universidad o a la presidencia. Somos hijos de ese modelo. Había otros golpes que habían derrocado al peronismo, pero fue el del 76 el que cambió esa matriz». Luego de comparar a los golpes militares de antaño con la institucionalización del lawfare en la actualidad, la vicepresidenta analizó de qué modo entonces se instauró en la Argentina el bimonetarismo y cómo las deudas con el FMI condicionan a la democracia. También, la manera en que la reforma financiera de José Martínez de Hoz ahora sirve de instrumento para el lavado de dinero del narcotráfico. Pero siempre haciendo hincapié en que los modelos progresistas son el objetivo real. «No nos persiguen porque somos populistas, nos persiguen porque igualamos sociedades, por la justicia social, el derecho de los trabajadores a participar en el producto bruto de lo que producen».
Del otro lado Entre los dirigentes invitados estuvieron, además, los exmandatarios Evo Morales y Ernesto Samper, el jurista español Baltasar Garzón y una delegación del partido Podemos, integrante de la coalición de Gobierno de España. Samper, el último secretario general de la Unasur, celebró el lunes, durante la inauguración del encuentro, que Alberto Fernández anunciara la vuelta del país a esa organización regional. Es significativo que el viernes pasado, en la previa al III Foro, se inaugurara en Santiago de Chile el Grupo Libertad y Democracia, que integran exmandatarios de derecha iberoamericanos como contrapartida al Grupo Puebla y al Foro de San Pablo. Por Argentina forma parte Mauricio Macri y por Chile, Sebastián Piñera. Con Macri en la Casa Rosada y Piñera en el Palacio de la Moneda se produjo el vaciamiento de Unasur y la creación del Grupo de Lima, destinado a bloquear al Gobierno de Venezuela. Por España participan de ese flamante «contraforo» José María Aznar y Mariano Rajoy, exjefes de estado por el Partido Popular. El caso del exzjuez Garzón tiene también un condimento simbólico importante en este encuentro en Buenos Aires. Saltó a la fama internacional cuando dictó en 1998 la orden de detención contra el exdictador Augusto Pinochet en Londres por violaciones a los derechos humanos, inaugurando el principio de jurisdicción universal para delitos de lesa humanidad. Garzón fue un paradigma tanto en el mundo como dentro de su país por sus investigaciones sobre los crímenes cometidos por la junta militar argentina y procesó en 1999 al aviador naval Adolfo Scilingo junto a otros 97 militares argentinos. Pero pronto pasó a villano en su tierra, cuando se declaró competente para abrir procesos por crímenes del franquismo. Fue destituido en 2010 tras denuncias de grupos de abogados derechistas en su contra. Desde entonces defiende como abogado a dirigentes que sufren el acoso judicial en todo el mundo.
La anterior oportunidad en que estrechamos la mano de Evo Morales fue en la propia redacción de Tiempo. Fue en diciembre de 2019, una semana después de llegar a la Argentina en carácter de refugiado. Mucho cambio en su Bolivia, en la Argentina, en el mundo en estos dos años y medio. Este Evo de hoy, más distendido, igual de profundo, tan abierto a la reflexión, con recurrentes salidas teñidas de humor, con la misma rigurosidad de conceptos. Este Evo que eligió la sede porteña de la CTA para volver a tener una extensa charla, mano a mano con Tiempo.
-¿Cómo anda en esta
–Muy contento. Volver a la Argentina es como volver a mi casa. Todo un año vivimos acá con la protección del gobierno, del pueblo. Tantos recuerdos. Tuve entrevistas con dirigentes, recordaba las visitas que hacíamos a las intendencias, las conferencias…
Foto: Pedro Pérez
–¿Cómo es su vida actual en Bolivia?
–Tengo responsabilidades. Desde que retorné dependo de las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba… El 13 noviembre de 2020 les dije: «Ahora que no tengo autoridad: díganme qué debo hacer: ¿seguir en la lucha sindical, la electoral o tengo que irme a mi casa?». Hubo debate y consulta con las bases. El 26 de diciembre me dijeron: «De consenso, Evo debe seguir en la lucha sindical y en la lucha electoral”. En 2021 me ratificaron como dirigente de las Federaciones y presidente del MAS-IPSP. También retorné a mi tierra a trabajar. Este año he cosechado arroz, yuca y estoy con piscinas de pescado. El próximo año estoy seguro que con el pescado voy a ganar más que como presidente (se ríe). Es bueno producir alimento. Asegurarlo para la vida es tan interesante. Está creciendo el mercado, vamos a hacer el primer congreso de productores de pescado del Trópico y Cochabamba, para organizarnos y ampliar el mercado interno y el externo.
