por Alberto López Girondo | Mar 10, 2020 | Sin categoría
Con la epidemia de coronavirus como telón de fondo, Rusia y Arabia Saudita rompieron lanzas en una guerra comercial en un tablero en el que el principal afectado puede ser el negocio del fracking en Estados Unidos. Todo en un panorama internacional crítico en el que otros jugadores resultan heridos por las esquirlas de esa pelea que no estalló este lunes, sino que se venía gestando desde hace varias semanas. El de este 9 de marzo fue quizá la primera gran batalla y entre las víctimas está también la explotación argentina de Vaca Muerta, la gran esperanza para la recuperación del país por su potencial generador de divisa fuerte (ver acá).
Las crónicas informaron en abundancia de que el disparador del bajón en el precio del crudo -el denominado Brent se desplomó un 24,1% el lunes, la mayor caída desde la Guerra del Golfo en 1991- fue el «No» de Rusia a un acuerdo propuesto por Arabia Saudita para disminuir la producción en la reunión de los países productores en Viena.
La aseveración es cierta pero sólo parcialmente. La Organización de los Países Productores de Petróleo (OPEP) está integrada por 14 miembros, los que mayor cantidad de barriles aportan al consumo mundial, entre ellos Arabia Saudita pero también Irán, Irak, Nigeria y Venezuela.
Rusia no está en ese selecto club, pero si forma parte de otro grupo de 10 naciones que también tiene con qué jugar en ese mercado. La voz cantante de la OPEP la tiene Riad, la de los “marginales” Moscú. Desde 2017 vienen trabajando juntos para sostener el precio del crudo regulando la producción. Ante el avance del Covid-19 y el parate en la economía mundial, el príncipe Mohamed bin Salman (MBS para la prensa) envió a sus representantes a Viena para proponer una reducción voluntaria de 1,5 millones de barriles diarios, que se suman a 1,2 millones que ya se habían recortado en 2017.
Fue entonces que Rusia rechazó la oferta y el lunes el precio se ubicó en un piso de 34,36 dólares el barril, unos 10 dólares menos que el viernes. Cierto que este martes hubo una suba de 7,4%, hasta los 36,90 dólares. Pero eso no implica una tregua. Porque en el trasfondo de este vaivén rige una amenaza contra las firmas que explotan el esquisto en Estados Unidos.
Precisamente la gran novedad de las últimas décadas es que EEUU comenzó a ser un fuerte exportador a partir del rendimiento de sus pozos mediante la técnica del fracking sobre la roca madre. En 2014 eso comenzó a ser un problema para los socios de la OPEP y sus cófrades externos, como Rusia. De allí que juntaran voluntades para dar pelea todos juntos. Pero la monarquía saudí no se animó a ir a fondo y Moscú entonces no tenía fuerza.
Arabia Saudita es un tradicional aliado de Washington al punto que desde 1972, cuando el gobierno de Richard Nixon decidió eliminar la convertibilidad del dólar con el oro, sostiene el valor de la moneda estadounidense obligando a que el comercio de petróleo se realice en dólares.
En este toma y daca, Arabia mantiene beneficios políticos en la región y evita que su monarquía se vea implicada en los escándalos que cada tanto secunden a sus miembros. El más reciente fue el asesinato en Turquía de un periodista opositor al régimen a manos de funcionarios enviados por MBS
Ver antecedentes acá: La desaparación de un periodista.
También acá: Un heredero en apuros.
Y acá: Horrendo crimen.
Antes, las denuncias por la feroz dictadura que ejerce la familia real y las persecuciones incluso dentro de la misma dinastía resultaron silenciados por gobiernos y medios en EEUU, los mismos que suelen publicitar tropelías dentro del gobierno de Corea del Norte.
