por Alberto López Girondo | Oct 14, 2018 | Sin categoría
El centro que el viernes la Cancillería argentina a través de un tuit en que saludó «afectuosamente al Reino de España en su Día Nacional» fue cabeceado desde el otro lado del océano por una agrupación de extrema derecha que viene creciendo al calor de la caída del Partido Popular. Vox publicó el mismo 12 de Octubre un mensajito en que afirmó que «hace 526 años se inicia la Hispanidad, la mayor obra de hermanamiento realizada por un pueblo en toda la Historia universal». En ambos lados del Atlántico se recordó, sin embargo, que ese día de 1492 comenzó un proceso de destrucción salvaje de culturas ancestrales y el mayor genocidio de la humanidad. Por si hiciera falta retratar qué entiende Vox por hermandad baste decir que el líder de esa agrupación, Santiago Abascal, propuso expulsar del país al secretario de Podemos, Pablo Echenique, porque si bien tiene nacionalidad española, nació en Argentina.
La embestida de Abascal fue en respuesta a un mensaje de Echenique –un científico de 40 años que emigró a España a los 13 años con su familia y forma parte de Podemos desde el origen de esta formación de izquierda– en que cuestionó la masiva manifestación de Vox el domingo pasado en el Palacio de Vistalegre, de Madrid.
No es extraño que salgan a la luz este tipo de chisporroteos. La ola ultraderechista que sacude Europa no había tenido réplica en España. La explicación para el crecimiento del Frente Nacional en Francia, Alternativa para Alemania o la Liga del Norte en Italia, entre otros, es que fue la reacción de grandes sectores de la población ante las consecuencias de la globalización.
Sociedades sometidas a un bipartidismo entre una centroderecha y una socialdemocracia que mantienen políticas neoliberales, dejó sin representación a los que perdieron con los nuevos procesos económicos. En este sayo también cabe Estados Unidos tras el ascenso a la Casa Blanca de Donald Trump. Un nacionalismo elemental que promete defender el trabajo local y ponerle freno a la inmigración. En tiempos del nazismo, sería salvar los valores de la raza.
En España, donde había estallado la crisis inmobiliaria, la respuesta estuvo en la izquierda. Y el movimiento de los Indignados de 2011 fue el caldo de cultivo para el surgimiento en 2014 de Podemos. No por casualidad, el partido mantuvo fuertes lazos con los gobiernos populistas latinoamericanos de principios del siglo XXI. ¿Por qué la opción española estuvo en la izquierda? Para Juan Carlos Monedero, otro creador de Podemos, «porque el franquismo, que es la ultraderecha española, está dentro del PP».
Podemos puso en jaque al bipartidismo y se coló en la izquierda del PSOE mientras el PP se veía envuelto en escándalos de corrupción y crecía el independentismo catalán. Así fue que los medios fueron promoviendo a un pequeño partido creado en Cataluña en 2006, Ciudadanos, liderado por Alberto Rivera, para seducir al descontento del PP.
El vasco Santiago Abascal Conde tiene 42 años y militó desde los 18 en el PP hasta que en 2013 anunció que dejaba el partido porque consideraba que había traicionado los valores que siempre había defendido. Criticaba que por querer congraciarse con el centro había abandonado a la derecha. Al poco tiempo fundó el partido Vox.
La caída de Mariano Rajoy y el ascenso de Pedro Sánchez en una coalición parlamentaria con Podemos abrió el cauce para que los ultras sacaran la naftalina a sus banderas franquistas y sumaran a la ola neofascista sin vergüenza.
El domingo congregaron a unos 10 mil adeptos en Madrid. Se cantó el himno De cara al sol y lucieron emblemas de la Falange. Abascal se burló de quienes los acusan de fascistas. «Cuando nos llaman facha es porque hacemos lo correcto para enfrentarnos a la izquierda y para combatir a los enemigos de España».