–¿Qué peces producen?
-Especialmente el tambaquí, que es de la familia del pacú. También surubí y otros. Frente a la crisis alimenticia estamos obligados a producir. Y es parte de la lucha contra el narcotráfico. Muchísimos compañeros que tienen cinco, seis piscinas dejan de cultivar coca. Es más importante el pescado para ellos. Es lindo eso.
–¿Evo, extraña estar en el gobierno, en el centro del poder?
–Durante los primeros seis meses del 2021 me costaba acostumbrarme. Yo me levantaba a las 4 de la mañana a hacer ejercicios, abdominales, trotadora, bicicleta, y empezaba con reuniones a las 5. A las 6 con otro grupo, a las 7… Al final tenía como cuatro desayunos…
Foto: Pedro Pérez
–Menos mal que hacía gimnasia.
–Se me dormían los edecanes. Hacía tres mil abdominales en tres tandas. Un edecán empezaba a contar y se quedaba dormido. O se saltaban el conteo… (se ríe con ganas). Luego los viajes, entregar obras, aprobarlas, debates técnicos y jurídicos. Todo el tiempo.
–Mucho trabajo.
-La democracia no termina el día de la votación. Recibir delegaciones, debatir propuestas, decidir, intercambiar. La democracia es un proceso. Mi récord: Bolivia tiene 9 departamentos, como 9 provincias. En un solo día recorrí 5 departamentos. Empecé en La Paz, fui a Oruro a entregar obras y realizar reuniones. Luego Potosí y Sucre. Y a las 8 de la noche llegué a Cochabamba, con reuniones hasta las 11/12 de la noche. Eso lo extrañé seis meses. Pero he cambiado. No quiero ir a La Paz, quiero estar en el campo, por razones políticas y sociales. Las sedes de las Federaciones parecen una romería. Vienen de todo el país. Esa es mi sede. Otras veces viajo. Tengo invitaciones de China, Europa, Nicaragua, El Salvador, de toda América Latina. Me paso mucho tiempo en el campo produciendo alimento, y acompañando esa lucha social, lucha electoral. Defender nuestra revolución democrática cultural y también defender a Lucho (Arce).
–¿Se presentará en las próximas elecciones?
–No son tiempos de ese debate. Yo quiero ser presidente… pero de la Federación Boliviana de Fútbol. Me encanta el deporte (ríe otra vez)… Oportunamente, faltando un año para las elecciones habrá un ampliado nacional de dirigentes, movimientos sociales, el MAS-IPSP. Vamos a debatir las bases para ser diputado, senador, candidato a presidente, vice. Veremos, ahora hay que defender nuestra revolución, a nuestro presidente y ver cómo tener más militantes con formación ideológica. El MAS-IPSP es el movimiento político más grande de la historia de Bolivia. Tenemos más de un millón de personas legalmente inscriptas. El segundo partido, demócratas, 270 mil… Otros no llegan a 100 mil. Nuestra meta es llegar a dos millones. En cuanto regrese a Bolivia, vamos a arrancar en Oruro, en Sacaba…
Foto: Pedro Pérez
–Pero los medios y la dirigencia de la oposición, incluso, algunos dentro del MAS-IPSP, levantan críticas. Hasta hay algunas denuncias de corrupción, que lo ligan al narcotráfico. Imaginamos que ya tiene el cuero curtido…
-La primera vez que me eligieron como candidato a presidente fue en 1997 con Izquierda Unida. Estaban Gonzalo Sánchez de Lozada y (era ministro de Gobierno, José Carlos Sánchez) Berzaín, dos criminales que escaparon a EE UU. Decían «Evo es narcotraficante, es asesino», cosas por el estilo. Renuncié a esa candidatura. En 2002 otra vez fui acusado de muchas cosas. Mis hermanos del campo hacían burla: «Cómo un narcotraficante puede ser presidente, Evo asesino o terrorista». Ganamos la elección pero nos robaron. Y seguimos. Yo decía: «En cualquier momento voy a ser presidente». Y en 2005 ganamos con más del 54%. Las acusaciones nos favorecieron… En 2002 dijo el embajador de EE UU, Manuel Rocha: «No voten por Evo porque es el Bin Laden andino. Si es presidente no va a haber cooperación ni inversiones». El pueblo había sido tan anti imperialista que el embajador era mi mejor jefe de campaña. Son secundarias las acusaciones (NdR: nuevas denuncias hablan de que la campaña electoral fue pagada por un narcotraficante argentino). Si fueran verdad yo estaría en la cárcel. ¿Cree que la justicia, la derecha, le embajada norteamericana me lo perdonarían? La justicia es de la derecha, y responde a la embajada. Me llamaron de la fuerza especial de lucha contra el narcotráfico del cuartel de Chimoré: «Tenemos instrucciones de implicarte en el narcotráfico, pero no podemos. Han dicho que por lo menos a sus amiguitas impliquen en narcotráfico».