En el caso de esta guerra comercial, los analistas destacan que a menos de 50 dólares el barril, el petróleo de esquisto estadounidense deja de ser rentable. Incluso hay quienes aseguran que si no fuera por los generosos créditos de Washington y las regulaciones por demás laxas, la soberanía energética de la que Donald Trump suele jactarse se hubiera ido al demonio.
«Con los precios del petróleo al nivel actual, existe un riesgo real de que muchos de ellos simplemente quiebren», dijo al Huffington Post el experto del Instituto de Economía y Análisis Financiero de Cleveland, Clark Williams-Derry. El fracking explica el 63% de la producción de petróleo de EEUU, según cifras oficiales. Pero en el último lustro los 30 productores más grandes declararon pérdidas por 50 mil millones de dólares, de acuerdo al Wall Street Journal.
¿Cómo impacta este clima en la elección de noviembre en EEUU? Por lo pronto, Trump es un fuerte defensor de ese modo de extracción que verdaderamente no empezó con él, sino que se consolidó con Barack Obama. Su ligazón con la industria petrolera es tan evidente que su primer secretario de Estado, Rex Tillerson, fue presidente de Exxon Mobil Corporation antes de acceder al cargo. Y una de sus virtudes era su buena relación con Vladimir Putin, debida a los negocios de la firma en Rusia.
Entre los demócratas, Joe Biden tiene fuertes lazos con ese sector del mundo empresarial y su hijo Hunter es denostado por Trump luego de haber dirigido una empresa energética en Ucrania tras el golpe contra Viktor Yanukovich. Bernie Sanders, en cambio, tiene en su plataforma la defensa del medio ambiente. Es un personaje que puede complicar ese negocio de llegar a la Casa Blanca. Otra buena razón para que la elite dominante del partido lo quiera bajar de la candidatura cualquier costo.
En cuanto a Rusia, todo indica que ahora tiene espaldas para tolerar una baja de los precios. Los funcionarios del área sostienen que pueden aguantar hasta 10 años con un barril a entre 25 y 30 dólares. Para Arabia Saudita la cosa quizás no sea tan segura, ya que viene sufriendo déficits fiscales paralelos a la baja en el valor de su casi exclusivo producto de exportación. A menos de 80 dólares, su presupuesto se complica. La forma de equilibrar las cuentas sería incrementar la producción, con el riesgo de que los precios caigan aún más. El tema es hasta dónde podrán aguantar los dos contendores o hasta dónde estás dispuestos a ir.
La leve suba de este martes se relaciona con un guiño desde Moscú del ministro de Energía ruso, Alexander Novak, quien dijo que no todas las puertas están cerradas con la OPEP. Es decir, con Riad.Trump,mientras tanto, habló telefónicamente con MBS, y si bien no se informó del contenido de esa charla, no cuesta mucho imaginarlo.
En este intrincado tablero, Rusia no deja de lado que esta movida es una suerte de venganza por varias humillaciones que viene sufriendo en Europa, mediante sanciones tras la reincorporación de Crimea en 2014, y por su apoyo al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. La última fue el castigo a Rosneft anunciado a fines de enero por comercializar petróleo venezolano. Pero también tienen entre ceja y ceja el intento de bloqueo al ducto conocido como Nord Stream 2, destinado a proveer de combustible a Alemania sin pasar por Ucrania o Polonia, aliados de la OTAN y EEUU.
La respuesta militar, una amenaza más propia de la Guerra Fría, es el mayor despliegue de tropas estadounidenses en Europa de los últimos 25 años. Son 20 mil soldados que participarán en el ejercicio militar Defender-Europe 20 y que aterrizarán en sucesivas oleadas en siete países para esparcirse a lo largo de 4000 kilómetros. En plena epidemia de coronavirus.
Tiempo Argentino, 10 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Mar 8, 2020 | Sin categoría
Jair Bolsonaro busca consolidar la alianza derechista con Donald Trump en un encuentro se diría que íntimo con el mandatario estadounidense en su centro turístico de Florida, Mar-a-Lago, donde tratarán como tema central una nueva ofensiva contra el gobierno de Nicolás Maduro y la firma de un acuerdo de defensa con el Comando Sur del Pentágono.
