Unas 26 personas fueron detenidas en tres ciudades de Australia por participar de protestas contra el confinamiento decretado ante el rebrote de coronavirus. Entre las detenidas figura una mujer embarazada que publicó en su página de Facebook consignas contra las restricciones. En Londres, el hermano del líder laborista Jeremy Corbin, Piers, fue arrestado en una manifestación en la Plaza Trafalgar y condenado a pagar una multa de 10 mil libras. En Alemania, el gobierno se mostró preocupado por la movilización del domingo en la que grupos neonazis intentaron ingresar al Bundestag. La policía dispersó a la multitud y detuvo a unos 300 manifestantes.
Las marchas anti cuarentena se extienden en todo el mundo con discursos calcados y muy pocas diferencias, incluso en Argentina. No se podría decir que todos los que asisten compartan el mismo perfil, pero si que las convocatorias están en manos de grupos ultraconservadores que recurren a la idea de defensa de las libertades constitucionales para oponerse a cualquier decisión contra la circulación de personas.
Coindicen en ese rincón libertarios, terraplanistas, antivacunas, “conspiranoicos” y hasta algún vegano-fascista. Usan las redes sociales -aunque abominan de las hegemónicas- para encontrarse. Los grupos más activos, sobre todo en Estados Unidos, tienen financiación de acaudalados promotores del partido republicano y apoyo explícito del presidente Donald Trump.
En Alemania se los llama “antimascarilla” y uno de los más conocidos es Attila Klaus-Peter Hildmann, autor de libros de cocina vegana, quien se declara ultranacionalista alemán. Otro que “arrastra” público es el cantante Xavier Naidoo, un racista y anti gay descendiente de cingaleses e irlandeses. Para el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el ataque al Parlamento es un hecho “insoportable al corazón de nuestra democracia”. El incendio del Recihstag en 1933, del que se culpó al Partido Comunista, fue la excusa de Adolf Hitler para imponer el estado de emergencia. Ahora, algunos
antibarbijo llevaban banderas con la cruz gamada y culpan al Partico Comunista chino por el virus y de las restricciones sanitarias.
En Estados Unidos, desde bien temprano, hubo marchas anticuarentenas en Michgan, Virginia, Colorado, Minnessota y Kentucky. Ya en abril surgió la llamada Operación Gridlock (embotellamiento), una “creación” de organizaciones derechistas de Michigan que alentó una manifestación en automóviles para bloquear las calles céntricas de su capital, Lansing, contra las medidas decretados por la gobernadora Gretchen Whitmer.
Una de esas instituciones, la Michigan Freedom Fund (Fundación de Michgan para la Libertad) recibe aportes de la familia De Vos, según denunció la propia Whitmer. Richard De Vos, uno de los hombres más ricos de EEUU, puso parte de su fortuna para las campañas de los republicanos más oscurantistas, como Rick Santorum y Newt Gringrich. Con Ronald Reagan fue presidente de la Comisión para la Epidemia de Sida. Su nuera, Betsy De Vos es secretaria de Educación de Trump.
Otro grupo muy activo es Proud Boys, de extrema derecha y fuertes partidarios de Trump y de lo que representa en la historia de su país. La organización -Muchachos Orgullosos, una frase tomada de la película Alladin, de Disney- fue creada por Gavin McInnes, un comentarista televisivo de origen canadiense ideólogo de la derecha alternativa. Cuando Proud Boys derivó hacia posiciones racistas McInnes se corrió a un costado. Eso no impidió el crecimiento del “club”, que tiene ramificaciones en Canadá, Australia y el Reino Unido.
Otro grupo influyente es QAnon, que sostiene la existencia de conspiración del Estado Profundo para boicotear a Trump. La sigla corresponde a la autorización de acceso Q que se aplica en dependencias estatales. Como una clave para ingreso del ciudadano anónimo.
En algunas marchas se vio a manifestantes armados para “defender los derechos constitucionales” a circular. Son seguidores de una asociación que no solo defiende la segunda enmienda, sino que pretende que ni siquiera hay que estar registrado para portar una. El líder es Patrick Parsons y recibe apoyo de otra familia poderosa, los hermanos Dorr.
Steve Moore asesor de Trump y fundador del Club para el Crecimiento, reconoció ante la CNN que están “tratando de ayudar a organizar y también brindar asesoramiento a algunos de estos grupos para que puedan tener el máximo impacto y entusiasmar a la gente en lugar de apagarla”.