–Hasta le inventaron un hijo.
–Todo hicieron. El plan era proscribir al MAS, pero no pudieron. Después que el MAS no debe estar en el gobierno ni Evo en Bolivia.Pero el MAS está en el gobierno y yo estoy en Bolivia y con vida. La derecha está arrepentida por no haberme quitado la vida.
Foto: Pedro Pérez
-¿No teme que lo intenten ahora?
-Lo siguen intentando. Soy un perseguido. En Bolivia la mejor seguridad es el pueblo. Pregunto: ¿por qué si han hablado tanto no hay divisiones? Sí hay traidores, siempre ha habido. Nuestro primer candidato en 1997, Alejo Veliz, en 2002 se ha ido con la derecha. Eso no es división, es traición. Nos tienen miedo. No es miedo a Evo, es miedo al pueblo. Quieren destrozar a Evo para destrozar al MAS pero así más lo fortalecen. El MAS es indio, es del campo, es gente humilde. En tiempo de colonia, dueños absolutos de esta noble tierra, amenazados de exterminio. En tiempos de república, el indígena odiado, despreciado, discriminado, vilipendiado. Dijimos: «Nosotros también tenemos derechos políticos». Hicimos del MAS un instrumento político. Con el poder comunal, con el poder sindical, no podíamos cerrar la base militar (NdR:Chimoré), no podíamos nacionalizar. Era importante el poder político, el gobierno. Este movimiento viene de la lucha social a una lucha electoral. Para el imperio, para el capitalismo, los movimientos sociales somos terroristas. Pero los terroristas ahora somos presidentes, los comunistas son presidentes. La Guerra Fría de EEUU fracasó. Cuando Pedro Castillo ganó, me llamó un periodista de EEUU. Le dije: «Un terrorista más que llegó a presidente». Pedro era rondero campesino, dirigente del magisterio, ahora presidente. Los guerrilleros de este tiempo son presidentes. Mujica guerrillero, expresidente, Daniel (Ortega) guerrillero, presidente, Dilma guerrillera, presidenta. Ahora Petro. Las luchas no están equivocadas. Supuestos terroristas que luchan por la paz pero con justicia social. Ellos plantean paz pero con intervención militar: frente a eso, la rebelión de los pueblos. Usan la democracia y los DDHH para intervenir y sacar nuestros recursos naturales. Es la historia y nosotros somos herederos de esa historia, de esa lucha de nuestros antepasados. Es el movimiento político más grande de la Historia, pero recibe ataques. La derecha no duerme.
–¿Cómo está hoy Bolivia tras el golpe, con la vuelta del MAS al poder?
–La dictadura nos hizo mucho daño. Luego la pandemia y ahora el conflicto armado provocado por la OTAN y EEUU entre Rusia y Ucrania. En 2005, cuanto llegué a la presidencia, la inversión pública era de U$S 600 millones. En los últimos 4 años de mi gestión, programé 8000 millones de inversión pública, ejecutados más de 7000. En 2021 bajamos a 4000: este año vamos a subir a 5000 millones. Estamos mejorando. Es trabajo de Lucho. Como el golpe, la pandemia ha destrozado nuestra economía. En Bolivia la continuidad de un gobierno es importante… Por eso, he estado 14 años. Nuestras metas son llegar a mucho más. El PIB en 2005, a 180 años de la fundación de la república, era de U$S 9000 millones. En 2019, el 22 de enero, día del Estado Plurinacional, dejamos con 42.000 millones. ¿Cómo no van a estar con bronca? Es algo que nunca nos perdonan la derecha ni la embajada norteamericana: cerramos la base militar, recuperamos los recursos naturales, nacionalizamos. No es miedo a Evo, es miedo al pueblo. Destrozando a Evo, quieren destrozar al MAS-IPSP.