El presidente brasileño, que viene complicado con la economía del gigante sudamericano en su primer año de gestión, trata de hallar en el exterior los apoyos necesarios para consolidarse como líder conservador en la región. Fronteras adentro de Brasil, las políticas neoliberales emprendidas con la batuta de su ministro de Economía, Paulo Guedes, mostraron un escuálido crecimiento de 1,1% en el PBI, lo que en términos reales equipara la tasa de crecimiento demográfico de la población. Es así que la oposición calificó a este PBI como un “pibiño”, una calificación que golpea en el centro de las promesas que tanto el “Chicago Boy” al frente de la cartera económica como los estrategas de campaña habían planteado antes de los comicios de 2018.
El malestar del oficialismo ante este magro resultado se refleja en que, buscando culpables, llegan a responsabilizar a Dilma Rousseff, que fue destituida en 2016. Desde oficinas del Banco Mundial y el BID le habían tirado un centro al ministro Guedes, al señalar que la baja también se podría deber en los últimos meses a las consecuencias del coronavirus en todo el mundo.
A nivel internacional, la ofensiva sobre Venezuela se inició el jueves, cuando Brasilia ordenó retirar sus diplomáticos de Caracas y pidió que se fueran los representantes del gobierno chavista de Brasil. La visita a Florida se entiende en el marco de la invitación de Trump a su emprendimiento, una forma de hacerle propaganda. Pero también porque en ese estado están gran parte de las mayores inversiones de brasileños en el exterior.
Este domingo, Bolsonaro, un excapitán del Ejército brasileño, irá a Doral, Miami, donde se asienta el cuartel del Comando Sur, las fuerzas militares que vigilan el Caribe y América Central y del Sur.
Allí firmará un acuerdo para “proyectos de investigación, prueba y evaluación” con el almirante Craig Faller, un belicoso comandante que no ve la hora de iniciar acciones armadas contra las tropas bolivarianas.
Y ya que va a estar en EE UU, participará de un seminario empresarial, donde espera encontrarse con los directivos de la fabricante de autos eléctricos Tesla, a quienes pretende convencer de abrir una planta productora en Brasil.
Tiempo Argentino, 8 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Mar 3, 2020 | Sin categoría
Las elites dominantes del Partido Demócrata decidieron apostar a lo seguro y en lugar de dispersar el voto, horas antes de este supermartes bajaron a dos candidatos de centroderecha para darle su apoyo al ex vicepresidente Joe Biden. El miedo a un triunfo de Bernie Sanders puede más que cualquier cálculo y contra lo que muchos analistas sostienen, que el senador por Vermont sería el único en condiciones de ganarle a Donald Trump en noviembre -por su programa socialdemócrata y en defensa del medio ambiente-, pareciera que prefieren perder antes que remover las aguas de los consensos bipartidarios de tinte neoliberal que gobiernan en el país desde hace décadas.
Este lunes, Biden confirmó el apoyo de dos precandidatos que estuvieron en carrera hasta la semana pasada: el ex alcalde Pete Buttigieg y la senadora Amy Klobuchar. El excongresista Beto O’Rourke, ya se había bajado de la postulación antes de que comenzara la ronda, a principios de año. Todos ellos optaron, con obediencia partidaria, por darle su espaldarazo explícito a Biden y esperar mejores oportunidades para ellos en lo personal.
Con este rediseño de la oferta de la oposición a Trump, quedan en carrera el Sanders; otra aspirante con propuestas de centroizquierda, la senadora Elizabeth Warren; la congresista Tulsi Gabbard y el hipermillonario Michael Bloomberg, que inicia este martes una carrera por la que ya gastó 400 millones de dólares de su amplio bolsillo -tiene una fortuna que supera los 60 mil millones- para llegar a la Casa Blanca.
