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Bukele, la CPAC y un velo sobre la dolarización

Bukele, la CPAC y un velo sobre la dolarización

En los 70 minutos de su discurso inaugural de sesiones, Javier Milei no recordó ni lejanamente su propuesta de campaña de dolarización. Los encuentros con la número 2 del FMI, Gita Gopinath (22F), y el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken (23F), podrían haber sido señales de alarma para su plan de terminar con la moneda argentina. Ninguno de los dos le dio la palmada en el hombro y el «siga, siga» que popularizó el árbitro Francisco Lamolina que esperaba el mandatario argentino. El tiro de gracia a la iniciativa bien se lo puede haber dado su colega en los ámbitos del ultraconsevadurismo latinoamericano, su par salvadoreño Nayib Bukele en la cumbre de la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), que culminó el 24 de febrero en National Harbor, Maryland, a pocos kilómetros de Washington DC.


Milei se mostró como un dócil y cholulo admirador del centro del espectáculo, Donald Trump, que parece avanzar sin obstáculos hacia una nominación para una nueva presidencia de EE UU. Fue también una de las grandes revelaciones de ese show ultramontano, junto con el salvadoreño, que acababa de ganar la reelección con el 85% de los votos y era la otra gran figura de ese universo que viene creciendo en el mundo de la mano de las estrategias del gurú, Steve Bannon, obviamente presente en ese escenario. Lo interesante para este recorte de lo ocurrido es un tramo del discurso de Bukele, en un muy buen inglés, en el que se refiere precisamente al dólar, aunque desde una perspectiva más global que la del argentino.
En su propia cuenta de la red X, Bukele destaca el tramo en el que explica el modo en que la dirigencia de EE UU recurre a la «maquinita» de imprimir billetes para compensar el déficit fiscal y la manera en que eso amenaza la vigencia de la moneda verde. En términos incluso más didácticos de lo que Milei dice sobre el peso.


«Mis amigos conservadores siempre me dicen que el problema aquí es el de los altos impuestos, pero se equivocan –avanza Bukele– el real problema es que esos altos impuestos no financian al gobierno de EE UU». Su exposición continúa afirmando que el gobierno se financia con bonos que principalmente compra la Reserva Federal (Banco Central). Su pregunta inquietante es ¿cómo compra esos bonos? Sencillo: «imprime dinero». Otra gran cuestión, ¿qué respaldo tiene ese dinero? «Los mismos bonos. En esencia, el gobierno se financia con dinero que imprime de la nada».


El polémico presidente salvadoreño –uno de los países que tiene al dólar como moneda, corresponde decirlo– se permite un argumento demoledor. «Si puede imprimir dinero de la nada ¿por qué cobrar impuestos?», lo que levanta sonrisas y aplausos del auditorio. La sorpresa viene luego. «(Ustedes) están pagando impuestos altos sólo para mantener la ilusión de que así financian al gobierno». La conclusión es inevitable. «Es una burbuja que tarde o temprano estallará». Y ese día, cuando todos se den cuenta del engaño en Estados Unidos y en el resto del mundo, dice Bukele, «caería el dólar y con él la civilización occidental».


Algo de esto vienen advirtiendo las principales figuras del Partido Republicano, como el mismo Trump, que ya en agosto del año pasado en una entrevista con Larry Kudlow en el canal Fox Business. «Tenemos poder, pero está disminuyendo en términos de nuestra moneda. Y no sólo estoy hablando del valor de nuestra moneda, estoy hablando de que nuestra moneda se usa en todo el mundo y eso es más grande que perder cualquier guerra», dijo el aspirante a volver a la Casa Blanca. «Tenemos algo muy poderoso como es nuestro dólar, pero está pasando que otros países ya no lo usan, y China quiere reemplazarlo con el yuan, y eso era impensable para nosotros. Nunca habría sucedido». Unas semanas antes, el senador Marco Rubio, derechoso si los hay en el Capitolio, había advertido que la pérdida de influencia del dólar incluso afectaba la capacidad de Washington de imponer sanciones a otros países.