Este viernes publicó un tuit más categórico. «Día de la Hispanidad, en mi patria chica, Álava, haciendo lo que mi padre me enseñó a hacer desde pequeño cada 12 de Octubre: ir a un cuartel de la Guardia Civil a felicitar y dar las gracias a los mejores hombres y mujeres de España». «
Debate por la visibilidad
La presencia de Vox en los medios despertó polémicas entre los periodistas. El debate se inició el lunes porque las portadas de dos de los diarios más importantes, El Mundo y La Razón le dieron amplio espacio al mitin en el Palacio de Vistalegre, un mini estadio de la capital española. La pregunta que muchos se hicieron fue «¿corresponde dar cobertura a un partido que no tiene representación parlamentaria?».
La otra cuestión corrió por cuenta del semanario humorístico Jueves, que ironizó con que los periodistas no sabían cómo llamar «a los putos nazis» de Vox, si «derecha reaccionaria, derecha ultra o usar el anglicismo ‘alt-right'».
Para Nemesio Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), «Vox tiene el mismo derecho a la libertad de expresión que los demás, ya sea para opinar sobre el conflicto catalán o sobre otros asuntos, siempre que respeten los derechos constitucionales».
Hugo Cuello, experto en marketing y evaluación de impacto, analizó el tráfico en las redes y encontró que el acto de Vox «no tuvo tanto impacto como después de que los medios le dieran cobertura, especialmente en el telediario del día siguiente. La atención mediática ha doblado el interés por Vox».
Debate por la visibilidad
La presencia de Vox en los medios despertó polémicas entre los periodistas. El debate se inició el lunes porque las portadas de dos de los diarios más importantes, El Mundo y La Razón le dieron amplio espacio al mitin en el Palacio de Vistalegre, un mini estadio de la capital española. La pregunta que muchos se hicieron fue «¿corresponde dar cobertura a un partido que no tiene representación parlamentaria?».
La otra cuestión corrió por cuenta del semanario humorístico Jueves, que ironizó con que los periodistas no sabían cómo llamar «a los putos nazis» de Vox, si «derecha reaccionaria, derecha ultra o usar el anglicismo ‘alt-right'».
Para Nemesio Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), «Vox tiene el mismo derecho a la libertad de expresión que los demás, ya sea para opinar sobre el conflicto catalán o sobre otros asuntos, siempre que respeten los derechos constitucionales».
Hugo Cuello, experto en marketing y evaluación de impacto, analizó el tráfico en las redes y encontró que el acto de Vox «no tuvo tanto impacto como después de que los medios le dieran cobertura, especialmente en el telediario del día siguiente. La atención mediática ha doblado el interés por Vox».
Tiempo Argentino, 14 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Oct 8, 2018 | Sin categoría
España nunca juzgó los delitos del franquismo. A lo sumo hace algunas semanas el nuevo gobierno de Pedro Sánchez, del PSOE, ordenó retirar la tumba de Francisco Franco del Valle de los Caídos porque resulta una afrenta a la democracia. Cuando un juez pretendió investigar las fosas comunes, fue destituido. Eso fue en 2012 y el magistrado era Baltasar Garzón, conocido por estas costas porque juzgó en su momento al dictador chileno Augusto Pinochet y abrió expedientes también contra militares argentinos. Garzón, en 2008, había caratulado como delito de lesa humanidad a la sustracción de menores y ordenó investigar a presuntos responsables, sancionar a culpables y compensar a las víctimas. Pero tras su caída, el caso que llevaba y que podría haber involucrado a una cifra que algunos elevan hasta 300 mil bebés robados por la dictadura franquista, quedó cajoneado. Desde entonces, los desaguisados en la justicia española en torno a este drama no tiene fin. La última fue la absolución del ginecólogo Eduardo Vela, declarado culpable pero de un crimen prescripto.
Vela, que hoy tiene 85 años, fue encontrado culpable «de forma incontestable” -según el fallo de las juezas María Luisa Aparicio Carril, Ángela Acevedo Frías, María Teresa García Quesada y Ana Mercedes del Molino Romera- de haber entregado en 1969 una bebé a una familia «fuera de los cauces legales» y «sin que conste que hubiera mediado consentimiento ni tan siquiera conocimiento por parte de los progenitores del recién nacido».