Acá podes ver: ¿Duelo de millonarios?
Este martes de celebran primarias en 14 estados. Las elecciones, como en las nacionales, son indirectas, de manera que los votantes eligen delegados que al final del camino, en la Convención Nacional Demócrata de Milwaukee a desarrollarse a mediados de julio, suman los porotos por cada candidato.
Para ganar en una primera ronda se necesitan 1991 delegados entre un total de 3979. Como sucede con ese tipo de sistema electoral, el que gana se lleva todos los delegados del distrito. En caso de que ningún candidato supere ese el piso mínimo, se agregan 771 “superdelegados”, cuya única función es la de inclinar la balanza en caso de incertidumbre.
Mientras que los delegados “comunes” atan su voto a la promesa electoral de la primaria, los superdelegados tienen las manos libres para tomar partido. De modo que acá es donde se juega la muñeca política o la fuerza interna que tenga cada aspirante llegados a esa instancia.
En las primarias que se desarrollaron hasta ahora, Buttigieg ganó en Iowa el 3 de febrero, en controvertida elección donde se denunció la manipulación del conteo electrónico en contra de Sanders (ver acá). Había 41 delegados en juego que tras la renuncia de su candidato y el apoyo a Biden deberían pasar al exvicepresidente de Barack Obama. Pero eso aún no quedó claro.
Tras sus triunfos en New Hamshire y Nevada, el senador centroizquierdista tiene 60 delegados y Biden 54 luego del aplastante resultado en Carolina del Sur. Este martes se disputan 1357 delegados de 14 estados, el 34% a nivel nacional, que dejaría una tendencia importante de cara al futuro porque quedaría resuelto el 40% del padrón de Estados Unidos.
Las joyas más apreciadas para este supermartes son California, donde se disputan 415 delegados; Texas, con 228, y Carolina del Norte, con 110.
Biden venía de capa caída luego de haber quedado en medio de la denuncia contra Trump en el impeachment fallido. La causa tenía relación con negociados de su hijo en Ucrania y terminó en un fiasco para los demócratas en el Senado, algo que era previsible.
Ver antecedente acá: La semana de gloria de Trump
«La prensa y los analistas habían dado esta campaña por muerta (…) Los estados del supermartes tendrán algo que decir al respecto», dijo ahora en Dallas, según refleja un cable de la agencia AFP.
Del lado de los republicanos, en tanto, todo muestra una calma chicha. Nadie tiene enfrente el empresario inmobiliario y su carrera para la reelección parece garantizada. Nadie intentaría cambiar de caballo en mitad del río y su carta de triunfo puertas adentro del oficialismo se dio en la votación por el juicio político. Salvo dos díscolos, todos se alinearon en el actual inquilino de la Casa Blanca.
Tiempo Argentino, 3 de Marzo de 2020
por Alberto López Girondo | Feb 26, 2020 | Sin categoría
Un ajustado fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que satisface el paladar xenófobo de Donald Trump indigna a los mexicanos y plantea una controversia internacional. El caso era la última instancia en una demanda judicial por el asesinato de un chico mexicano de 15 años a manos de un guardia fronterizo -de origen hispano- en el cauce del Río Bravo, entre Ciudad Juárez y El Paso, en julio de 2010. Entre las aristas que los legalistas encuentra en la decisión de rechazar la demanda de los familiares del menor, figuran que con este fallo, para el supremo tribunal de esa nación, en la frontera no rige la Constitución. Pero sobre todo, critican que protege a un agente estatal que atacó a un ciudadano mexicano del otro lado de la frontera.
Los hechos crudos indican que Sergio Adrián Hernández Güereca jugaban en el canal del rio, que a esa altura del año estaba seco. La diversión consistía en correr hasta el lado de EEUU y volver a México. Travesuras de muchachos de entre 14 y 16 años que viven en esa región asolada por la violencia.