–¿Se puede decir que el gobierno de Luis Arce es la continuidad de sus gobiernos? ¿Tiene críticas?
–Siempre hay dificultades después de semejante golpe. Mucho depende de los recursos económicos. Con mucho esfuerzo se está levantando. Vamos mejorando. Cómo la macroeconomía llega a la microeconomía. Yo vi a América Latina con unos gobiernos cuidar la inflación pero con contracción económica. Eso es malo para la gente humilde. Nuestra obligación es cuidar la inflación, pero con expansión. Eso aprendí en el 2007. No soy académico, no tengo formación académica, he llegado a la presidencia gracias a la verdad y a la honestidad. Uno aprende de cada reunión, de cada debate, de cada marcha. Es mi escuela.
Foto: Pedro Pérez
–¿Asesora al gobierno?
–No asesoro pero compartimos. ¿Hay diferencias? Superamos las diferencias. Este lunes (por mañana) tenemos una reunión con el presidente, el vice y el pacto de unidad, jefes de bancada y presidentes de las cámaras. Debatimos. A Lucho le corresponde la conducción administrativa del Estado, a mí la conducción del movimiento político. Ambos somos como una yunta.
–¿Es el mejor lugar para Evo en este momento?
–Para mí es mejor regresar al Trópico de pequeño agricultor. Compartir mi experiencia de lucha social, sindical, comunal, pero también de gestión pública. Eso quieren y esto ya hay. Claro, hubo un golpe de estado. Lo mejor para mí fue recuperar la democracia y volver a Bolivia con vida.
–Recién hablaba de que no es un académico. ¿Quiénes son los que más lo ayudaron, quiénes fueron sus referentes ideológicos? Alguna vez dijo que Fidel Castro era uno de ellos.
-Tenemos reunión semanal con Álvaro García Linera, con algunos exministros, amigos. Cada uno tiene su propia lectura. Unificar la lectura ayuda bastante. En la madrugada reviso informes, sin llamadas aprovecho la madrugada para informarme. Cuando tengo tiempo también escucho radio, comentarios. ¿Referentes? Hugo, Fidel. En 2002 yo sabía que en cualquier momento iba a ser presidente, así que me debía preparar. Fui a pedir reunión a Fidel. Me reunió con buró político, con canciller, con ministro de Economía, el presidente de la Asamblea, Ricardo Alarcón. Yo preguntaba: “Si soy presidente y me bloquean económicamente, ¿como hago?”. Todos me decían: “Hay que ir con mucho cuidado”. La misma pregunta hago a Fidel. Me dijo tres cosas: 1) «Bolivia no es una isla como Cuba, ¿por qué vas a tener miedo al bloqueo?”. 2) «Bolivia tiene tantos recursos naturales, ¿por qué vas a tener miedo al bloqueo?”. 3) “Evo, estoy yo, están Chávez, Lula, Kirchner. Si te bloquean estamos nosotros”.
-Hoy no está ni Chavez, ni Fidel, ni Kirchner.
-Mira, el mejor momento ha sido con ellos. Garantizamos la integración mediante Unasur, la Celac. Luego hubo un golpe en Brasil, contra Dilma, lo que pasó en Argentina, nos quitaron. Pero ahora, por primera vez ganamos en Colombia, ganamos en Perú, en Chile, vamos a ganar otra vez en Brasil. Son otros tiempos. Cuando perdimos, Obama organizó la Alianza del Pacífico para continuar con las políticas del Consenso de Washington y el ALCA. Organizó el Grupo de Lima: Argentina, México, Colombia sobre todo, Perú. Ahora preguntamos donde está el Grupo de Lima. Estamos retomando. Hay que acabar con la obra de la integración. Con Hugo, Lula y Kirchner hablamos de tener una sola moneda. Europa tiene el euro. Es un desafío. Ahora hay una rebelión democrática. La gran ventaja que tiene América latina y el Caribe es que EEUU pierde su hegemonía. La última Cumbre de las Américas, EEUU no invita a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Solidariamente no van otros presidentes, y los que van, como Alberto Fernández, con mucha valentía dice la verdad en su cara. Es una rebelión, EEUU no es potencia económica ahora, será potencia militar pero no económica. ¿Cuánto PIB mundial tenía EEUU y cuánto tiene; cuánto tenía China y ahora cuánto tiene?