Y ahí hay un punto central, de acuerdo a los analistas de la geopolítica. Cuando en el marco de la guerra en Ucrania la administración Biden impuso una batería de castigos económicos y financieros a Rusia, entre esas medidas estuvo el congelamiento de activos rusos por más de 300.000 millones de dólares. Ya había ocurrido algo similar con fondos de Libia e Irak en el pasado, de modo que cualquier gobierno con algún tipo de deseo de soberanía tomó conciencia de que el dólar, más que una moneda de intercambio comercial era una amenaza para su seguridad y se fueron pasando a otras divisas. El yuan es una de ellas.
En el trasfondo de las últimas cumbres de los BRICS e incluso en la ampliación que se votó en agosto pasado en Johannesburgo a la que fue invitada Argentina y la gestión de Milei rechazó, figuraba en primer plano la desdolarización del comercio, al menos entre esos países. La mayor parte del comercio actual de Rusia con China e India ya se realiza en monedas locales. Y la rupia ya está comenzando a formar parte de las transacciones por petróleo con Emiratos Árabes Unidos.


En esta entrevista con Tiempo, Rafael Correa también advierte sobre los riesgos de la dolarización, a la que por lo que se ve, la Casa Rosada dejó a un costado por el momento.

Rafael Correa: «Hasta en el nombre, el libertarismo es un gran producto del marketing

Tiempo Argentino, 3 de Marzo de 2024

Trump patea el tablero para volver a la Casa Blanca

Trump patea el tablero para volver a la Casa Blanca

Si algo tiene en claro Donald Trump es que para volver tiene que jugar fuerte. Y tan claro lo tiene que en la misma semana en que –ya se la veía venir– un jurado de Manhattan le ordenó pagar 83,3 millones de dólares a la escritora Elizabeth Jean Carroll en un cargo por difamación, una causa que podía opacar su triunfo en la interna republicana de New Hampshire, llamó a sumarse a la rebelión del gobernador de Texas. Y por si el tema no resultara espinoso, sugirió que los atentados contra las Torres Gemelas del 11S de 2001 fueron una operación de falsa bandera. Una declaración que no alcanzó relevancia para los medios internacionales y que sin embargo representa la crítica más feroz contra el modelo expansionista que Estados Unidos aplicó desde entonces con la excusa de luchar contra el terrorismo.

La polémica declaración se produjo en Laconia, pequeña ciudad del condado de Belknap que recuerda a ese extremo del Peloponeso donde reinaron los espartanos, tras haberle ganado ampliamente en la primaria republicana de New Hampshire a la exembajadora en la ONU Nikki Haley. Una semana antes, en Iowa, Trump había derrotado a Ron DeSantis y la propia Haley. El  gobernador de Florida comunicó luego que se bajaría de la pelea. El que para los medios hegemónicos pintaba para ser el republicano favorito del establishment apenas consiguió el 15 de enero el 21,2% de los apoyos y se convertía en un escollo para alguna candidatura de unidad que destrone al polémico expresidente de su aspiración a tener un «segundo tiempo».

Trump no sólo lidia contra sectores de su partido sino con lo que llama el Estado Profundo, que genéricamente es la burocracia estatal y los servicios de inteligencia, a los que acusa de bloquearle las reformas que quiso llevar adelante entre 2017 y 2021. Si hay una interpretación del 11S y sus consecuencias que sectores críticos del imperialismo –tildados incluso de «conspiranoicos»– lanzaron desde el 11S, es que fue una operación para justificar las invasiones de Afganistán e Irak y el despliegue de leyes y sistemas de vigilancia sobre la población en aras del presunto combate del terrorismo.

En este marco, las palabras de Trump pueden sonar a música hasta en simpatizantes de la izquierda. Vale la pena ponerlo textual. Hay reproducciones varias en las redes sociales. Así lo muestra el Telegram de QAnon de España, la organizació de ultraderecha que apoya a Trump.

https://t.me/Qanon_Spain/28427

«Queríamos impedir que el terrorismo llegara a nuestro país, pero yo no podía hablar de eso porque no quería mencionar el asunto y que algo sucediese de inmediato. Así que durante cuatro años cerré mi boca. Pero ahora hablo de eso todo el tiempo.