De estas canteras, entre otras, salieron los que portan carteles «Abramos nuestro país» o «Recuerden la Constitución» que se extendieron por varias ciudades estadounidenses. También los que, como ocurrió el 2 de mayo pasado, atacaron a un periodista de la MSNBC que cubría la marcha en Laguna Beach. “Quítate esa maldita máscara”, le gritó un exaltado que le escupió en la cara.
Redes alternativas
Tenía razón Raymond Chandler cuando escribió que “aún los paranoicos tienen quien los persiga”. Y las revelaciones de Edward Snowden en 2013 aceleraron la mudanza a las redes alternativas de muchos ciudadanos hartos de ser vigilados en Facebook tanto para uso gubernamental como de empresas privadas. Así fue creciendo MeWe, una plataforma creada por Mark Weistein, quien dice: “las redes sociales no se inventaron para que todos pudiéramos ser datos, se inventaron para que pudiéramos disfrutar de la comunicación privada con nuestros amigos, familias, comunidades de interés compartido, para conocer nuevos amigos”. No extraña que MeWe sea la red a la que acuden los anti cuarentena para conectarse y también planificar acciones. Otro sitio es Reddit, un portal de marcadores sociales donde los usuarios comparten imágenes, textos y debaten libremente.
Tras la nominación de los dos candidatos, la campaña electoral entra en su fase decisiva. Solo falta que Donald Trump confirme a su compañero de fórmula, que nada indica que no sea el actual vicepresidente, Mike Pence. El lanzamiento de Trump, sirvió para que el actual inquilino de la Casa Blanca desplegara toda su violencia contra Joe Biden y Kamala Harris, los postulantes del Partido Demócrata. Si algo puede decirse es que será una campaña no solo violenta, sino teñida de azul. Por el color de las fuerzas policiales.
Así, mientras en Illinois se confirmaba la detención del chico que mató a dos manifestantes en Kenosha, en la Convención Republicana, el presidente de un sindicato de policías, Michael McHale, criticaba a Harris argumentando que siendo fiscal de California tomó decisiones que restringieron el funcionamiento de esa fuerza.
En este contexto, es clave la actuación de milicias armadas que se mostraron muy activas en las marchas antirracistas en apoyo de los uniformados. Alexander Reid Ross, docente de la Universidad de Portland, en un trabajo de investigación encontró que estos grupos parapoliciales fueron responsables de al menos 497 ataques este año contra manifestantes de Black Lives Matter.
De acuerdo a lo que publicó en el portal Huffington Post, esta cifra incluye 38 incidentes en los que Vigilantes Blancos conducen sus vehículos contra la multitud y otros actos de intimidación. En el periódico israelí Haaretz, Ross revela que esos grupos están integrados en muchos casos por veteranos de guerra o exonerados de la policía. Y advierte señales no solo de racismo contra la población negra, sino rasgos fuertemente antisemitas.
Otra polémica que ocupa las redes es sobre el accionar de Kyle Rittenhouse. Y lo novedoso es que muchos lo definen como un justiciero. No solo en EEUU sino en España, por parte de miembros de Vos.
Sin embargo, los actos cometidos por su deliberado amor por los uniformes azules deberían encuadrarse como “terrorismo doméstico”, al decir de la congresista demócrata Ayanna Pressley, quien apela a la definición del FBI sobre estas acciones para el “uso ilegal, o amenaza de uso, de violencia por parte de un grupo o individuo que opera completamente dentro de los Estados Unidos sin dirección extranjera, cometida contra personas o propiedad para intimidar o coaccionar a un el gobierno, la población civil, o cualquier segmento de la misma, con objetivos políticos o sociales”.
Cuando las grandes ligas de los deportes más difundidos de Estados Unidos pensaban que la maquinaria comenzaría a generar dinero nuevamente tras al parate por la pandemia (ver La huelga de deportistas en EE UU…), el racismo y la violencia policial volvieron a mostrar su peor rostro. Las imágenes de la celebración del 57 aniversario del famoso discurso de Martin Luther King en Washington y las del adolescente de 17 años que mató a dos manifestantes con un fusil de combate AR-15 probaron que lejos de haberse cumplido el sueño del pastor protestante asesinado en 1968, la xenofobia es una característica esencial de esa nación.