La niña se enteró de su origen recién en 2012 y fue entonces que presentó la denuncia. Hoy, a los 49 años, encuentra un sabor agridulce en la sentencia ambigua y controvertida del tribunal. Es que las magistradas entendieron que si bien el hombre es culpable, el hecho prescribió. De haberse mantenido el fallo de Garzón, no hubiese tenido lugar a semejante sentencia ya que es de entender que mientras la mujer, Inés Madrigal, no sabía quién era, el delito se seguía cometiendo. ¿Desde cuándo cuentan el hecho?
En la sentencia de la sección Séptima de la Audiencia Provincial de Madrid se determina que «los tres delitos de los que se ha considerado autor al acusado constituyen un conjunto punitivo, por lo que la prescripción depende de la del delito de mayor gravedad de los tres: la detención ilegal». Y según la legislación que se tomó en consideración, el plazo de prescripción para la sustracción de menores es de diez años a partir de que la víctima cumple los 18 años, fecha que se cumplió el 4 de junio de 1987. Madrigal presentó la demanda en abril de 2012.
Madrigal había sido entregada a pocos días de haber nacido en la clínica San Ramón, de Madrid, por intermedio de un sacerdote jesuita, a una mujer de 46 años que no podía tener hijos. La señora Inés Pérez y su marido Pablo Madrigal murieron. El tribunal encontró que el ginecólogo Vela era responsable de haberle quitado la bebé a su madre de sangre y anotarla como hija natural de Pérez.
Hace dos años, otra sala de esa misma Audiencia había determinado que el delito no había prescripto porque se había falsificado un documento, con lo que el daño se mantenía en forma constante. «Se ha vulnerado, y se sigue haciendo, el bien jurídico que protege el delito de falsedad documental», dijeron los jueces de la sección Segunda. «El delito se estaría cometiendo en el momento en que se presentó la denuncia, fecha en la que Inés Madrigal adquirió el conocimiento» de que podía ser una robada.
El caso Madrigal abrió un amplio debate en la sociedad española en torno a los bebés robados en la dictadura, un modelo sobre el que después los militares argentinos tomaron como ejemplo en los 70. El abogado de la víctima, Guillermo Peña, anunció que recurrirá la sentencia ante el tribunal de alzada. «Si la palabra prescripción se hubiese borrado, muchos otros casos tendrían una esperanza de ir adelante», señaló a la agencia AFP Irene Meca, una mujer de 65 años que se enteró a los 15 de que era adoptada.
Según la historia más o menos oficial, el franquismo arrebató los niños a mujeres republicanas que habían sido encarceladas o habían muerto a manos de las fuerzas armadas. Pero también hay una cifra importante de bebés que fueron quitados a sus madres porque, en un clima de pacatería ultracatólica como la que impuso Franco en una dictadura brutal que se extendió entre 1939 y 1975, una madre soltera era un mal ejemplo para la sociedad.
Un caso paradigmático de cómo la democracia actual trató ese drama en estas décadas es el de María Ascensión López, quien denunció a una monja por haber intervenido en su adopción ilegal y terminó condenada por calumnias a pagar una multa de 3000 euros y una indemnización de 40.000 euros a la religiosa Dolores Baena.
López contó en un reportaje al portal publico.es de julio pasado que se enteró que era adoptada luego de que, a la muerte de su padre, una prima la reveló la verdad. “Me dio que no buscara más señas porque no iba a encontrar ninguna”, dice que le dijo la parienta, a la sazón integrante de la orden religiosa de la Caridad, de Almería.
Luego de luchar judicialmente y a través de los medios para dar con su madre carnal, hace tres meses lo único que obtuvo fue un fallo que la sentenció a pagar la multa y que le suspende la pena de prisión si paga antes del año 2020 los 40.000 euros de indemnización. El dinero para la multa y el pago de las costas y de su abogado lo fue juntando a través de diversas organizaciones dedicadas a su misma búsqueda mediante campañas de crowfunding.
“Un compañero me dijo que la verdad no tiene precio –declaró a Público- Claro, imagínate, en ese momento, con el mazazo que acababa de recibir, cómo reaccioné ante esa afirmación. Bastante mal, pero hoy esas mismas palabras las he llegado a hacer mías y es uno de los lemas más importantes para mí”.