No hubo tal ataque exterior contra el World Trade Center. No existieron ataques como ustedes percibieron aquí y en otros países.

Y, por cierto, ahora nos implicamos otra vez en Medio Oriente y vean lo que está sucediendo. Te implicas en Medio Oriente y… ¡allá vamos otra vez con el Medio Oriente!

Gastamos 9 billones de dólares, matamos millones de personas, tanto de nuestro lado como del otro lado, ¡millones de personas! ¡Nueve billones de dólares! ¿Y saben qué tenemos? ¡Nada! ¡Nada!

Tenemos muerte, tenemos sangre ¡para nada! Invertimos nuestra sangre y dinero público, como se dice, nuestra sangre y nuestro dinero público y nuestra sangre es más importante que nuestro dinero público. Es una vergüenza, una vergüenza».

En esta mención, Trump alude a su Acuerdo Abraham, con el establecieron relaciones Emiratos Árabes Unidos e Israel y que pretendía hacer lo propio con Arabia Saudita, lo que implicaba una reconfiguración general de esa región. Si es que podía dar solución a los palestinos. Ahora, Trump promete que si es elegido presidente terminará con la guerra en Ucrania de inmediato y afirma que si él hubiera estado al mando, esa guerra nunca hubiera comenzado.

¿Texit en puerta?

La otra espina que el empresario inmobiliario clavó esta semana fue su apoyo irrestricto al gobernador Greg Abbot en su puja con la administración Biden (ver página 20). Esa disputa ya envuelve a la mitad de los estados, que desde el sur esclavista vienen mancomunándose hacia el centro del país y que amenazan con rememorar aquella sangrienta Guerra de Secesión de 1861 a 1865.

Si uno se atiene a los mensajes de cada lado, parecería haber un punto de no retorno. Los tejanos se jactan de tener un ADN rebelde con el que constituyeron una república independiente de México, entre 1836 y 1845. Tuvieron en ese lapso una bandera que es muy parecida a la actual de Chile y que lucen con orgullo en los edificios públicos. No eran muy progres, ya que lo primero que hicieron fue restablecer la esclavitud, abolida en México. Ahora amenazan con irse otra vez porque reivindican su derecho a no dejar entrar a más mexicanos por la frontera sur.

«Nos solidarizamos con nuestro querido gobernador  Abbott y el estado de Texas en su uso de toda herramienta y estrategia, incluidas las vallas de alambre de púas, para asegurar la frontera. (…) Los autores de la Constitución de Estados Unidos dejaron claro que en momentos como este, los estados tienen derecho a la autodefensa», escribió en un comunicado la Asociación de Gobernadores Republicanos. Los momentos a los que hacen referencia son los de una invasión extranjera, como definen a la migración a través de la frontera sobre el río Bravo. Desde Moscú se refriegan las manos y deslizan que si la estrategia del Estado Profundo de EE UU era desmembrar y debilitar a Rusia, como indica un informe de la Corporación Rand, quizás el tiro les está saliendo por la culata. 

México y Ucrania, socios del silencio

La frontera sur de Estados Unidos, por esas paradojas de la política exterior de Joe Biden, repercute también en la guerra en Ucrania, ahí nomás de la frontera rusa. Es que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, advirtió que el pacto que negocia las Casa Blanca con congresistas del Partido Republicano para habilitar más ayuda a Kiev estará «muerto al llegar» si no hay una contrapartida para frenar la inmigración irregular en el sur. Se trata de un paquete adicional de 60 mil millones de dólares que Biden pretende desde hace algunas semanas para sostener a las fuerzas de Ucrania contra Rusia y que en el contexto de la campaña electoral 2024 la oposición no duda en utilizar a su favor.