Poca credibilidad despertó el show montado por el Partido Republicano para la nominación al actual presidente para la reelección de noviembre en la que el mandatario se calificó, sin rubores, como el que más hizo por la comunidad afrodescendiente desde Abraham Lincoln, “el primer presidente republicano en la historia de nuestro país”. Quizás el único dato cierto de toda su alocución.
Podría decirse que el senador Tim Scott, de Carolina del Sur, hizo de partenaire de un acto en que Trump se mostró como no racista porque tiene un amigo negro. Esa comunidad, a la que espera seducir con gestos como ese, normalmente es clave para el triunfo de los demócratas. En esa misma estrategia, Trump indultó a Jon Ponder, un ex presidiario también negro que al recuperar la libertad creo una ONG para ayudar a la reinserción social de los ex detenidos.
La misma estrategia usó al conceder la nacionalidad estadounidense a personas de diversos orígenes que, dijo, “cumplieron las reglas” de ingreso legal a EEUU. La otra homenajeada fue Nikky Haley, ex gobernadora de Carolina del Sur, exembajadora ante la ONU y fundamentalmente, hija de inmigrantes de la India.
En las calles de todo el país, mientras tanto, el ánimo de protesta se cruzaba con al temor por el crecimiento de los grupos supremacistas violentos que, arma en mano, se toman la atribución de combatir las manifestaciones y hacer el trabajo sucio que la policía le resulta cada día más difícil.
La balacera en Kenosha, Wisconsin, que dejó a Jacob Blake quizás cuadripléjico, es el reflejo de esta realidad. En otras circunstancias, al igual de lo que ocurrió con George Floyd en mayo pasado, hechos de brutalidad policial terminaban como declaraciones cruzadas entre la versión oficial y la de las víctimas o testigos ocasionales. Pero el grito desesperado de Floyd diciendo que no podía respirar y la imagen de un policía disparando siete veces contra un hombre que estaba ingresando en su vehículo, despertaron el horror en grandes sectores de la sociedad.
Las manifestaciones que se vienen desarrollando desde el asesinato de Floyd en Minneapolis fueron al mismo tiempo revelando la participación de civiles armados en actitud amenazante contra los que reclaman bajo la consigna La vida de los negros importa (Black Lives Matter). Estos grupos, que reciben la denominación de Vigilantes Blancos (White Vigilantes, sic), son milicias que salen a patrullar en las marchas antirracistas. No se pudo determinar aún qué relación con esos grupos tiene Kyle Rittenhouse, el jovencito de 17 años oriundo de Antioch, en Illinois, que el miércoles mató a dos manifestantes e hirió a otra en una marcha en Kenosha, a 25 kilómetros de su vivienda. Pero las consignas que defendía en su página de Facebook son las mismas: Blue Lives Matter (la vida de los azules -por la policía- importa).
(Foto: AFP)
Lo interesante es que las cámaras de todos los sitios que recorrió muestran cada uno de sus movimientos antes y después de los hechos. Comenzó limpiando pintadas en las paredes de una marcha anterior y entrevistado por el Daily Caller, un portal ultraconservador que apoya y recauda fondos para la campaña de Trump, declaró que “parte de mi trabajo es ayudar a la gente. Si hay alguien herido, corro hacia el peligro, por esos tengo mi rifle, porque así puedo protegerme. Pero también tengo mi botiquín médico”.
Los videos muestran cuando dispara sobre Joseph Rosenbaum, luego contra Anthony Huber, quien había intentado reducirlo golpeándolo con su patineta. Ambos murieron. Tras herir a otro manifestante se fue tranquilamente sin que la policía hiciera nada para detenerlo. Cuando se difundieron estas escenas, recién ahí, ordenaron su captura. Pero ya había cruzado de estado.
Si algo revela la profundidad de la crisis que atraviesa EEUU, son los comentarios sobre la actitud de Rittenhouse. Hubo mucho apoyo explícito a su fervor patriótico e incluso desde las redes se desempolvaron supuestos prontuarios de las víctimas de su ataque.
Las dos caras de esa moneda está representada por los presentadores de televisión, Ticker Carlson de Fox News y Trevor Noah en el canal Comedy Central. Dijo Carlson, «¿Cuán sorprendidos estamos de que jóvenes de 17 años con rifles decidieran que tenían que mantener el orden cuando nadie más lo haría?»