Unos años antes, la monja María Gómez Valbuena, “Sor María”, había quedado en el candelero tras haber sido denunciado por la apropiación de bebes durante el franquismo y en los primeros años de la democracia. Había sido denunciada por María Luisa Torres de haberle arrebatado a su hija en 1982.
Torres se reencontró con la niña en 2011 luego de hurgar en archivos y hacer un estudio de ADN. Confirmó entonces que Sor María se la había quitado porque como no estaba casada con el padre, era una adúltera. Valbuena murió en 2013, con tres causas abiertas en tribunales madrileños, a los 87 años.
Tiempo Argentino, 8 de Octubre de 2018
por Alberto López Girondo | Sep 16, 2018 | Sin categoría
La Universidad Rey Juan Carlos, de España, terminó siendo más conocida por la cantidad de maestrías truchas que otorgó –y la lista puede crecer en cualquier momento– más que por la excelencia de la enseñanza que imparten sus docentes. Lo cual generó ácidas críticas entre el alumnado, que desfiló frente a los medios de comunicación para mostrar su indignación sobre el trato que recibieron allí dirigentes de los dos grandes partidos de la transición democrática, el Popular (PP) y el Socialista Obrero Español (PSOE), envueltos en una ciénaga que parece no tener fin. También los docentes están que trinan y a la seguidilla de renuncias en la cúpula le siguen imputaciones que se cuecen en los pasillos y, para rematar, docentes contratados no cobran sus tareas desde marzo, cuando el primer chanchullo salió a la luz. Por si esto no bastara para observar este momento de la política española, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, finalmente decidió mostrar su tesis doctoral, aunque el líder del PSOE sólo estaba acusado de haber plagiado gran parte del texto con el que se graduó en otra casa universitaria, la Camilo José Cela.
El «temita» del master de la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, la conservadora Cristina Cifuentes, estalló en marzo, cuando el portal <www.eldiario.es> publicó una investigación en la que se revelaba que la mujer –que aspiraba al liderazgo dentro del PP, por entonces en el gobierno con Mariano Rajoy– había obtenido su título sin haberse tomado la molestia de concurrir a clases. Acosada por esta novedad, y por la difusión de un video donde se la veía intentando irse de un supermercado sin pagar una crema antiarrugas, renunció al cargo a fines de abril.
La causa por la financiación ilegal del PP, pocas semanas más tarde, terminaría arrastrando al gobierno de Rajoy y en ese escenario Sánchez hizo el sorpasso para ocupar su lugar, el 2 de junio. En su Gabinete designó a Carmen Montón como ministra de Sanidad. Con un sólido prestigio y un cuadro reconocido en cuanto a la salud pública, tuvo que dimitir esta semana porque el mismo portal –sostenido por sus lectores mediante suscripción–reveló que también había obtenido su master en la URJC en condiciones irregulares.
Sánchez trató de salvarla del escarnio pero básicamente de no incinerarse cuando no había cumplido 100 días en el sillón de mando. Pero la presión mediática fue más fuerte.
Además, quedaba como un suerte de enroque, ya que al mismo tiempo el nuevo líder del PP, Pablo Casado, también aparecía en la mira. Emergente de la crisis del tradicional partido de la derecha española, Casado llegó a la cumbre partidaria en julio. Fue «compañero» de Cifuentes en la URJC, pero ninguno de los que asistieron a aquellos cursos recuerdan haberlo visto. Para colmo, tiene un récord impresionante de haber rendido 18 materias en apenas dos años en dos carreras simultáneas, aunque en una universidad privada, Derecho y Administración de Empresas. Lo del master ya era de vicio, tal vez por eso se niega a presentar los documentos que prueben que hizo todo como corresponde.
El problema es que los archivos de respaldo que podría probar quién hizo qué en relación en la URJC, según denunció este viernes el centro educativo, fueron borrados por manos anónimas. Se trata de 5000 correos electrónicos del Instituto de Derecho Público del período entre 2008 y 2014.
Sánchez aprovechó la espuma para presentar su tesis doctoral. La denuncia de dos medios de la derecha era que había hecho copy-paste. Según reveló eldiario.es, el texto contiene muchas citas sin entrecomillar, pero al final del trabajo consta de dónde fue sacado cada frase ajena.