El caso es que ese día tuvieron la mala suerte de cruzarse con Jesús Mesa Junior, de quien no hay mayores datos en el fallo. En algún momento Mesa intentó detener a uno de los niños y el resto, entre ellos Sergio, cruzaron hacia el área mexicana. Mesa desenfudó su arma reglamentaria y disparó. Sergio cayó herido por un balazo que le atravesó la cara. Cuando llegaron los médicos del servicio de urgencias, ya estaba muerto.
El agente declaró que no estaban jugando sino que, para él, o estaban intentando introducir drogas en EEUU o querían cruzar de manera ilegal. No hubo pruebas de ninguna de estas sospechas.
La causa atravesó todos los estamentos judiciales de EEUU y en esos estrados obtuvo el apoyo de organizaciones defensoras de los derechos civiles. Hasta que la causa, luego de los vaivenes normales en la justicia, llegó al máximo tribunal.
Esta corte es de las más conservadoras que se recuerde en la historia de Estados Unidos.
Podés ver antecedentes acá: Un cambio que pone en riesgo el derecho al aborto…
Y también acá: Trump contra Soros en defensa de su candidato a la Corte…
El 6 de octubre de 2018 Brett Kavanaugh logró la nominación e inclinó la balanza en contra de los jueces más políticamente liberales. Precisamente el fallo en el caso Hernández Vs. Mesa Jr repite este esquema: el dictamen fue de 5 a 4 por denegar el derecho a litigar a los familiares en EEUU, alegando que el crimen no se cometió dentro de territorio estadounidense. Y que por lo tanto el chico no estaba protegido por las leyes estadounidenses.
Esto tira la pelota hacia el gobierno de México, que no parecía tener demasiadas esperanzas en torcer el rumbo que se avizoraba para el proceso. Cuando empezó a rodar el caso, hacía poco más de un año que estaba en la Casa Blanca Barack Obama y mantenía un cierto discurso aperturista. Sin embargo, en 2012 el Departamento de Justicia, la fiscalía local, el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional informaron que no presentarían cargos contra Mesa Jr. El comunicado afirmaba que para semejante determinación «tuvo en cuenta pruebas que indicaban que las acciones del agente constituían un uso razonable de la fuerza o constituirían un acto de autodefensa en respuesta a la amenaza creada por un grupo de contrabandistas lanzando piedras al agente y a su detenido”.
Del otro lado de la frontera, en cambio, en 2010 estaba Felipe Calderón, muy cercano a los intereses de los sectores más conservadores de EEUU y con pocas ganas de salir en defensa del ciudadano. Porque en verdad, el caso debería haberse presentado como un incidente internacional ya que nadie niega que el chico fue baleado desde territorio estadounidense pero estaba en suelo mexicano.Por mucho menos que eso se han iniciado guerras en la historia de la humanidad. precisamente desde la administración de Andrés Manuel López Obrador sostienen qué habría pasado si elcaso hubiera sido al revés: un agente meicano que dispara contra niños estadounidenses en territorio estadounidense.
Desde que llegó al Salón Oval, Donald Trump tomó este juicio como un caso testigo y ajustó las clavijas para que todo siguiera el mismo rumbo. Su campaña de 2016 se basó en criminalizar a los mexicanos en particular y los inmigrantes latinoamericanos en general. No daba para cambiar en la Corte lo que venía ocurriendo en los estrados inferiores. Con la nominación de Kavanaugh logró la mayoría derechista que le garantizaba este fallo, que celebró especialmente.
Una crónica de The Huffington Post destaca que el sitio donde cayó Sergio está lleno de grafittis en su memoria. María Guadalupe Güereca, la madre del menor, lo recuerda como un chico muy estudioso que aspiraba a ser militar, mientras que todos los testigos afirman que no había tirado piedras. Que solo participaba de un juego. El agente, mientras tanto, pidió traslado y se mudó de El Paso.
Tiempo Argentino, 26 de Febrero de 2020
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