“Cuando una persona va a una ciudad con armas espera disparar contra alguien. Esa es la única razón por la que la gente como él se une a estas pandillas (…) Esta no es la batalla de Yorktown, es un grupo de tipos que amenazan a la gente con armas», replicó Noah.
497 ACCIONES VIOLENTAS
realizadas por grupos de milicias armadas contra manifestaciones antirracistas este año, según el especialista Alexander Reid Ross.
SUEÑO
El viernes se cumplió el 57 aniversario del célebre discurso «Yo tengo un sueño», de Martin Luther King, en favor de los derechos de los negros. “No son manifestantes, son anarquistas, son agitadores, son alborotadores, son saqueadores», chicaneó Donald Trump.
Cuando habla Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta Ramos enseguida se le saca la ficha de argentina, por el fuerte acento porteño. Sin embargo la marquesa de Casa Fuerte nació en Madrid. Eso sí, vivió entre los 7 y los 18 años en Buenos Aires, donde estudió en el exclusivo Northlands School, de Olivos. Egresada luego de Oxford con el título de historiadora, se casó con un descendiente del mecenas del mítico arquitecto catalán Antonio Gaudí, Joaquín Güell Ampuero, con quien tuvo dos hijas. Como se percibe por sus copiosos apellidos, ella misma es heredera del fundador de Mar del Plata. Si se piensa en alcurnia, no hay tantos políticos en España con estirpe semejante. Pero la sangre que le fluye por las venas no solo es azul, sino vehemente, y esta semana fue despedida sin miramiento del cargo de portavoz parlamentaria del Partido Popular. Su crítica a Juan Carlos I lo explica.
Cayetana, por lo demás, es una de las mentes más lucidas de la derecha española y una de las más encarnizadas enemigas políticas de Podemos. Diputada por Barcelona, desde que fue designada como la jefa de bancada del PP, hace un año, su voz tronó en las Cortes en debates con los representantes del partido de Pablo Iglesias, actual vicepresidente de gobierno.
Pablo Casado, el líder del PP, viene tratando de levantar la puntería del tradicional partido español tras la mala gestión de Mariano Rajoy, ante la aparición de Ciudadanos, en la centroderecha, y Vox, que arrea a los sectores franquistas.
La sorpresiva destitución fue anunciada en un tono diplomático: Casado agradeció los servicios prestados y deseó «que siga contribuyendo a este proyecto». Pero la marquesa no es de callarse la boca. Para ella, más allá de nimiedades, lo fundamental es que el PP “no parece entender la necesidad de desarrollar una batalla cultural” que reconstruya “los valores de la Ilustración”. En ese espacio, no entran los nacionalismos -sectores catalanistas, vascos o galleguistas- y mucho menos la izquierda populista de corte sudamericano de Unidas-Podemos, en La Moncloa desde que se conformó una alianza con Pedro Sánchez y el PSOE. “Se necesita un gobierno de concentración constitucionalista”, repite. “Pero el PSOE hizo una coalición ultra con un partido rabiosamente radical, otro que participó en un golpe de Estado y los herederos impenitentes de una organización terrorista”. Chicanea al partido catalán ERC y a los nacionalistas vascos que sustentan a Sánchez-Iglesias en el parlamento.Las diferencias entre Cayetana y Casado se ahondaban, en forma y contenido, pero la gota que rebalsó el vaso fue su declaración sobre la huida del emérito a raíz del escándalo Corina Larsen. “Su salida de España es un error y perjudicó al rey Felipe VI, que a lo largo de su reinado demostró siempre una actitud ejemplar, profesional y valiente”, dijo. Casado, en cambio, defendió al Borbón, y le atribuyó un rol determinante en la consolidación de la democracia española Las diferencias entre Cayetana y Casado se ahondaban, en forma y contenido, pero la gota que rebalsó el vaso fue su declaración sobre la huida del emérito a raíz del escándalo Corina Larsen. “Su salida de España es un error y perjudicó al rey Felipe VI, que a lo largo de su reinado demostró siempre una actitud ejemplar, profesional y valiente”, dijo. Casado, en cambio, defendió al Borbón, y le atribuyó un rol determinante en la consolidación de la democracia española.
Comentarios recientes