El dirigente de Podemos Juan Carlos Monedero especula con que Sánchez no quería mostrar su tesis porque es más bien floja y agrega que el error fue no haber puesto las comillas y una llamada a pie de página, para evitar sospechas. En cuanto a la profusión de citas, él tiene una para ilustrar a qué vienen, del ya fallecido semiólogo italiano Umberto Eco. «Copiar un libro es cometer un plagio, copiar dos, dos plagios; copiar muchos, una tesis doctoral.»
En el PSOE, en cambio, ven el ataque desde la derecha –entre los mas entusiastas acusadores estuvo Ciudadanos– a la aprobación del decreto que permite exhumar el cuerpo del dictador Francisco Franco. «
A la sombra del Borbón
No son pocos los que consideran que parte del escandalete de la Universidad Rey Juan Carlos tienen relación con los programas de estudios superiores que con pompa y circunstancia adhirieron los países de la Unión Europea, el Plan Bolonia. Se redujeron desde los ’90 los estudios de grado y la preparación se debe completar con especializaciones, que son criticadas como una forma encubierta de privatización de la enseñanza pública. Así florecieron másters como el que miembros del PSOE y del PP hicieron en tiempos récord y mientras estaban ocupados en otras cuestiones políticas.
La URJC ya venía en falsa escuadra desde que Fernando Suárez, rector entre 2013 y 2017, y medievalista de cierta fama se tuvo que ir casi por la puerta del fondo cuando se descubrió que había cometido 15 plagios de unos 20 autores en sus obras.
Suárez es hijo de Luis Suárez, otro historiador de aquellas épocas, que fue presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos, donde todavía están los restos de Franco. Juan Carlos de Borbón, que le da nombre a la ahora machucada universidad, también tiene lo suyo. Designado a dedo por el dictador a contrapelo de la sucesión entre los Borbones, subió al trono formalmente a la muerte del caudillo, en 1975. Y abdicó en junio de 2014, envuelto en escándalos que todavía lo acosan, como el de una amante que en julio pasado reveló que la había usado como testaferro para ocultar una fortuna en Suiza.
A la sombra del Borbón
No son pocos los que consideran que parte del escandalete de la Universidad Rey Juan Carlos tienen relación con los programas de estudios superiores que con pompa y circunstancia adhirieron los países de la Unión Europea, el Plan Bolonia. Se redujeron desde los ’90 los estudios de grado y la preparación se debe completar con especializaciones, que son criticadas como una forma encubierta de privatización de la enseñanza pública. Así florecieron másters como el que miembros del PSOE y del PP hicieron en tiempos récord y mientras estaban ocupados en otras cuestiones políticas.
La URJC ya venía en falsa escuadra desde que Fernando Suárez, rector entre 2013 y 2017, y medievalista de cierta fama se tuvo que ir casi por la puerta del fondo cuando se descubrió que había cometido 15 plagios de unos 20 autores en sus obras.
Suárez es hijo de Luis Suárez, otro historiador de aquellas épocas, que fue presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos, donde todavía están los restos de Franco. Juan Carlos de Borbón, que le da nombre a la ahora machucada universidad, también tiene lo suyo. Designado a dedo por el dictador a contrapelo de la sucesión entre los Borbones, subió al trono formalmente a la muerte del caudillo, en 1975. Y abdicó en junio de 2014, envuelto en escándalos que todavía lo acosan, como el de una amante que en julio pasado reveló que la había usado como testaferro para ocultar una fortuna en Suiza.
Tiempo Argentino, 16 de Septiembre de 2018
por Alberto López Girondo | Ago 26, 2018 | Sin categoría
Fue uno de los fundadores de Podemos, emergente del movimiento 15M. Muy ligado a América Latina, Juan Carlos Monedero, economista, doctor en Ciencias Políticas y docente en la Universidad Complutense de Madrid, es un referente ineludible en esa izquierda nacida de la crisis económica que fue clave para sacar a Mariano Rajoy del poder. Lo que sigue es la charla que mantuvo con Tiempo en su segunda visita a la redacción del diario cooperativo.