En aquella otra frontera, en tanto, Moscú y Kiev se cruzaron nuevamente en el Consejo de Seguridad por el derribo de un avión militar ruso en el que murieron 65 prisioneros ucranianos que iban a ser intercambiados.

«Toda la información que tenemos hoy –por el jueves pasado– demuestra que estamos ante un crimen premeditado y bien pensado», dijo el embajador ruso adjunto ante la ONU Dmitri Polianski, quien agregó que las autoridades ucranianas «conocían muy bien la ruta para el transporte de soldados hacia la zona de intercambio».

«Ucrania no fue informada del número de vehículos, vías o medios de transporte de los cautivos. Eso solo puede representar un acto intencional ruso para poner en riesgo la vida y la seguridad de los prisioneros», respondió la embajadora adjunta de Ucrania, Khrystyna Hayovyshyn.

Tiempo Argentino, 28 de Enero de 2024

Trump, Milei, cosas de locos

Trump, Milei, cosas de locos

Un hombre que quiere volver a ser presidente de Estados Unidos y en un chasquido de dedos da por tierra con la realidad que dibujó el imperio desde 2001. Otro que tilda de comunistas “feos, sucios y malos” a los líderes de los principales socios de la Argentina y a los ricos más ricos del mundo en Davos. Con palabras fáciles, con cosas de locos, pero así sucede en estos tiempos.

Tiempos incómodos para los habituados a interpretar el mundo según ciertas definiciones y con la garantía de que vivir en comunidad es acordar mínimas cuestiones comunes, como la palabra. Para no perderse. Como que el cartelito que indica la ruta a Mar del Plata no mienta. Y que tanto el cartelito como la ciudad sigan allí por si queremos volver.

Siempre hubo quienes decían y hacían por fuera de la caja. Eran loquitos, sí, pero para romper con la modorra de las cosas siempre iguales. Pero estos nuevos locos son como aquel cajero cuya torpeza le hacía cometer errores siempre a su favor. Estos no son de hacer locuras para los de abajo. Son capaces de tildar de “zurdos” y malignos al Papa, a los megamillonarios, a los líderes de Brasil o China. Y luego pedirles la pelela como si nada.

Algo sobre los ricos de Davos que piden pagar más impuestos para terminar con la desigualdad, como Abigail Disney y otros 250 supermillonarios que firmaron el documento “Proud to pay more» (Orgulloso de pagar más). Quizás sean medio colectivistas, como dijo Milei. Pero en el fondo saben que cualquiera puede decir cualquier cosa sin consecuencias. No va a pasar que tengan cumplir. Por otro lado, si quisieran pagar lo hubieran hecho sin tanta alharaca.

Donald Trump promete terminar con la guerra en Ucrania, sentarse con árabes e israelíes y traer la paz al mundo sin que se le despeine el jopo. Pero al mismo tiempo, beneficiar con menos impuestos a los más ricos, como ya hizo en su reforma fiscal de 2017. La línea es la misma que suena en Milei: baja en bienes personales, incremento a ingresos de trabajadores.

En esto de decir cualquier cosa, Trump es bueno. Ahora dice que lo del 11S fue un atentado falso, pero cada año mientras fue presidente conmemoró el atentado y su abogado más cercano fue un héroe de aquella jornada, Rudy Giuliani, que era el alcalde de Nueva York. Giuliani se declaró en bancarrota en diciembre pasado al ser condenado a pagar 148 millones de dólares a dos trabajadoras de la oficina electoral de Georgia a las que acusó de hacer fraude contra el candidato republicano en 2020. Giuliani es el mismo que Sergio Massa trajo, cuando era intendente de Tigre, para presentar su plan de seguridad, como recordó Milei en el debate presidencial.

A propósito de Milei: estos días se mandó otra, cuando con cara de dormido –qué parecido al Mauricio Macri de otros zooms- le dijo en una entrevista a Patricia Janiot que Gustavo Petro es un comunista asesino. Es obvio que el presidente colombiano, que en su juventud integró la organización rebelde M19, se haya ofendido y llamado en consulta a su embajador en Buenos Aires. Un mandatario no puede quedarse callado cuando le dicen algo así.