-¿Es un momento favorable para esa integración latinoamericana?
-Estamos en mejor camino de fortalecer la integración. Primero la liberación económica. Pero nuestra responsabilidad es la liberación en ciencia y tecnología. Digo esto porque después de nacionalizar debimos pasar a la industrialización con tecnología de Europa, China, Asia. Poco hicimos con tecnología de Brasil, de Argentina, debo ser sincero. Cuando se compra tecnología es fuga de divisas. ¿Como lo evitamos? Con liberación en ciencia y tecnología.
-¿Como juega lo que ocurre con la guerra en Ucrania?
-Tal vez exagero, pero pienso que es la agonía del capitalismo. El capitalismo no vive sin guerras. EEUU vive de las guerras. En miniatura, 1932 al 35, la guerra entre paraguayos y bolivianos, la Guerra del Chaco. Era guerra de una empresa petrolera inglesa y otra norteamericana. ¿Quién controlaba el combustible? La petrolera de EEUU, que le vendía gasolina a paraguayos y bolivianos y también vendían armas a unos y otros. Eso se repite en grande. Provocan guerras y dan créditos para vender sus armas. EEUU vive de la industria militar, que es vivir de la muerte. Eso es capitalismo, eso es imperialismo. Son los peores enemigos de la vida y la humanidad. Nosotros planteamos paz con justicia social, EEUU plantea paz con intervención militar. Profunda diferencia de carácter político y programático.
-¿Hacia donde conduce esta crisis del capitalismo?
-En este tema entre Rusia y Ucrania se juega la hegemonía mundial. Ojalá Europa pueda reflexionar. La paz solo se puede garantizar con justicia social e igualdad. El capitalismo no garantiza la igualdad. Para ellos mejor si los pueblos son ignorantes y pobres para dominarlos. Lo dicen textualmente. Yo leí hace unos cinco años un informe del FMI que decía “En el orden de la nueva política internacional es importante una reducción de la población innecesaria”. ¿Cuál es la población innecesaria? Personas de la tercera edad, o con discapacidad. La pandemia llegó a matar a personas de la tercera edad y a personas que tienen una enfermedad de base. Es coincidente. Y la medicina la tienen las multinacionales. «
Foto: Pedro Pérez
La política, el litio, la unidad de la región
El lunes disertó en la Universidad Nacional de Rosario y fue recibido por el actual interventor de la AFI, Agustín Rossi. El martes recibió a Tiempo, después almorzó con el presidente Alberto Fernández y más tarde participó de charlas en el Instituto Patria y en la sede del Partido Justicialista, en el Día de la Confraternidad Argentino Boliviana, en homenaje a Juana Azurduy. También conoció el estadio de River y recibió una camiseta con el 10 Lo reflejó en un tweet: «Estamos impresionados al conocer el gran Estadio Monumental, orgullo para América Latina y el mundo».
–¿Cómo ve este momento de Argentina ?
–A veces las cargas que nos dejan los gobiernos neoliberales son muchas, yo soporté eso, cuesta mejorar, con decisiones políticas, por supuesto.
-¿Qué papel jugará el litio y otros recursos naturales en el desarrollo de la región?
-Debemos hablar de la nacionalización de los recursos naturales. Respetamos la propiedad privada pero los recursos no pueden estar en manos de las transnacionales, sean petroleras o mineras. Los servicios básicos, la luz, el agua, las comunicaciones, la educación no deben ser un negocio privado. En Bolivia son derechos humanos. Yo tuve problemas con algunos ministros que me decían que si nacionalizábamos, nos iban a llevar al Banco Mundial. Y les dije que hace falta decisión política. La política es esfuerzo, es sacrificio por la gente humilde. Hay que tener energía y valentía. Sobre el litio, no me canso de insistir que el camino es el de la industrialización. En Bolivia, en Argentina, en Chile, en México. Si nos juntamos en América Latina, el Estado lo puede administrar y la región, cada uno de los países pueden potenciarse muchísimo.
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