–Con la caída de Rajoy, Mauricio Macri perdió un amigo, ¿no?
–Sin dudas. El gobierno de Rajoy cayó por el caso Gürtel, que mostraba la implicación del Partido Popular en corrupción y avanzó porque jueces honrados decidieron seguir adelante. Ni siquiera en condiciones como las que vemos ahora mismo en la Argentina, de riesgo del estado de derecho, debemos concederle a la derecha que tiene todo el poder. No tienen todos los jueces, no tienen todos los policías, ni todos los militares, ni todos los medios de comunicación. Y creo que es importante que rescatemos esto porque si no, les estamos dando más poder que el que tienen.
–En dos semanas se cumplen los primeros cien días de gobierno de Pedro Sánchez. ¿Qué cambios hubo?
–El gobierno de Sánchez es una posibilidad construida por Podemos, que después de la sentencia Gürtel, le dice «oye, vamos a presentar una moción para sacar al gobierno de Rajoy» y demostramos que los números (en el Parlamento) nos daban. Hablamos con los nacionalistas vascos y catalanes para convencerlos. Rajoy calculó mal varias cosas, entre ellas no darse cuenta de que si un nuevo gobierno le garantizaba los presupuestos el Partido Nacionalista Vasco no iba a hacerle mucho asco por aquello de que «el dinero no huele». Ahora, Sánchez es un funambulista de la política. Al carecer de un proyecto de país alternativo su especialidad es mover muchos platillos y en ese sentido está acompañado por un jefe de Gabinete, Iván Redondo, que es un consultor, con el que diseñaron un gobierno muy marcado por la necesidad de hacer una política espectáculo, más para la sorpresa que para la profundidad. Parecía que iba a cumplir con aquellos que lo habían alzado primero a la Secretaría General del partido y después a la presidencia del gobierno, ese aire de familia de la izquierda.
–¿Quería lograr el regreso de esa izquierda que se fue con Podemos?
–Primero quería cumplir con los que lo apoyaron dentro del PSOE con un discurso de izquierda, luego de haber sido defenestrado por Felipe González y toda la derecha del partido, y después con los que le han prestado 71 diputados a sus 84 para poder ganar, un sector de ese ámbito amplio de la izquierda que proviene del 15M que es Unidos-Podemos. Esa emoción inicial, esas promesas iniciales, esa campaña llena de guiños generó una subida muy alta en las encuestas pero en el último mes ha empezado a rebajarse.
–¿Por qué?
–Porque han empezado a decir que no se puede cumplir prácticamente el 100% de las promesas del PSOE durante las elecciones. Se ha negado a una comisión de investigación sobre la fortuna del rey Juan Carlos I, a derogar la reforma laboral, a dar los nombres de la gente que está en la amnistía fiscal, a transformar Televisión Española, a cambiar la ley mordaza, a cambiar las normas de austeridad de la Unión Europea. Eso generó decepción y también un enfado de Unidos-Podemos, que se verificó cuando no se le votó su techo de gastos. El PSOE ha tomado nota y por primera vez ha aceptado terminar con el copago de las medicinas que hacían los pensionados, ha aceptado actualizar las jubilaciones con el índice de precios.
–¿Diría que es más de lo mismo?
–Yo no sería tan duro. Con la socialdemocracia europea hay que esperar que obre más en términos de gran coalición, como en Alemania, a que tengan gobiernos más progresistas como en Portugal. La diferencia está en la presión y el empuje de las fuerzas políticas más avanzadas. Si el PS en Portugal ha logrado mejoras para la mayoría es porque el PC y el Bloco de Esquerda están ahí presionándole. Donde no existe eso, el PS ha desaparecido, como en Francia o Grecia.
–Uno de los anuncios era sacar la tumba de Franco, ¿qué puede pasar con eso?
–Hemos presionado mucho para convertir al Valle de los Caídos en un Centro de Memoria y hay bastante consenso. Parece muy probable que se termine con ese insulto de que mientras hay todavía 115 mil víctimas asesinadas por Franco en zanjas, en fosas comunes, en cunetas, haya un mausoleo a un dictador que colaboró con Hitler y Mussolini y que gobernó España después de un golpe de Estado.