Pero que alguien le diga de nuestra parte que no se haga problemas. Le dijo cosas peores a Patricia Bullrich y no tardó casi nada en hacer las paces y convocarla para ocupar la cartera de Seguridad. Otra perlita: cuando ganó Petro, en junio de 2022, la portada de Clarín fue “Colombia da un giro y un ex guerrillero será el nuevo presidente”. Menos mal que Bullrich no llegó siquiera al balotaje. 

Tiempo Argentino, 28 de Enero de 2024

Orban bloquea el ingreso de Ucrania a la UE

Orban bloquea el ingreso de Ucrania a la UE

La foto de un canal de Telegram de militantes de Víktor Orban es bastante elocuente sobre un posible contenido de la brevísima charla que en Buenos Aires tuvo el primer ministro húngaro con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. En un globito de telenovela gráfica, Orban le dice a Zelenski –con quien está enfrentado en el marco de la guerra con Rusia- “No te daré dinero. Buscate un trabajo”. Ningún libertario podría haberlo dicho mejor. Y fue lo que efectivamente hizo el ultraderechista que tiene a la Unión Europea y la Otán a mal traer por su cercanía con Vladimir Putin: este jueves bloqueó en Bruselas fondos por 50.000 millones de euros destinados a Kiev. El argumento fue que a Hungría le deben más de 20.000 millones y hasta que no le liquiden el total no piensa ceder. De esta cumbre se llevó la mitad, pero dice que no es lo que corresponde.

La ultraderecha mundial envió a algunos de sus más reputados líderes a la asunción de Javier Milei. La nota disonante fue la presencia de Zelenski, que no se anota en ese club, aunque para la estrategia atlantista del nuevo mandatario argentino era importante dar señal de que quiere alinearse con Europa y Estados Unidos. Habrá que ver de qué se disfraza si volviera a la Casa Blanca Donald Trump, que plantea terminar con la guerra acercándose a Putin.

Como sea, Orban salió de Buenos Aires hacia Budapest y luego fue el protagonista de la cumbre que se desarrolló el jueves para tratar el ingreso de Ucrania y Moldavia a la organización regional. Hubo una intervención ríspida del fundador del partido Fidesz (acrónimo de Fiatal Demokraták Szövetsége, Alianza de Jóvenes Demócratas), que en 2022 logró su quinto mandato consecutivo.

Orban había dicho el miércoles que levantaría el veto a Ucrania a condición de que la UE le desbloqueara fondos congelados por las críticas a la reforma judicial que, según los líderes europeos, iba contra los cánones establecidos en la organización continental. Paro al llegar a Bruselas se descargó: «No hay razones para discutir nada, porque las precondiciones no fueron cumplidas, de modo que no estamos en posición de comenzar a negociar», dijo, en referencia a que según él, Ucrania no cumple las condiciones por un esquema de corrupción estatal muy extendido.

El caso es que a Hungría le liberaron 10.200 millones de euros, algo así como la mitad de lo que le deben. A cambio, las negociaciones continuarán y se espera que en enero se abran las billeteras para Ucrania. Están en danza 17.000 millones de euros no reembolsables-¿una donación?- y otros 33.000 en forma de crédito. Una declaración final del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ilustra la situación: «Estoy extremadamente confiado y optimista en que estaremos en condiciones de cumplir nuestra promesa de ayudar a Ucrania con medios financieros». Zelenski, por su parte, desde la capital argentina viajó a Washington, donde le fue a pedir nuevo apoyo a Joe Biden, que no logra que el Congreso le vuelva a abrir la caja para el agujero negro en que se convirtió la guerra Ucrania-Rusia. De allí fue a Oslo, donde pudo irse con unos 800 millones de euros de una cumbre con los países de Europa del Norte. Están destinados, se informó, al pago de salarios.

Tiempo Argentino, 16 de Diciembre de 2023