–¿Que puede ocurrir con Cataluña?
–España es un país plurinacional, mal enseñado y mal aprendido. Son más importantes para la historia de un país los libros de historia que la propia historia, porque es lo que la gente se cree. Y si la gente se cree que España existía desde los reyes católicos, es muy difícil que tú los convenzas de lo contrario. Esa es una tarea que tiene que ver con la cultura. En España, siempre que ha brotado algún foco democrático ha emergido la plurinacionalidad. En 1868 expulsamos a los Borbones por primera vez y surge la I República, que es federal. En 1931 nace la II República y también emerge la plurinacionalidad. Muere Franco y vuelve a emerger la plurinacionalidad. Lo que ocurre es que la derecha, para mantener su poder, necesita tres cosas: el bipartidismo, que es un juego trucado de la política; el centralismo, para intentar frenar los espacios más desarrollados como Cataluña y el País Vasco; y una monarquía, como dueña y jefa de las FF AA. Con la crisis de 2007-2008 todos los gobiernos regionales pierden las elecciones y la derecha catalana se agarró a la reivindicación independentista para paliar su pérdida de votos. Y nos encontramos con un movimiento popular muy fuerte reclamando mayores cuotas de soberanía dirigido por la derecha, una cosa complicada de entender. (Carles) Puigdemont es un presidente del pujolismo (por Jordi Pujol), la derecha corrupta que siempre apoyó al PSOE corrupto y al PP corrupto. Es la derecha que está en contra de acabar con los desahucios y que nos golpeó en el 15M en Cataluña. Y esos son los que de alguna manera dirigen un movimiento independentista que siempre ha buscado mejoras económicas para la élite, no para las mayorías. Lo que ocurre es que hay un movimiento popular muy fuerte que está constantemente en tensión con esa derecha independentista. Nosotros como fuerza política hemos defendido el derecho de los pueblos de España a decidir su anclaje en el conjunto del país. No somos independentistas, porque entendemos que es absolutamente absurdo que los padres y los abuelos de la gente que actualmente vive en Cataluña y vinieron desde el resto de España sean extranjeros. Y para eso hay una solución histórica que es el federalismo, que te permite ser al tiempo catalán y español, como puedes ser al mismo tiempo bávaro y alemán. Nuestra propuesta es hacer lo que no hubo durante la transición, que es un referéndum de autodeterminación, igual que no hubo sobre monarquía y república.
–¿Esto no va en paralelo, entonces, con una consulta sobre la república?
–La monarquía siempre ha sido el tapón de esa España que era intocable porque estaba construida místicamente en el pasado. Fijate que el secretario del Parlamento español, el socialista José Bono, rescata de los fondos del Museo del Prado cuadros pintados en la etapa de Isabel II de los reyes visigodos y los cuelga en el Parlamento. Ahí no hay ningún cuadro de Mohamed, de Yusuf , de Boabdil, que estuvieron siete siglos en España. Hay uno de Alarico II que ni siquiera pisó la península ibérica. El mensaje es que España viene de los visigodos, y ¿quién va a tocar a alguien que trajo el catolicismo a España? Pero si tú tocas a la monarquía se desmorona todo el entramado que viene de la restauración canovista (por Antonio Cánovas del Castillo, el período entre las dos repúblicas). El franquismo tuvo constitución de reino y durante la transición, la articulación del capitalismo español, del sistema bipartidista, de un entramado de corrupción, de la presencia fortísima de la Iglesia católica, de la legitimidad monárquica por encima de la legitimidad democrática, la ha tenido el rey. Esto explica por qué su yerno Iñaki Urdangarín iba a pedir dinero en nombre del rey y se lo daban. Pero Urdangarín está en la cárcel y esa es una señal clara de que hay una España diferente. Y ese es un mensaje que damos a los nacionalistas, «habéis dicho siempre que España era irreformable y no es verdad». Existe Podemos, el yerno del rey está en la cárcel, hemos sacado a Rajoy y hay posibilidades de inventarnos una convivencia diferente.
Tiempo Argentino, 26 de Agosto de 2018
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